Saturday, September 13, 2014

Mandalas: representaciones gráficas del Universo


Los Mandalas en el Budismo Tendai



Un Mandala es una representación visual del Universo perfeccionado. Así como el mundo de los fenómenos que experimentamos se basa en la apariencia o la verdad parcial, el Dharmadhatu o el Reino del Buda refleja la sabiduría perfecta o la verdad trascendental. 

Estos Mandalas o paisajes sagrados suelen ser similares a un plan de construcción, con varias deidades y símbolos que giran alrededor de un eje central o punto focal. En su libro "Japanese Mandalas", Elizabeth Diez Grotenhuis señala que, a pesar de que los mandalas se presentan como bi-dimensionales, al igual que los planos arquitectónicos deben de ser imaginados y vistos desde una perspectiva aérea, los Mandalas están destinados a ser "transformados en un reino tri-dimensional, por medio de la contemplación y el ritual. "Al estar diseñados para realizar viajes mentales y peregrinaciones interiores, en el caso de los mandalas esotéricos, los peregrinos dejan atrás sus concepciones ordinarias del mundo y su viejo 'ser' y emprenden un viaje a los reinos cósmicos". 

Los portales de estos reinos cósmicos son a menudo custodiados por deidades iracundas, cuya finalidad es evitar darle entrada a fuerzas negativas, para facilitar nuestra capacidad de reconocer estos aspectos en nuestra propia mente, y con ello, ayudarnos a transformar lo negativo en positivo. Mediante el análisis de nuestra propia mente, transformamos las emociones negativas como el odio y la codicia en el amor y la generosidad. A medida que adquirimos sabiduría, nos encontramos con que todos estos diversos aspectos (dharmas-fenómenos) son manifestaciones de una misma realidad que subyace en todo. En resumen, los objetos sensoriales (medios convenientes/habiles/upaya) facilitan una peregrinación interior y nos ayudan a despertar a nuestra verdadero Ser. 

El Budismo Vajrayana (Esotérico-Mikkyo) concibe el Buda como un ser que posee diferentes aspectos, tanto en el principio cósmico inmutable de lo trans-histórico (Tathagata) como su parte activa y física, la manifestación del Buda histórico en el mundo de los fenómenos. 

El Mandala de los Dos Reinos representa al mismo tiempo la verdad innata y la verdad inquebrantable. Aunque aparentan estar separados, estos diferentes aspectos son manifestaciones de la misma realidad. La escuela Tendai utiliza estos Mandalas como cosmogramas para expresar simbólicamente este concepto, el orden del universo y su relación con el Buda Cósmico. En otras palabras, el mandala facilita nuestra capacidad de trascender el aparente dualismo que nos rodea y percibir las cosas como realmente son en su estado no-dual (Dharmakaya); para ir más allá de lo que la forma no puede expresar. 

En apuntes anteriores hemos mencionado que el Budismo Esotérico describe al Buda como un ser que posee tres cuerpos. Se identifica a Mahavairocana con el Dharmakaya. El Dharmakaya está más allá de todas las designaciones y los conceptos. El Dharmakaya representa nuestra verdadera naturaleza. La identificación de Mahavairocana con el Dharmakaya está directamente relacionada con la afirmación Mikkyo de que podemos alcanzar la iluminación en esta misma existencia. Mahavairocana representa la unidad (monismo) que subyace la dualidad. Mahavairocana es sólo un medio expediente (upaya) anthropomorfo para nuestra mente original. 

Para el Budismo Tendai, Mahavairocana fue la verdad que descunrió el Buda Gautama cuando se iluminó bajo el árbol Bodhi, y es la verdad que todos tenemos dentro de nosotros. 

Vajrayāna es el nombre en Sánscrito para el vehículo del Diamante, ya que es rápido y corta a través de la ilusión. El Budismo Mahāyāna es universal en su aplicación, y en lo que respecta al logro de la Budeidad por todos los seres, adhiriéndose al ideal del Bodhisattva. Aunque todos poseemos la capacidad de ver las cosas como son en realidad, hay diferentes opiniones en cuanto a cuándo podría ocurrir tal realización. El Budismo Tierra Pura, por ejemplo, sostiene que la iluminación se puede alcanzar renaciendo en la Tierra Pura de Amida (sánscrito: Sukhāvatī). Por el contrario, la tradición Vajrayāna promete la iluminación en esta vida. 

El Budismo Tendai sostiene que el mundo fenoménico (Samsara) no es algo que debe evitarse o rechazarse, ya que nos sostiene a todos. Esto muestra el principio de no-dualista (monista) que es central en el pensamiento y la práctica Tendai. El mundo de los fenómenos es el terreno para las experiencias que conducen al despertar; ambos son dos caras de la misma moneda. El Budismo Tendai utiliza el cuerpo para trascender el cuerpo, el lenguaje de trascender el lenguaje y las imágenes para trascender las imágenes. El mundo de los fenómenos facilita nuestra búsqueda para redescubrir nuestra verdadera naturaleza. Esto explica el carácter interdependiente del Taizokai (mundo fenomenal) y Kongokai (realidad áltima).


1 comment: