Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Thursday, July 11, 2019

Aclarando Errores y Malentendidos sobre el Budismo IV – El Buda y el Vegetarianismo

Un error común asociado con el Budismo es la creencia de que el Buda (o todos los budistas) son vegetarianos y que el Budismo exige que sus adherentes sean vegetarianos. Si bien he tratado de no escribir sobre el tema para evitar polémicas, en esta entrada examinaremos los mitos y realidades con un breve análisis histórico y textual sobre el Buda y el vegetarianismo en el Budismo. 

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Muchas personas creen que deben ser vegetarianas para ser budistas. En el Budismo, sin embargo, las opiniones sobre el vegetarianismo varían entre las diferentes escuelas. Por ejemplo, según la escuela Theravada (que se sigue en el Sur de Asia), el Buda permitió que sus monjes comieran carne (ya sea de cerdo, pollo y pescado) si el monje era consciente de que el animal no fue asesinado en su nombre. Las escuelas Mahayana (que es el Budismo que se sigue en el Noreste de Asia como en China, Corea y Japón) generalmente recomiendan una dieta vegetariana pero no es un requisito. Como veremos, el vegetarianismo no es exigido en los Sutras Hinayana (Suttas-Nikaya) sino en los Sutras Mahayana. Esto no responde necesariamente a una realidad histórica sino a un desarrollo posterior de la doctrina budista al momento de la composición de los Sutras Mahayana en el continente asiático.

Es importante destacar que este artículo está escrito desde un lente histórico y textual y no necesariamente de fe. Es importante abordar el Budismo correctamente y siempre acudir a fuentes fidedignas, educadas y confiables y no permitirnos cegar por opiniones personales. Este análisis histórico y textual es seguido por reflexiones y recomendaciones personales que arrojan luz sobre la práctica diaria.

Antes de abordar este malentendido (del vegetarianismo y el Budismo), debemos de distinguir entre dos elementos que deben estar presentes al momento de analizar una enseñanza o doctrina dentro de una religión: Primero, toda religión cambia con el tiempo. Una cosa es cómo el fundador y sus seguidores inmediatos practicaron una religión y otra son las innovaciones o desarrollos posteriores. El Budismo originalmente no era vegetariano ni prescribía el vegetarianismo. Pero a medida que el Budismo siguió desarrollándose y los monjes y monjas (y el público laico quienes tuvieron una voz y voto decisiva en el desarrollo del Budismo Mahayana) entendieron que el vegetarianismo era una conclusión racional del precepto de no matar, y nuestros esfuerzos de aliviar el sufrimiento en el mundo. Segundo, estos desarrollos fueron adjudicados al Buda mismo posteriormente cuando se copilaron sus sermones en los Sutras para darles autoridad. Es importante destacar que no todos los Sutras fueron copilados por los mismos grupos de personas. De hecho, un mismo Sutra puede reflejar variaciones que sugieren que el mismo texto que tenemos hoy como un solo sermón o Sutra es el resultado de varios textos escritos por diferentes grupos en distintos momentos; por ello, los Sutras reflejan diferentes puntos de vista sobre diversos temas, reflejando las creencias y aspiraciones de los grupos que los copilaron. Esto es materia histórica y no necesariamente de fe.

Trasfondo Histórico

Ahora, volviendo a abordar el tema del vegetarianismo en el Budismo, primero comencemos con la historia. Los monjes y monjas en la tradición budista son llamados “bhikshus” y “bhikshunis”, que literalmente significan en sánscrito "mendigos" o "mendicantes". Los monjes y monjas budistas originalmente recibieron su única comida diaria realizando rondas de limosnas en pueblos y ciudades locales, una práctica que es todavía es practicada en algunas regiones Theravada en el Sur de Asia. Históricamente, se exigió a los monjes y monjas que aceptaran lo que los laicos les ofrecieran, incluida la carne, ya que la caridad (dana) era el principal medio para que los laicos generaran méritos y así mejorar sus perspectivas de un feliz renacimiento en el futuro. La única excepción a esta regla reconocida en el Vinaya (Código de Conducta Monástica) es si un monje sabe que un animal ha sido sacrificado específicamente para alimentarlo, en cuyo caso no se le permite aceptar esa carne. Debemos recordar que los budistas en el Sur de Asia casi no meditan, solo rinden culto devocional al Buda y a la Orden, a la vez que ayudan a la Orden (Sangha) budista de monjes y monjas para generar el mérito suficiente para renacer como monje o monja en una vida futura. Esto difiere enormemente del Budismo Mahayana donde tanto laicos como ordenados doctrinalmente pueden practicar activamente el Budismo y alcanzar la Budeidad. 

Históricamente, sabemos que el Buda rechazó explícitamente el vegetarianismo como un imperativo de la vida monástica durante una disputa con su primo Devadatta, un monje ambicioso que había intentado sin éxito ser nombrado el sucesor del Buda. Devadatta en su intento de parecer más iluminado y estricto que el Buda (y por ello, digno de ser nombrado su sucesor), prescribió cinco tipos de austeridades severas (dhutanga), incluido el vegetarianismo, y le pidió específicamente al Buda que exigiera que todos los monjes fueran vegetarianos. El Buda rechazó esta solicitud, ya que tal requisito limitaría lo que los monjes podían aceptar de los laicos y, por lo tanto, restringiría la cantidad de mérito que la gente laica podría generar. Esto es reseñado en toda biografía existente del Buda, incluída los Sutras y el Buddhacarita de Asvaghosa.

Otro evento que evidencia el que los primeros budistas comían carne se encuentra en la historia que rodea a la muerte misma del Buda. De acuerdo con el Mahaparinibbana Sutta en Pali (Discurso sobre el Gran Fallecimiento), de la tradición Theravada que narra el último año de la vida del Buda, su comida final fue ofrecida por el herrero Cunda, quien invitó al Buda y sus monjes a su casa para alimentarlos. Cunda les ofreció un plato llamado “sukaramaddava”, que el Buda aceptó en nombre de los monjes, pero advirtió que nadie más debería probar el plato y ordenó que el resto del plato fuera enterrado. Después de comer este “sukaramaddava”, el Buda sufrió el grave caso de disentería que finalmente le causó su muerte. Cunda estaba angustiado por haber enfermado al Buda, pero el Buda envió a su asistente Ananda para consolarlo y decirle que recibiría un gran mérito por ofrecerle a un Buda su última comida. Ha habido mucho debate en los comentarios tradicionales y entre académicos contemporáneos sobre qué era exactamente el “sukaramaddava”. El término significa literalmente "jabalí tierno", que en los comentarios indios y cingaleses generalmente se presume que fue algún tipo de plato de carne de cerdo. En el Este de Asia, donde el vegetarianismo era más común, este término se traducía como “chantanshu’er”, que significa "hongo del árbol de sándalo", lo que sugiere que la comida podría haber sido consumida por cerdos, como trufas o setas. Sin embargo, es de conocimiento común que ni el Buda ni la Orden no eran vegetarianos. El Buda enfatizaba el estado mental. El Sutta Nipata subraya que lo importante es la mente cuando dice que es la inmoralidad lo que hace a uno impuro (moral y espiritualmente), no el comer carne.

La práctica del vegetarianismo, que ahora está muy extendida en la India, parece derivar de la tradición del Jainismo, una de las escuelas rivales de los ascetas errantes con los que también se alineaba el Budismo. Los Jainas eran fuertes defensores de no dañar (ahimsa) y promovían el vegetarianismo estricto como una de sus prácticas definitorias. Dado que la tradición brahmánica principal de los Vedas tampoco era originalmente vegetariana, podemos concluir que la práctica generalizada del vegetarianismo tanto en el Hinduismo como en el Budismo posterior es probablemente el resultado de la influencia del Jainismo.

Análisis Textual

Veamos ahora los textos. Si estudiamos las Escrituras Sagradas budistas (Sutras) y sus Comentarios (Shastras) en Pali (Canon Theravada) cuidadosamente, encontraremos que en ninguna parte hay ninguna prescripción ni para los laicos ni para los monjes con respecto al vegetarianismo. Si el Buda hubiera hecho del vegetarianismo un requisito previo, tendría que estar presente en algún lugar de las Escrituras. Muy por el contrario, uno encuentra una serie de casos en los que el Buda habla de la alimentación, especialmente en las reglas relativas a los monjes, que indica que, durante la época del Buda, los monjes a veces comían carne, como ya hemos establecido.

El Buda en la Anguttara Nikaya, en el Sukhamala Sutta, antes de su Iluminación, describe que su familia era lo suficientemente pudiente como para proporcionar comidas no vegetarianas incluso a sus sirvientes. Después de iluminarse, aceptó cualquier tipo de comida ofrecida con respeto como limosna, incluida la carne. En los Sutras Hinayana, se prohíbe explícitamente le consumo de carne solo si el animal es matado para el consumo de la persona: 

“La carne no debe consumirse en tres circunstancias: cuando se ve, se escucha o se sospecha (que un ser vivo ha sido sacrificado a propósito para el consumidor); estas, Jivaka, son las tres circunstancias en las que no se debe comer carne, ¡Jivaka! Declaro que hay tres circunstancias en las que se puede comer carne: cuando no se ve, se oye o se sospecha (que un ser vivo ha sido sacrificado deliberadamente para el consumidor); Jivaka, digo que estas son las tres circunstancias en las que se puede comer carne.” (Jivaka Sutta)

Entonces, comprendemos que si el animal fue sacrificado por mando de otro para el consumo personal de otro, un budista si puede consumir de esta carne. 

También en el Jivaka Sutta, el Buda le ordena a un monje o monja que acepte, sin discriminación alguna, cualquier alimento que se ofrezca al recibir limosnas ofrecidas con buena voluntad, incluida la carne, mientras que el Buda declara que el comercio de carne no es el medio de vida del practicante budista en el Vanijja Sutta:

“Monjes, un seguidor laico no debe participar en cinco tipos de negocios. Que cinco Negocios de armas, negocios de seres humanos, negocios de carne, negocios de intoxicantes y negocios de venenos. Estos son los cinco tipos de negocios en los que un seguidor laico no debería participar”. (Vanijja Sutta)

El Vinaya tampoco prohíbe el consumo de carne. El mismo solo provee pautas monásticas que prohíben el consumo de varios tipos de carne: la de humanos, elefantes, caballos, perros, serpientes, leones, tigres, leopardos, osos y hienas. Esto se debe a que estos animales pueden ser provocados por el olor de la carne de su propia especia, y porque comer tal carne generaría una mala reputación para la Sangha. El hecho de que el Buda estableciera que ciertos tipos de carne no debían ser comidos por los monjes demuestra que otros tipos de carne estaban permitidos.

Sin embargo, los budistas poco a poco se sintieron incómodos al consumir carne. Esto hizo que el tema y el requisito del vegetarianismo se infiltrara en el Canon Mahayana en sánscrito al momento de su composición a principios de la era común. [El Canon Pali Theravada se compuso aproximadamente en el año 30 AEC; y los primeros Sutras Mahayana datan del Siglo I EC.] Posteriormente, ya para el año 257 EC, el rey Ashoka, quien fue el responsable de la expansión del Budismo Mahayana fuera de la India y por todo Asia con la promoción de misioneros, hizo el vegetarianismo parte de su política pública durante su reinado y dijo que, a diferencia de antes, solo dos pavos reales y un venado fueron asesinados para proporcionar comida en las cocinas reales y que, con el tiempo, incluso esto se detendría. [Es importante mencionar que contrario al a creencia pasada de que el Mahayana surgió como una escuela separada de las antiguas escuelas Nikayas (Hinayana), no hay evidencia de que el Mahayana se haya referido alguna vez a una escuela formal o secta del Budismo, sino que existió como un conjunto de ideales y doctrinas posteriores para los Bodhisattvas dentro de las mismas comunidades budistas en todo Asia.]

Como vemos, en los siglos posteriores a la muerte del Buda, se comenzó a promover el vegetarianismo en algunos textos budistas, como la versión Mahayana del Mahaparinirvana Sutra, y finalmente se codificó como uno de los preceptos del Bodhisattva en escrituras budistas indígenas como el Fanwang jing (Sutra de la Red de Brahma) de China. En el Budismo de Asia oriental, el vegetarianismo se difundió con mayor fuerza, tal vez debido a restricciones dietéticas de los partidarios taoístas que constituían la primera audiencia para el Budismo en China. Incluso hoy, sin embargo, no todos los monjes y monjas budistas son vegetarianos. Algunos practicantes ordenados y laicos beben alcohol y comen carne, sobre todo en Japón.

De acuerdo con el Mahaparinirvana Sutra, un Sutra Mahayana que expone las enseñanzas finales del Buda, el Buda insistió en que sus seguidores no deben comer ningún tipo de carne o pescado, ni siquiera los que no están incluidos en los diez tipos, y que incluso la comida vegetariana que contiene, si esta mezclada con carne, debe ser lavada antes de ser consumida. Ciertos Sutras Mahayana presentan al Buda como muy enérgico y sin reservas, denunciando el consumo de carne, principalmente porque dicho acto está relacionado con la propagación del miedo entre los seres sensibles (que supuestamente pueden sentir el olor a muerte que persiste en la carne) y que, por consiguiente, temen por sus propias vidas y viola el cultivo fundamental de compasión del Bodhisattva. Los Sutras que se oponen al consumo de carne incluyen el Sutra del Nirvana, el Sutra Shurangama, el Sutra Brahmajala, el Sutra Angulimaliya, el Sutra Mahamegha y el Sutra Lankavatara. En una traducción del Sutra de Lankavatara de D. T. Suzuki, Suzuki hace una nota que dice:

"Este capítulo sobre el consumo de carne es otra adición posterior al texto, que probablemente se realizó antes que el capítulo de Ravana ... Es muy probable que el consumo de carne se practicara más o menos entre los budistas anteriores, lo que se convirtió en un sujeto de severas críticas por parte de sus oponentes. A los budistas en el momento del Lankavatara no les gustó, de ahí esta adición en la que se nota un tono apologético”. (Nota al Sutra de Lankavatara)

Por supuesto, se puede argumentar, y a menudo se argumenta, que las Escrituras fueron alteradas. Algunos defensores del vegetarianismo argumentan que el Buda sí enseñó el vegetarianismo, pero que tanto monjes como laicos que querían comer carne cambiaron cada referencia a ella en todos los textos. En materia de estudios históricos y culturales, esto es imposible. Los Sutras fueron transmitidos inicialmente oralmente, de boca en boca, y muchos monjes estuvieron involucrados. Habrían sido muy difíciles de cambiar y hubiera muchas inconsistencias, sobre todo cuando los Sutras fueron recopilados en diferentes lugares por diferentes grupos casi al mismo tiempo. Como monje perteneciente a una escuela tradicional ortodoxa Mahayana, creo en lo que dicen los Sutras y sigo sus enseñanzas y prácticas en espíritu. Pero también creo que toda religión debe de atemperar sus enseñanzas y practicas al tiempo en el que vivimos.

Tras este breve estudio y análisis histórico y textual vemos que la prescripción del vegetarianismo es un desarrollo posterior y refleja las creencias y actitudes de los escritores y compiladores de los Sutras Mahayana. Y, como todo, incluido el Budismo, uno debe de seguir lo que le dicta la razón y el corazón. 

Debemos destacar que en los países Theravada el Vinaya le prohíbe a los monjes cultivar sus propios alimentos, almacenarlos y preparar sus propias comidas. En vez de eso, todas las mañanas harían su comida del día de lo que los partidarios laicos les dieran libremente. 

Algunos sugieren que el auge de los monasterios en la tradición Mahayana es un factor que contribuyó al énfasis en el vegetarianismo. En el monasterio, diferente al Sur de Asia donde los monjes mendigan, la comida se cultivaba y preparaba específicamente para los monjes. En este contexto, no era factible encontrar grandes cantidades de carne para los monjes. Era mucho más fácil y costo efectivo el que los monasterios cultivaran sus propia comida; en este caso, consistiendo en granos y vegetales.

Hoy día, las actitudes hacia el vegetarianismo varían según la ubicación. En Sri Lanka y los países Theravada del sudeste asiático, el Vinaya obliga a los monjes a aceptar casi cualquier alimento que se les ofrezca, incluida la carne, a menos que sospechen que la carne fue sacrificada específicamente para ellos.

En China, Corea, Vietnam, Taiwán y sus respectivas comunidades de la diáspora, se espera que los monjes y las monjas se abstengan de comer carne y, tradicionalmente, de huevos y productos lácteos, además de los vegetales fétidos. La mayoría de los seguidores laicos budistas, sin embargo, no son vegetarianos. Japón recibió inicialmente el Budismo Chino en el Siglo VI. En el siglo noveno, el Emperador Saga hizo un decreto que prohibía el consumo de carne, excepto el de los peces y las aves. Este fue el hábito dietético de los japoneses hasta el Edicto de Meiji de Abril 1872. Este edicto le permitió a los monjes bajo ley estatal el comer carne, casarse, dejarse crecer el cabello, asumir un apellido, y no usar las ropas distintivas del monje excepto en los servicios. 

En el Tíbet, donde las verduras han sido históricamente escasas y el Vinaya adoptado fue el Nikaya, el vegetarianismo es raro, aunque el Dalai Lama, el Karmapa y otros lamas estimados invitan a sus audiencias a adoptar el vegetarianismo siempre que puedan. El 14° Dalai Lama y otros lamas invitan a sus audiencias a adoptar el vegetarianismo cuando puedan. Cuando se le preguntó en los últimos años qué piensa del vegetarianismo, el Dalai Lama dijo: "Es maravilloso. Debemos promover absolutamente el vegetarianismo". El Dalai Lama intentó convertirse en vegetariano y promovió el vegetarianismo. En 1999, se publicó que el Dalai Lama solo sería vegetariano cada dos días y que comía carne regularmente. Cuando está en Dharamsala, es vegetariano, pero no necesariamente cuando está fuera de Dharamsala.

Reflexiones Personales y Recomendaciones Contemporáneas

Ahora, una nota personal: hay una gran diferencia entre comer carne y matar animales, aunque se puede argumentar que cuando comemos carne apoyamos indirectamente la matanza de animales. Sin embargo, existe una gran diferencia entre los dos, ya que matar animales se refiere a privar a un animal de su vida intencionalmente o decirle a alguien más que mate a un animal. De eso trata el primer precepto: la intención de matar. Ese es el propósito detrás de la acción. Hay intención, hay propósito, y existe la actualización de ese propósito en el asesinato. Esta regla es la base del entrenamiento budista en la inocuidad: te abstienes de matar intencionalmente a criaturas vivientes.

Cuando la gente come carne, ¿cuál es su intención? ¿Cuántas personas comen carne con la intención de matar? Si su intención de comer es matar más vacas, eso sería muy matar. Si considera por qué la gente realmente come carne, verá que es por razones muy diferentes. ¿Por qué las personas comen carne? Debido al impulso fundamental de sobrevivir. Comer carne no es lo mismo que matar animales, porque la intención es diferente. El Buda estableció esta regla para abstenerse de matar intencionalmente a cualquier criatura viviente, como el primer paso hacia el respeto de la vida, tanto humana como animal. Es solo un comienzo, no el final. 

Hasta ahora hemos visto las razones históricas y textuales por las que el Budismo no hace obligatorio el vegetarianismo. Ahora debemos considerar si el vegetarianismo es compatible con las enseñanzas del Buda. Yo diría de todo corazón que es compatible. El vegetarianismo es una práctica muy beneficiosa para quien desarrolla dos cualidades que todo budista debería tratar de desarrollar: la compasión y la sabiduría. ¿Alienta entonces el Budismo a comer carne? En ninguna parte de las Escrituras leemos que el Buda dijo: "Come más carne, es bueno para ti". Las Escrituras ciertamente no alientan el comer carne. ¿Qué podemos a hacer con este conocimiento? Simplemente, cada individuo debe considerar este asunto con cuidado, llegar a sus propias conclusiones y responsabilizarse de ellas. Cuando comemos carne, eso tiene sus consecuencias. ¿Cuáles son las consecuencias? Apoyamos directamente una industria que se basa en la cría de animales, a menudo en condiciones terribles, con el único propósito de sacrificarlos. La carne puede estar disponible en pequeños paquetes cuidadosamente envueltos para que podamos comprarla y comerla. Nuestra intención cuando cocinamos y comemos carne no es matar animales; no creo que nadie tenga esa intención; sin embargo, el hecho es que, al comprar, cocinar y comer, apoyamos indirectamente la matanza del animal. No es matar, pero lo está apoyando. Ahora, con ese entendimiento, ciertos individuos pueden decidir no apoyar el asesinato. No querrán ser parte de ello; ellos querrán retirarse de ello. Si hay una razón por la cual un budista debe decidir ser vegetariano, debe basarse en esta perspectiva. Solo hay una buena razón válida, y es la compasión: no querer contribuir al sufrimiento más de lo que uno tiene que hacer. 

No obstante, mientras estemos vivos en este planeta, mientras seamos miembro de este sistema, nuestras manos nunca estarán limpias. No importa lo que comamos, siempre estamos contribuyendo a la muerte y la destrucción, independientemente de lo que hagamos. Podemos ser vegetarianos, pero aún contribuimos a la matanza de insectos y otros animales para proteger esos vegetales y granos. No puedes escapar de eso. Estás sentado en sillas; ¿de dónde vienen? De la muerte de árboles. Los edificios, los coches, los trenes, los autobuses, ¿de dónde viene todo eso? Todo está interrelacionado. El vegetarianismo es una cuestión de elección y responsabilidad individual, no es algo que pueda ser forzado, pero ciertamente es loable y compatible con la enseñanza del Buda. Sobre una base individual, si realmente eres compasivo, si realmente eres sabio, puedes hacer todo lo posible para minimizar el daño. 

El vegetarianismo es una cuestión personal. No sirve de nada apuntar con el dedo a las personas y exigir que san vegetarianas. El objetivo principal del Budismo es siempre fomentar la compasión y la sabiduría. A partir de ahí, todo lo demás sucederá de acuerdo con la respuesta del individuo y el sentido de responsabilidad personal. El vegetarianismo es una elección muy noble, pero esa elección debe hacerse desde el punto de vista correcto, por compasión y comprensión. Habiendo hecho tal elección, no la contamine con aversión para aquellos que no son vegetarianos. La bondad generada por tal elección entonces se corrompe, y de alguna manera usted será peor que los no vegetarianos. Hacemos nuestra elección por compasión. Si estamos en condiciones de explicarlo, se lo explicamos a los demás de acuerdo con la razón y la lógica, no criticándolos por no ser vegetarianos ni adjudicando el vegetarianismo al Buda, quien ya vimos no era vegetariano.

Finalmente, algumnas recomendaciones: Respeto profundamente a las personas que son vegetarianas y promuevo el vegetarianismo aunque no soy estrictamente vegetariano. Están actuando muy noblemente. Es una cosa pequeña, pero noble, y muy en consonancia con la enseñanza del Buda de compasión y comprensión. Pero no te detengas ahí. Incluso si no eres vegetariano, no crea que no haya nada más que pueda hacer. Hay mucho que hacer en cada área de la vida, en la forma en que hablamos, en la forma en que actuamos, en la forma en que pensamos y sobre todo (en consonancia con este artículo) en la forma en que consumimos. Sea alguien que promueva el consumo de animales consciente, comprando de compañías que alivien el sufrimiento; sea uno que no agregue innecesariamente al sufrimiento de la humanidad y de todos los demás seres sensibles en este planeta. Trate de minimizar el uso de materiales no reciclables y de reciclar los reciclables. No use materiales de un solo uso como sorbetos y cubiertos de plástico; proteja el ambiente y la vida y seguridad de todos los seres. Una vez que tengamos la intención de al menos intentarlo, de movernos en la dirección correcta, somos buenos discípulos del Buda. Cada persona tiene que caminar a su propio ritmo.

Todos los seres poseemos múltiples deudas de gratitud: gratitud hacia nuestros padres por traernos al mundo, gratitud a nuestros gobernantes por mantener (idealmente) el orden y la seguridad en nuestros países, gratitud a nuestros maestros y a los Tres Tesoros (del Buda, el Dharma y la Sangha) y gratitud a incontables vidas por apoyar nuestra vida. En el caso de la carne y el vegetarianismo, la deuda de gratitud ha pasado de un énfasis de no consumir carne a consumirla con gratitud, reemplazando así los argumentos en contra del consumo de la carne con una justificación sacrificial. De hecho, es tradición recitar versos de gratitud antes y luego de comer en los templos budistas y los hogares laicos. Esto se debe a que todos somos un eslabón en una cadena interconectada que es sostenida por vidas y culmina en las vidas humanas. A medida que los vegetales (que muchas personas olvidan que están vivos) y los cuerpos de los animales se consumen y se transforman en cuerpos humanos, los humanos tienen la obligación moral de enfrentar esta realidad y expresar su gratitud por los mismos y todos los que laboraron en su producción. Igualmente, es importante consumir solo lo necesario para abastecernos y no sobre comer, asi como no desperdiciar nada. 

Es por eso que debemos de re-enfocar nuestros esfuerzos en promover el vegetarianismo a la vez que debemos de promover el consumo (mínimo) de carne con gratitud: gratitud por la vida que deja de existir para que nosotros podamos continuar con la nuestra. Esto debe de ir unido con un compromiso de honrar ese sacrificio al dedicar nuestras vidas a nobles causas.

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Esta entrada detalla las bases históricas y textuales del vegetarianismo en el Budismo en los países Theravada del Sur de Asia así como los países Mahayana del Noreste de Asia. Mi postura es Mahayana (Vajrayana es solo una sub-especialidad del Mahayana). La misma ha sido presentada con dos mentalidades: la de un ser humano que vive en el Siglo 21 y como monje budista. Como monje budista acepto con fe, sabiduría y compasión los Sutras como las palabras del Buda. Sin embargo, como ser humano y académico del Siglo 21 tengo que aceptar que la postura de una escuela no es necesariamente fácticamente correcta. Por ello, si bien promuevo y difundo el Dharma, no lo acepto ciegamente, cuando se ha probado que los textos no reflejan necesariamente las palabras del Buda sino la de sus posteriores autores. Esto refleja una tensión dinámica que se da todo el tiempo en las religiones, las cuales ponen a uno [como monje y persona] en situaciones difíciles. Al final del artículo explico que promuevo el vegetarianismo; que si bien no fue expuesto por el Buda, es un desarrollo lógico de sus enseñanzas; pero que hay que hacer una lectura histórica y revisar el canon para ver cómo podemos upayicamente traducirlo a nuestra vida diaria, sobre todo, para aquellas personas que se acercan por primera vez al Budismo y para un público no budista. Mi final recomendación adopta una postura exclusivamente Mahayana japonesa donde se ha redirigido los esfuerzos alimenticios del no consumo a un consumo moderado y con gratitud.

Friday, July 5, 2019

La Transmisión de la Luz: Breve Origen, Desarrollo, y Transmisión de los Sutras - Las Escrituras Sagradas del Budismo

El Budismo es una religión que se basa en las Enseñanzas predicadas por el Buda Shakyamuni durante cuarenta y cinco años de su vida. Las palabras pronunciadas por Él en sus sermones tienen absoluta autoridad en esta religión. A pesar de que existen 84,000 entradas al Dharma y un gran número de sectas, ninguna de ellas se aleja de las Enseñanzas de Sakyamuni. Los libros en que se transmitieron estas Enseñanzas se conocen por el nombre de “Issaikyō” o “Daizōkyō” (en japonés), o sea la colección completa de las Escrituras Sagradas. 

El Buda puso gran énfasis en la igualdad de los seres humanos. Para predicar usó siempre palabras simples de uso diario, de manera que todos los seres pudieran comprender plenamente. Predicó para el beneficio de los seres hasta el momento de su muerte a los ochenta años, sin perder ni un solo día durante este largo período de tiempo.


Después de su muerte, sus discípulos predicaron sus Enseñanzas de acuerdo a lo que cada uno había oído directamente. Sin embargo, las Enseñanzas, al ser transmitidas podían ir variando debido a los errores inconcientes al escuchar y al aprenderlas de memoria. Las palabras de Shakyamuni deben ser transmitidas siempre con corrección y precisión, a todos los seres por igual. Se reunieron, pues, los principales sacerdotes para ordenar y consolidar las Palabras y las Enseñanzas de Shakyamuni, y cada uno recitó lo que había aprendido ycomprendido. A esta gran conferencia se la llama “Ketsujū”. Se reunieron en ella los sacerdotes más ancianos y discutieron la autenticidad y la corrección de las Enseñanzas durante varios meses. Ello demuestra el gran afán que tenían de transmitir la doctrina de Shakyamuni con el mayor respeto y precisión. Estas Palabras, recopiladas, llegaron luego a ponerse por escrito, que se llamaron Sutras.

Sacerdotes eruditos de épocas posteriores comenzaron a agregar comentarios e interpretaciones a las Escrituras, que son conocidas por el nombre de “Ron” (Shastras). Las Enseñanzas del Buda, los comentarios agregados en edades posteriores, y los preceptos Budistas llegaron a llamarse “Sanzō”, el tríptico o Tripitaka en sánscrito. 

El “Sanzō”, se compone de “Kyōzō”, “Ritsuzō” y “Ronzō”; la palabra “zō” significa recipiente. “Kyō” es la Enseñanza, “Ritsu” los Preceptos y “Ron” los comentarios escritos por los grandes sacerdotes. 

Casi todas las escuelas mantuvieron su propio Canon (Tripitaka). Pero el único conjunto completo que ha sobrevivido es el Pali, que pertenece a los “Theravadianos”. Este canon Pali ha jugado un rol importante como la fuente escrita común entre los países budistas del sur y sureste de Asia. 

De acuerdo a la tradición, el Budismo fue transmitido e introducido en China en el décimo año de la Era de Yung-pint, durante el reinado de Ming-ti de la dinastía Han Posterior del este (25-220 EC) Pero, en realidad fue noventa y cuarto años después, en el primer año de la era Yuan-chia de Huan-ti de la dinastía Han Posterior del este. Debido a que el Budismo Mahayana ya había sido establecido en India para este momento, tanto las escrituras del Budismo temprano y el Mahayana fueron transmitidas a China sin ninguna distinción. Desde entonces, durante 1,700 años se han venido haciendo esfuerzos para la traducción de las escrituras al chino. El número de libros y volúmenes traducidos llega a 1,440 y a 5,586 respectivamente. Los esfuerzos para la conservación de estas escrituras traducidas, comenzaron ya en el período Wei, pero no fueron impresas hasta el período Pei-sung. Sin embargo desde esta época, fueron agregados a las Escrituras los trabajos de los altos sacerdotes de China, por lo que ya no era apropiado llamarlas tríptico”. En el período Suei la colección completa de todas las Sagradas Escrituras se llamó “Issaikyo”, y en el período Tang la colección completa de los Sutras Budistas, leyes y tratados fue llamada “Daizōkyō”. 

Por otro lado, el Budismo había sido introducido al Tibet alrededor del siglo septimo y durante 150 años, desde el siglo noveno al undécimo, continuaron los esfuerzos de traducción de las Escrituras Budistas, llegándose a traducirlas prácticamente casi en su totalidad en ese entonces. 

En vista del hecho de que las Escrituras fueron traducidas no sólo al coreano, japonés, cingalés, camboyano, turco, y otras lenguas orientales, sino también al latín, francés, inglés, alemán e italiano, no es exagerado decir que la bendición de Buda ha llegado a todos los rincones del mundo. 

Sin embargo si observamos detenidamente la historia del desarrollo y de las vicisitudes del Budismo a lo largo de dos mil años, y la enorme cantidad de traducciones que se han conservado, es muy difícil llegar a saber el verdadero sentido de las Palabras pronunciadas por Shakyamuni aun con la ayuda del “Daizōkyō”. Por eso es necesario escoger de la colección completa de los Sutras Budistas algunos puntos esenciales para hacer de ellos el fundamento o el criterio sobre el cual se basará nuesta fe en la religión. 

Las palabras pronunciadas por Shakyamuni tienen la máxima autoridad en el Budismo. Por lo tanto la predicación budista tiene que estar íntimamente ligada a la realidad de nuestras vidas; de otra forma, ni miles de Sagradas Escrituras lograrán conmover el alma humana. En este sentido, las Escrituras, por lo menos las que siempre podamos llevar con nosotros, deben ser simples y cortas, imparciales en su contenido y representativas de su totalidad. Además deben ser correctas y usar palabras tomadas de la vida cotidiana.

* Este extracto ha sido traducido y editado de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda. 

La Transmisión de la Luz: Breve Historia del Budismo - De India a Japón

El Budismo fue uno de los hechos más trascendentales en la historia espiritual de la humanidad. “La Luz de Asia” fue encendida en la parte central de la India y comenzó a brillar con todo su esplendor. Desde entonces, el manantial de la Gran Sabiduría y la Misericordia ha venido enriqueciendo el alma de los creyente a través de los siglos.

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India

Siddharta Gautama, que es adorado por sus seguidores como el Buda Sakyamuni o sea “El Gran Sabio de la familia Sakya”, abandonó su hogar y mendigando se dirigió hacia el sur hasta Magadha, en donde por fin alcanzó la Iluminación, al pie de un árbol de tilo. Se estima que esto acontenció a mediados del siglo quinto antes de la era común. Desde entonces hasta su Parinirvana, por la que entró en el Nirvana, siguió predicando las Enseñanzas de la Sabiduría y la Misericordia durante cuarenta y cinco años. Como resultado de ello, a fines del mismo siglo, se habían edificado grandes templos budistas por todos los reinos y tribus de la India Central. 

Durante la época del rey Asoka (reinado 268-232 AEC), el tercer monarca de la dinastía Maurya, las Enseñanzas del Buda se extendieron por toda la India y tuvieron la oportunidad de propagarse a zonas distantes fuera de las fronteras. 

Maurya fue la primera dinastía consolidada de toda la India. En el tiempo de su primer rey Candragupta (reinado alrededor de 317-293 AEC) el territorio del reino se extendía desde la cordillera del Himalaya al norte, el golfo de Bengala al este, las Montañas de Hindu Kush al oeste y las montañas de Vindhya al sur. El rey Asoka extendió sus dominios hasta la meseta de Decan, conquistando Kalinga y otros reinos.

El rey Asoka era colérico de naturaleza y la gente lo llamaba Chāndasoka (Asoka, el temible), pero después de ver los desastres de la guerra en la conquista de Kalinga, cambió completamente de carácter y se convirtió en un fiel creyente de las Enseñanzas de la Sabiduría y la Misericordia. A partir de entonces, este rey realizó muchas obras como creyente del Buda, entre ellas, las dos siguientes merecen especial atención. 

La primera es el "Edicto de Asoka”. El rey hizo grabar los conceptos administrativos basados en las Enseñanzas del Buda en grandes pilares de piedra o en paredes de roca pulidas de todas las regiones de su reino. Con ello el rey logró difundir el Budismo por toda la India. Luego, mandó misioneros a los pueblos de todas las direcciones fuera de su reino para propagar las Enseñanzas de la Sabiduría y de la Misericordia. Debe mencionarse el hecho de que entre estas misiones algunas fueron enviadas a lugares muy distantes como Siria, Egipto, Cyrene, Macedonia y Epiro, transmitiendo el Budismo hasta el mundo occidental Mahinda, el enviado a Sri Lanka, tuvo éxito en “establecer la hermosa Enseñanza en la hermosa isla de Lankadvipa” y así estableció el punto de partida de la propagación hacia el sur de las Enseñanzas del Buda.

Los budistas de años posteriores usan la expresión “movimiento hacia el Este” para hablar de la dirección de la propagación del Budismo. Sin embargo, en los siglos anteriores a la era cristiana, evidentemente la “cara” del Budismo miraba hacia el Oeste. Fue solamente un poco antes o después del comienzo de la era, cuando esta “cara” del Budismo se volvió hacia el Este. Antes de referirnos a este hecho, debemos hablar del gran cambio que empezaba a operarse dentro del Budismo: la aparición de una “nueva ola” llamada Mahayana o “Budismo del Gran Vehículo”.

¿Cuándo, cómo y quiénes originaron esta “nueva ola”? Nadie puede dar una respuesta definitiva. Lo único que podemos decir es, primeramente, que esta tendencia debió de nacer del pensamiento de la escuela Mahāsamghika (”los de la Gran Asamblea”), elaborado por los monjes progresistas. Segundo, que ya existían algunos de los más importantes elementos del Budismo Mahayana en los escritos de uno o dos siglos antes y de un siglo después de la era cristiana. Luego, con la destacada actividad filosófica de Nāgārjuna basada sobre los sutras preexistentes del Mahayana, el Budismo Mahayana se presentó claramente en el primer plano del escenario de la historia del Budismo. 

El papel que desempeñó el Budismo Mahayana dentro de la historia del Budismo, ha sido muy grande. El Budismo de China y Japón, en casi toda su historia ha estado bajo la influencia de las Enseñanzas del Budismo Mahayana. Esto no es nada de extrañar, puesto que presentaba a las masas un nuevo ideal de salvación y lo mostraba encarnado en santos vivientes bajo la forma de Bodhisattvas. Realmente fueron maravillosos los resultados intelectuales obtenidos en el campo de la metafísica y de la psicología por los pensadores del Budismo Mahayana, en el esfuerzo de sostener y profundizar estas ideas. 

Así muchos nuevos afluentes fueron desembocando en la corriente de las Enseñanzas de la Sabiduría y la Misericordia predicadas por el Buda. Con estos nuevos aportes el Budismo se llenó de ardor y energía, y como un río caudaloso vino a enriquecer a todas las naciones del Este

China

Los chinos supieron del Budismo por el Oeste. Por lo tanto para hablar de la ruta por la que el Budismo entró en la China tenemos que comenzar refiriéndonos al camino de la seda. Esta ruta comercial que pasa por las zonas áridas y extensas del Asia Central y conecta el Este con el Oeste, se abrió en la época del rey Wu-ting de la dinastía Han (reinado, 140-87 AEC) a fines del siglo segundo antes de la era común. En aquella época, los dominios de los Han se habían extendido mucho hacia el Oeste. En Fergana, Sogdiana, Tukhara y hasta en Parthia, países con que China compartía sus fronteras, persistía todavía el gran espíritu mercantilista que Alejandro Magno trajera a estas regiones. Por esta antigua ruta, la seda desempeñaba el papel más importante como mercancía; de allí viene el nombre del “camino de la seda”. Un poco antes o después de la era común, la China y la India comenzaron a tener contactos culturales por medio de esta ruta comercial. Así es que el camino de la seda se convirtió también en la ruta por la que se difundió el Budismo.

La historia del Budismo Chino comenzó con la aceptación de los Sutras, las Escrituras Sagradas budistas, y de sus traducciones. El más antiguo de ellos se creía que era el “Ssu-shih-êr-châng-ching” (Sutra en Cuarenta y Dos Secciones dichas por Buda), una traducción hecha por Kāśyapamātanga y otros durante el período Ying-p'ing (58-76 EC) del rey Ming-ti. Hoy en día se considera todo esto como un dato lejendario poco fidedigno. Ahora la opinión más segura da crédito a An-shih-kao que se dedicó a las traducciones en Loyang, alrededor de los años 148 a 171 EC. A partir de entonces hasta la dinastía Sung del norte (960-1129 EC), continuaron los trabajos de traducción por cerca de mil años.

Durante los primeros años, los que desempeñaban el papel más importante en la introducción de las escrituras y en los trabajos de traducción, eran los sacerdotes procedentes generalmente del Asia Central. Por ejemplo, el antes mencionado An-shih-kao venía de Parthia; K'ang-sêng k'ai que llegó a Loyang alrededor del siglo tercero y tradujo el Sukhãvatĩvyũha (El Sutra del Buda de la Vida Infinita), provenía de la región de Samarkanda. Por otra parte, Chu-fa-hu, que es conocido como el traductor del “Saddharmapundarĩka” (Sutra del Loto), vino de Tukhara y permaneció en Loyang o en Ch'ang-an desde fines del siglo tercero hasta principios del siglo cuarto. Con la llegada de Kumarajiva, que vino de Kucha a principios del siglo quinto, los trabajos de traducción en la China tuvieron su apogeo. 

Desde aquellos tiempos comenzaron las actividades de los sacerdotes que visitaban la India en busca del camino y para aprender el sánscrito. El pionero de estos sacerdotes fue Fahsien (339-420? EC). Dejó la ciudad de Ch'ang-an en el 339 con rumbo a la India y regresó 15 años después. El más destacado de los sacerdotes que visitaron el extrajero fue Hsüan-chuang (602-664 EC) que partió para la India en el 627 y regresó a su patria en 645 después de 19 largos años. I-ching (635-713 EC) partió para la india por mar en el 761 y regresó por la misma ruta 25 años más tarde. 

Estos sacerdotes visitaban la India para aprender el sánscrito, traer de vuelta las escrituras escogidas, y dedicarse principalmente, después de regresar, a los trabajos de traducción. Especialmente la habilidad lingüística que Hsüan-chuang demostró era deslumbrante y por su enérgica labor, las traducciones de las escrituras al Chino tuvieron su segundo apogeo. Los trabajos de los primeros tiempos hechos por los sacerdotes encabezados por Kumãrajĩva son llamados “Antiguas Traducciones”, y los realizados por Hsüan-Chuang y sus seguidores son llamados “Nuevas Traducciones”. Existen, pues, dos clasificaciones de las versiones en chino de las escrituras budistas.

Estos numerosos textos traducidos del sánscrito, recibieron, poco a poco, a través de las orientaciones filosóficas y la actividad religiosa de los traductores, una fuerte coloración china. Fueron adaptados según las características, las necesidades y las exigencias del pueblo chino. Esto se manifiesta en la preferencia dada por los sacerdotes a la profundización de la doctrina del “Vacío”, presentada en los Sutras Prajnaparamita (Perfección de la Sabiduría). Por eso ellos dejaron el Hinayana o sea el Budismo de la Pequeña Balsa, para seguir exclusivamente el Mahayana, el Budismo de la Gran Balsa. Esta tendencia llegó a ser cada vez más notable en la secta Tendai.

En la segunda mitad del siglo sexto, la secta Tientai (Tendai) fue llevada a su perfección por Tendai Daishi, o sea Chih-i (538-597) su tercer fundador. Era éste una de las figuras más destacadas del pensamiento budista y su obra “Los Ocho Períodos y las Ocho Clases de la Enseñanza del Buda” tuvo una gran influencia sobre el Budismo Chino tanto como sobre el japonés, durante largos años. 

Si volvemos la vista hacia atrás vemos que en China los Sutras fueron traídos sin fijarse en el orden cronológico de origen y se tradujeron a medida que llegaban. Por ser enorme el número de los Sutras, el problema consistio en cómo investigar su origen y hacer su evaluación. Era preciso saber cómo apreciar el Budismo en su totalidad y conocer claramente en qué ideas se apoyaba cada uno de los Sutras para su comprensión. Había muchos comentarios de los Sutras, por supuesto basados en el pensamiento chino, y de entre ellos el de Chih-i era el más sistemático, y, por ello mismo, mucho más persuasivo. Sin embargo, con la aparición de trabajos posteriores de estudios sobre el Budismo, esta influencia dominante se terminó.

En la historia del Budismo en China, “el que vino último” fue el Zen. Se cree que el santo fundador de esta secta fue un sramana extranjero Bodhidharma (-528 EC), pero la simiente sembrada por él no floreció hasta el tiempo del sexto santo de la secta, Huineng (638-713 EC). Después del siglo octavo, dentro de esta secta surgieron sucesivamente en China muchos sacerdotes de gran talento, y el Zen tuvo varios siglos de prosperidad. 

En China, las Enseñanzas se basaban exclusivamente sobre los Sutras. Por esta razón, los chinos se esforzaron durante tanto tiempo para su traducción y transmisión. Sin embargo, los adictos de la secta  Zen piensan que a ellos les fue transmitido el Budismo sin escritos, y que fue impreso en sus corazones por el Buda mismo. Por eso dicen que ellos son los auténticos intérpretes del Budismo. Hablan de la “auténtica Enseñanza del Buda” y de la “transmisión de las Enseñanzas sin depender de los escritos.” Al adentrarnos en el secreto de esta manera de pensar vemos que existe allí la esencia universal del Budismo pero adaptada a la mentalidad China. Así el gran río de las Enseñanzas del Buda fue aumentando su caudal para irrigar luego toda la región del Este.

Japón

La historia del Budismo en Japón comienza en el siglo sexto. En el año 538 EC, el Rey de Paikche (Corea) envió una misión a la corte del Emperador Kinmei para obsequiar una imagen del Buda y pergaminos de Sutras. Este fue el primer paso de la introducción del Budismo en Japón. Desde entronces han pasado 1,400 años. En esta larga historia podemos distinguir tres etapas importantes. 

La primera comprende el Budismo de Nara de los siglos séptimo y octavo que nos ha dejado los templos de Hōryūji (607 EC) y Tōdaiji (752 EC) construidos en ese tiempo. Al referirnos a esta época, no se puede pasar por alto el gran auge de la cultura en todo el Asia. Durante este período, mientras la civilización del Oeste se encontraba encerrada en una profunda oscuridad, en el este existía un magnífico movimiento de asombrosa creatividad. En China, en el Asia Central, en la India y en los países del mar del Sur se desarrollaban con gran energía actividades intelectuales, religiosas y artísticas. Juntamente con estos movimientos, el Budismo bañaba el mundo del Este con su caudalosa corriente de humanismo. El nuevo movimiento de la cultura japonesa representado por las brillantes y grandiosas construcciones de Hōryūji y Tōdaiji, y también por otras variadas actividades artísticas y religiosas, nació bajo el influjo de la marea cultural que cubría la extensa arca del Asia continental. 

El pueblo japonés que había vivido por tanto tiempo en un estado semicivilizado, se encontraba, de repente, bañado por una gran corriente de cultura. Con ello pudo elaborar su propia civilización. Este ha sido el feliz destino predispuesto para el Japón de aquellos siglos. El Budismo fue el principal responsable de esta repentina ebullición cultural. Los templos budistas se convirtieron en el centro de la cultura internacional, y los sacerdotes desempeñaban el papel de líderes de la clase intelectual. No era sólo el desarrollo de una religión, era una cultura integral la que florecía. Este era el verdadero aspecto del Budismo cuando fue transplantado al Japón en los siglos septimo y octavo. 

La segunda etapa fue el Budismo Heian del siglo noveno, cuando aparecieron en escena dos grandes sacerdotes, Saichō (Dengyō Daishi, 767-822), fundador de la escuela Tendai, y Kūkai (Kōbō Daishi, 774-835), fundador de la escuela Shingon, y fundaron dos sectas budistas que usualmente se conocen con el nombre de Budismo de la Era Heian. Esto significó el establecimiento de un Budismo netamente japonés. Retornando a las “prácticas” que eran la fuente original del Budismo, estos sacerdotes fundaron monasterios en el Monte Hiei y Monte Kōya respectivamente. Durante los trescientos años después de su fundación hasta el Período Kamakura, estas dos sectas, Tendai y Shingon, prosperaron principalmente entre los aristócratas y en las Cortes Imperiales. Tendai llegó a convertirse en la escuela principal y el centro primario de erudición budista en Japón.

La tercera etapa puede centrarse en el Budismo de Kamakura de los siglos doce y trece. En este período aparecieron santos como Hōnen (1133-1212), Shinran (1173-1262) Dōgen (1200-1253) y Nichiren (1222-1282), todos monjes Tendai. Aun hoy en día, cuando se habla del Budismo, es imposible olvidar a estos santos. ¿Por qué sólo en estos siglos surgieron sacerdotes tan eminentes? Existía ante ellos un problema común que resolver: había que reamoldar el Budismo para los japoneses. 

¿Entonces, por qué tuvo que ser en aquellos siglos, si el Budismo había sido introducido varios siglos antes? Históricamente es cierto que el Budismo entró en los siglos sexto y séptimo pero sólo poco a poco pudo ser asimilado y adaptado por los japoneses. El transplante de una cultura lleva varios siglos de duro esfuerzo. La obra de asimilación comenzada en los siglos séptimo y octavo con la llegada de la primavera floreció de golpe. Este fue el trabajo de algunos sacerdotes de los siglos doce y trece. 

Desde entonces, el Budismo japonés, basado en los fuertes cimientos puestos por estos prominentes sacerdotes se ha mantenido hasta nuestros días. A partir de este período el sol no ha vuelto a brillar sobre la historia del Budismo en el Japón. Sin embargo, existe otro hecho en la historia que merece enfocarse: es el resultado de los estudios sobre el Budismo primitivo desarrollados en Japón en la edad moderna. 

Desde el tiempo de la introducción del Budismo, en Japón prácticamente ha dominado siempre el Budismo Mahayana por estar bajo influencia de la corriente china. Especialmente después de la aparición de los grandes maestros de los siglos doce y trece, las Enseñanzas Mahayanistas junto a la doctrina de los fundadores de las sectas formaron el centro principal de los estudios y de la práctica. Esto ha continuado hasta nuestros días. En Japón el estudio del Budismo Primitivo (Hinayana-Nikaya) comenzó aproximadamente en la segunda mitad de la Era de Meiji. La figura de Gautama Buda reapareció vívidamente ante todos aquellos que habían olvidado la existencia del Gran Maestro de las Enseñanzas, pensando sólo en los fundadores de las sectas. Fueron descubiertos los velos que ocultaban las sistemáticas Enseñanzas del Buda, ante aquellos que no veían más que las doctrinas Mahayanistas. Estas nuevas orientaciones todavía se mantienen dentro de la esfera de los académicos, y no son tan grandes como para despertar un nuevo entusiasmo religioso. Sin embargo, es evidente que en el pueblo japonés, los conocimientos acerca del Budismo están tomando nuevos rumbos. Todo esto es motivo suficiente para hablar de una cuarta etapa en la historia del Budismo en Japón.

* Este extracto ha sido traducido y editado de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda. 

Wednesday, July 3, 2019

La Rueda del Dharma: El Símbolo Universal del Budismo

La Rueda del Dharma (Skt. Dharmachakra) o Rueda de la Ley, es uno de los símbolos budistas  (aunque es utilizado también en el Hinduismo) universales más importantes, ya que representa las enseñanzas del Buda en el mundo. Históricamente, la Rueda del Dharma se usaba a menudo como decoración en templos, estatuas e inscripciones hindúes y budistas, comenzando con el período más antiguo del Budismo Indio hasta el presente. Sigue siendo un símbolo importante de las religiones hindúes y budistas de hoy. Veamos sus múltiples interpretaciones.

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La Rueda del Dharma es la traducción de la palabara en sánscrito “Dharmacakra”. Similar a la rueda de una carreta que se mantiene rodando, simboliza la enseñanza del Buda mientras continúa propagándose ampliamente y sin fin por el universo. Los ocho rayos de la rueda representan  el Noble Sendero Octuple del Budismo, una de lasp rimeras prácticas enseñadas por el Buda tras su Iluminación. El Noble Sendero Octuple se refiere a la visión correcta, aspiración correcta, palabras correctas, conducta correcta, esfuerzo correcto, pensamientos correctos y concentración correcta. En la antigüedad antes de que las estatuas e imágenes de Buda fueran hechas, esta Rueda del Dharma servía como objeto común de veneración. En el tiempo presente, la rueda es usada internacionalmente como el símbolo común del Budismo.

El Buda fue el que "giró la rueda del Dharma" y, por lo tanto, el símbolo de la rueda es el Dharmachakra o Rueda de la Ley. El término tibetano para este símbolo significa la Rueda de la Transformación, ya que transforma nuestra ignorancia en la sabiduría del Dharma.

El movimiento de la rueda es una metáfora del rápido cambio espiritual engendrado por las enseñanzas del Buda. El primer discurso del Buda en el Parque de los Ciervos en Sarnath se conoce como el "primer giro de la Rueda del Dharma". Sus discursos posteriores en Rajgir y Shravasti son conocidos como "el segundo y tercer giro de la Rueda del Dharma". Este "giro de la rueda" significa un gran cambio revolucionario con consecuencias universales, provocado por un ser humano excepcional. El Budismo adoptó la rueda como un símbolo de la idea mítica india del rey ideal, llamado "Chakravartin" ("girador de la rueda" o "monarca universal").

La Rueda también representa el ciclo interminable del Samsara, o el ciclo interminable de renacimientos en los Seisa Mundos de los infiernos, los espíritus hambrientos, animales, humanos y dioses, que solo se puede escapar por medio de las enseñanzas del Buda.

La Rueda del Dharma, como todo símbolo, guarda múltiples significados. Hay diferentes diseños de la Rueda del Dharma budista con 8, 12, 24 o más rayos. En diferentes tradiciones budistas, el número diferente de rayos puede representar diferentes aspectos del Dharma del Buda (enseñanza). No obstante, el más utilizado es de ocho rayos.

Las tres partes básicas de la Rueda representa los Tres Entrenamientos en la práctica budista:
  • El centro simboliza los Preceptos (la disciplina moral de no matar, no mentir, no robar, no cometer adulterio y no tomar intoxicantes), que estabilizan la mente.
  • Los rayos representan la Sabiduría que se alcanza al aplicar las enseñanzas como el Noble Sendero Octuple, los Seis Paramitas, etc., para vencer la ignorancia.
  • El borde representa el entrenamiento en la Concentración (Dhyana o meditación), que mantiene todo lo demás unido.
Igualmente, como un Mandala, las distintas partes simbolizan muchas otras cosas.

El Centro:
  • El centro simboliza los Tres Tesoros del (1) Buda (el maestro iluminado así como el potencial de la Budeidad Innata o Naturaleza Búdica en todos los seres), el (2) Dharma (las Enseñanzas del Buda, el Dharma, así como su manifestación en todas las cosas del mundo), y el (3) Sangha (la Orden budista y la comunidad de creyentes - en última instancia, todos los seres sintientes). 
  • El centro también representa los Tres Venenos que tenemos que eliminar: (1) la ignorancia, (2) el apego y (3) la aversión; o (1) el deseo, representado en el arte por un gallo, (2) la ignorancia o engaño, representado por un cerdo, y (3) los sentimientos violentos y destructivos, representadas por una serpiente.
  • El centro también representa las Tres Marcas de la existencia, características de toda la existencia y los seres, a saber, (1) impermanencia (anicca), (2) insatisfactoriedad o sufrimiento (dukkha) y (3) no-ser (anattā).
  • El centro también simbiloza los Tres Cuerpos del Buda (Trikaya), los tres tipos de cuerpo que un Buda puede poseer: (1) El cuerpo del Dharma, o cuerpo de la Ley (Dharmakāya) - Esta es la verdad fundamental, o Ley, a la cual un Buda está iluminado. (2) El cuerpo de recompensa (Sambhogakāya), obtenido como la recompensa de completar las prácticas del Bodhisattva y adquirir la sabiduría de un Buda. A diferencia del cuerpo del Dharma, que es increado, sin forma e inmaterial, el cuerpo de recompensa se considera un cuerpo real, aunque es trascendente e imperceptible para la gente común. (3) El cuerpo manifestado (Nirmānakāya), o la forma física encarnada que un Buda asume en este mundo para salvar a los seres en un mundo. 
  • El centro también simboliza las Tres Divisiones del Canon Budista: las tres secciones o categorías en las que se dividen las enseñanzas budistas. Son (1) los Sutras, o las enseñanzas doctrinales del Buda; (2) el Vinaya, o reglas de la disciplina monástica; y (3) el Abhidharma, o comentarios sobre los Sutras y el Vinaya. 
  • El centro también simboliza los Tres Mundos: (1) Kāmaloka, es el mundo del deseo, tipificado por los deseos básicos, poblado por seres del infierno, espíritus hambrientos, animales, asuras, humanos y dioses inferiores. (2) Rūpaloka es el mundo de la forma, predominantemente libre de deseos más bajos, poblado por dioses que habitan en Dhyana, posible destino de renacimiento para aquellos bien practicados en Dhyana. (3) Arūpaloka es el mundo de la ausencia de formas, un reino no corpóreo poblado por cuatro cielos, posible destino de renacimiento para los practicantes de las cuatro etapas de la ausencia de formas.
  • El centro también simboliza los Tres Ambitos de la Existencia: (1) el ámbito de los cinco componentes: forma, percepción, concepción, volición y conciencia. (2) El reino de los seres vivos: el ser viviente individual, formado por una unión temporal de los cinco componentes, que manifiesta o experimenta cualquiera de los Diez Mundos. (3) El ámbito del medio ambiente: el lugar o la tierra donde los seres vivos habitan y realizan actividades de la vida. El estado de la tierra es un reflejo del estado de vida de las personas que viven en él. 
  • El centro también simboliza los Tres Caminos Malvados: los tres caminos de la existencia son el infierno, los espíritus hambrientos y los animales, los tres más bajos de los Seis Caminos. Los tres caminos del mal son los reinos del sufrimiento en los que uno cae como resultado de las malas acciones.
  • El centro también simboliza los tres potenciales inherentes de la Naturaleza Búdica Innata, (1) la sabiduría para percibirla y (2) las buenas acciones o prácticas para desarrollar esta sabiduría y (3) hacer que emerja la Naturaleza Búdica. Las acciones beneficiosas ayudan al desarrollo de la sabiduría, y la sabiduría desarrollada se da cuenta de la Naturaleza Búdica Innata. De esta manera, los tres constituyen causas que trabajan juntas para permitir que uno logre la Budeidad.
  • El centro también simboliza las Tres Sabidurías: (1) La sabiduría para entender el aspecto universal de los fenómenos; la verdad de la no sustancialidad o la naturaleza no sustancial de la existencia. (2) La sabiduría para entender los diversos caminos hacia la iluminación; comprender los aspectos individuales de la existencia, o la verdad de la existencia temporal, así como los diversos caminos hacia la iluminación. (3) La sabiduría para comprender tanto el aspecto universal como los aspectos individuales de los fenómenos; percibir tanto el aspecto universal como los aspectos individuales de todos los fenómenos, o el Camino del Medio, así como los diversos caminos hacia la iluminación. 
  • El centro también simboliza las Tres Verdades, la verdad de la no sustancialidad, la verdad de la existencia temporal y la verdad del Camino Medio. (1) La verdad de la no sustancialidad significa que los fenómenos no tienen existencia propia; su verdadera naturaleza es no sustancial, indefinible en términos de existencia o inexistencia. (2) La verdad de la existencia temporal significa que, aunque no sustancial, todas las cosas poseen una realidad temporal que está en constante cambio. (3) La verdad del Camino Medio significa que la verdadera naturaleza de los fenómenos es que no son ni sustanciales ni temporales, aunque muestran atributos de ambos. El Camino del Medio es la esencia de las cosas que continúa ya sea en un estado manifiesto o latente. 
  • Finalmente, el centro simboliza los Tres Misterios del Vajrayana: los Tres Misterios del (1) cuerpo-mudras, (2) palabra-mantras y (3) mente-samadhi. De acuerdo con el Budismo Esotérico, dado que el Buda Mahāvairochana (el Buda Cósmico o Dharmakaya) es omnipresente, todos los seres son el cuerpo místico de ese Buda, todos pronuncian sus palabras (voz), y todos los pensamientos su mente mística. Sin embargo, debido a que el cuerpo, la boca y la mente del Buda son inimaginablemente profundos y están más allá del entendimiento de la gente común, estos aspectos se denominan "misterios". Además, el cuerpo, la boca y la mente de la gente común no son esencialmente diferentes de los del Buda. aunque su naturaleza de Buda está oscurecida por las ilusiones. El Budismo Esotérico enseña que, a través de estas tres prácticas, el cuerpo, la boca y la mente de la gente común se unen a los del Buda, lo que les permite alcanzar la Budeidad en su forma actual.
Los Ocho Rayos:
  • Los ocho rayos simbolizan el Noble Sendero Octuple, una enseñanza temprana del Budismo Primitivo que establece los principios para lograr la emancipación. Son (1) visión correcta o puntos de vista correctos de la enseñanza de Buda; (2) pensamiento correcto, que incluye el pensamiento correcto, la intención correcta y la aspiración correcta; (3) hablar correctamente, o evitar la falsedad, la calumnia, el abuso y la conversación ociosa; (4) acción correcta, o abstenerse de todos los actos incorrectos, como quitar la vida y robar; (5) el camino correcto de la vida, o vivir mientras se purifican los pensamientos, palabras y acciones de uno; (6) esfuerzo correcto, vencer el mal y hacer un progreso ininterrumpido en la búsqueda del camino de la verdad; (7) atención correcta, lo que significa aspirar siempre por la verdad y mantener su búsqueda en mente; y (8) la meditación correcta. 
  • Los ocho rayos también simbolizan los Ocho Sufrimientos: los cuatro sufrimientos del nacimiento, el envejecimiento, la enfermedad y la muerte, más el sufrimiento de tener que separarnos de aquellos a quienes uno ama, el sufrimiento de tener que encontrarse con aquellos a quienes uno odia, el sufrimiento de no poder obtener lo que uno desea, y el sufrimiento que surge de los cinco componentes que constituyen el cuerpo y la mente.
  • Los ocho rayos también simbolizan las Ocho Enseñanzas, que se dividen en dos grupos: las cuatro enseñanzas de la doctrina y las cuatro enseñanzas del método. La primera es una división por contenido, y la segunda, por método de enseñanza. Las cuatro enseñanzas de la doctrina son: (1) La Enseñanza del Tripitaka, que corresponde al Hinayana, se llama así porque consiste en las Tres Divisiones del Canon Budista (Tripitaka) que revelan la causa de la transmigración en el Triple Mundo e impulsan a uno a liberarse de este renacimiento continuo y entrar en el estado del Nirvana. Para ayudar a desechar el apego al Triple Mundo, enseñan la visión analítica de la no sustancialidad. Estas enseñanzas se expusieron principalmente para personas de los dos vehículos. (2) La Enseñanza de Conexión, o Mahayana Introductoria, que se llama así porque forma un vínculo entre la enseñanza del Tripitaka y la Enseñanza Específica. Al igual que la enseñanza de Tripitaka, la Enseñanza de Conexión se ocupa de deshacerse del apego al Triple Mundo, negando la visión de la enseñanza del Tripitaka de que todas las cosas, cuando se analizan, resultan carecer sustancia; en cambio, enseñan el punto de vista de que todas las cosas, tal como son, carecen de sustancia, porque surgen y desaparecen solo en virtud del Origen Dependiente. (3) La Enseñanza Específica, o un nivel superior de Mahayana Provisional, que establecen una larga serie de prácticas austeras que abarcan muchos kalpas, que los Bodhisattvas deben llevar a cabo para alcanzar la Budeidad. Abordan las tres verdades de la no sustancialidad, la existencia temporal y el Camino Medio, pero las indican como separadas e independientes entre sí. (4) La Enseñanza Perfecta, que expone la relación mutuamente inclusiva de la realidad última y todos los fenómenos, y la unificación de las Tres Verdades; sostiene que todos pueden alcanzar la Budeidad y todas las prácticas budistas son medios que conducen a la Enseñanza Perfecta, que los abarca y los unifica. Las cuatro enseñanzas del método son una clasificación de las enseñanzas en términos de la forma en que el Buda las enseñó. Son (1) La Enseñanza Repentina, o aquellas enseñanzas que Shakyamuni expuso directamente desde su propia iluminación sin darles a sus discípulos conocimiento preparatorio. Esta categoría corresponde al Sutra Avatamsaka, tradicionalmente considerada como la primera enseñanza que expuso después de su Iluminación, pero los seres no estaban preparados para recibirla. (2) La Enseñanza Gradual, o aquellas enseñanzas expuestas para elevar gradualmente las capacidades de las personas a una comprensión de doctrinas superiores. La Enseñanza Gradual corresponde a los Sutras de los períodos Āgama, Correcto e Igual y Perfección de la Sabiduría (Prajnaparamita). (3) La Enseñanza Secreta, o aquellas enseñanzas que los oyentes entienden de manera diferente de acuerdo con sus capacidades respectivas y de las cuales reciben un beneficio diferente sin ser conscientes de la diferencia. (4) La Enseñanza Indeterminada, o aquellas enseñanzas que los oyentes entienden y se benefician de manera diferente a las anteriores, pero son conscientes de la diferencia. Esto se explica en la escuela Tendai como los Cinco Periodos y Ocho Enseñanzas. 
Finalmente, el Círculo simboliza el Ekayana o el Vehículo Unico: todas las enseñanzas y prácticas budistas llevan a los seres (unas más perfectas y rápidas que otras) al Despertar. Se enseña en el Sutra Avatamsaka y en otros Sutras Mahayana, pero el Sutra del Loto pone el mayor énfasis en él. La enseñanza del Buda se compara con un vehículo (Yāna) que lleva a uno a un estado particular de iluminación. De acuerdo con las capacidades de las personas, las enseñanzas anteriores al Sutra del Loto explican y enfatizan el vehículo del oyente de voz (Shrāvaka), que lleva al estado de Arhat; el vehículo de practicante solitario (Pratyekabuddha), que conduce a uno al estado de Pratyekabuddha; y el Vehículo del Bodhisattva, que después de muchos kalpas de práctica lo lleva a uno a la Budeidad. El vehículo Shravaka y el vehículo Pratyekabuddha se denominan juntos los dos vehículos, y con la adición del vehículo del Bodhisattva, los Tres Vehículos. El Sutra del Loto enseña que estos Tres Vehículos no son fines en sí mismos, sino medios para guiar a las personas hacia el Vehículo Unico (Ekayana), que unifica y refina las enseñanzas. El capítulo "Medios Expedientes" (segundo) del Sutra dice que los Budas emplean un solo vehículo para predicar la Ley a los seres vivos. También dice que los Budas, utilizando el poder de los medios hábiles (Upayas), dividen el vehículo y predican como si fueran tres. El capítulo nuevamente dice que solo hay un vehículo en todo el universo, y el único propósito del Buda es llevar a todos los seres a la Budeidad. La escuela de Tendai llamó a esto el “reemplazo de los Tres Vehículos con Un Vehículo”. 

Thursday, June 27, 2019

La Hermandad (Sangha): Edificando el Reino del Buda III - El Renacimiento en el Reino del Buda

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Edificando el Reino del Buda 
El Renacimiento en el Reino del Buda

1. La reina Syamavati, consorte del rey Udayana, era devota del Buda. Ella vivía en las habitaciones más internas del palacio y nunca salía. Su sirvienta, la jorobada Uttara que tenía muy buena memoria, simpre estaba presente en las predicaciones del Buda y le transmitía las Enseñanzas al pie de la letra a la reina. Así la fe de la reina crecía y se profundizaba cada vez más.

La segunda esposa del rey tuvo celos de Syamavati, planeó matarla y para ello la calumnió ante el rey. El rey creyó en las calumnias y decidió matarla.

La reina Syamavati se paró en frente del rey dispuesta a recibir la muerte, pero éste al ver su figura tan llena de misericordia no pudo lanzar la flecha y dándose cuenta de su error, pidió perdón por su conducta bestial.

La ira de la segunda esposa Magandya creció aún más y, en ausencia del rey, mandó prender fuego a los aposentos de la reina. La reina, llena de calma, apaciguó a las sirvientas que armaban alboroto y con paz en el espíritu como lo había aprendido de las Enseñanzas del Buda, esperó tranquilamente el cumplimiento de su destino. La jorobada Uttara también murió en el fuego.

Entre las discípulas del Buda, la reina Syamavati es honrada como la más misericordiosa, y su sirvienta Uttara como la más sabia.

2. El príncipe Mahanama, del clan Sakya y primo del Buda, era también un devoto que tenía gran fe en las Enseñanzas del Buda.

En aquel tiempo, un rey violento llamado Virudaka, de Kosala, derrotó a la familia Sakya. El príncipe Mahanama salió a su encuentro y le pidió misericordia por la vida de los habitantes de la ciudad. Sin embargo, viendo que este rey colérico no iba a ceder con facilidad, le rogó que por lo menos dejara escapar a los ciudadanos abriendo las puertas de la ciudad fortificada durante el tiempo que él estuviera sumergido en un estanque cercano.

El rey pensó que el tiempo que un hombre puede estar dentro del agua es muy poco y accedió.

El príncipe Mahanama se sumergió en el agua y los hombres empezaron a escapar llenos de alegría. Sin embargo, pasaba el tiempo y Mahanama no salía del agua. El príncipe al entrar en el estanque desató su cabello y lo amarró a las raices de un sauce debajo del agua. Salvó así a los hombres a cambio de su propia vida.

3. Utpalavarna era una religiosa famosa por su sabiduría comparable a la de Maudgalyayana, el gran discípulo del Buda. Dirigía un grupo de religiosas y era una de las dirigentes más sobresalientes.

Devadatta era un hombre cruel que inculcó la idea de rebelión contra Buda en la cabeza del rey Ajatasatru. Sin embargo, el rey llegó luego a creer en Buda y menospreció a Devadatta.

Una vez en que Devadatta se encontraba a las puertas del castillo sin poder entrar, vió salir a Utpalavarna. Le vino tal cólera que levantó el puño y lo hizo caer con toda fuerza sobre la cabeza de la religiosa.

Ella volvió a su convento soportando el gran dolor. Supo que la muerte se acercaba y dijo a sus discípulas que lloraban, consolándolas: “Hermanas mías, la vida humana está llena de imprevistos, todo es transitorio, todo es vacío. Tan sólo el mundo de la Iluminación es quietud y es allí adonde debemos acercarnos. Practicad y cumplid las penitencias para alcanzar el Camino.” Y murió en completa calma.

4. Angulimalya, un bandido que mató a muchos hombres, fue salvado por el Buda y llegó a ser su discípulo, pero al salir a mendigar, los hombres le perseguían cruelmente por sus crímenes pasados.

Un día salió a la ciudad a mendigar y fue golpeado por los que le odiaban. Regresó al convento lleno de sangre por todo el cuerpo y se inclinó a los pies del Buda para pronunciar estas palabras de alegría.

“Gran Buda, mi nombre original era 'el que no hace daño', pero debido a mi ignorancia he matado a muchos hombres y de cada uno de ellos he cortado y acumulado los sangrientos dedos, por eso he recibido el nombre de Angulimalya que significa 'coleccionista de dedos'.

“Por su Gran Compasión he logrado la Sabiduría de la Iluminación. Para manejar el caballo o la vaca, el hombre usa látigos y redes, pero el Gran Buda, purificó mi alma sin usar ni látigo, ni red, ni gancho.

"Hoy he recibido el castigo que merecía. No deseo la vida, ni espero la muerte. Sólo espero en silencio la hora de la llegada del tiempo futuro.”

5. Maudgalyayana, juntamente con el venerable Sariputra, eran los dos grandes discípulos del Buda. Los herejes que veían que las Enseñanzas del Buda penetraban en el alma de los hombres como el agua, sintieron envidia y trataron de poner obstáculos en la predicación.

Sin embargo, con ningún obstáculo podían impedir la propagación de la verdadera Enseñanza, por lo que los herejes pensaron en matarlo y atacaron a Maudgalyayana. Dos veces escapó de estos ataques pero a la tercera vez le rodearon entre muchos y fue vilmente golpeado.

Maudgalyayana, sostenido por la Iluminación, soportó con admirable quietud todos los golpes. Le desmenuzaron los huesos y le machacaron la carne, pero entró en la muerte con tranquilidad de alma.

* Este extracto ha sido traducido y editado de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda. 

La Hermandad (Sangha): Edificando el Reino del Buda II - El Reino del Buda

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Edificando el Reino del Buda 
El Reino del Buda

1. Así como se ha dicho antes, cuando una comunidad vive en armonía y no olvida su deber de propagación de la Enseñanza del Dharma, irá extendiendo su esfera de acción y la Enseñanza se difundirá.

Esto significa que aumentarán los seres en búsqueda de la Iluminación. Significa que desaparecerá el ejército de la codicia, de la ignorancia y del resentimiento, guiado por el diablo de las tinieblas y de los deseos. Y aparecerán en su lugar, la sabiduría, la clarividencia, la fe y la alegría.

Los dominios del malvado (Mara) son el deseo, la oscuridad, la lucha, la espada, la sangre y la guerra. También se incluyen la envidia, el prejuicio, el odio, el engaño, la adulación, el secreto y el abuso.

Supongamos que en este reino brilla la Luz de la Sabiduría, la lluvia de la misericordia cae sobre la tierra, las raíces de la fe se extienden y florece la flor de la alegría. Este dominio del diablo se convertirá, en un instante, en la tierra del Buda.

Así como una dulce brisa y algunas flores sobre una rama anuncian la primavera, cuando un hombre logra la Iluminación, la hierba, los árboles, las montañas, los ríos y todas las otras cosas reciben una nueva vida.

Si el alma del ser es pura, la tierra en que se halla también se inunda de pureza.

2. En la tierra donde prevalece la Enseñanza los seres son sinceros. Esto es porque las almas se purifican en contacto con la Gran alma de Buda que todo lo ilumina y cuida con su inagotable compasión.

El alma sincera a su vez se tranforma en un alma profunda que sigue por el Noble Camino. Es caritativa, obediente, paciente, entusiasta, tranquila, sabia, misericordiosa y conduce a los seres al Camino. Así se edifica aquí la Tierra Pura del Buda.

Una casa en que vive un hombre humilde con su mujer e hijos puede ser la morada en que habita el Buda. Un país en que es imposible eliminar la diferencia de clases también puede ser el reino de lBuda.

El palacio hecho de oro y de joyas bañado de sangre no es el palacio del Buda. Una pequeña cabaña en donde la luna filtra su argentina luz, puede ser un gran palacio donde el Buda se hace presente si en ella vive un hombre de alma sincera.

Cuando la tierra del Buda es edificada sobre el alma pura de un ser, éste atrae a sus semejantes y va aumentando el número. Se va extendiendo de la familia a la aldea, de la aldea a la ciudad, al reino y al mundo.

Propagar la Enseñanza del Buda es lo mismo que extender los dominios del reino del Buda.

3. En verdad, este mundo visto desde un aspecto, es el dominio del diablo; es un mundo de deseos; es un campo de batalla cubierto de sangre. Los que creen en la Iluminación del Buda tratan de recuperarlo de las manos del diablo cambiando la sangre por la leche, el odio por la compasión y la caridad, y tratan de edificar el Reino Puro del Buda.

Es casi imposible pretender vaciar el océano con una cuchara, pero los que creen en el Buda, quieren llevar a cabo esta obra aunque sea a través de muchas vidas. 

El Buda nos espera de pie en la otra orilla, en el mundo de la Iluminación en donde no existen la codicia, la ira, la ignorancia ni los sufrimientos.

Allí brilla la luz de la Sabiduría, y la lluvia de la Misericordia humedece la tierra.

Es una tierra de paz en donde se refugian los que sufren, los que padecen, los que penan y los que buscan un momento de descanso en la propagación de la Enseñanza.

En esta Tierra Pura la luz es inagotable y la vida es eterna; el que entra en ella no volverá a perder más su quietud.

Es una tierra tranquila, llena de la alegría de la Iluminación, donde el perfume de las flores loa la Sabiduría y los pájaros cantan las Sagradas Enseñanzas. Es el lugar a donde debemos ir todos al final.

4. Sin embargo, ésta no es una tierra de descanso, ni de placer. La cama de flores no es para dormir holgadamente; es para ganar y acumular energías para obrar.

La misión del Buda no conoce fin. Mientras existan los seres, mientras existan las criaturas vivas, mientras las almas de estas criaturas sean manchadas por el egoísmo no cesará.

Los hijos del Buda que pasaron una vez a la Tierra Pura de la otra orilla, deben tener celo y retornar a sus respectivos mundos para ayudar en la obra del Buda.

Cuando se prende una luz, de esta luz se van prendiendo otras. De la misma manera, la luz del alma del Buda, va prendiendo el alma de los seres una tras otra eternamente.

Los hijos del Buda cooperan en la obra del Buda, conducen a los seres al perfeccionamiento, y no cesan de trabajar eternamente para hermosear la tierra del Buda.

* Este extracto ha sido traducido y editado de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda. 

La Hermandad (Sangha): Edificando el Reino del Buda I - La Armonía de la Hermandad

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Edificando el Reino del Buda
La Armonía de la Hermandad

1. Imaginemos un gran campo desierto en absoluta oscuridad, sin ninguna luz. Muchas criaturas vivas viven en este lugar.

Debido a la oscuridad ninguno puede conocer la existencia del otro. Cada uno deambula y se retuerce aterrado por la soledad. Es realmente un estado lamentable.

Imaginemos que de repente se haga la luz. Aparece un hombre con una antorcha en la mano y el campo oscuro se inunda de luz súbitamente.

Las criaturas que hasta entonces se retorcían en el suelo envueltos en la oscuridad, se ponen de pie y al mirar a su alrededor descubren a sus semejantes. Con voces de júbilo corren a encontrarse y se abrazan compartiendo su felicidad. 

Este campo desierto es la vida, la oscuridad es la carencia de la Luz de la Sabiduría. El que no tiene la Luz de la Sabiduría dentro de su alma, no sabe estar en armonía con sus semejantes. Es un ser solitario que nace y muere solo, por ello es natural que se mueva sin rumbo fijo y tema a la soledad.

La aparición de un ser superior con una antorcha, significa la llegada del Buda a este mundo con la Luz de la Sabiduría.

Al ser alumbrados con esta Luz, por primera vez los seres llegan a conocerse, a conocer a sus semejantes y a establecer relaciones amistosas y pacíficas.

Por más que miles de personas vivan juntas, mientras no se conozcan unas a otras, no pueden constituir una sociedad.

La verdadera comunidad es aquella en que los seres, guiados por la Luz de la Sabiduría, se conocen y tienen fe en sus semejantes.

La armonía es el verdadero fundamento y la vida de las comunidades.

2. Existen tres clases de comunidades. La primera es la que está organizada por la fuerza del dinero o de la autoridad de grandes jefes.

La segunda nace de la conveniencia de sus miembros y continuará existiendo mientras ellos no hayan satisfecho sus aspiraciones y no luchen entre sí.

La tercera es la que se forma en torno a la Enseñanza y tiene la armonía como esencia.

Por supuesto la tercera de estas comunidades es la única verdadera. En esta comunidad todos viven con una misma alma y de allí nacen muchas virtudes. Existe allí la paz, la alegría, la satisfacción y la felicidad.

Como el agua de la lluvia que cae en las montañas, se convierte en arroyos y, poco a poco, aumenta su caudal hasta llegar finalmente al mar.

Así todas las personas de diferentes situaciones reciben la misma lluvia de la Enseñanza y, poco a poco, se van uniendo primero en pequeños grupos, después en organismos más grandes y en comunidades hasta desembocar en el océano de la Iluminación. Todas las almas de estas personas se mezclan como la leche y el agua, y de allí nace una hermosa comunidad.

La verdadera Enseñanza es la fuerza fundamental que organiza sobre esta tierra la verdadera comunidad.

La luz es la que hace que los seres se conozcan, que pacifica el alma de todos, como una aplanadora quita los relieves de la superficie de la tierra, y es la fuerza que los armoniza.

La verdadera comunidad se basa en la Enseñanza, por ello puede ser llamada la “comunidad de la Enseñanza”.

Puesto que todos los seres deben educar su alma según esta Enseñanza, teóricamente puede decirse que todos los seres  de la tierra están incluidos en esta comunidad. Pero de hecho está formada  solamente por quienes tienen la misma fe.

3. La comunidad del Buda se compone de los que predican la Enseñanza a los laicos y los que dan de comer y vestir a estos maestros. Estas dos clases de miembros deben mantener y extender la comunidad y esforzarse para que la Enseñanza se propague por doquier a través de los tiempos.

Los que pertenecen a la comunidad deben pensar primeramente en la armonía entre los seres y en realizar los objetivos de esta comunidad. Los maestros deben enseñar a los miembros de la comunidad y los miembros deben honrar a los maestros para que entre ellos haya armonía.

Deben esforzarse en llevarse bien con todos; alegrarse de corazón por poder vivir en compañía de los de la misma fe; no tener dos caras para los seres; ser caritativos; alejar el alma que piensa en el “yo”; y unir el alma a la de todos los seres.

4. Hay seis preceptos que mantienen en armonía a la comunidad. Primero: sinceridad en las palabras. Segundo: sinceridad en los actos de caridad. Tercero: sinceridad en el pensamiento caritativo. Cuarto: repartir la propiedad común. Quinto: seguir los mismos preceptos de pureza. Sexto: tener un punto de vista correcto.

Entre estos, el último forma el núcleo de los demás preceptos.

Hay dos clases de siete reglas que se deben seguir para hacer prosperar la comunidad.

(1) Reunirse frecuentemente para hablar de la Enseñanza.
(2) Respetarse mutuamente sin discriminación de las clases sociales.
(3) Reverenciar la Enseñanza y respetar las reglas sin cambiarlas a capricho.
(4) No olvidar la cortesía en el trato a los mayores y menores.
(5) Cuidar el alma para no perder la sinceridad y el respeto.
(6) Purificar el alma en un lugar tranquilo y silencioso. Ceder el paso a los demás para darles la prioridad.
(7) Amar al prójimo, tratar cordialmente al que se te acerca, cuidar con esmero al enfermo. Si se observan estas siete reglas, la comunidad nunca decaerá.

El otro grupo de siete reglas son: 
(1) Mantener pura el alma y no desear muchas cosas. 
(2) Mantener la integridad sin codiciar. 
(3) Mantener la paciencia y no pelear.
(4) Guardar silencio y no hablar vanamente. 
(5) Observar los preceptos y las Enseñanzas. 
(6) Mantener una mente estable y no seguir enseñanzas diferentes. 
(7) Mantener la frugalidad y ser modesto en el vestir y en las comidas. Si se observan estas siete reglas la comunidad no decaerá.

5. Como se ha mencionado antes, la vida de la comunidad es la armonía. Una comunidad sin armonía no es comunidad, por ello hay que hacer lo posible para que no existan disturbios y en caso de que se produzcan, hacer esfuerzos para disiparlos.

La sangre no se purifica con la sangre, el resentimiento no puede ser eliminado con el resentimiento. Sólo se puede disipar olvidándose de él.

6. Había una vez un rey llamado Calamidad. Su territorio fue conquistado por un rey vecino amante de la guerra que se llamaba Brahmadatta. El rey Calamidad, después de haber estado escondido con su hijo y esposa fue apresado, pero afortunadamente su hijo logró escapar.

El príncipe trató de rescatarlo el día de su ejecución, pero todo fue en vano. Tuvo que contemplar con lágrimas la muerte de su desdichado padre.

El rey reconoció a su hijo entre la multitud y murmuró estas palabras como si hablara consigo mismo. “No te detengas a mirar mucho. No actúes precipitadamente, el resentimiento sólo se aplaca con el olvido.” Este príncipe vivía pensando sólo en la venganza. Logró entrar en el palacio a servir, y poco a poco se fue ganando la confianza del rey.

Un día, el rey salió de caza. El príncipe pensó que era la ocasión de realizar su venganza, alejó la tropa del rey y fue solo con él a las montañas. El rey, cansado de tanto correr, se durmió en las rodillas de este joven que se había ganado su confianza.

El príncipe pensó que había llegado la hora, desenvainó su espada y la acercó a la garganta del rey. Sin embargo, en ese momento recordó las palabras de su padre, y no pudo mover las manos. De repente, el rey despertó asustado con un sudor frío que le corría por el cuerpo. Le dijo que había soñado que el hijo del rey Calamidad intentaba clavarle la espada en la garganta.

El príncipe agarró con fuerzas al rey y levantó su espada. Declaró que era el hijo del rey Calamidad y que había llegado la hora de vegar a su padre. Sin embargo, enseguida hizo caer su espada y se arrodilló frente al rey.

El rey asombrado se levantó. Cuando el príncipe le habló de las últimas palabras de su padre, se emocionó mucho. Se pidieron mutuamente perdón y se perdonaron. El rey devolvió al príncipe su reino y ambos reinos mantuvieron relaciones amistosas durante mucho tiempo.

En esta parábola, el “no ver por mucho tiempo” es no mantener por mucho tiempo los resentimientos. “No te precipites” significa que uno nunca debe apurarse para romper una amistad.

El resentimiento no se calma con el resentimiento, sólo se aplaca con el olvido.

En la comunidad que tiene como base la armonía, todos deben actuar siempre según el espíritu del rey Calamidad, reflejado en esta historia.

No sólo los miembros de la Comunidad, sino también todos los seres, en general, deberían juzgar y actuar según este espíritu.

* Este extracto ha sido traducido y editado de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda.