Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre el Verdadero Budismo (一乘佛教), y sus posteriores ramificaciones, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas (圓教). Aquí presentamos el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología), aspirando a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu 天台宗) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto (法華経).


Thursday, December 1, 2022

La Orden de los Hijos del Buda: Un Llamado a una Budología Sútrica y la Reforma de la Orden Budista en Occidente

 En los Sutras, la literatura canónica budista, el Buda profetiza que, tras su Parinirvana, su Dharma pasará por tres periodos o eras, llamadas las Tres Eras del Dharma (Sanpo). A medida que pasa el tiempo, la institución budista de la Sangha, sus sacerdotes y creyentes pierden la capacidad de realizar su labor dhármica salvífica en el mundo. Esto hace que el Verdadero Dharma del Buda sea distorsionado y que sus Hijos, los sacerdotes budistas, necesiten tener un entrenamiento, formación y ordenación adecuada para poder mantener viva la Luz del Dharma e iluminar la vida de sus devotos. A medida que el Budismo sigue adentrándose a Occidente, es imperativo que sus sacerdotes puedan mantener una vida, conocimiento y vocación personal para poder, no solo vivir el Dharma, sino atemperar el mismo a los tiempos y las circunstancias culturales donde viven, sin perder la ortodoxia canónica. Esto solo es posible con una educación y un ministerio Budocéntrico, con una Budología Sútrica; esto es, un ministerio basado en el Buda y fundamentado principalmente en el Canon Budista. Este artículo pretende hacer un llamado a la reforma de la Orden Budista en Occidente y presentar las guías básicas, competencias y disciplinas necesarias para realizar la labor del Buda en el mundo hispano.

Versión Simplificada

En los Sutras, la literatura canónica budista, el Buda profetiza que, tras su Parinirvana, su Dharma pasará por tres periodos o eras, llamadas las Tres Eras del Dharma. La Primera Era del Dharma, llamada también la Era del Dharma Correcto o Primer Día de la Ley (Shobo), las enseñanzas y prácticas budistas tendrían suma eficacia, las personas poseen las capacidades para ponerlas en práctica y alcanzan el Despertar espiritual.  Luego de alrededor de 500 a 1,000 años, comienza la Segunda Era de Dharma, también llamada la Era del Dharma de la Semblanza o el Segundo Día de la Ley (Zoho), donde el Budismo existe, pero los templos son más edificios que lugares de devoción e instrucción, sus monjes no siguen correctamente las enseñanzas, y las personas, cayendo cada vez más en la oscuridad de la Ignorancia, pierden la capacidad de poner las enseñanzas en práctica y no alcanzan el Despertar. Finalmente, luego de alrededor de 500 a 1,000 años, entramos en la Tercera Era del Dharma, también llamada la Era Final del Dharma o el Tercer día de la Ley (Mappo), donde “surgirán peleas y disputas entre los seguidores de las enseñanzas, y el Dharma Puro se oscurecerá y se perderá”. En esta última era malvada, cuando la sociedad esté desordenada, el Budismo perderá su poder para beneficiar a la gente, ya que las personas nacidas en el Último Día del Dharma no tienen la semilla de la Budeidad sembrada en ellos. Esto se corrobora en Sutras como el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana. 

De acuerdo con esta profecía, ahora mismo nos encontramos en el Ultimo Día de la Ley (Mappo). Esto es algo que comenzó desde los inicios mismos del Budismo. Tras el Parinirvana del Buda Shakyamuni, sus discípulos se centraron demasiado en el monacato y sus reglas, y olvidaron el verdadero mensaje del Buda para el mundo. Diferentes grupos formaron diversas escuelas basadas en partes o en cúmulos de la Enseñanza y poco a poco excluyeron u olvidaron el Verdadero Dharma Eterno, que el Buda predicó cerca del final de su vida en el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana, los cuales redefinen y unifican los más de cuarenta años de ministerio del Buda en la Tierra. Sin embargo, estas enseñanzas se preservaron y fueron pasadas por un grupo selecto de discípulos como Nagarjuna, Vasubandhu, Kumarajiva, Daosheng y Huisi, hasta que el Gran Maestro Chih-i (Tendai Daishi 538-597) en China logró rescatar el verdadero Mensaje del Buda para el mundo, clasificando todo el Canon Budista en orden cronológico y de importancia, estableciendo la clasificación doctrina de los Cinco Periodos y Ocho Enseñanzas,  y formó una escuela llamada la Escuela Tientai restaurando el Verdadero Dharma Eterno del Buda para la posteridad. 

Cuando vemos el estado actual del mundo y del a institución budista, no podemos negar que vivimos en la Era Final del Dharma. Es por eso que hoy, mas que nunca, debemos de estudiar a profundidad y poner las enseñanzas del Buda en práctica. Si bien esto es responsabilidad de todos los creyentes budistas, los sacerdotes, la Orden Budista, tiene una responsabilidad mayor que los laicos, ya que es su deber, como representante del Buda, el presentar correcta y adecuadamente el Dharma a los creyentes, y asegurarse de que el mismo perdure para la posteridad. Por ello, este artículo está especialmente dirigido a los sacerdotes budistas occidentales y hace un llamado a una reforma en la Orden Budista en Occidente. 

El Llamado a la Orden del Buda – Sacerdocio 

Si una persona siente el deseo y la necesidad de ordenarse como sacerdote budista, es porque responde a un llamado: un llamado del Buda Eterno para preservar y predicar su Dharma y realizar su labor salvífica en el mundo. Aunque muchos sacerdotes budistas no lo vean así, el ministerio – la ordenación – es un llamado. Es el Voto Primal del Buda Eterno, establecido desde el principio de los tiempos, de llevar a todos los seres al Despertar y la salvación. Es, principalmente, a través de sus ministros que el Buda realiza esta obra en la Tierra. Por ello, el primer paso para un buen ministerio budista es reconocer el llamado al sacerdocio y la posterior ordenación como una respuesta voluntaria a ese llamado. Por ello, podemos resumir este proceso en siete puntos clave:

  • Deseo – El llamado del Buda a su ministerio comienza con un deseo dentro del practicante por ordenarse como sacerdote y dirigir una Sangha, una comunidad budista. El deseo solo por si mismo no es suficiente. Debemos recordar que, como Hijos del Buda, no buscamos la ordenación para nosotros mismos, así como no buscamos alcanzar el Despertar para nuestra salvación, sino que lo hacemos por la salvación de todos los seres sintientes, por lo que también se requiere, además del deseo, vocación. 
  • Vocación – La vocación es el compromiso, primero, con el Verdadero Dharma Eterno, y segundo, con la Sangha: la comunidad de sacerdotes y creyentes que revelan su Naturaleza Búdica y que preservan, estudian y ponen el Dharma en práctica, realizando la labor del Bodhisattva en el mundo. 
  • Compromiso – Además del deseo, que es un llamado del Buda al ministerio, y de la vocación del practicante, un verdadero Hijo del Buda debe de tener un compromiso indeleble para con los Tres Tesoros del Buda, el Dharma (Enseñanza) y la Sangha. Este compromiso, idealmente, es uno de por vida, y trasciende múltiples vidas. 
  • Capacitación – Una vez uno ha respondido el llamado, es importante y absolutamente necesario la educación, el entrenamiento, la formación y la ordenación como un sacerdote budista dentro de alguna denominación. Existen muchas denominaciones, unas más abiertas y completas que otras, con muchas diferencias culturales, desde las célibes hasta las más abiertas y comprometidas con la sociedad. Es importante y necesario estudiar a fondo las diferentes denominaciones y comenzar dentro de una que se ajuste a tu capacidad, naturaleza y necesidad. En este proceso formativo, uno aprenderá – idealmente – sobre Budología, que es sobre Budismo general, y Dharmología, que son las enseñanzas y prácticas fundamentales de la denominación a la que perteneces. Es necesario igualmente que esta institución sea una fidedigna, en una línea de patriarcas que se pueda trazar legítimamente hasta la fundación de la Orden por el Buda en el mundo. Esto es un linaje. El linaje es importante porque las personas necesitan saber si alguien tiene autenticidad, autoridad, capacitación y apoyo. ¿En qué consiste la labor de un sacerdote budista? Consiste en estudiar y preservar el Verdadero Dharma y aplicarlo, tanto en publico como en privado, a todo tipo de personas, situaciones y necesidades, manteniendo la ortodoxia. El proceso de capacitación te da las herramientas necesarias para hacerlo. Pero el Budismo, al venir de Oriente, no necesariamente está capacitado para brindarnos las herramientas necesarias para realizar nuestro ministerio en Occidente, por lo que debemos de suplir estas lagunas con educación ministerial pastoral. 
  • Reconocimiento – En la etapa anterior hablamos del linaje, y mencionamos que el linaje es lo que asegura la legitimidad y ortodoxia de la denominación budista. Si una persona desea ser un sacerdote budista, debe obligatoriamente de pasar por un proceso de educación y formación para ello. A medida que nos aventuramos al mundo y realizamos la labor del Bodhisattva como Hijos del Buda, poco a poco la comunidad nos reconoce y nos confirma como representantes del Buda en el mundo.
  • Progreso – Una vez nos educamos, capacitamos y formamos, llegando a ordenarnos como sacerdotes budistas, el lograr el reconocimiento no es el final del camino, sino solo el comienzo. A partir de ese momento, es que debemos esforzarnos por crecer como ministros y ayudamos a otros a crecer en la fe budista. Esto es algo que debemos de hacer por el resto de nuestras vidas, y requiere un estudio continuo de los Sutras y los Tratados del os maestros, así como nuestra total dedicación al desarrollo de la Sangha. 
  • Utilidad – Finalmente, como sacerdotes budistas y representantes del Buda, nuestra labor principal es la de cuidar de la Sangha, su Cuerpo, en la Tierra. Esto requiere que seamos de utilidad para los creyentes, y que, por medio del uso de los medios hábiles, podamos ayudarles a revelar y manifestar su Naturaleza Búdica individual, para continuar la labor salvífica del Buda en el Cosmos. 

Con todo esto, podemos apreciar que el ministerio es un maratón, sino una carrera. Debemos de pasar por todos y cada uno de los requisitos esenciales para nuestra formación, y debemos de hacerlo con absoluta humildad. 

La Necesidad del Estudio, la Formación y la Ordenación Legítima

Ninguna vocación en el mundo sufre de una mayor falta de claridad en lo que se refiere a los requisitos básicos de su tarea que el ministerio Budista. Sobre todo, hay confusión sobre lo que debe hacer un sacerdote y qué competencias debe suplir para poder ministrar una Sangha. Por encima de esto, se añade la deficiencia en materias de estudio del Dharma. Como resultado, la Sangha no tiene concepto de lo que es un sacerdote o lo que debe hacer. 

Todo sacerdote Budista debe ser Budólogo y Dharmólogo. Esto es, debe tener un conocimiento vasto del Dharma del Buda y de las enseñanzas esenciales de su denominación. La Budología es el estudio sistemático del Buda y la Budeidad, así como de las enseñanzas principales generales del Budismo. La Dharmología, entonces, es el estudio de las enseñanzas y prácticas fundamentales de la denominación budista a la que uno pertenece. Ambas áreas son necesarias e importantes en la vida, la formación y el trabajo de un sacerdote budista. Pero los sacerdotes budistas occidentales no se mueven en el ámbito de la Budología, sino que, por el contrario, se dedican a dar charlas motivaciones, implementar programas, y son instructores de meditación. No son realmente sacerdotes o monjes budistas. Esto hace que la Religión Budista esté por debajo, no solo de los estándares establecidos por el Buda, sino que no pueda estar hombro con hombro en la mesa con ministros de otras religiones. Este rol, tristemente, ha sido relegado a los académicos y las instituciones universitarias. Pero los sacerdotes budistas son los custodios del Dharma Eterno del Buda. La Sangha entiende el Dharma de los sacerdotes, no los académicos. Por todo esto, debe hacerse un llamado a un ministerio Dharmocéntrico – basado en el Canon Budista, los Sutras, que contienen las palabras sagradas del Buda.

Por otro lado, muchos monjes budistas y Sanghas están cayendo en el flujo de la cultura actual orientada al consumidor y están perdiendo de vista el Verdadero Dharma. Preocupados por la imagen y la posición social, la fama y su posición en las redes sociales, los monjes budistas están reemplazando su rol como monjes por la de coaches o administradores de negocios. Esto no es correcto. Es hora de que los monjes recuperen, reafirmen y restauren su rol como representantes del Dharma y del Buda en el mundo. Para esto, es necesario que entiendan el carácter y la esencia del ministerio Budista, tengan una buena educación y formación en un linaje y un templo fidedigno y lo suplan con formación pastoral occidental, cumplan con los requisitos personales para ser un buen representante del Dharma, y pongan la Sangha como Norte de su labor dhármica. 

Las Disciplinas Personales del Sacerdote Budista

Un sacerdote budista debe vivir el Dharma. Esto le permite ser un ejemplo vivo del poder del Dharma Eterno en nuestras vidas y le permite ayudar a otros a aplicar el Dharma en sus vidas. Para poder vivir el Dharma, primero que todo, debe de tener una disciplina espiritual personal. Para esto, es recomendado que un sacerdote budista lea los Sutras diariamente, medite, ponga los Preceptos en práctica y atienda sus necesidades espirituales.

Los Sutras – Los Sutras contienen las palabras sagradas del Buda. Los Sutras son la fuente primaria del Dharma Eterno, por la sencilla razón de que contienen las palabras del Buda para todos los seres sintientes. Por eso, no debe leer los Sutras como profesionales, buscando aleatoriamente versos para dar sermones, sino que debe leerlos con una mente y un corazón abierto para alimentar su alma y crecer espiritualmente. Es recomendable leer los Sutras todos los días, durante todo el año. Pero además de leerlos, debe meditar sobre su contenido y ponerlo en práctica. Dado a la vastedad del Canon Budista, es recomendado leer los Sutras principales del Budismo, especialmente los de la denominación a la que perteneces, sin negligir el resto del Canon. Entre estos, los más importantes son: el Sutra Avatamsaka, el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana. Además de estos, están el Sutra del Corazón, y otros Sutras relacionados con el Calendario Litúrgico. A esto, puede añadir los Tratados y comentarios de los maestros. El tener una base sólida en el Canon Budista nos permite dirigir un ministerio Dhármico, lo cual enriquece nuestras vidas, nos permite enraizar nuestra enseñanza en los Sutras, y nos provee la fuerza y las herramientas necesarias para realizar nuestro ministerio efectivamente. 

La Meditación o Comunión con el Buda – Aunque no todas las denominaciones budistas meditan, la meditación, de una forma u otra, o cualquier práctica espiritual dentro de la escuela, es necesaria para el desarrollo del sacerdote budista. La meditación, o la práctica budista principal, es la forma en la cual comulgamos con el Buda Eterno y conectamos con nuestra Naturaleza Búdica, para poder actuar con mayor compasión y sabiduría en el mundo. la práctica personal nos permite recobrar nuestro equilibro, regresar a nuestro centro, y poder realizar nuestra labor eficazmente en la Sangha. Es importante igualmente el abordar la misma como un sacramento, ya sea con la ayuda del ayuno o la purificación. En fin, tener una práctica personal es necesario en el desarrollo del sacerdote, pues no solo le permite ejercer su labor con ejemplo y prueba del poder del Dharma, y ser el canal del a Gracia del Buda en la Tierra.

Los Preceptos – Ser un budista es realizar una declaración de fe en el Budismo, tomar refugio en los Tres Tesoros, y pensar, hablar y actuar en base a los Preceptos. . Esto es, que se comporte como un budista, siendo un ejemplo vivo de los Brahmaviharas o las Cuatro Virtudes Ilimitadas de Bondad Amorosa, Compasión, Felicidad y Ecuanimidad, y siguiendo los Paramitas o Virtudes Budistas de Caridad, Moralidad, Paciencia, Esfuerzo, Contemplación y Sabiduría, velando por aplicar correctamente los Medios Hábiles, desarrollando nuestros Votos, descubriendo y poniendo nuestros Dones al servicio de los demás, y siendo una Fuente de Luz y Conocimiento para la comunidad.  El sacerdote es el representante del Buda en el mundo, y tiene los ojos de su Sangha y de la comunidad siempre sobre su persona y su comportamiento. Por ello, es importante tener siempre la casa en orden, desde su práctica y fe personal, su familia, su trabajo, y todas sus relaciones en la sociedad. Con esto, el sacerdote debe de mantener una identidad moral intachable, ser humilde, compasivo, experto en el Dharma, y ser un ejemplo para otros. Por supuesto, como seres humanos en el Samsara, no somos perfectos, y podemos caer, pero es importante el tratar de mantener los Preceptos en la vida diaria y ser un ejemplo para la Sangha y la comunidad. El Buda predicaba con su propia vida, y nuestra vida es un ejemplo diario ante los ojos de las personas de la fe de millones de personas en todo el mundo. 

Además de esto, es recomendado que el sacerdote budista continue capacitándose como ministro, estudiando bajo un maestro, que tenga una red de amistades y apoyo, que continue su estudio del Dharma global, atienda sus necesidades espirituales, y que trabaje incansablemente por su Despertar y el de todos los seres sintientes. 

La Importancia de la Sangha – el Templo del Buda en el Mundo

El ser un monje y ministrar una Sangha es un gran privilegio, por lo que para poder desempeñar el ministerio Budista, un monje debe entender que:

  • La Sangha es el Cuerpo del Buda en el Mundo. 
  • La Sangha está compuesta de los Hijos del Buda, hombres y mujeres, tanto ordenados como laicos.
  • La Sangha es la más preciosa de los Tres Tesoros. 
  • La Sangha es la expresión del Dharma y su acción en la tierra; la expresión terrenal de la Tierra Pura. 
  • La Sangha monástica es la custodia del Verdadero Dharma, y es el medio que el Buda utiliza para administrar su Gracia a todos los seres en la Tierra.
  • La Sangha es el principal lugar de formación Budista y crecimiento espiritual.
  • La Sangha nos permite respirar, vivir y comulgar con el Buda Eterno y nuestra Naturaleza Búdica.
Como sacerdotes budistas, para poder dirigir correctamente una Sangha, existen tres elementos que todo ministro Budista debe superar:
  • La secularización del Budismo;
  • La egolatría (el ser humano sobre los Tres Tesoros); y
  • El constructivismo o nihilismo espiritual en la Sangha.

No podemos poner la relevancia por encima de la Verdad del Dharma. Todo lo mencionado arriba son tendencias a las cuales se inclina el Budismo en Occidente. Como la más preciosa de los Tres Tesoros, debemos de proteger la Sangha de los males que están enfermando y corroyendo los pilares de nuestra sociedad. esto muestra nuevamente la gran importancia de una sólida Budología.

Existen dos formas de Budología: “Budocéntrica” o “Antropocéntrica”; centrada en el Buda o en la naturaleza humana. Para saber a cuál pertenece tu denominación, debes preguntarte, ¿en qué pone énfasis, en el Dharma o en cuestiones sociales actuales? No podemos cambiar los métodos por el mensaje. Los tiempos cambian, pero el mensaje no. No podemos seguir diluyendo el Dharma. Debemos no poder:

  • Poner demasiado énfasis en los hechos contemporáneos y no en el Dharma.
  • Poner demasiado énfasis en la necesidad humana conforme a la Humanidad y el deseo y no en la definición del Buda y la naturaleza humana. 
  • Poner demasiado énfasis en el Samsara y no en la Budeidad. 
  • Poner demasiado énfasis en los Tres Sellos del Dharma (Impermanencia, Sufrimiento y No-Ser) y no en las Cuatro Virtudes Iluminadas (Eternidad, Felicidad, Verdadero Ser y Pureza).
  • Poner demasiado énfasis en la política y cultura moderna y no en el Dharma. 
  • Poner demasiado énfasis en el llamado social y no en la predicación del Dharma - Misionología. 

Es por eso que es importante que los monjes tengan una filosofía de ministerio, una declaración de misión y propósitos. El ministerio no existe independiente de la Sangha, sino como el medio para cumplir su propósito y el Trabajo del Buda en el mundo. Esto nos permite mantenernos prácticos y en rumbo a una meta definida. Igualmente, los sacerdotes deben tener una base sólida en el Marco Teológico de su denominación, sobre todo, en la Budología, Dharmología y Sanghología, tanto en términos históricos, como doctrinales, así como sistemáticos, manteniéndose Budocéntricos. Esto le permite enfocarse en la predicación canónica efectiva del Dharma. Es por eso que es también importante definir una misión.  Por medio de una buena declaración de misión, el sacerdote puede:

  • Reestablecer la figura iluminada del Buda Eterno como eje central del Budismo.
  • Reestablecer su Despertar como la apertura de la posibilidad de Despertar o salvación de todos los seres.
  • Reestablecer la pureza innata incorrupta de todos los seres gracias a su Naturaleza Búdica.
  • Reestablecer el lado misionero del Budismo como Bodhisattvas y nuestro compromiso por hacer de este mundo una Tierra Pura.

 Todo esto es solo posible si tenemos una Budología Dhármica o Sútrica, fundamentada principalmente en el Canon Budista, y de el mismo, en los Sutras. 

Este mundo es llamado el “Mundo Saha”, el “Mundo del Esfuerzo”, y es un mundo lleno de impermanencia, sufrimiento, falsos seres e impureza, pero que existe otro mundo, el Nirvana o la Tierra Pura. Esto es solo alcanzable cuando nos convirtamos en un Buda. Y todos podemos alcanzar la Budeidad, porque todos poseemos la Naturaleza Búdica. Esto significa que no importa nuestras circunstancias y mal karma, todos podemos transformar nuestras vidas. 

El Canon Budista nos dice que no existen realmente dos mundos, uno “impuro” y otro “puro”, sino que la impureza y la impureza radican en la mente y el karma de los seres. El Dharma es el agua que nos permite remover todas nuestras impurezas kármicas y ver la Verdadera Naturaleza de la Realidad: que este mundo es verdaderamente una Tierra Pura; somos nosotros quienes la hemos contaminado con nuestros deseos, pasiones y nociones falsas de la Realidad. Pero dado a que todos poseemos la Naturaleza Búdica y somos uno con el Buda Eterno, podemos manifestar nuestra Budeidad Innata en esta vida y en este cuerpo. La Sangha es entonces el canal a través y por el cual podemos manifestar nuestra Naturaleza Búdica y realizar la labor del Buda en el mundo.

Hacia una Budología Dhármica y la Reforma de la Orden Budista en Occidente

Así como el Buda predicaba en montañas, lo que le permitía darles una visión amplia, elevada y clara a sus discípulos de su Mensaje, existe una herramienta que nos permite ver mejor lo que el Dharma nos muestra, la Budología Sútrica. La Budología Sútrica nos permite aprender los Sutras como una historia inspirada por un solo autor, el Buda, que comienza y culmina con su Despertar y Mensaje, y nuestra labor Dhármica en el Mundo basándonos principalmente en los textos Canónicos. Esta es la continuación natural del sistema articulado por el Gran Maestro Chih-i en su esquema de los Cinco Periodos y Ocho Enseñanzas. Debemos leer los Sutras dentro de este marco, de comienzo a fin, porque si no, es como si leyéramos una novela o un libro comenzando por capítulos o versos aleatorios y fuera de orden; no lo entenderíamos. Los Sutras nos presentan una sola historia, una meta-narrativa de principio a final. La Budología Sútrica nos permite entender esta historia. Es por eso que debemos hacer uso de la Hermenéutica del Loto al momento de leer los Sutras. La Budología Dhármica es de suma importancia porque el Buda nos reveló un mensaje de redención e Iluminación, no un conjunto de moralejas. De lo contrario, como dijo el Buda en el Sutra del Nirvana, seremos los sirvientes de Mara, quienes citan pasajes de los Sutras fuera de contexto, y predicamos con sermones preñados con opiniones personales, y no con la Palabra del Buda.

El poseer una Budología Dhármica nos permite transmitir el Verdadero Dharma correctamente, ser representantes fieles del Buda Eterno, y atemperar su Mensaje correctamente para los tiempos en los cuales vivimos. 

En el capítulo 14 del Sutra del Loto, vemos los requisitos que el Buda establece para un buen ministerio budista. Estos son: (1) deben entrar en la habitación del Buda, (2) ponerse la túnica del Buda, y (3) sentarse en el trono del Buda. La habitación Buda significa que deben tener una profunda compasión; su túnica, un corazón tierno y tolerante; y su trono, la capacidad de entender y poder comunicar su Verdadero Dharma Eterno. Esto se resume en (1) Compasión, (2) Sabiduría, y (3) Uso de los Medios Hábiles. 

El no tener una educación formal y una formación completa en Budismo y el ministerio hace que los sacerdotes no estén preparados para estudiar, entender y poder explicar el Dharma a las personas. Pero también, debemos tener una Budología Sistemática, esto es, poder ver el Dharma como: (1) una revelación progresiva, (2) el orden cronológico de los textos, sus importancia y enseñanzas, (3) el hilo conductor de todo el Dharma - el Buda, el Dharma y su Sangha. Esto es precisamente lo que hace el esquema de los Cinco Periodos y Ocho Enseñanzas. Por ello, el mismo, junto con su Hermenéutica Budista del Loto, debe ser el mapa que todo sacerdote budista use diariamente para guiarse a través del océano del Dharma. Es por todo esto que en los últimos años me he dado a labor de confeccionar un Catecismo Budista, y un libro explicativo que lo expanda sistemáticamente dentro de la Budología. 

Conclusión 

Como mencionamos al principio, cuando miramos a nuestro alrededor, ciertamente podemos ver evidencia de lo que fue profetizado para la Era del Fin del Dharma. Pero si bien esto fue profetizado por el Buda, esta profecía no fue una condena sino una advertencia que nos presenta una oportunidad. A través de mi ministerio orto ministerio de más de 10 años escribiendo y liderando una pequeña comunidad budista, he podido recibir la inspiración de que esto, mas que un suceso definitivo, es una advertencia de cómo, como budistas, podemos aportar a la continuidad de la llama Eterna de la Luz del Dharma en el mundo. Así como no existen tierras impuras o puras, las Tres Eras del Dharma existen en nuestras mentes. Si permitimos que el Verdadero Dharma sea oscurecido por las fuerzas el caos, la oscuridad y la secularidad, y somos laxos con nuestro estudio, fe y práctica, vivimos en la Era Final del Dharma. Pero si somos disciplinados en nuestro estudio y oramos por recibir la Gracia del Buda, podemos revelar nuestra Naturaleza Búdica y vivir en la Era del Dharma Correcto. Ahora, más que nunca, es hora de abrazar el Verdadero Dharma Eterno en nuestros corazones y practicar con sinceridad. Como sacerdotes budistas, tenemos la responsabilidad y el privilegio de hacer de esta nuestra misión principal en la vida, por el bien de todos los seres sintientes. 

Finalmente, no debemos perder de visa que, en su misericordiosa soberanía, el Buda busca reconciliar a los seres con la Budeidad por medio del Dharma, y los sacerdotes budistas son la Torre de los Tesoros, donde el Verdadero Dharma y su contemporaneidad se sientan lado a lado y esparcen sus bendiciones sobre la Sangha.

Sunday, November 20, 2022

El Camino Budista: Practicando el Budismo en Sociedad - Ciclo de Lecturas sobre el Sutra de Vimalakirti IX

 Hoy, continuamos nuestro nuevo ciclo de lecturas para el beneficio de toda nuestra comunidad hispana. El texto central del mismo en este momento es el Sutra de Vimalakirti (Yuimakyo), donde se expone el ideal laico del practicante budista en medio de la sociedad. Este es un Sutra hermoso y sumamente importante, sobre todo en nuestros días, donde muchas veces no encontramos cómo podemos aplicar el Dharma efectivamente en nuestras vidas y en nuestro trato diario con la sociedad.

El Sutra de Vimalakirti posee tres enseñanzas importantes: (1) Todos los seres pueden practicar el Budismo en medio de la sociedad y de sus vidas mundanas. No es necesario abandonar el mundo y buscar la paz y la soledad, sino que el Budismo realmente fue revelado para nuestra práctica en comunidad y en sociedad. (2) Todos los seres pueden alcanzar el Despertar. No es necesario estar ordenado para ser un buen practicante budista. (3) Todos estamos intrínsecamente interconectados, y somos parte de una Unidad Fundamental. Esta es la no-dualidad absoluta, y podemos accesar esta Unidad y ser transformados por ella por medio de nuestra práctica budista.

En esta serie, presentaremos extractos del Sutra de Vimalakirti con una breve exégesis o comentario, basado en las Enseñanzas Perfectas y Completas del Sutra del Loto y la escuela Tendai, con énfasis en cómo el mismo ilumina nuestra práctica y nuestras vidas. Espero que el mismo sea para el beneficio de toda la comunidad budista hispana y de todos los seres sintientes.

Capítulo 9 - Entrando en la Unidad Fundamental

A través de todo el Sutra de Vimalakirti, hemos hecho referencia a la no-dualidad: la Unidad Fundamental Nirvánica que subyace detrás del mundo samsárico dual, de la cual surge la experiencia dual ilusoria que experimentamos. Es ilusoria, no porque no sea real - es bien real - sino porque no es definitiva como la experimentamos. Nuestros sentidos y experiencia del mundo nos dan la apariencia de que el mundo se compone de elementos totalmente independientes, separados y permanentes, pero visto desde la Verdadera Naturaleza de la Realidad, esto es solo algo temporero: el mundo realmente se compone de elementos totalmente interconectados, impermanentes, que estan sujetos al movimiento y al cambio. Esto afecta no solo nuestra forma de ver el mundo, sino cómo nos relacionamos con el mismo, al igual que cómo nos vemos a nosotros mismos y nos relacionamos con las demás personas, seres, objetos y circunstancias. Como hemos visto, esto es mostrado a través del Sutra en diferentes formas, pero en este capítulo, vemos una descripción más detallada de esta enseñanza.

Luego de que Vimalakirti recitara los versos de la práctica del Bodhisattva, se dirige a los Bodhisattvas presentes en la asamblea y les pregunta cómo ellos explicarían la entrada a la Unidad Fundamental. Entonces, cada uno de ellos da su exposición, la cual cultima con la del Bodhisattva Manjushri y el mismo Vimalakirti. Veamos algunos de ellos.

"El Bodhisattva Dharmavikurvana declaró: 'Noble señor, la producción y la destrucción son dos, pero lo que no se produce y no ocurre no puede ser destruido. Por lo tanto, el logro de la tolerancia de la falta de nacimiento de las cosas es la entrada a la no dualidad'."

Aquí vemos que la emergencia y desaparición o disolución de los fenómenos, ya sean físicos, mentales, emocionales o espirituales, surgen de la Unidad, se manifiestan como la dualidad, y regresan a la Unidad, pero desde la perspectiva de la Realidad Ultima, nunca surgieron ni desaparecieron. Cuando entendemos esto, podemos ser más tolerantes con nuestras emociones, pensamientos, limitaciones y circunstancias físicas, e incluso con las cosas que nos suceden en la vida. Si bien podemos experimentar una amplia gama de experiencias, tanto buenas como malas, y no tenemos mucho control sobre ellas, sí tenemos control sobre cómo reaccionamos a las mismas.

"El Bodhisattva Srigandha declaró: ''Yo' y 'mío' son dos. Si no hay presunción de un yo, no habrá posesividad. Por lo tanto, la ausencia de presunción es la entrada a la no dualidad'."

Una de las enseñanzas principales de Buda sobre la que todas las escuelas estan de acuerdo, es la doctrina del "Anatman", que postula que las cosas carecen de existencia permanente, separada e independiente; todo está interconectado. Por ello, nociones como esto y aquello, adentro y afuera, yo y otros, nosotros y el mundo son mutuamente incluyentes. Cuando trascendemos las nociones limitantes e ilusorias de nuestro ser finito y falso, podemos abrirnos al Absoluto y experimentar la Unidad Fundamental, no para negar la existencia de la experiencia y la dualidad, sino para actuar mejor informados por la misma; de acuerdo con la Verdadera Naturaleza de la Realidad.

"El Bodhisattva Srikuta declaró: ''Contaminación' y 'purificación' son dos. Cuando hay un conocimiento completo de la contaminación, no habrá presunción acerca de la purificación. El camino que conduce a la conquista completa de toda presunción es la entrada a la no dualidad'."

Nuestras mentes duales clasifican todo en el mundo, interno como externo, entre bueno o malo, puro o impuro, y así consecutivamente. Si bien esto es algo importante y necesario en muchos de los casos, igualmente, si solidificamos estos entendidos y los damos por absolutos, creamos prejuicios, limitaciones y problemas. Igualmente, aunque nuestra experiencia esté experimentada por nuestro ser finito y falso, nuestro ego, el cual está sumido en la oscuridad de la ignorancia y plagado de deseos y pasiones, por debajo de todas estas capas de mal karma, se encuentra nuestra naturaleza pura y pristina, la cual nunca se ve manchada ni alterada - solo oscurecida y sepultada: nuestra Naturaleza Búdica. Cuando revelamos y accesamos nuestra Naturaleza Búdica, accesamos igualmente esa dimensión Infinita de la Verdadera Naturaleza de la Realidad, y somos uno con el Buda. No que no lo hubiésemos sido antes, sino que ahora estamos conscientes de ello. Esta es la Budeidad.

"El Bodhisattva Bhadrajyotis declaró: ''Distracción' y 'atención' son dos. Cuando no hay distracción, no habrá atención, ni mentalidad ni intensidad mental. Por lo tanto, la ausencia de intensidad mental es la entrada a la no dualidad'."

A veces nos enfocamos tanto en tener la experiencia del Despertar, de la Unidad Fundamental, que nuestros intentos mismos son los verdaderos y únicos obstáculos a la Budeidad. Esto es un exceso del esfuerzo del Poder Propio o "Jiriki". La mejor forma de descubrir nuestra Naturaleza Búdica y alcanzar el Despertar es permitir que sea natural, espontánea. Es rendirnos a la Gracia del Buda; el Otro Poder o "Tariki". Esto, junto con el trabajo altruista del Bodhisattva en el mundo, nos permitirá naturalmente expresar nuestra Budeidad.

"El Bodhisattva Tisya declaró: 'El 'bien' y el 'mal' son dos. Al no buscar ni el bien ni el mal, la comprensión de la no dualidad de lo significativo y lo sin sentido es la entrada a la no dualidad'."

Todo en el mundo de nuestra experiencia es creado por nuestras mentes. No es que nuestras mentes creen el mundo, sino que lo interpretan de acuerdo con nuestras experiencias, prejuicios y entendidos. Esto colorea nuestra experiencia. Vemos las cosas como somos, no necesariamente como son. Uno de estos entendidos es lo que se estudia en la Teodicea y la Ponerología. A diferencia de las religiones abrahámicas y occidentales, el Budismo no cree en la existencia del "mal" como algo innato, existente e independiente, sino que cree en la ignorancia. Los seres cometen actos malvados porque son ignorantes de lo que es lo correcto, tanto para ellos como para el colectivo. Lo que llamamos "malo" - lo destructivo, el final, la muerte, el dolor, el sufrimiento, etc. - es simplemente una interpretación basada en la experiencia. El mal es tan necesario como el bien. Uno no puede exostir sin el otro. En la escuela Tendai, esto fue explicado por el Gran Maestro Chih-i con la doctrina de la Mutua Interpenetración de los Diez Mundos. 

De acuerdo con la Cosmología Budista, el Cosmos o la experiencia del mundo se divide en Diez Mundos. Los Diez Mundos son, en orden ascendente del grado de libre albedrío, compasión y felicidad que uno siente, los mundos de: (1) Infierno, (2) Hambruna o Espíritus Hambrientos, (3) Animales, (4) Asuras, (5) Humanidad o Seres Humanos (6) Cielos o Seres Celestiales, (7) Shravakas u Oyentes de la Voz, (8) Pratyekabuddhas o Despiertos por la Causa, (9) Bodhisattvas y (10) Budeidad o Budas. Veámoslos con un poco más de detalle.

El mundo del Infierno (Naraka) es un estado de vida en el que uno está aprisionado por el sufrimiento y completamente privado de libertad. Vivir es en sí mismo doloroso, y todo lo que vemos está coloreado por nuestra infelicidad y miseria. El mundo de la Hambruna o los Espíritus Hambrientos (Pretas), o el estado de vida del hambre, es un estado en el que uno está espiritual y físicamente atormentado por un deseo insaciable. El mundo de los Animales, o el estado de vida de la animalidad se caracteriza por la estupidez en el sentido de ser movido por impulso y preocupado únicamente por el beneficio y la gratificación inmediatos. En esta condición, falta la capacidad de hacer juicios morales y éticos; uno solo se enfoca en comer, dormir, fornicar y experimentar placer. Debido a que los mundos del Infierno, los Espíritus Hambrientos y los Animales representan condiciones de sufrimiento, se los conoce colectivamente como los Tres Caminos del Mal.

En la antigua mitología india, los Asuras eran demonios contenciosos que siempre luchaban contra los Devas, los dioses, por supremacía. Una característica del mundo de los Asuras, o el estado de vida de la Ira, es la obsesión por la superioridad personal o el engreimiento, una tendencia a compararse siempre con los demás y querer ser mejores que ellos. Otra característica de este estado de vida es la “perversidad” de ocultar los verdaderos sentimientos para congraciarse con los demás. El mundo de los Seres Humanos, o el estado de vida de la Humanidad, es un estado idealmente tranquilo, sereno y humano. Las personas en esta condición entienden el principio de causa y efecto y son lo suficientemente racionales como para saber la diferencia entre el bien y el mal. Este estado de vida es, sin embargo, susceptible a condiciones externas negativas y no puede sostenerse sin un esfuerzo constante hacia la superación personal y el desarrollo personal. No obstante, es el estado ideal para embarcarse en la práctica espiritual y alcanzar el Despertar, ya que no es tan difícil como los Tres Caminos del Mal, ni tan placentero como el Cielo, y obstaculizar la práctica. Los seres que realizan buenas acciones en su vida presente pueden renacer como deidades en el reino celestial. En el Budismo, el mundo de los Devas (seres celestiales), o el estado de vida del Cielo, se considera una condición de alegría o éxtasis que se experimenta cuando se cumplen nuestros deseos. Sin embargo, tal alegría no es duradera. Se desvanece y desaparece con el paso del tiempo y las situaciones cambian. 

Los mundos del Infierno a los Cielos conforman los Seis Caminos del Samsara, y son fácilmente influenciados por circunstancias externas, por lo que estos estados de vida no son verdaderamente libres o autónomos. El Budismo alienta a las personas a trascender los Seis Caminos y a manifestar nuestra Budeidad Innata por medio de la práctica del Dharma. Esto se ve en los próximos Cuatro Mundos Nobles, que nos muestran un mapa para manifestar nuestra Naturaleza Búdica en el mundo.

El mundo de los Shravakas o los que Escuchan la Voz [del Buda, el Dharma], es el estado de vida alcanzado por aquellos que logran un Despertar parcial al escuchar las enseñanzas del Buda, mientras que el mundo de los Pratyekabuddhas o Despiertos por la Causa se refiere al estado de vida alcanzado por aquellos que obtienen un Despertar parcial a través de sus propias observaciones y esfuerzo. Estos dos estados de vida se caracterizan por la conciencia del principio de causa y efecto y la verdad de que nada en la vida es permanente. Esta es la base de la comprensión de que el apego a varias cosas es una fuente de sufrimiento y que acabar con el apego conduce a la liberación. La limitación de estos estados de vida es una tendencia hacia el egocentrismo y el ensimismamiento - el Budismo Hinayana. En las escrituras del Budismo mahayana, el Buda criticaba a tales discípulos por una especie de autosatisfacción que los hacía reacios a extenderse más allá de los límites de su despertar parcial para luchar por la Iluminación total del Buda. Esto es solo alcanzado por los Bodhisattvas. 

Las personas en el mundo de los Bodhisattvas, los Hijos del Buda, se esfuerzan por alcanzar la Iluminación del Buda y realizar su labor salvífica en el mundo. Lo que los distingue es su aspiración por el estado de vida iluminado manifestado por su mentor, el Buda, quien trabaja incansablemente para liberar a las personas del sufrimiento. Los Bodhisattvas se caracterizan por la compasión y el altruismo, una empatía por el dolor y la tristeza de los demás y el deseo de ayudarlos a aliviar ese sufrimiento y encontrar la alegría. Por último, el mundo de la Budeidad describe el estado de vida más supremamente noble que un ser vivo puede manifestar. El término “Buda” significa “el Despierto”. A lo que un Buda despierta es al principio subyacente de la "Ley Mística": que toda la vida posee un valor intrínseco e irreemplazable, que todos los seres vivos son capaces de aprovechar fortalezas únicas y crear el bien dentro de sí mismos y del medio ambiente. Es manifestar nuestra Naturaleza Búdica y experimentar el Nirvana en este Mundo Saha. Aunque el estado de vida de la Budeidad es originalmente inherente a cada uno de nosotros, es difícil de manifestar en nuestra vida diaria. Por ello, necesitamos la práctica del Dharma y una Sangha.

La Mutua Interpenetración de los Diez Mundos significa que una vida que ahora manifiesta cualquiera de los Diez Mundos posee todos los Diez Mundos. En ese sentido, los Budas y todas las personas de los nueve mundos están igualmente dotados de todos los Diez Mundos y, por lo tanto, son esencialmente iguales. Además, si la vida de uno muestra uno de los Diez Mundos en particular en este momento, tiene el potencial de manifestar, en respuesta a una condición o influencia, otro de los Diez Mundos en el momento siguiente. De ello se deduce que cualquier persona en cualquiera de los Diez Mundos, en respuesta a las condiciones adecuadas, puede manifestar el mundo de la Budeidad y convertirse en un Buda. La Mutua Interpenetración de los Diez Mundos, entonces, explica que uno puede elevar su estado de vida al de los Bodhisattvas e incluso a la Budeidad en el curso de esta vida. 
Esta es la base de la doctrina de Alcanzar la Budeidad en Esta Vida (Sokushin Jobutsu) de la escuela Tendai.

"El Bodhisattva Simha declaró: 'La 'pecaminosidad' y la 'ausencia de pecado' son dos. Por medio de la sabiduría diamantina que penetra hasta lo vivo, no estar atado ni liberado es la entrada a la no dualidad'."

Como vimos, alcanzar la Budeidad es un proceso de manifestación de nuestra Naturaleza Búdica Innata, que originalmente está presente en todas las personas (el mundo inherente de la Budeidad). El Budismo Primitivo o Hinayana (hoy Theravada) creen que es imposible alcanzar el elevado estado de vida del Buda y por eso se contentaron con tratar de alcanzar la etapa de Arhat, la etapa más elevada del Despertar en las enseñanzas primitivas. Estos practicantes apuntaron a la aniquilación del cuerpo y la mente para llegar a esta etapa, en la que todos los deseos terrenales se extinguen por completo, poniendo fin al ciclo de renacimiento en este mundo. Muchos Sutras Mahayana, como el Sutra de Vimalakirti mismo, condenaron duramente a tales practicantes por no poder lograr la Budeidad, aun cuando el Buda ya había reemplazado estas enseñanzas provisionales y revelado la Verdad en el Sutra del Loto. En su revelación del Sutra del Loto, el Buda nos enseñó que alcanzar la Budeidad no es una cuestión de convertirse en un ser excepcional o extraordinario, sino que cada persona puede revelar el estado de vida de la Budeidad dentro de sí misma tal como es. Esto fue explicado anteriormente con la metáfora de la flor de loto.

El loto se utiliza como metáfora para describir las características distintivas del Verdadero Budismo. Aunque crece en aguas turbias y debajo del lodo, el loto permanece intacto en su entorno y produce flores puras y fragantes. Esto evoca imágenes de aquellos que tienen fe y practican el Verdadero Budismo. Aunque viven en el mundo real que está plagado de sufrimiento, permanecen puros en pensamiento y acción, enseñando a otros y guiándolos hacia la Iluminación. Además, el Gran Maestro Chih-i nos reveló en sus enseñanzas que el loto, a diferencia de otras plantas, contiene una vaina de semilla (el fruto del loto) dentro de sus capullos, y la flor y el fruto crecen y aparecen al mismo tiempo. La flor (la causa) y el fruto (el efecto) existen juntos, simultáneamente. Esto también se usa para ilustrar que el estado de la Budeidad, aunque imperceptible, existe incluso en la vida de la gente común que aún no ha manifestado ese estado de vida y, además, que incluso después de que uno se convierte en un Buda, uno no pierde la vida. estados que caracterizan a una persona corriente.

"El Bodhisattva Suddhadhimukti declaró, 'Decir, 'Esto es felicidad' y 'Eso es miseria' es dualismo. Aquel que está libre de todo cálculo, a través de la extrema pureza de la gnosis - su mente es distante, como el espacio vacío; entra en la no dualidad'."

La doctrina de Alcanzar la Budeidad en esta Vida puede expresarse desde otra perspectiva distinta como los principios Tendai de que "los Deseos Terrenales son la Iluminación" y "los Sufrimientos del Nacimiento y la Muerte son el Nirvana". Aunque como seres finitos, comunes y moratales estamos dominados por los deseos terrenales, agobiados por el karma negativo y afligidos por el sufrimiento, podemos, al despertar a la realidad de que la Budeidad existe dentro de nuestras propias vidas, manifestar la sabiduría de la Iluminación de un Buda, liberarnos del sufrimiento y experimentar - aunque sea momentáneamente - el Nirvana en este mundo. Los Sufrimientos del Nacimiento y la Muerte son el Nirvana significa que aunque podamos estar en un estado de sufrimiento causado por las dolorosas realidades del nacimiento y la muerte, cuando creemos y practicamos el Dharma, podemos manifestar en nuestras vidas el estado de vida tranquilo de un Buda. 

"El Bodhisattva Narayana declaró: 'Decir 'Esto es mundano' y 'Eso es trascendental' es dualismo. Este mundo tiene la naturaleza del vacío, por lo que no hay trascendencia ni participación, ni progreso ni estancamiento. Por lo tanto, ni trascender ni involucrarse, ni ir ni detenerse: esta es la entrada a la no dualidad'."

Dado a que todo es una manifestación de la Unidad Fundamental, tanto lo "Espiritual" como lo "Mundano" son sagrados. Todo es Uno, sin nada ser excluído. Como dice el Sutra del Loto: "Todas las cosas existen en su posición dhármica". Esto significa que el mundo es, tal y como es, como debe ser; es una manifestación del Nirvana. El Budismo Tendai va un paso más allá y expone como una de sus doctrinas centrales que cada fenómeno sensorial, tal como es, es la expresión del Dharma. Esto se encapcula en el dicho: "Sansen soboku shikkai jobutsu", que se puede traducir como "el mundo entero natural son Budas". La práctica budista solo nos ayuda a revelar su Verdadera Naturaleza. 

"El Bodhisattva Dantamati declaró: 'La 'vida' y la 'liberación' son dualistas. Habiendo visto la naturaleza de la vida, uno no pertenece a ella ni está completamente liberado de ella. Tal comprensión es la entrada a la no dualidad'."

En la Unidad Fundamental, no ha vida samsárica ni liberación. El Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana nos revelan que el Nirvana no es la extinción del deseo, el cuerpo y la consciencia - no es nihilismo - sino que es realizar la Vida Eterna del Cosmos (Buda) de la cual surgimos, en la cual experimentamos el mundo vida tras vida, y a la cual regresamos, eternamente. Este proceso puede ser uno involuntario, movido por las fuerzas del Karma tras la muerte; o uno voluntario, movido por nuestro Voto del Bodhisattva de entrar voluntariamente en los mundos, con nuestro progreso espiritual salvo, y salvar a todos los seres sintientes, realizando la labor del Buda en el Cosmos. Este es el Nirvana.

"El Bodhisattva Vidyuddeva declaró: 'El 'conocimiento' y la 'ignorancia' son dualistas. Las naturalezas de la ignorancia y el conocimiento son las mismas, porque la ignorancia es indefinida, incalculable y está más allá de la esfera del pensamiento. La realización de esto es la entrada a la no dualidad'."

La Ignorancia, como vimos, es un proceso natural y necesario en la evolución del Universo. El mundo de la dualidad del Samsara es creado por el viento (movimiento) de la Ignorancia sobre la superficie del Nirvana (Absoluto). Esto es explicado por el Gran Maestro Ashvaghosha en el Despertar de la Fe en el Mahayana. Podemos disipar la oscuridad de la Ignorancia con el poder de la Luz del Dharma y haciendo brillar nuestra Naturaleza Búdica. Esto es expandido por el próximo Bodhisattva.

"El Bodhisattva Priyadarsana declaró: 'La materia en sí misma es vacía. La Vacuidad no resulta de la destrucción de la materia, sino que la naturaleza de la materia es en sí misma la Vacuidad. Por lo tanto, hablar de Vacuidad por un lado, y de materia, o de sensación, o del intelecto, o de la motivación, o de la conciencia por el otro - es completamente dualista. La conciencia misma es Vacuidad. La Vacuidad no resulta de la destrucción de la conciencia, sino que la naturaleza de la conciencia es en sí misma la Vacuidad. Tal comprensión de los cinco agregados compulsivos y el conocimiento de ellos como tales por medio de la gnosis es la entrada en la no dualidad'."

Esta es una exposición maestra de la relación de la Vacuidad con la materia o la forma (rupa). Este es el tema principal de los Sutras Prajnaparamita, como el Sutra del Corazón. El Samsara (dualidad y materia) es solo una manfestación natural de la Vacuidad (Unidad). No es que sean dos, sino que son Uno; indivisibles; mutuamente incluyentes. Esta Unidad o Vacuidad se manifiesta en los Seis Elementos (Tierra, Agua, Aire, Fuego, Espacio y Consciencia), que son los fundamentos que componen todo en el Cosmos. Esto es expandido aún más por el próximo Bodhisattva.

"El Bodhisattva Prabhaketu declaró: 'Decir que los cuatro elementos principales son una cosa y el elemento espacial etérico otra es dualista. Los cuatro elementos principales son en sí mismos la naturaleza del espacio. El pasado mismo es también la naturaleza del espacio. El futuro mismo es también la naturaleza del espacio. Asimismo, el presente mismo es también la naturaleza del espacio. La gnosis que penetra los elementos de tal manera es la entrada en la no dualidad'."

Aquí continuamos incluyendo todo, desde el microcosmos interno, hasta el macrocosmos externo, dentro de la no dualidad o la Unidad Fundamental. En el Budismo Esotérico, se nos explica que, dado a que todo en el Cosmos emana del Buda Mahavairocana (Buda Eterno o Dharmakaya), todos somos uno con el Buda y podemos alcanzar la Budeidad. El Buda Mahavairocana está compuesto por los Seis Grandes Elementos que componen todo en el universo. Al morir, el cuerpo humano se disolverá nuevamente en los Seis Grandes Elementos. En el momento de la muerte, la Realidad Absoluta se levantará ante nosotros en todo su esplendor y luz. Si, en ese momento crítico, podemos reconocer al Buda Eterno como nuestra Verdadera Naturaleza Búdica, habremos realizado el Nirvana, la Iluminación Perfecta. Si fallamos en esto, seguramente renaceremos en un estado doloroso en el Samsara. Pero, podemos realizar el Despertar de la Budeidad mientras todavía estamos vivos, en este mismo cuerpo. Esto es posible gracias a la revelación del Buda en el mundo.

"El Bodhisattva Ratnamudrahasta declaró: 'Es dualista detestar el mundo y regocijarse en la liberación, y ni detestar el mundo ni regocijarse en la liberación es no dualidad. ¿Por qué? La liberación se puede encontrar donde hay ataduras, pero donde finalmente no hay ataduras, ¿donde hay necesidad de liberación? El mendicante que no está atado ni liberado no experimenta ningún agrado ni desagrado y, por lo tanto, entra en la no dualidad'."

Lamentablemente, estas enseñanzas que ahora estudiamos no estan al alcance de muchas personas, ni siquiera de muchos budistas, quienes o no las conocen, o las rechazan, como los 500 discípulos que osaron levantarse e irse antes de la predicación del Sutra del Loto. Estos no son realmente budistas. Lejos del abandono del mundo, como hemos visto a través de todo el Sutra de Vimalakirti, el Verdadero Budismo nos dice que debemos ser íntimos con el mismo, ver nuestra total interconexión con el mundo natural y todos los seres, y revelar su Verdadera Naturaleza; todos somos uno. El Sutra del Loto, en el capítulo 3, afirma que este mundo es el mundo del Buda Shakyamuni, y que todos los seres sintientes son sus hijos. Luego, en el capítulo 16 nos afirma que es en este mundo donde él es un Bodhisattva y nos anima a ser Bodhisattvas y trabajar en pos de los demás seres sintientes en este mundo. Es por eso que el Sutra del Loto explica que cuando una persona comparte el Dharma con otra persona y cuando trabaja por el bienestar de los demás, realiza el trabajo del Bodhisattva y en considerado un emisario del Buda en el mundo. Este mundo es nuestro hogar, y es el hogar del Buda Shakyamuni, precisamente porque está encarnado, no solo como el Buda histórico, sino como la Naturaleza Búdica -el Buda Eterno- en todas las cosas en el universo.

Regresando al Sutra, cuando los Bodhisattvas dieron sus explicaciones, todos se dirigieron al Bodhisattva Manjushri y le dijeron: "Manjushri, ¿cuál es la entrada del Bodhisattva en la no dualidad?" Manjusri respondió: "Buenos señores, todos ustedes han hablado bien. Sin embargo, todas sus explicaciones son en sí mismas dualistas. No conocer a nadie enseñando, no expresar nada, no decir nada, no explicar nada, no anunciar nada, no indicar nada y designar nada, esa es la entrada a la no dualidad". Luego, el Bodhisattva Manjushri le dijo a Vimalakirti: "Todos hemos dado nuestras propias enseñanzas, noble señor. Ahora, ¡puede aclarar la enseñanza de la entrada al principio de la no dualidad!" Acto seguido, Vimalakirti guardó silencio, sin decir nada en absoluto. El Bodhisattva Manjushri aplaudió a Vimalakirti y dijo: "¡Excelente! ¡Excelente, noble señor! Esta es de hecho la entrada a la no dualidad de los Bodhisattvas. Aquí no hay uso de sílabas, sonidos e ideas". Tras escuchar toda esta exposición, cientos de discípulos alcanzaron el estado de la Unidad Fundamental. 

Muchas personas toman el silencio de Vimalakirti como la mejor exposición de la no-dualidad, argumentando que su silencio implica que el Dharma no puede ser expresado en palabras. Como vimos en un capítulo anterior, aunque esto puede ser parcialmente cierto, es parcialmente falso. En fin, es una dualidad en sí misma. Lo que Vimilakirti realmente quiso decir es que, por más que podamos explicar la Unidad Fundamental y acercarnos a percibirla por medio del intelecto, es imposible realmente realizarla sin exprimentarla en primera persona. Lo mismo sucede con el trabajo del Bodhisattva: por más que podamos leer de Budismo y predicar el Dharma, si no lo ponemos en práctica, no podremos alcanzar el Despertar. Esto es una llamado a la acción: realiza la labor del Buda en el mundo.

Saturday, November 12, 2022

El Camino Budista: Practicando el Budismo en Sociedad - Ciclo de Lecturas sobre el Sutra de Vimalakirti VIII

 Hoy, continuamos nuestro nuevo ciclo de lecturas para el beneficio de toda nuestra comunidad hispana. El texto central del mismo en este momento es el Sutra de Vimalakirti (Yuimakyo), donde se expone el ideal laico del practicante budista en medio de la sociedad. Este es un Sutra hermoso y sumamente importante, sobre todo en nuestros días, donde muchas veces no encontramos cómo podemos aplicar el Dharma efectivamente en nuestras vidas y en nuestro trato diario con la sociedad.

El Sutra de Vimalakirti posee tres enseñanzas importantes: (1) Todos los seres pueden practicar el Budismo en medio de la sociedad y de sus vidas mundanas. No es necesario abandonar el mundo y buscar la paz y la soledad, sino que el Budismo realmente fue revelado para nuestra práctica en comunidad y en sociedad. (2) Todos los seres pueden alcanzar el Despertar. No es necesario estar ordenado para ser un buen practicante budista. (3) Todos estamos intrínsecamente interconectados, y somos parte de una Unidad Fundamental. Esta es la no-dualidad absoluta, y podemos accesar esta Unidad y ser transformados por ella por medio de nuestra práctica budista.

En esta serie, presentaremos extractos del Sutra de Vimalakirti con una breve exégesis o comentario, basado en las Enseñanzas Perfectas y Completas del Sutra del Loto y la escuela Tendai, con énfasis en cómo el mismo ilumina nuestra práctica y nuestras vidas. Espero que el mismo sea para el beneficio de toda la comunidad budista hispana y de todos los seres sintientes.

Capítulo 8 - La Familia del Buda

Como hemos visto en los capítulos anteriores, el Sutra de Vimalakirti nos muestra cómo podemos aplicar el Budismo a nuestras vidas diarias, transformándolas, para vivir vidas comprometidas con nuestro desarrollo espiritual, haciendo el Dharma algo vivo en nuestra vida, impactando positivamente nuestra familia y nuestra comunidad. No obstante, como Bodhisattvas, como Hijos del Buda, tenemos igualmente un compromiso eterno con la salvación de todos los demás seres sintientes. Es por eso que, cuando practicamos el Dharma correctamente, no solo nos beneficiamos a nosotros, sino que beneficiamos al mundo. Cuando encendemos la Luz de nuestra Naturaleza Búdica, no solo nos iluminamos nosotros, sino que arrojamos luz por toda la Tierra, disipando la oscuridad de la Ignorancia. Esto lo hace un Sutra muy práctico y sumamente positivo. Uno de sus mensajes principales es que no importa cánto tiempo hayamos vagado en la oscuridad - sin importar cuántas vidas hayamos nadado en el océano interminable de nacimientos y muerte del Samsara cometiendo mal karma - si encendemos nuestra Luz, todo nuestro alrededor se ilumina al instante. 

Igualmente, otro de los temas principales del Sutra de Vimalakirti es qué es un budista. Podemos llevar años de estudio y meditación sin nunca habernos preguntado qué es exactamente ser un budista. Aunue existen muchas escuelas de Budismo, todas poseen un mismo núcleo de enseñanzas, ya que todas parten del mismo Dharma Eterno, aunque el mismo haya sido fragmentado con el pasar del tiempo. Por ello, aunque esta pregunta pueda ser respondida de diversas formas con diferentes variaciones, en el centro, podemos definir efectivamente los requisitos que definen a una persona como budista.

¿Qué es ser un budista? Ser un budista significa aceptar los Tesoros del Buda, el Dharma y la Sangha, y vivir una vida comprometida con el Despertar propio y el de los demás seres sintientes.

El primer Tesoro es el Buda, el Iluminado, quien el fundador del Budismo y nuestro maestro, pero es mucho más que eso. El Buda es el Alma del Universo, la Energía de Vida que se personifica y encarna en los mundos para revelarle a los seres el Dharma, las Leyes Universales, para que alivien su sufrimiento existencial, para que todos puedan descubrir el Buda en su interior - su Naturaleza Búdica - y puedan vivir vidas llenas de Felicidad y Pureza, para que puedan descubrir su Verdadero Ser, y con ello, sean partícipes en la Eternidad.

El segundo Tesoro es el Dharma, que son las enseñanzas reveladas por el Buda, las cuales nos ayudan a alcanzar el Despertar. ¿Despertar a qué? Despertar a nuestra Unidad Fundamental - a nuestra total interocnexión con todos y con todo en el Cosmos. En el Dharma, encontramos muchas prácticas encaminadas a revelar nuestra Budeidad Innata en nuestras vidas.

Finalmente, el tercer Tesoro es la Sangha, la comunidad de sacerdotes y creyentes que encarnan el Dharma y las ponen en práctica en sus vidas, para hacer el mundo uno mejor. Son el Cuerpo del Buda en el mundo - sus ojos, sus manos, sus oídos y su boca y su acción - para salvar a todos los seres sintientes.

Así, como vemos, ser un budista es pensar, hablar y actuar como uno. Es descubrir nuestra Budeidad Innata y actuar de forma sabia y compasiva en el mundo. Para poder pensar, hablar y actuar como un Bodhisattva, como una persona comprometida consigo mismo y con todos los seres sintientes, debemos poner el Dharma en práctica. 

Tradicionalmente, para ser un budista, uno debe recibir la Ceremonia de Refugio en un templo budista auténtico y con un linaje tradicional, donde igualmente se confieren los Cinco Preceptos Laicos, y constantemente se recibe guía de un monje budista ordenado. Esta es una experiencia transformacional que te une a la Familia del Buda - la Sangha. Muchas veces los primeros dos tesoros reciben mucha atención, y podemos encontrar muchas información sobre los mismos en libros y en páginas de internet, pero encontramos muy poca información sobre el terser Tesoro, la Sangha, y sin la Sangha, no hay Budismo.

La Sangha es el tercero de los Tres Tesoros, y ningún tesoro puede existir sin el otro: todos son mutuamente incluyentes y se complementan. En última instancia, el Buda vino al mundo para predicar el Dharma y aliviar el sufrimiento, rescatando a los seres sintientes del mar de nacimientos y muertes. El Dharma, sus enseñanzas, constituyen el espíritu mismo del Buda, y son la razón de su venida al mundo. Sin embargo, la Sangha, la comunidad clerical y de creyentes - el Cuerpo del del Buda - son quienes encarnan el Dharma y realizan la labor del Buda en el mundo. De hecho, este es el tema principal del capítulo 8 del Sutra de Vimalakirti, llamado "La Famila del Buda".

Sin embargo, muchas personas laicas hablan mal del monacado y creen que el Budismo podría existir sin el mismo, aún cuando la comunidad clerical fue instituída por el Buda mismo miesntras vivía en el mundo, y es gracias a la comunidad clerical que hoy continúa existiendo el Budismo, finalmente llegando a las orillas del mundo Hispano.

Originalmente, la Sangha consistía de los monjes y monjas ordenadaos bajo el Vinaya - las reglas monacales establecidas por el Buda al inicio de su ministerio. Aún hoy día en muchos países Hinayana del Sur de Asia, donde predomina el Budismo Theravada, la Sangha se compone exclusivamente de los monjes y monjas budistas ordenados, sin incluir a los laicos. En los países Hinayana, solo los monjes (ya no existen los linajes de monjas) pueden alcanzar el Despertar (mas no la Budeidad); los laicos solo pueden generar mérito apoyando económicamente a la comunidad clerical, con la esperanza de renacer en la próxima vida con el honor de ser un monje y embarcarse en el camino a la Iluminación. Esto contrasta con los países del Noreste de Asia, donde predomina el Budismo Mahayana, donde tanto los monjes (y monjas) como la comunidad laica pueden practicar el Dharma, independientmente del estatus, y alcanzar, no solo el Despertar, sino la Budeidad. Entonces, ¿qué diferencia a los monjes de los laicos? Como hemos mencionado anteriormente en nuestro comentario al Sutra, además de la educación Dharmológica, la formación y la ordenación, los sacerdotes budistas tienen el deber de preservar impoluto el Verdadero Dharma Eterno del Buda, predicarlo, y salvar a todos los seres sintientes. Son los representantes del Buda en el mundo. Los monjes y monjas, al ser los estudiosos primarios y custodios del Dharma, deben de encarnar sus principios y ser un ideal tangible del Dharma y su poder salvífico en el mundo. Aquí radica la importancia de que los monjes budistas en Occidente hayan sido propiamente educados, formados y ordenados en una escuela legítima de Budismo. Sin embargo, vemos muchos ejemplos en Latinoamérica de personas que se hacen llamar "monjes" y "maestros" y que no han recibido una educación formal, ni han sido formados ni ordenados como monjes por ninguna escuela budista. Como he mencionado anteriormente, el linaje es importante porque las personas necesitan saber si alguien tiene autenticidad, autoridad, capacitación y apoyo. Esto solo puede conseguirse por medio de la ordenación formal de una escuela budista. Pero los laicos más devotos también pueden esparcir las enseñanzas, encarnarlas, y ser ejemplos vivos del Dharma en las vidas de las personas. Esto es porque todos en la Sangha forman la Familia del Buda. Esto nos lleva al capítulo que nos pertiene en este momento.

Al principio de este capítulo, el Bodhisattva Manjushri le pregunta a Vimalakirti: "Noble señor, ¿cómo sigue el Bodhisattva el camino para alcanzar las cualidades del Buda?" Es decir, ¿cómo los Bodhisattvas, los Hijos del Buda (budistas) practican el Budismo? Vimalakirti respondió: "Manjushri, cuando el Bodhisattva sigue el camino equivocado, sigue el camino para alcanzar las cualidades del Buda". Con estas líneas, Vimalakirti nos pide que tratemos de hechar a un lado todo lo que pensábamos que hacía un budista y abramos nuestras mentes y corazones para lo que debemos de hacer. Existen muchos malentendidos sobre cómo debemos de comportarnos como budistas. Desde el abandono al mundo hasta la total indiferencia, existe mucha desinformación que hay que combatir. Por eso Manjushri nuevamente la pregunta: "¿Cómo sigue el Bodhisattva el camino equivocado?" Vimalakirti respondió: "Incluso si promulga los cinco pecados capitales, no siente malicia, violencia u odio. Incluso si va a los Infiernos, permanece libre de toda mancha de pasiones. Incluso si entra en los estados de los Animales, permanece libre de oscuridad e ignorancia. Cuando entra en los estados de los Asuras, permanece libre de orgullo, vanidad y arrogancia. Cuando entra en el reino del señor de la muerte, acumula las reservas de mérito y sabiduría. Cuando entra en los estados de inmovilidad e inmaterialidad, no se disuelve en ellos. Puede seguir los caminos del deseo, pero se mantiene libre de apego a los placeres del deseo. Puede seguir los caminos del odio, pero no siente ira hacia ningún ser viviente. Puede seguir los caminos de la locura, pero es siempre consciente con la sabiduría del entendimiento firme.

"Puede seguir los caminos de la avaricia, pero renuncia a todas las cosas internas y externas sin tener en cuenta ni siquiera su propia vida. Puede seguir los caminos de la inmoralidad, pero, viendo el horror de incluso las transgresiones más pequeñas, vive por las prácticas y austeridades ascéticas. Puede seguir los caminos de la maldad y la ira, pero permanece completamente libre de malicia y vive por amor. Puede seguir los caminos de la pereza, pero sus esfuerzos son ininterrumpidos mientras se esfuerza por cultivar las raíces de la virtud. Puede seguir los caminos de la distracción sensual, sin embargo, concentrado naturalmente, su contemplación no se disipa. Puede seguir los caminos de la falsa sabiduría, sin embargo, habiendo alcanzado la trascendencia de la sabiduría, es experto en todas las ciencias mundanas y trascendentales.

"Puede que muestre los caminos del sofismo y la contienda, pero siempre es consciente de los significados últimos y ha perfeccionado el uso de las técnicas liberadoras. Puede que muestre los caminos del orgullo, pero sirve como puente y escalera para todas las personas. Puede mostrar los caminos de las pasiones, pero es completamente desapasionado y naturalmente puro. Puede seguir los caminos de los Maras, pero no acepta realmente su autoridad con respecto a su conocimiento de las cualidades del Buda. Puede seguir el los caminos de los discípulos, sin embargo, permite que los seres sintientes escuchen la enseñanza que no han oído antes. Puede seguir los caminos de los sabios solitarios, sin embargo, está inspirado con una gran compasión para desarrollar a todos los seres sintientes."

Con esto, vemos nuevamente que no debemos de abandonar el mundo, ni dejar de ser humanos y disfritar de los placeres mundanos, sino que debemos de sumergirnos en nuestro nacimiento humano con sabiduría - adquirida con el estudio del Dharma - y compasión - adquirida con la práctica del Dharma en nuestra vida diaria, para poder actuar de acuerdo con el Camino Medio y emplear los medis hábiles para "ser del mundo, pero no del mundo"; para poder seguir siendo esposos, esposas, hijos, hijas, amigos, compañeros de trabajo, trabajar para producir conscientemente un modo de vida para nosotros y los nuestros y seguir siendo miembros poductivos de una sociedad. 

El Budismo Tendai nos enseña el principio de que "los deseos mundanos conducen a la Iluminación" (Bonno Soku Bodai). Para explicar esto de manera muy simple y sin que caigamos en malentendidos, debemos entender que los "deseos mundanos" se refieren al sufrimiento y los deseos y anhelos que causan sufrimiento, mientras que la "Iluminación" se refiere a la felicidad y un estado de vida iluminado - manifestar nuestra Naturaleza Búdica; ser Bodhisattvas. Como mortales comunes, vivimos con diversas dificultades y sufrimientos. Básicamente, no hay nadie que viva una vida libre de dificultades y sufrimiento. Para algunas personas, tales tribulaciones se convierten en causas de enfermedades. Sin embargo, también funcionan como la fuerza impulsora que nos permite vivir vidas productivas. El Budismo nos muestra que las causas de las dificultades y el sufrimiento son los deseos mundanos. Por el contrario, la condición de vida pacífica y tranquila que podemos experimentar después de superar nuestras dificultades y sufrimientos mediante la correcta defensa de nuestra práctica budista no es otra que la Iluminación - es la manifestación de nuestra Budeidad en esta vida y cuerpo. Normalmente, uno supondría que los deseos mundanos y la Iluminación son condiciones separadas e independientes, especialmente porque el sufrimiento parecería ser exactamente lo opuesto a la felicidad. Pero este no es el caso en el Verdadero Budismo, que enseña que solo quemando la leña de los problemas y el sufrimiento podemos obtener las llamas de la felicidad. En otras palabras, al usar el sufrimiento como combustible, obtenemos la luz y la energía para la felicidad. Es nuestro enfoque a las cosas y la naturaleza de nuestras vidas lo que determina cómo reaccionamos a nuestras circunstancias, dependiendo de si consideramos que los deseos mundanos y la Iluminación como algo completamente distintos y separados, o si los consideramos como una entidad unificada; como algo natural y necesario en la vida.

El Budismo enseña el principio de los tres caminos de los deseos mundanos, el karma y el sufrimiento. Los deseos mundanos, aquí, se refieren a los deseos y distracciones en la vida de la población en general. También representan todos los engaños, como la codicia, la ira, la estupidez, la arrogancia y la duda, que obstaculizan nuestra práctica budista y nos impiden alcanzar la Iluminación. Los individuos agonizan y sufren como resultado de sus diversos deseos. El siguiente elemento, el karma, representa las funciones de las tres categorías de acción - pensamientos, palabras y hechos - que surgen de los deseos mundanos. A veces, podemos aumentar nuestro sufrimiento a través de nuestras propias acciones físicas, verbales y mentales, por medio de la creación de mal karma. Finalmente, el sufrimiento se refiere a los cuatro sufrimientos y a los ocho sufrimientos. Los cuatro sufrimientos son el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. Como mortales comunes, no podemos escapar del sufrimiento de estas realidades de la vida. Pero podemos superar todas nuestras dificultades y transformar los deseos mundanos en la Iluminación con la ayuda de los Tres Tesoros. 

Aunque el Budismo Hinayana enseña que los deseos mundanos deben eliminarse para alcanzar la Iluminación, el Verdadero Budismo, y en particular el Sutra del Loto, enseña que los deseos mundanos son uno y son inseparables de la Iluminación, pues ambos emanan de la misma Esencia o Talidad (Tathata). En realidad, el deseo y el sufrimiento son partes integrales y esenciales de la vida, aunque no nos guste. Si nuestra vida diaria fuera solo una serie de días felices, nunca apreciaríamos la felicidad. En realidad, podemos verdaderamente reconocer y apreciar la felicidad solo después de experimentar dificultades y sufrimiento. En otras palabras, la semilla de la felicidad está contenida dentro de las dificultades. En el origen del sufrimiento que muchas personas experimentan por diversas formas de deseos mundanos está su falta de sabiduría, que les impide comprender la Verdad. La enseñanza de que los deseos mundanos son Iluminación nos enseña que no debemos tratar de erradicar los deseos o considerarlos pecaminosos, sino elevarlos para poder manifestar nuestra Budeidad en nuestra vida. Cuando estudiamos y profundizamos en el Dharma, podemos manifestar nuestra Naturaleza Búdica y arrojar luz sobre el origen de nuestros deseos y pasiones y controlarlos, permitiéndo que nuestra Verdadera Naturaleza sea la que dirija nuestras vidas, aun cuando nos movemos entre el lodo del deseo y del mundo.

En fin, no debemos de ser algo diferente, sino comportarnos más sabia y compasivamente. Vimalakirti termina estos párrafos diciéndole a Manjushri: "Manjushri, así el Bodhisattva sigue los caminos equivocados, siguiendo así el camino hacia las cualidades del Buda". Así es que somos Bodhisattvas en el mundo, mientras seguimos siendo humanos. 

Ahora, es Vimalakirti quien le pregunta al Bodhisattva Manjushri qué es la Familia del Buda. Ante esto, Manjushri responde que la Familia del Buda son quienes viven el Dharma y realizan la labor del Buda en el mundo, en el Samsara. Luego, añade: "Quien permanece en la determinación fija de la visión de lo Increado no es capaz de concebir el espíritu de la Insuperable Iluminación Perfecta (Bodhicitta). Sin embargo, quien vive entre las cosas creadas, en las minas de las pasiones, sin ver ninguna verdad, sí es capaz de concebir el espíritu de la Insuperable Iluminación Perfecta." Es decir, si alcanzamos completamente la Budeidad y regresamos a la Unidad, no podemos realmente despetar el Bodhicitta y manifestar nuestra Naturaleza Búdica en el mundo. En otras palabras, si creemos que hemos alcanzado la Budeidad y el fin de la existencia samsárica, no la hemos alcanzado realmente, porque la Budeidad y el Samsara no son dos cosas separadas. Son uno y lo mismo. La Budeidad solo puede ser manifestada en el Samsara, en el mundo de la dualidad, del nacimiento y la muerte. Para recalcar su punto, Manjushri ahora responde con el corazón mismo del Sutra, y uno de los pasajes más hermosos y significativos de toda la literatura budista:

"Noble señor, las flores como el loto azul, el loto rojo, el loto blanco, el lirio de agua y el lirio de luna no crecen en la tierra seca del desierto, sino que crecen en los pantanos y bancos de lodo. Del mismo modo, las cualidades del Buda no crecen en los seres vivos ciertamente destinados a lo Increado, sino que crecen en esos seres vivos que son como pantanos y bancos de lodo de pasiones. Del mismo modo, así como las semillas no crecen en el cielo sino que crecen en la tierra, las cualidades del Buda no crecen en aquellos determinados por lo Absoluto sino que crecen en aquellos que conciben el espíritu de la Iluminación, después de haber producido una montaña Sumero de puntos de vista egoístas."

Como hemos mencionado anteriormente, el loto no puede crecer sin el lodo. De igual forma, el Despertar no existe sin la Ignorancia, y la Budeidad no puede manifestarse sin los deseos mundanos. En "Sobre la Posibilidad de la Iluminación de todos los Seres", el Gran Maestro Saicho, el fundador de la escuela Tendai japonesa, escribió: "En la flor de loto está implícita su emergencia del agua. Si no emerge, sus flores no se abrirán: en la emergencia está implícito el florecimiento. Si el agua tiene tres pies de profundidad, el tallo de la flor será de cuatro o cinco pies; si el agua tiene siete u ocho pies de profundidad, el tallo tendrá más de diez pies de altura. Eso es lo que implica la emergencia del agua. Cuanto mayor sea la cantidad de agua, más alto crecerá el tallo; el crecimiento potencial es ilimitado. Ahora, todos los seres humanos tienen el loto de la Budeidad dentro de ellos. Se elevará por encima del lodo y el agua sucia del Hinayana y quasi-Mahayana, y luego a través de la etapa de los Bodhisattvas se abrirá, hojas y flores juntas, en toda su gloria".

El Sutra del Loto utiliza constantemente la analogía de la flor de loto para exponer sus enseñanzas.  El loto no nace sin el lodo; de igual forma, nuestro potencial (Budeidad) no puede existir sin el mundo y la sociedad. El loto, que desde la antiguedad en los países asiáticos simbolizan la pureza, la belleza y la realeza, nace del lodo. Para los budistas, el barro representa nuestra humanidad, que está sumida en la ignorancia, abatida por los sufrimientos de la vida y dominada por los deseos mundanos. Es nuestro deber despertar en nosotros nuestro deseo altruista y trabajar para el beneficio de los demás. Así, alcanzaremos el Despertar. 

El Bodhisattva Manjushri  concluye esto, diciendo: "Noble señor, a través de estas consideraciones, uno puede entender que todas las pasiones constituyen la familia de los Tathagatas. Por ejemplo, noble señor, sin salir al gran océano, es imposible encontrar perlas preciosas e invaluables. Asimismo, sin entrar en el océano de las pasiones, es imposible obtener la mente de la omnisciencia."

A diferencia de la concepción universalmente generalizada de que el Budismo predica el abandono del mundo y la eliminación del deseo, la filosofía budista Tendai nos enseña que no podemos abandonar el mundo, sino comprenderlo, y utilizar el conocimiento obtenido a través del estudio empírico para manejarnos sábiamente por él. Desde este punto de vista, el sufrimiento es una parte integral de la vida. No hay nada que podamos hacer para eliminarlo, pero sí podemos evitarlo y aminorarlo. La doctrina budista nos muesra que el dolor está presente desde el momento del nacimiento y nos sigue durante toda la vida de una forma u otra, hasta la muerte. Con la ayuda del Dharma y la Gracia del Buda Eterno, podemos obtener la fuerza y la perseverancia para poder aliviar nuestro sufrimiento y sobreponernos ante las dificultades de la vida, y vivir vidas llenas de paz y armonía.

Cónsono con este espíritu, nuestra Sangha hispana se enfoca en la protección de la vida, del ambiente y la unidad de todos los seres. Esto nos permite florecer como lotos en medio del fango del mundo.

Ahora, el Bodhisattva Sarvarupasamdarsana, que estaba presente en esa asamblea, se dirigió a Vimalakirti y le preguntó: "Amo de casa, ¿dónde están tu padre y tu madre, tus hijos, tu esposa, tus sirvientes, tus sirvientas, tus trabajadores y tus asistentes? ¿Dónde están tus amigos, tus parientes y tus parientes? ¿Dónde están tus siervos, tus caballos, tus elefantes, tus carros, tus guardaespaldas y tus porteadores?" Para responder, Vimalakirti pronunció los siguientes versos al Bodhisattva Sarvarupasamdarsana:

"De los verdaderos Bodhisattvas,
La madre es la trascendencia de la sabiduría,
El padre es la destreza en los medios hábiles;
Los líderes nacen de tales padres.

"Su esposa es la alegría en el Dharma,
El amor y la compasión son sus hijas,
El Dharma y la Verdad son sus hijos;
Y su hogar es un pensamiento profundo sobre el significado del Vacío.

"Todas las pasiones son sus discípulas,
Controladas a voluntad.
Sus amigos son las ayudas a la Iluminación;
Por lo tanto, realizan la Iluminación Suprema.

"Sus compañeros, siempre con ellos,
Son las Seis Trascendencias.
Sus consortes son los medios de unificación,
Su música es la enseñanza del Dharma.

"Los Mantras hacen su jardín,
que florece con las flores de los Factores de la Iluminación,
Con árboles de la gran riqueza del Dharma,
Y frutos de la gnosis de la liberación.

"Su piscina consta de las Ocho Liberaciones,
Lleno del agua de la Concentración,
Cubierto con los lotos de las siete impurezas -
Quien se baña en él se vuelve inmaculado.

"Sus portadores son los Seis Superconocimientos,
Su vehículo es el Mahayana insuperable,
Su conductor es el espíritu de la Iluminación,
Y su camino es la paz óctuple.

"Sus ornamentos son los signos auspiciosos,
y los ochenta marcos;
Su guirnalda es aspiración virtuosa,
Y su ropa es buena conciencia y consideración.

"Su riqueza es el Dharma sagrado,
y su negocio es su enseñanza,
Su gran ingreso es pura práctica,
Y está dedicado a la Suprema Iluminación.

"Su lecho consiste en las Cuatro Contemplaciones,
Y su propagación es el sustento puro,
Y su despertar consiste en gnosis,
Que es constante aprendizaje y meditación.

"Su alimento es la ambrosía de las enseñanzas,
Y su bebida es el jugo de la liberación.
Su baño es pura aspiración,
Y la moral su ungüento y perfume.

"Habiendo vencido las pasiones enemigas,
Son héroes invencibles.
Habiendo sometido a los cuatro Maras,
Elevan su estandarte en el campo de la Iluminación."

Con estos versos, Vimalakirti nos permite ver de qué otras maneras podemos entender el Dharma y cómo podemos aplicarlo en nuestra vida. 

"Manifiestan el nacimiento voluntariamente,
Sin embargo, no nacen, ni se originan.
Brillan en todas las Tierras Puras de los Budas,
Como el sol naciente.

"Aunque adoran a los Budas por millones,
Con cada ofrenda concebible,
Nunca se detienen en la menor diferencia.
Entre los Budas y ellos mismos.

"Viajan a través de todas las Tierras Puras
Para traer beneficio a los seres vivos,
Sin embargo, ven esas Tierras Puras como un espacio vacío,
Libre de cualquier noción conceptual de 'seres vivos'.

"Los intrépidos Bodhisattvas pueden manifestar,
Todo en un solo instante,
Las formas, sonidos y modos de comportamiento
De todos los seres vivos.

"Aunque reconocen las hazañas de los Maras,
Pueden llevarse bien incluso con estos Maras;
Porque incluso tales actividades pueden manifestarse
Por aquellos perfeccionados en la técnica liberadora.

"Juegan con manifestaciones ilusorias
Para el desarrollo de los seres vivos,
mostrándose viejos o enfermos,
E incluso manifestando sus propias muertes.

"Demuestran la quema de la tierra
En las llamas consumidoras del fin del mundo,
Para demostrar la impermanencia
A los seres vivos con la noción de permanencia.

"Invitado por cientos de miles de seres vivos,
Todos en el mismo país,
Participan de las ofrendas en las casas de todos,
Y dedicar todo por el bien de la Iluminación.

"Sobresalen en todas las ciencias esotéricas,
Y en las muchas artesanías diferentes,
Y ellos traen la felicidad
De todos los seres vivos.

"Dedicándose como monjes
A todas las extrañas sectas del mundo,
Desarrollan todos esos seres
Quienes se han apegado a puntos de vista dogmáticos.

"Pueden convertirse en soles o lunas,
Indras, Brahmas, o señores de las criaturas,
Pueden convertirse en fuego o agua.
O la tierra o el viento.

"Durante los cortos eones de enfermedades,
Se convierten en la mejor medicina sagrada;
Hacen a los seres bien y felices,
Y lograr su liberación.

"Durante los cortos eones de hambre,
Se convierten en comida y bebida.
Habiendo aliviado primero la sed y el hambre,
Enseñan el Dharma a los seres vivos.

"Durante los cortos eones de guerras,
Meditan en el amor,
Introduciendo a la no violencia
Cientos de millones de seres vivos.

"En medio de grandes batallas
Permanecen imparciales a ambos lados;
Pues estos Bodhisattvas de gran fuerza
Se deleitan en la reconciliación del conflicto.

"Para ayudar a los seres vivos,
Descienden voluntariamente a
Los Infiernos que están unidos
A todas las inconcebibles Tierras Puras.

"Manifiestan sus vidas
En todas las especies del reino animal,
Enseñando el Dharma en todas partes.
Por eso se les llama 'Líderes'.

"Muestran placer sensual a los mundanos,
Y trances a lo meditativo.
Conquistan por completo a los Maras,
Y no les permiten ninguna oportunidad de prevalecer.

"Así como se puede demostrar que un loto
No puede existir en el centro de un fuego,
Así muestran la última irrealidad
De placeres y trances.

"Se convierten intencionalmente en cortesanas.
Para conquistar a los hombres,
y habiéndolos cogido con el anzuelo del deseo,
Los establecen en la gnosis del Buda.

"Para ayudar a los seres vivos,
Siempre se vuelven caciques,
Capitanes, sacerdotes y ministros,
O incluso primeros ministros.

"Por el bien de los pobres,
Se convierten en tesoros inagotables,
Haciendo que aquellos a quienes dan sus regalos
Para concebir el espíritu de la Iluminación.

"Se convierten en campeones invencibles,
Por el bien de los orgullosos y los vanidosos,
Y, habiendo conquistado todo su orgullo,
Los inician en la búsqueda de la Iluminación.

"Siempre se paran a la cabeza
De los aterrorizados por el miedo,
Y, habiéndoles otorgado valentía,
Los desarrollan hacia la Iluminación.

"Se convierten en grandes hombres santos,
Con los superconocimientos y la continencia pura,
Y así inducen a los seres vivos a la moralidad
De tolerancia, mansedumbre y disciplina.

"Aquí en el mundo, contemplan sin miedo
Los que son señores a los que servir,
Y se convierten en sus sirvientes o esclavos,
O serven como sus discípulos.

"Bien entrenados en la técnica liberadora,
Demuestran todas las actividades,
Cualquiera que sea posible puede ser un medio
Haciendo que los seres se deleiten en el Dharma.

"Sus prácticas son infinitas;
Y sus esferas de influencia son infinitas;
Habiendo perfeccionado una sabiduría infinita,
Liberan una infinidad de seres vivos.

"Incluso para los mismos Budas,
Durante un millón de eones,
O incluso cien millones de eones,
Sería difícil expresar todas sus virtudes.

"A excepción de algunos seres vivos inferiores,
Sin ninguna inteligencia en absoluto,
¿Hay alguien con algún discernimiento
Quien, habiendo oído esta enseñanza,
¿No desearíais la Iluminación Suprema?"

Con estos versos, culmina este capítulo. Aquí, vemos el verdadero ideal del Bodhisattva, nuestra meta y más grande aspiración, pues un Bodhisattva no es solo un ser que entrena para ser un Buda, sino que es un Buda que manifiesta su Naturaleza Búdica y realiza su verdadera labor en el mundo.