Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre el Verdadero Budismo (一乘佛教), y sus posteriores ramificaciones, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas (圓教). Aquí presentamos el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología), aspirando a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Shingi Hokke Shu - Escuela del Loto Reformada 新義法華宗) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto (法華経).


lunes, 31 de enero de 2022

La Tesorería del Dharma de las Enseñanzas Perfectas y Completas: Las Enseñanzas del Shoshikan - Capítulo 9: El Tratamiento de las Enfermedades

 El Shoshikan (Hsiao Chih-kuan), que se puede traducir como la "El Pequeño Tratado de la Calma y la Contemplación", fue uno de los primeros tratados de meditación jamás escritos. El mismo fue compuesto por el Gran Maestro Chih-i (Tendai Daishi), el fundador de la escuela Tientai (Tendai) en China. La escuela Tientai rescató el verdadero propósito y mensaje del Buda para el mundo, el cual había sido olvidado o ignorado por los eruditos budistas por siglos, y con ello, influyó enormemente el desarrollo del Budismo Mahayana en el Este de Asia. Este tratado fue un pequeño libro escrito por el Gran Maestro Chih-i para resumir los puntos importantes para la práctica de la meditación budista tradicional de Shikan, o Samatha y Vipassana. En esta serie de Lecturas estudiaremos extractos del Shoshikan del Gran Maestro Tendai y veremos cuáles son sus implicaciones para nuestra práctica budista y nuestra vida diaria.

En el capítulo anterior, al cual fue tal vez uno de los más interesantes del Shoshikan, vimos las causas y los efectos de las influencias malignas, provenientes de nuestros miedos, ilusiones, enojo y nuestro propio ego. Ahora, si bien la meditación es el antídoto contra el mal de la Ignorancia Fundamental, así como la base de la reformación y la moderación de todos los deseos y pasiones, la misma ha sido considerada tradicionalmente como una cura para nuestras enfermedades, tanto físicas, como mentales, emocionales y espirituales.

En este capítulo del Shoshikan, el Gran Maestro Chih-i nos dice cómo podemos usar la meditación como cura para los males que nos aquejan diariamente.

"Como las enfermedades surgen de malas condiciones o desajustes de las buenas condiciones, los seguidores del Buda, al observar los Preceptos, seguir el Camino Noble y practicar la meditación, deberían estar en gran parte, si no totalmente, libres de enfermedades. El control sabio de la mente es el mejor preventivo de la enfermedad y es el mejor método de curación. Si nuestro cuerpo, mente y respiración están bien regulados y nuestras circunstancias están en armonía con las enseñanzas del Buda, deberíamos poder deshacernos de la mayoría de las enfermedades y sanar la mayoría de las heridas. Deberíamos hacer todo lo que podamos para mantenernos bien porque la enfermedad es un descrédito para nuestra iluminación además de ser un obstáculo para nuestra práctica de la meditación."

Para Chih-i, las enfermedades surgen primeramente de la mente, pero más que la mente, de la desarmonía y el desbalance de nuestros cuerpos, mentes y espíritus. Para ello, el Buda, como un médico, prescribió la medicina del Dharma, en la cual podemos encontrar la cura para vivir vidas plenas, sanas y completas.

El Budismo siempre ha estado ligado a la sanación en Asia. En la tradición budista, el primer y primordial sanador fue el mismo Buda. En su primer sermón, el Buda Shakyamuni predicó las Cuatro Nobles Verdades: existe el sufrimiento (dukkha), la causa del sufrimiento es el apego y la ignorancia (dukkha samudaya), es posible superar el sufrimiento (dukkha nirodha) y la forma de hacerlo es la práctica del Noble Sendero Óctuple (dukkha nirodha marga). En muchas formas, las Cuatro Nobles Verdades del Buda son un camino hacia la sanación, pues en ellas reside el reconocimiento de la enfermedad, su etiología, su pronóstico y el remedio. Estos cuatro componentes forman la base misma de la práctica de cualquier médico.

El Buda se ha referido a menudo a la medicina como la analogía más adecuada para las Cuatro Nobles Verdades, cuando dice: "Conoce la enfermedad, abandona la causa de la enfermedad, aspira a la cura y confía en el tratamiento médico." De la misma manera se debe: (1) Conocer el sufrimiento, (2) Abandonar la causa, (3) Obtener la cesación, y (4) Seguir el Camino. De hecho, Buda fue considerado un gran médico y psicoterapeuta debido a su compasión y sabiduría para diagnosticar y tratar la causa raíz de todos los malestares mentales y físicos. Tan ligado estuvo el Budismo a las artes de sanación que existe un Buda llamado Bhaisajyaguru (Yakushi Nyorai), el Buda de la Medicina, quien en sus votos juró sanar física, mental y espiritualmente todos los males de los seres sintientes. En los Sutras leemos: "Tomen refugio en las Tres Joyas, vean a Buda como el médico más calificado, vean el Dharma como una medicina impecable y la Sangha como asistentes médicos."

Durante más de 2000 años, el Budismo ha tenido una estrecha participación en el tratamiento de los enfermos y fue fundamental en la institucionalización de la medicina en Oriente, así como el Cristianismo ha tenido un rol fundamental en el desarrollo del a medicina en Occidente. El Canon Budista está repleto de información sobre la salud y la enfermedad, la curación, la medicina, la atención médica y la ética médica. La práctica de la medicina se incluyó como disciplina escolástica en los monasterios, y los monasterios a menudo servían como hospicios y enfermerías.

El Buda de la Medicina se describe en los textos budistas Mahayana y generalmente se representa sentado con la mano derecha levantada en el "Vadra Mudra" (el gesto de la mano y los dedos que simboliza la entrega y la compasión), y la mano izquierda descansando en su regazo, sosteniendo un frasco de medicina. Iconográficmente, se le muestra rodeado de varias plantas curativas e innumerables sabios, representado como el Paraíso del Buda de la Medicina que representa un universo idealizado donde existen remedios para cada dolencia. El Buda de la Medicina se describe como un sanador que cura el sufrimiento y la enfermedad, tanto física como mental. Es por eso que el Sutra del Buda de la Medicina es un Sutra común para recitar en los templos y monasterios budistas orientales. Este es el Buda principal del templo central de la escuela Tendai en Enryakuji, en Kyoto, y este es el Buda principal del templo de mi maestro, Jiunzai Tendaiji, el Betsuin de Nueva York, ya que tanto el Gran Maestro Saicho al fundar la escuela Tendai en Japón, así como mi maestro, el Ven. Monshin, ven al Buda de la Medicina y su mensaje de armonía, unidad y sanación como el ideal necesario para este Mundo Saha en el que vivimos.

Dado a que los monasterios eran centros de erudición, y muchas veces, los monjes eran de los pocos en la sociedad que sabían leer, eran igualmente de los pocos que conocían sobre las diferentes enfermedades y sus tratamientos. Es por esto que Chih-i incluye un capítulo en su Shoshikan sobre esto. Después de todo, si la mayor enfermedad es la dualidad, la Ignorancia Fundamental, la mejor medicina es el Dharma, y su mejor aplicación es la meditación.

"Hay dos divisiones de este tema que deben tenerse en cuenta. Primero, la naturaleza de la enfermedad, su desarrollo y sus síntomas. En segundo lugar, los métodos de tratamiento. Bajo el primer encabezado deberíamos distinguir entre la enfermedad causada por condiciones externas y la enfermedad causada por irregularidades dentro de nuestras propias mentes. En cualquier caso, debemos notar el comienzo de la enfermedad y tratar de evitar que se agrave remediando las condiciones tanto externas como internas lo antes posible. ¿Cuáles son los mejores remedios? El mejor remedio es la práctica de la Calma y la Contemplación. Calmarse significa eliminar las condiciones peligrosas y acabar con los malos hábitos. La Contemplación significa un examen y una reflexión sobre el aspecto vacío de todos los fenómenos."

Aquí el Gran Maestro Chih-i nos da los pasos necesarios, basados en el Dharma, para poder sanar toda enfermedad, ya sea física, mental o espiritual. (1) El primero es descubrir la naturaleza de la enfermedad, sus desarrollos y sus síntomas - ¿es la misma causada por condiciones internas, o sea, de nuestras propias mentes, o externas? (2) El segundo es ver los métodos de tratamiento - ¿cuál es para Chih-i el mejor remedio? La práctica de Samatha y Vipassana. En este contexto, Samatha significa eliminar las causas de la enfermedad, y con ellas, los malos hábitos; y Vipassana significa entender la Vacuidad, es decir, la interconexión de todos los fenómenos. Esto nos invita a ver las enfermedades de formas diferentes a las que estamos acostumbrados, donde la mayoría de las veces culpamos a un elementos exterior, cuando, como hemos visto, la mente tiene el protencial de conjurar ilusiones poderosas que despiertan en nosotros el miedo, la ira, y distorcionan la Verdadera Naturaleza de la Realidad y de nosotors mismos. Si la mente tiene tal poder, ¿qué poder tiene sobre nuestro bienestar y salud física, mental y espiritual? 

"Si dejamos de dejar que la mente se detenga en los síntomas y la mantenemos en una reflexión sobre la irrealidad tanto del cuerpo como de las ideas concernientes a su estado, entonces la mente se tranquilizará rápidamente y los síntomas desaparecerán. La razón de esto es que la mayoría de nuestras enfermedades vienen de irritaciones dentro de la mente y si estas pueden ser controladas por la correcta atención, entonces la mente se volverá amable y tranquila y la enfermedad desaparecerá. Se pueden usar medicamentos compuestos de minerales o hierbas o ambos si tienen alguna correspondencia con la enfermedad. Lo mismo es cierto, también, en la aplicación de formas y medios para practicar la Contemplación: cada práctica debe tener correspondencia con su enfermedad mental."

Ahora, es importante no aferrarnos y fijarnos solamente a los síntomas, sino ver su raíz, y entender que la misma no posee naturaleza independiente, desconectada de todo lo demás, sino que su naturaleza es la Vacuidad. Cuando entendemos que muchos de nuestros males físicos, mentales y espirituales surgen de nuestra mente, si realmente realizamos esto, las mismas pierden su control, y podemos tomar pasos proactivos para aliviarlos. Esto muchas veces Calma los mismos por un tiempo, o a veces, para siempre.

Sin embargo, tampoco podemos entrar en la trampa de la negación de la existencia de ciertas enfermedades, que requiere la ayuda y el tratamiento de un profesional de la salud, ya sea un médico, un psicólogo o un monje espiritual. Como el mismo Chih-i predica a través de todas sus obras, cada enfermedad tiene una medio hábil o una práctica correspondiente para sanarla. Es por eso que en su Makashikan, Chih-i hace tanto énfasis en la importancia de la disponibilidad de medios hábiles o métodos. Dado a que los seres poseen diferentes capacidades, naturalezas y necesidades, debe de haber un número igual de medios hábiles para responder a los mismos. 

¿Qué debemos hacer para promover le proceso de sanación de enfermedades físicas, mentales y espirituales de acuerdo con el Shoshikan? Dado a que no soy médico, sí soy un monje budista con educación en Teología, Psicología y Consejería Espiritual. Por ello, mi acercamiento a este capítulo y mi comentario será más enfocado a la espiritualidad. 

“En el tratamiento de la enfermedad mediante algún proceso de Contemplación, es necesario que lo hagamos de diez maneras, si hemos de esperar buenos resultados. Las diez formas son:

"(1) Fe. Debemos creer que el remedio nos va a ayudar."

Lo primero que tenemos que tener es fe. Si, para sorpresa de muchos, y sobre todo, de muchos budistas, lo primero que prescribe Chih-i es la fe. Debemos tener fe en que el remedio nos ayudará, así como debemos tener fe en que el Dharma nos conducirá al Despertar. 

Debemos tener fe en que existe el Buda Eterno, del cual emeanan todos los Budas, y cuyas cualidades iluminadas son poseídas por todos los Bodhisattvas en todo el Cosmos, y que las mismas, aunque oscurecidas por nuestros deseos, pasiones y mal karma, son cualidades que igualmente poseemos todos nosotros. 

Debemos tener fe en el Dharma, las enseñanzas eternas del Buda, las cuales son el antídoto de todos los males, y el cual nos conduce a descubrir nuestra propia Naturaleza Búdica, y alcanzar nuestro Despertar. Debemos confiar que si bien vivimos en el Mundo Saha, caracterizado por el Sufrimiento, la Impermanencia, la Impureza y el No-Ser, todos poseemos la Budeidad Innata - todos somos uno con el Buda, el Universo - y por ello, todos podemos transformarlos en las Cuatro Cualidades Iluminadas Felicidad, Eternidad, Pureza y Verdadero Ser, y a través de nuestro Verdadero Ser, podemos revelar la Verdadera Naturaleza del mundo: la Tierra Pura, y podemos ayudar a otros a hacerlo.

Finalmente, debemos tener fe en la Sangha, la comunidad de monjes y creyentes laicos que ponen el Dharma en práctica, y que son perfumados por el Dharma, y por medio del Dharma - y la comunión con el Buda - pueden manifestar las Cuatro Cualidades Iluminadas en sus vidas, y ser una luz que ilumina una esquina del mundo.  Pero de igual forma, debemos tener fe en que todos los seres, no importa cuán malvados, cuán ignorantes, cuán depravados, o cuán diferentes a nosotros sean, poseen la Naturaleza Búdica, y por ello, son nuestros hermanos y hermanas en el Cosmos.

En fin, debemos tener fe en que el mundo es fundamentalmente bueno, que todo pasa por algo, y que si bien no podemos entender con nuestras mentes finitas el propósito y el plan del Cosmos, no podemos dejar de tratar de continuar de hacer lo que es bueno y correcto e instar a otros a hacerlo. Así como el Buda derrotó a Mara bajo el Arbol Bodhi, igualmente, todos nosotros podemos suprar nuestras circunstancias. 

"(2) Solicitud. Debemos hacer uso del remedio de la manera correcta y en el momento adecuado."

El remedio correcto, usado de la manera incorrecta, es como no haber usado ningún remedio, o peor, pues podemos descartarlo por ignorancia, siendo el mismo la panacea de todos nuestros males, sin saber que éramos nosotros quienes no sabíamos usarlo. De igual manera, Chih-i nos dice que usar le medio hábil correcto de la forma incorrecta puede alejarnos de los verdaderos resultados. 

Esto lo vemos constantemente en círculos budistas, donde se prescribe el mismo método para todo mal, y a todas las personas. Este es un mal de las escuelas Kamakura, como el Zen, el Jodo y las escuelas Nichiren. No es que sus métodos no funcionen; después de todo, nosotros compartimos los mismos. Sino que el problema radica en que muchas veces sus exponentes no están familiarizados con cómo aplicarlos de formas variadas - pero fieles al método - para ajustarlo a las necesidades, capacidades y naturalezas de las personas. Es como si asumieran que todos tienen la misma experiencia con el método, como, por ejemplo, la meditación. No todos tienen la misma experiencia meditando. Esto es porque no todos poseemos la misma cosmovisión, las mismas experiencias de vida, los mismos patrones mentales, etc. Esto requiere que aunque el método sea el mismo - en el caso de este libro, la meditación - su aplicación y expresión debe ser distinta. 

En el caso de la meditación, hemos visto cómo la misma - el mismo método - puee ser aplicado de cientos de formas distintas, cada una adaptada al momento, a persona y el lugar. Es por eso que más allá de los Seis Paramitas, existen otros cuatro Paramitas avanzados, reservados para los monjes buditas. Uno de ellos es el Upaya Paramita, o la Perfección de los Medios Hábiles. El mismo requiere que el monje, como un buen médico, pueda hacer una apreciación correcta de la persona y adaptar el medio hábil a esa persona en particular. Pero esto es algo que vemos cada vez menos y menos.

"(3) Diligencia. Significa aplicar el remedio de todo corazón sin relajación hasta que se cure la enfermedad."

Otro mal que vemos mucho en la práctica de la meditación, es que si la persona no persevera inmediatamente, abandona la práctica de la meditación, o peor, abandona el camino budista. Esto es algo bien triste, aunque debemos respetar que todos nos encontramos en nuestro propio nivel y camino espiritual, y aunque todos alcanzaremos el Despertar, todos lo haremos a nuestro propio ritmo y momento. 

El Gran Maestro Chih-i nos recuerda que si bien no tendremos necesariamente resultados al momento, recordemos el primer punto de esta lista, la fe, y tengamos confianza en el Dharma, y que nos entreguemos completamente al método. Si bien no los vemos inmediatamente, existe una cantidad infinita de bendiciones, virtudes y méritos que acumulamos por medio de nuestra práctica de la meditación.

"(4) Condiciones permanentes. Esto significa que debemos mantener la mente concentrada en el Dharma."

Lo importante en todo momento es mantenernos enfocados en el Buda, el Dharma y la Sangha. Es por eso que estos son nuestro Refugio. Cuando no tenemos a dónde ir; cuando no sabemos qué hacer; cuando todo lo demás falla; y sobre todo, cuando tenemos dudas de nosotros mismos, debemos recurrir al verdadero refugio, los Tres Tesoros, al Buda, el Dharma y la Sangha. 

Cuando vamos por refugio a los Tres Tesoros, vamos a nuestro padre espiritual, el Buda Eterno, quien nos ayuda y arroja luz sobre nuestra Budeidad Innata, la Vida Infinita, nuestra Naturaleza Búdica, y nos permite comprender el Dharma. Con su Luz Infinita de Sabiduría, el Buda arroja luz sobre nuestro ego, nuestro ser finito y falso, y nos permite ver aquellos que ignorábamos o que voluntariamente omitíamos, nuestros deseos, pasiones y hábitos negativos, y esto nos permite reconocerlos y tomar pasos proactivos para corregirlos. De igual forma, la Sangha está ahí para ayudarnos, y junto a ella, huestes de Budas, Bodhisattvas y seres iluminados nos acompañan todos los días en nuestro cmaino a la Budeidad. 

"(5) Discernimiento de las causas."

Ahrora que nos hemos conectado a nuestra línea de vida, a nuestra Naturaleza Búdica, podemos identificar con mayor claridad y sabiduría las causas de nuestros problemas físicos, mentales y espirituales, y podemos tomar pasos proactivos para solucionarlos. Como hemos visto, al final de día, lo único que estaba oscureciendo nuestra visión éramos nosotros mismos. 

"(6) Medios Hábiles. Esto significa que debemos mantener nuestra respiración correcta, la práctica correcta y el uso correcto de nuestros pensamientos en buen ajuste y equilibrio."

Una vez hemos identificado las causas, como por ejemplo, la causa de que no podamos meditar ocrrectamente o alcanzar el Samadhi, podemos corregirla. La mejor manera de corregir muchos de los problemas o enfermedades que encontramos durante la meditación es mediante el corregimiento del cuerpoy  la respiración. Aunque no lo creamos, como mencionamos recientemente, nuestro cuerpo, mente y espíritu, en vez de estar separados, son unas sola unidad. Si armonizamos y balanceamos y calmamos nuestro cuerpo, podemos balancear y calmar nuestra respiración, la cual, a su vez, armoniza nuestras energías y calman nuestra mente. Si aun así, nuestra mente está llena de estática o ruido, podemos recurrir a otros medios hábiles, como el Nembutsu o el conteo de la respiración. Poco a poco, con paciencia y perseverancia (dos Paramitas), podemos alcanzar el Samadhi.

Los Paramitas, los cuales hemos mencionado tanto Chih-i como yo durante todo el libro, son otro medio hábil perfecto para la práctica de la meditación. ¿Cómo es esto? Tenemos que dejar de ver los Paramitas como algo diferente y divorciado de la práctica del Budismo en su totalidad, y verlos como medios hábiles complementarios en todo proceso y momento de nuestra práctica.

Para poder meditar correctamente, debemos practicar la Caridad. ¿Cómo lo hacemos? Dejándonos ir, y ofrendando nuestro propio ser al Buda. Cuando nos dejarmos ir - cuando dejamos de controlar el proceso - podemos meditar correctamente. De igual forma, mientras meditamos, ponemos en práctica todos los Preceptos, pues no estamos rompiendo ninguno en ese momento. Aquí es entonces que entra la Paciencia, al no desenfocafrnos ni perder la fe en nosotros, el Buda y la práctica, y el Esfuerzo, pues no nos dejamos vencer por nuestro ego al  no ver resultados necesariamente inmediatos. Cuando ponemos estos cuatro Paramitas en práctica en nuestra meditación, es que podemos practicar correctamente el Dhyana Paramita, y podemos alcanzar Prajna, o la Sabiduría Trascendental.

"(7) Práctica prolongada. Esto significa que si nos beneficiamos con los medios de la práctica, debemos continuarla fielmente sin tener en cuenta el paso del tiempo."

Aunque veamos resultados rápidos, es importante no dejar de practicar. Muchas personas tienen un vislumbre del Despertar, y se sienten tranformados y cambiados, Por cierto que sea esto, esto no significa que podamos dejar a un lado la práctica. La práctica es lo que nos permite vivir una vida más a fin y conectada con nuestra Verdadera Naturaleza, pues el mundo, con sus problemas y condiciones, y nuestro patrones habituales, siempre puede volver a oscurecerla. Es por eso que la prácitica, más que un medio para un fin, es un sacramento a través y por el cual podemos siempre comulgar con el Buda, conectarnos con nuestra Verdadera Naturaleza. Así como cargamos nuestros teléfonos celulares todos los días, es importante reconectarnos con nuestra Naturaleza Búdica constantemente.

"(8) Elección de los Medios. Esto significa que debemos usar la observación para notar si un remedio es útil o dañino y regirnos en cuanto a su uso continuo en consecuencia."

No obstante, por más que hemos deidicado miles de palabras a este tema, podemos fácilmente intercambiar la palabra "meditación", la cual hemos usado todo este tiempo, por "Nembutsu", pues ambas son prácticas hermanas. Por más beneficio que le encontremos, la meditación no es para todo el mundo. Si bien está al alcance de todos, y todos pueden practicarla, no todos poseen la naturaleza y necesidad de hacerlo. Para otros, el Budismo provee otro remedio universal: el Nembutsu.

El Nembutsu es la práctica budista tradicional de la recitación del Nombre del Buda. La palabra "Nembutsu" literalmente significa "meditación sobre el Buda", y en nuestro templo, asume la forma de "Namu Amida Butsu", que significa (entre muchas cosas) "Tomo Refugio en el Buda Amida, el Buda de la Luz y la Vida Infinita". La recitación del Nembutsu ilumina nuestro ser, arrojando luz sobre nuestras limitaciones, y nos muestra el trabajo incansable de la Compasión y la Sabiduría infinita del Buda en nuestras vidas. 

El Nembutsu es tanto una meditación como una contemplación, y puede contener elementos de visualziación sobre el Buda Amida y su Tierra Pura. El Nembutsu es un medio hábil que nos permite unirnos al Buda, y es recitado como un acto de gratitud, por su salvación, así como una aspiración al renacimiento en la Tierra Pura de la Bienaventuranza - el Paraíso del Nirvana. Por todo esto, el Nembutsu, como expresión máxima del Budismo Tierra Pura - un Budismo de Compasión y de Fe, diferente del Budismo de la Sabiduría, el cual enfatiza el estudio y la práctica del análisis de la Verdadera Naturaleza de la Realidad - es un medio hábil y un complemento perfecto para la práctica de la meditación Shikan.

¿Qué significa Namu Amida Butsu? En primer lugar, es la versión japonesa del mantra original en sánscrito “Namo Amitabha Buddhaya”, que significa "me refugio (confio) en el Buda de la Vida y Luz Inmensurable”. El Nembutsu es el término japonés para recitar el nombre del Buda Amida. El Nembutsu es la oración viva; el rezo esencial de Amida que nos permite vivir una vida verdaderamente feliz y significativa mediante la transformación de nuestra confusión y el sufrimiento en nuestro verdadero potencial como seres humanos auténticos, y nos permite renacer espiritualmente en la Tierra Pura - el Nirvana. Es necesario aclarar que la Nembutsu no es una práctica para alcanzar la liberación espiritual, sino que es la viva expresión de la Mente Iluminada, y transmitimos nuestra profunda gratitud por el regalo de Amida, el Alma del Universo - el Buda Eterno - de la liberación de nosotros y todos los seres. El Nembutsu no es un llamado al Buda Amida, sino que es Amida llamándonos. 

Namu - El componente "Namu" representa a todos nosotros, seres comunes que transcurren por el océano del nacimiento y la muerte. Namu, también, transmite nuestra devoción al Buda Dharma y se centra en la compasión del Buda. Por la fe, el estudio y la práctica del Nembutsu, nuestras vidas van a mejorar naturalmente por el impulso innato del Buda (Voto Primal) de salvar a todos los seres sintientes; por ello, evolucionamos gradualmente a nuestro potencial y estamos capacitados espiritualmente para hacer de nuestro mundo un lugar mejor para vivir. Es nuestro deseo de descubrir nuestra Naturaleza Búdica y alcanzar el Despertar.

Amida - "Amida" es el Buda Amida, pero también representa ese gran océano de luz, vida y compasión que es generado por el amor del universo para con sus seres. Esta dimensión última también conocida en términos budistas como el Dharmakaya, y es personificada como Amida, es la expresión viva de la vida inmensurable y de la luz, y es la vida de todos los seres de nuestro vasto universo. Además, la dimensión final es sin descripción, no tiene ubicación definitiva y no tiene principio ni fin, pero puede ser experimentado en el eterno ahora a través de la sonoridad del Nembutsu. Siendo uno con todas las cosas, Amida corresponde a la compasión absoluta, porque ella misma se identifica con las alegrías y las penas de todos los seres. Amida es también nuestra Naturaleza Búdica Innata, la cual despertamos por medio de la repetición del Nembutsu.

Butsu - "Butsu" es una palabra japonesa que significa Buda, un título honorífico que simboliza la mente viva y la esencia del Despertar. Butsu es el vehículo para expresar nuestras vidas porque une las realidades separadas de Namu y Amida. Como creador del Voto Primal y nuestra recitación del Nembutsu, el Buda es el impulso dinámico kármico que nos hace conscientes de nuestras limitaciones (Namu) dentro del abrazo de compasión ilimitada (Amida). Butsu corresponde al amor incondicional y la aceptación total, porque el Buda quiere que todos los seres estén libres del sufrimiento, y trabaja incesantemente para liberarlos sin distinción de raza, género, clase, inteligencia, religión o condición moral. Es el logro final de nuestra Budeidad.

Ahora, si bien el Nembutsu tiene sus propios beneficios espirituales en nuestro Despertar espiritual, el mismo, como vimos en este libro, y en especial, en la sección de la Meditacióm Parada del Makashikan, es un complemento perfecto y la contraparte, la otra cara de la moneda, de la meditación Shikan. Esto es lo que lo ha hecho la práctica predilecta de aquellas personas, que por alguna razún u otra, no prefieren meditar. 

"(9) Mantenimiento y Protección. Esto significa que debemos proteger el cuerpo mediante el mejor uso de nuestra mente."

Contrario a la creencia popular espiritual, no debemos de abandonar nuestro cuerpo para poder ser espirituales, sino que debemos de verlo como una manifestación más necesaria del Cosmos y del ímpetu evolutivo de la vida en el Universo; como nuestro vehículo al Despertar. Por ello, debemos de cuidarlo apropiadamente. Igualmente, después de todo, nunca está nada mal darlos algunos lujos y gustos, siempre y cuando lo hagamos con total moderación, siguiendo el Camino Medio.

"(10) Impedimentos. Esto significa que si nos beneficia nuestra práctica de la meditación, no nos jactaremos de ello ante los demás, y si no logramos deshacernos de los obstáculos, no debemos dar lugar a dudas y calumnias. Si tratamos nuestra enfermedad de esta manera, sin duda tendremos buenos resultados."

Finalmente, no importa cuán avanzados estemos, cuántas experiencias del Despertar - el cual no es estático y único, sino que es dinámico y gradual - no podemos jactarnos de nuestro progreso. El Despertar, a diferencia de lo que muchos maestros nos han dicho, no es una experiencia única, sino que es un proceso gradual compuesto por el conglomerado de muchas experiencias iluminadas. Igualmente, el mismo no es algo estático; no es algo que alcanzamos y retenemos, sino que es algo que podemos vislumbrar, que podemos experimentar, y a su vez, con el tiempo, del cual nos podemos distanciar. Después de todo, todos estamos Iluminados Originalmente; todos somos Budas. 

El Budismo Tendai parte de la doctrina sin igual de la Iluminación Original (Hongaku Shiso). El término "Iluminación Original" tiene su origen en “El Despertar de la Fe en el Mahayana” del Gran Maestro Asvaghosa, donde se refiere a la Verdadera Talidad (Tathata) considerada bajo el aspecto de la conciencia ilusoria convencional y, por lo tanto, denota el potencial de Iluminación en los seres no iluminados. Para Asvaghosa, una mente originalmente pura, que entra en contacto con las contaminaciones, da lugar al mundo fenoménico. Esto significa que todos procedemos de la Unidad Fundamental, de la Budeidad, de la Novena Consiencia Universal Amala, pero que dado al karma - y al funcionamiento natural del Cosmos - nacemos en el mundo de la dualidad. Esto no significa que perdamos nuestra Budeidad Innata, nuestra conexión con la Unidad, sino que la misma es velada, oscurecida, por la Ignorancia Fudamental. El propósito principal de la meditación budista, como de toda práctica budista realizada correctamente, es ayudarnos a descubrir nuestra Verdadera Naturaleza, la Unidad, y poder actuar desde la Unidad, en el mundo de la dualidad. Todo indicio de orgullo por nuestros logros espirituales o nuestro avance en la meditación solo delata nuestra falta del mismo.

En el próximo capítulo, el último del Shoshikan, veremos qué nos dice el Gran Maestro Chih-i sobre el Logro Supremo, el Despertar.

La Tesorería del Dharma de las Enseñanzas Perfectas y Completas: Las Enseñanzas del Shoshikan - Capítulo 8: Las Influencias Negativas

 El Shoshikan (Hsiao Chih-kuan), que se puede traducir como la "El Pequeño Tratado de la Calma y la Contemplación", fue uno de los primeros tratados de meditación jamás escritos. El mismo fue compuesto por el Gran Maestro Chih-i (Tendai Daishi), el fundador de la escuela Tientai (Tendai) en China. La escuela Tientai rescató el verdadero propósito y mensaje del Buda para el mundo, el cual había sido olvidado o ignorado por los eruditos budistas por siglos, y con ello, influyó enormemente el desarrollo del Budismo Mahayana en el Este de Asia. Este tratado fue un pequeño libro escrito por el Gran Maestro Chih-i para resumir los puntos importantes para la práctica de la meditación budista tradicional de Shikan, o Samatha y Vipassana. En esta serie de Lecturas estudiaremos extractos del Shoshikan del Gran Maestro Tendai y veremos cuáles son sus implicaciones para nuestra práctica budista y nuestra vida diaria.

Si bien hemos visto cómo prepararnos para meditar, el control de los factores externos y los factores internos. la sesión de meditación y el verdadero fin de este sacramento budista - la comunión con el Buda - el Gran Maestro Chih-i ahora toca un tema interesantísimo, muy poco tocado, pero increíblemente importante en la práctica budista: el control de las influencias negativas.

El título del octavo capítulo del Shishikan se puede traducir como "El Cuidado de las Influencias Malignas". La palabra utilizada en el título de este capítulo en sánscrito es "Mara", que corresponde al equivalente de la figura de 'Satanás' o del  'Diablo' en la literatura canónica cristiana, pero que a su vez, se diferencia del mismo en muchas manreras.  En el idioma chino, "Tiamo", esta palabra tiene el significado de "asesino" porque nos roba nuestro tesoro de mérito y mata nuestra vida de sabiduría. En los viejos tiempos, el mal generalmente se personificaba como las acciones de Mara, el Rey del Mal y sus huestes de demonios, pero en nuestros días pensamos en él en términos impersonales de malas influencias.

El Shoshikan comienza describiendo la importancia de la labor del Buda en el mundo, diciendo:

"Nuestro Señor, el Buda, acumula toda su reserva de méritos y sabiduría entregando a todos los seres sintientes al Nirvana, mientras que las malas influencias, los discípulos de Mara, siempre están destruyendo las buenas cualidades de los seres sintientes y manteniéndolos en las tristes rondas de la vida y la muerte. Si tenemos paciencia para seguir el Noble Camino del Buda, percibiremos claramente la influencia y el peligro de todas las cosas malas. Estas malas influencias pueden clasificarse en cuatro grupos: (a) aflicción; (b) sensualidad; (c) crueldad; y (d) males 'personales'. Los primeros tres son tan comunes en nuestra vida diaria y se corresponden tan estrechamente con los pensamientos de nuestra propia mente que no haremos más referencia a ellos en este momento. Deben ser ahuyentados y mantenidos alejados por nuestro recto pensar. Pero las malas influencias que se originan fuera de nuestras propias mentes, que comúnmente consideramos actos de demonios y duendes, requieren más atención."

Como vemos, el Gran Maestro Chih-i, al detallar las influencias negativas, describe características personales, internas, que todos experimentamos diariamente, como las aflicciones, la sensualidad o la lujuria, la crueldad, y otros males personales, los cuales detallará brevemente. En muchas formas, estas malas influencias, metafóricamente, pueden ser llamados "demonios" o "Maras", pues son como espíritus malignos que perturban nuestra práctica budiata y nos roban la paz, alejándonos de nuestra Naturaleza Búdica, instándonos a seguir nuestros deseos y pasiones desenfrenadamente, generando mal karma, y hundiéndonos más profundamente en el océano de nacimientos y muertes del Samsara.

¿Quién es Mara? En la cosmología budista, Mara se asocia con la muerte, el renacimiento y el deseo. Cuando Siddhartha Gautama se sentó bajo el Arbol Bodhi tras seis años de prácticas ascéticas extremas, resuelto a alcanzar la Iluminación, el malvado Mara apareció primero bajo la apariencia de un mensajero que traía la noticia de que un rival, Devadatta, el malvado primo biológico del Buda, había usurpado el trono del clan Shakya de la familia de Gautama. Al no lograr mover al jóven Siddhartha de su resolución, Mara envió una gran tormenta de lluvia, rocas, cenizas y oscuridad, ahuyentando a todos los dioses que se habían reunido para honrar al futuro Buda. Tras no lograr que Siddhartha abandonara su cometido, Mara desafió el derecho de Siddharth aa sentarse debajo del Arbol Bodhi, provocando que el futuro Buda llamara a la tierra para dar testimonio de sus obras de caridad anteriores (un acto a menudo representado en escultura). Furstrado sus intentos, Mara envió a sus tres hijas, Tṛṣṇā, Rati y Rāga (sed, deseo y deleite), para seducir al jóven príncipe, pero fue en vano. Incluso después de que Buda alcanzó la Iluminación Suprema, experimentó dudas sobre si los seres sintientes podían entender la verdad, y Mara lo presionó para que abandonara cualquier intento de predicar. Fue aquí que la tradición nos dice que los dioses, en especial Shakra, el dios creador, le imploraron al Buda que predicara el Dharma, y el Buda dejó de lado sus dudas y giró la Rueda del Dharma, e ideó su Plan Dhármico Salvífico que se desarrolló en los Cinco Periodos y culminó con el Sutra del Loto.

En el Budismo tradicional, se dan cuatro o cinco formas metafóricas de Mara: (1) Kleśa-Māra - Mara como la encarnación de todas las emociones inhábiles, como la codicia, el odio y el engaño; (2) Mṛtyu-Māra - Mara como la muerte; (3) Skandha-māra - Mara como metáfora de la totalidad de la existencia condicionada; y (4) Devaputra-māra: el deva del reino de los sentidos, que trató de evitar que Siddhartha alcanzara la liberación en la noche de la Iluminación del Buda. No obstante, incluso el Budismo Primitivo reconoció tanto una interpretación tanto literal como psicológica de Mara. En términos literales, Mara es una fuerza existente en el mundo convencional y ejerce influencia sobre los Seis Reinos del Samsara, pero en términos psicológicos, Mara son todos los deseos, todas las dudas, y la fuente de todos las cualidades negativas de nuestra mente. Entonces, Mara es la Ignorancia Fundamental, ese elementos necesario en el proceso evolutivo del Cosmos que cubre nuestra Unidad Fundamental, y nos hace experimentar el mundo de la dualidad, asegurando su continuidad y existencia. 

Dado a que los seres sintientes nacen manchados por la oscuridad de la Ignorancia Fundamental (ignorantes de su Unidad), unida a las limitaciones skhándicas de los sentidos y los apegos, los seres sufren, creando las causas y condiciones kármicas que perpetúan su sufrimiento. Los mismos pueden continuar este proceso eternamente si no fuera porque el aspecto personal del Universo, el Dharmakaya, por compasión por sus criaturas, decide emanar una personificación de su Esencia al mundo, ya sea de forma espiritual, como el Sambhogakaya o el Cuerpo de Recompenza, o como una encarnación misma, el Nirmanakaya, para llevar las leyes del Universo a las criaturas, permitiendo que estas reconozcan su unidad fundamental y despierten a la Verdadera Naturaleza de la Realidad. 

Por todo esto, Mara, la personificación de la oscuridad y la ignorancia, es ese aspecto negativo de la fábrica misma de la Existencia que crea el dualismo, la división y la diferenciación, la que crea el tiempo y el sufrimiento, sin la cual no habría progreso ni evolución. Esta fuerza está en constante relación dinámica con el Buda, o la capacidad inherente del Universo de reconocer su unidad fundamental. Es por ello que el Universo, el Dharmadhatu, se personifica como el Dharmakaya, y en la matriz misma de la Existencia produce el Tathagatagarbha, la Matríz del Buda, para que el Uno pueda comunicar su mensaje a los muchos. Es la ignorancia misma la que, junto con el Prajna o la Sabiduría, produce los Budas.

Regresando al Shoshikan, Chih-i ahora detalla las tres clases de demonios personales o influencias negativas que plagan nuestra mente y existencia:

"Hay tres clases de estos demonios 'personales': (1) la primera clase son las malas influencias que despiertan el miedo. Hay doce de estos y parecen venir durante los diferentes períodos del día y la noche. Hacen todo tipo de transformaciones para que cosas simples e inocentes tomen la apariencia de cosas espantosas, o mujeres o niñas inofensivas parezcan brujas, o sean totalmente imaginarias. En la madrugada de tres a cinco cosas parecen tigres; de cinco a siete toman formas inofensivas como ciervos o conejos pero nos asustan igual. De siete a nueve son cosas horribles como dragones y tortugas; de nueve a once parecen serpientes; de once a una toman la apariencia de caballos y mulas y camellos; de uno a tres son ovejas; de tres a cinco son monos; de cinco a siete en el crepúsculo son buitres y cuervos; de siete a nueve en las sombras de la noche parecen perros y lobos; de nueve a once toman la apariencia de cerdos y cosas repugnantes; de las once a la una son ratas y ratones correteando; del uno al tres son vacas grandes que nos asustan. Cuando somos tentados por estos duendes o cosas espantosas, debemos recordar la hora de la noche y el día y despedirlos de nuestros pensamientos. Tan pronto como los veamos como realmente son y los llamemos por su verdadero nombre, se desvanecerán."

Como vemos, la primera clase de demonios personales son las malas influencias que despiertan el miedo. En el Shoshikan, Chih-i describe los mismos de forma colorida, asumiendo la forma de diferentes seras, reales y mitológicos, pero no debemos de tomar estas descripciones literalmente. Lo que Chih-i está tratando de hacer en estas líneas es darle forma a esa concepción deforme e indefinida que asume miles de formas y definiciones y levantan el sentimiento del miedo en nuestras vidas. Estas pueden ser cosas reales, como fobias, traumas y malas experiencias que hemos tenido alguna vez en nuestras vidas. Pero igualmente, las mismas pueden ser cosas no existentes y que creamos con nuestros pensamientos. 

En el transcurso de mi ministerio en el Templo Tendai de Puerto Rico, he trabajado con muchas personas que luego de los servicios y meditaciones narran sus experiencias negativas con visiones o ilusiones experimentadas durante la práctica de la meditación. Por más reales que parezcan, la mayoría de estas experiencias son produccioness de nuestra imaginación, y no debemos de darles importancia ni aferrarnos a ellas, ya sean negativas o positivas. Recordemos que la función de la mente es recibir, procesar, analizar, almacenar y crear información y pensamientos de lo que recibimos de nuestros cinco sentidos. Es gracias a esta función creativa, que en la meditación muchas veces es molestosa y piuede obstaculizar nuestra práctica, que el ser humano ha podido crear monumentos físicos e imaginarios, y han dado pasos a grandes catedrales, así como a importantísimos descubrimientos, al igual que a legados literarios que han moldeado y dirigido el curso de la civilización, y debemos estar sumamente agradecidos por ello. No obstante, esta es una función que hay que disminuír - Calmar (Samatha) - durante la práctica de la meditación. Y una de sus cualidades negativas y que debemos de manejar es su poder de conjurar objetos ficticios que nos hacen sentir miedo.

La práctica correcta de la meditación, unida al estudio de los Sutras y a la guía de un monje budista, nos ayudan a identificar estos miedos y a trabajar con los mismos de forma segura y saludable. No obstante, si estos miedos proceden de algún trauma, a veces, la meditación solamente no es suficiente, y debemos buscar la ayuda de un profesional en la psicología. Debemos recordar que el Budismo, y en especial, la meditación, no son un substituto de la terapia, sino más bien un aliado en nuestro progreso y recuperación. Nunca olvidemos que los Budas nos protegen y nos guían en todos los momentos de nuestras vidas.

Pero el miedo no es el único de nuestros demonios personales. Otro de ellos es el enojo:

"(2) La segunda clase son las malas influencias que despiertan la ira. También emplean transformaciones para obtener sus fines malvados. Toman la forma de gusanos e insectos que se arrastran sobre nuestra cara o espalda y nos hacen picaduras agudas, o nos hacen cosquillas, o de repente nos agarran, o hacen sonidos molestos, o saltan hacia nosotros. En esos momentos debemos mantener el control de nuestras mentes y negarnos a estar molestos, diciéndonos a nosotros mismos: 'Sé quién eres; sois sólo las pequeñas incomodidades de la vida; sois sólo las molestas diferencias de opinión que agotan nuestra paciencia y nos irritan. Pero somos seguidores del Buda, guardamos los Preceptos, y no puedes hacernos enojar, ni puedes molestarnos'. A veces será necesario, para mantener el control de nuestra mente, repetir un Sutra si somos monjes, o repetir los Preceptos si somos laicos. Pero estas malas influencias no tienen poder real; solo pueden influir en nosotros si se lo permitimos. La lectura cuidadosa de las Escrituras nos aclarará esto."

Además del miedo, una de las influencias negativas más persistentes es nuestra tendencia natural al enojo y la ira. Esta no solo arruina nuestro pensamientos, palabras y acciones y crean mal karma en nuestro diario vivir, sino que sus efectos, el recuerdo de la misma, puede manifestarse en la memorio durante la sesión meditativa, volviéndose un verdadero demonio que perturba nuestra práctica. En esos momentos, el Gran Maestro Chih-i nos da una solución: reconoce el enojo por lo que es, algo ilusorio, creado por causas y condiciones - químicos en nuestros cuerpos - el cual pasará, como todo pasa y se desvanece, porque todo es impermanente. Es por eso que antes de cada meditación realizamos el Servicio Diario, o recitamos Sutras, como el Sutra del Corazón, el cual usado ampliamente por todo Japón como un purificador del cuerpo, la mente y espíritu y del ambiente, alejando toda influencia negativa que pueda perturbar nuestra práctica y nuestras vidas. Igualmente, podemos recitar los Tres Tesoros del Refugio, o el Nombre de algún Buda o Bodhisattva, y esto nos ayudará a regresar a nuestra Verdadera Naturaleza.

Otra clase de demonio personal somos nosotros mismos - nuestro orgullo - y nuestro sentido de complacencia. Chih-i nos dice:

"(3) La tercera clase son las malas influencias de la ilusión que refuerzan nuestro orgullo egoísta imaginario y nuestra autocomplacencia. Por lo general, estas actúan a través de las condiciones de nuestros cinco objetos de los sentidos, con el fin de perturbar e interrumpir nuestros pensamientos buenos y correctos. Sus transformaciones se pueden dividir en tres grupos. El primer grupo son transformaciones de cosas repulsivas, haciéndolas parecer deseables. El segundo grupo son las transformaciones de las cosas agradables, haciéndolas aparecer como indeseables. El tercer grupo son transformaciones de cosas indiferentes, haciéndolas parecer diferentes de lo que son y al hacerlo sirven para confundir y desconcertar la mente."

Esta no es una gran revelación para muchos que llevan practicando un buen tiempo: nuestros peores enemigos somos nosotros mismos. Y esta es una de las bendiciones de la meditación. La meditación, al igual que el Nembutsu, si son practicadas correctamente, iluminan nuestro ser, arrojando luz sobre nuestras limitaciones, y nos muestra el trabajo incansable de la Compasión y la Sabiduría infinita del Buda en nuestras vidas. No hay peor demonio personal que el no querer ver nuestros propios errores y limitaciones. Esto nos hace caer en la trampa de que siempre estamos bien, que somos buenos y correctos, y que son los demás, los otros - lo que esta "allá afuera", lo exterior - lo que impide y dificulta nuestra práctica y nuestras vidas. La meditación - la luz del Dharma - nos permite ver nuestros propios defectos y trabajar para corregirlos, y al hacerlo, entendemos mejos los defectos de otros, y nos volvemos más comprensivos y dispuestos a ayudar a los demás.

La autocomplacencia deriva del apego excesivo a la información que recibimos de los sentidos, y a dejarnos llevar por nuestro ser finito y falso, nuestro ego. Son estos demonios personales lo que hacen que, como describe Chih-i, veamos cosas negativas y poco saludables como deseables, que veamos el camino correcto como indeseable, y que tergiversemos las cosas que nos son indiferentes, confundiendo nuestra mente. Por medio de la meditación correcta, podemos desarrollar una distancia saludable entre nuestra Consciencia Fundamental y nuestro ser finito y falso, producto de nuestros sentidos, y ser más proactivos, en vez de reactivos, y que podamos transformar patrones habituales negativos, y que los usemos para lograr una transformación total de nuestro ser, a ser una influencia positiva en el mundo, y ayudar a otros a serlo.

"Todas estas transformaciones que sirven para confundir y desconcertar y engañar a la mente son obra de demonios y diablos si acaso, porque sus flechas se lanzan contra nuestros más altos pensamientos y sentimientos. No atacan de frente, atacan por detrás y por debajo; transforman condiciones agradables, como formas para nuestros padres y hermanos y amigos; las condiciones de una vida sencilla y tranquila, los hermosos pensamientos del Buda, atrayéndonos a condiciones imaginarias que no tienen una base sustancial y que conducen al sufrimiento. Transforman cosas inofensivas en apariencia de bestias espantosas para engañarnos y asustarnos; o transforman condiciones indiferentes tales como las habituales y comunes, para prevenir y perturbar nuestra práctica de la meditación. Transforman todo tipo de vistas agradables y repulsivas, todo tipo de sonidos agradables y angustiosos, todo tipo de olores fragantes y horribles, todo tipo de sabores deliciosos y desagradables, todo tipo de pensamientos buenos y malos y condiciones que componen la vida rutinaria de todos, y así engañarnos y nos impiden seguir el Camino Noble."

Todas estas influencias negativas arropan nuestras vidas, y dado a que estan dentro de nosotros, sentimos que provienen de todos lados, y que son el producto de la influencia de otros, pero no. Las mismas surgen de nuestro interior, de nuestro ser finito y falso, y el propósito de lam editación es trascender ese ser finito y falso y accesar nuestro Verdadero Ser, y seguir el camino del Buda en el mundo.

"Estas transformaciones son demasiado numerosas para abordarlas en detalle, pero las agruparemos bajo cinco encabezados - cualquier cosa que sirva para transformar los cinco objetos de los sentidos y los pensamientos de la mente es obra del ejército de demonios y duendes de Mara. El propósito de sus actividades es molestarnos, engañarnos, destruir nuestras buenas cualidades, perturbar nuestra ecuanimidad, levantar obstáculos contra nuestra práctica de la meditación. 

"Esto se explica en el Sutra: 'Ten en cuenta que los deseos sensuales son el primer ejército de tu enemigo; que el desánimo y la tristeza son el segundo ejército; que el hambre y la sed es el tercer ejército; que los apegos son el cuarto ejército; que la pereza y el sueño son el quinto ejército; que el miedo y el espanto son el sexto ejército; que la duda y el remordimiento son el séptimo ejército; que el odio es el octavo ejército; que el amor egoísta al consuelo y la alabanza son el noveno ejército; que el orgullo egoísta y la complacencia son el décimo ejército. Todos estos ejércitos del mal acosan al seguidor del Buda. Pero dirás: 'Derrotaré a todos estos ejércitos con el poder de mi práctica de la meditación, y cuando haya alcanzado la Iluminación, liberaré a toda la humanidad'."

Aquí solo hemos visto algunas de las influencias negativas que pueden afectarnos durante nuestra práctica de la meditación, o de cualquier práctica budista, pero igualmente, las mismas afectan todas las areas de nuestra vida. No obstante, sería una falacia pensar que estas son todas, o que estas son todas las que el Gran Maestro Chih-i cree que existan. Como menciona el mismo Shoshikan, estas son solo algunas de ellas, pues las mismas son tan innumerables como las experiencias mismas.

"Ahora que nosotros, los seguidores de Buda, nos hemos dado cuenta de todas estas malas influencias, debemos resistirlas con toda determinación. Hay dos formas de resistirlas: la primera es mediante la práctica de la Calma. Tan pronto como nos demos cuenta de cualquiera de estas malas influencias que nos acosan, debemos recordar que todas y cada una de ellas son falsedad y engaño. Si hacemos esto, no habrá miedo ni tristeza, ni aversión ni cariño, ni discriminación ni racionalización. Si practicamos Calmar los pensamientos, la mente se tranquilizará y las huestes de Mara se desvanecerán.

"La segunda forma de resistir las malas influencias es mediante la práctica de la Contemplación. Si reflexionamos constantemente que nuestra mente que percibe y discrimina no tiene existencia objetiva, no hay nada que estas malas influencias molesten y engañen. Si los malos pensamientos aún persisten, si practicamos la Contemplación y la correcta atención, al menos no nos enfadaremos ni les tememos. Debemos tomar la determinación de mantener la mente tranquila y firme incluso si tenemos que sacrificar nuestra vida para hacerlo."

Las palabras "Calma" y Contemplación", como podemos haber concluido, no solo se refieren a la práctica del Shikan de Samatha y Vipassana, sino que como hemos explicado anteriromente - y como Chih-i ahora nos dice - las mismas pueden usarse como un medio de clasificación de toda práctica budista, y es por medio de ambas modalidades que podemos prevalecer contra las huestes de Mara - las influencias tanto internas como externas - y alcanzar nuestro Despertar. 

Esto nos debe recordar que la práctica de la meditación es considerado una Perfección budista, el Dhyana Paramita, y como todo Paramita, es algo que nunca perfeccionamos completamente, sino que es algo que debemos de realizar y mejorar en todo momento. Los Paramitas son igualmente el mejor antídoto contra todas las influencias negativas. ¿Cuáles son los Paramitas?

El primer Paramita es la Caridad, el Dana Paramita. El dar desinteresadamente contrarresta la codicia, y asegura que en el futuro tengamos amplios recursos para seguir ayudando a los demás. El significado subyacente de dar es dejar ir. Hay tres tipos principales de Caridad.

El primer tipo de Caridades el de la riqueza, que incluye la entrega de riqueza interna y externa. La riqueza interna involucra todos nuestros trabajos mentales y físicos que benefician a los demás. La riqueza externa es dar objetos materiales, como por ejemplo, dinero y comida. Cuando nuestras donaciones sean cada vez más incondicionales, comenzaremos a sentirnos más liberados espiritualmente. Mientras más regalemos, menos posesiones tenemos de las que preocuparnos. Pronto nos daremos cuenta de que necesitamos muy poco para estar verdaderamente contentos.

El segundo tipo de Caridad es compartir el Dharma. Al enseñarles a otros, los ayudamos a aprender a confiar más en sí mismos. Brindamos recursos materiales para ayudar a resolver las necesidades inmediatas. Pero, si queremos resolver necesidades que son de mayor alcance, enseñamos. No es necesario tener habilidades excepcionales. Simplemente debemos mostrarles a otros el camino al bien. La forma más elevada de enseñanza es el Dharma, que puede ayudar a las personas a encontrar la felicidad y la liberación duraderas.

El tercer tipo de Caridad es la intrepidez, para eliminar las inseguridades, las preocupaciones y los miedos de los demás. Esta entrega puede ser el intercambio de una palabra amable, la entrega de nuestra fuerza y ​​estabilidad, o nuestra comprensión. Cuando aliviamos las preocupaciones y los temores de los demás, y los ayudamos a sentirse más seguros, podrán encontrar la paz y el respeto por sí mismos.

El segundo Paramita es seguir los Preceptos o reglas de conducta ética, el Sila Paramita, que contrarresta las preocupaciones y la infelicidad, y nos permite continuar en nuestro camino hacia el Despertar. En un sentido más literal, significa seguir los Preceptos. En un sentido más amplio, el segundo Paramita significa siempre seguir un comportamiento ético, siguiendo las costumbres y leyes de donde sea que estemos. Inicialmente, al comenzar nuestra práctica, podemos enfocarnos en abstenernos de dañar a los demás. Poco a poco, comenzamos a desarrollar y aumentar nuestra virtud. La forma definitiva de esta práctica es beneficiar a los demás.

El tercer Paramita es la Paciencia, o Kshanti Paramita, que contrarresta la ira y el odio, y nos ayuda a evitar discusiones y a lograr nuestros objetivos. Necesitamos paciencia en casi todo lo que hacemos. Si estamos en la escuela, necesitamos paciencia para perseverar en nuestro estudio. En el trabajo, la paciencia nos ayuda a cumplir nuestras tareas correctamente. En casa, la paciencia es la base para interactuar bien con los miembros de la familia. La paciencia nos permite llevarnos más armoniosamente con quienes nos rodean. Para nosotros, la paciencia nos permite reconocer nuestros malos hábitos y mejorarnos cambiando esos hábitos.

El cuarto Paramita es la Diligencia, o el Virya Paramita. Es la alegría que traemos a nuestra práctica y a todo lo que vale la pena en nuestras vidas. Es el verdadero deleite que surge de lo profundo de nosotros cuando estamos haciendo lo que es saludable. Nos permite seguir adelante cuando nos sentimos cansados ​​o abrumados. Es refrescante e inspirador. Cultivar un esfuerzo entusiasta contrarresta la pereza, y trae alegría a nuestras vidas cuando sentimos una sensación de logro al terminar lo que hemos comenzado.

El quinto Paramita es concentración meditativa, o Dhyana Paramita. Nuestra práctica y entrenamiento en disciplina, y nuestro no dañar a otros reducirá y, gradualmente, eliminará nuestros comportamientos físicos y verbales dañinos. Practicando la Calma (Samatha), nuestras mentes se volverán más tranquilas y menos agitadas. Cuando nuestras mentes estén así establecidas, podremos concentrarnos mejor y practicar la Contemplación (Vipassana). Nuestra concentración inicialmente reducirá y, luego, eliminará gradualmente nuestros pensamientos perturbadores y nuestro comportamiento emocional. Conseguiremos concentración meditativa, lo que nos permitirá descubrir nuestra sabiduría innata. A partir de esto, podemos ver cómo la disciplina, la concentración meditativa y la sabiduría funcionan juntas y son complementarias.

Finalmente, el sexto Paramita, el Prajna Paramita, es el desarrollo de la Sabiduría. La sabiduría contrarresta la ignorancia y nos permite saber la mejor manera de ayudar a los demás y mejorarnos a nosotros mismos, incluida nuestra capacidad de relacionarnos bien con los demás. Esta sabiduría no es la que se obtiene a través del intenso estudio y análisis de muchos temas diversos. Eso sería buscar sabiduría de fuentes externas. Es nuestra sabiduría innata y omnisciente.

Si comenzamos a practicar estos Seis Paramitas incluso en pequeñas medidas todos los días, comenzando con el día de hoy, gradualmente comenzaremos a mirar en la dirección correcta. Con el tiempo, despertaremos a la bondad perfecta, la satisfacción perfecta y la alegría perfecta que ya están dentro de nuestra verdadera naturaleza, nuestra Naturaleza Búdica.

"En nuestra práctica de la atención plena nos damos cuenta de que la concepción de Mara como la encarnación del mal y la concepción del Buda como la encarnación de la bondad y la verdad es realmente una concepción, la concepción de la manifestación, pero que en última instancia se equilibran entre sí y se equilibran. sólo queda la concepción de Dharmakaya, la Esencia Última que mora en la Vacuidad y el silencio. En este sentido, no hay Mara a quien resistir ni Buda en quien refugiarse.  Pero en la medida en que Mara es solo la transformación de la verdadera naturaleza del Dharmakaya, las transformaciones de Mara desaparecen y las manifestaciones del Buda-Dharma son realizadas por nosotros, todo en el mismo momento."

Aquí por fin, Chih-i da en el clavo, llegando al corazón del asunto de las influencias negativas. Sin entrar muy profundo en la Cosmología Budista, el Budismo puede ser considerado una religión folosófica Monista (todo es Uno) Teo(Budo)-panista, donde el Buda como Realidad Ultima no está separado del mundo. Ontológicamente, el Dharmadhatu, o el Universo Dhármico, que es el Cosmos en su forma abstracta e impersonal, se personifica en el Dharmakaya, el Cuerpo del Dharma, su forma personal, del cual emana todo en el Universo. Así, si bien el Buda no es el Creador del Universo, la energía dinámica del Dharmadhatu emanada se compone de un conjunto complejo e integrado de fuerzas que crean y componen todo en el universo. Así, si bien el Buda es la fuente de la cual emana todo, el Buda no es la Primera Causa, como lo podría ser la personificación en esse de la fuerza creadora dhármica llamada Brahma, y el Karma, la Ley del Causa y Efecto en causa, que junto con la ignorancia fundamental moldea en fieri los mundos y los seres en ellos. Pero esto lo veremos próximamente.

Este Monismo Budista nos muestra que el universo de la pluraridad es solo una tercera parte de la verdad; las otras dos terceras partes se describen en el monismo original fundamental, y su manifestación armónica entre el unidad fundamental y la pluralidad manifiesta, donde contrario a la explicación de muchos, el universo no es una ilusión o falso, sino una inmensamente compleja manifestación de causas y condiciones donde todo está interrelacionado con todo; todos los dharmas se apoyan, interrelacionan e interpenetran armónicamente esto es llamado la doctrina de la Triple Verdad en las Enseñanzas Perfectas y Completas). Es por ello que el Buda, como Realidad Ultima, es tanto trascendente como inmanente, llamándose Naturaleza Búdica. Es gracias a esto que todos los seres poseen la capacidad de alcanzar el Despertar y convertirse en Budas. 

Como mencionamos al principio de este capítulo. Teleológicamente, el Universo se encuentra en vías al Despertar. Dado a que los seres sintientes nacen manchados por la oscuridad de la ignorancia (ignorantes de su unidad fundamental), unida a las limitaciones skhándicas de los sentidos y los apegos, los seres sufren, creando las causas y condiciones kármicas que perpetúan su sufrimiento. Los mismos pueden continuar este proceso eternamente si no fuera porque el aspecto personal del Universo, el Dharmakaya, por compasión por sus criaturas, decide emanar una personificación de su Esencia al mundo, ya sea de forma espiritual, como el Sambhogakaya o el Cuerpo de Recompenza, o como una encarnación misma, el Nirmanakaya, para llevar las leyes del Universo a las criaturas, permitiendo que estas reconozcan su unidad fundamental y despierten a la Verdadera Naturaleza de la Realidad. 

Es por eso que Mara, la personificación de la oscuridad y la ignorancia, es ese aspecto negativo de la fábrica misma de la Existencia que crea el dualismo, la división y la diferenciación, la que crea el tiempo y el sufrimiento, sin la cual no habría progreso ni evolución. Esta fuerza está en constante relación dinámica con el Buda, o la capacidad inherente del Universo de reconocer su unidad fundamental. Es por ello que el Universo, el Dharmadhatu, se personifica como el Dharmakaya, y en la matriz misma de la Existencia produce el Tathagatagarbha, la Matríz del Buda, para que el Uno pueda comunicar su mensaje a los muchos. Es la ignorancia misma la que, junto con el Prajna o la Sabiduría, produce los Budas.

Epistemológicamente, estos hechos pueden ser verificados por la experiencia. El Budismo es una religión de experimentación: si bien el Buda nos legó el Dharma en los Sutras, los cuales contienen los sermones del Buda en el mundo, el Buda mismo exhortó a sus seguidores a no creer ciegamente (aunque la fe juega un papel central y es sumamente importante) en sus palabras, sino que los seguidores debían someterlas a su propia experiencia. Aunque algunos budistas dicen que esta experiencia es inefable, la misma puede ser ciertamente experimentada noéticamente de forma mediada, a través de la meditación, o inmediata, por medio de la devoción y la fe. Estas son cualidades innatas a toda la Existencia, que pueden ser abordadas por medio del camino de la sabiduría y la compasión (fe). 

Es gracias a la insatisfacción y el sufrimiento (dukkha), generado por la oscuridad fundamental, Mara, que los seres salen de sus patrones condicionados kármicamente y buscan la luz del Dharma. Es así que podemos accesar fenomenológicamente el Despertar. Mara se encuerntra en una aparente lucha por el control del mundo, tanto interno, con nuestros deseos y apegos, así como externo, con el karma. Pero Mara es solo una condición necesaria para la manifestación y la experiencia del Buda. Sin Mara - la ignorancia - no existiría nada; y sin el Buda, no habría salvación. Es por ello que el Buda mismo reveló que todas las religiones son medios hábiles - enseñanzas provisionales - empleados por los Budas (como emanaciones de una misma Esencia) para encaminar a los seres sintientes a la Verdad. 

A raíz de todo esto, podemos ver que el ser humano, así como todos los seres sintientes en el universo, son seres que se encuentran en la intersección entre lo finito y lo Infinito, entre la oscuridad y la luz. Es por ello que no existe el mal en el Budismo. Teodicéicamente, Mara no es el equivalente budista de Satanás. El mal, webéricamente, no es sino la ignorancia y el funcionamiento del karma visto desde la oscuridad. Por ello, los seres no son malos, sino que cometen transgresiones porque son ignorantes de la Verdad del Dharma - la Ley Universal. Es por ello que la ignorancia, como la Iluminación, es irradicable y es eterna. Es un requisito indispensable para la evolución y la continuidad progresiva del universo. 

Pero como hemos mencionado anteriormente, existe la posibilidad innata de la salvación, El Buda, en su infinita compasión, nos legó su sabiduría en el Dharma, el cual contiene una infinidad de métodos soteriológicos para poder aliviar nuestra situación. Ortodoxamente, existen dos modalidades soteriológicas, cada una siendo una personificación de las cualidades de sabiduría y compasión operativas en el cosmos. Estas dos modalidades corresponden a la facultad inmanente, con el Poder Propio, a través del conocimiento y la razón, donde los seres aplican el Dharma en su práctica, como la meditación, y alcanzan el Despertar por sí mismos; y su facultad trascendente, con el Otro Poder, a través de la fe y la creencia, donde los seres solicitan la ayuda del Buda, como en el Nembutsu, para que trabaje dinámicamente en ellos y les permita alcanzar el Despertar en la unidad. Pero ontológicamente, estas dos modalidades o distinciones son ilusorias, pues en ambos casos, es el funcionamiento dinámico del Universo el cual opera en ambas ocasiones para llevar a los seres al Despertar. 

En la práctica de la meditación, en cualquiera que sea su manifestación, el ser humano lucha en cada sesión con su propio Mara, y si al final se levanta Mara o el Buda, dependen enteramente del fruto de su práctica. Es por eso que no podemos divorciar los aspectos religiosos y filosóficos del Budismo de su ética y la meditación. La ética budista, si bien al principio puede parecer otra manifestación de esta batalla, con el tiempo, es el reflejo del perfumamiento del Dharma - una manifestación de la Iluminación en la conducta diaria del practicante. En ello radica la importancia del Triple Entrenamiento tradicional de los Preceptos (moralidad), Dhyana (meditación) y Prajna (sabiduría).

Si bien podemos entender todo esto intelectualmente, cuando vamos a la práctica, aun podemos experimentar muchos obstáculos. Nuevamente, nosotros somos nuestros peores enemigos. El mismo Chih-i lo reconoce cuando dice:

"Ahora no debemos preocuparnos si las condiciones transformadas de Mara no se desvanecen, ni debemos estar complacidos si se desvanecen. ¿Por qué? Porque estas malas influencias que vienen a perturbarnos durante nuestra práctica de la meditación no son lobos y tigres reales, ni Mara es una realidad. En cuanto a nuestra ignorancia, necedad e ilusión por las cuales nos asustamos o nos aficionamos a las cosas invisibles, es sólo nuestra mente en estado de ilusión, dispersión, falta de concentración y locura. Por lo tanto, nuestros problemas, que atribuimos a malas influencias, se deben únicamente a estados erróneos de nuestra propia mente. Nuestra lentitud para alcanzar la iluminación no se debe a las acciones de Mara, sino a nuestra propia negligencia en la práctica de la meditación.

"Si estas condiciones perturbadoras persisten durante muchos meses, e incluso años, debemos continuar tratando pacientemente de controlar los estados de nuestra propia mente; debemos hacerlo con la determinación que no conoce el miedo ni el dolor. La falsedad, tarde o temprano, debe dar paso a la verdad; las transformaciones que surgen de las malas influencias deben ceder igualmente ante un propósito ferviente y un esfuerzo constante."

Nuestra ignorancia, nuestros miedos, nuestras ilusiones y todas nuestras creaciones mentales son solo eso: creaciones mentales, y debemos reconocerlas por lo que son y no frustrarnos por su existencia, sino simplemente aceptarlas. Como todo fenómeno en el Cosmos, los mismos son impermanentes. Lo único que podemos hacer es hacer uso del Virya Paramita y perseverar; continuar nuestra práctica. Un día, cuando menos lo esperemos, alcanzaremos el Logro Supremo del Despertar.

"Pero no debemos mirar a la ligera estas influencias perturbadoras, porque cuanto más profundas sean y cuanto mayor sea el esfuerzo que hagamos para desarraigarlas, mayor será el peligro que entrañan. Debemos aprender a distinguirlos claramente y combatirlos por separado, o nos volverán locos. Estos estados morbosos de alegría alternativa y desánimo sombrío son la causa de la enfermedad e incluso de la muerte. Todo seguidor del Buda debería tener un Maestro competente o un amigo sabio y de corazón noble, porque tarde o temprano se encontrará con estas malas influencias."

Aquí radica nuevamente la importancia de la guía de un monje budista, idealmente, sabio y experimentado. En el mejor de los casos - y no siempre - ellos habrán pasado por lo mismo que nosotros y podrán prescribir, como un buen médico - siendo el Buda el médico supremo - el antídoto canónico o contemporáneo para aliviar nuestro mal. Al final de todo, debemos recordar y sentirnos esperanzados de que el Buda venció a Mara y alcanzó sla Budeidad. Dado a que él pudo, también podemos nosotros, pues el Buda nos ha legado el mapa - ha trazado el camino - a nuestro Despertar. Ahora, debemos caminarlo.

"Peor que la enfermedad y la locura, estas influencias acosadoras y condiciones transformadas, si no se superan, pueden convertir a un seguidor del Buda en un hereje y enemigo del Buda. A veces parece como si Mara estuviera entrenando a un seguidor del Buda para que se convirtiera en su propio sirviente, llevándolo a falsos tipos de concentración, falsa inteligencia, falsa intuición, falsos poderes sobrenaturales y hechizos mágicos, para que pueda predicar el Dharma con poder. y ganar muchos conversos. Y luego, Mara parece deleitarse en exponer su falsedad y arruinar a sus pseudo conversos. Los ratos de Mara y sus huestes son innumerables e inexplicables. Nos hemos referido solo a algunos de ellos para advertir a los seguidores del Buda que estén constantemente en guardia contra ellos, y especialmente contra este peligro de herejía. La herejía fundamental de la realidad de todos los fenómenos no es obra de Mara, eso es básico, pero todo lo demás pertenece a Mara. El Sutra dice: 'Tan pronto como especulas discursivamente, ya estás atrapado en la red de Mara. Un seguidor del Buda no debe ceder a las malas influencias ni a la tentación de la discusión discursiva. Este es el verdadero Mudra que lo protegerá de todo mal'."

El Buda, la encarnación del Principio de Vida del Universo, apareció compasivamente en el mundo y nos legó su sabiduría, el Dharma, para que podamos navegar en el mar del nacimiento y la muerte, aliviar nuestro sufrimiento, y vivir vidas plenas y felices. No hay nada en sus enseñanzas que sea falso o incorrecto. Si no podemos verificar algo de las mismas, o si no experimentamos la dicha y la bienaventuanza de ponernos en comunión con él, de conectar con nuestra Verdadera Naturaleza, es porque hemos sido nosotros los que hemos fallado. No hay nada peor que darle la espalda a nuestro padre espiritual e irnos en contra del mismo. No hay mayor traición, mayor desprecio, mayor pecado que habernos convertido en seguidores del Buda y abandonar el Dharma y la Sangha.

Si estamos leyendo y estudiando esto, es porque todos nosotros nos encontramos ahora mismo bajo el Arbol Bodhi meditando, resueltos a no levantarnos hasta que alcancemos nuestro Despertar. Pero al igual que el Buda en el momento de su Iluminación, todos podemos proyectar nuestros cuerpos emanados y realizar la labor salvífica del Bodhisattva en el mundo. Esto fue lo que hizo el Buda Shakyamuni mismo en el momento de su Despertar.

El Sutra Avatamsaka, que se puede traducir como el Sutra de la Guirnalda de Flores, nos dice que justo en el momento de su Iluminación, el Buda Eterno, el Dharmakaya, predicó el Dharma para el beneficio de todos los seres en las diez direcciones del Cosmos y las tres existencias del pasado, presente y futuro, desde la Budeidad misma. En ese instante, Maya, la ilusión de la dualidad, desapareció por un moemento, y frente a todas las deidades y Bodhisattvas avanzados, se despliegó la Verdadera Naturaleza de la Realidad, la Unidad, y todos los presentes pudieron ver las emanaciones del Alma del Universo en sus cuerpos emanados, infinitos, esparcidos por todos los mundos, predicando el Dharma y salvando a todos los seres sintientes. Aunque Siddhartha Gautama, el Buda Shakyamuni, se encontraba meditando bajo el Arbol Bodhi, el mismo aun continuaba realizando su labor del Bodhisattva por todo el Cosmos.

De igual forma, todos nosotros nos encontramos en ese instante, en ese momento, y Mara y sus huestes nos estan atacando por todos lados, tratando de distraernos y de aapartarnos del Dharma, de descubrir nuestra Verdadera Naturaleza, y no podemos dejarnos vencernos. Si abandonamos el Noble Camino, Mara ha ganado.

El Gran Maestro Chih-i, a través de sus obras, nos revela el Dharma en un lenguaje que todos podemos entender y poner en práctica. El se encuentra con nosotros en todo momento, al igual que infinitos Budas, Bodhisattvas, deidades, maestros y nuestros ancestros, y nos estan protegiendo y guiando en todo momento, para que nu perdamos la batalla; para que no nos demos por vencido. Al final, esta es una guerra con nosotros mismos. Si somos uno con el Buda, y a través de la meditación comulgamos con nuestra Budeidad Innata, ¿cómo podemos darnos por vencido?

En el próximo capítulo, veremos otras clases de influencias negativas o "enfermedades" que podemos encontrar en nuestra práctica de la meditación.

sábado, 29 de enero de 2022

La Tesorería del Dharma de las Enseñanzas Perfectas y Completas: Las Enseñanzas del Shoshikan - Capítulo 7: Desarrollando Buenas Cualidades

 El Shoshikan (Hsiao Chih-kuan), que se puede traducir como la "El Pequeño Tratado de la Calma y la Contemplación", fue uno de los primeros tratados de meditación jamás escritos. El mismo fue compuesto por el Gran Maestro Chih-i (Tendai Daishi), el fundador de la escuela Tientai (Tendai) en China. La escuela Tientai rescató el verdadero propósito y mensaje del Buda para el mundo, el cual había sido olvidado o ignorado por los eruditos budistas por siglos, y con ello, influyó enormemente el desarrollo del Budismo Mahayana en el Este de Asia. Este tratado fue un pequeño libro escrito por el Gran Maestro Chih-i para resumir los puntos importantes para la práctica de la meditación budista tradicional de Shikan, o Samatha y Vipassana. En esta serie de Lecturas estudiaremos extractos del Shoshikan del Gran Maestro Tendai y veremos cuáles son sus implicaciones para nuestra práctica budista y nuestra vida diaria.

Como hemos visto en los capítulos anteriores, la meditación no es solo una práctica budista, sino que es una forma a través y por la cual podemos comulgar con el Buda, con nuestra propia Naturaleza Búdica Innata, y al hacerlo, ocurre dentro de nosotros una gran transformación que permea cada célula de nuestro ser, difuminando las capas ilusorias de nuestro ser finito y falso y revelando nuestro Verdadero Ser, haciendo que surja del nuestro interior una profunda sabiduría y compasión por todos los seres sintientes, y reafirmar nuestro compromiso por su salvación, el Despertar. Todo esto hace de la meditación uno de los más importantes sacramentos budistas, y uno al que todos deberíamos aspirar practicar.

Hasta ahora, hemos visto cómo aplicar la meditación Shikan, o Samatha (Calma) y Vipsassana (Contemplación) a todos los aspectos de nuestra vida, interna y extermamente. Además de la oportunidad de comulgar con nuestra Verdadera Naturaleza, ¿Qué otros beneficios mentales y espirituales provee la meditación. El Gran Maestro Chih-i, en el capítulo 7 de su obra el Shoshikan, titulado "Desarrollando Buenas Cualidades", nos detalla qué otros beneficios canónicos y tradicionales podemos desarrollar por medio de la práctica correcta de la meditación.

"A medida que seamos competentes en la práctica de la Calma y la Contemplación, primero llegaremos a comprender la Vacuidad y la irrealidad de todos los fenómenos, y luego seremos capaces de evitarlos como obstáculos para nuestra práctica; entonces tanto nuestro cuerpo como nuestra mente se volverán puros y serenos. En esta condición se desarrollarán y manifestarán muchos tipos de buenas cualidades. Ahora describiremos brevemente dos tipos diferentes de desarrollo de tales buenas cualidades."

Como menciona el propio Chih-i, uno de los beneficios principales de la práctica de la meditación es el desarrollo de una paz y una calma mental casi imperturbables, en todos los niveles, tanto físico, como mental y espiritual. Chih-i usa, además de esto, el concepto de la purificación. ¿A qué se refiere Chih-i cuando dice que nuestros cuerpos se volverán puros y serenos?

Uno de los conceptos o enseñanzas principales del Sutra del Loto es la purificación de los seis sentidos (Rokkon Shojo). El mismo es prominente especialmente en el Sutra de la Meditación en el Bodhisattva Samatabhadra, considerado como el Epílogo del Sutra del Loto. La teoría y la práctica desarrollada por Chih-i - o mejor dicho, redescubierta por Chih-i, pues proviene del Buda y es llamada la Tradición del Loto - se basa en el Sutra del Loto. El Sutra del Loto fue uno de los últimos sermones dados por el Buda Shakyamuni en este mundo. El mismo resume, unifica y armoniza los más de cuarenta años de predicación del Buda por toda la India, explicando, redefiniendo y contextualizando su Dharma a la luz de su Plan Salvífico. Chih-i fue quien redescubrió la Tradición del Loto, la cual fue revelada por el Buda mismo en el mundo, y pasada por los siglos por grandes maestros como Nagarjuna, Vasubandhu, Kumarajiva, Daosheng, etc, hasta llegar a Chih-i, quien la institucionalizó en la escuela Tendai china.

Cuando el Buda alcanzó su Iluminación bajo el Arbol Bodhi y despertó a su verdaera misión y propósito en el mundo, se dió cuenta de que los seres no estaban preparados para la Verdad de su Despertar. Para ayudar a los seres a elevarse mental y espiritualmente para poder recibir, entender y aceptar sus enseñanzas, el Buda ideó un Plan Salvífico donde expondría la Verdad gradualmente. Para ayudarles a los seres a descartar sus nociones erróneas sobre el mundo y sobre sí mismos, al igual que su apego al cuerpo y los deseos mundanos, el Buda predicó los Sutras Agamas (Canon Pali). Una vez dus discípulos estaban listos, el Buda entonces predicó los Sutras Mahayana, donde descartó el anterior ideal de la salvación personal por el ideal del Bodhisattva, un ser que abandona su propio Despertar para trabajar incansablemente por la salvación de todos los seres. Luego de esto, cuando estaban preparados, el Buda predicó los Sutras Prajnaparamita o de la Perfección de la Sabiduría, donde explicaba la total interconexión de todos los seres y fenómenos con la Vacuidad, y trató de que los seres realizaran la total Unidad Fundamental de todo en el Cosmos. Finalmente, cuando estaban completamente listos, el Buda reveló la Verdad completa en sus últimos ocho años de vida, en lo que hoy se conoce como el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana. 

En los mismos, el Buda revela que él no fue un príncipe que nació en la India, abandonó su reino y practicó arduamente hasta alcanzar su Despertar y convertirse en un Buda, sino que él era la encarnación misma del Dharmakaya, el Alma del Universo, quien había venido a este mundo a revelar las Leyes Espirituales, el Dharma, y ayudar a los seres a aliviar su sufrimiento y descubrir la Unidad Fundamental, y ayudar a otros a descubrirla. Por ello, el Buda es eterno, y todos los Budas son emanaciones del mismo Buda Eterno, el Dharmakaya, el cual se ajusta y aparece de diferentes formas en diferentes partes a diferentes personas, de acuerdo con sus capacidades, naturalezas y necesidades. Igualmente, todas sus enseñanzas y prácticas son medios hábiles válidos para alcanzar el mismo estado espiritual, la Budeidad. Y finalmente, el Buda les revela que todos poseemos la Naturaleza Búdica, la capacidad de alcanzar el Despertar y convertirnos en Budas, es decir, ser uno con el Cosmos. 

Para Chih-i, todas las enseñanzas anteriores al Sutra del Loto eran incompletas e imperfectas. Solo en el Sutra del Loto es que el Buda reveló la totalidad de su Verdad, y es por eso que las llamó las Enseñanzas Perfectas y Completas. Esto unificó las diferentes ramas del Budismo bajo un mismo techo ("Tendai" significa "Terraza Celestial"), fiel a la misión, el porpósito y el legado del Buda en el mundo.

Si bien todos poseemos la Naturaleza Búdica, no la vemos, dado a que hemos oscurecido - cubierto - la misma con muchas capas ilusorioas, creadas por nuestro ser finito y falso, nuestro ego, así como nuestros deseos y pasiones y mal karma, el cual hemos acumulado por innumerables vidas. La meditación y muchas otras prácticas budistas, nos ayuda a difuminar, purificar, esas capas ilusorias y revelar nuestro Verdadero Ser. Es por eso que Chih-i dice - y el Sutra del Loto nos revela - que podemos purificarnos por medio de la meditación. Un pasaje del Sutra del Loto que ilumina este concepto dice: "Si deseas purifcar el mal karma cometido por innumerables vidas, siéntate con la espada recta y medita en la Verdadera Naturaleza de la Realidad. El mal karma entonces se convierte en rocío, el cual es evaporado por el Sol de la Sabiduría".

Pero además de esto, el Shoshikan enumera muchas otras cualidades. Veámoslas:

"El primer tipo es el desarrollo de buenas cualidades externas, como dar limosna, guardar los Preceptos, ser filial con los padres, respetuoso con los mayores, hacer ofrendas a las imágenes, observar las enseñanzas de las Escrituras y muchas otras buenas cualidades.

"Pero como estos buenos desarrollos externos pueden confundirse con desarrollos externos similares de malas cualidades, debemos estar en guardia. La distinción entre buenos desarrollos externos y malos desarrollos no se considerará en este momento, pero debe tenerse en cuenta. El segundo tipo es el desarrollo de buenas cualidades internas, por lo que nos referimos a las buenas cualidades que se desarrollan y se manifiestan en el curso de nuestra práctica de la meditación."

En este párrafo, Chih-i enumera muchas cualidades positivas que surgen de forma espontánea - es decir, surjen de nuestra propia Naturaleza Búdica, y por el contacto con el Buda Eterno, el Dharmakaya - de nosotros, como el practicar la Caridad (Dana Paramita), el seguir los Preceptos (no matar, no robar, no mentir, no abusar de la sexualidad ni abusar de los eintoxicantes), ser filial y agradecido con nuestros ancestros y las personas mayores, seguir y practicar el Dharma, etc. Si bien al principio en nuestra práctica, debemos esforzarnos por realizar todas estas cualidades, con la práctica de la meditación, poco a poco estas cualidades y actividades iluminadas surjen de nosotros de forma natural, reflejando nuestra Verdadera Naturaleza Iluminada.

No obstante, el Shoshikan nos dice que debemos estar atentos y no confundir las buenas cualidades con las malas. 

"Hay tres grupos de estas buenas cualidades:

"(1)   En el primer grupo hay cinco de estas buenas cualidades: (a) El desarrollo de buenas cualidades mediante la respiración correcta: a medida que nos volvemos competentes en la práctica de la Calma y la Contemplación, tanto nuestro cuerpo como nuestra mente se regularán y ajustarán y cesarán los engaños de nuestra mente. A medida que nuestro pensamiento se calma gradualmente, nuestras mentes se volverán tranquilas y concentradas y el desarrollo y la manifestación de buenas cualidades llegarán tan lejos como sea posible bajo las condiciones de este mundo kármico de acción. Pero no es hasta que comenzamos a avanzar a lo largo de las Diez Etapas del Bodhisattva que nuestros cuerpos y mentes entran en un estado de perfecta tranquilidad y nuestra mente meditativa alcanza un estado de seguridad y paz duradera. En esta etapa anterior, al principio no notamos ningún resultado tangible ni del cuerpo ni de la mente, pero después de una o dos sesiones, o puede que no sea hasta uno o dos días, o después de un mes o dos meses, gradualmente nos volveremos conscientes de que estamos siendo forzados a continuar con nuestra práctica, estando convencidos de que mientras no haya interrupción en nuestra práctica habrá una ganancia gradual incluso si no hay signos visibles de ganancia. Entonces, de repente, seremos conscientes de que ciertos desarrollos están teniendo lugar dentro de nuestros cuerpos y mentes por los cuales nos estamos volviendo más sensibles en sus reacciones a las condiciones. Notaremos ligeras diferencias de dolor y placer, calor y frío, pesadez y ligereza, suavidad y aspereza. Al momento de sentir estas diferencias, tanto nuestro cuerpo como nuestra mente se volverán muy pacíficos y tranquilos, muy  felices, muy alegres y puros. Puede ser un sentimiento muy débil al principio, y totalmente indescriptible, pero de todos modos será real. Esto es lo que se entiende por el desarrollo de buenas cualidades que suceden con la respiración correcta en el momento de nuestra práctica. Esto es lo que hace que la respiración correcta tenga una importancia tan fundamental en nuestra práctica de la meditación. O bien, en las mismas condiciones del mundo del Karma antes de que hayamos comenzado a avanzar a lo largo de las Diez Etapas del Bodhisattva, de repente tomamos conciencia de nuestra respiración y notamos su respiración pacífica, su extensión y su transmisión a todos los poros del cuerpo. De repente veremos con nuestros ojos mentales que dentro del cuerpo hay treinta y seis cosas buenas. Es como si se abrieran las puertas de un granero, y viéramos dentro la riqueza de las semillas de sésamo y los frijoles. Esto llena nuestras mentes de asombro, asombro y alegría, así como de paz y tranquilidad, calma y dicha. Tal es el maravilloso desarrollo y manifestación de buenas cualidades que se produce en nuestra práctica de la meditación coincidente con la correcta respiración."

Es increíble lo que podemos lograr solo con una respiración correcta. La realidad es que muchos de nosotros respiramos incorrectamente. Respiramos de forma superficial, rápida y respiramos poco aire. Esto es bien diferente a cómo respirábamos cuando nacimos, o como respiran los animales en el mundo natural. Los bebés y los animales respiran con el vientre, con el abdomen, y su respiración es pausada, profunda y correcta. Esto hace que entre más aire a nuestros pulmones y estemos más tranquilos, pues el aire de los pulmones superiores no hace presión y excita el corazón. Este es uno de los beneficios de la respiración correcta en la meditación, la cual, al familiarizarnos mediante la práctica contínua, llevamos con nosotros el resto de nuestras vidas.

Otro beneficio descrito aquía es que tenemos un mayor control de nuestras emociones y pensamientos. Esto es porque al solo observar nuestras sensaciones y pensamientos uy no actuar sobre ellos en la meditación, nos desapegamos de los mismos, creando una distancia saludable en entre ellos y nuestra consciencia, lo que nos permite analizar las consecuencias de los mismos, y nuestras palabras y reacciones a ellos, antes de decir algo o actuar. Esto nos permite ser menos reactivos y más proactivos, tomando el mejor curso de acción de acuerdo con las circunstancias, basados en nuestra Verdadera Naturaleza, con compasión y sabiduría, y no basándonos en nuestras emociones o patrones habituales, los cuales tienden a solo reflejar nuestro ser finito y falso, el cual no es muy sabio.

Si bien podemos tener dificultad (aceptarlo rápidamente y pensar que lo somos refleja un mal aun peor) en creer que dentro de nosotros se encuentra una infinita fuente de calma, paz y tranquilidad, y de compasión y sabiduría, esto es porque la mayoría de nuestras vidas hemos operado desde nuestro ser fnito y falso, y no nuestro Verdadero Ser. Este ser finito y falso, el cual está lleno de deseos y pasiones ciegas, y que ha cometido increíbles atrocidades vida tras vida, es la fuente de todo nuestro mal karma. Pero este ser finito y falso es algo necesario para la existencia y contnuidad del mundo y del Cosmos. Sin nuestra Ignorancia Fundamental, el universo no hibiera podido evolucionar hasta desarrollar un ser con auto-consciencia e inteligencia suficiente como para poder alcanzar el Despertar a la Unidad Fundamental, y actuar en base a la misma en el mundo y ayudar a otros. Sin Mara (el ideal budista del "mal" y la ignorancia) no habrían Budas; sin la dualidad no entenderíamos la Unidad; sin el sufrimiento y el deseo no podríamos alcanzar el Nirvana. Esto lo tocaremos con más detalle en los próximos dos capítulos. Pero debajo de este ser finito y falso se encuentra nuestra Naturaleza Búdica, nuestra Budeidad Innata, y podemos accesar a la misma y hacerla brillar en nuestras vidas por medio de la práctica correcta de la meditación y la respiración, como vimos en el uso de la misma por Chih-i para profundizar en nuestro Samadhi.

"(b) El desarrollo y manifestación de buenas cualidades mediante un examen de la impureza esencial de aquello que más hemos amado: nuestros cuerpos. Si, en el estado de meditación bajo las condiciones del mundo del Karma, precediendo a una entrada a lo largo de las etapas de Bodhisattva, reflexionamos sobre el vacío y la transitoriedad tanto del cuerpo como de la mente, de repente tendremos una visión de cuerpos muertos, hinchados y en descomposición, con pus rezumando y gusanos engordando en ellos, y esparcidos por todos lados los huesos de otros cadáveres. Con esta horrible visión de la constitución de los cuerpos que hemos amado, vendrá un sentimiento de tristeza y compasión. Esto es lo que significa el desarrollo y la manifestación de buenas cualidades a partir de la percepción de la impureza de todas las cosas transitorias y componentes. O, en medio de nuestra práctica tranquila, vendrá un recuerdo de la pureza de nuestro propio cuerpo: pareceremos ver nuestro esqueleto suspendido ante nosotros. A medida que nos damos cuenta del significado de las cinco sensualidades, nos llena de disgusto el pensamiento de que debemos someternos a la muerte del cuerpo. Con este pensamiento perderemos todo orgullo y confianza en nuestro ego y en la individualidad de los demás, y obtendremos una mente pacífica y tranquila. Esta es la forma en que las buenas cualidades se desarrollan y se manifiestan al disolver los apegos a las cosas que amamos, a medida que nos damos cuenta de su impureza. Lo mismo ocurre con los apegos a las cosas fuera del cuerpo, ya que llegamos a notar también su impureza. A medida que se disuelven los apegos, se desarrollan buenas cualidades."

Este párrafo detalla cómo podemos desapegarnos del cuerpo si tenemos un excesivo apego al mismo, o cómo podemos amarlo si no nos sentimos agusto con su existencia. El cuerpo es una maldición y una bendición. Por un lado, muchas personas tienen un apego excesivo a sus cuerpos, y diferencian los mismos del de los demás, creando muchas diferencias efímeras y vanales, como el de la belleza. Estas personas tienen un culto a sus cuerpos, y solo se fijan en las cualidades superficiales de los mismos.. Estas personas igualmente se identifican mucho con su sexo-género y sus seres finitos y falsos y exigen aque los otros los afirmen y los validen, imponiendo su propia dictadura del ego. Esto hace que juzguen a los demás por su estatura, edad, belleza, peso, sexo, preferencias, etc., crenando sufrimiento por medio de esos juicios contra otros. Pero esas personas igualmente crean mucho sufrimiento para ellos mismos. Cuando sus cuerpos no se ven como ellos idealizan, viven en las prisiones infernales de su propia creación. El ver el cuerpo como impuro ayuda a desapegarnos de estos conceptos erróneos de nuestro ser finito y falso. Este era el propósito principal de estas enseñanzas en el Budismo Hinayana.

En el otro extremos tenemos a las personas que odian sus cuerpos, no los cuidan y los ven como un obstáculo a la espiritualidad. Estas personas no entienden que el cuerpo es el vehículo a nuestro Despertar. El ver el cuerpo como puro y como nuestro vehículo para realizar el trabajo del Bodhisattva en el mundo, nos ayuda a cuidarlo apropiadamente y a usarlo como un agente de cambio positivo en el mundo.

"(c) El desarrollo y la manifestación de la buena cualidad de la compasión: si en el estado de la meditación, bajo las condiciones del mundo del Karma, antes de entrar en las etapas del Bodhisattva, practicamos la realización de las buenas cualidades de otras personas, surgirá un sentimiento de gran compasión por toda la vida sensible. En este sentido tendremos visiones y recuerdos de nuestros padres, nuestros parientes cercanos, nuestros amigos íntimos, y nuestros corazones se llenarán de una alegría y gratitud inexpresables. Entonces se desarrollarán visiones similares de compasión por nuestros conocidos comunes, incluso por nuestros enemigos, y por todos los seres sintientes en los seis reinos de la existencia. Cuando nos levantemos de la práctica de la meditación, después de estas experiencias, nuestros corazones estarán llenos de alegría y felicidad y saludaremos a quienes nos encontremos con rostros amables y pacíficos. Este es el desarrollo y la manifestación de la buena cualidad de la compasión. De la misma manera, llegaremos a darnos cuenta de desarrollos y manifestaciones de otras buenas cualidades como la bondad, la alegría simpática y la ecuanimidad."

Otra cualidad positiva enumerada por el Gran Maestro Chih-i es la compasión y la ecuanimidad. Cuando conectamos con nuestra Verdadera Naturaleza, podemos sentir nuestra total interconexión con todos los seres sintientes en los Seis Reinos de la Existencia, y no podemos más que simpatizar, entender y resolver salvarlos. Esto es porque si bien nuestro ser finito y falso siente que somos independientes de los demás, realmente estamos interconectados, y todo lo que les pase a ellos debe ser de nuestro interés. Es por eso que el ideal de la salvación personal, el Despertar individual del Arhat del Budismo Hinayana era solo un medio hábil. No existe la salvación o el Despertar individual porque todos estamos interconectados; todos somos uno. Dado a que cuando renacemos, aparecemos en el mundo con el karma de nuestras vidas pasadas y la de muchos otros seres (octava consciencia - Alaya), no existe una salida de la Existencia. Esta es una de las más grandes revelaciones del Sutra del Loto: el Nirvana era igualmente otro medio hábil; el mismo era como una ciudad fantasma, conjurada por el Buda como meta para que cuando se revelara la eternidad de la vida, no nos rindiéramos ni fallaramos en nuestro camino del Bodhisattva.

Los seres sintientes renacen en los Seis Reinos de la Existencia, del Samsara, dado al karma cometido en vidas pasadas, y todos hemos renacido - y puede que renazcamos - inclouso en los Tres Reinos del Mal del Infierno, los Espíritus Hambrientos y los Animales. De hecho, aunque no estemos físicamente en ellos ahora mismo - si lo estuviéramos, no estarías en el mundo humano ahora mismo leyendo estas líneas - todos entramos en estos Tres Reinos del Mal en nuestras mentes y estados de vida. Esto es lo que Chih-i explica a continuación:

"(d) El desarrollo de la buena calidad de percepción de las causas y condiciones. Debido a nuestra práctica de la Calma y la Comtemplación en el estado de la meditación bajo las condiciones del mundo del Karma, antes de entrar en las etapas del Bodhisattva, con el cuerpo y la mente tranquilos, de repente nos llegará una clara comprensión de las causas y condiciones. de nuestra vida en los triples aspectos de pasado, presente y futuro. En esos momentos veremos claramente que no existe tal cosa como una personalidad del ego o una naturaleza del ego de las cosas, sino que todo ha surgido de la concatenación de causas y condiciones de nuestra propia ignorancia y actividades. Bajo la convicción de esta clara intuición, abandonaremos nuestras concepciones de los fenómenos como poseedores de algunos atributos de la realidad, romperemos con nuestros viejos prejuicios y alcanzaremos una concentración mental más perfecta con una paz y un sentido de conciencia correspondientemente más profundos. seguridad psíquica. Entonces surgirá dentro de nuestra conciencia más profunda una inteligencia más comprensiva, nuestras mentes encontrarán una alegría más pura en el Dharma, dejaremos de estar preocupados por nuestras condiciones mundanas, aceptaremos con paciencia que nuestra personalidad es solo los cinco agregados codiciosos de forma, sensación, percepción, discriminación y conciencia, aceptaremos con paciencia que nuestro mundo exterior está compuesto en su totalidad por las reacciones mentales entre nuestros seis sentidos y sus correspondientes campos de contacto, aceptaremos con paciencia que todos nuestra experiencia física está dentro del alcance de nuestros sentidos físicos, los objetos de los sentidos y nuestras mentes sensoriales. Esto es lo que significa el desarrollo y la manifestación de la buena cualidad de discernimiento de las causas y condiciones."

Como mencionamos anteriormente, podemos accesar internamente (mental y emocionalmente) cualquiera de los Seis Reinos de la Existencia en todo momento, y de hecho, fluctuamos dentro de los mismos múltiples veces en el trascurso de nuestro día. Esto puede hacer que si bien vivimos en el mundo de la Humanidad, podemos hacer de nuestras vidas un Infierno, o vivir buscando saciar nuestro vacía interior con cosas externas, o comportarnos como Animales, dando rienda suelta a nuestros deseos y pasiones y luchando contra los demás. Cuando entendemos que muchas personas viven sumidas en la Ignorancia Fundamental, yendo a través de la vida dormidos, llevados por los movimientos o por los demás, reaccionando sin pensar ni reflexionar ante las circunstancias, y que todos nosotros lo hacemos o lo hemos hecho, y que en las circunstancias correctas podríamos haber hecho peores cosas que las que juzgamos en otros, nos compadecemos de ellos, tratamos de entenderlos, y tratamos de ayudarlos a Despertar. Cuando no diferenciamos a nivel fundamental entre amigos y enemigos, desarrollamos la ecuanimidad.

Uno de los principios fundamentales del Budismo es que todo estás interconectados, por ello, no existe nada independiente, sino que todo depende de causas y condiciones. Lo mismo sucede con nuestro ego o nuestro ser finito y falso. 

Anteriormente explicamos que lo que llamamos nuestro ser, el ego, es un conglomerado de Cinco Skandhas, y que cuando los analizamos y desglosamos, no podemos encontrar nada que sea permanente, eterno e independiente del todo. Lo único que sobrevive el análisis y la experiencia es la consciencia, y que la misma de divide en Nueve Consciencias, siendo las primeras seis los cinco órganos de los sentidos y la sexta la mente, que con sus memorias e impresiones dan paso a la séptima consciencia, la cual nos da la impresión de que somos un ser independiente y separado del todo; el ego o el ser. Pero todo esto es un conglomerado de agregados, unidos por causas y condiciones, que renacen en los Seis Reinos por el Karma, la octava consciencia. Pero debajo de todo esto, se encuentra la novena consciencia, la Consciencia Fundamental o Universal, y este es nuestro Verdadero Ser, el cual no es algo independiente y separado sino que es uno con todo y todos. Esta es la Budeidad. Es de esta Energía que surgen los Budas y aparecen en los mundos, para hacernos conscientes de la Verdad.

Cuando por medio de la meditación entendemos que todos estamos interconectados y que en el nivel de la Realidad Absoluta no hemos nacido ni muerto, sino que somos como olas en el mar, alcanzamos el correcto entendimiento del mundo. Esto a su vez, idealmente, debe informar todas nuestras decisiones.

El siguiente párrado expande sobre todos estos puntos:

"(e) El desarrollo y manifestación de la buena calidad del recuerdo de todos los Budas. En el estado de la meditación, bajo las condiciones del mundo del karma que precede a la entrada en las etapas del Bodhisattva, y debido a nuestra práctica de la Calma y la Contemplación, cuando nuestras mentes y cuerpos están quietos y tranquilos, de repente viene a la memoria un recuerdo de los méritos inconcebibles y la pureza de todos los Budas. Recordamos su posesión de los diez poderes trascendentales de las cuatro intrepidez y las dieciocho marcas características de un Buda; allí el logro de los Samádhis y las emancipaciones, y su dominio sobre todo tipo de medios hábiles y poderes de transformaciones, que utilizan libremente en beneficio de todos los seres sintientes. Todos esos tipos de poderes y méritos trascendentales están más allá de nuestra comprensión humana. Tan pronto como nos detenemos en tales recuerdos de los trascendentes logros y méritos del Buda, sentimos brotar dentro de nuestras mentes meditativas el desarrollo de un espíritu de respeto por toda la vida sensible y un sentimiento de fraternidad con ellos; sentimos el despliegue de los poderes del Samádhi, y una sensación de alegría y bienaventuranza impregna tanto el cuerpo como la mente que nos envuelve en un sentimiento de rectitud y seguridad. En esos momentos nunca nos perturba la aparición de malos desarrollos o manifestaciones malignas. Cuando nos retiramos de nuestra práctica de la meditación, nuestro cuerpo parece ligero y activo y nos sentimos tan seguros de poseer buenas cualidades que esperamos que todos los que nos encontremos nos respeten y respondan a nuestra buena voluntad. Esto es lo que significa el desarrollo y la manifestación de buenas cualidades y poderes de Samádhi por nuestro recuerdo de todos los Budas. O, si, a causa de nuestra práctica, de la Calma y la Contemplación en el momento de nuestra práctica de la meditación, alcanzamos esta pureza de serenidad de mente y cuerpo, entonces nos volveremos conscientes del desarrollo dentro de nuestras mentes de todo tipo de formas de manifestar buenas cualidades frente al sufrimiento, la necedad, el orgullo, la impureza, las cosas repugnantes del mundo, la impureza de la comida, la muerte y el deseo de supervivencia después de la muerte de el cuerpo. Nos volveremos conscientes de un amor creciente por Buda, el Dharma y la Sangha, del respeto por los Preceptos, de la ecuanimidad de la mente, de una sensación de asombro por los mundos celestiales, del logro de los Cuatro Puntos de Vista Correctos para nuestro pensamiento, de las Cuatro Diligencias Correctas, de los Cuatro Poderes Correctos del Autodominio, de los Cinco Factores y las Cinco Facultades, del Noble Sendero Octuple, de los Seis Paramitas que conducen a la Iluminación, de todas las sabidurías y todos los poderes trascendentales de transformación, y tendremos poderes mentales para distinguir cada una de estas cosas correctamente y usarlas apropiadamente. Los Sutras nos dicen que si conocemos nuestra propia mente sobre cualquier tema correctamente, entonces podemos lograr cualquier cosa que queramos."

La aparición del Buda en este mundo es, para los budistas, lo más grande e impresionante que ha pasado en el mundo. De hecho, debemos ver la aparición del Buda como el aconseticimiento más importante y significativo en todo el Universo. Esto es que, como hemos visto, el Buda fue mucho más que solo un maestro llamado Siddhartha Gautama, quien nació en la India hace más de 2,500 años y tras su Iluminación, predicó por más de cuarenta años el camino a alcanzar el Despertar espiritual, sino que el Buda es la encarnación del Alma del Universo, la personificación del Dharmakaya, quien apareció en este mundo para revelarnos el Dharma, aliviar nuestro sufrimiento causado por la dualidad y la oscuridad de la ignorancia, y ayudarnos a reconocer nuestra Unidad Fundamental y regresar a nuestro Verdadero Hogar, el Nirvana. 

Pero el Buda no es solo un Principio Supremo que encarnó en el mundo, sino que el Buda es también nuestra Verdadera Naturaleza, nuestra Naturaleza Búdica, y todos somos uno con el Buda; es por eso que todos podemos alcanzar la Budeidad, la Unidad Fundamental, y al hacerlo, somos transformados por la experiencia y podemos actuar con mayor compasión y sabiduría en el mundo. Y esta comunión con el Buda es algo que podemos hacer el cualquier momento, por medio de la práctica correcta dela meditación. 

Cuando comulgamos con el Buda, por medio de la meditación o el Nembutsu, trascendemos todas las capas ilusorias de nuestro ser finito y falso, nuestro ego, y accesamos a nuestro Verdadero Ser. A medida que continuamos en nuestro progreso espiritual en el camino del Bodhisattva, a medida que más y más practiquemos la comunión con el Buda, más nos purificamos, más abandonamos nuestras ideas erróneas de nuestro ser finito y falso, y más actuamos desde nuestra Budeidad Innata, y transformamos el Sufrimiento, la Impermanencia, la Impureza y el No-Ser en la Felicidad, la Eternidad, la Pureza y el Verdadero Ser, que son nuestro legado.

A medida que continuamos nuestro camino budista, más crece nuestro asombro por el Misterio que rodea nuestros misterios, y más crece nuestra apreciación por el Buda, el Dharma y la Sangha. Entonces, podemos ver claramente la presencia del Buda en todos los seres sintientes y en el medio ambiente, más podemos ver el Dharma en todas las religiones y filosofías del mundo, y podemos reconocer a todos los seres sintientes como hermanos en la Maha Sangha. Es aquí que podemos comenzar a transformar este Mundo Saha y revelar la Tierra Pura.

Pero el Gran Maestro Chih-i no se queda aquí. Aun existen muchos otros beneficios derivados de la práctica de la Calma y la Contemplación. Estos son:

"(2)   La segunda concepción de los desarrollos internos se relaciona con la facultad de distinguir entre la verdad y la falsedad. Se manifiesta de dos maneras."

La meditación nos ayuda a ver y distinguir entre la falsedad y la verdad, entre las sombras y la luz; nos ayuda a ver la Unidad en medio de la dualidad, y actuar correctamente en el mundo. También, nos ayuda a diferenciar entre la meditación correcta y sus manifestaciones, y las formas incorrectas y falsas de la meditación, y sus falsos logros y las manifestaciones ilusorias de la mente. 

"(a) El primero se relaciona con el desarrollo y manifestación de formas falsas de concentración. Solo hay una forma correcta de practicar la meditación, pero hay muchas formas falsas. De acuerdo con nuestras formas incorrectas de practicar, habrá muchos signos correspondientes diferentes. Podemos sentir una sensación de cosquilleo sobre nuestro cuerpo, o a veces una sensación de pesadez, como si nuestro cuerpo estuviera bajo presión, o a veces muy al contrario, una sensación de ligereza como si nuestro cuerpo fuera a flotar, o a veces como si el cuerpo estaban retenidos por bonos. A veces habrá una sensación de sueño insoportable, a veces de frío, a veces de calor; a veces habrá extrañas condiciones cambiantes, de vez en cuando la mente se oscurecerá y de nuevo estará viva con muchas malas percepciones; o preocupado por todo tipo de problemas y los asuntos complicados de los demás; o en ocasiones podemos volvernos mareados y optimistas, y en otras ocasiones muy pesimistas; nos llenará de tal espanto que se nos pondrán los pelos de punta, y luego habrá momentos de excitante alegría como si estuviéramos embriagados."

Aquí Chih-i detalla diferentes manifestaciones ilusorias y falsas que podemos malinterpretar como logros en la práctica incorrecta de la meditación. Muchas personas, mientras meditan, pueden tener visiones e ilusiones. Estas surgen de sus propias mentes, o de impresiones de la octava consciencia, la cosnciencia Alaya, el repositorio colectivo de todos los pensamientos, palabras y acciones de todos los seres en las diez direcciones, en el pasado, presente, e incluso, en el futuro. Estas se pueden manifestar como visiones, impresiones, sensaciones, y como todo tipo de manifestaciones mentales. No podemos dejarnos llevar por las mismas, ni darles mucho significado. Como mencionamos anteriormente, al meditar, pasamos por todasl as Nueve Consciencias, una a una, como capas que se revelan y poco a poco difuminan hasta accesar la novena consciencia, la Cosciencia Amala o Universal. Estas son solo paradas en nuestro camino a accesar la Budeidad, la Unidad. Si nos detenemos en las mismas, hemos perdido el rumbro. Debemos dejar que identificarnos con las mismas y trascenderlas. Esta es una trampa en la que caen muchas personas. Ya sean experiencias desagradables o agradables, debemos de dejarlas atrás, como nubes que pasan temporeramente por el cielo abierto y despejado.

El Gran Maestro Chih-i continúa:

"Todos estos tipos de desarrollos falsos pueden surgir durante el curso de nuestra práctica, pero no debemos prestarles atención. Si nos apegamos a cualquiera de estos falsos desarrollos, pronto pasaremos bajo la influencia de noventa y cinco demonios que nos engañarán hasta la locura. Cuando los dioses, los demonios o los espíritus malignos notan nuestra susceptibilidad a estos malos desarrollos, a veces nos dan un mayor poder de meditación para llevarnos a un desarrollo más profundo de estas malas manifestaciones. A veces dan poderes de conocimiento y elocuencia, a veces dones mágicos para que seamos capaces de agitar aún más a la gente. Bajo estas condiciones, la gente necia piensa que ha alcanzado la iluminación y le dan su fe y obediencia, pero su mente engañada está en una condición perturbada y está realmente al servicio de los espíritus malignos en sus esfuerzos por llevar al mundo a la confusión. ¡Ay de aquel que se entrega a tan malos desarrollos y manifestaciones! Declinará en su práctica de la meditación y después de su muerte caerá en existencias malvadas. Pero si nosotros, seguidores sinceros del Buda, notamos que estamos teniendo estos desarrollos erróneos y manifestaciones falsas, entonces debemos rechazarlos de inmediato. ¿Cómo podemos rechazarlos? Bueno, si reconocemos que son falsos y visionarios, y nos cuidamos de no pensar en ellos, de aferrarnos a ellos o de apegarnos a ellos, pronto se desvanecerán. Si los observamos con la percepción correcta, desaparecerán rápidamente."

El Shoshikan usa palabras hiberbólicas y metafóricas para describir estas experiencias, como demonios, fanstasmas y espíritus, pero no debemos tomarlas literalmente. Esto no descarta la existencia e influencia de los mismos, pero muchas veces le damos mucho crédito a las manifestaciones ilusorias de nuestras mentes creativas e hiperactivas. Ahí radica principalmente la importancia de practicar la meditación bajo la guía de un monje o maestro. Este es precisamente el tema de los próximos dos capítulos.

"(b) La otra forma de establecer distinciones entre la falsedad y la verdad es el discernimiento mediante la práctica del desarrollo y la manifestación de la meditación correcta. Si estamos practicando la meditación correctamente, se desarrollarán y manifestarán todo tipo de cualidades meritorias que se aprobarán a sí mismas para nuestra conciencia iluminada por su beneficio para nuestra práctica de la meditación. El cuerpo se volverá brillante y transparente, fresco y puro; nuestras mentes se volverán felices y alegres, tranquilas y serenas; los obstáculos a nuestra práctica desaparecerán y los buenos pensamientos surgirán para ayudarnos; nuestro respeto por la práctica aumentará y nuestra fe en ella se profundizará; nuestras facultades de entendimiento y sabiduría se volverán claras y confiables; tanto nuestro cuerpo como nuestra mente se volverán sensibles y flexibles; nuestro pensamiento será menos superficial y más profundo; nuestro cuerpo se tranquilizará; sentiremos un disgusto instintivo por las lujurias del mundo. Bajo estas condiciones, nuestras mentes se volverán incondicionales y sin deseos, y tanto la franqueza como el encanto caracterizarán nuestra vida diaria. Este es el verdadero y correcto desarrollo y manifestación que debe seguir a nuestra práctica de la meditación. Estas reacciones son similares a las reacciones que sentimos cuando estamos con personas: si estamos con malas personas, nos sentimos irritados y molestos, pero si estamos con buenas personas, nos beneficiamos mutuamente y nos sentimos a gusto. Detenernos y observar en el momento de nuestra práctica nos ayuda a discernir entre lo incorrecto y lo correcto de los desarrollos que tienen lugar durante la práctica."

No hay lugar a dudas que existen muchos beneficios prácticos y transformacionales en la meditación. Chih-i aquí nos anumera algunos de los "Siddhis" o "poderes" tradicionalmente adscritos a la práctica en la literatura canónica budista. Muchos de estos son literales, como la adquisición de un mayor sentimiento de paz y tranquilidad, el desapego de las emociones y los pensamientos, el desarrollo de la sabiduría entre lo bueno y lo malo, la moderación entre los extremos, un mayor sentimiento de salud y bienestar, y el desarrollo de la fe en los Tres Tesoros, así como en el poder salvífico compasivo de los Budas y Bodhisattvas, y en nuestra posesión innata de nuestra Naturaleza Búdica y nuestra capacidad de alcanzar el Despertar. Otros son metafóricos e hiperbólicos, como el ser más livianos, brillantes, frescos y puros. Estas palabras se refieren a que nos sentiremos más ligeros, ya que no pesarán sobre nosotros tantas angustias kármicas, al igual que brillaremos, pues las personas sentirán y verán nuestro progreso en nuestro cuerpo, palabras y acciones. 

Pero un beneficio inigualable es el despertar del Bodhicitta, pues reconoceremos nuestra Unidad Fundamental para con todos los seres sintientes, y simpatizaremos con sus circunstancias y condiciones, y nos sentiremos más comprometidos con su Despertar espiritual. Esto es, porque además de que despertaremos nuestra Naturaleza Búdica, el Buda igualmente estará obrando a través de nosotros.

"(c) La tercera concepción de los desarrollos internos se relaciona con hacer más uso, en nuestra práctica de la meditación, de la Calma y la Contemplación como un alimento continuo para estas buenas cualidades que se desarrollan. Si deseamos conservar y desarrollar las buenas cualidades, debemos recurrir continuamente a la práctica de la Calma y la Contemplación. A veces será la práctica de la Calma lo que la situación necesita, y otras veces será la Contemplación lo que se necesita. Debemos considerar cada situación por separado con nuestra percepción iluminada y luego aplicar el remedio correcto."

¿Cómo podemos continuar desarrollando estas buenas cualidades si ya las hemos despertado, o cómo podemos desarrollarlas si aun no las hemos visto y experimentado? El mismo Gran Maestro Chih-i nos contesta: haciendo de la meditación - de la comunión con el Buda - nuestro alimento espiritual. Así como no podemos vivir sin alimentarnos, no podemos desarrollarnos espiritualmente sin conectar con el Buda en nuestro interior.

En el próximo capítulo, veremos cómo combatir a Mara, la ignorancia, y las influencias malignas durante la meditación y durante todos los momentos en nuestras vidas.