Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Friday, November 30, 2018

Alcanzando el Despertar: La Escuela Yogacara III - Las Tres Naturalezas (Modos de Percepción) y la Percepción del Mundo

La escuela Yogacara, como hemos visto, fue una escuela influyente de filosofía y psicología budista que hizo hincapié en la fenomenología y la ontología a través del lente interior de las prácticas meditativas y yóguicas. La misma utiliza varios conceptos para proporcionar esta explicación: "representación única", las ocho conciencias, las tres naturalezas y el vacío. En escritos anteriores hemos visto las enseñanzas Yogacara sobre las ocho consciencias, el vacío y el modo o las etapas para alcanzar la Iluminación. Aquí veremos las Tres Naturalezas (Trisvabhava).
 
El Yogacara da una explicación detallada del funcionamiento de la mente y la forma en que la misma construye la realidad que experimentamos. Los Yogacarins definieron tres modos básicos mediante los cuales percibimos nuestro mundo. Estos se mencionan en Yogacara como las Tres Naturalezas de la percepción. Son:
  1. Parikalpita (literalmente, "completamente conceptualizado"): "naturaleza imaginaria", en donde las cosas se comprenden incorrectamente en base a la construcción conceptual, a través del apego y la discriminación errónea.
  2. Paratantra (literalmente, "dependiente"): "naturaleza dependiente", por la cual se entiende la comprensión correcta de la naturaleza originada de manera dependiente de las cosas.
  3. Pariniṣpanna (literalmente, "totalmente cumplido"): "naturaleza absoluta", a través de la cual uno comprende las cosas como son en sí mismas, sin la influencia de ninguna conceptualización.
Además, con respecto a la percepción, los Yogacarins enfatizaron que nuestra comprensión cotidiana de la existencia de objetos externos es problemática, ya que para percibir cualquier objeto (y por lo tanto, para todos los propósitos prácticos, para que el objeto "exista"), debe haber una órgano sensorial, así como un tipo de conciencia correlativa para permitir que ocurra el proceso de cognición. Esto hace quen uestra mente involuntariamente (o voluntariamente) interprete la realidad en base an uestros conceptos, ideas [y prejuicios].

Recomiendo leer los escritos anteriores (Alcanzando el Despertar: La Escuela Yogacara II - Enseñanzas Budistas Fundamentales sobre la Consciencia y la Iluminación) antes de abordar este, ya que todos muestran progresivamente las enseñanzas Yogacara y este será mucho más técnico que el anterior. Aquí basaremos nuestro análisis en base a los escritos de Vasubandhu, en especial, el Tri-svabhava-nirdesa, uno de los tratados cortos de Vasubandhu (los otros son el Tratado en Veinte Estrofas -Viṃsatikā- y el Tratado en Treinta Estrofas sobre las Tres Naturalezas -Triṃśikākārikā-) exponiendo su Cittamātra, o filosofía "exclusivamente mental". Se han mantenidos los términos en sánscrito para aquellos que les guste contrastar la visión Vedanta con la Yogacara.
 
 
Una de las características distintivas básicas de la metafísica del Gran Vehículo (Mahāyāna) es la afirmación de que no solo la persona, sino todas las entidades (dharmas) están vacías de un "yo" o de una naturaleza inherente (svabhāva). El Yogacara nos explica cómo esto se aplica an uestra percepción de nosotros mismos y del mundo.

El Tri-svabhava-nirdesa es un tratado extremadamente importante escrito por el maestro Vasubandhu sobre la filosofía Yogacara, que consta de treinta y ocho estrofas y explican el concepto de las Tres Naturalezas (trisvabhava) o tres características distintivas (trilaksana). Es principalmente una exposición de la base ontológica de la dicotomía sujeto/objeto tal como se entiende en términos de la visión Yogacara, y es muy importante porque responde preguntas fundamentales planteadas sobre cómo vemos e interpretamos el mundo en el que vivimos. El texto presenta la doctrina fundamental del idealismo budista y aclara de manera muy breve sus relaciones con las otras doctrinas principales de esa escuela: que todas las apariencias externas son simplemente ideales y se originan a partir de potenciales para la experiencia llevada a la mente. El tema central del texto es la exposición de cómo esta visión implica la teoría de Cittamātra de las Tres Naturalezas, la visión de que cada objeto de la experiencia se caracteriza por tres naturalezas distintas pero interdependientes. El idealismo de Vasubandhu es distintivo en su insistencia en que un idealismo coherente requiere la postura de estas Tres Naturalezas, y en su análisis sutil de las complejas relaciones entre las naturalezas en sí, involucrando la tesis de su diversidad superficial pero profunda unidad. Este texto también presenta una unión creativa de ontología y fenomenología. La caracterización de Vasubandhu del estado de los objetos de la experiencia es, al mismo tiempo, conscientemente una caracterización del carácter de la subjetividad misma. Vasubandhu no solo argumenta que solo podemos darle sentido a los objetos si les atribuimos estas Tres Naturalezas, sino que argumenta que una explicación completa de la experiencia, especialmente de la experiencia de un filósofo o meditador sofisticado y consumado, requiere una de tres tipos distintos de subjetividad, que están relacionados entre sí como lo son las Tres Naturalezas en sí mismas. Esta fenomenología es crucial para el propósito soteriológico del sistema. Por esto no es una filosofía especulativa por sí misma, sino un sistema filosófico diseñado para guiar a un practicante a la Budeidad para que pueda trabajar para aliviar el sufrimiento de todos los seres sintientes.

El objetivo de Vasubandhu es mostrar que la dicotomía sujeto / objeto que existe entre la conciencia emergente de la totalidad (Alaya-vijnana o Conciencia Almacén) y la base de todos los fenómenos (Dharmadhatu) nace de una interpretación errónea de una Realidad Única (Tathata). Lo que malinterpreta esta realidad mayor son todos los seres sintientes nacidos en el mundo, pero la raíz de la mala comprensión es creada por la propia conciencia de fondo, que actúa como un "hechizo" que encanta a los seres creyendo en la facticidad del mundo en el que viven.
 
Las tres naturalezas intrínsecas postuladas por Vasubandhu son:
  1. La naturaleza conceptualmente construida (parikalpita);
  2. la naturaleza contingente (paratantra), y
  3. La naturaleza real (parinishpana).
Esta teoría se propuso para explicar no solo la ilusión del mundo que vemos a nuestro alrededor, sino también cómo se crea esa irrealidad. Encontramos que el mundo no es producto de una, sino de tres realidades simultáneas.

La primera naturaleza es la naturaleza fabricada, que es la cosa tal como parece ser. Las cosas no existen realmente de la forma en que aparecen. La segunda naturaleza es la naturaleza dependiente, que Vasubandhu define como el proceso causal de la fabricación de la cosa, la historia causal que produce la naturaleza aparente de la cosa. La tercera naturaleza, finalmente, es el vacío (naturaleza de la vacuidad inherente) de la primera naturaleza: el hecho de que es irreal, que no existe tal como aparece.

El mundo que se percibe (y para que se perciba, debe haber una dicotomía sujeto/objeto) se describe como una construcción perceptiva (kalpana), o mundo concebido, en el sentido de algo que no se percibe ni se piensa. estar alli. En la medida en que es una construcción perceptiva, se dice que su naturaleza está construida conceptualmente (parikalpita). Esta proyección como tal ocurre como un surgimiento simultáneo del sujeto (ghahika) y del objeto (grahya).

Vasubandhu afirma que la naturaleza de la realidad construida conceptualmente (parikalpita), en virtud de precisamente lo que es, tiene que ser irreal (asat) e inexistente; Es una ilusión (bramti, engaño). Sin embargo, la concepción que se produce, la experiencia de la dicotomía sujeto / objeto, es un juego de varias causas y condiciones existentes. Este artilugio (vikalpa) de varias causas y condiciones, se describe como la naturaleza contingente (paratantra) de la realidad. Detrás de ese juego de causas y condiciones, debe haber una naturaleza real subyacente (parinishpanna). La actualidad es la irrealidad del constructo artificial. La realidad última (Dharmata) sobre la cual se imponen estas tres naturalezas, casi como velos, se define como Tathata - noumenon puro.

Pero esta explicación no es tan simple como parece al principio. Para elaborar, Vasubandhu recurre a una analogía. Él dice: consideremos una situación en la que un mago, que usa ciertos hechizos (o mantras) o trucos, hace que un tronco de madera aparezca como un elefante. El hecho de que no haya elefantes allí, pero que el público considere que están allí, puede definirse como la "parikalpita" naturaleza del elefante. En ese sentido, los espectadores imaginan o proyectan algo que, de hecho, no está presente. El elefante no es más que la ilusión de un mago y, sin embargo, se ve al elefante. La alucinación (akrti), la ilusión que se ve, del elefante por la multitud, puede definirse como la naturaleza "paratantra" de la situación. Esto significa que la aparición de la ilusión en sí misma debe estar supeditada a otra cosa. Finalmente, si consideramos qué es realmente el elefante en sí mismo (es decir, una imagen sugerida que no está realmente allí), entonces su no existencia real es su naturaleza última o verdadera (parinishpanna).

Vasubandhu luego explica su analogía de la siguiente manera: la Conciencia Almacén (alaya-vijnana) es el hechizo mágico, con el cual la ideación cósmica (visva-vikalpa), el Mago, produce mágicamente la ilusión de un Universo y la dualidad (dvaya) de sujeto y objeto se convierte en el resultado. El elefante es el universo que nos parece real. El tronco de madera original que se ha interpretado erróneamente como el elefante ilusorio es el Tathata, el Absoluto, que permanece inalterable y puro desde el principio. En su tratado nos explica:

"Con la no aprehensión de la dualidad, la aparición de la dualidad se derrumba, y con este colapso, la naturaleza real se percibe como la no existencia de la dualidad". - Trisvabhavanirdesa, 33

Por lo tanto, la naturaleza (svabhava) de la realidad es, en última instancia, no dual, lo que significa que ni un aprehensor (grahika) ni objetos que deben ser aprehendidos (grahya) existen como tales.

Aquellos que conocen de Vedanta pueden recordar que una analogía similar es usada por Shankara en el Advaita Vedanta. La referencia de Shankara de la "cuerda y la serpiente" es una versión simple de la analogía del elefante de Vasubandhu dada anteriormente. Shankara, al presentar su sistema de Advaita Vedanta, sugirió que el mundo es ilusorio: es como ver falsamente a una serpiente cuando realmente es una cuerda inofensiva. La cuerda está tendida en el suelo. El atardecer hace que no sea fácil verla con claridad. Un observador, caminando por el sendero, confunde una pequeña cuerda tendida en el suelo con una cobra venenosa y se asusta. De esta manera, dice el gran sabio Shankaracarya, el mundo y su sufrimiento se perciben, cuando en realidad es el Absoluto puro (Brahman) solo lo que existe.

En la explicación de Shankaracarya, el mundo es puramente ilusión (Maya). Cuando se ve la ilusión por lo que realmente es, así como la serpiente se convierte de nuevo en la cuerda que siempre ha sido, así también el mundo se transforma instantáneamente en Brahman. De esta manera, Shankara también postuló la no dualidad (Advaita). De ahí que su enseñanza sea conocida frecuentemente por el nombre Advaita Vedanta.

La explicación de Vasubandhu es, sin embargo, intrínsecamente más científica que Shankaracarya. La analogía de Shankara de la "cuerda y la serpiente" pasa por alto la antítesis de una realidad absoluta opuesta a una ilusión absoluta, o existencia (sat) versus no existencia (asat). Aunque Shankara y Vasubandhu apuntan al final al mismo hecho, el análisis de Shankara del problema no llega a ser el de Vasubandhu. Si aplicamos las tres naturalezas de Vasubandhu a la analogía de la cuerda y la serpiente, podemos llegar a una visión más profunda de todo el problema.

Como el elefante que no estaba allí, la serpiente es una ilusión superimpuesta a la cuerda. La cuerda es la Realidad Última que no hemos visto. Lo que le falta a la explicación de Shankara es que nos diga cómo ocurre la ilusión. Esto, se podría decir, se da por sentado. Vasubandhu, por otro lado, deja claro que debemos aceptar que la ilusión en sí misma es contingente (paratantra) de algo más profundo. Este algo se revela cuando la naturaleza real (parinishpanna-svabhava) de la ilusión se ve por lo que es, es decir, como no existente. Decir que el mundo es una ilusión es insuficiente, en la medida en que así lo hacemos, le damos al concepto de ilusión una realidad que no existe. No es que el mundo sea una ilusión, sino que la ilusión misma es irreal, lo que es más importante. El colapso de esta proyección es lo que rompe el hechizo impuesto por el mago sobre la multitud. Por lo tanto, la clave del mensaje de Vasubandhu reside en contemplar la naturaleza de Parikalpita, la imposición de la ilusión sobre lo Real (Tathata).

En los versos iniciales del Tratado sobre las Tres Naturalezas, Vasubandhu explica:

1. Lo imaginado (o fabricado), lo dependiente y
Lo consumado.
Estas son las Tres Naturalezas,
Lo que debe ser entendido profundamente.

2 Surgiendo a través de la dependencia de las condiciones y
Existiendo a través de ser imaginado,
Por eso se llama dependiente.
Y se dice que es meramente imaginario.

3 La eterna inexistencia
De lo que aparece en la forma en que aparece,
Como nunca es de otra manera,
Es conocida como la naturaleza de lo consumado.

4 Si algo aparece, se imagina.
La forma en que aparece es como dualidad.
¿Cuál es la consecuencia de su inexistencia?
El hecho de la no dualidad.

"Lo fabricado" (parikalpita) aquí connota construcción mental, y decir que un objeto experiencial tiene una naturaleza fabricada o construida en este sentido es señalar la forma en que el objeto en cuestión depende de las actividades constructivas de los procesos mentales. Es un reclamo central del enfoque Yogacara: los objetos de la experiencia solo pueden aparecer a través de la actividad constructiva de la cognición y esta actividad hace una contribución esencial a la forma en que se proporciona el objeto empírico. Por lo tanto, decir que un objeto se construye mentalmente no significa que sea una mera alucinación, ya que cualquier objeto de la experiencia se construye de esta manera. Sin embargo, la naturaleza fabricada es intrínsecamente engañosa en que, en la experiencia normal, no experimentamos los objetos como construidos mentalmente. Más bien, nuestro modo predeterminado es una forma de realismo ingenuo que lleva a la mente a presentar los objetos, ya que realmente son independientes de la contribución de la mente. Esto conduce al paratantra-svabhāva, la naturaleza dependiente de los fenómenos.

A pesar del hecho de que tendemos a experimentar los objetos como una experiencia independiente, dependen de la actividad mental constructiva. El objeto cuasi experiencial del arco iris depende de los sistemas sensorio-cognitivos de perceptores como nosotros. Dado que el objeto como construcción no está pre-dado en sus condiciones, nuestro sentido profundo de que la cognición es el simple reflejo o recuperación de objetos de experiencia pre-dados es equivocado. La verdad más profunda, en este análisis, es la ausencia de la naturaleza construida de la naturaleza dependiente. Finalmente, el pariniṣpanna-svabhāva, la naturaleza perfeccionada, es la naturaleza verdadera o no distorsionada de los fenómenos. Esto se entiende en términos de cómo un ser iluminado experimentaría los fenómenos, es decir, como la naturaleza dependiente, sin las distorsiones inherentes a la naturaleza construida, fundamentalmente: la dicotomía sujeto-objeto.

Para ilustrar mejor esta enseñanza, tomemos a manera de ejemplo una cosa que parece real pero que no tiene naturaleza: el yo, y veamos sus tres naturalezas. El yo tal como aparece es solo mi yo. Parece que estoy aquí, como un ser vivo. Esa es la primera naturaleza. La segunda naturaleza es la historia causal que produce este yo aparente, que es el ciclo de Originación Dependiente. Podríamos utilizar una doctrina Abhidharma, y ​​decir que las doce bases de los sentidos o los cinco agregados, causalmente unidos, producen el yo fabricado conceptualmente. Pero en el Yogacara, esta historia causal es completamente mental, por supuesto, por lo que no podemos apelar a las bases de los sentidos como la causa real. Más bien, las bases de los sentidos solo parecen estar allí debido al condicionamiento kármico en mi corriente mental. Por esta razón, se debe decir que la segunda naturaleza es la serie causal según la cual las semillas mentales plantadas por acciones previas maduran en la apariencia de las bases de los sentidos, de modo que creo que estoy percibiendo cosas, lo que, a su vez, hace que crea que tengo un yo. Finalmente, la tercera naturaleza es la no existencia del yo, el hecho de que no existe como aparece. Por supuesto, si hubiera un yo real, no podría haber dado mi explicación de cómo parece estar allí. En los escritos de Vasubandhu, las Tres Naturalezas son todas una realidad vista desde tres ángulos distintos. Son la apariencia, el proceso y el vacío de esa misma entidad aparente.

Superficialmente, en el análisis Yogacara, comenzamos como realistas ingenuos acerca del mundo experimentado (incluida nuestra propia subjetividad), pero a través de un análisis cuidadoso podemos llegar a ver claramente las formas en que nuestra experiencia del mundo y nosotros mismos depende de nuestra propia experiencia y procesos mentales. Pero los Yogacarins van más allá. Como lo afirma Vasubandhu audazmente, "Todo en los tres reinos es solo la consciencia". Los tres reinos se refiere aquí a los mundos o estados del ser en los que nacen los seres sintientes en la cosmología budista. Así, los mundos fenoménicos compartidos de los seres sintientes son solo consciencia. Y esto significa que los tres reinos no son más que "citta" y "caitta" (procesos mentales y sus cualidades o factores variados) y no hay objetos independientes de la mente (artha). En la medida en que la realidad se puede caracterizar positivamente, es "cittamātra", solo conciencia o solo experiencia. Los objetos, entonces, son inmanentes a la experiencia, a pesar de parecer independientes de la experiencia. La apariencia fabricada de sujetos y objetos independientes es una distorsión del flujo de experiencia no dual. Como él explica en el Tratado sobre las Tres Naturalezas: “Las metáforas del yo y los fenómenos externos, que funcionan de diversas maneras, tienen lugar en la transformación de la conciencia”. De hecho, Vasubandhu compara la distorsión con una ilusión perceptiva persistente: la aparición de aves o  flores (una metáfora ampliamente usada en el Sutra Avatamsaka) en el campo visual de una persona con una enfermedad ocular.

Así, Vasubandhu trata las distinciones entre lo interno y lo externo, el sujeto y el objeto, la mente y el mundo como distinciones creadas dentro de la experiencia más que entre la experiencia y algo más. En el Yogācāra, encontramos una revisión radicalmente experiencialista de esta visión budista primitiva. El proceso de la percepción y el mundo ahora se ve como un proceso causal-experiencial mediante el cual las corrientes de experiencia kármicamente recursivas, incluida la experiencia corporal, dan lugar a la aparición de sujetos en el mundo. La construcción de objetos y sujetos experienciales es engañosa porque consideramos que los constructos son anteriores e independientes del proceso experiencial en sí. Esto no significa que los objetos experienciales estén "dentro de nosotros", en lugar de "allá afuera" en el mundo donde parecen estar. Más bien, el punto es que el mismo contraste entre lo interior y lo exterior surge y solo tiene sentido dentro de lo vivido en la experiencia en sí misma.

* Este artículo se ha beneficiado enormemente del libro "Living Yogacara: An Introduction to Consciousness-Only Buddhism" de Tagawa Shun'ei y a la biblioteca virtual de Stanford.

Thursday, November 29, 2018

Alcanzando el Despertar: La Escuela Yogacara II - Enseñanzas Budistas Fundamentales sobre la Consciencia y la Iluminación

La escuela de Yogacara, también conocida como la escuela de "solo-conciencia", es una escuela del Budismo Mahayana que surgió aproximadamente en el Siglo IV como una vertiente del Madhyamika ("escuela del camino medio"). Los Yogacaras, estableciendo una presentación sistemática de la mente, una visión del mundo basada en su teoría de las tres naturalezas y un sistema de caminos de la práctica budista (todas doctrinas que serán abordadas en este escrito), concibieron un nuevo sistema filosófico que llevó el pensamiento del Mahayana a su alcance completo. El Yogacara en sí no es una práctica meditativa específica, sino que debe aplicarse como una herramienta teórico-descriptiva para comprender situaciones de acción e intención. El objetivo final es la clarificación completa de la conciencia en sabiduría. Como dice Peter Harvey, académico del Budismo: "La intención de la escuela ... no es proponer un mero punto de vista filosófico, sino desarrollar una perspectiva que facilite la iluminación".

Este escrito,  que  es una continuación de Alcanzando el Despertar: Las Escuela Yogacara -  Las Nueve Consciencias y la Budeidad, pretende presentar de manera concisa las enseñanzas fundamentales de la escuela Yogacara. Su propósito es proporcionar un esquema y una descripción general de Yogacara con un mínimo de análisis doctrinal. Por lo tanto, los detalles de la historia del Yogacara y el contexto de su desarrollo no han sido incluidos.


Según el Budismo, el propósito y el objetivo de la vida humana es alcanzar la Iluminación. La escuela Yogacara considera la iluminación como un estado de Verdadera Dicha, el Nirvana, lo que significa que es la naturaleza última de todas las cosas. En realidad, la iluminación es el único estado verdaderamente existente. En la claridad perfecta de la iluminación hay conciencia total y comprensión completa. No hay discriminación entre lo interior y lo exterior, o temporero y absoluto. En la iluminación solo existe la singular verdad total de la unidad, que subsume el "yo" del ser diferenciado por el ego. Después de la iluminación, el proceso de buscar la mente fuera de sí mismo cesa, al igual que el proceso de enviar energía (en forma de apegos al mundo condicional externo). Más bien, la mente ahora es la energía absorbente contemplativa en beneficio de sí misma y de la humanidad, como una flor que absorbe los rayos del sol.

Aunque la mente iluminada es una, es útil clasificar sus actividades en cuatro tipos de sabiduría iluminada que son funciones de la mente búdica. Estos reflejan la transformación de las ocho conciencias en la sabiduría fundamental:

1) Como discutimos en el escrito anterior, las cinco primeras conciencias son nuestros sentidos. Cada uno de estos sentidos es parte de nuestros cuerpos físicos y es una puerta de entrada para los datos que nos serán útiles para conocer el mundo exterior. Tenemos cinco órganos sensoriales que reciben información del entorno que nos rodea y que nos informa de lo que está sucediendo en el momento presente. Lo que vemos, oímos, olemos, saboreamos y tocamos son señales que nos ayudan a comprender lo que sucede a nuestro alrededor y si estamos a salvo o en peligro, o cerca o lejos de cosas que sustentarán nuestras vidas. Estas no son cosas únicas de los seres humanos; Compartimos estos sentidos con muchas otras formas de vida. Estos sentidos son funciones que se han desarrollado en los animales a medida que hemos evolucionado y que ahora nos permiten ver nuestro lugar en el mundo. A un nivel muy básico, cada uno es un factor importante para la supervivencia. A través de la práctica budista, las cinco conciencias perceptivas se convierten en la sabiduría del desempeño exitoso. Esta sabiduría se caracteriza por un funcionamiento puro y sin impedimentos (sin apego o distorsión) en su relación con los órganos (sensoriales) y sus objetos.

2) La sexta conciencia es la parte de nuestras mentes que extrae toda la información de los sentidos individuales y nos permite crear una imagen compuesta de dónde estamos. Nos permite emitir juicios sobre las diversas cosas que percibimos, de modo que nos atraen algunas cosas y rechazamos otras. La sexta conciencia se convierte en la sabiduría de la Contemplación Maravillosa que tiene dos aspectos correspondientes a la comprensión del vacío del yo y del vacío de los dharmas. Con esta sabiduría, el Buda conoce todos los dharmas, sin distorsión u obstrucción, y, de ese modo, conociendo la condición mental y física de todos los seres, puede enseñarlos de manera más efectiva.

3) Luego, está la séptima conciencia que se ocupa de nuestra propia identidad personal. Trata menos con el mundo material externo y está más preocupado con el mundo espiritual interno. Es donde reside el ego y la capacidad de distinguir entre el bien y el mal. Es donde se originan ideas como la sugerencia de que estamos separados y aislados y no conectados con otras personas (y de todos modos el Budismo nos dice que esta forma de pensar es engañosa). Es la séptima conciencia la que teme a la muerte y la muerte, ya que piensa que el fin de esta existencia física particular es el fin de quienes somos. La séptima conciencia se convierte en la sabiduría de la Igualdad que comprende la naturaleza de la igualdad del yo y del otro y de todos los seres.

4) Luego está la octava conciencia, que a veces se llama conciencia Alaya o almacén kármico. El tema del karma es un tema complicado, pero en el fondo está la idea de que en cada momento estamos haciendo causas en pensamiento, palabra y acción. La palabra "karma" significa literalmente "acción" en sánscrito. Muchas de esas causas producirán efectos poco después de que se haya creado la causa, pero a veces el efecto no es inmediato. La energía de una causa cuyo efecto aún no es aparente está almacenada en esta octava conciencia. Quizás podamos pensar en esto como la causa que deja una huella en algún lugar de nuestras vidas. Cuando surjan las circunstancias apropiadas, el efecto se manifestará. Es importante recordar que el karma se compone de causas positivas y negativas, pero no es lo mismo que "destino". El hecho de que esta capa de conciencia se describa a menudo como un "almacén" puede dar la impresión errónea de que el karma de uno es bastante estático. Ese no es el caso en lo absoluto. Es mejor pensar en la octava conciencia como algo que fluye constantemente, un río perdurable de energía vital. Mientras que los efectos pueden estar surgiendo en nuestras vidas, continuamente estamos creando nuevas causas que afectan el flujo de energía kármica. Cómo es la vida de uno depende de la naturaleza de nuestro karma en un momento determinado. Lo maravilloso del concepto de karma (en oposición a la idea fija de destino) es que si experimentamos un karma infeliz, al hacer causas positivas podemos cambiar el flujo de nuestras vidas para mejor.

La teoría del karma explica la continuidad de la personalidad a través de la muerte o la inconsciencia. Una vez que una semilla produce su fruto, se consume. Sin embargo, nuevas semillas llegan a buen término en cada momento. Hasta el momento de la iluminación, mientras seguimos creyendo en la realidad de nuestro marco perceptivo, este proceso crea semillas que madurarán en una mayor ilusión.

Debido a la similitud de las semillas kármicas y las ilusiones correspondientes que producen, nuestra percepción del mundo coincide con la de otras personas. En consecuencia, en el Samsara (el ciclo de existencia y renacimiento que es la causa del sufrimiento), generalmente estamos de acuerdo con los demás sobre el mundo sensible externo. También experimentamos la interacción a través de nuestras corrientes de fenómenos mentales, ya que las representaciones mentales de una persona pueden afectar a las de otra.

El proceso kármico tiene tres etapas: 1) Dar lugar al engaño tiene una raíz en la sexta conciencia, cuyas acciones conducen a la actividad y, por lo tanto, karma. 2) Crear karma implica plantar semillas en la octava conciencia. El ciclo continuo de vida, muerte y renacimiento hace que la octava conciencia vuelva a los Seis Reinos de Existencia. 3) Finalmente, el castigo es la germinación de las semillas kármicas; cosechamos lo que hemos sembrado.

La libertad final del proceso samsárico ocurre cuando todas las semillas contaminadas son reemplazadas por semillas puras creadas por hechos puros. La octava conciencia también contiene "semillas intrínsecamente puras" que son la fuente de nuestra motivación hacia la Iluminación. La octava conciencia tiene dos divisiones: 1) la percepción (el sujeto) y 2) lo percibido (el objeto). La primera está vinculada a la séptima conciencia, mientras que la segunda está vinculada a la sexta conciencia y las cinco conciencias perceptivas. Cuando la división percibida se transforma durante la iluminación, se convierte posteriormente en sabiduría.

La octava conciencia se convierte en la sabiduría del Gran Espejo. Esta sabiduría refleja el universo entero sin distorsión. Aunque las cuatro sabidurías no se manifiestan completamente hasta la iluminación, los aspectos de la Contemplación Maravillosa y la Sabiduría del Gran Espejo comienzan a funcionar en menor grado antes de la Iluminación.

Más profunda que la octava conciencia es la novena conciencia que se conoce como Amala o pura. Este es el núcleo de nuestras vidas y no hay nada más profundo. Es fundamentalmente pura y no se ve afectada por el torrente de karma que gira sobre ella. Es la energía de vida que anima y crea todo en el Dharmadhatu (Universo Dhármico).

La conciencia es la conciencia de un "yo". La doctrina fundamental de la escuela Yogacara es que toda existencia fenoménica está fabricada por la conciencia. La consciencia es la base de todas las actividades desde el nacimiento hasta el logro de la iluminación; todo se basa en la existencia y el cese de ser de conciencia, es decir, de distinciones en la mente. La consciencia crea la distinción que hace la actividad de la mente, tanto para hacer como para crear distinciones, incluidos los estados que consideramos conscientes tanto como inconscientes. La conciencia, al hacer distinciones entre el "yo y el otro", se convierte en el sujeto que trata todo lo demás como un objeto. La conciencia misma es real. Existe como una serie, o corriente, de conciencia momentánea sucesiva de eventos, cada uno reemplazado inmediatamente por conciencia en el momento siguiente. La consciencia no tiene substancialidad y depende de la consciencia del instante anterior.

Dado que todo, hasta el logro de la sabiduría en la iluminación, es conciencia, todos los objetos en el mundo externo son simplemente "representaciones" en nuestra conciencia. Dado que todo es solo un aspecto de la conciencia, toda existencia fenoménica es sin naturaleza intrínseca. Por lo tanto, el "yo" es ilusorio y no se puede encontrar un "yo"; todo es solo un fenómeno de la conciencia. Eventualmente, la conciencia que se apega a estas representaciones y hace distinciones debe ser clarificada en la sabiduría que está libre de todos los apegos.

No hay nada separado o independiente de la conciencia. El mundo es nuestra construcción perceptiva y un análisis de la mente no iluminada mostrará diferentes niveles de percepción que se basan en una conciencia de almacén que contiene las semillas kármicas de acciones anteriores. No obstante, el mundo es real, dado a que representa la manifestación temporar de la interacción en la conciencia. Esto es explicado por la doctrina de las Tres Verdades: La verdad de la no sustancialidad, la verdad de la existencia temporal y la verdad del Camino Medio. Estos tres aspectos integrales de la verdad, o realidad última, fueron formulados por Chih-i (538–597) en "El Profundo Significado del Sutra del Loto" y la "Gran Concentración y Conocimiento". La verdad de la no sustancialidad significa que los fenómenos no tienen existencia propia; su verdadera naturaleza es no sustancial, indefinible en términos de existencia o inexistencia. La verdad de la existencia temporal significa que, aunque no sustancial, todas las cosas poseen una realidad temporal que está en constante cambio. La verdad del Camino Medio significa que la verdadera naturaleza de los fenómenos es que no son ni sustanciales ni temporales, aunque muestran atributos de ambos. El Camino del Medio es la esencia de las cosas que continúa ya sea en un estado manifiesto o latente.

La distinción, que es utilizada por la sexta conciencia, involucra al sujeto y al objeto. El sujeto tiene tres tipos de conocimiento: 1) la percepción verídica directa, que funciona con las cinco conciencias perceptivas, da una imagen veraz de la realidad, por ejemplo: La manzana es roja. 2) La inferencia es suposiciones basadas en la percepción: la manzana tendrá buen sabor. 3) El conocimiento falso es nuestros sueños, imaginaciones y alucinaciones: esta manzana curará mi caspa.

La segunda parte de hacer distinciones, se refiere a los objetos de percepción: 1) el estado natural se percibe como aspectos de la conciencia no distorsionados por apegos a uno mismo, a otros, o dharmas. Este estado no está condicionado por la causa mental y corresponde a las conciencias perceptivas, por ejemplo: Ves un perro. 2) El estado de las impresiones solitarias se refiere a categorías imaginadas en la sexta conciencia: es un buen perro. 3) El estado de la sustancia transpuesta son las distorsiones del pensamiento falso generado por el concepto de "yo": al perro le gusta mi energía.

Otro concepto fundamental en el Yogacara es la teoría de las Tres Naturalezas. Aunque solo hay un mundo, se puede percibir de tres maneras, por lo tanto, las tres naturalezas también conocidas como las "tres características". Las tres naturalezas son una perspectiva de la experiencia, tanto un tipo de conocimiento real o supuesto como un grado de realidad con el que se relaciona este conocimiento. Las tres naturalezas están involucradas en la percepción directa y representan todos los estados de entidades sin excepción:

1) La naturaleza imaginaria se construye a partir de discriminaciones sujeto / objeto. Es la naturaleza la que acepta la realidad del "yo". En la teoría Yogacara, todos los objetos, internos y externos, son construcciones que solo existen como parte de nuestra conciencia, por lo que su naturaleza es imaginaria. No hay realidad en esta naturaleza, es solo ilusión. Esta naturaleza acepta la validez de lo ilusorio, es decir, que la felicidad depende de tener un auto nuevo. La naturaleza imaginaria cree en la realidad del agua en un espejismo.

2) La naturaleza dependiente o interdependiente del otro es la base a partir de la cual surge la naturaleza imaginaria y aparece la naturaleza perfeccionada. La naturaleza dependiente del otro es producida por el flujo de fenómenos mentales cambiantes que surgen de causas y condiciones. Estos dharmas son reales (como cosas condicionales), pero porque imponemos una 'autoexistencia' imaginaria a nuestra experiencia de ellos, damos con imágenes distorsionadas de cosas. Esto causa sufrimiento, ya que nuestros constructos mentales no coinciden con la realidad. La otra naturaleza dependiente es el espejismo mismo.

3) La naturaleza perfeccionada o cumplida es la naturaleza última; el único que es absolutamente real. Sin embargo, esni lo mismo, ni diferente del otro dependiente. La naturaleza perfeccionada carece de dualidad y ve al mundo como "representación solamente". Como siempre es exactamente lo mismo, es la "condición" de todos. La naturaleza perfeccionada sabe que está viendo un espejismo.

Ver la interrelación de los procesos de nuestra mente (es decir, la naturaleza dependiente del otro) como carentes de calificaciones objetivas reales de su propia naturaleza imaginaria es ser iluminado (naturaleza perfeccionada). Una vez que se elimina el concepto falso de "yo" y "objeto", el resultado es "las cosas como son", que es el Nirvana.

La Iluminación no se logra solo a través de la "comprensión conceptual". Dado que todo lo anterior a la sabiduría es conciencia, la iluminación requiere una transformación interna de la conciencia. Inicialmente, si podemos comenzar a distinguir que hay una diferencia entre los constructos de la mente relativa, condicionada y la mente pura, absoluta iluminada, entonces podemos dejar lo primero y morar en lo segundo. Para ascender a la sabiduría de la iluminación requiere negar la realidad samsárica, mientras se aspira al ideal nirvánico.

El proceso de transformación de la conciencia es triple:

1) Las semillas de acciones pasadas maduran automáticamente en la forma de fenómenos mentales que creemos son eventos externos. Este es el proceso de retribución que ocurre en la octava conciencia. El brote continuo de semillas kármicas nos hace creer en la "realidad" de nuestros sentidos, de nuestro cuerpo y del mundo externo que "conocemos" a través de un proceso de cinco operaciones mentales: 1) la conexión entre el objeto exterior y el sentido del órgano, 2) la mente enfocada en el objeto, 3) nuestra experiencia del objeto, 4) reconocimiento y categorizando el objeto, y 5) haciendo un juicio sobre el objeto.

2) La séptima conciencia, que trata con la cognición y la mentación, cree en un "yo" representado por la octava conciencia. Como la octava conciencia contiene todas las semillas, la séptima lo toma como su objeto.

3) Las otras seis conciencias son responsables de la percepción a través de los cinco modos de percepción y su asimilación mental.

Según la escuela Yogacara, tenemos vínculos (apegos) con nosotros mismos y con dharmas que crean obstáculos que impiden la Iluminación. Los apegos se dividen en dos tipos:

1) Los apegos innatos que están presentes al nacer. Son sutiles y existen en todos los seres sintientes. Los apegos innatos se encuentran tanto en la sexta como en la séptima conciencia. Cuando se alcanza el estado de no salidas (iluminación), se eliminan los apegos innatos.

2) Se aprenden los apegos distinguidos. Son menos sutiles y más obvios que los apegos innatos y provienen del proceso de distinción de la quinta y sexta conciencia.

¿Por qué es importante el método de Yogacara? Cuando se fundó el Budismo, el énfasis de la enseñanza se centró en la Iluminación personal del Buda. El Budismo Primitivo se preocupaba por demostrar cómo cualquier persona, hombre o mujer, podía seguir un camino definido de ejercicios espirituales y meditación, para llegarc al Despertar a través de la vida monástica. Sin embargo, después de varios cientos de años, cada vez menos budistas practicantes iban al bosque a meditar. En su lugar, comenzaron a reunirse en instituciones monásticas y universitarias, donde los individuos eran apreciados por su gran erudición y talento intelectual. Fue en este momento que surgió la escuela Yogacara. El movimiento budista Yogacara fue un esfuerzo por la reforma, un retorno a la práctica directa de la experiencia mística (Yoga) y una revuelta contra el Budismo monástico, no contemplativo y demasiado escolástico, que entonces existía.

Entonces, lo que es significativo acerca de la escuela Yogacara es su énfasis en la práctica espiritual: una concepción dinámica de la liberación formulada en la práctica para obtener la salvación, uniendo la brecha aparente entre el individuo y el Absoluto.  Los Yogacarins sintieron la necesidad de una formulación del Nirvana que arrojara luz sobre los aspectos prácticos de la psicología en la transición de lo individual a lo Absoluto. Así, los rasgos esenciales de la noción Yogacara de liberación es que es una reorientación radical de la base de toda cognición, que permite al Bodhisattva disfrutar de la emancipación de todas las contaminaciones (kleshas) sin perder ninguna eficacia salvífica en el reino de los seres que aún no han alcanzado la liberación. Este es el aspecto dinámico, el aspecto que resuelve, al menos en el nivel de la práctica, la aparente dualidad de lo Absoluto y lo individual, del Nirvana y el Samsara.

La escuela Yogacara enseña un proceso de cinco etapas, o camino, hacia la Iluminación:

1) Los recursos, o la recopilación de disposiciones, es la etapa de someter el fenómeno de la dualidad basado en los vínculos aprendidos de sí mismo y dharmas. Esto nos ayuda a ver nuestra experiencia de vida con una mayor comprensión, por lo que podemos actuar en formas que nos guíen en la dirección de la iluminación. Al aplicar la teoría Yogacara a las actividades cotidianas, podemos reemplazar los conceptos subjetivos con información más objetiva sobre la conciencia. En esta etapa, y en la siguiente, se utiliza la sabiduría aplicada o provisional, que depende de las construcciones mentales. Por ejemplo, los dharmas de resolución (remordimiento y vergüenza) y los dharmas interactivos con la mente nos ayudan a lidiar con nuestra naturaleza condicionada.

2) La aplicación es la etapa de utilizar meditaciones para entrar en los Cuatro Dhyanas: 1) El primer nivel de dhyana que se logra de esta manera tiene cinco características: concepción, discernimiento, alegría, bienestar físico y samadhi. 2) El segundo dhyana, que es aún más pacífico, tiene cuatro características: la claridad perfecta en la que se han abandonado la concepción y el discernimiento, la alegría, el bienestar físico y el samadhi. 3) El tercer dhyana, que aún es más pacífico, tiene cinco características: ecuanimidad en la que se ha abandonado el concepto de alegría, atención plena, conciencia vigilante, bienestar físico y samadhi. 4) El cuarto dhyana, que se llama el dhyana definitivo porque es aún más pacífico, tiene cuatro características: la sensación neutra en la que se ha abandonado la sensación de bienestar físico, la atención plena, la formación mental de ecuanimidad y el samadhi. Este proceso se completa cuando se eliminan las semillas en la octava conciencia, que maduran en conceptos de sujeto y objeto. Ni en los recursos ni en la aplicación hay una manifestación de sabiduría pura.

3) La visión es el comienzo de la transformación de la conciencia en sabiduría. Este proceso comienza con la entrada en el primero de los nueve estados del Bodhisattva donde la sabiduría aplicada condicional, que depende de las distinciones, es reemplazada gradualmente por la sabiduría fundamental y alcanzada.

4) El desarrollo de la meditación cubre los ocho estados restantes y elimina todas las semillas de los vínculos innatos con uno mismo y con los dharmas. Del segundo al séptimo motivo, los tres tipos de sabiduría todavía se utilizan; se aplica la sabiduría para lidiar con los apegos aún presentes, posteriormente se logró la sabiduría en la meditación que tiene características, y la sabiduría fundamental en las meditaciones sin características. En los últimos tres motivos solo se utiliza la sabiduría fundamental (en la meditación) y, posteriormente, la sabiduría obtenida (para las acciones).

5) La perfección es la etapa final de finalización. Allí se reside en el estado de contemplación de la sabiduría pura y la Iluminación.

El Yogacara proporciona a los meditadores un marco conceptual útil para comprender el funcionamiento de la mente, pero también necesitamos un modelo práctico para integrar las enseñanzas Yogacara y transformar nuestros pensamientos y emociones. Algunos maestros han propuesto un proceso de cuatro pasos: reconocer, abrazar, transformar y liberar o dejar ir. Estos cuatro pasos no son ni teóricos ni lineales. Para ser de utilidad, deben ser experienciales, recíprocos y continuos. La siguiente explicación fue dada por el maestro chino Guo Gu:

"Examinemos cómo funciona este proceso a la luz de lo que sucede cuando nos distraemos durante la meditación. Muchos meditadores creen erróneamente que es el factor mental de la concepción, que nos permite crear símbolos a través de las palabras y el lenguaje, lo que causa distracción en la meditación, pero ese no es realmente el caso. Más bien, es el deseo, uno de los factores perjudiciales, lo que hace que perdamos atención. Cuando nos distraemos, es más a menudo porque deseamos que el momento sea distinto de lo que es. Podemos estar buscando sutilmente la calma y la claridad, por lo que se ha establecido el insalubre factor mental de ansia de algo mejor. El hecho de que otras personas no se distraigan con lo que llama nuestra atención significa que el estímulo externo no puede ser responsable; estamos distraídos debido a nuestro propio deseo de algo diferente. Primero debemos reconocer esto.

"Para poder abrazar esta realidad, el segundo paso, es que debemos aceptar la realidad tanto de nuestro propio deseo como de nuestra distracción. En esencia, estamos abrazando la verdad de que nuestras propias percepciones dan forma al mundo.

"Para transformar esta experiencia, el tercer paso, debemos relajar todo el cuerpo. Cuando nos distraemos o nos estresamos, el cortisol se libera a través de nuestros cuerpos, poniéndonos tensos. En tales situaciones, estamos en desventaja de hacer algo respecto a nuestro deseo y tendemos a dejar de lado nuestra tendencia habitual a culpar a los objetos 'allá afuera' por molestarnos. Para cortocircuitar esta tensión, enseño relajación progresiva, usando la sensación como una guía para escanear el cuerpo, sección por sección. De la cabeza a los pies, reconocemos la tensión y relajamos cada parte como una base para la meditación. Al hacerlo, aprendemos a incorporar e integrar la visión de Yogacara y evitar estar en nuestras cabezas. Este método también se puede utilizar en cualquier momento en que experimentemos tensión, ya sea psicológica o física. Cuando nuestros cuerpos se relajan, nuestra respiración se vuelve más tranquila y la presencia del deseo se disipará naturalmente. Sólo entonces se puede transformar el factor mental negativo, permitiendo que sea un factor sano. Cuando podamos hacer esto, estamos listos para volver a nuestro método de práctica sin que nos atrape el objeto de nuestra distracción.

"El paso final es liberarnos de las aflicciones o los condicionamientos mentales dañinos. Esta habilidad se desarrolla con el tiempo al participar en la práctica anterior hasta que se convierte en una segunda naturaleza. La práctica de reconocer, abrazar y transformar nos prepara para relajarnos en nuestras fijaciones, que es el primer paso para dejarlo ir. Una vez que aflojamos nuestro agarre, nos damos espacio para comprender la naturaleza imaginada, interconectada y perfeccionada de este momento. Estamos en libertad.

"Es importante familiarizarse y explorar esto por su cuenta, así como con un profesor. Comience gradualmente, practicando con solo uno o dos factores mentales durante un par de semanas. Luego, pase a otros factores durante dos semanas más, y así sucesivamente. Practicar de esta manera da vida a las enseñanzas Yogacara. No solo profundizarás tu práctica de meditación sino que la calidad de tu vida también mejorará. Estas enseñanzas son nada menos que un medio para descubrir tu naturaleza perfecta en tu interior."

Ahora, al igual en el escrito anterior explicamos: ¿Cómo esto se traduce a la práctica? De acuerdo con las enseñanzas Yogacara, cuando nos liberamos de la ilusión o de la consciencia kármica, el funcionamiento de estas cosnciencias cambia. Cuando nos iluminamos, la consciencia almacén (Alaya) funciona como la sabiduría del espejo. La séptima consciencia (Manas) del ego o discriminación funciona como la sabiduría de la igualdad. Habiendo sida liberada del apego, ve todo equitativamente. La sexta cosnciencia, o nuestra menta habitual, cuando se libera del ego, funciona como la sabiduríaque ve todo tal cual es. Y las cinco consciencias, trasnformadas, funcionan a través de la sabiduría en vez de las preferencias kármicas. Cuando usamos las nueve consciencias a través de nuestras preferencias kármicas y del ego, incluso la práctica budista puede ser egoísta - nuestro ego está en el centro de todo. Pero cuando entendemos que neustra prácticas afecta y es para el bien de todos los seres - cuando entendemos que todos estamos interconectados - no podemos vivir de forma egocéntrica y transformamos nuestras consciencias y nos abrimos al a vida del Universo, viendo el Universo como el cuerpo del Buda (Dharmakaya).

Friday, November 23, 2018

Samsara: Los Reinos de la Existencia, la Transmigración y la Salvación en el Budismo

Saṃsāra, en el Budismo, es el ciclo sin principio del nacimiento repetido, la existencia mundana y la muerte. El Samsara es considerado como "dukkha": insatisfactorio y doloroso, perpetuado por el deseo, avidya (ignorancia), y el karma resultante.
 
En el Budismo, los renacimientos ocurren en Seis Reinos de la Existencia, a saber, tres reinos buenos (reino celestial-dioses, demidioses-titanes, y el reino humano) y tres reinos malvados (animales, fantasmas hambrientos, y demonios). El Samsara "termina" si una persona alcanza el Nirvana, la "extinción" de los deseos y la obtención de una visión real de la impermanencia y la realidad Absoluta.
 
Siguiendo la línea de la entrada anterior, Manifestaciones del Infinito: Los Budas, Bodhisattvas y Deidades del Budismo Esotérico Japonés, aquí detallaremos el Samsara, la Transmigración y la Salvación en el Budismo, con énfasis en el Budismo Mahayana japonés.
 

En el Budismo, el Saṃsāra es el "ciclo de vida, muerte y renacimiento cargados de sufrimiento, sin principio ni fin". En varios puntos del capítulo XV del Samyutta Nikaya en la tradición Theravada, en particular, se dice: "Desde un comienzo incalculable existe la transmigración. Un punto de inicio no es evidente, aunque los seres obstaculizados por la ignorancia y encadenados por el deseo son transmigrantes y errantes". Es el ciclo repetitivo interminable de nacimientos y muertes, en los Seis Reinos de la Existencia (gati, dominios de la existencia), que la consciencia individual pasa de una vida a otra vida sin ninguna dirección o propósito en particular. El Samsara se caracteriza por ser "dukkha" ("insatisfactorio", "doloroso"). Todo renacimiento es temporal e impermanente. En cada renacimiento, uno nace y muere, para renacer en otro lugar de acuerdo con el propio karma; pero no como la misma persona, pues el Budismo no cree en la existencia de un "alma" o "Atman"  que renace en cada vida como el Hinduismo. El Budismo expone la doctrina del "Anatman", que postula que lo que renace no es el alma, sino un aspecto de la consciencia: el karma. (Ver más información: Alcanzando el Despertar: La Escuela Yogacara - Las Nueve Consciencias y la Budeidad). Esta se perpetúa por la "Avidya" ("ignorancia") de uno y por el deseo. El Samsara continúa hasta que se alcanza "moksha" (salvación o liberación) por medio de la percepción y el Nirvana.
 
Mucho antes de la introducción del Budismo en la India, las creencias y tradiciones hindúes (brahmanas) prevalecieron. Un concepto importante fue la "transmigración", más comúnmente conocida en Occidente como "reencarnación". Esta sostiene que todos los seres vivos mueren y renacen de nuevo. Tu renacimiento a la próxima vida se basará en tu comportamiento en tu vida pasada. Este renacimiento se produce una y otra vez. Cuando el Budismo surgió en la India alrededor del 500 AEC, también enfatizó esta creencia hindú en la transmigración, una que todavía juega un papel importante en la filosofía budista moderna. El concepto budista moderno del Karma también es un subproducto de las antiguas creencias hindúes en la transmigración y la reencarnación.
 
Como mencionamos anteriormente, todos los seres vivos nacen en uno de los Seis Estados de la Existencia. Todos están atrapados en esta rueda de la vida, como lo llaman los tibetanos. Todos los seres dentro de los Seis Reinos están condenados a la muerte y el renacimiento en un ciclo recurrente durante innumerables edades, a menos que puedan liberarse del deseo y alcanzar la Iluminación. Además, después de la muerte, todos los seres renacen a un reino inferior o superior dependiendo de sus acciones mientras estén vivos. Esto involucra el concepto de Karma y Retribución Kármica. Los tres estados más bajos se llaman los tres caminos del mal, o tres estados malos.
 
Los Seis Reinos son:
  1. Infiernos. Naraka-gati en sánscrito. Jigokudō en japonés - El reino más bajo y peor, destacado por la tortura y caracterizado por la agresión. Como su nombre indica, el Reino del Infierno es el más terrible de los Seis Reinos. Los seres del infierno padecen de constante depresión y todo los hace enojar. Y la única manera en que los seres del infierno lidian con las cosas que los enojan es a través de la agresión. Alejan a cualquiera que les muestre amor y amabilidad y buscan la compañía de otros seres del infierno. La depresión, ira no controlada y la agresión pueden causar el renacimiento en el Reino del Infierno.
  2. Fantasmas Hambrientos. Preta-gati en sánscrito. Gakidō en japonés. El reino de los espíritus hambrientos se caracteriza por el gran deseo y la eterna inanición. Los fantasmas hambrientos (pretas) son representados como seres con enormes estómagos vacíos, pero tienen bocas agujereadas y sus cuellos son tan delgados que no pueden tragar. Otros tormentos son psicológicos, ya que los pretas permanecen en los lugares donde solían vivir, pero los vivos no pueden verlos (lo que provoca sentimientos de frustración, aislamiento y desesperación). Un fantasma hambriento es aquel que siempre está buscando fuera de sí lo nuevo que satisfará el deseo interno. Los fantasmas hambrientos se caracterizan por el hambre y el deseo insaciables. También se asocian con la adicción, la obsesión y la compulsión.
  3. Animalidad. Tiryagyoni-gati en sánscrito. Chikushōdō en japonés. El reino de los animales y el ganado es caracterizado por la estupidez y la servidumbre. Los seres en el estado de animalidad están marcados por la estupidez, el prejuicio y la complacencia. Viven vidas protegidas, evitando molestias o cualquier cosa desconocida. El renacimiento en el Reino Animal está condicionado por la ignorancia. Las personas que son ignorantes y contentas de permanecer así que probablemente se dirigen al Reino Animal, asumiendo que ya no están allí. Son seres que sólo buscan alimentarse, dormir, disfrutar de placeres y procrearse. El comportamiento animal también se ejecuta por instinto, lo que significa que los animales no pueden generar un buen karma y simplemente están trabajando para eliminar el mal. Este sufrimiento y la falta de control hacen que el nacimiento sea un animal indeseable. La convicción de que los animales son seres sensibles también subyace a la prohibición de matar intencionalmente cualquier cosa, que se remonta a las primeras enseñanzas del Buda (el Buda también se oponía al sacrificio de animales que prevalecía en su época).
  4. Titanes. Asura-gati en sánscrito. Ashuradō en japonés. El reino de la ira, los celos y la guerra constante; los Asura (Ashura) son semidioses, seres semi-bendecidos; son poderosos, feroces y peleadores. Como los humanos, son en parte buenos y en parte malos. Los Asura son seres fuertes y poderosos que a veces se representan como enemigos de los Deva. Los Asuras están marcados por su feroz envidia. El karma de odio y de celos provoca el renacimiento en el Reino Asura. Chih-i (Tendai Daishi 538-597), el patriarca de la escuela Tiantai, describió a los Asura de esta manera: "Siempre deseando ser superiores a los demás, sin paciencia para los inferiores y menospreciando a los extraños; como un halcón, volando por encima y mirando a los demás, y sin embargo, mostrando exteriormente la justicia, lo culto, la sabiduría y la fe, esto es elevar el orden más bajo del bien y caminar por el camino de los Asuras". Los asuras son seres poderosos pero a menudo amorales, ya que son principalmente impulsados por la envidia y la codicia por el poder. Estas mismas cualidades pueden traerlos al conflicto con los seres humanos. Todas estas cualidades hacen que el nacimiento en este reino sea indeseable.
  5. Humanidad. Manusya-gati en sánscrito. Nindō en japonés. El reino humano son seres que son tanto buenos como malos; la iluminación está a su alcance, pero la mayoría están cegados y consumidos por sus deseos. El Reino Humano es el único reino de los seis a partir del cual los seres pueden escapar del Samsara con mayor "facilidad". La iluminación está a la mano en el Reino Humano, pero solo unos pocos abren los ojos y la ven. El reino humano es el único en el que las elecciones (buenas o malas) de uno afectan el futuro de uno; en todos los demás, uno es recompensado o castigado por las acciones de uno como ser humano. La condición humana presente (por ejemplo, la riqueza, el estado social y las cualidades físicas y psicológicas) se basan en el karma pasado, pero las elecciones presentes también determinan el futuro (en esta vida, o una vida futura). Como agentes morales conscientes, los seres humanos tienen una agencia que los seres en otros reinos no tienen; esto subraya claramente la importancia de la acción moral y el desarrollo espiritual. El renacimiento en el Reino Humano está condicionado por la pasión, la duda y el deseo.
  6. Dioses. Deva-gati en sánscrito. Tendō en japonés. El reino de los seres celestiales se caracteriza por estar llenos de placer. Los devas poseen poderes divinos; algunos reinan sobre reinos celestiales; la mayoría vive con alegría y esplendor; viven por incontables edades, pero incluso los Deva pertenecen al mundo del sufrimiento (Samsara), porque sus poderes los ciegan al mundo del sufrimiento y los llenan de orgullo, y así incluso los Deva envejecen y mueren; algunos dicen que debido a que su placer es mayor, también lo es su miseria. En los cielos (hay muchos) los seres son recompensados por buenas obras pasadas. La vida en el cielo es una ronda continua de placer y disfrute, sin sufrimiento, ansiedad o deseos insatisfechos hasta el momento en que uno está a punto de renacer en otro reino. Y este es uno de los problemas: la vida en el cielo es extremadamente larga (por ejemplo, 30,000 años), pero en última instancia es impermanente, y uno inevitablemente debe de nacer en otro reino. Para nacer en el cielo, uno también necesita "gastar" una enorme cantidad de mérito religioso, y la vida allí es tan despreocupada que las personas no tienen inclinación hacia la vida religiosa. Por estas razones, las autoridades religiosas han desalentado la búsqueda de nacimiento en el cielo.
El Diccionario Shambhala de Budismo y Zen tiene esto que decir acerca de las diversas formas de existencia:
 
“Entre las diversas formas de existencia no hay una diferencia esencial, solo una diferencia kármica de grado. En ninguno de ellos está la vida sin límites. Sin embargo, es solo como un ser humano que uno puede alcanzar la iluminación. Por esta razón, el Budismo estima el modo de existencia humano más que el de los dioses y habla en este contexto del 'precioso cuerpo humano'. La encarnación como ser humano se considera como una rara oportunidad en el ciclo del Samsara para escapar del ciclo y es un desafío y una obligación de los humanos percibir esta oportunidad y esforzarse hacia la liberación (iluminación) ... Aunque a los dioses se les asigna una vida muy larga y feliz como recompensa por las buenas acciones anteriores, es precisamente esta felicidad que constituye el principal obstáculo en su camino hacia la liberación, ya que por eso no pueden reconocer la verdad del sufrimiento".
 
Los Seis Reinos de la Existencia son una descripción de la existencia condicionada en la cual los seres renacen. Aunque a veces se los describe como lugares "reales", más a menudo en estos días son apreciados como alegorías.
 
Hay nueve estados desde el Infierno hasta el Bodhisattva (Bosatsu). El nivel más alto, el décimo nivel, es la Budeidad. Después de los seis estados inferiores, vienen los cuatro estados superiores, los "Cuatro Mundos Nobles". Estas últimas cuatro etapas solo pueden lograrse mediante un esfuerzo deliberado; en contraste, nuestro movimiento en los seis estados inferiores es pasivo y está cegado por la falsa comprensión. Los Cuatro Mundos Nobles son: 
  1. Aprendizaje: buscan la verdad a partir de enseñanzas budistas (Dharma) o experiencias de otros (maestros iluminados).
  2. Realización - buscan la verdad desde la propia percepción directa del mundo (en case a las enseñanzas budistas).
  3. Bodhisattva (Bosatsu): aspiran a ayudar a todos a alcanzar la salvación. Hay Seis Perfecciones (Parmitas) que un Bodhisattva debe cultivar para alcanzar la Budeidad; otro término similar a Bodhisattva es Arhat (sánscrito) - esto se refiere a los primeros discípulos del Buda histórico; estos discípulos también alcanzaron la iluminación, poco después de su maestro. El término Arhat está asociado específicamente con la escuela Theravada. Tanto los Bodhisattbvas como los Arhats seguramente obtendrán la Budeidad, pero por un tiempo, renunciarán al estado feliz del Nirvana (libertad de sufrimiento), prometiendo permanecer en la tierra en varias formas (renacimientos) para ayudar a todos los seres vivos a alcanzar la salvación.
  4. Budeidad: en Japón, los que han alcanzado la Budeidad se llaman Nyorai (Tathagata), Butsu y Hotoke. Es el estado de existencia más alto donde uno es uno con el Dharmadhatu (Universo) y trabaja activamente para llevar a todos los seres al Despertar - la salvación.
Estos se pueden combinar con los Seis Reinos para formar los Diez Mundos.

El ciclo de la vida y la muerte, el renacimiento y el cambio de conciencia, el engaño y el sufrimiento, será para siempre el estado en el que todos los seres sensibles estarán atrapados a menos que puedan liberarse del ciclo. Para alcanzar la salvación, uno debe lograr  el Nirvana (iluminación, satori, emancipación, nibanna) para liberarse del ciclo. Estos últimos términos son sinónomos en el uso moderno. 

La ley de causa y efecto, que se traduce en que el hacer buenas acciones resultará en buenos efectos, y hacer malas acciones resultará en malos efectos, es un factor determinante en nuestra salvación. Sus acciones, palabras y pensamientos en esta vida, por lo tanto, impactan dónde usted renace en la siguiente vida. En esencia, “cosechas lo que siembras”.

El Buda histórico buscó, a través de la meditación, alcanzar un estado conocido como Nirvana, en el que uno está libre del deseo y, por lo tanto, del sufrimiento. Nirvana significa literalmente "el estado de una llama que se apaga". Representa el estado mental de tranquilidad que existe cuando se extinguen los fuegos del apego y deseo. También puede referirse a la "llama de la muerte". La muerte del Buda histórico, por ejemplo, se conoce como "la Gran Extinción" (Parinirvana). Pero en el lenguaje general, Nirvana significa cielo, el estado último, el objetivo final de aquellos que practican el Budismo. Si has alcanzado este estado, te has liberado de la rueda de la vida, los seis estados, el círculo kármico: el ciclo del Samsara.

Solo aquellos que alcanzan la iluminación, los Bodhisattvas (Mahayana), los Rakans (Theravada) y los Budas (Tathagatas o Buda, en ambas tradiciones) están libres del ciclo del nacimiento y la muerte, el ciclo del sufrimiento - el ciclo del Samsara. Para escapar del ciclo, uno debe (1) lograr la Budeidad en la vida de uno o (2) renacer en la Tierra Pura Occidental del Buda Amida, practicar allí y alcanzar la iluminación (los renacidos en esta Tierra Pura ya no están atrapados en el ciclo del Samsara y, por lo tanto, pueden dedicar todos sus esfuerzos para alcanzar la iluminación), o (3) practicar el camino rápido del Budismo Vajrayana (es decir, el Budismo Tántrico o Esotérico).

En la práctica, podemos alcanzar el Nirvana a través del estudio profundo y la práctica de las enseñanzas budistas: el seguir los Preceptos (de no matar, no robar, no mentir, no utilizar el sexo de forma ilícita y no abusar de intoxicantes), practicar los Paramitas (dar, perseverar, seguir los Preceptos, practicar la meditación y desarrollar sabiduría), practicar la meditación regularmente, y seguir otras prácticas budistas como recitar mantras y Sutras (para controlar la mente, desarrollar compasión y cualidades positivas, rendir devoción y recibir bendiciones), trabajar por el bien de los demás y ser una luz en el mundo. Pero en última instancia debemos recordar que no practicamos para nosotros mismos, sino que practicamos para ayudar a todos los demás.

Friday, November 16, 2018



Parte 3
Recomendación de la práctica de la Tierra Pura

1. Primera pregunta y respuesta

Pregunta: El Buda Shakyamuni apareció en el mundo y, para salvar a las personas comunes en la edad futura, explicó con compasión los aspectos dolorosos de los tres reinos malvados que sufren las personas como resultado de los diez actos malvados. Además, con la sabiduría de la igualdad, llevó a los seres humanos y los devas a cambiar sus pensamientos y alcanzar el nacimiento en la Tierra de Buda Amida. En varios Sutras hay referencias claras a esta enseñanza de la iluminación rápida. Ahora hay personas que expresan abiertamente su incredulidad y compiten entre sí para abusar de ella. No sé qué retribución recibirán esas personas en la vida actual y después de la muerte. Por favor, dame evidencia de las Escrituras por su bien citando completamente los Sutras, para que pueda beneficiarlos al guiarlos para que se arrepientan, crean en las enseñanzas del Mahayana del Buda, vuelvan sus mentes y alcancen el nacimiento en la Tierra Pura.

Respuesta: Si debo responder su pregunta en base a los Sutras, tales personas malvadas son las que describí anteriormente en la sección sobre las cinco naturalezas del mal. Ahora revelaré una cita directamente de un Sutra como evidencia clara.

Se afirma en el Sutra sobre las diez maneras de alcanzar el nacimiento:

“El Buda le dijo a Girisagarajna Bodhisattva: "Debes mantener esta enseñanza con el propósito de salvar a todos los seres sintientes".

El Buda también le dijo al Girisagarajna Bodhisattva:

 "Este Sutra se llama 'Sutra en el Samadhi de la Atención Correcta y la Emancipación a través de la Contemplación del cuerpo físico del Buda de Amida'. También se le llama el 'Sutra de Salvar Seres Conscientes de Relaciones Íntimas Kármicas que están sujetos a las Ocho Condiciones Adversas en el Samsara'. Debes mantener esta enseñanza como tal. Para aquellos seres sintientes que todavía no han tenido buenas relaciones kármicas con el Nembutsu Samadhi, este Sutra abre la gran puerta del Samadhi. Este Sutra cierra la puerta del infierno por el bien de los seres sintientes. Por el bien de los seres sintientes, este Sutra mantiene alejados a aquellos que los dañan y destruyen los espíritus malignos, dando paz a todos los seres en las cuatro direcciones".

El Buda le dijo a Girisagarajna Bodhisattva:

"Este es el significado de mi exposición".

Girisagarajna le dijo al Buda: "Muchos seres sensibles del futuro pueden abusar [de esta enseñanza). ¿Cuál será el resultado?"

El Buda dijo:

"En el futuro habrá en Jambudvīpa monjes y monjas, hombres y mujeres, quienes, habiendo visto a alguien cantando este Sutra, se enojarán con esta persona y entretendrán la enemistad en sus mentes. Por la causa de abusar del derecho Dharma, en la vida presente sufrirán enfermedades graves o tendrán miembros deteriorados, o serán sordos, ciegos o mudos; o sufrirán acoso por parte de espíritus malignos, locura, resfriados, fiebre, montones, Presumida o pérdida de conciencia. Estas enfermedades graves acosarán a sus cuerpos vida tras vida. Al sufrir así dolores, no encontrarán descanso, ya sea sentado o acostado, serán incapaces de aliviar la naturaleza y no obtendrán ninguno. Todos estos dolores resultan del abuso del Sutra. Sucede que, después de la muerte, caerán en el infierno, donde sufrirán dolores extremos por ochenta mil kalpas, y no podrán escuchar incluso las palabras "agua" o "comida" por millones de vidas por venir.

“Estas son las retribuciones kármicas que obtendrán por sus actos de abuso de este Sutra. Sucede que cuando pueden salir del infierno para nacer en el mundo humano, nacerán como bueyes, caballos, jabalíes u ovejas y terminarán sus vidas con gran dolor al ser sacrificados por los hombres. Esto se debe a abusar de este Sutra. Más adelante, cuando vuelvan a nacer como seres humanos, siempre nacerán en familias de clase baja, no podrán disfrutar de la libertad durante miles de millones de vidas o no podrán ver ni siquiera las palabras que denotan los Tres Tesoros para miles de millones de vidas. Tal es el doloroso resultado que uno recibe por el hecho de abusar de este Sutra. Por esta razón, no debes exponerlo a personas ignorantes. Solo a aquellas personas que poseen la contemplación correcta y la atención correcta deben exponer este Sutra. Si uno no respeta este Sutra, caerá en el infierno. Si uno lo reverencia, logrará la emancipación correcta y nacerá en la Tierra del Buda Amida”.

He citado este Sutra como evidencia. Por lo tanto, sé que los que abusan de él y los que lo veneran recibirán retribución y recompensa, respectivamente, como lo predijo el Buda. Esto deberías saberlo.

2. Segunda pregunta y respuesta

Pregunta: Después de la muerte del Buda, la gente común, ya sea buena o mala, que despertará la Mente Bodhi y aspirará a nacer en la Tierra de Amida y, aplicará su mente y noche, hasta el final de sus vidas, para recitar (su Nombre), meditando [en él], adorándolo y alabándolo, y ofreciendo incienso y flores a Amida, Avalokiteshvara y otros sabios, y también a los gloriosos adornos de la Tierra Pura. Con la contemplación continua, pueden o no pueden alcanzar el Samadhi. ¿Qué tipo de mérito acumulará a tales personas? Por favor, dame evidencia de las Escrituras citando completamente los Sutras, para que pueda guiar a los practicantes que siguen la enseñanza para que obtengan gozo y aprecio, la reciban con fe y la sostengan.

Respuesta: Es bueno que me hayas hecho esta pregunta. Conducirá a la terminación de los actos causales, para ciclos de nacimiento y muerte en los seis reinos, y abrirá para siempre la puerta esencial para la Tierra Pura de la Dicha Eterna. Su pregunta no solo cumple con los votos de Amida, sino que todos los Budas están satisfechos con ella. Ahora, basado en un Sutra, contestaré su pregunta en detalle.

Se afirma en el Pratyutpanna Samadhi Sutra:

“El Buda le dijo a Bhadrapala: "Con respecto a este Nembutsu Samadhi, hay cuatro cosas que ofrecer [a Amida]: comida, ropa, cama y bebida medicinal. Sirven de ayuda [para el logro del Samadhi) y producen alegría. Todos los Budas del pasado alcanzaron la iluminación teniendo en cuenta este Samadhi de recuerdo de Amida y realizando el acto de regocijo de ofrecer cuatro cosas como práctica auxiliar. Los Budas presentes de las diez cuartas partes, también, han alcanzado la iluminación manteniendo teniendo en cuenta este Nembutsu Samadhi y realizando el acto de dar alegría al ofrecer cuatro cosas como práctica auxiliar. Los budas del futuro también alcanzarán la iluminación teniendo en cuenta este Nembutsu Samadhi y realizando el acto de alegría de ofrecer cuatro cosas como La práctica auxiliar.

“El Buda le dijo a Bhadrapala: "Con respecto a este Nembutsu Samadhi y el acto de alegría de ofrecer cuatro cosas como práctica auxiliar, presentaré una ilustración simple relacionada con este Samadhi, mostrando así en comparación el mérito del recuerdo del Buda. hay un hombre que tiene cien años. Desde su nacimiento corre rápido. Hasta que envejece, sigue corriendo más rápido que el viento veloz. ¿Hay alguien que pueda calcular la distancia que ha recorrido?

“Bhadrapala respondió: "No, nadie puede calcularlo".

“El Buda dijo: "Más adelante te demostraré a ti y a otros Bodhisattvas. Supongamos que un buen hombre o una mujer adquieren tesoros raros que llenan el espacio que este hombre ha cubierto y luego los dona a la caridad. El mérito de la donación no se puede comparar con el de una persona que escucha este Samadhi de recuerdo de Amida y realiza el acto de alegría de ofrecer cuatro cosas como práctica auxiliar. El mérito de esta persona es miles de millones de veces más que el del donante. De hecho, es imposible comparar."

“El Buda continuó: "En tiempos antiguos, kalpas incalculables e inconmensurables, vivía un Buda llamado Simhamati en el país llamado Bhadrapala. Había un rey cakravartin llamado Visesagamin. Un día el rey fue a ver al Buda. La intención del rey, el Buda le expuso el Nembutsu Samadhi y el acto de alegría de ofrecer cuatro cosas como práctica auxiliar. Habiendo escuchado la exposición, el Rey se regocijó e inmediatamente donó varios tesoros raros al Buda. El rey mismo juró eso con el mérito de este acto haría que todos los seres humanos y devas vivieran en paz”.

“El Buda dijo: "Cuando el rey murió, nació de nuevo en la misma familia que un príncipe llamado Brahmadatta. En ese momento había un monje, Ratnottama por su nombre. Siempre enseñaba el Nembutsu Samadhi a los cuatro grupos de sus discípulos. Cuando el rey escuchó la enseñanza, realizó el acto de alegría de ofrecer cuatro cosas como práctica auxiliar, donando tesoros al monje. También le ofreció ropa. El rey y sus mil súbditos reales renunciaron al mundo a convertirse en mendicante bajo el monje. Con la intención de aprender el Nembutsu Samadhi, el Rey siempre sirvió al monje y los mil mendicantes. Durante ocho mil años practicó día y noche sin sentir fatiga. Cuando una vez escuchó una exposición del Nembutsu Samadhi, al instante obtuvo la sabiduría superior. Después de eso, fue a ver más de sesenta y ocho mil Budas y, en el lugar de cada Buda, aprendió este Nembutsu Samadhi. Luego, alcanzó la Budeidad”.

“El Buda dijo: "Incluso si hay una distancia de cien li, mil o cuatro mil li para viajar y escuchar una exposición de este Nembutsu Samadhi, deberías ir a buscarlo. Cuánto más si hay solo un breve distancia para viajar”.

Les digo, aspirantes de la Tierra Pura, que la enseñanza del Buda citada anteriormente es una clara evidencia. Los detalles se dan en el capítulo "El mérito de ofrecer cuatro cosas".

3. Tercera pregunta y respuesta

Pregunta: Uno puede practicar asiduamente y minuciosamente de acuerdo con las enseñanzas del Buda, es decir, adorar, recitar (el Nombre del Buda) y caminar [alrededor de una estatua del Buda] seis veces durante el día y la noche, contemplando al Buda y cantando Sutras; también se pueden observar los preceptos con singularidad mental, aborrecer el nacimiento y la muerte y, temerosos del sufrimiento en los tres reinos del mal, aspirar a nacer en la Tierra Pura de Amida después del final de la vida. Sin embargo, tal persona tal vez aún tenga algún karma maligno persistente, y así puede estar involucrada en los diez actos malvados. Si uno se da cuenta de tales obstáculos, ¿cómo puede uno eliminarlos? Por favor, muéstrame el método citando completamente de los Sutras.

Respuesta: Si tengo que responder a su pregunta basada en los Sutras, puedo citar el Sutra en el Samadhi de la Contemplación del Buda, parecido a un océano:

“El Buda le dijo a su padre, al rey y a una multitud de personas: "En el pasado había un Buda llamado Sunyaraja. Durante el período de la Semblanza del Dharma hubo cuatro monjes que rompieron los preceptos y cometieron graves ofensas. Esa vez, Sunyaraja Buddha se dirigió a los cuatro monjes desde la mitad del aire en la noche, diciendo: 'Sus ofensas son llamadas 'incapaces de salvación’. Si quieres eliminar tus transgresiones kármicas, entra en la Estupa construida para mí y, contemplando mi estatua, arrepiéntete con sinceridad de corazón. Entonces puedes eliminar tus transgresiones kármicas’. Los cuatro monjes inmediatamente abandonaron todo y siguieron las instrucciones con sinceridad. Entraron en la Estupa, golpearon sus cuerpos antes de la estatua y se arrepintieron [cuando tiraron sus cuerpos al suelo] justo cuando una montaña alta se derrumbó, y lloraron amargamente frente a [la estatua de] Buda. Hicieron esto repetidamente, día y noche, hasta que murieron. Después de la muerte, pudieron nacer en la tierra del Buda Sunyaraja".

He citado este Sutra como evidencia. Los practicantes que deseen arrepentirse de sus transgresiones kármicas deben seguir este método.

El Buda dijo: "Después de mi muerte, si los discípulos del Buda abandonan todas las condiciones perversas, procuran cumplir con el método de la reticencia y, en seis períodos durante el día y la noche, aunque sea por un breve período de tiempo y hasta por un momento durante ese corto tiempo, contemplan el rizo blanco de cabello entre las cejas del Buda, luego, incluso si no pueden verlo, sus transgresiones kármicas los unen a ciclos de nacimiento y muerte para noventa y seis kotis de nayutas de kalpas, multiplicado por el número de arenas del río Ganges y nuevamente multiplicado por el número de motas de polvo que serán destruidas.

"Si hay alguien que, habiendo oído hablar del rizo blanco del cabello, no se sorprende o no duda, pero se regocija en ello, las transgresiones kármicas que unen a esta persona a los ciclos de nacimiento y muerte por ochenta kotis de kalpas serán destruidas.

"Si los monjes o las monjas, los laicos o las mujeres laicas, han cometido los cuatro delitos cardinales, los diez actos malvados o las cinco transgresiones mortales o abusaron de Mahayana y si se arrepienten de sus transgresiones kármicas postrándose repetidamente ellos mismos en el suelo, como una montaña alta desmoronándose, en los seis períodos del día y la noche, llorando amargamente y derramando lágrimas, y uniéndose a sus palmas, enfrentando al Buda, y contemplando la luz que emana del rizo blanco de cabello entre sus cejas de uno a siete días, luego los cuatro tipos de transgresiones kármicas mencionadas anteriormente se convertirán en luz.

"Cuando contemplas el rizo blanco del cabello, si está oscuro y no puedes verlo bien, ve al interior de la Estupa y sigue contemplando el rizo blanco del cabello durante uno a tres días, con las palmas unidas, llorando amargamente. Si uno solo se oye [del rizo blanco del cabello), incluso por un corto tiempo, las transgresiones kármicas que uno ha cometido durante tres kalpas del Samsara serán destruidas".

El Buda le dijo a su padre, al rey y a Ananda: "Ahora te mostraré toda mi gloria física. Los que tengan malos pensamientos o los que hayan roto los preceptos del Buda verán al Buda de diferentes maneras".

Luego, quinientos miembros del clan Shakya percibieron el cuerpo del Buda como gris; mil monjes percibieron al Buda como arcilla roja; las dieciséis laicas y veinticuatro laicas lo percibían como todo negro; todas las monjas lo percibían como de color plateado. Entonces los cuatro grupos de personas le dijeron al Buda: "No vemos el cuerpo exquisito del Buda". Sacaron su propio cabello, tiraron sus cuerpos al suelo y, llorando amargamente y derramando lágrimas como la lluvia, golpearon sus cuerpos y cayeron al suelo.

El Buda dijo: "Buenos hombres, el propósito de la aparición de Tathagata en el mundo es destruir sus transgresiones y ofensas kármicas. Ahora deben recitar los nombres de los siete Budas anteriores y adorarlos. Les explicaré las transgresiones kármicas de entretener puntos de vista erróneos en tus vidas anteriores. Debes confesarlos y arrepentirte ante la multitud de monjes venerados. De acuerdo con las instrucciones del Buda, deben arrojar sus cuerpos al suelo ante la reunión de los seguidores del Buda-Dharma, como una montaña alta desmoronándose y arrepiéntase ante el Buda. Cuando se haya arrepentido, su ojo espiritual se abrirá. Entonces verá el cuerpo del Buda y alcanzará una gran alegría”.

El Buda dijo a los monjes: "En sus vidas anteriores, incontables cuentos de kalpas, tuvieron puntos de vista equivocados, dudaron de sus amos, no observaron los preceptos y, sin embargo, recibieron donaciones inmerecidas de los devotos, renaciendo como espíritus hambrientos y en el infierno, donde sufrieron por ochenta mil años. Aunque salieron de tales reinos, no pudieron ver a los Budas por innumerables vidas, pero solo podías escuchar el nombre del Buda. Ahora percibes el cuerpo del Buda como el color del suelo rojo y cinco pies de altura".

Cuando el Buda terminó de decir estas palabras, los mil monjes se arrepintieron [de sus transgresiones kármicas] al Buda y arrojaron sus cuerpos en el suelo como una montaña alta desmoronándose, llorando tristemente y derramando lágrimas como la lluvia. Entonces, como cuando el viento sopla y dispersa pesadas nubes, se reveló el rostro dorado del Buda. Habiendo visto al Buda, los monjes se regocijaron y despertaron la Mente Bodhi.

El Buda le dijo a su padre, el Rey, "Esos mil monjes buscaron el Dharma con intensidad y nunca se cansaron de él. El Buda les dio predicciones para su futura obtención de la Budeidad, diciendo que todos se convertirían en Tathagatas del mismo nombre, Namah Prabhasa".

El rito anterior del arrepentimiento aparece en el Sutra en el Samadhi de la Contemplación del Buda, similar al Océano, 2º y 3º fascículos.

4.El mérito del Nembutsu Samadhi

El Sutra del Samadhi la Contemplación del Buda, similar al Océano, Capítulo 12, titulado "Observación estricta de los Preceptos", 10mo fascículo, establece: 

“El Buda le dijo a Ananda: "En el futuro, habrá seres conscientes que alcanzarán este Nembutsu Samadhi o aquellos que contemplarán las características físicas del Buda o aquellos que obtendrán el Samadhi de la Presencia de los Budas. Se les debe decir que se limiten a sus actos corporales, verbales y mentales, no para ocuparse de un modo de vida incorrecto y tener cuidado de no ser presumidos. Usted debe saber que si se dedican a un modo de vida incorrecto o se vuelven engreídos, han cometido la falta de una extrema presunción. Destruirán al Buda-Dharma y serán más propensos a inducir a otros a tener pensamientos equivocados. También traerán perturbaciones a la armonía de la Sangha, darán lugar a puntos de vista heréticos y confundirán a las personas. Tales personas malvadas contemplan al Buda, no podrán saborear el sabor del néctar.

"Como resultado de la falta de engreimiento, dondequiera que nacen, sus cuerpos siempre son cortos. Nacidos en familias de clase baja, serán pobres e indigentes, y serán dueños de un inmenso karma maligno. Usted debe estar en guardia contra tales tendencias malignas y evite que surjan. Si surgen tales actos de subsistencia incorrectos, son como un elefante loco que destruye estanques de lotos. Los actos de subsistencia incorrectos son así; destruyen las raíces del bien”.

“El Buda le dijo a Ananda: "Aquellos que practican el Nembutsu deben estar en guardia y nunca ceder a la indolencia. Si los practicantes del Nembutsu Samadhi no están en guardia y permiten que surja el engreimiento, el malvado viento de los medios de subsistencia equivocados el fuego de la autocomplacencia para estallar y quemar elementos meritorios. Los elementos meritorios se refieren a todas las prácticas innumerables de meditación y varios métodos del Nembutsu, que surgen dependiendo de los pensamientos de uno. Se les llama mérito-almacén”.

“El Buda le dijo a Ananda: "Este Sutra se llama 'Concentración Inamovible del Pensamiento'; debes sostener este Sutra como tal. También se llama 'Meditación en el Rizo Blanco del Cabello del Buda'; debes sostener este Sutra como tal. también se le llama 'Meditación en distintas partes del cuerpo de Tathagata tanto en orden inverso como normal'; también se le llama 'Contemplar de cerca las distintas partes del cuerpo de Tathagata, incluso cada folículo piloso'; también se llama 'Meditación en los Treinta y Dos Características Físicas y Ochenta Marcas Secundarias y en la Luz de varias sabidurías ", también llamado 'Samadhi de la Contemplación del Buda, similar al Océano', también llamado 'Puerta del Nembutsu Samadhi’, también llamado 'Sutra en los cuerpos de los Budas adornados con flores exquisitas’ . Debes mantener este Sutra cerca del corazón y tener cuidado de no olvidarlo”.

5. Recomendación de arrepentimiento

Está establecido en el Gran Sutra de la Colección, Capítulo sobre la Salvación de los Dragones:

“Una vez, el Rey Dragón Sagara invitó al Buda a su palacio para una comida. El Buda aceptó la invitación del dragón. Cuando el Buda y una multitud de santos monjes terminaron la comida, el Gran Rey Dragón le pidió a Buda que diera un sermón. En ese momento, el príncipe del Rey Dragón, llamado Kamalamukha, se paró frente al Buda. Extendió sus cuatro extremidades en el suelo y se arrepintió con tristeza, diciendo: "¿Qué mal karma cometí en el pasado por el cual ahora tengo un cuerpo de dragón?"

He citado este Sutra como la evidencia. Muestra un método de arrepentimiento con sinceridad de corazón. Uno debe saber que se encuentran pasajes similares a lo largo de los Sutras y, por lo tanto, no puedo presentarlos completamente. Cito brevemente de tres sutras como una guía para los estudiantes en el futuro, no para aquellos que no son sinceros. Quienes practican deben saber que el Buda no mintió.

6. Recomendación de llamar a los nombres de los Tres Tesoros

Además, se afirma en el Arista Sutra:

“Una vez hubo en Nanda, un rey llamado Vaidurya, quien envió un mensajero al Buda. Se postró a los pies del Buda y dijo: "Honrado por el Mundo, nuestro país está lejos en la región fronteriza y pequeño. Cada año los invasores saquean nuestro país, los cinco tipos de granos son caros, las plagas se extienden, y nuestra gente está sufriendo dificultades. En ningún momento podemos vivir en paz. La tesorería del Dharma del Tathagata es rica en variedad y todas las enseñanzas son profundas y amplias. Dado que el Rey tiene deberes de los que preocuparse, no puede practicar el Camino. Honrado por el Mundo, ten piedad de nosotros y enséñanos el método esencial de la práctica, para que podamos realizarla fácilmente día y noche y liberarnos de diversos sufrimientos en todos los tiempos futuros"

“El Buda le dijo al mensajero: "Lleva este mensaje al Gran Rey. Si quiere eliminar los obstáculos de la pasión malvada y los efectos kármicos, debe ensartar ciento ocho cuentas aristas y llevarlas siempre. Ya sea caminando o sentado o acostado, debe recitar continuamente las palabras "Buda, Dharma y Sangha", con sencillez de corazón y sin distracción del pensamiento. Mueva una cuenta con los dedos cada vez que lo diga. Repita esto diez veces, veinte, un Cien, mil o incluso mil millones de veces. Si lo ha hecho doscientas mil veces, sin contraer desorden físico y mental ni tener pensamientos engañosos, entonces, después de la muerte, renacerá en el Tercer Cielo, Yama, donde siempre se le proporcionará naturalmente ropa y comida, y disfrutará de paz y felicidad. Con ciento ocho enlaces kármicos destruido, no seguirá la corriente de nacimiento y muerte, sino que avanzará hacia el Nirvana y alcanzará la más alta fructificación."

“El mensajero regresó [al palacio] y le dio este mensaje al rey. Con gran alegría, el rey se postró en el suelo, adoró al Buda y se dirigió a él desde lejos: "Habiendo recibido su santa enseñanza, ciertamente practicaré según las instrucciones".

“El rey ordenó de inmediato a los funcionarios y al pueblo que hicieran mil rosarios con cuentas de arista. Dio los rosarios a los miembros de su familia real dentro de las seis relaciones de sangre. El rey siempre recitaba la santa frase. Incluso cuando estaba en el campo de batalla, no abolió esta práctica. Además, tuvo este pensamiento: "La Gran Compasión del Honrado por el Mundo responde a todos los seres. Rezo, si con este buen acto debo escapar del mar doloroso donde me he hundido durante mucho tiempo, Oh Tathagata, por favor manifiesta Tu cuerpo y me expones la enseñanza”. El rey sostuvo esta oración cerca de su corazón y no tomó ningún alimento durante tres días. Entonces, el Buda se manifestó y entró en el palacio con una multitud de seres santos. Luego predicó el Dharma al Rey.”

He citado este pasaje como evidencia adicional. Dado que el rey tenía sinceridad de corazón, sus obstáculos se eliminaron en cada recitación. Sabiendo que las transgresiones kármicas del rey habían sido destruidas, el Buda se manifestó en respuesta al deseo del rey. Este debe saber.

FIN