Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre el Verdadero Budismo (一乘佛教), y sus posteriores ramificaciones, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas (圓教). Aquí presentamos el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología), aspirando a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu 天台宗) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto (法華経).


domingo, 25 de febrero de 2024

Joyas de la Tesorería del Dharma: La Sabiduría del Maestro Ippen - Renaciendo en la Tierra Pura en Esta Vida

 

El Santo Ippen mantuvo las enseñanzas budistas de la Tradición del Loto (Tendai) muy cerca de su corazón toda su vida, y su influencia se ve en su acercamiento al Renacimiento en la Tierra Pura. En el Budismo, una Tierra Pura es un lugar trascendente fuera del espacio yel tiempo - fuera del Samsara - creado por el poder, los votos y los méritos de un Buda. En este lugar, existen las condiciones necesarias para alcanzar nuestro Despertar Espiritual, la Budeidad. El Buda Amida, en su carrera salvífica, creó una Tierra Pura llamada Sukhavati, o la Tierra Pura de la Bienaventuranza, donde los seres pueden renacer si recitan su Sagrado Nombre (Nembutsu - "Namu Amida Butsu") al menos diez veces con total fe y confianza en su poder salvífico. Tradicionalmente, se ha considerado que el Renacimiento ocurre tras la muerte. Al final de sus vidas, los devotos son recibidos por el Buda Amida y los Bodhisattvas Kannon y Seishi (Avalokiteshvara y Mahasthamamprapta) y un gran séquito de santos, o Renacen en flores de loto en uno de los estanques de la Tierra Pura. Pero para Ippen, como lo fue para muchos maestros Tendai, el Renacimiento ocurre realmente en esta vida. Entre sus escritos, leemos:

"Para un devoto que recita el Nombre con el Otro Poder, su cuerpo puede vivir en este mundo impuro por un tiempo, pero su corazón ya ha alcanzado el Renacimiento y mora en la Tierra Pura. Todos deben realizar esta gran verdad con fe".

El recitar el Sagrado Nombre (Nembutsu) con el Otro Poder (Tariki) significa el descartar nuestro ser finito y falso en el proceso; es recitar el Sagrado Nombre sin pensar que nuestros esfuerzos alcanzarán nuestro Renacimiento; es depositar todo nuestro conrazón y fe en la Gracia del Buda Amida. Este es el verdadero Renacimiento. Por otro lado, recitar el Sagrado Nombre con el Poder Propio (Jiriki) significa el pensar que somos nosotros quienes merecemos o logramos nuestro Renacimiento por medio de nuestros esfuerzos.  Este es un falso Renacimiento, pues solo genera dudas y ansiedad, pues nuestras mentes finitas y nuestros corazones desconfiados siempre se preguntarán si lo han alcanzado, y cuando hacemos un profundo examen sobre nuestro finito y falso ser, podemos ver que nos es imposible, pues, ¿cómo podemos alcanzar tal sublime experiencia redentora si nuestros cuerpos, mentes y corazones son tan negativos y corruptos?

La verdadera práctica del Nembutsu, como la verdadera práctica de la Meditación, es un Sacramento Budista, una comunión con el Buda Eterno (Amida), que es el Alma del Cosmos, y a su vez, el Espíritu del Buda en nuestro corazón - nuestra Naturaleza Búdica - nuestro Verdadero Ser. Cuando recitamos el Sagrado Nombre confiando en la Gracia del Buda, experimentamos el verdadero Renacimiento y obtenemos la Mente Verdadera (Shinjin), esto es, nos unimos al Buda Amida y somos uno con el Buda. Esto nos permite ver que nuestro Renacimiento ya había sido dado como un regalo desde el principio del tiempo, sin merecerlo, gracias a la infinita misericordia y amor del Buda por todos los seres. En ese instantem ya no hay dudas; hemos alcanzado nuestro Renacimiento, y podemos experimentar la Luz Infinita del Buda y la paz y calma de la Tierra Pura en esta vida, en el momento presente. Así, aunque aún vivamos físicamente en este Mundo Saha, en el Samsara, nuestros corazones y mentes ya se encuentran en la Tierra Pura. Entonces, ya no esperamos la llegada del Buda Amida y sus santos al momento de nuestra muerte, sino que vemos que es el Buda Amida quien entonces espera por nosotros, como nos dice el Santo Ippen en otra de sus enseñanzas:

"Muchas veces creemos que si un devoto espera con expectativa, será recibido por el Buda al momento de su muerte. Pero si, aun si tras tanta espera recibieras su bienvenida, aún ocurriría dentro de los Tres Mundos de la existencia samsárica. Recitar el Nombre es la verdadadera bienvenida del Buda. Cuando realizas que la recitación del Nombre es en sí mismo la bienvenida del Buda, entonces su llegada está asegurada; por el contrario, eras esperado".

Algunas denominaciones budistas, como las escuelas independientes Tierra Pura (Jodo Shu y Jodo Shinshu) ven el Renacimiento como algo post mórtem, y esperan la llegada literal del Buda y su santo séquito al momento de la muerte, pero Ippen nos dice que este es un entendimiento fundamentalista y errado; refleja una comprensión mundana. La verdadera llegada del Buda ocurre cuando aceptamos al Buda en nuestro corazón y recitamos por primera vez el primer Verdadero Nembutsu; esto es, cuando es el Buda quien lo recita a través de nosotros, siendo uno con su trabajo de salvación.

El Buda Eterno, desde el principio del tiempo, hizo el Voto de Salvar a Todos los Seres. Este es el Voto Primal, por lo que apareció en el Cosmos como el Buda Amida, el Buda de la Luz y la Vida Infinita, y nos entregó por medio de su encarnación como el Buda Shakyamuni en esta Tierra su Sagrado Nombre para que todos seamos salvos y alcancemos nuestro Despertar. Este Despertar es realizado cuando Renacemos en Esta Vida como  verdaderos Hijos del Buda; cuando aceptamos completamente en cuerpo, mente y espíritu al Buda en nosotros. Esto no es algo que nosotros pedimos, sino que ya nos ha sido dado, y el Buda espera que recibamos - el Buda espera pacientemente, siempre a nuestro lado, a que recibamos su Gracia y permitamos que trabaje en nuestras vidas. Cuando lo permitimos, podemos experimentar la gloria de la Tierra Pura en este momento y en esta vida, hasta que al final de nuestras vidas, con nuestra última exhalación, seamos como gotas de agua que se funden en un Gran Océano - el Nirvana. Ya no esperamos al Buda, sino que vemos que el Buda es quien nos está esperando.

Cuando aceptamos al Buda, renacemos como verdaderos budistas, como Hijos del Buda. Esta es una experiencia transformadora que le da un completo giro a nuestra vida interior, y nos da la fuerza y la confianza para poder continuar viviendo en el Samsara, realizando la Voluntad del Buda en el Cosmos.

Este entendimiento del funcionamiento de la Promesa de la Gran Compasión del Buda hacia todos los seres es radical, pues nos muestra la Unidad Fundamental entre el Buda y todos los seres, entre el Nirvana y el Samsara, y entre la práctica y su realización, y solo se encuentra en la Tradición del Loto de la escuela Tendai. 

jueves, 22 de febrero de 2024

Joyas de la Tesorería del Dharma: La Sabiduría del Maestro Ippen - Poema Tierra Pura

 


Mientras transmigramos en los Seis Reinos,
no tenemos a nadie que nos acompañe;
Nacemos solos y morimos solos;
¡Qué doloroso el camino del Samsara! (1)

Desde las nubes sobre el Cielo Superior
Hasta el calabozo más bajo del Infierno Avici,
No hay lugar donde no hayamos renacido
Como resultado de nuestro karma bueno y malo. (2)

Pero es difícil renacer
en los buenos reinos de los Humanos y los Dioses;
Nuestras moradas están siempre en los Tres Reinos del Mal,
de los cuales no podemos escapar. (3)

Incluso nuestros huesos se derriten en los infiernos de Cuerdas Negras y Torturas Ilimitadas;
En la Montaña de Espadas y el Bosque de Hojas Filo de Cuchillo nos cortan hasta el hígado.
Renaciendo como espíritus hambrientos, sufrimos de hambre;
También renacemos como animales, y recibimos retribuciones por la estupidez. (4)

Después de escapar por un breve descanso de los Tres Reinos del Mal
donde hemos sufrido tanta aflicción y tormento,
hemos tenido una rara oportunidad de renacer como Humanos;
¿Por qué no aborrecemos el nacimiento y la muerte? (5)

Aunque hayamos obtenido formas humanas,
si anhelamos los deseos mundanos,
trabajando duro en el trabajo, la mente y el cuerpo,
¿de qué nos sirve escapar del Infierno? (6)

Si somos codiciosos con deseos insaciables,
no seremos diferentes de los espíritus hambrientos;
Si tenemos la intención de dañar a otros,
seremos iguales a los animales. (7)

Si constantemente albergamos tales pensamientos ilusorios,
ocupándonos día tras día,
y estamos atados por las cuerdas de cinco deseos sensoriales,
incapaces de escapar de la Casa en Llamas, es una lástima. (8)

Incluso si la vida de uno abarcara mil otoños
o diez mil años, sería como un relámpago;
Después de que pasan meses y días en contra de nuestra voluntad,
El momento de nuestra partida llega muy rápidamente. (9)

El dolor del nacimiento, el envejecimiento, la enfermedad y la muerte
No elige a las personas para atacar;
Nadie puede escapar, ya sea noble o vil,
de posición alta o baja, rico o pobre. (10)

Mientras dure la vida efímera,
Uno puede embellecer su morada de gloria;
Una vez que sople el viento de la Impermanencia,
todas las perfecciones florales desaparecerán. (11)

Padres, esposa e hijos, para empezar,
Cien, mil millones de posesiones,
Tesoros y mansión incluidos,
Todo parece estar destinado al propio bien; (12)

Pensando así, uno ha amado y cuidado su cuerpo,
pero cuando el alma parte sola,
dejando atrás incluso este cuerpo,
¿Quién acompañará a uno al Mundo de los Muertos? (13)

Todos los parientes y familiares se reunirán
y, aferrados al cuerpo, llorarán por el difunto;
Pero, atraído por su karma, vagará en el engaño,
sin despertar del sueño del nacimiento y la muerte. (14)

Desde que conocí tal realidad de la vida,
he dejado de aferrarme a mi cuerpo, a mi vida y a mis posesiones;
Por lo tanto, habiendo renunciado a este mundo de engaño,
he elegido vivir solo. (15)

Durante los innumerables kalpas de muchas vidas,
todos han sido mi padre o mi madre;
Junto con una miríada de seres sintientes,
alcanzaré rápidamente la Tierra Pura. (16)

Renunciar a todo y entrar en el Reino
de la No-acción es la verdadera forma de reconocer su benevolencia;
Transferiré el Nembutsu que recito
a todos los seres sintientes universalmente. (17)

No tengo morada en ningún lugar del mundo,
que considero mi hogar permanente;
Pero como hay muchas casas donde puedo quedarme,
no me empapa la lluvia. (18)

En la medida en que una casa ofrece refugio,
su dueño y yo somos lo mismo;
Dado que él también debe abandonar la casa tarde o temprano,
¿de qué sirve considerarse el amo? (19)

Como sé que este mundo es la Casa en Llamas,
no haré mucho escándalo aunque sea consumido por el fuego;
Incluso si veo desgaste en mis pertenencias,
no tengo intención de repararlas. (20)

Si tengo una estera extendida en la habitación,
no la sentiré demasiado pequeña para vivir;
Mi vida diaria con el Nembutsu
es mi morada libre de pensamientos ilusorios. (21)

No son necesarias salas para prácticas budistas;
El Nombre, Namu Amida Butsu,
que mantengo ya sea caminando, de pie, sentado o acostado,
es el objeto sagrado de adoración, que es más de lo que merezco. (22)

Como no deseo fama ni ganancias,
no estoy dispuesto a deambular recolectando donaciones;
Como no estoy libre de las cinco faltas en la predicación,
he prometido no dar sermones. (23)

Siendo reacio a las reglas y regulaciones,
no quiero ningún discípulo propio;
Al no tener intención de depender de otros para que me apoyen,
no busco favor de nadie. (24)

Pero mientras mi cuerpo permanezca en este mundo,
el alimento y el vestido son ciertamente necesarios;
Los acepto tal como son traídos por mi karma
y no hago ningún esfuerzo por obtenerlos. (25)

No pido limosna diciendo muchas palabras,
ni halago ni gano el favor de nadie;
Lo suficiente para mantenerme con vida
lo recibo de otros como donaciones. (26)

Si no me dieran de la mínima subsistencia,
estoy dispuesto a morir de hambre;
Después de la muerte renaceré en la Tierra Pura,
que está llena de maravillosas manifestaciones. (27)

Como no estoy inclinado a tener éxito en el mundo,
nunca he usado ropas apropiadas;
Dejando mi ropa a la elección de los demás,
tengo como regla no preocuparme por eso. (28)

Ropa acolchada de algodón, ropa de verano, ropa de papel,
estera de paja vieja y abrigo de paja raído;
me pongo todo lo que hay como estos,
solo para protegerme del frío. (29)

En cuanto al alimento que sustenta mi vida,
tomo todo lo que me traen;
Como no temo a la muerte,
no rechazo nada por la sospecha de la causa de la enfermedad. (30)

Como no me lamento por la salud debilitada,
no codiciaré ningún alimento que me dé fuerzas adicionales;
Como no me importa el color de mi rostro,
no me interesa el sabor de la comida. (31)

Porque cualquier cosa que hagamos, ya sea buena o mala,
es el karma que nos ata al ciclo de nacimiento y muerte.
Todos estamos atados a los Tres Mundos, los Seis Reinos de la Existencia;
No hay ningún reino donde busco mi nacimiento. (32)

Si nos refugiamos en el Buda Amida
y decimos Namu Amida Butsu,
entonces, iluminados por su Luz abrazadora,
nos convertiremos en sus verdaderos seguidores. (33)

Mientras Kannon y Seishi se convierten en nuestros buenos amigos, 
¿por qué deberíamos buscar compañeros en este mundo?
Dado que todos los Budas nos protegen,
no tememos calamidades imprevistas. (34)

Es únicamente a través de la Benevolencia del Buda
que he llegado a comprender estos hechos;
Pensando así, me lleno de alegría
y me dedico más al Nembutsu. (35)

Si no fuera por el beneficio de todos los seres sintientes,
en vano habría vagado por el país;
Una vez visité el Santuario Kumano
y adoré en el Salón del Testimonio. (36)

Allí, en un sueño, recibí un mensaje divino,
Que me ha guiado por el resto de mi vida.
No busco mi propio refugio en el más allá,
sino que mi preocupación es beneficiar a los demás universalmente. (37)

Puesto que mi cuerpo está lleno de impurezas
y, al final, regresará a la tierra,
los que creen en mis palabras no obtienen ningún beneficio;
Aquellos que me calumnian no cometen ningún mal kármico. (38)

Porque el Nombre que se recita en voz alta
Contiene méritos inconcebibles,
Cualquiera que lo perciba con la mente y el cuerpo
Despertará del sueño del nacimiento y la muerte. (39)

Tanto los creyentes como los calumniadores se benefician igualmente
del inconcebible Nombre del Otro Poder,
que encarna los méritos primordiales existentes desde el pasado sin principio;
Por eso no debemos pensar que ahora lo practicamos por primera vez. (40)

Originalmente, la Naturaleza Búdica es el todo indiviso
en el que no existe distinción entre la Ilusión y la Iluminación;
Es contrario a la razón que surjan pensamientos ilusorios
y lleguemos a considerarnos engañados. (41)

El Voto Original de Amida está otorgado
a los seres sintientes en el engaño;
Dado que es por el bien de los tontos y los ignorantes,
no se requiere sabiduría ni inteligencia; (42)

No se necesitan actos de Caridad ni observar los Preceptos;
Los monjes que han quebrantado los Preceptos no son rechazados.
Como Amida abarca tanto a practicantes meditativos como no meditativos,
Nuestro Nembutsu no se ve obstaculizado ya sea que caminemos, estemos de pie, nos sentemos o nos acostemos. (43)

Como Amida no discrimina entre personas buenas y malas,
no abandona a los hombres con males kármicos;
Dado que otras buenas obras no son la causa del nacimiento en la Tierra Pura,
no se nos insta a esforzarnos por hacer el bien. (44)

No hay necesidad de comportarse de manera pretenciosa
o actuar para atraer la atención de los demás;
Como ya no dependo de la dirección de mi mente,
incluso la aspiración al Bodhi ha desaparecido. (45)

El Nombre del Buda de la Vida Infinita,
cuyo brillo eclipsa las luces de otros Budas,
está por encima de los planos relativos de engaño e iluminación;
Por eso es alabado como el Buda de la Luz Infinita. (46)

Cuando recibimos esta enseñanza con fe gozosa,
El Buda y nosotros, los seres sintientes, ya no estamos separados;
Debido a que sus tres modalidades de actos y las nuestras se corresponden entre sí,
también se le llama el Buda de la Luz Sin Obstáculos. (47)

Suspende todos los pensamientos y razonamientos,
déjate humildemente en manos de este Buda,
y hasta el último suspiro,
di Namu Amida Butsu. (48)

martes, 20 de febrero de 2024

Joyas de la Tesorería del Dharma: La Sabiduría del Maestro Ippen - El Cosmos es el Buda y su Trabajo de Salvación

 

El Santo Ippen fue un monje Tendai heterodoxo, que vivió una vida errante como un "hijiri" o un "santo" que, renunciando a la vida secular y de Templo, vivó entre la gente común compartiendo el Evangelio del Buda Amida y su promesa de salvación. El Buda Amida es una personificación del Buda Eterno quien hizo el Voto Primal de llevar a todos los seres al Despertar (Renacimiento) y la Salvación del Nirvana (Tierra Pura). Para ello, depositó toda su Gracia en su Santo Nombre, el Nembutsu, y todos los que lo reciten con total fe y confianza pueden accesar a su Gracia y compartir su Dicha Eterna. Entre los pocos escritos de Ippen,  sobreviven muchos dichos y enseñanzas que son valiosas para nuestra vida y fe budista. En las próximas semanas veremos algunas de ellas. Comencemos con la primera.

"Entre todas las cosas vivientes,
La grama, los árboles,
Incluso el sonido del viento y de las olas,
No hay nada que no sea el Nembutsu"*.

Aquí vemos el pensamiento panenbudista de Ippen, y cómo el Cosmos, así como toda práctica budista, es el funcionamiento de la actividad dinámica salvífica del Buda trabajando en nuestras vidas. El Cosmos entero es el Cuerpo del Buda, quien nos llama en todo momento para que despertemos del Sueño de la Ignorancia y alcancemos nuestro Despertar de la Budeidad. Cuando meditamos o recitamos el Nombre Sagrado del Buda, el Nembutsu, difuminamos nuestras barreras ilusiorias y podemos sentir nuestra total interconexión con todos los seres y el Universo. Todo trabaja armónicamente para lograr nuestro más alto objetivo en la vida, el Despertar. El Nembutsu es la Vida Eterna del Buda que se manifiesta en todos nosotros y anima todo en el Cosmos. Cuando recitamos el Santo Nombre, nos unimos a esa sinfonía cósmica y somos partícipes de la misma, transformando el Sufrimiento, la Impermanencia, la Impureza y el No Ser (nuestro ser finito y falso) por la Felicidad, la Eternidad, la Pureza y el Verdadero Ser. Estos son los Cuatro Regalos Iluminados dados a nosotros por el Buda, y estan a disposición de todos los que se entregan a él. 

*Nembutsu = el Nombre Sagrado (Namu Amida Butsu) del Buda Amida, una personificación del Buda Eterno,  que llama a los seres constantemente al Despertar para llevarlos a la salvación.

El Budismo y la Guerra: El Sutra del Monarca Dhármico - Capítulo 6 - La Política del Estado III

 El Sutra del Monarca Dhármico (Arya Satyakaparivarta Sutra, o Sutra del Alcance del Bodhisattva), es un sermón del Buda contenido en el Canon Budista donde Buda expone la teoría iluminada de una guerra justa dhármica: cómo debe gobernar y comportarse un rey (y por extensión, los budistas) en momentos de guerra. El ideal del gobernante en el Budismo es el Chakravartin, el "Rey que Gira la Rueda" o el "Monarca Universal", el Rey del Mundo, alguien que rige su reino y su pueblo con los principios del Dharma, la contraparte mundana del Buda, el Rey del Cosmos. Si bien un Rey Budista debe de buscar siempre la paz y el bienestar de todos sus ciudadanos y todos los seres sintientes, no puede hacerse de la vista larga cuando hay inusticias y cuando reina el mal, pues el hacerlo solo invita el caos, y como representante del orden en el mundo, su rol es el de castigar el mal y premiar el bien a la vez que busca el bienestar de todos los seres. Así, como el Rey del Mundo, es un ejemplo y una luz para todos los que lo ven y lo emulan, esparciendo así la buenanueva del Dharma por toda la Tierra. 

En las próximas entradas, presentaremos un comentario sobre el Sutra del Monarca Dhármico, el cual fue predicado por el Buda en el periodo Mahayana, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas del Verdadero Dharma Eterno del Buda. A través del mismo, veremos cuál debe de ser la conducta de un verdadero budista, un Hijo del Buda (Bodhisattva), sobre todo, en momentos de tensión y de guerra. Este es un Sutra corto, pero lleno de importancia en nuestros tiempos, por lo que espero que le mismo sea de beneficio para todos los seres sintientes. Todo error es enteramente mío.

Luego de preguntarle a Satyavadin sobre la teoría budista de gobierno y cómo castigar el mal, el Rey Candapradyota le pregunta sobre asuntos misceláneos, como el medio ambiente, economía y las cualidades de un buen gobernante. El Rey comienza preguntando: "Oh brahmín, cómo un buen gobernante debe proteger el ambiente y sus seres sintientes?" La respuesta, como todo el Sutra, nos muestra las bases de la Doctrina Social Budista. Satyavadin responde: "Su Majestad, un buen rey debe proteger el ambiente al no dañarlo, quemarlo ni arruinarlo, etc. Un buen rey no vierte su ira cotra el ambiente quemándolo o destruyendo una ciudad, sus fuentes de agua, cortando árboles frutales o destruyendo cosechas, etc. Estas son fuentes comunes de muchos seres que no han cometido faltas.

"Su Majestad, igualmente, en esos lugares habitan deidades locales, en arboleadas, templos, santuarios y demás. Si un gobernante perturba estos lugares, las deidades se volverán furiosas. Igualmente, hay muchas clases de animales que viven en estos lugares que no han cometido faltas. Si el gobernante destruye estos lugares, los mata igualmente. Por ello, un buen gobernante no debe destruir los lugares naturales y los seres en él. Al protegerlos, beneficia a incontables seres sintientes".

Anteriormente, examinamos la doctrina social del medio ambiente en nuestro estudio del Sutra de la Luz Dorada (El Tambor del Dharma - Las Enseñanzas del Sutra de la Luz Dorada; Hikari Publishing, 2023). No obstante, en este Sutra vemos la razón principal de la preocupación del Budismo por el medio ambiente. La Protección del Medio Ambiente es uno de los tres fundamentos sociales del activismo de la escuela Tendai, siendo los otros dos la Protección de la Vida y el Diálogo Interreligioso. Esto es porque vivimos en una red infinita de interconexiones donde todos los seres y el ambiente son uno; son dos manifestaciones de la Vida Eterna del Buda (Universo). El ser humano está por encima del ambiente y los animales, pero no para dominarlos o destruirlos, sino para protegerlos y vivir en armonía con la Gran Naturaleza. Vivimos en un Cosmos que por sus leyes naturales se recicla, renueva y continúa manifestándose con su propia Existencia. Es por eso que es natural el que hagamos uso de los recursos naturales para vivir vidas plenas, prósperas y felices, pero siempre en armonía; nunca tomando o abusando del medio ambiente y sus recursos. Lo mismo aplica a los animales. El ser humano es un animal más en el Ciclo de la Vida, y es normal que consuma animales, pero como es un animal superior y racional, debe hacerlo de una forma humana, es decir, sin causar daño ni sufrimiento innecesario. El Buda mismo consumía carne mientras vivió en la Tierra (pues el Buda recibía los alimentos que eran ofrecidos y recibidos durante su mendicación, como era costumbre para los ascetas en la India). El requisito del Vegetarianismo que aparenta ser tan prevalente dentro del Budismo Mahayana fue un desarrollo posterior de la Tradición, que luego fue abolido en Japón.

Pero la Gran Naturaleza y el medio ambiente es mucho más que lo que vemos a simple vista. Como nos dice el Sutra (y el Canon) y reconoce la Tradición Budista, innumeralbes seres espirituales, desde espíritus del bosque hasta deidades, viven en la naturaleza. Como mencionamos, el Cosmos entero es la manifestación del Samadhi del Buda Eterno. El Universo y todos sus mundos se manifiestan de acuerdo con Leyes Universales, por lo que todo tiene un orden y un propósito. Si bien el Buda Eterno no es un dios creador (en el sentido convencional occidental), sus energías se manifiestan como deidades creadoras que mantienen el balance y el orden en el universo y en la naturaleza. Estas son personificaciones de las energías de un lugar particular, y como todo en el universo, deben ser respetadas. El no repsetar las mismas invita el caos y la destrucción, pues perturba el balance cósmico. Es por eso que el Budismo siempre ha trabajado con estas deidades y aboga por la búsqueda de la cooperación, para mantener el balance y la armonía con todos los seres y la naturaleza. Esto se evidencia en la unión del Budismo el Hinduismo en la antigua India, con el Confucionismo y el Taoismo en China, con las prácticas chamánicas en Corea, y con el Shinto en Japón.

Cuando el Budismo fue introducido en Japón, se encontró con el Shinto, la religión original de las islas niponesas. Shinto significa el “Camino de los Dioses”, y es la religión tradicional y antigua de Japón. El Shinto no posee un fundador o sagradas escrituras, y considera que todas las cosas naturales poseen su propia espiritualidad. Si bien al inicio hubo algo de tensión entre los líderes sintoístas y los sacerdotes budistas - lo que llevó a una guerra entre clanes que resultó en la victoria de la facción pro-budista - con el pasar del tiempo, ambos coexistieron pacíficamente, y lo siguen haciendo hasta nuestros días. Esto fue gracias a la escuela Tendai. El Budismo Tendai, que abarcaba todas las doctrinas budistas como verdades desplegadas en diferentes niveles de comprensión, hizo varios intentos de reconciliar la adoración Shinto de un panteón celestial de Kami (dioses) japoneses y la miríada de espíritus asociados con lugares, santuarios u objetos, con la doctrina budista. Desde sus inicios, el Budismo Tendai abrazó las divinidades Shinto nativas de Japón y las enmarcó en el Plan Salvífico del Buda, viendo las deidades como emanaciones hábiles de Budas y Bodhisattvas para preparar a las personas en Japón para la llegada del Budismo. Estas ideas religiosas finalmente llevaron al desarrollo de una corriente de pensamiento japonesa llamada Honji Suijaku, que argumentaba que los Kamis son simplemente manifestaciones locales (Suijaku o "huellas") de los Budas (Honji, "verdadera naturaleza"). Con esto, la escuela Tendai desarrolló el Ichijitsu Shinto o Shinto de Una Verdad.  Los Kamis o dediades nativas de Japón son simplemente representaciones de la Verdad de la Budeidad Universal, equivalentes a los Bodhisattvas, que descienden al mundo para ayudar y enseñar a la humanidad. Ejemplifican la doctrina de que todas las cosas son inherentemente iluminadas y que es posible que una persona con suficientes facultades religiosas alcance la Iluminación instantáneamente dentro de este mismo cuerpo. Los Kamis que el Shinto considera violentos o antagónicos a la humanidad, son seres sobrenaturales que rechazan la ley budista y no han alcanzado la Iluminación, por lo que son violentos y malvados. En resumen, los Kamis japoneses son manifestaciones (Suijaku) de los Budas y Bodhisattvas.

La Gran Naturaleza es un Mandala, y todos los árboles, plantas y animales, así como sus estanques y arroyos, son manifestaciones del Buda Eterno y su séquito de Budas, Bodhisattvas y deidades. La Gran Naturaleza contiene así, como todo, los Diez Mundos, por lo que es una manifestación de la Budeidad, en perfecto balance y armonía. La Gran Naturaleza es el Dharma antes de ser expresado - una Proto-Revelación, pues el Cosmos es la predicación incesante del Buda Eterno - el Dharma Esotérico, la manifestación de la Budeidad Universal. Todas las formas son el Cuerpo del Buda Eterno; todos los sonidos son sus Mantras, por lo que el Buda predica el Dharma perpetuamente; y todos los pensamientos de los seres son sus pensamientos. El mundo, tal y como es, es una manifestación de la Naturaleza Iluminada. Esto permitió que el Budismo Tendai reconciliara la belleza y la estética con las enseñanzas budistas al afirmar que el mundo fenoménico no era distinto del Dharma. El Samsara, después de todo, es uno con el Nirvana. Esta es una total y radical afirmación del mundo. En esencia, la vida de cada persona y ser y la naturaleza es perfecta y completa. No importa lo que hagamos, el Cosmos - como manifiesta los Diez Mundos - tiene sus latas y sus bajas, sus dichas y sus tristezas, pero todo es tal y como es y debe ser; en perfecto orden y armonía. Este es el Ichinen Sanzen o los Tres Mil Mundos en un Solo Instante, donde todo tiene le potencial de manifestar y hacer brillar la Luz de la Budeidad. 

Dado a que la Naturaleza contiene una infinidad de deidades, debemos de honrarlas y trabajar con ellas para mantener el balance natural. Es por eso que Satyavadin le dice al Rey:

"Su Majestad, un buen gobernante debe preparar ofrendas a estos espíritus y deidades. De esta forma, el rey protege a todos los seres, castiga el mal, elimina el vicio, y por ello, incrementa su mérito para dar paz y felicidad a todos".

Ahora, no podemos confundir el dar ofrendas y honrar con la superstición. Si bien la Naturaleza es una expresión de la Budeidad, y en mucha formas predica el Dharma, existe una Jerarquía de la Verdad, que pone el Dharma Eterno del Buda por encima de todas las demás religiones, filosofías y espiritualidades, y nos exige que las veamos y las interpretemos desde la Revelación del Buda Eterno; es decir, desde el Canon Budista (Palabra del Buda revelada en los Sutras) y la Tradición Budista (los escritos de los Grandes Maestros). Es por eso que el Verdadero Dharma purifica y revela la verdadera enseñanza de todas las demás religiones, filosofías y espiritualidades y las devuelve a su verdadera esencia y propósito, eliminando toda desviación y corrupción negativa y oscura que va en contra del Verdadero Dharma o Ley Universal, como el sacrificio y la superstición Estas deidades y espíritus están para trabajar junto con nosotros en el Plan Dhármico de Salvación de llevar a todos los seres al Despertar y hacer de este mundo una Tierra Pura. 

Luego de explicar la postura budista hacia el medio ambiente, el Rey le pregunta a Satyavadin sobre cómo debe proceder contra las personas que van en contra del orden natural, diciendo: "Oh, brahmín, ¿cómo debe ver un buen gobernante a esas personas en su dominio que no respeta a los ancianos, que no cuidan a sus padres, que no tratan bien y comparten con sus esposas, hijos, sirvientes y trabajadores, o que hacen la vida de otros difíciles al no permitirles realizar sus responsabilidades? ¿En qué categoría caen estas personas?"

Satyavadin responde: "Su Majestad,, un buen gobernante debe incluir a esas personas en la categoría de personas con Aquellos que se extravían, que han perdido su moralidad, filosofía o buen modo de vida, y han abandonado sus obligaciones."

Como recordaremos del capítulo anterior: "Un gobernante debe detenerlos y mostrarles el camino correcto. Supongamos que una persona que pertenece a una comunidad espiritual no se adhirere a sus normas. Esa comunidad debe amonestarlo, examinarlo y últimamente expulsarlo. El gobernante debe entonces tomar la posición de los líderes de la comunidad y acatar su desición. Si hay dos comunidades espirituales en desacuerdo, y han perido su moralidad y santidad, el gobernante debe reunir a todos los ancianos y líderes respetados para resolver las disputas. Entonces, el gobernante debe asumir el lado del grupo correcto y remover aquellos que estaban incorrectos". Esto fue discutido a cabalidad en nuestro estudio del Sutra de la Luz Dorada (El Tambor del Dharma - Las Enseñanzas del Sutra de la Luz Dorada; Hikari Publishing, 2023), el Sutra de los Reyes Benevolentes (El Rey del Dharma - Las Enseñanzas del Sutra de los Reyes Benevolentes; Hikari Publishing, 2023), y el Sutra de Vimalakirti (El Camino Budista - Las Enseñanzas del Sutra de Vimalakirti; Hikari Publishing, 2023). En resumen, la vida humana, siendo una manifestación del orden inherente en el Cosmos, tiene su propio orden y propósito, por lo que cada ser humano tiene responsabilidades y obligaciones ineludibles para con sus padres, sus esposas y esposos, sus hijos, sus sirvientes y sus trabajadores (o compañeros de trabajo), así como para con los líderes religiosos y todos los seres sintientes. El cumplir nuestras responsabilidades para con nuestra familia, comunidad, sociedad, país y planeta, así como para con todos los seres, es parte de nuestro Camino del Bodhisattva.

 Satyavadin continúa diciendo: "Su Majestad, al castigar y encerrar a las personas malvadas, uno puede hacer que recapaciten y se vuelvan buenos. Por ello, es necesario que un buen gobernante haga esto para que sea un protector de la gente. Cuando no lo hace, actúa en contrario y no protege a su gente, inclumpliendo sus propias responsabilidades. Pero debe recordar que matar, destruir los órganos y cortar extremidades es impropio y de hecho, desagrada a la gente, por lo que un buen gobernante no debe hacerlo".

Ahora, en las próximas líneas del diálogo entre el Rey y Satyavadin, el Sutra pasa a la teoría budista de las finanzas del Estado o reino. 

lunes, 19 de febrero de 2024

El Budismo y la Guerra: El Sutra del Monarca Dhármico - Capítulo 6 - La Política del Estado II

 El Sutra del Monarca Dhármico (Arya Satyakaparivarta Sutra, o Sutra del Alcance del Bodhisattva), es un sermón del Buda contenido en el Canon Budista donde Buda expone la teoría iluminada de una guerra justa dhármica: cómo debe gobernar y comportarse un rey (y por extensión, los budistas) en momentos de guerra. El ideal del gobernante en el Budismo es el Chakravartin, el "Rey que Gira la Rueda" o el "Monarca Universal", el Rey del Mundo, alguien que rige su reino y su pueblo con los principios del Dharma, la contraparte mundana del Buda, el Rey del Cosmos. Si bien un Rey Budista debe de buscar siempre la paz y el bienestar de todos sus ciudadanos y todos los seres sintientes, no puede hacerse de la vista larga cuando hay inusticias y cuando reina el mal, pues el hacerlo solo invita el caos, y como representante del orden en el mundo, su rol es el de castigar el mal y premiar el bien a la vez que busca el bienestar de todos los seres. Así, como el Rey del Mundo, es un ejemplo y una luz para todos los que lo ven y lo emulan, esparciendo así la buenanueva del Dharma por toda la Tierra. 

En las próximas entradas, presentaremos un comentario sobre el Sutra del Monarca Dhármico, el cual fue predicado por el Buda en el periodo Mahayana, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas del Verdadero Dharma Eterno del Buda. A través del mismo, veremos cuál debe de ser la conducta de un verdadero budista, un Hijo del Buda (Bodhisattva), sobre todo, en momentos de tensión y de guerra. Este es un Sutra corto, pero lleno de importancia en nuestros tiempos, por lo que espero que le mismo sea de beneficio para todos los seres sintientes. Todo error es enteramente mío.

Luego de que Satyavadin definiera qué es una persona o un ser sintiente, y cómo el Karma de los seres los protege, el Rey procede a preguntarle algo que le preocupaba, pues como era costumbre en su época, los reyes acudían a diversos maestros y líderes espirituales para aconsejarse en materias de gobierno y política pública. Hasta el momento, el Rey Candrapradyota había acudido a maestros védicos, brahmanes y otros ascetas, y no fue sino hasta recientemente que le había surgido la curiosidad de ver cuál era la postura budista en torno a esto. Sin conocer que Satyavadin era realmente un gran Bodhisattva fiel al Dharma Eterno del Buda, le pregunta ómo un gobernante debe dirigir y proteger a su pueblo. Satyavadin le contesta:

"Su Majestad, los reyes gobiernan sobre sus pueblos. Ellos los llenan de felicidad y paz por medio de una perfecta conducta moral y ética. Es por eso que son llamados 'los que gobiernan y complacen' (raja), porque son responsables por la seguridad y la felicidad de sus habitantes, lo que los hace ser personas buenas.

"Existen cuatro clases de gobernantes: un Rey que Gira la Ruega o Monarca Universal, un rey de un pueblo, un gobernante provincial, y un gobernante vasallo. Un Monarca Universal es consagrado por el Dharma con una unción sobre su cabeza, y por medio de su poder divino, gobierna su dominio. Es un rey victorioso sobre las cuatro direcciones, y gobierna con moralidad y justicia."

Ahora, Satyavadin le explica al Rey que un Monarca Universal gobierna los cuatro continentes. Estos son los cuatro continentes en el mundo budista, que simbolizan las cuatro direcciones; es decir, todo el planeta. Es victorioso porque no tiene enemigos y nadie va en contra de sus órdenes. Es ético y moral porque practica las Diez Acciones Virtuosas mencionadas anteriormente. Es justo porque hace que sus súbditos eviten las Diez Acciones Malvadas y practiquen las Diez Acciones Virtuosas. Debemos recordar que un Monarca Universal es prácticamente un Buda Terrenal, un Buda mundano. Siddhartha Gautama, antes de manifestarse como una encarnación del Buda Eterno, tenía la oportunidad de no abandonar su reino y convertirse en un salvador y líder espiritual, sino de convertirse en un Monarca Universal, pero sabía que esto, aunque increíblemente beneficioso, no sería tan duradero y beneficioso para la salvación de todos los seres que la aparición de un Buda, y hasta el momento, no había aparecido un Buda en este mundo. Ya que ha aparecido un Buda, puede aparecer un Monarca Universal, y de hecho, ya los ha habido en el pasado. Tal fue el caso del Rey Ashoka (268-232 AEC) en en la India, y el Príncipe Shotoku (574-622 EC) en Japón.

Entonces, el Rey le pregunta a Satyavadin: ¿Cómo un Rey mantiene el orden en su dominio y protege a su pueblo? A lo que Satyavadin le contesta:

"Aparte del Monarca Universal, otros gobernantes dirigen y protegen a su gente por medio del texto de la ley. Cuando existe un Monarca Universal, los seres sintientes no se sienten atraídos a cosas malvadas e ilegales, por lo que gobierna son la necesidad de la ley escrita. Pero a medida que los seres se sienten atraídos al mal y al caos, dominados por sus deseos y pasiones, comienzan a romper la ley, por lo que los reyes mismos se vuelven menos confiables. Por ello, para dirigir y proteger al publo, los maestros crearon las leyes escritas".

Como vemos, en el tiempo de oro, durante el gobierno de un Monarca Universal, las personas no necesitan necesariamente de una ley escrita para evitar el mal y hacer lo justo y correcto, pero a medida que la era cambia, el tiempo pasa, y los seres se hunden en la Oscuridad de la Ignorancia. En las garras de Mara, comienzan a seguir sus deseos y pasiones desenfrenadas, lo que los lleva a cometer actos malvados contra otras personas y contra sí mismos, por lo que ya se gobiernan por su Consciencia (Naturaleza Búdica), sino por su lado animal mundano, requiriendo entonces de una guía, el texto de la ley. Los gobernantes entonces ejecutan y refuerzan las leyes para mantener la sociedad en orden, paz y armonía. Esta es la teoría de gobierno budista. 

El rey le pregunta a Satyavadin, ¿quiénes son aquellos que se sienten atraídos por cosas perversas e ilegales? A lo que Satyavadin responde que son aquellos que realizan las Diez Acciones Malvadas; aquellos que no estan contentos con sus posesiones y codician las de otros; aquellos que siguen textos de ley falsos y promueven enseñanzas religiosas falsas creadas por seres espiritualmente inferiores y los siguen pensando que son santos. 

Este es un punto bien interesante, pues, entre la lista, se menciona personas que siguen leyes falsas. Podemos preguntarnos, ¿cuál es un ejemplo de ello? Un ejemplo de un texto de ley falso es uno que sea negativo o injusto en letra o acción. Una ley puede ser negativa o injusta y decirlo explícitamente, pero muchos la siguen porque es la "ley". La historia está llena de naciones y líderes que han promovido leyes malas e injustas y que la gente ha seguido por ser obedientes, cuando son cómplices kármicos de sus causas y consecuencias. El Karma no es nulo por seguir órdenes. Igualmente, una ley puede parecer justa y buena en palabra, pero cuando se ejecuta, trae consecuencias nefastas. Este es el caso de muchas reformas comunistas y socialistas que, si bien suenan muy buenas en principio, solo han traido caos, sufrimiento, miseria y muerte en todos los países donde se han implementado. Lo peor de todo es que estos mismos principios se siguen tratando de implementar, bajo nuevos lentes, en la actualidad, en muchos países del mundo. 

Otro punto interesante que menciona Satyavadin es las "enseñanzas religiosas falsas creadas por seres espiritualmente inferiores". Ejemplos de esto es cualquier religión que atenta contra la vida, la seguridad y la paz de una persona o un grupo de personas; que impone sus creencias a otros; que divide en vez de unir; que promueve la violencia o el terrorismo, etc. Tanto religiones antiguas como el Islam, como muchas nuevas religiones, son un ejemplo de ello. Vivimos en una era sin precedentes, donde gran parte del mundo ya no discrimina en contra de las diferencias de religión y todos tienen la libertad de creer y seguir lo que les dicte su consciencia. Pero esto también tiene sus problemas, pues han proliferado muchas religiones y filosofías falsas y perjudiciales para las personas, y ante la falta o el rechazo de las mismas, la política, el activismo radical y la ideología han tomado el lugar antes ocupado por la religión. Todos estos son ejemplos de "enseñanzas religiosas falsas creadas por seres espiritualmente inferiores".

Todo esto nos hace preguntarnos, como hizo el Rey Candapradyota, ¿qué ley es virtuosa y puede proteger al pueblo? Satyavadin le responde:

"Su Majestad, es una ley que por naturaleza y resultado describa antídotos para el apego inapropiado, el odio y la ignorancia (los Tres Venenos). La naturaleza de esos antídotos es la siguiente: el desapego y entender la Verdadera Naturaleza de la Realidad es el antídoto del apego; la bondad amorosa es el antídoto del odio; y la sabiduría es el antídoto de la ignorancia. Estos antídotos son el resultado del esfuerzo y la compasión.

"Su Majestad, un rey o gobernante justo y recto, luego de comprender la naturaleza impermante de su reinado y posesiones, considera cuidadosamente las desventajas de las cosas mundanas, y mientras gobierna a su pueblo, hace uso de sus recursos y posesiones sin apegarse a los mismos. Este es el esfuerzo de un gobernante. Como un gobernante, no puede hacer uso indebido de sus posesiones ni de los recursos de su nación. Cuando las cosechas fallen y haiga hambruna, debe proveer a su gente protección. Igualmente, un gobernante debe proteger a su gente de los ladrones, de los maliantes y de las invasiones de otros pueblos. Debe beneficiar a todos por igual. Debe ser caritativo con los pobres y castigar los maliantes. Esta es la compasión de un gobernante. Con esfuerzo y compasión, un rey dirige y gobierna correctamente a su pueblo, por lo que ambas son necesarias para ejercer su poder sobre su dominio."

Aquí, Satyavadin continúa exponiendo la teoría budista de gobierno, instruyendo al Rey en la necesidad de la sabiduría (esfuerzo) y la compasión, de forma balanceada, pues un exceso de una de ellas puede traer consecuencias negativas a su reino. ¿Cuál es la sabiduría que necesita un Rey? La de saber cómo y cuándo ejercer su fuerza y poder? ¿Cuál es su compasión? Saber cómo y cuando ejercer su benevolencia. El ser muy estricto solo trae resentimiento y puede llegar a la crueldad; el ser muy compasivo y tolerante puede premiar tanto el bien como el mal e invita el caos y el desorden en la sociedad. Como menciona Satyavadin, en nuestra era (Era Final del Dharma o Mappo), las personas estan muy sumidas en la Oscuridad de la Ignorancia, y siguen sus deseos y pasiones de forma desenfrenada, lo que aumenta el poder del mal y la oscuridad. Las personas necesitan un líder y un guía. La ley es lo único que provee real libertad y seguridad. Es por eso que debemos de ser bien cuidadosos, como budistas, al momento de promover una forma de gobierno o de política pública, por no hablar de un partido político, y actuar con sabiduría y compasión, y nunca con fanatismo. Sino, ¿qué nos distingue de los no-budistas? Nuestra religión y filosofía es una del Despertar; no podemos actuar como personas dormidas.

El Rey se dirige a Satyavadin y le pregunta ahora: ¿Cómo uno puede castigar con sabiduría y compasión a las personas malvadas? Este es uno de los puntos principales del Sutra. Satyavadin le contesta:

"Su Majestad, un gobernante debe de mantener en mente los cinco estados al momento de castigar a los malvados. Un Rey debe: (1) castigar de la forma correcta, no incorrecta, esto es, debe castigar al maliante, no al inocente (2) castigar en el momento correcto, no el incorrecto, esto es, debe hacerlo cuando debe y en el momento indicado del acto, no cuando no debe; (3) castigar con propósito, no sin propósito, esto es, debe castigar a los maliantes con el propósito de convencerlos de asumir, y no evadir, sus responsabilidades; (4) castigar moderadamente, no de forma severa, esto es, si puede lograr su cometido con palabras, debe buscar hacerlo e incrementar su castigo hasta que la persona se reforme; y (5) castigar benevolentemente, no de forma maliciosa, esto es, cuando el gobernante ve que no puede lograr su cometido con palabras, entonces, con compasión y amor, sin recurrir a la matanza, dañar sus órganos o cortar extremidades, debe de tratar de llamar la atención, regañar, golpear, confiscar su propiedad, exhiliar, atar y encerrar en prisión a los malechores. Un gobernante debe ser estricto y fuerte, pero no desmedidamente."

Las personas cometen crímenes por múltiples razones, como pobreza, falta de educación, oposición a una ley injusta, odio, codicia, adiccion, o por una enfermedad mental. 

Hay muchas personas que viven en la pobreza en todo el mundo y esto puede ser un motivo para cometer delitos. Las Escrituras Budistas dejan claro que la pobreza es un factor subyacente del crimen. El Buda nos dice: "… debido a que los bienes no se otorgaban a los indigentes, la pobreza se hizo generalizada; debido al aumento de la pobreza, el robo aumentó, debido a la propagación del robo la violencia creció rápidamente, debido al crecimiento de la violencia la destrucción de la vida se volvió común, debido a la frecuencia de los asesinatos, tanto la duración de la vida de esos seres como su belleza también se consumieron…" (Digha Nikaya). El segundo Precepto o Mandamiento, como vimos, prohibe  las personas de tomar lo que no se da gratuitamente. Igualmente, la primera Virtud o Paramita es la Caridad. 

La falta de educación es otro factor que motiva el crímen. Crecer en un hogar donde el crimen es una forma de vida puede alentar a un joven a hacer lo mismo. La educación de un joven puede verse problemática debido a la violencia, la adicción o el abandono dentro de la familia. Esto también podría afectarlos de manera negativa y hacer que recurran a la delincuencia. El odio es un sentimiento o reacción negativa que puede conducir al prejuicio y la violencia contra quien o lo que la persona odia. El odio en el Budismo es uno de los Tres Venenos y una de las principales causas de sufrimiento. La codicia puede también conducir al crimen, especialmente al robo o al fraude. El Budismo enseña que actuar por codicia no es hábil y conduce al sufrimiento, por lo que es una de las Diez Acciones Malvadas. Los adictos pueden recurrir al robo para conseguir dinero para su próxima dosis. La droga que causa más delitos que cualquier otra es el alcohol. Bajo la influencia del alcohol, las personas pueden perder el control de sus pensamientos y acciones, volverse violentas y abusivas, y arriesgar la vida de otros mientras conducen por encima del límite. En el Budismo, el quinto Precepto nos enseña  a no abusar de sustancias intoxicantes, como las drogas y el alcohol. Finalmente, algunos trastornos mentales pueden hacer que las personas cometan fechorías. Los problemas graves de salud mental pueden hacer que las personas se vuelvan violentas y los problemas de manejo de la ira pueden provocar agresiones o asesinatos. El Budismo nos enseña que todo el mundo ve la realidad de una manera distorsionada, lo que lleva a que las personas se inflijan sufrimiento a sí mismos y a los demás. Todo eto nos muestra la necesidad de la Ley Mundana (gobierno y el derecho) y de la Ley Budista (Dharma).

Como podemos ver en el Sutra, el propósito del castigo en ley en el Budismo es la reforma, no el castigo per sé. Esto es cónsono con el acercamiento moderno de muchas sociedades de buscar castigar, prevenir y reformar al individuo. El Estado debe buscar reformar al individuo y reintegrarlo en la sociedad como un ciudadano responsable que cumple sus responsabilidades para con su familia, su comunidad y su nación. El castigo es importante por motivos de justicia, pero no debe ser el fin; el fin debe ser la reforma - el hacer que esa persona entienda qué está haciendo incorrectamente y que actúe futuramente de forma correcta, pues sus malas acciones causan sufrimiento al individuo en esta vida y en la próxima, así como al resto de las personas. Es una mentira el que el Budismo prohibe el castigo. Como vemos en este Sutra, el Budismo prescribe el casitgo y el encierro de forma reformadora, pero no condona la tortura, la mutilación, y la pena de muerte. Debemos recordar que en la India, hace más de 2,500 años (y aun tristemente en muchos países subdesarrollados), la tortura, la mutilación y el corte de extremidades era un castigo común, por lo que fue condenado por el Buda.

El Budismo cree firmemente que todos pueden cambiar y que nadie debería estar más allá de la esperanza o la redención. Es por eso que un criterio rector es la compasión, y Satyavadin insta al Rey a evitar sentir odio por los delincuentes, sino de tratar de comprender el crimen y desarrollar una respuesta constructiva hacia los delincuentes. Es por eso que la confesión y el reconocimiento de las malas acciones son importantes en nuestra fe. La historia de Angulimala es un ejemplo de esto. Angulimala fue un hombre que mató a muchas personas y tomó un dedo de cada víctima, convirtiéndolo en una guirnalda para colgarla alrededor de su cuello. Angulimala fue contatado por Devadatta y Ajashatru para matar al Buda, pero cuando vió y conoció al Buda, al entrar en su luz y presencia, pudo conectar con su Verdadera Naturaleza. En vez de tratar de matar al Buda, a instancia del mismo, Anguliamala se sentó, y escuchó lo que el Buda tenía que decir. El Buda, por medio de su Gracia y del poder del Dharma, lo animó a vivir una vida mejor, y él renunció a su violencia y se convirtió en un seguidor del Buda. 

El Rey le pregunta ahora a Satyavadin: ¿cómo un Rey puede ser fuerte y duro con las personas malvadas mientras actúa desde el amor y la compasión? Satyavadin ahora muestra otro elemento en la teoría budista de gobierno: la figura del Estado Paternal. Satyavadin dice:

"Su Majestad, permítame ilustrar mi enseñanza con varios ejemplos. Un padre, con amor y compasión, le enseña a su hijo al ser fuerte, pero los amonesta sin recurrir a matarlos, dañar sus órganos o mutilar sus extremidades. El padre no desea abandonar ni lastimar a su hijo pero, para prevenir el comportamiento negativo de su hijo en un futuro, es fuerte y duro. Similarmente, un gobernante virtuoso considera con amor y compasión a todos sus ciudadanos como sus hijos. Para gobernarlos y llevarlos por el camino del bien, al castigarlos, no toma sus vidas, ni daña sus órganos, ni corta sus extremidades, sino que los amarra, los pone en prisión, los regaña, los golpea, los exhilia, confisca sus propiedades y demás. Es fuerte y duro, pero no los abandona ni los daña. Todo es hecho para remover sus faltas, con el deseo: 'Que pueda entrenarlos para prevenir esta mala conducta'. Esta es la forma en la cual un gobernante es fuerte y duro."

Al momento de castigar a los ciudadanos, un buen gobernante debe de usar la prudencia y escojer una forma de corregir al malechor de forma adecuada, escalando gradualmente de acuerdo con el crímen y el castigo, buscando siempre la reforma, actuando con sabiduría (fuerza) y compasión, viendo al malechor como lo haría hacia un hijo que ha actuado de forma incorrecta. Así, se debe de traer al malechor al a justicia, probar su acto más allá de toda duda razonable, y escojer un castigo que le facilite la reforma de conducta necesaria para su futura reintegración a la sociedad. El no castigar el mal es lo mismo que premiarlo y castigar el bien; siembra la semilla del descontento, la injusticia, la infelicidad, y poco a poco, el caos - Mara - toma posesión de la sociedad.

Como vemos, la teoría de gobierno budista es una muy moderna. Antes de que existiera el derecho como lo conocemos, muchos de estos principios ya eran promovidos por el Buda. Estos principios encontrados en la Escrituras Budistas siguen siendo tan vigentes hoy como lo fueron hace más de 2,500 años, lo que nos reafirma nuevamente el valor trascendente y atemporal del Dharma Eterno.

Hasta ahora hemos hablado de personas malvadas o malechores, pero, ¿quién es una persona malvada o un malechor en el Budismo? Satyavadin responde:

"Su Majestad, puede reconocer a una persona malvada por cinco factores: 

"(1)Aquellos que dañan al gobernante, como asesinos, instigadores, ladrones, los que van en contra de sus políticas, los que seducen la reina, los que traicionan sus confidencias, los que perturban el Estado, los que hablan mal de él y los que los insultan. Un gobernante debe de castigarlos al censurarlos, o confscar sus propiedades, atarlos, o exhiliarlos.

"(2) Aquellos que dañan a otros, los que pelean a muerte, los que roban, violan, engañan, crean divisiones, pelean, timan y abusan de otros. Un gobernante debe advertirles, multarlos, golpearlos, encerrarlos.

"(3) Aquellos que no siguen las leyes, como los reyes provinsiales menores que no siguen las directivas del Rey. Un gobernante debe eliminar toda insubordinación de un rey vasallo que presume actuar por encima de su autoridad. 

"(4) Aquellos  que llevan vidas incorrectas, o que son inmorales. Un gobernante debe llamarles la atención y dictar las consecuencias de seguir con tal conducta.

"(5) Aquellos que se extravían, que han perdido su moralidad, filosofía o buen modo de vida, y han abandonado sus obligaciones. Un gobernante debe detenerlos y mostrarles el camino correcto. Supongamos que una persona que pertenece a una comunidad espiritual no se adhirere a sus normas. Esa comunidad debe amonestarlo, examinarlo y últimamente expulsarlo. El gobernante debe entonces tomar la posición de los líderes de la comunidad y acatar su desición. Si hay dos comunidades espirituales en desacuerdo, y han perido su moralidad y santidad, el gobernante debe reunir a todos los ancianos y líderes respetados para resolver las disputas. Entonces, el gobernante debe asumir el lado del grupo correcto y remover aquellos que estaban incorrectos".

La definición de una persona malvada o malechor en el Budismo es relativamente amplia, pero muy moderna aún en nuestros días. Muchas de estas acciones ya son punibles en muchos países civilizados y avanzados. En resumen, toda persona que haga algo que vaya en contra de la ley, la moral y el orden público. Sobre el último punto, no podemos olvidar que Devadatta, el primo malvado y discípulo del Buda que trató múltiples veces de lastimarlo y hasta asesinarlo, fue expulsado de la Orden Budista o Sangha, por lo que confabuló con el Príncipe Ajashatru del reino vecino de Maghada para que asesinara a sus padres y usurpara el trono, para así ir en contra del Buda y servir como el nuevo Buda, mientras que Ajashatru sería el Monarca Universal, sirviendo como un perfecto ejemplo para este último punto, todo en contra de la prescripción de Satyananda.

Ahora, el Rey Candapradyota le pregunta a Satyananda: "¿Qué pasa si el Rey mismo se vuelve malvado? ¿Quién decide su castigo" Satyananda responde: "El mismo Rey. Si el gobernante se vuelve malvado o deficiente en compasión, en ese instante, descanzando sobre su sabiduría, debe removerse él mismo de ese estado por dos medios: miedo a su reputación, y miedo a un renacimiento desfavorable.

"Su Majestad, un buen gobernante debe regularmente visitar monjes y sacerdotes santos, erduditos, sabios y respetados, y debe preguntarles sobre la virtud, las acciones correctas, etc. Debe crear las condiciones necesarias para que ellos prediquen el Dharma, y ellos, a su vez, le darán al Rey un trato real y buen consejo. Descanzando sobre su propia fuerza y la fuerza de otros, un gobernante se castiga a sí mismo e limina todo su mal".

La respuesta de Satyananda es ideal, pero no siempre práctica. Debemos recordar que en los tiempos del Buda, la forma de gobierno practicada y existente era la monarquía, por lo que la sangre real y la sucesión determinaba quién era el rey y gobernante, no el pueblo. Hoy día tenemos la dicha de vivir en países democráticos en la mayor parte del planeta, aunque esto tampoco garantiza para nada que el gobernante electo sea el ideal, o que las personas - presas de sus propias ilusiones - elijan sabiamente los mismos. En las palabras de Satyananda, vemos reyes ideales, como el emperador Marco Aurelio, el emperados filósofi, quien gobernó el imperio romano con sabiduría y compasión, o como el Príncipe Shotoku, quien abrió las puertas para que el Dharma entrara en Japón, permitiendo que allí se perfeccionara y se formara eventualmente la escuela Tendai, quien custodia desde entonces la Tradición Budista y el Verdadero Budismo. Pero ya no hay gobernantes como ellos, y no creo que nunca más los haya, pues no hay ya buenos candidatos, ni personas sabias que los elijan.

Satyananda llama al rey y a los gobernantes a que se desarrollen espiritual y filosóficamente, para que puedan estar siempre aconsejados adecuadamente, de acuerdo con el Dharma (Ley Universal), pero que a su vez, sean reflectivos y se examinen habitualmente, pues, como recordaremos, desde el principio, Satyananda ha recalcado la importancia de que los reyes y gobernantes vivan vidas justas y rectas, pues son un ejemplo para su pueblo. Si el rey o gobernante no es recto ni justo, su pueblo decae moralmente. Esto nos debe hacer reflexionar.

sábado, 17 de febrero de 2024

El Budismo y la Guerra: El Sutra del Monarca Dhármico - Capítulo 6 - La Política del Estado I

 El Sutra del Monarca Dhármico (Arya Satyakaparivarta Sutra, o Sutra del Alcance del Bodhisattva), es un sermón del Buda contenido en el Canon Budista donde Buda expone la teoría iluminada de una guerra justa dhármica: cómo debe gobernar y comportarse un rey (y por extensión, los budistas) en momentos de guerra. El ideal del gobernante en el Budismo es el Chakravartin, el "Rey que Gira la Rueda" o el "Monarca Universal", el Rey del Mundo, alguien que rige su reino y su pueblo con los principios del Dharma, la contraparte mundana del Buda, el Rey del Cosmos. Si bien un Rey Budista debe de buscar siempre la paz y el bienestar de todos sus ciudadanos y todos los seres sintientes, no puede hacerse de la vista larga cuando hay inusticias y cuando reina el mal, pues el hacerlo solo invita el caos, y como representante del orden en el mundo, su rol es el de castigar el mal y premiar el bien a la vez que busca el bienestar de todos los seres. Así, como el Rey del Mundo, es un ejemplo y una luz para todos los que lo ven y lo emulan, esparciendo así la buenanueva del Dharma por toda la Tierra. 

En las próximas entradas, presentaremos un comentario sobre el Sutra del Monarca Dhármico, el cual fue predicado por el Buda en el periodo Mahayana, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas del Verdadero Dharma Eterno del Buda. A través del mismo, veremos cuál debe de ser la conducta de un verdadero budista, un Hijo del Buda (Bodhisattva), sobre todo, en momentos de tensión y de guerra. Este es un Sutra corto, pero lleno de importancia en nuestros tiempos, por lo que espero que le mismo sea de beneficio para todos los seres sintientes. Todo error es enteramente mío.

El capítulo 6 del Sutra del Monarca Dhármico es el corazón del Sutra. El mismo es un Tratado sobre Gobierno Budista, un Manual para Reyes y Gobernantes, donde el Buda, por medio de Satyavadin, le presenta al Rey y a todos los gobernantes - y por extensión, a todos los creyentes budistas - una guía iluminada sobre cómo se debe manejar el gobierno, sobre la ética, las finanzas, los asuntos públicos, y sobre cómo dirigirse en momentos de conflicto y de guerra. Como veremos, todas las enseñanzas expuestas en los capítulos anteriores como el Bodhicitta, los Paramitas o Virtudes Budistas, los Preceptos o Mandamientos Budistas y mucho más, forman la base del programa de gobierno y de asuntos públicos budistas, manteniendo al individuo y la sociedad en orden, paz y prosperidad. Pero el Budismo no solo se preocupa por asuntos mundanos, sino que ve los asuntos mundanos como parte de la Esfera de la Realidad - sagrado - como una manifestación del Reino del Nirvana, por lo que todo está imbuido de espiritualidad. Es por es que no podemos pensar que el Buda predicó estas enseñanzas solo para gobernantes, pues todos somos los gobernantes de nuestras propias vidas, y debemos de manejar la misma de forma iluminada. Esto nos ayuda a tomar dominio de la misma y usarla para nuestro progreso espiritual en el Camino al Despertar.

Al escuchar el discurso inicial de Satyavadin, el Rey se sintió muy complacido, por lo que aprovechó a preguntarle al sabio maestro sobre sobre có gobernanr su reino, y sobre todo, cómo evitar los problemas y las disputas. Después de todo, la mejor forma de tratar un conflicto o un problema es previniéndolo en todo momento. El Sutra primero entra en una discución filosófica sobre qué compone a una persona. 

El Rey le pregunta a Satyavadin: "¿Qué exáctamente define a una persona?" A lo que Satyavadin responde: "Una persona es un compuesto de Cinco Agregados. ¿Cuáles son estos? Estos son Forma, Sentimientos, Formaciones Mentales, Volición y Consciencia. Basado en esos Agregados, uno también designa el Reino de los Seres Sintientes y su Hábitat. El Reino de los Seres Sintientes se refiere a las cuatro formas de nacimiento de útero, huevo, por calor o exudación y generación espontánea. El Hábitat se refiere a los elementos de la tierra, el agua, el fuego, el aire y el espacio."

En el Budismo, un "Ser Sintiente" son todos los seres vivos dotados de sentimientos, emoción y conciencia. Esto incluye la mayor parte del reino animal incluidos los seres humanos. El Budismo clasifica en términos generales toda la existencia en seres sintientes e insensibles. Los "seres insensibles", si bien incluyen plantas, también incluyen seres no vivos como piedras y agua. La Tradición Budista posteriormente incluyó a las plantas como ser sintientes, pues las mismas, al igual que los seres sintientes, poseen Naturaleza Búdica y son, como todo, una manifestación de la Verdadera Naturaleza de la Realidad o Talidad (Tathata). En su respuesta, Satyavadin le expine al Rey la doctrina budista de los Tres Reinos de la Existencia: el Reino de los Agregados, el Reino de los Seres y el Reino del Ambiente.

Todo ser vivo es un compuesto de Cinco Agregados o "Skandhas", que como dice el Sutra, son Forma (todo lo que constituye el cuerpo y sus órganos sensoriales, a través de los cuales uno percibe el mundo exterior), Sentimientos, Pensamientos, Volición (la voluntad de iniciar una acción tras la creación de concepciones sobre lo que se ha percibido) y Consciencia (la función cognitiva del discernimiento que integra los componentes de percepción, concepción y volición; distingue un objeto de todos los demás, reconoce sus características y ejerce juicios de valor, como distinguir entre el bien y el mal). Se llaman "Agregados" porque todos son impermanentes y se juntan de acuerdo con Causas y Condiciones (Karma) en un espacio y tiempo para formar una manifestación consciente. El Cuerpo, los Sentimientos, Pensamientos y la Volición son impermanentes y están sujetos a constantes cambios. Esto es un hecho incuestionable, pues sabemos que el cuerpo crece, envejece y muere, y que nuestros Sentimientos y Pensamientos, así como nuestra Volición o motivaciones cambian a través de toda nuestra vida, muchas veces de momento a momento, incluso en el transcurso de un día. Esto nos muestra que ninguno de ellos puede ser llamado nuestro "Ser". Esto fue lo que el Buda nos quiso mostrar al principio de su ministerio público cuando predicó la doctrina hábil y provisional del Anatman o No-Ser, la cual enseñó inicialmente para permitirle a las personas desapegarse de sus conceptos erróneos y sus apegos a sus cuerpos, así como sus emociones, pensamientos y voluntades, y puedan ver qué realmente son: Consciencia (y Karma).

La Consciencia, el quinto agregado, es dividida por el Budismo en nueve. Las Nueve Consciencias son:  (1) conciencia visual, (2) conciencia auditiva, (3) conciencia olfativa, (4) conciencia gustativa, (5) conciencia del tacto, (6) conciencia de la mente (en el Budismo la mente es el órgano que asiste la sexta consciencia), (7) conciencia Mano, (8) conciencia Alaya (consciencia colectiva) y (9) conciencia Amala (Consciencia Universal). Como vemos, las primeras cinco conciencias corresponden a los cinco sentidos de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. La sexta conciencia, la mente, integra las percepciones de los cinco sentidos en imágenes coherentes y emite juicios sobre el mundo exterior; es decir, la misma analiza, almacena y produce información. En contraste con las seis primeras conciencias, que se ocupan del mundo exterior, la séptima, o conciencia Mano, corresponde al mundo espiritual interior. La conciencia y el apego a uno mismo se originan en la conciencia Mano, al igual que la capacidad de distinguir entre el bien y el mal. En otras palabras, las primeras seis consciencias crean la séptima, pues la experiencia y la memoria le dan al ser un sentimiento de que existe un "Ser" o "yo" separado e individual, el ego. Todas estas consciencias perecen con la muerte del individuo o el ser. Lo que trasciende el individuo tras la muerte es la octava consciencia, que como veremos, está atada al Karma.

La octava conciencia, o Alaya, existe en lo que la psicología moderna llama inconsciente y subconsciente colectivo; todas las experiencias de vidas presentes y anteriores (llamadas colectivamente Karma, tanto individual como colectivo) se almacenan allí. La conciencia Alaya recibe los resultados de las buenas y malas acciones de uno y los almacena como potenciales kármicos o "semillas" (bijas), que luego se manifiestan en esta o en otras vidas. De ahí que en chino se tradujera como "conciencia de almacén". Originalmente, las Escrituras Budistas llegan hasta la octava consciencia, pero la Tradición Budista (sobre todo, la escuela Yogacara y la escuela Tientai-Tendai) postulan una novena conciencia, llamada conciencia Amala, que se encuentra debajo de la conciencia Alaya y permanece libre de toda impureza kármica. Esta novena conciencia se define como la base de todas las funciones de la vida. De ahí que en chino se tradujera como "Conciencia Pura Fundamental", por lo que la definimos como la Consciencia Universal - la Budeidad, que es una con el Dharmakaya y la Talidad (Tathata).

El Despertar en el Budismo es la trascendencia de las primeras ocho consciencias, difuminando nuestras barreras ficticias del ego y nuestra finitud, para accesar la novena consciencia, la Consciencia Universal y la Unidad Fundamental, el Infinito. Es aquí donde se encuentra nuestra Naturaleza Búdica - el Espíritu del Buda - nuestro Verdadero Ser, el cual es uno con todos los seres y la Existencia. Una vez accesamos la misma, nuestra vida se transforma, y cuando actuamos desde nuestra Verdadera Naturaleza, actuamos con sabiduría y compasión en el mundo.

Luego de esto, vemos que el Sutra provee la clasificación budista de las formas de llegar a existir. Estas son (1) nacimiento desde el útero, como en el caso de los mamíferos; (2) nacimiento a partir de huevos, como en el caso de las aves; (3) nacimiento de la humedad, la forma en que se pensaba que se generaban los gusanos y los insectos; y (4) nacimiento por transformación, es decir, nacimiento espontáneo sin útero, óvulos ni humedad, como en los casos de deidades y seres en los Infiernos quienes, después de que terminan sus vidas anteriores, aparecen repentinamente de esta manera debido a su Karma, sin la ayuda de sus padres ni de ningún otro agente. Las Cuatro Formas de Nacimiento aparece a menudo junto con los Seis Reinos del Samsara, que son los Infiernos, los Espíritus Hambrientos, los Animales (estos tres son conocidos como los Tres Reinos del Mal o Tres Malos Destinos pues conllevan mucho sufrimiento), los Asuras (que son una forma de semidioses), la Humanidad (donde nos encontramos, que debería caracterizarse por la armonía, pues no es tan malo como los Tres Malos Destinos, ni tan bueno como el sexto, el Reino de los Dioses o Devas, impidiendo nuestro desarrollo espiritual). Al morir, la consciencia de un ser sintiente permanece temporeramente en el reino donde muere hasta la disolución completa de sus primeras siete consciencias, tras lo cual la octava consciencia es movida hacia su próximo renacimiento, de acuerdo con su Karma. Esto es explicado en el Sutra de los Votos Pasados del Bodhisattva Kshitigarbha, entre otros.

Por encima de estos Seis Reinos o Mundos del Samsara, que se caracterizan por el Sufrimiento, la Impermanencia, la Impureza y el No-Ser, se encuentran los Cuatro Reinos Nobles o Iluminados (Nirvana), que junto con los Seis Reinos, forman los Diez Mundos. Estos son: (7) Shravakas, los que escuchan el Dharma; (8) Pratyekabuddhas, o los que ponen el Dharma en práctica. Estos dos componen el Camino Hinayana (Theravada), por lo que deben ser vistos como peldaños en el Camino al Despertar. (9) Bodhisattvas, quienes buscan mejorar y desarrollarse espiritualmente por el bien de todos los seres. Y (10) Budeidad, quienes vivien en el Nirvana mientras habitan el Samsara, manifestando su Budeidad Innata, llena de Felicidad, Eternidad, Pureza y Verdadero Ser.

El segundo componente de los Tres Reinos de la Existencia, el Reino de los Seres Vivos, nos dice que un ser sintiente - formado por una unión temporal de los cinco componentes - se manifiesta o experimenta cualquiera de los Seis Mundos. El Reino de los Seres Vivos se refiere a un individuo como un todo integrado, pero como ningún ser vivo existe en perfecto aislamiento, sino que todos estan fundamentalmente interconectados también se entiende como el cuerpo colectivo de individuos que interactúan entre sí.

El tercer y último componente es el Reino del Medio Ambiente, el lugar o mundo donde los seres vivos habitan y llevan a cabo actividades. El estado del mundo o reino es un reflejo del estado de vida de las personas que en él habitan. Un mundo manifiesta cualquiera de los Diez Mundos según cuál de los Diez Mundos domine en la vida de sus habitantes. La misma tierra también manifiesta mundos diferentes para diferentes individuos. Por lo tanto, el Buda, en el Sutra de Vimalakirti, nos dice: "No hay dos tierras, puras o impuras en sí mismas. La diferencia radica únicamente en el bien o el mal de nuestra mente". 

Satyavadin le dice al Rey que el Medio Ambiente está formado por los Cinco Elementos de Tierra, Agua, Fuego, Aire y Espacio. Estos son, en el Budismo Esotérico (junto con el sexto elemento de la Consciencia), los componentes básicos del Universo que emanan del Buda Eterno o Cósmico, el Dharmakaya. Además, los Tres Reinos en sí no deben verse por separado, sino como aspectos de un todo integrado, que manifiesta simultáneamente cualquiera de los Diez Mundos, pues todo forma parte de la Unidad Fundamental.

Regresando al Sutra, luego de definir qué es un ser sintiente, el Rey le pregunta a Satyavadin: "¿Quién es el protector de los seres?". A lo que Satyavadin responde algo bien interesante: "Su Majestad, los seres sintientes son protegidos por el poder de su Karma y por el gobernante".

Podemos entender perfectamente el segundo elemento, el del gobernante, pues como veremos en el resto del capítulo, el Rey o el gobernante tiene del deber indeleble de proteger a su pueblo. Pero, ¿qué tal el primero del Karma? ¿Cómo el Karma protege a los seres? Satyavadin le responde al Rey con una explicación cuyas ramificaciones se exienden más allá de sus palabras; debemos leer entre líneas. Satyavadin le dice al Rey que el Karma protege a los seres, pues si los seres crean buen Karma, pueden renacer en buenos mundos, con condiciones ideales, poco sufrimiento, paz, armonía y prosperidad, como dioses en los Cielos. ¿Cómo podemos generar buen Karma? A través de buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones. Satyavadin explica:

"Algunos seres, durante sus vidas, generan buen Karma meritorio, el cua los mueve a una buena vida. Estos seres cuidaron y fueron considerados con sus padres, se dedicaron a actividades con propósitos positivos y que contribuyeron a la sociedad, respetaron a los maestros y ascetas, hicieron el bien, fueron buenos padres y cabezas de familia, evitaron las acciones no virtuosas, practicaron la Caridad, y vivieron una vida de moralidad, por lo que muchos no necesitaron de un rey o gobernante para protegerlos. Así es como el Karma se vuelve el protector de los seres".

En el Cosmos Budista, existe una infinidad de dimensiones, universos y mundos, cada uno con condiciones diferentes, dictadas por el Karma colectivo de los seres que los habitan. Dentro de los Seis Reinos del Samsara, existe una cantidad innumerable de mundos y condiciones dentro de cada uno de ellos, sin contar la variedad de condiciones en las vidas y mentes particulares de sus habitantes. Si bien solo tenemos la experiencia actual del nuestro, podemos dentro de la misma Tierra ver una increíble variedad de condiciones. Existen países llenos de paz, prosperidad y seguridad, donde los seres vivien en opulencia, mientras que hay otros llenos de caos, necesidad y problemas, donde los seres viven en hambre, tristeza y sufrimiento, mientras que hay muchos otros que son una combinación de ambos. Aun dentro de estas tres clases de países, existen áreas donde hay más seguridad y prosperidad, y otras donde hay más crimen y pobreza. E incluso dentro de todas esas áreas, hay seres que viven en nichos que reflejan ambas posibilidades, o una infinidad de las mismas. Esto es sin contar los estados mentales y sentimentales de cada individuo en las mismas, pues internamente, toda persona es su propio universo. Esto es lo que el Budismo quiere explicar con la doctrina de la Mutua Posesión de los Diez Mundos, donde cada individuo en un Mundo o Reino tiene la posibilidad de manifestar los otros nueve en cualquier instante. Esto es llamado la doctrina del Ichinen Sanzen o los Tres Mil Mundos en Un Instante de la escuela Tendai.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Es el ser humano bueno por naturaleza, o es malo? Las páginas de la historia están repletas de respuestas a esta pregunta fundamental. El Budismo, por su parte, nos dice que los seres son originalmente buenos; su Verdadera Naturaleza, como hemos visto, es la Budeidad; son uno con el Buda. Pero desde el principio del tiempo se manifiestan en los mundos con maldad, con mal Karma, resultado del deseo, el apego y su mala conducta pasada. Este mal Karma se manifiesta en el Reino de los Cinco Agregados como los génes, los cuales determinan un 70 porciento de nuestra predisposición conductual. El Reino de los Seres Vivos se manifiesta, de acuerdo con el Karma, en nuestra familia y seres más cercanos, los cuales nos crían y quienes tienen una gran influencia desde nuestra primera respiración hasta el final de nuestros días, teniendo casi un 10 porciento de influencia sobre nosotros. El Reino del Medio Ambiente, el cual se manifiesta en nuestra sociedad y país, así como en el planeta o mundo, determina casi otro 10 porciento de nuestra conducta. Estos Tres Reinos de la Existencia ayudan al Karma y sus semillas a manifestarse, proveyendo las Causas y Condiciones para su manifestación y maduración, el cual a su vez, al manifestarse, produce más Karma, a través de nuestros pensamientos, palabras y condiciones. En el caso de la vida en la Tierra, la Naturaleza nos dota naturalmente, por necesidad, de una predisposición egoísta, necesaria para la supervivencia. Esto es parte de la fábrica misma de la Existencia, sin la cual el Cosmos no hubiera podido desarrollarse en su infinita varidad de manifestaciones. Este es el ser finito y falso de los Seis Reinos del Samsara, el Samsarin, pero hemos venido al mundo para ser Bodhisattvas, Hijos del Buda, por lo que el Buda, como la encarnación del Alma del Cosmos o la Existencia, nuestra vida interior misma, apareció en nuestro mundo - como lo hace en todos los mundos - para revelarnos las Leyes Universales, el Dharma Eterno, y pudiéramos Despertar del Sueño de la Ignorancia a nuestro verdadero origen y propósito, como nos revela el Buda en el Sutra del Nirvana. Esta es la importancia de la Revelación del Buda. El Dharma es, entonces, un Mapa para nuestra vida. La práctica budista es lo que nos permite regresar a nuestra Verdadera Naturaleza. Es por eso que Satyavadin, por el Poder (Gracia) del Buda, instruye al Rey en materia de gobierno dhármico: para que pueda ser un agente del Dharma en la vida de las personas y en el mundo.

En las próximas líneas, Satyadavin entonces responde la pregunta del Rey de cómo es entonces el gobernante un protector de los seres.