Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Sunday, August 9, 2020

Mara y el Buda - Entre la Oscuridad y la Luz: La Relación Dinámica de las Personificaciones de la Ignorancia y la Iluminación en el Budismo desde la Filosofía de la Religión

 El Budismo es una religión de más de 2,500 años. La misma fue fundada por un jóven príncipe llamado Siddhartha Gautama en la India, quien tras su Despertar espiritual fue mejor conocido como el Buda Shakyamuni, el "Despierto" del Clan Shakya. Tras su Iluminación, el Buda pasó el resto de sus más de cuarenta años predicando por toda la India, mostrándoles a los demás cómo pueden superar la oscuridad de la ignorancia y alcanzar el mismo Despertar. Luego de la India, el Budismo rápide se esparció por todo el continente asiático, llegando a influenciar inclusive el pensamiento griego, adaptándose a las culturas y religiones de todo Asia. Sin embargo, aunque el Budismo lleve décadas en Hispanoamérica, aún existen muchas lagunas en torno al as verdaderas enseñanzas del Buda y la importancia de su Mensaje. 

Esta entrada pretende ilustrar brevemente las enseñanzas budistas desde la Filosofía de la Religión, resaltando el papel central de la relación dinámica entre la oscuridad, o la ignorancia, personificada por Mara, y la luz, o la Iluminación y el conocimiento, personificado por el Buda. Así, espero poder contestar muchas preguntas importantes en el campo de la religión que pocas veces son enseñadas en la literatura en español.

El Budismo, si bien puede ser abordado como una filosofía, es una religión compleja, con diferentes matices y niveles de interpretación. Uno puede nadar en la superficie y encontrar enseñanzas importantes para la vida diaria, o uno puede sumergirse en uss profundidades y encontrar los tesoros escondidos en la Tesorería del Dharma. Todo depende del material y del buscador. En última instancia, la religión no puede divorciarse de la filosofía, ni la filosofía de la religión; por ello la Teología es la reina de las ciencias, y la Teología Budista, o Budología, es una rama del Budismo que debe ser más estudiada para poder entender realmente su maravilla.

Sin entrar muy profundo en la Cosmología Budista, el Budismo puede ser considerado una religión folosófica Monista (todo es Uno) Teo(Budo)-panista, donde el Buda como Realidad Ultima no está separado del mundo. Ontológicamente, el Dharmadhatu, o el Universo Dhármico, que es el Cosmos en su forma abstracta e impersonal, se personifica en el Dharmakaya, el Cuerpo del Dharma, su forma personal, del cual emana todo en el Universo. Así, si bien el Buda no es el Creador del Universo, la energía dinámica del Dharmadhatu emanada se compone de un conjunto complejo e integrado de fuerzas que crean y componen todo en el universo. Así, si bien el Buda es la fuente de la cual emana todo, el Buda no es la Primera Causa, como lo podría ser la personificación en esse de la fuerza creadora dhármica llamada Brahma, y el Karma, la Ley del Causa y Efecto en causa, que junto con la ignorancia fundamental moldea in fieri los mundos y los seres en ellos. Pero esto lo veremos próximamente.

Este Monismo Budista nos muestra que el universo de la pluraridad es solo una tercera parte de la verdad; las otras dos terceras partes se describen en el monismo original fundamental, y su manifestación armónica entre el unidad fundamental y la pluralidad manifiesta, donde contrario a la explicación de muchos, el universo no es una ilusión o falso, sino una inmensamente compleja manifestación de causas y condiciones donde todo está interrelacionado con todo; todos los dharmas se apoyan, interrelacionan e interpenetran armónicamente. Es por ello que el Buda, como Realidad Ultima, es tanto trascendente como immanente, llamándose Naturaleza Búdica. Es gracias a esto que todos los seres poseen la capacidad de alcanzar el Despertar y convertirse en Budas. 

Teleológicamente, el Universo se encuentra en vías al Despertar. Dado a que los seres sintientes nacen manchados por la oscuridad de la ignorancia (ignorantes de su unidad fundamental), unida a las limitaciones skhándicas de los sentidos y los apegos, los seres sufren, creando las causas y condiciones kármicas que perpetúan su sufrimiento. Los mismos pueden continuar este proceso eternamente si no fuera porque el aspecto personal del Universo, el Dharmakaya, por compasión por sus criaturas, decide emanar una personificación de su Esencia al mundo, ya sea de forma espiritual, como el Sambhogakaya o el Cuerpo de Recompenza, o como una encarnación misma, el Nirmanakaya, para llevar las leyes del Universo a las criaturas, permitiendo que estas reconozcan su unidad fundamental y despierten a la Verdadera Naturaleza de la Realidad. 

Mara, la personificación de la oscuridad y la ignorancia, es ese aspecto negativo de la fábrica misma de la Existencia que crea el dualismo, la división y la diferenciación, la que crea el tiempo y el sufrimiento, sin la cual no habría progreso ni evolución. Esta fuerza está en constante relación dinámica con el Buda, o la capacidad inherente del Universo de reconocer su unidad fundamental. Es por ello que el Universo, el Dharmadhatu, se personifica como el Dharmakaya, y en la matriz misma de la Existencia produce el Tathagatagarbha, la Matríz del Buda, para que el Uno pueda comunicar su mensaje a los muchos. 

Epistemológicamente, estos hechos pueden ser verificados por la experiencia. El Budismo es una religión de experimentación: si bien el Buda nos legó el Dharma en los Sutras, los cuales contienen los sermones del Buda en el mundo, el Buda mismo exhortó a sus seguidores a no creer ciegamente (aunque la fe juega un papel central y es sumamente importante) en sus palabras, sino que los seguidores debían someterlas a su propia experiencia. Aunque algunos budistas dicen que esta experiencia es inefable, la misma puede ser ciertamente experimentada noéticamente de forma mediada, a través de la meditación, o inmediata, por medio de la devoción y la fe. Estas son cualidades innatas a toda la Existencia, que pueden ser abordadas por medio del camino de la sabiduría y la compasión (fe). 

Es gracias a la insatisfacción y el sufrimiento (dukkha), generado por la oscuridad fundamental, Mara, que los seres salen de sus patrones condicionados kármicamente y buscan la luz del Dharma. Es así que podemos accesar fenomenológicamente el Despertar. Mara se encuerntra en una aparente lucha por el control del mundo, tanto interno, con nuestros deseos y apegos, así como externo, con el karma. Pero Mara es solo una condición necesaria para la manifestación y la experiencia del Buda. Sin Mara - la ignorancia - no existiría nada; y sin el Buda, no habría salvación. Es por ello que el Buda mismo reveló que todas las religiones son medios hábiles - enseñanzas provisionales - empleados por los Budas (como emanaciones de una misma Esencia) para encaminar a los seres sintientes a la Verdad. 

A raíz de todo esto, podemos ver que el ser humano, así como todos los seres sintientes en el universo, son seres que se encuentran en la intersección entre lo finito y lo Infinito, entre la oscuridad y la luz. Es por ello que no existe el mal en el Budismo. Teodicéicamente, Mara no es el equivalente budista de Satanás. El mal, webéricamente, no es sino la ignorancia y el funcionamiento del karma visto desde la oscuridad. Por ello, los seres no son malos, sino que cometen transgresiones porque son ignorantes de la Verdad del Dharma - la Ley Universal. Es por ello que la ignorancia, como la Iluminación, es irradicable y es eterna. Es un requisito indispensable para la evolución y la continuidad progresiva del universo. 

Pero como hemos mencionado anteriormente, existe la posibilidad innata de la salvación, El Buda, en su infinita compasión, nos legó su sabiduría en el Dharma, el cual contiene una infinidad de métodos soteriológicos para poder aliviar nuestra situación. Ortodoxamente, existen dos modalidades soteriológicas, cada una siendo una personificación de las cualidades de sabiduría y compasión operativas en el cosmos. Estas dos modalidades corresponden a la facultad inmanente, con el Poder Propio, a través del conocimiento y la razón, donde los seres aplican el Dharma en su práctica, como la meditación, y alcanzan el Despertar por sí mismos; y su facultad trascendente, con el Otro Poder, a través de la fe y la creencia, donde los seres solicitan la ayuda del Buda, como en el Nembutsu, para que trabaje dinámicamente en ellos y les permita alcanzar el Despertar en la unidad. Pero ontológicamente, estas dos modalidades o distinciones son ilusorias, pues en ambos casos, es el funcionamiento dinámico del Universo el cual opera en ambas ocasiones para llevar a los seres al Despertar. 

En la práctica de la meditación, en cualquiera que sea su manifestación, el ser humano lucha en cada sesión con su propio Mara, y si al final se levanta Mara o el Buda, dependen enteramente del fruto de su práctica. Es por eso que no podemos divorciar los aspectos religiosos y filosóficos del Budismo de su ética y la meditación. La ética budista, si bien al principio puede parecer otra manifestación de esta batalla, con el tiempo, es el reflejo del perfumamiento del Dharma - una manifestación de la Iluminación en la conducta diaria del practicante. En ello radica la importancia del Triple Entrenamiento tradicional de los Preceptos (moralidad), Dhyana (meditación) y Prajna (sabiduría).

Así, al igual que Milton, el Budismo en última instancia nos revela que es Mara, la ignorancia, la cual nos permite encontrar al Buda, la Iluminación, y finalmente, la práctica budista nos permite casar el Cielo con el Infierno: "Si se limpiaran las puertas de la percepción, todo le parecería al hombre tal como es, Infinito" (William Blake).

"Las Verdadera Esencia Pura" - Enseñanzas Budistas para Tiempos de Crisis - Charla del Dharma

El Buda, que significa el "Despierto", fue un ser de infinita compasión y sabiduría, que vino al mundo para llevar un mensaje de paz y armonía, pero sobre todo, vino al mundo a revelar la verdadera naturaleza de la realidad y de nosotros mismos; a mostrarnos la unidad fundamental de toda la Existencia - que todos somos uno - y que todos poseemos un Esencia Pura: nuestra Naturaleza Búdica, la cual es el núcleo de todos los seres, y que podemos accesar en momentos de crisis e incertidumbre, permitiéndonos accesar a la paz y la calma en los momentos más difíciles de nuestras vidas. Entre el océano de enseñanzas budistas, hoy continuaremos viendo cómo podemos utilizar el Dharma para estos tiempos de crisis en los cuales vivimos.

Los Sutras, que son las Escrituras Sagradas y que forman parte de los textos canónicos del Budismo, recopilan los sermones dados por el Buda en sus más de 40 años de predicación en el mundo. Es por ello que si queremos entender el verdadero mensaje del Buda, debemos referirnos a los registros fieles de sus palabras.

El Buda, en sus sermones, frecuentemente habló sobre la Naturaleza Búdica: todos los seres poseen innatamente la capacidad de alcanzar el Despertar; esto es porque todos los seres están hechos de la misma Esencia y energía de luz y de vida de la cual emana todo en el Universo - el Buda. Esta Naturaleza Búdica es el corazón mismo de la Existencia, y si bien este Mundo Saha en el cual vivimos se caracteriza por el sufrimiento, la impermanencia, la impureza y el ego, nuestra Naturaleza Búdica, la cual es una con el Buda, se caracteriza por la felicidad, la eternidad, la pureza y es nuestro Verdadero Ser. Si bien nuestros ojos, mentes y corazones están oscurecidos por las pasiones, los deseos y la ignorancia, podemos accesar - o mejor dicho, revelar o hacer brillar - nuestra Naturaleza Búdica por medio de la práctica de la meditación. 

¿Cómo podemos accesar a nuestra Naturaleza Búdica a través de la meditación? El Buda mismo nos dice en los Sutras:

" Todos los seres están dotados de un alma pura que es su fundamento último, pero está cubierta con el polvo de la duda e ilusión, originado por condiciones y causas externas. Esta alma manchada no es nuestra verdadera naturaleza; es algo añadido, un huésped que no puede ser identificado con el dueño.

"Aunque las nubes cubran la luna por un tiempo largo, no la manchan ni la pueden mover. Por ello el ser no debe pensar que el alma voluble y cubierta de polvo es su propia esencia.

"El ser debe despertar en la naturaleza del alma pura de la Iluminación y volver en sí. Los seres vagan errantes por el mundo de la ilusión porque se dejan arrastrar por el alma manchada y voluble. Las impurezas y  los movimientos del alma humana, tienen su origen en el deseo y en las reacciones a las circunstancias mutables de la vida.

"El alma verdadera del ser, el dueño, el anfitrión, es el alma que no tiene nada que ver con los cambios de las circunstancias. Permanece eternamente inmutable e indestructible.

"Así como no se puede decir que desaparece la posada cuando se va el viajero, no es posible decir que desaparece el yo verdadero porque deja de existir el alma discriminante que aparece y desaparece según las circunstancias mutables de la vida. El alma que se cambia porque se cambiaron las condiciones, no es el alma verdadera".

Hay que destacar que por "alma", los traductores se refieren al corazón y la mente. Estos extractos, que fuweron sacados del Sutra Surangama, nos muestran el camino a revelar nuestra Verdadera Naturaleza. 

Vivimos tiempos de crisis: los cambios climatológicos, propiciados por el egoísmo humano; la perpetuación del racismo, estimulado por la ignorancia; la pandemia global y sus ramificaciones sociales, políticas y económicas, unidas a nuestros problemas personales, hacen que nuestra Naturaleza Búdica se oscurezca cada día más. Pero los Sutras nos dicen que "Aunque las nubes cubran la luna por un tiempo largo, no la manchan ni la pueden mover. Por ello el ser no debe pensar que el alma voluble y cubierta de polvo es su propia esencia". Esto nos enseña que, aunque los problemas y las crisis nos muevan de nuestro centro, oscureciendo o cubriendo nuestra Verdadera Naturaleza, la misma no se ve afectada, ni disminuye. No podemos confundir nuestro ego, este ser falso, finito e ignorante, con nuestro Verdadero Ser, que es uno y el mismo que el Despertar - el Buda Eterno: la Energía de Luz y de Vida Infinita.

"El ser debe despertar en la naturaleza del alma pura de la Iluminación y volver en sí. Los seres vagan errantes por el mundo de la ilusión porque se dejan arrastrar por el alma manchada y voluble. Las impurezas y  los movimientos del alma humana, tienen su origen en el deseo y en las reacciones a las circunstancias mutables de la vida". El Buda nos dice que debemos volver a nuestra Esencia - despertar nuestra Naturaleza Búdica. En el centro mismo de nuestro ser, debajo de las capas ilusorias del ego, se encuentra un repositorio infinito de paz, calma y armonía, lleno de compasión y sabiduría, y debemos de cerrar los ojos, aquietar la mente, y así como la superficie del lago se calma con la disminución del viento, igualmente, cuando el viento de nuestros pensamientos y emociones se calma, podemos ver el fondo del lago y revelar nuestra Naturaleza Búdica. Nuestra Verdadera Naturaleza es la Iluminación, pero las capas del engaño y el ego nos han hecho olvidarlo. Por ello, cometemos malas acciones en pensamiento, palabra y mente y creamos karma negativo, siendo arrastrados por las consecuencias de nuestras propias acciones. 

Pero el Buda nos dice: "El alma verdadera del ser, el dueño, el anfitrión, es el alma que no tiene nada que ver con los cambios de las circunstancias. Permanece eternamente inmutable e indestructible". Debajo de este mundo de apariencias, todos estamos unidos fundamentalmente los unos con los otros, y somos uno con la Esencia del Universo; debajo de toda la unfinidad, existe una unidad armónica. Aunque los problemas parezcan ser muchos, y afgobien nuestro ser pequeño y finito, si meditamos en la unidad fundamental de la Existencia, podemos revelar nuestra Verdadera Naturaleza, y en ese mismo instante, todas las capas y las limitaciones ilusorias se desvanecen, y accesamos a ese repositorio infinito de paz, calma y armonía, y podemos levantarnos de nuestra práctica con un cuerpo, una mente y un espíritu renovado, listo para hacerle frente a todas las visicitudes de la vida. 

Existen una amplia gama de meditaciones budistas, pero las más importantes son la meditación Shikan y el Nembutsu.

La meditación Shikan es una de las meditaciones tradicionales y ortodoxas budistas, y se compone de dos modalidades de una sola acción. La palabra Shikan está formada por dos palabras: "Shi", que significa "Samatha" o "Calma"; y "Kan", que significa "Vipassana" o "Concentración" e Instrospección". Por ello, cuando nos sentamos a meditar, primero practicamos Samatha por aproximadamente unos 15 minutos, y calmamos la mente, disminuyendo el flujo de los pensamientos en la mente, así como el viento disminuye y deja de mover la superficie del lago. Luego, una vez la mente haya sido calmada, practicamos Vipassana, donde nos concentramos e indagamos mónicamente en la Verdadera Naturaleza de la Realidad y de nosotros mismos. Esto nos permite trascender todas las capas ilusorias del ego y difuminar nuestras barreras físicas, mentales y espirituales, permitiéndonos abrirnos al Infinito. Al comulgar con la Infinidad - el Buda - regresamos al mundo con los ojos más abiertos, listos para abordar las cosas de una forma más iluminada.

El Nembutsu puede ser una modalidad de Vipassana o una práctica independiente. El mismo tiene diferentes expresiones, pero la misma finalidad. La palabra "Nembutsu" significa "recordar al Buda", y se puede interpretar como "recordad la Unidad de la Existencia" o "recordar nuestra Verdadera Naturaleza". Su expresión más común es la repetición del Nombre del Buda: "Namu Amida Butsu". "Namu" significa "voy a" o "tomo refugio en", y se refiere a que nuestro ser finito va hacia su origen, el Infinito, y se une al mismo así como una gota se funde con el Gran Océano. Ese Gran Océano es "Amida", que el es Buda de la Luz y la Vida Infinita, el Dharmakaya, el Corazón mismo de la Existencia. "Butsu" es el Buda Eterno, la Esencia de la cual todo emana, el Uno, el Infinito. Así, cuando recitamos "Namu Amida Butsu", esto significa "mi ser finito recuerda y va y se funde con el Infinito". Es la vuelta de los muchos al Uno; es el regreso a nuestro origen. Pero en un sentido más profundo, es el llamado del Infinito a los seres finitos; es la actividad dinámica del Universo trabajando por que todos los seres alcancen este Despertar.

Somos uno con el Universo, con el Buda. Tenemos que entender que "El alma que se cambia porque se cambiaron las condiciones, no es el alma verdadera". Por ello, si nos sentimos agobiados, si sufrimos, es porque nuestro espejo nuevamente se ha ensuciado; nuestra Naturaleza Búdica ha sido cubierta nuevamente por nuestras emociones y pensamientos; nos hemos olvidado de nuestra unidad fundamental con la Existencia. En ese mismo momento, debemos de cerrar los ojos e ir al corazón mismo de nuestro ser, que es el corazón mismo de la Existencia, y hacer brillar nuevamente nuestra Verdadera Naturaleza. Esto nos da la confianza, la fe y la energía para poder superar todas las dificultades en la vida.

"Budismo Selectivo": Reflexiones sobre el Buda y su Mensaje en el Siglo 21

 El Budismo es una religión universal fundada en la Verdad. El Buda, la encarnación de esa Verdad, tras su Iluminación, predicó el Dharma: una amplia gama de enseñanzas encaminadas a preparar las mentes de las personas para la Verdad. Sin embargo, 2,500 años después de su fundación, muchos budistas siguen ignorantes a la misión del Buda y su mensaje en el mundo.

Esta entrada pretende mostrar la metanarrativa del verdadero significado del Buda y sus enseñanzas.

Como todo estudioso se puede percatar, existen diferentes tipos de Budismos, esto es porque el Buda mismo predicó diferentes enseñanzas, acondicionando la Verdad a las capacidades, necesidades y naturalezas de los seres sintientes. ¿Por qué fue necesario esto? Toda revelación necesita ser comunicada en el lenguaje de las personas. ¿Cómo podemos describir la luz a seres que llevan milenios en ceguera? Por ello, no existe un solo tipo de Budismo "original". 

El Buda fue la encarnación misma del Universo. La Energía de Luz y Vida de la cual emana y que anima todo, por su infinita compasión por nosotros, los seres que sufrimos y vagamos en la oscuridad de la ignorancia en el océano sin fin de nacimientos y muertes, se personificó y se hizo hombre, para llevar la sabiduría infinita del Dharma e iluminar nuestro camino. Esta verdad no es entendida hoy aún hoy día, ¿cómo podemos esperar que el Buda pudiera comunicarla hace 2,500 años? Por ello, el Buda, en su omnisciencia, adaptó sus enseñanzas y reveló progresivamente la Verdad, preparando las mentes de las personas, hasta que reveló el propósito de su aparición en el mundo en los últimos años de vida. Para preparar sus mentes, el Buda predicó las Cuatro Nobles Verdades y las enseñanzas provisionales de los sermones Agamas, para permitirle a sus discípulos descartar sus apegos y controlar sus deseos. Luego, predicó provisionalmente sobre la Vacuidad, para ayudarles a descartar sus ideas preconcebidas del mundo y de sí mismos. Luego, el Buda reveló que existen una miríada de seres iluminados llevando a cabo la misión salvífica en el universo. Finalmente, al final de su vida, cuando los seres estaban preparados, reveló la totalidad de la Verdad en el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana, contextualizando su mensaje a la luz de la Verdad. Es por ello que se llaman las Enseñanzas Perfectas y Completas. Pero todavía hay seres que no estan preparados. Aún 21 siglos más tarde, incluso muchos budistas ignoran su mensaje. Lo sorprendente es que todo esto ya el Buda lo había predicho.

Hoy día, teniendo en la palma de nuestras manos todo el conocimiento del mundo, muchos budistas practican un "Budismo Selectivo": deciden darle la espalda a la verdadera naturaleza del Buda, su misión y su mensaje, y seleccionan las piedras del suelo en vez de rebicir el oro de la Tesorería del Dharma; prefieren seguir recogiendo estiercol antes de reconocer su parentesco y recibir su herencia; deciden volver a entrar en la casa en llamas por no poder montarse en el carruaje tirado por asnos y bueyes, en vez de montarse en el Gran Carruaje del elefante blanco.

Hay todavia quienes están engañados por Mara (la oscuridad de la ignotancia), y niegan la veracidad y la validez de estas enseñanzas. Pero negar las enseñanzas del Dharma, las cuales están contenidas en los Sutras Mahayana, es llamar al Buda un mentiroso. Si el Buda mismo fue quien predicó el Sutra del Loto, igual que predicó el Sutra del Corazón y el Sutra del Diamante, los cuales tienen menor autoridad, ¿por qué negar sus enseñanzas?

Hay quienes, en su ceguera y arrogancia, dicen que estas fueron añadiduras posteriores; que estas eran enseñanzas que existían en la cultura india desde antes del Buda, y que con el tiempo fueron filtradas en el Budismo, cuando el Buda mismo reveló que todas las religiones son medios hábiles para comunicar una porción de la Verdad; mientras otros dicen que son accesorios y distracciones para personas que no pueden enfocarse en la mente, siendo selectivos sobre sus fuentes (que nacen de la misma y única fuente que todo el resto del Dharma), como si pudiéramos reducir el océano del Dharma a un vaso de agua, o a una antigua psicoterapia; finalmente, otros lo atribuyen a "culturalismos", interpretando el Budismo con lentes neo-coloniales y perpetrando el orientalismo, vicio recientemente aceptado por la academia occidental. ¿Por qué fragmentar la Verdad (Dharma) en varias escuelas de prácticas exclusivas? ¿Por qué reducir el océano a un vaso, cuando existen escuelas que predican las Enseñanzas Perfectas y Completas del Buddhadharma? ¿Por qué darle la espalda a la misión del Buda y su mensaje en el mundo?

Hoy día muchas personas prefieren tapar el sol con un dedo. Pero el Dharma del Buda, como la Verdad, es uno y es eterno. Así como la ignorancia no tiene fin, el mensaje del Buda será perpetuado por la eternidad. La Verdad es Una. El Buda mismo predijo que aùn 2,500 años tras su Partida, habrán aquellos que, instigados por demonios (ignorancia), negarán su mensaje. Pero el Buda nunca los condenó, porque supo que si no lo reconocían era porque aún no estaban preparados, y algún día lo estarán, y reconocerán la joya preciosa escondida en sus ropas; y será ese mismo día el que finalmente reconocerán a su Padre (su unidad fundamental con la Existencia), y recibirán su legado (el Verdadero Dharma). Ese día pondrán su primer pie fuera de la casa en llamas y se montarán en el Gran Carruaje Blanco, despertarán como Bodhisattvas y trabajarán activamente por los demás en el mundo, y finalmente alcanzarán el Annutara Sanmyak Sambodhi - el Verdadero Despertar.

Está bien decir que escogemos "x" o "y" enseñanza y práctica porque va a tono con nuestras necesidades y naturalezas, pero esta mal el negar la existencia y la validéz de las otras. El Buda predicó muchas enseñanzas y métodos, pero el Dharma, como la Verdad, es uno. Es el momento de dejar de darle la espalda al Buda y negar sus enseñanzas, buscar las Enseñanzas Perfectas y Completas y asumir nuestro verdadero rol como Bodhisattvas en el mundo.

Wednesday, July 29, 2020

Breve Análisis y Reflexión: La Transmisión de la Luz del Dharma en Español - Hacia un Budismo Latinoamericano

El Budismo lleva varias décadas en Occidente. Si bien el mismo llegó a las costas de América a finales del Siglo 19 con la ola de inmigrantes asiáticos que llegaron a Occidente para trabajar en minas y plantaciones en los Estados Unidos y Canada, no fue hasta principios del Siglo 20 que el Budismo llegó a Latnoamérica (entre los 1950 y 1960), y que esta maravillosa religión abrió sus puertas a la población occidental en general. Desde entonces, el Budismo ha sido introducido a la población por académicos, maestros y entusiastas, que ven en el Budismo una luz para alumbrar la oscuridad. Pero el Budismo no se ha transmitido correctamente en Latinoamérica. Si bien tuvieron comienzos paralelos, el desarrollo del Budismo en los Estados Unidos y el Norte es muy diferente al de los países de Latinoamérica del Sur; y de hecho, se requiere del desarrollo de un Budismo distinto. Aquí proveo un breve análisis y reflexión sobre el desarrollo del Budismo Latinoamericano.


La historia ha demostrado que le toma al Budismo aproximadamente 500 años antes de desarrollarse y adaptarse por completo a una nueva región cultural, para desarrollar un Budismo auténtico y local. Tomando en cuenta el hecho que el Budismo apenas lleva un poco más de 200 años en Occidente, poco a poco vemos el surgimiento de un Budismo Norteamericano, enfocado particularmente en el laicismo, la comodidad y el bienestar. La presencia y representación de la mayoría de las escuelas budistas de China, Tibet y Japón en los Estados Unidos y Canada, junto con el desarrollo de templos y centros con maestros locales, han hecho que el Budismo haya sembrado raíces y se distancie de sus homólogos orientales. Igualmente, los Estados Unidos cuentan con varias revistas y periódicos budistas que continúan la labor laical budista en Norteamérica. 

Las diferencias budistas en creencias, comportamientos y prácticas entre Oriente y Occidente son marcadas. Tomando el ejemplo de Japón, por ser mi área de especialidad (aunque lo mismo se puede decir de todas las demás escuelas, como las escuelas budistas chinas y tibetanas), podemos ver una gran diferencia en la forma en la que el Budismo Zen japonés, por ejemplo, se diferencia del Budismo Zen americano. En materia de creencias, el Budismo Zen en Japón es a veces llamado por contemporáneos como un Zen "mágico", donde existe una creencia prevalente en los Budas, Bodhisattvas y deidades como entrs separados y externos a los cuales se acude en momentos de necesidad y como una fuente de ayuda en la práctica. Esto contrasta con el acercamiento del Zen en Occidente, el cual se ha llamado Zen "terapéutico", donde se enfoca más en el bienestar y la comodidad. Esto es, porque, en materia de creencias, el Zen en Occidente tuvo una transmisión muy distinta a Oriente. En sus inicios, al ser presentado ante una audiencia americana - para no infligir no ofender las creencias occidentales - el Budismo fue presentado como una filosofía terapéutica, y no como una religión. Esta bastardización fue perpetuada por organizaciones espirituales Nueva Era y por ateos ideológicos, y poco a poco ha sido desmentida por académicos americanos, pero es una que se perpetúa hasta nuestros días. En materia de comportamientos, el Zen en América se distingue por ser más horizontal organizacionalmente, habiendo igualmente simplificado su liturgia y casi desapareciendo el rol del ritual, a la vez que esto es contrabalanceado por un efoque fuerte en el rol social del Budismo en la sociedad y la política, con el Budismo engajado.

Estas diferencias en creencias, comportamiento y ritual, dirigidas a un acercamiento filosófico-ateo y terapéutico, unidas a la realidad de que el Budismo en Norteamérica es predominantemente blanco y de clase media-alta, han ido moldeando un Budismo Norteamericano que se espera cristalizar en los próximos cien años.

En Latinoamérica, el Budismo aún no cuenta con la representación de tantas escuelas como los países americanos anglosajones (excepto en Brazil, donde existe la representación de casi todas las escuelas budistas de Asia). ¿Cómo se verá un Budismo Latinoamericano? Ciertamente, las realidades históricas, políticas (en Latinoamérica, la mayoría de los Budistas son de derecha o izquierda moderada, mientras en Norteamérica son predominantemente de izquierda radical), y sobre todo, económicas (el Budismo en Latinoamérica es seguido mayormente por personas de clase media-baja), diferencian enormemente a los latinos de los norteamericanos. Pero otra diferencia la vemos en materia de religión, ya que Norteamérica se compone principalmente de cristianos protestantes, mientras que Latinoamérica es predominantemente católico. Esto ha llevado a un enfoque a la ortodoxia religiosa y a la anti-institucionalidad, haciendo que los latinos se dirigan más a las enseñanzas Theravada (por creerse erróneamente más cercanas a las creencias "originales" del Buda) y a un rechazo por las instituciones (por ello, otro gran porciento de budistas se inclinan a la radicalidad [falsa o mal transmitida] del Zen). Aun así, existe un leve procentaje de Budistas, que influenciados por los movimientos budistas de Norteamérica y por sus corrientes comerciales como el "Mindfulness", se inclinan a un Budismo terapéutico, mezclando el Budismo, la psicoterapia y el coaching.

Pero si bien fueron introducidos paralelamente, la falta de representación de muchas escuelas budistas (en Latinoamérica solo existen las escuelas tibetanas, el Zen y movimientos laicos como la Soka Gakkai; tan solo recientemente se ha introducido el Budismo Tendai en Puerto Rico y su Sangha en Colombia), así como la carencia de material de estudio (como libros de introducción al Budismo, así como la accesibilidad en español de los textos canónicos) han hecho que el Budismo en Latinoamérica no se haya desarrollado con la misma rapidez que en Norteamérica. Igualmente, los problemas económicos por los que han pasado (y siguen pasando) muchos países latinoamericanos han limitado la accesibilidad a la formación necesaria (normalmente, la formación budista conlleva altos costos como en pasajes a otros países, ya sea en Estados Unidos o en Asia para la formación y la ordenación en un linaje budista, costos de estadía y comida por el tiempo del entrenamiento, costos de parafernalia, libros, etc). Pero existe un pequeño grupo de personas que está trabajando para mejorarlo. 

Personalmente, he dedicado los últimos diez años a la traducción de los textos canónicos más importantes del Budismo (de muchos Sutras Mahayana como el Sutra del Loto, el Sutra del Corazón, el Sutra del Diamante, el Sutra de Vimalakirti, el Sutra de la Luz Dorada, así como otras antologías de Sutras de otros Budsas y Bodhisattvas en tres volúmenes, al igual que la contextualización de los Sutras Hinayana o Theravada en el gran esquema del Buda y su misión en el mundo), a la vez que he tratado de producir libros que arrojen luz sobre diferentes aspectos o fascetas del Budismo, como el Budismo en general, así como el Budismo Zen y Tierra Pura; también, he producido comentarios o exégesis que explican el contenido y el mensaje de las palabras del Buda en español, a la vez que trato de mantener este blog actualizado y lidero una Sangha budista en Puerto Rico y Colombia.

Por otro lado, otros maestros, como Densho Quintero (del Budismo Zen en Colombia), Kigen Dávila (del Budismo Zen en Puerto Rico), Wagner Hakushin, Jean Tetsuji y Mauricio Hondaku (todos Jodo Shunshu en Brazil), entre otros pocos, han dedicado muchos años a la labor dhármica en Latinoamérica. Ahora, recientemente, me entero, con mucha alegría, que el Budismo Shingon tendrá representación latina en Argentina. Ahora falta representación de otras escuelas como el Jodo Shu, el Jodo Shinshu y el Nichiren Shu, entre otros, y que cada escuela, tenga representación en varios países de Latinoamérica para poder poco a poco penetrar en el suelo latino y comenzar a entablar diálogo.

Pero, así como han surgido maestros legítimos, igualmente, han proliferado unos grupos compuestos por maestros falsos (como Camino del Dharma y la Orden Sarvastivada, entre otros), quienes no tienen linaje, ni formación, ni autenticidad, y quienes siguen perpetuando muchos de los mitos y malentendidos que personas como nosotros hemos tratado de combatir por años. Es por ello que siempre recalco la importancia de estudiar profundamente la procedencia y legitimidad de todo exponente budista. Aquí la importancia del linaje. El linaje es importante porque las personas necesitan saber si alguien tiene autenticidad, autoridad, capacitación y apoyo. Si no lo tiene, es como un ciego que guía a otros hacia un abismo.

Ahora, lo más importante para sentar las bases para el desarrollo del Budismo Latinoamericano es la accesibilidad de textos legítimos. La traducción de textos canónicos, como los Sutras, siempre han marcado un logro en el desarrollo del Budismo en todos los países de Asia. Las traducciones de estos textos son importantes para lograr unir el Budismo con la población local, abriendo las puertas a las mentes y espíritus de los maestros del pasado a los lectores contemporáneos. Pero hay que recordar que las traducciones son igualmente interpretaciones. Es por ello que traté en todo momento de mantener los sectarianismos fuera de mis traducciones. Es la interacción de las traducciones, junto con los maestros que transmiten el Budismo a una nueva cultura y sus seguidores los que permiten nuevas formas de expresión al pensamiento religioso. 

Sin embargo, toda traducción y libro, aunque contiene las enseñanzas, no se vuelven vitales hasta wue las personas las leen, las estudian, las discuten, las interpretan y las aplican a sus vidas. Cada texto debe ser reinterpretado a la luz de las enseñanzas de cada escuela, atemperándolo a las realidades de la Sangha o comunidad a la que se sirve. Esto da a lugar a múltiples interpretaciones nativas, las cuales enriquecen el suelo filosófico y religioso del Budismo en Latinoamérica, lo que a su vez permite futuros desarrollos. Es la diversidad de puntos de vistas lo que se convierte en el catalista para desarrollar el pensamiento religioso cultural. Luego, es importante que todos los exponentes hagan un frente unido a la ola de desinformación que existe sobre el Budismo en español. Finalmente, cada exponente debe atemperar los textos a sus comunidades y formar una red de apoyo y comunicación con el resto de los exponentes en todo el mundo latino, creando simposios interecuménicos, así como revistas y periódicos. 

Esto nos lleva a preguntarnos, ¿a dónde nos dirigiremos como budistas latinos? Está en nosotros el poder poco a poco ir desarrollando un Budismo latino. Espero que los resultados de nuestras acciones rindan fruto en los próximos diez años. 

Sunday, July 26, 2020

El Gran Barco del Despertar: Similitudes y Diferencias entre el Budismo Hinayana y Mahayana

El Budismo es una religión de más de 2,500 años, fundada en la India por un joven príncipe llamado Siddhartha Gautama, quien, tras dejar su trono, abandonó su hogar y su reino en una búsqueda por aliviar el sufrimiento humano del mundo. Tras seis años de arduas prácticas, el joven príncipe alcanzó el Despertar, y desde entonces fue llamado el “Buda”, que significa el “Despierto”. Tras su Iluminación, el Buda pasó el resto de sus cuarenta años predicando a los demás seres cómo podían alcanzar el mismo Despertar y convertirse en Budas. 

Para poder comunicar el contenido de su Iluminación, el Buda adaptó sus enseñanzas a las capacidades, necesidades y naturalezas de los seres que lo escuchaban. Para ello, ideó un método de revelar su enseñanza de forma progresiva: su primer sermón fue muy complejo, por lo que acto seguido, ocultó sus enseñanzas perfectas y completas y predicó enseñanzas más básicas, para ayudar a los seres a preparar sus mentes para su enseñanza completa. Así, el Buda luego predicó los Agamas, para ayudar a las personas a descartar sus apegos. Luego, el Buda reveló un poco más, predicando los Sutras de la Perfección de la Sabiduría o Prajnaparamita. Posteriormente, el Buda predicó los Sutras Mahayana, hasta que finalmente reveló la totalidad de su Iluminación durante los últimos ocho años de su vida en el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana.

En esta breve entrada veremos someramente las diferencias entre las escuelas Hinayana* y Mahayana.


La vida del Buda y las primeras enseñanzas dan el trasfondo al desarrollo del Budismo. Tras su muerte, sus enseñanzas fueron pasadas oralmente por Concilios, donde los presentes recitaban sus enseñanzas hasta ser codificadas. Posteriormente, estas enseñanzas fueron escritas en hojas y atadas con un hilo. Esto se llamó “Sutras”, ya que aluden simbólicamente al hilo conector del sermón contenido en sus hojas. En los Siglos posteriores, sus enseñanzas fueron transmitidas por toda la India, formando diferentes escuelas, cada una especializándose en un área o doctrina del Buda, llegando a expandirse por todo el continente asiático. Los monjes eruditos se reunían en enormes universidades budistas, donde refinaron y desarrollaron las enseñanzas del Buda, logrando encontrarles aún más significados. A su vez, el Budismo adoptó elementos de otras culturas, filosofías y religiones, así como lo había hecho durante el tiempo del Buda. Esto destacó el carácter sintetizador y armonizador del Budismo, lo que le permitió entrar sin dificultad en todos los países a donde llegó, llegando a influenciar (y a su vez siendo influenciada) en la filosofía y religión india, griega y oriental.

En la mayoría de las filosofías religiosas principales, encontrará muchos grupos que interpretan las enseñanzas básicas en su propio estilo. En el Cristianismo, hubo una división importante entre los Católicos y los Protestantes, y nuevamente dentro de los grupos protestantes, hay otros grupos como los Adventistas del séptimo día, los Mormones y los Anglicanos más ortodoxos. Igual ocurrió con el Budismo. Durante sus más de cuarenta años de predicación, el Buda predicó una amplia gama de enseñanzas; algunas enseñanzas eran complementarias, mientras que otras eran preparatorias y fueron suplantadas por enseñanzas posteriores. Por ello, durante los primeros Concilios, las diferencias fueron obviadas, pues el grueso de los esfuerzos estaban dirigidos a reunir todas las enseñanzas dadas por el Bendito, pero ya para el Tercer Concilio las diferencias no podían ser ignoradas. Así, aproximadamente 100 años después de la muerte del Buda, hubo un movimiento hacia un estilo de Budismo más abarcador. Los primeros monjes se concentraron en la iluminación personal, buscando las respuestas espirituales para sí mismos, encerrados en los monasterios. Pero la información se limitó severamente a la comunidad laica, ya que se suponía que solo los monjes podían lograr la Budeidad. La población laica solo podía ayudar económicamente a la comunidad monástica, con la esperanza de renacer en los Cielos o como monje en una vida futura, para así alcanzar la liberación personal.

Durante los siguientes trescientos años, se desarrolló un grupo que creía que la compasión por toda la humanidad era una parte importante del Budismo, y que la enseñanza debería estar totalmente disponible para todos. Los que siguieron estos ideales expandidos se llamaron a sí mismos Mahayana, que significa el “Gran Vehículo”, y se refirieron a aquellos que se quedaron en la enseñanza tradicional como el grupo Hinayana, que significa el “Vehículo Pequeño”. En otras palabras, la implicación era que el enfoque Hinayana era individual y egoísta, mientras que el Mahayana estaba disponible para más personas. Al grupo original no le gustó el término Hinayana, y luego, siglos más tarde, se refirieron a sí mismos como Theravada, el camino de los Ancianos. Los seguidores del Hinayana se enfocaron en las primeras enseñanzas del Buda (donde él se describió simplemente como un maestro), aquellas que eran meramente preparatorias y solo revelaban una porción de las enseñanzas completas que el Buda reveló posteriormente en su vida. En cambio, los seguidores del Mahayana se enfocaron mayormente en las enseñanzas finales (donde el Buda mismo se reveló como una encarnación compasiva del Dharmakaya o del Universo, quien asumió la forma de un maestro para traernos la sabiduría del Dharma y aliviar el sufrimiento). Los grupos Hinayana decidieron ignorar estas enseñanzas posteriores como elaboraciones innecesarias y enfocarse solo en las enseñanzas primeras del Buda (el Buda mismo entendió esta prerrogativa, aunque la criticó, entendiendo que todos tienen su pripio proceso en asimilar la Verdad). Esto marcó la división histórica más grande dentro del Budismo, la cual existe aún en nuestros días. El Budismo Primitivo basado en el modelo Hinayana es usualmente llamado Theravada (aunque este es el nombre de una serie de escuelas entre muchas) se encuentra hoy en Sri Lanka, Birmania, Tailandia y Camboya, mientras que el Mahayana se dirigió al norte hacia China y desde allí a Japón, Tíbet y Corea. El grupo Hinayana se ha mantenido bastante unificado, pero el grupo Mahayana nuevamente se dividió en varias ramas, incluido el Budismo Zen, el Budismo Tierra Pura y el Budismo Tántrico o Vajrayana, pero todas son Mahayana.

No obstante, debemos destacar que, inicialmente, debido al enfoque abierto del Buda a todas las filosofías religiosas, y su tolerancia de todos los buscadores genuinos, los grupos Hinayana y Mahayana no tienen antecedentes de conflictos importantes y, en los primeros días, a menudo compartían el mismo monasterio entre ellos.

Pero el concepto de “Yana”, “balsa” o “vehículo”, vino del Buda. La India era una tierra que estaba atravesada por muchos ríos y canales, y el camino era principalmente en ferry o balsa. Así que describió el viaje espiritual como uno que necesitaba una balsa, una filosofía que podría dar un paso más en el camino hacia la Iluminación. El Buda mismo clasificó su enseñanza en Yanas, distinguiendo sus enseñanzas primitivas de sus enseñanzas finales. Es por eso que escuelas como la escuela Tiantai china y la escuela Tendai japonesa se llaman “Perfectas y Completas”, ya que se basan en las enseñanzas completas y finales del Buda, a la vez que enmarcan las enseñanzas del Budismo Primitivo dentro de su sistema de clasificación unificador.

Con este preámbulo, podemos destacar las diferencias principales entre las ramas Hinayana y Mahayana en una tabla:


Como podemos apreciar en la tabla, otra diferencia significativa está en el énfasis en el ideal del Arhat, o persona iluminada, y el Bodhisattva, o guía espiritual. El Buda, en sus primeros días, utilizó el termino Arhat para referirse a una meta espiritual dentro de la comunidad monástica. Un Arhat era entonces una persona que había alcanzado el estado espiritual más elevado dentro de la comunidad monástica. Pero posteriormente, el Buda se refirió al concepto del Bodhisattvas antes de su muerte, revelando que el estado del Arhat era un estado de iluminación parcial y egoísta, ya que no existía salvación individual sin la inclusión de todos los demás seres sintientes. Pero no fue crucial para los budistas originales. Sin embargo, con el desarrollo del Budismo Mahayana, los Bodhisattvas se convirtieron en una parte importante del nuevo pensamiento. Un Bodhisattva significa “un ser iluminado” y el ideal del Bodhisattva es aquel que ha alcanzado la máxima comprensión y retrasa su Iluminación final para ayudar a otros a progresar espiritualmente. 

En el Budismo Hinayana, un Bodhisattva es un Buda antes de alcanzar la Budeidad, y usualmente, el termino está reservado para el Buda Shakyamuni. En el Budismo Mahayana, por otro lado, todos los budistas practicantes son aprendices Bodhisattvas. En el camino, las diversas sectas introdujeron una gama de figuras de Bodhisattva de alto nivel, que representan diferentes valores a buscar, como la sabiduría y la compasión, y que pueden brindar protección a quienes rezan a ese Bodhisattva en particular. Por ejemplo, el Bodhisattva Avalokiteshavara representa la compasión, mientras que el Bodhisattva Manjushri representa la sabiduría. Esto no es diferente a los santos de las iglesias cristianas.

Espero que este breve recuento ayude a todos los buscadores en su travesía por el profundo y amplio océano del Budismo.

* Utilizo el término Hinayana para nombrar aquellas escuelas que siguen el Budismo Primitivo, y no el termino Theravada, ya que el nombre Theravada solo agrupa un conjunto especifico de escuelas y no es utilizado por la mayoría de las escuelas antiguas. 

Saturday, July 25, 2020

Video Introductorio al Budismo Tendai - Entrevista al Rev. Monshin Naamon

Recientemente mi maestro budista, el Ven. Rev. Monshin Naamon, el abad del Tendai Betsuin de Nueva York y Representante Oficial de Enryakuji (Monte Hiei), Cuartel General de la Escuela Tendai en Japón, en Occidente, fue entrevistado por el productor Yujiro Seki para "Carving the Divine", el cual es un documental sobre la talla de estatuas budistas japonesas que pretende preservar y dar a conocer esta importantísima y milenaria tradición. En la entevista en inglés, el Rev. Monshin magistralmente nos explica los básicos del Budismo Tendai. Espero que sea para el provecho de todos. 


Esperamos que se pueda presentar una versión subtitulada para el beneficio de toda la comunidad hispana. Mientras tanto, el documental, traducido al español como "Tallando lo Divino" se estará presentando prontamente en Latinoamérica. 

"Las Tres Constantes de la Vida" - Enseñanzas Budistas para Tiempos de Crisis - Charla del Dharma

El Budismo es una religión de más de 2,500 años que provee uan serie de enseñanzas específicamente adaptadas para los momentos más difíciles de nuestras vidas, como el sufrimiento, la enfermedad, la vejez y la muerte. Las Enseñanzas Perfectas y Completas del Verdadero Budismo nos revelan que esta sabiduría no tiene origen humano, sino que su fundador, el Buda, fue una encarnación de la Vida y la Luz infinita del Universo, quien por compasión por los seres sintientes, bajó al mundo a traernos la sabiduría del Dharma (enseñanza budista), para que pudieramos navegar por las vicicitudes de Esta Orilla del sufrimiento de la vida y llegar a la Otra Orilla de la felicidad. Entre el océano de enseñanzas budistas, hoy continuaremos viendo cómo podemos utilizar el Dharma para estos tiempos de crisis en los cuales vivimos. 


El Buda, en los Sutras, los cuales son la colección canónica de sus sermones dados en sus más de cuarenta años de predicación en el mundo, nos revela las Tres Constantes de la Vida:

Un día preguntó Yama a un pecador que cayó en el infierno después de haber muerto por haber actuado con maldad en la vida. “¿Cuándo tú estabas en el mundo, no te encontraste con los tres ángeles?” “No, mi señor, no me he encontrado con ellos”.

“Entonces dime, ¿no has visto, acaso, a hombres tanteando con sus bastones con la espalda encorvada por los años?” “Sí, mi señor, esa clase de ancianos la he visto a menudo.” “Y tú no has reconocido en el anciano un mensajero celestial enviado para avisarte que tú también envejecerías y que tenías que hacer pronto el bien. Por eso te encuentras pagando tus pecados.”

¿No has visto algún enfermo sin poderse levantar, tan demacrado que induce a desviar la vista del que lo mira?” “Sí, gran señor, estos enfermos los he visto.” “Y tú viendo al ángel dentro de esos enfermos, ¿no pensaste que tampoco eres inmune a la enfermedad? Por eso estás en este infierno. Porque no los tomaste en cuenta.”

“No has visto, acaso, a tu alrededor, hombres muertos?, ¿y la tristeza de los hombres que lloran a los muertos?” “Sí, gran señor, muertos he visto muchos en mi vida.” “Y tú, viendo al ángel que advierte a los hombres sobre la fatalidad de la muerte, no pensaste en la muerte y descuidaste de hacer el bien, y por eso estás recibiendo ahora el castigo. De acuerdo a lo que hayas hecho, recibes luego el pago a ello.”

El sufrimiento, si bien es indeseado, es un llamado al Despertar. En este extracto de los Sutras, el cual proviene del Devadutta Sutta, los escritos del Budismo Primitivo, nos muestra que a veces las desgracias son oportunidades para poder ver cosas importantes y que requieren de nuestra atención inmediata. La vejez, la enfermedad y la muerte son las Tres Constantes de la vida, y no hay nada ni nadie que pueda escapar de ellas, ni ayudar a otros a escapar de los mismos. Estas Tres Condiciones existen dado a que es la naturaleza del mundo el que todos los fenómenos estén sujetos al cambio y la impermanencia. 

La vejez, la enfermedad y la muerte nos causan sufrimiento a nosotros y a nuestros seres queridos. Pero todo lo que nace muere; son parte normal de la vida, y el tratar de cambiarlo - el apego - es lo que causa el sufrimiento. Pero todo en la vida posee un significado; todo ocurre por algo. En el Budismo, esto no es el destino, sino la Ley de Causa y Efecto: el Karma. Dado a nuestra ignorancia fundamental, poseemos nociones erróneas sobre la vida y sobre nosotros mismos. Pero la vejez, la enfermedad y la muerte son recordatorios de la transitoriedad de la vida, y a veces, como dice el Sutra, son "mensajeros celestiales" que nos urgen vivir una vida noble y cultivar las raíces de la virtud, para beneficio nuestro - en un futuro renacimiento, así como para poder cultivar los resultados de nuestras acciones positivas en esta vida - así como para el beneficio de todos los demás seres sintientes, con los cuales estamos unidos fundamentalmente, ya que todos somos expresiones de la misma fuerza y energía de vida. 

Yama, en el canon budista, es el Rey del Infierno y del Inframundo, y quien pesa nuestras buenas y malas acciones tras nuestra muerte, lo cual determina nuestro futuro nacimiento. Yama es entonces la personificación de la ley del karma en acción, y los resultados de nuestras acciones son nuestros. No existe una fuerza externa que decida nuestra suerte; nosotros somos amos de nuestro destino; tanto de nuestra fortuna como de nuestras desgracias. Esto es algo que debemos de cultivar en vida, y la vejez, la enfermedad y la muerte son llamados a despertar de nuestro sueño mundano para cultivar nuestra espiritualidad.

“Y tú viendo al ángel dentro de esos enfermos, ¿no pensaste que tampoco eres inmune a la enfermedad? Por eso estás en este infierno. Porque no los tomaste en cuenta.” Esto muestra una fotografía de los tiempso en los cuales vivimos. Vivimos en una sociedad occidental que valora el individualismo sobre la colectividad, y por ello, muchas personas viven egoístamente, prefiriendo sus libertades al bienestar colectivo, aunque esa "libertad" pueda traer consecuencias nefastas a los demás. En estos tiempos de panedemia, muchas personas se rehusan a utilizar una mascarilla, citando sus libertades personales e incomodidades como pretexto antes de pensar en el bienestar de los demás. Esto contrasta grandemente con las sociedades en oriente, donde se valora más la colectividad que el individualismo personal, donde desde antes de la pandemia era costumbre utilizar mascarilla ante una gripe común por consideración por la salud y el bienestar de la sociedad. 

El Budismo nos enseña que no existe tal cosa como un "ego" o un "yo" o "alma" individual, eterna y separada de todo lo demás, sino que todos somos expresiones o manifestaciones de la energía de vida que anima y compone todo el Universo. Por ello, todos estamos fundamentalmente conectados, y lo que perjudica a uno perjudica a todos, Por ello, en el Budismo Mahayana, no existe la noción de la salvación individual: todos seremos salvos cuando todos los seres sintientes hayan sido salvados.  Por ello, no podemos pensar solo en nosotros, sin que debemos de tomar en consideración igualmente a todos los demás. ¿Qué importa más: nuestra comodidad o la salud y la vida de los demás? Pero hoy día las personas son muy egoístas, y esto lleva a los sucesos que vemos todos los días en las noticias en los Estados Unidos. Esto me recuerda otro episodio de los Sutras:

"La esposa de un hombre rico, llamada Kisagotami, enloqueció por la muerte de su pequeño hijo. Sin escuchar las palabras de los familiares, salió con el cadáver de su niño en los brazos en busca de un médico que pudiera curarlo.

"Los del pueblo derramaban lágrimas de compasión por la mujer enloquecida, pero no podían hacer nada para ella. Uno de los creyentes del Iluminado, viéndola tan desesperada le aconsejó que fuese a Jetavana, en donde se hallaba el Buda. La mujer fue rápidamente hacia el lugar indicado con el niño.

"El Iluminado la miró con calma y le dijo, 'Mujer, para curar a este niño es menester un poco de semillas de amapola. Ve a la ciudad y pide que te las regalen. Pero, ten bien presente que deben ser de una casa en donde no haya habido ningún muerto.'

"La madre enloquecida salió a la ciudad en busca de las semillas de amapola. No era difícil conseguir las semillas, pero buscó en vano la casa en donde nunca hubiera habido muertos. Comprendió, por fin, las palabras del Buda y, como si hubiera despertado de un sueño, recobró el entendimiento. Fue a dejar el cadáver frío de su hijo en la tumba y volvió donde el Buda para ser su discípula".

La madre del difunto niño somos todos nosotros, quienes nos aferramos a las formas y nuestras ideas preconcebidas del mundo y de la "normalidad". Tratamos de volver a ese sentimiento de "Seguridad" y "normalidad" de antes de la pandemia, pero eso, por el momento, no volverá. Entonces, mortificamos a los demás rehusándonos a seguir las ormas de distanciamiento y el uso de mascarillas en espacios públicos, sin velar por la salud de los demás. Pero la enfermedad del COVID-19 y su muerte nos puede tocar a nosotros y a nuestros seres queridos. Entonces, esto ya no será una idea abstracta de la enfermedad ni algo que sucede fuera de nosotros, sino que veremos que, como una de las Tres Constantes de la vida, es una realidad, y no podemos cambiarla. 

Como la madre de la parábola, debemos de entender que esto no tiene que ver con nosotros, sino con todos. No podemos pensar en individualismos, sino en el colectivo. Esta pandemia es entonces como esos mensajeros celestiales que nos están llamando a vivir una vida de bien, velando porque nuestros pensamientos, palabras y acciones sean para el beneficio nuestro y de los demás. Cuando ponemos nuestro ego a un lado y trabajamos por los demás, estamos transitando el Camino del Bodhisattva.

El Sutra de Vimalakirti nos enseña cómo los Bodhisattvas trabajan en el mundo: "Como todos los seres vivos están sujetos a la enfermedad, yo también estoy enfermo. Cuando todos los seres vivos ya no estén enfermos, mi enfermedad llegará a su fin. ¿Por qué? Un Bodhisattva, debido a (su promesa de salvar) a los seres vivos, entra en el reino del nacimiento y la muerte que está sujeto a la enfermedad; si todos están curados, el Bodhisattva ya no estará enfermo". Luego ,el Sutra nos muestra cómo los Bodhisattvas y los Budas ven a todos los demás seres sintientres: "Por ejemplo, cuando el único hijo de un anciano se enferma, también lo hacen sus padres, y cuando recupera su salud, ellos también. Del mismo modo, un Bodhisattva ama a todos los seres vivos como si fueran sus hijos; así que cuando caen enfermos, el Bodhisattva también está enfermo, y cuando se recuperan, ya no está enfermo".

El mundo necesita de nuestra compasión, no más sufrimiento; nosotros mismos podemos hacer de este mundo un infierno o un cielo, y todos y cada uno de nosotros podemos sembrar la semilla del cambio. No esperemos a que nos toque a nosotros para preocuparnos - sigamos las normas del distanciamiento, utilicemos mascarillas y velemos por la salud y bienestar propio y de todos. Veamos a los demás seres sintientes como a nuestros seres queridos y seamos las manos compasivas del Buda en el mundo.