Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.


Wednesday, January 26, 2022

La Tesorería del Dharma de las Enseñanzas Perfectas y Completas: Las Enseñanzas del Shoshikan - Capítulo 5: Las Actividades de la Mente

 El Shoshikan (Hsiao Chih-kuan), que se puede traducir como la "El Pequeño Tratado de la Calma y la Contemplación", fue uno de los primeros tratados de meditación jamás escritos. El mismo fue compuesto por el Gran Maestro Chih-i (Tendai Daishi), el fundador de la escuela Tientai (Tendai) en China. La escuela Tientai rescató el verdadero propósito y mensaje del Buda para el mundo, el cual había sido olvidado o ignorado por los eruditos budistas por siglos, y con ello, influyó enormemente el desarrollo del Budismo Mahayana en el Este de Asia. Este tratado fue un pequeño libro escrito por el Gran Maestro Chih-i para resumir los puntos importantes para la práctica de la meditación budista tradicional de Shikan, o Samatha y Vipassana. En esta serie de Lecturas estudiaremos extractos del Shoshikan del Gran Maestro Tendai y veremos cuáles son sus implicaciones para nuestra práctica budista y nuestra vida diaria.

En el capítulo anterior comenzamos a entrar de lleno en la práctica correcta de la meditación budista, con los factores preliminares del ajuste del cuerpo y la respiración. En este capítulo, y en los próximos, comenzaremos a detallar las actividades de la mente.

En el inicio de su análisis de las actividades mentales, el Gran Maestro Chih-i nos dice que al momento de sentarnos a meditar, debemos poseer Cinco Actividades o Medios Hábiles: (1) tener deseo o propósito, (2) poseer un espíritu serio y entusiasta, (3) estar atentos, es decir, practicar la atención plena, (4) tener una buena instrospección, y (5) poseer claridad y armonía. Veámoslas con detalle.

"Al practicar la meditación, la mente debe ser poseída por cinco actividades o estados expeditivos. La primera de ellas es una actividad de deseo o propósito. Es voluntad en el sentido de deseo supremo, o preferencia de control directivo. Si queremos alcanzar el objeto de la meditación, debemos desear y tratar de evitar todos los pensamientos falsos y mundanos y tomar el logro del objeto de la meditación, es decir, el logro de la tranquilidad, el conocimiento y la sabiduría trascendental, el deseo y el propósito primordial de la mente."

Es bien importante estar claros sobre por qué nos sentamos a meditar. Toma un tiempo y reflexiona: ¿por qué meditas? ¿Qué pretendes alcanzar por medio de la meditación? Constantemente escuchamos maestros budistas decir que debemos meditar sin expectativa, sin esperar nada a cambio. Creo que esto es altamente deceptivo. No creo que digan que debemos meditar sin un objetivo o propósito. Así no alcanzaremos absolutamente nada. Es como ir al mar y vagar a la deriva, sin mapa ni timón, dejándote llevar por el viento. No llegarás a ningún lado. 

Antes de sentarnos a meditar, debemos tener un objetivo claro. Mientras menos específico mejor. Es como tener un meta-objetivo o un meta-propósito. En el capítulo anterior vimos los verdaderos fines o propósitos de la meditación en el Budismo Tendai. Por supuesto, el más alto propósito de la meditación es el "Logro Supremo": el Despertar. Por medio de la meditación, podemos descubrir y cultivar nuestra Naturaleza Búdica y hacerla brillar, para que sea nuestra Budeidad Innata la que guíe nuestros pensamientos, palabras y acciones - nuestro Verdadero Ser - y no nuestro ser finito y falso basado en el ego. Si tenemos un propósito muy definido, como por ejemplo, el estar en paz y calma, podemos caer en la trampa de la desilución al ver que no lo hemos alcanzado. Esto es porque la meditación es un proceso, no un fin, y es uno que va en contra de décadas o muchos años de patrones limitantes y conceptos erróneos que debemos ir reaprendiendo poco a poco por medio de la práctica de la meditación.  En fin, el setirnos en paz y calma es un producto derivado de la meditación - uno muy bueno - pero no es el objetivo real de la práctica meditativa.

Así, como vemos, el mismo Chih-i nos alienta a tener un propósito en nuestra práctica de la meditación. Si bien nuestra meta es el logro del Despertar, lo más importante es el proceso y no el destino. Es por eso que el título de este libro es "Comulgando con el Buda". Cuando nos sentamos a meditar, disolvemos poco a poco las barreras ficticias de nuestro ser falso y finito y revelamos nuestro Verdadero Ser, el cual es uno con el Cosmos, y comulgamos con el Buda como la Totalidad de la Existencia. De lo contrario, como dice el Shoshikan, no sabremos a dónde nos dirigimos y podemos reforzar los patrones limitantes y erróneos que tratamos de evitar. Si tratamos de comulgar con el Buda, y vemos la meditación como un alto sacramento, más que solo una práctica, esto sirve como medio hábil para reorientar nuestra práctica.

"La segunda actividad expediente de la mente se caracteriza por un espíritu serio y entusiasta. Esto significa guardar los Preceptos con una perseverante sinceridad de espíritu: significa renunciar a los cinco obstáculos y perseverar en nuestra práctica con celo de todo corazón al anochecer y al amanecer. Al igual que el esfuerzo requerido para producir fuego al frotar dos pedazos de madera, así debe buscar la Iluminación, con el mismo celo fervoroso."

El segundo elementos necesario para el control de las actividades de la mente es el tener un espíritu serio y entusiasta. Esto es, si tenemos bien fijo nuestro norte - alcanzar el Despertar y salvar a todos los seres sintientes - podemos mantenernos energéticos y perseverar en nuestra práctica, sobre todo, cuando no tenemos ánimo de meditar, o cuando tenemos que enfrentar los cinco obstáculos mencionados por Chih-i, o los cinco impedimentos que nublan la mente de las personas e impiden que surja el bien en ellas. Estos son: (1) la codicia, (2) la ira, (3) la somnolencia y languidez, (4) la excitación y la depresión (inestabilidad emocional), y (5) la duda. El mismo Chih-i nos dice que, no importa cuán avanzado te encuentres, siempre debes estar pendiente a estos cinco obstáculos y practicar. El Despertar no llega solo. Nuestra Naturaleza Búdica, aunque impoluta, se encuentra cubierta por vidas y vidas de deseos, pasiones y mal karma. Tenemos que poseer una meta elevada y practicar con vigor y perseverancia. Es por eso que tanto la perseverancia (Virya) como la meditación (Dhyana) con dos Paramitas o Perfecciones budistas que debemos cultivar para poder avanzar en nuestra práctica. 

"La tercera actividad expediente de la mente es la atención plena y el recuerdo. Esto significa que siempre debemos tener en cuenta el vacío y el aspecto ilusorio del mundo con todo su sufrimiento, y siempre debemos tener pensamientos de la nobleza y el valor de la Iluminación que alcanzamos a través de la práctica de la meditación. Es noble porque conduce al logro más alto de realización, sabiduría y compasión. Abre la capacidad de la mente para el disfrute de las más altas potencias cognitivas; le da a uno la intuición de la bienaventuranza que sigue a la extinción de los pensamientos incorrectos, y permite a uno realizar la alegría más alta cuando la sabiduría perfecta se dedica a la liberación de todos los seres sintientes. Esto es lo que se entiende por recuerdo."

¿Qué quiere decir Chih-i cuando nos dice que debemos tener atención plena al momento de meditar? Esto significa que debemos tratar de realizar la Vacuidad, la total interconexión, de todas las cosas, y trascender nuestros pensamientos y sensaciones dualistas, y alcanzar la Unidad Fundamental, la Consciencia Universal, que subyace por debajo de todo este mundo ilusorio y nuestro ego finito y falso, y tratar de cultivar nuestra Naturaleza Búdica, y hacerla brillar en nuestras vidas, para de la misma surga las cualidades positivas de la compasión y la sabiduría que son nuestra verdadera naturaleza. 

Al hacer una distinción clara entre las cualidades negativas y positivas de la mente, y su resultante karma, podemos cultivar cualidades positivas, como los Cuatro Brahmaviharas de (1) Benevolencia, (2) Compasión, (3) Alegría, e (4) Imparcialidad. La Benevolencia, o "Maitrī" en sánscrito, aquí se puede interpretar como dar placer o felicidad a los seres vivos; la Compasión, o "Karuna", como eleminar sus sufrimientos; la Alegría, o "Muditā", como regocijo de ver a los seres liberarse del sufrimiento y obtener felicidad, y la Imparcialidad, o "Upekshā", se puede ver como abandonar los apegos al amor y al odio y ser imparcial con todos. 

Cuando eliminamos las malas cualidades y cultivamos las positivas, podemos transformar los Cuatro Indicativos del Mundo Saha de Sufrimiento, Impermanencia, Impureza y No-Ser, a las Cuatro Nobles Cualidades de un Buda: Felicidad, Eternidad, Pureza y Verdadero Ser. Estos describen la verdadera naturaleza de la vida de un Buda, que es pura y eterna, y que manifiesta el Verdadero Ser y disfruta de la felicidad absoluta. Debido a que todos poseemos la Naturalesa Búdica, todos podemos desarrollar las cuatro virtudes cuando alcanzan la Budeidad mediante el cumplimiento de las enseñanzas del Buda.

"La cuarta actividad expediente de la mente es la agudeza de la penetración. Debemos reflexionar comparando los placeres del mundo con los que vienen con la práctica de la meditación. Debemos pensar con penetración en cuanto a si hay una pérdida o una ganancia, en cuanto a si la ganancia de la práctica de la meditación es insignificante o de la más alta importancia. Las delicias del mundo son elusivas y engañosas; uno necesita la agudeza de la penetración para juzgarlos correctamente. Las fascinaciones del mundo a menudo oscurecen el sufrimiento y la irrealidad. Si lo consideramos cuidadosamente, debemos ver que el deseo por el mundo y sus ilusiones es una pérdida y no una ganancia."

El mismo Gran Maestro Chih-i acepta entre líneas que meditar no es fácil, y que hay muchas otras actividades mucho más divertidas que sentarnos a hacer lo que para muchos es "nada". Pero por muy llamativas y seductivas que sean los placeres mundanos - y no estamos diciendo que debamos reprimirlos o negarlos o evitarlos absolutamente - los mismos son efímeros. Tan pronto como llegan y son satisfechos, volvemos a sentirnos vacíos y con más deseos de algo que nos vuelva a hacer sntir mejor y satisfechos. En cambio, los beneficios de la meditación son diraderos. De hecho, podemos decir que duran por la eternidad. 

"Por el contrario, la misma agudeza de la perspicacia convencerá a uno de que la práctica de la meditación trae una ganancia inestimable, una realización intuitiva y la inteligencia trascendental que están libres de intoxicantes y son incondicionados. Vivir en un lugar tranquilo y aislado, sentirse libre de la esclavitud de la vida y la muerte, su infelicidad y sufrimiento, y sentarse tranquilamente en meditación, es de suma importancia y valor. La agudeza de la percepción mantendrá estas diferencias claras ante la mente y ayudará a uno en la práctica ferviente de la meditación."

Ahora, no debemos de caer en la trampa del otro extremo y abandonar completamente el mundo y tratar de vivir una vida recluída y basada exclusivamente en la meditación o la práctica budista. Esto iría en contra del principio supremos del Budismo, el Bodhicitta, el Deseo de Alcanzar el Despertar para Salvar a Todos los Seres Sintientes. 

El Budismo no predica el abandono al mundo, sino su total experiencia, una experiencia no basada en la dualidad, sino en la Unidad; una experiencia donde no nos dejamos llevar por los placeres ni los deleites, ni por el asetismo y la negación, sino por una expriencia basada en la Verdadera Naturaleza de la Realidad, donde podemos trabajar en la dualidad desde la Unidad, y todos podemos vivir vidas más plenas, armónicas con la Vida, y donde podemos trabar para ayudarnos los unos a los otros; esto es, una vida con propósito. Este es uno de los regalos de la meditación y la práctica correcta budista.

Esto es precisamente lo que el Gran Maestro Chih-i nos quiere decir con el próximo párrafo, cuando nos dice:

"La quinta actividad expedita de la mente es la claridad y la armonía. Esto significa que debemos entender claramente la Verdadera Naturaleza del mundo con su dolor y, al mismo tiempo, debemos saber que la tranquilidad y la inteligencia de la mente gracias a la práctica de la meditación son muy preciosas y honorables. Con esta claridad y solidez mental debemos determinarnos sin reservas a practicar la meditación con nuestra mente de forma inmovible, de modo que podamos resistir y rechazar todas las influencias malvadas de los Devas, Maras y Thirthakas, que podrían detener nuestros esfuerzos. A pesar de que somos inconscientes de cualquier éxito marcado en nuestra práctica, la claridad y la armonía de la mente prevendrán descuidar la práctica o de volver atrás. Una persona que va a comenzar un viaje debe tener una idea clara de dónde y por qué va, y no será fácilmente desviado, por lo que una persona en su práctica de la meditación debe tener una mente clara y única si desea tener éxito en su logro de la Iluminación."

¿Cómo podemos actuar en el mundo basándonos en nuestra Unidad Fundamental, y hacer que brote de nuestra propia Naturaleza Búdica es infinita fuente de compasión y sabiduría? Accesando a nuestra Calma Innata, y desde allí, actuando Contemplativamente en el mundo. Esto es lo que quiere decir Samatha (Calma) y Vipassana (Contemplación). 

Como mencionamos en el capítulo anterior, Samatha o "Calma" puede verse como "inactividad", "Unidad", "Vacuidad"; y Vipassana o "Contemplación" puede verse como "actividad", "dualidad", como el "Mundo Convencional". El vivir entre la Unidad y la dualidad, entre el Nirvana y el Samsara, es la verdadera práctica del Camino Medio. 

En el próximo capítulo, veremos más instrucciones sobre las actvidades de la mente, y la práctica correcta de nuestra sesión de meditación.

Sunday, January 23, 2022

La Tesorería del Dharma de las Enseñanzas Perfectas y Completas: Las Enseñanzas del Shoshikan - Capítulo 4: Regulación y Reajuste Corporal

  El Shoshikan (Hsiao Chih-kuan), que se puede traducir como la "El Pequeño Tratado de la Calma y la Contemplación", fue uno de los primeros tratados de meditación jamás escritos. El mismo fue compuesto por el Gran Maestro Chih-i (Tendai Daishi), el fundador de la escuela Tientai (Tendai) en China. La escuela Tientai rescató el verdadero propósito y mensaje del Buda para el mundo, el cual había sido olvidado o ignorado por los eruditos budistas por siglos, y con ello, influyó enormemente el desarrollo del Budismo Mahayana en el Este de Asia. Este tratado fue un pequeño libro escrito por el Gran Maestro Chih-i para resumir los puntos importantes para la práctica de la meditación budista tradicional de Shikan, o Samatha y Vipassana. En esta serie de Lecturas estudiaremos extractos del Shoshikan del Gran Maestro Tendai y veremos cuáles son sus implicaciones para nuestra práctica budista y nuestra vida diaria.

En los capítulos anteriores, hemos visto como el Gran Maestro Chih-i, en su obra, el Shoshikan, nos ha guiado poco a poco a desarrollar un estilo de vida saludable y conductivo para la práctica seria de la meditación. Hemos visto las Condiciones Externas, que se refieren a nuestro ambiente y entorno, y las Condiciones Internas, las cuales se refieren a nuestro mundo mental y emocional. Ahora, en este capítulo, titulado "Regulación y Ajuste", veremos cómo todas estas condiciones se combinan para abordar correctamente la práctica de la meditación budista.

"Cuando nosotros, los seguidores del Buda, comenzamos a aprender la práctica de la meditación, lo hacemos porque queremos poner en práctica todas las enseñanzas de todos los Budas de las diez direcciones, del pasado, presente y futuro. Debemos, al principio, además de desear alcanzar la Iluminación Suprema, hacer un serio voto de salvar a todos los seres sintientes. Nuestro propósito para hacer esto debe ser tan firme e inmutable como el oro o el acero. Debemos ser enérgicos y valientes incluso a costa de nuestras propias vidas. Nunca debemos laxos ni retroceder aún después de haber alcanzado todos los Dharmas de todos los Budas. Habiendo hecho este voto con total sinceridad, podemos sentarnos con pensamientos rectos, contemplando la Verdadera Naturaleza de la Realidad y de todas las cosas, el mérito y el demérito, la memoria y el olvido, la falsa conciencia que surge de la percepción sensorial de los objetos y del proceso de la todas las leyes del triple mundo de causa y efecto, de nacimiento y muerte; todos están dentro del alcance de la mente. Esto está escrito en "El Dasa-bhumika Sutra":

“No hay nada en el triple mundo que esté fuera de nuestras propias mentes. Cuando te das cuenta de que no hay personalidad en tu mente, entonces reconocerás que no hay realidad externa”.

En las primeras líneas de este capítulo, Chih-i nos recuerda que el propósito último del Budismo es alcanzar el Despertar, la Iluminación Suprema. Esto es, despertar a nuestra Unidad Fundamental, realizar la total interconexión con todas las cosas, descubrir nuestra Naturaleza Búdica, y permitir que de la misma brote esa fuente infinita de Compasión y Sabiduría, la cual ha estado operando en el Cosmos desde el principio del tiempo, y ayudar a todos los seres sinitientes a alcanzar el mismo estado espiritual. Esto es llamado el "Bodhicitta", el cual estudiamos en el Makashikan, el Deseo de Alcanzar el Despertar por el Bien de Todos los Seres Sintientes. Este es el pre-requisito sine qua non del Budismo Mahayana y el comienzo del Camino del Bodhisattva.

Igualmente, Chih-i nos dice que meditar es poner en práctica todas las enseñanzas de los Budas en las diez diecciones y los tres tiempos. Esto es porque cuando meditamos, comulgamos con el Buda como la Totalidad de la Existencia, y a su vez, despertamos nuestra propia Budeidad Innata y la hacemos brillar en nuestras vidas. Cuando comulgamos con la Budeidad, somos como una gota que se funde en un Gran Océano, y nos convertimos en ese Océano, con toda su vastidad, abrazando todo, trascendiendo el tiempo y el espacio, y realizando la Unidad Fundamental con todo en la Existencia. 

En fin, meditar es despertar en nosotros el Bodhicitta, poner todas las enseñanzas de todos los Budas en acción, y ser uno con el Cosmos. Es meditar en la Verdadera Naturaleza de la Realidad; uno de los sacramentos budistas. Por ello, es algo sagrado y que debemos de acercarnos con mucha devoción, fe y reverencia.

"Si nuestros pensamientos no se apegan o se ven influenciados por las cosas, entonces la acción, los hechos, el nacimiento y la muerte, todos cesan y nos damos cuenta de que nunca han existido. Después de recordar todas estas cosas, entonces comienza la práctica real de la meditación de acuerdo con las etapas dadas aquí."

Cuando meditamos, y esto lo tocaremos con más detalle prontamente, accesamos a la Novena Consciencia de la Budeidad, la Consciencia Fundamental, y allí, no hay espacio ni tiempo. Somos como olas que descubren que siempre han sido el mar, sin nacimiento ni muerte. Es dejar atrás al mundo del a dualidad y accesar la Unidad.

"Ahora consideremos el cuarto capítulo: ¿qué se entiende por 'Regulación y Reajuste'? Esto puede ser comparado con el trabajo de un alfarero. Antes de que pueda comenzar a formar un tazón o cualquier otra cosa, primero debe preparar la arcilla; no debe ser ni demasiado blanda ni dura. Así como un violinista regula la tensión de las diferentes cuerdas ya que deben estar en perfecta sintonía antes de poder producir música armoniosa. Es lo mismo en nuestro caso. Antes de que podamos controlar nuestra mente para alcanzar la Iluminación, primero debemos regular y ajustar las condiciones interiores.

"Para poder asegurar la correcta regulación y el reajuste de las condiciones para nuestra práctica de la meditación, hay cinco lecciones que debemos aprender. Si estas lecciones son aprendidas y aplicadas, entonces el Samadhi puede ser fácilmente alcanzado, de lo contrario, se experimentará una gran dificultad y nuestra tierna raíz de bondad apenas podrá brotar."

Bien, ahora que hemos visto las Condiciones Externas e Internas, ¿cómo es que practicamos correctamente la meditación? El Gran Maestro Chih-i nos dice que para practicar la meditación correctamente debemos regular cinco cosas: (1) nuestros Hábitos Alimenticios, (2) la Pereza y el Sueño, (3) el Cuerpo, (4) la Respiración, y (5) la Mente. Si bien hemos tocado algunos de estos aspectos en los capítulos anteriores, aquí, Chih-i unifica y armoniza todos estos elementos en una sola sinfonía que nos conduce al estado físico, mental y espiritual conductivo a nuestro Despertar. Veamos.

"(1) La primera lección se refiere a nuestros hábitos alimenticios. Comer es necesario para el sostenimiento del cuerpo y la mente en su búsqueda de la Iluminación, pero comer demasiado obstruiría el sistema y causaría enfermedades que serían una angustia y un estorbo para nuestra práctica. Por otro lado, si ingerimos muy poca comida dañaríamos nuestro cuerpo, y el hambre haría nuestra mente débil e inestable. Ninguno de estos dos extremos es el camino correcto para alcanzar los frutos del Dhyana. Si comemos alimentos repulsivos nuestras mentes serán perturbadas y nuestra comprensión confundida y desconcertada. Si ingerimos un alimento impropio invitamos la enfermedad. Por estas razones debemos ser muy cuidadosos con nuestra comida. El Sutra dice:

“La fuerza de la aspiración de alcanzar la iluminación variará de acuerdo con la fuerza del cuerpo. Comer y beber debe estar bajo restricción. Usted debe mantener su mente tranquila para evitar pensamientos perturbadores. Cuando la mente está tranquila encontrarás satisfacción en la práctica del Dhyana. Estas son las enseñanzas de todos los Budas”."

Como mencionamos en los capítulos anteriores, el criterio rector al momento de nuestra alimentación es mantener una dieta balanceada, siguiendo el Camino Medio. No debemos comer ni mucho, ni poco. De hecho, la costumbre budista tradicional monacal es comer hasta llenar tres cuartas partes de nuestro estómago, dejando esa parte para el vacío y para el proceso de digestión. Esto es llamado "Comer Justo lo Necesario" (Oryoki). De igual forma, debemos comer alimentos que sean buenos para el cuerpo. Esto no implica necesariamente ser vegetarianos. El mismo Buda no era vegetariano. Si bien el Budismo incorporó el Vegetarianismo posteriormente, el Budismo Japonés es mucho más práctico y descartó ese requerimiento de sus monjes y laicos, por lo que nuevamente, lo importante es comer comida saludable y en moderación. Esto es diferente para cada cuerpo, y como todo medio hábil, va a depender de la naturaleza, capacidad y necesidad de cada persona.

"(2) La segunda lección se refiere a la regulación de la pereza y el sueño. La pereza es uno de los obstáculos que nos acosan y no se debe permitir la indulgencia. Si sentimos sueño, estaremos perdiendo el tiempo que se podría dedicar a nuestra práctica o que podría ser mejor empleado en el Dharma. Demasiado sueño embota la mente y ahoga nuestras buenas cualidades en los mares profundos de la somnolencia. Debemos recordar nuestra impermanencia y hacer buen uso del tiempo al restringir nuestra pereza y somnolencia. Al hacerlo, el cerebro se refresca y purificamos nuestros pensamientos, y al entrar en Samadhi, el corazón estará en reposo como en un sepulcro sagrado. En el Sutra está escrito: 'Por la tarde y después de medianoche no te olvidarás de la práctica de la meditación'.

"Sólo porque es natural ser perezosos y somnolientos no debemos pasar nuestras vidas en ociosa comodidad; tal vida es vana e infructuosa. Debemos recordar que esa conflagración impermanente está barriendo el mundo y no debemos rendirnos a la pereza y a la somnolencia en la búsqueda de la liberación."

Al igual que en capítulo anterior, uno de los requisitos es eliminar la pereza y la somnoliencia. Debemos tener una buena disposición (buen ánimo) y estar despiertos para poder meditar correctamente. Es por eso que es recomendado tomar un poco de te verde antes de meditar.

Ahora, el Shoshikan entra de lleno en la posición del cuerpo y su control y regulación.

"(3) La tercera, cuarta y quinta lección se refieren al control correcto del cuerpo, su estado físico, su respiración y su estado mental. Deben ser considerados como el principio, el medio y el final de una regulación. Para concentrar la mente en la meditación, primero debemos regular la condición y posición del cuerpo, luego su respiración y finalmente sus estados mentales. Esto significa que antes de comenzar la meditación debemos vigilar de cerca nuestras actividades físicas y estados, tales como caminar, trabajar, estar de pie, sentarse, etc., para que no nos cansemos o lastimemos y para que nuestra respiración se vuelva rápida y tranquila. Si no, la mente no estará en buenas condiciones para comenzar la práctica. Estará perturbada, enojada, nublada y lejos de ser tranquila. Debemos tomar precauciones contra tal estado en todo momento si estamos esperando practicar la meditación para que nuestra mente este siempre fresca, transparente y en buenas condiciones. Pero especialmente antes de comenzar la meditación, debemos tener cuidado en cuanto a la condición del cuerpo. También debemos pensar cuidadosamente en el lugar donde vamos a seguir la práctica. Debemos encontrar un lugar que esté libre de disturbios y que no ofrezca ninguna dificultad innecesaria a la práctica."

El Shoshikan nos dice que para poder controlar la mente y meditar correctamente, primero debemos prestar mucha atención al cuerpo, y regular su: (1) condición, (2) posición, (3) respiración, y (4) estados mentales. Esto significa que debemos de ver qué actividades estamos realizando antes de la meditación, pues las mismas tienen un impacto directo en su estado físico o condición, como si estamos agitados o calmados, cansados o hiperactivos, etc. Igualmente, debemos ver cómo esa actividad afecta nuestra respiración. No es lo mismo meditar luego de un breve estudio del Dharma o un breve Servicio Diario devocional, a meditar justo luego de haber llegado corriendo a nuestro hogar o de haber realizado trabajo arduo físico en el jardín. Esto tiene un impacto directo en nuestra respiración. Finalmente, el estado o condición física del cuerpo, su posición y respiración afectan nuestros patrones mentales. ESto es porque el Budismo, a diferencia del dualismo cartesiano, no ve diferencia ni división entre el cuerpo y la mente. El cuerpo, la respiración y la mente son una unidad. Podemos decir que lo que une el cuerpo y la mente es la respiración, y si el cuerpo y la respiración estan letárgicos o agitados, nuestras mentes estarán turbias o muy agitadas.

Ahora, habiendo ajustado y regulado estos cuatro elementos, pasemos directamente a la posición del cuerpo en la meditación. El Shoshikan nos da muchas instrucciones detalladas para poder realizar esta práctica correctamente. Es recomendado que antes de una sesión de meditación, purifiquemos el cuerpo, la mente y el espíritu. Esto es logrado por medio de un baño ritual o de purificación, colocándonos ropas limpias, y realizando un breve Servicio Diario antes de meditar. Esto purifica nuestro cuerpo (baño), mente (incienso) y espíritu (Sutras).

Veamos cómo regular y ajustar nuestro cuerpo. He insertado cometarios explicativos al texto en colchetes para facilitar su entendimiento.

"A continuación debemos considerar la posición del cuerpo. Debemos cruzar los pies con el pie izquierdo sobre el derecho, con las piernas cerca del cuerpo para que los dedos estén alineados con el exterior de los muslos. Esta es la mitad de la posición [Esta es la posición de Medio Loto]. Si desea asumir la posición completa, simplemente coloque el pie izquierdo sobre el muslo derecho y el pie derecho sobre el muslo izquierdo en ángulos rectos. [Esta es la posición de Loto Completo]. Luego, debemos aflojar el cinturón y arreglar la ropa para que no se desorganicen durante la práctica. A continuación colocamos nuestra palma izquierda sobre la mano derecha, y colocamos las manos sobre el pie izquierdo. [Esto es porque en el Budismo Tendai, todo es altamente simbólico y sirve como un medio hábil para recordarnos las enseñanzas. La mano izquierda simboliza el Mandala de la Matriz o la Compasión, y la mano derecha el Mandala del Diamante o la Sabiduría. Para nosotros, la Compasión va primero que la Sabiduría; esto es, el ayudar a los demás seres sintientes tiene mayor importancia que nuestro Despertar personal. Es ayudando a otros que alcanzamos el Despertar. Es por eso que colocamos la mano y la pierna izquierda sobre la derecha. Es recomendado igualmente colocar las manos en el Dhyana Mudra, o el Mudra de la Luna, formando un círculo con los dedos pulgares levemente tocándose, simbolizando el Vacío]. Luego, enderezamos el cuerpo, balanceándolo varias veces para encontrar su centro, la columna vertebral no debe estar ni demasiado doblada ni demasiado recta. A continuación, enderezamos nuestro cuello para que la nariz esté en una línea perpendicular con el ombligo. Luego, abrimos la boca y exhalamos todo el aire de los pulmones lenta y cuidadosamente para no acelerar la circulación. Luego cerramos la boca y respiramos aire fresco a través de la nariz. Si el cuerpo está bien regulado, una vez es suficiente, de lo contrario, hágalo dos o tres veces.

"A continuación, junta los labios con la lengua descansando contra el paladar superior. Cierra los ojos con facilidad para evitar la luz innecesaria. En esta posición, siéntese firmemente como si usted fuera una piedra sólida. No dejes que tu cuerpo, manos o pies o cabeza se muevan. Esta es la mejor manera de regular el cuerpo para la práctica de la meditación."

Con relación a los ojos, los mismos se pueden dejar entreabiertos, mirando aproximadamente tres pies delante de nosotros y levemente hacia abajo. Esto impide que nos quedemos dormidos y refleja la Triple Verdad del Camino Medio, pues no estamos ni en la dualidad (oscuridad-cerrados) ni en la Unidad (luz-abiertos), al igual que no estamos en el Mundo Convencional (abiertos), ni en la Realidad Ultima (cerrados), sino en el Camino Medio. No obstante, es posible cerrarlos, como el mismo Gran Maestro recomienda. 

Veamos un breve resumen de esta sección:

  1. Siéntese cómodamente en un sillón o cojín.
  2. Heche los glúteos hacia atrás. 
  3. Mueva sus caderas hacia delante firmemente.
  4. Extienda (alargue) la columna vertebral. 
  5. Heche la barbilla un poco hacia abajo.
  6. Ajuste la parte posterior de su cabeza en una línea vertical con la espalda y las caderas. 
  7. Agarre la mano derecha con la mano izquierda y colóquelas por encima de su abdomen. 
  8. Concentre su energía suavemente en las plantas de los pies. 
  9. Deje que sus hombros caigan y se relajen. 
  10. Deje caer su estómago hacia abajo. 
  11. Coloque la punta de la lengua ligeramente detrás de los dientes superiores y cierre la boca 
  12. Enfoque su atención en un punto directamente frente a usted. Sus ojos deben estar entre-abiertos. 
  13. Su energía debe estar en sus caderas, dos pulgadas por debajo del ombligo (en el Hara), a lo largo de su columna vertebral, y la barbilla. Su energía no debe colocarse en cualquier otra parte de su cuerpo. Es importante sentarse cómodamente. 

Una vez hemos regulado y ajustado el cuerpo, el mismo se calma y tranquiliza, facilitando el control de la respiración.

"(4) La cuarta lección se refiere a la regulación de la respiración. La respiración puede dividirse en cuatro tipos: soplando, jadeando, audible y silenciosa, sólo el último de los cuales se puede decir que está en un estado ajustado y regulado. Por soplado se entiende que sentimos que nuestra respiración es enviada con la fuerza a través de la nariz. Por jadeo se entiende que nuestra respiración es demasiado apresurada. Por audible se entiende que cuando estamos sentados podemos escuchar levemente el sonido de la respiración a medida que pasa por la nariz. Si estuviéramos de pie o trabajando no lo notaríamos, pero en nuestra práctica es suficiente para distraer la mente. Por respiración silenciosa se entiende que no hay sonido, ni compresión, ni fuerza; simplemente el leve sentimiento de tranquilidad en nuestra respiración, que no perturba la mente, sino que da a la mente una agradable sensación de seguridad y paz. Sólo podemos alcanzar el Samadhi con una respiración silenciosa."

Como vemos, debemos respirar naturalemente y en silencio. De hecho, Chih-i, en otras obras, utiliza la respiración y el aire, con su energía vital o Chi, como un medio hábil para profundizar en Samadhi. Veremos las mismas en el resumen al final de este capítulo.

"Esta es entonces la lección sobre la respiración que debemos aprender al comienzo de nuestra práctica de la meditación. Use ropas sueltas, deje que el viento sople y refresque el cuerpo. Imagina que cada poro del cuerpo está participando en la respiración. Que la respiración no sea ni fuerte ni precipitada, que sea suave, natural y deliberada. Al hacerlo, la mente estará clara, la enfermedad será evitada y disfrutarás la práctica."

Veamos un breve resumen de esta sección:

  1. La mitad superior de su cuerpo debe de estar relajada. Exhale en silencio, lentamente, sacando el aliento desde lo profundo de si mismo. Usted debe sentirse como si estuviera soplando aire hacia fuera.
  2. Al terminar de exhalar, debe sentir un poco de su energía en su abdomen.
  3. Respire profundamente y en dirección hacia abajo.
  4. Al exhalar, cuente lentamente 'uno ... ".
  5. Cuando inhale, sienta como si estuviera llevando el aire hacia arriba a través de su cuerpo y más allá de la parte superior de su cabeza.
  6. Cuando exhale, lentamente contar "dos ..."
  7. De esta manera, usted debe contar las respiraciones desde el uno hasta cien y luego repetir todo el proceso. Como se cuenta, su mente debe centrarse en el acto de contar y no debe de haber otro pensamiento en su mente.
  8. Recuerde que usted exhala en números pares e inhala en números inpares.
  9. La regla básica de este tipo de respiración es a 'respirar cómodamente.'
  10. Si su mente se va a la deriva en algun momento, rgrese suavemente y sin ningun juicio, y comience de nuevo.

"(5) La quinta lección se refiere a la regulación y ajuste de la mente. Hay tres etapas de esta regulación, al entrar en la meditación, durante y al retirarse de ella. Al entrar en la meditación, la mente debe ser llevada a un estado vacío y tranquilo. La corriente descontrolada, medio inconsciente de pensamientos confusos y errados, debe ser detenida."

Para poder practicar la meditación correctamente, lo primero que debemos hacer al Calmar la mente. Esto lo logramos por medio del Samatha. En la práctica de la meditación Samatha, uno calma la mente y comulga con el Buda, el corazón de la Existencia, y accesamos a esa dimensión infinita e innata de calma, paz y armonía. Accesamos nuestra Naturaleza Búdica.

"En segundo lugar, estos pensamientos errantes deben evitarse cada vez que surjan y todos los malos estados de la mente, tales como el desánimo,  la falta de sentido, la falta de control o tensión deben ser evitados. Hablemos más extensamente sobre estos estados mentales negativos que deben ser regulados y ajustados. Cuando estamos sentados derechos y perfectamente quietos, la mente cae muy fácilmente en somnolencia y se vuelve desatenta. En tales momentos es aconsejable centrar la atención de la mente en la punta de la nariz, pero aun así manteniendo la mente vacía y tranquila. Esto evitará que la mente se hunda en el desaliento o la somnolencia. Una vez más, cuando estamos sentados erguidos y perfectamente quietos, la mente se desvía. El cuerpo se vuelve laxo y comenzamos a soñar despiertos o tener pensamientos errantes. En estos momentos es aconsejable centrar la atención en el ombligo, que tiende a unificar la mente y evita la confusión. Cuando las actividades de la mente lleguen a un punto muerto, naturalmente habrá tranquilidad. Es decir, si nuestras mentes están reguladas y ajustadas, no habrá ni somnolencia ni deriva."

Aquí Chih-i nos aconseja enfocarnos en nuestra respiración para regular nuestros pensamientos. Como mencioné anteriormente, en la medicina oriental, la respiración trae consigo energía vital o Chi (Prana en sánscrito), y la misma es el puente conector entre nuestro cuerpo y nuestros pensamientos. Por ello, una respiración agitada trae crea una mente agitada. Si llevamos la mente a la punta de la nariz y sentimos nuestra respiración, o al Hara o Plexo Solar, y la concentramos, podemos domarla y calmarla.

"En cuanto al aspecto de la tensión excesiva, por esto se quiere decir que debido a nuestro esfuerzo sincero para practicar la concentración exageramos el asunto y usamos medios erróneos y el cerebro se cansa y posiblemente hay dolores en la cabeza y el pecho. En esos momentos debemos relajar un poco nuestro esfuerzo y renunciar a intentar expulsar por la fuerza los pensamientos vagabundos, dejándolos pasar naturalmente, lo que lograremos si por un momento enfocamos la mente en el ombligo.

"En cuanto al aspecto de demasiada laxitud en el control de la mente, la mente pierde su atención, la espalda perderá su forma, la boca se abrirá y nos dará sueño. En tales ocasiones debemos renovar la atención y el esfuerzo hacia el control de la mente por el cual la mente y el cuerpo serán mutuamente útiles para alcanzar el éxito. Para alcanzar este éxito debe haber un avance progresivo de un estado de actividad física a un estado de tranquilidad mental. Así como la respiración se vuelve suave e inaudible, así la corriente de la actividad de la mente se hará más suave y desapercibida. Así como regulamos las actividades del cuerpo, también debemos regular y ajustar las actividades de la mente hasta que haya tranquilidad y paz."

Pero no debemos de controlarla al punto que la hacemos muy tensa o muy relajada. Debemos de respirar con el abdomen, el vientre, como los bebés, que es la respiración correctam y no nuestro pecho, y respirar naturalmente.

"En la segunda enseñanza de la quinta lección - regulando la mente durante la meditación - debemos emplear tres tipos de regulación. Debemos utilizar nuestro cerebro para concentrar nuestra mente en cada momento de nuestra sesión, y debemos utilizar medios hábiles para extender las sesiones de una hora a dos horas, cuatro horas, o hasta seis horas. Para poder hacer esto debemos tener un control perfecto sobre la condición de nuestros cuerpos, nuestra respiración y nuestras mentes, y debemos ser capaces de regular y ajustar estas condiciones para que estén en las mejores condiciones durante todo el progreso de la práctica. Si durante el progreso de la sesión nos volvemos conscientes de que el cuerpo se ha relajado en un estado de tensión o laxitud, debemos regularlo inmediatamente y restaurarlo a su estado correcto y atento. Tenemos que hacer esto una y otra vez. Nuestro cuerpo puede estar erguido, pero nuestra respiración puede estar equivocada, restringida, jadeando o audible. Debemos corregirlo de inmediato, hasta que sea suave, continua y silenciosa."

Esto significa que debemos de estar pendientes en todo momento al cuerpo, su estado y su posición, y si se ha erguido o tensado mucho, devolverlo a su estado correcto. Debemos de hacer lo mismo en todo momento con nuestra respiración y nuestra mente.

Una vez comenzamos a meditar, si nuestra mente se divierte mucho en pensamientos o si no podemos calmarla, el Gran Maestro Chih-i, en su Makashikan, nos recomienda recitar el Nembutsu o el Nombre del Buda: "Namu Amida Butsu". La recitación del Nembutsu ilumina nuestro ser, arrojando luz sobre nuestras limitaciones, y nos muestra el trabajo incansable de la Compasión y la Sabiduría infinita del Buda en nuestras vidas. Esto permite que sea el trabajo dinámico del Buda Eterno, la Gracia, la cual nos ayude a controlar nuestra mente y alcanzar la Unidad. Es por ello que Chih-i continúa:

"A continuación, aunque tanto el cuerpo como la respiración pueden ser regulados, la mente puede estar a la deriva, o hundirse, o puede ser demasiado laxa o demasiado restringida. Tan pronto como nos volvamos conscientes de ello, deberíamos volver a corregirla como antes. Para la regulación del cuerpo, la respiración y la mente, no hay un orden fijo: debemos simplemente regular y ajustar cualquiera de ellos cada vez que notamos que cualquiera de ellos está en un estado impropio. Mientras nos sentamos en la práctica debemos mantener el cuerpo, la respiración y la mente en perfecto control y armonía. Si esto se hace, no habrá recaídas ni ningún obstáculo para el logro de la Iluminación."

Una vez tenemos todo en orden, es que podemos confiar completamente en el trabajo dinámico del Buda - en la comunión que realizará nuestra Naturaleza Búdica con el Buda Eterno Cósmo: el Universo. Esto es lo que en el Zen se llama "dejar caer el cuerpo y la mente". Esto es, una vez hemos controlado a la mejor medida posible nuestro ambiente externo y hemos regulado y ajustado nuestro cuerpo, respiración y mente, podemos entrar en el Samadhi y alcanzar la comunión con el Buda. Hasta aquí llegó nuestro Jiriki o "Esfuerzo Propio". Ahora, el resto depende de la Gracia del Buda o Tariki. 

No obstante, si nos desconectamos, si perdemos la comunión, es importante restaurar ese Esfuerzo Propio y regular nuevamente nuestro cuerpo, respiración y mente. Esto es un proceso de cultivo, una de familiarización, y es normal y natural que tome un tiempo.

Finalmente, el Gran Maestro Chih-i nos ayuda a salir del Samadhi o de la concentración meditativa:

"En la tercera enseñanza de la quinta lección - cómo retirarse de la meditación - hay tres cosas que hay que recalcar. En primer lugar, debemos relajar la mente, abrir la boca y exhalar el aire como si fueras a vaciarlo de cada parte del cuerpo. Entonces debemos mover nuestro cuerpo poco a poco., desde la cabeza hasta nuestros pies hasta que se vuelvan flexibles. Luego frote suavemente el cuerpo; luego frote las manos hasta que la sangre circule cálidamente. Luego entonces debemos abrir nuestros ojos y frotarlos con nuestras manos calientes. Por último, siéntese en silencio por un momento o dos y luego levántese en silencio. A medida que nos movemos de un estado de actividad mínima de la mente a la actividad máxima del cuerpo debemos hacerlo gradualmente y cuidadosamente, llevando a nuestra vida ordinaria la práctica de la concentración de la mente. Hay una estrofa que se refiere a esto:

“No sólo harás reglas para sentarte, sino que harás reglas para levantarte para que no haya disonancia entre la actividad mínima de la mente y la actividad máxima del cuerpo. Deberías ser como un buen jinete que tiene perfecto control sobre su caballo”.

"También está escrito en el Sutra del Loto: 'Por el bien de la Iluminación de todos los Budas, los Bodhisattva-Mahasattvas reunidos aquí han dedicado sus vidas con celo y perseverancia. Han experimentado cientos de miles de miríadas de kotis de Samadhis cuando han entrado en el Dhyana, han permanecido en el Dhyana y se han retirado del Dhyana. Han alcanzado poderes trascendentales, han practicado la práctica de Brahma por largos períodos, y han estudiado todas las Escrituras, por innumerables números de miles de miríadas de kotis de eones'.

Esto es precisamente lo que se hace en el Monte Hiei, en el Betsuin de Nueva York y en el Templo Tendai de Puerto Rico. Luego de cada meditación, colocamos las manos en Gassho delante de nosotros y las frotamos rápidamente para generar calor. Luego, las colocamos delante de nuestros ojos cerrados y abrimos los ojos en la oscuridad, y los dedos para dejar entrar gradualmente la luz, y masajeamos la cavidad ocular, para liberar toda tensión en la cara. Entonces, masajeamos los puntos dep resión desde el entrecejos hasta la parte trasera de la cabeza, masajeando igualmente el cuello, los hombros, los brazos, el torso, las piernas, y finalmente, los pies, moviendo la energía por todo el cuerpo, despertándolo y haciéndonos conscientes del mismo, volviendo de la Unidad a la dualidad. 

Luego de cada meditación - luego de comulgar con el Buda, nuestro más alto sacramento - es nuestro deber el llevar la consciencia de la Unidad a la dualidad, y realizar el trabajo del Bodhisattva en el mundo con compasión y sabiduría.

* * *

Es impresionante que este manual de meditación haya sido compuesto en el Siglo VI, pues el mismo es tan relevante hoy como hace siglos.Veamos un breve resumen de todo lo expuesto.

De todas las meditaciones y prácticas, las más conductivas a nuestra Iluminación son Samatha y Vipassana. Estas son las dos meditaciones tradicionales budistas.

El término budista para la meditación es "Bhavana". Una mejor traducción de esta palabra sería "cultivo mental", que implica hacer un esfuerzo por hacer surgir ciertas cualidades saludables de la mente a través de un entrenamiento sistemático. A menudo, el Buda se refirió a esto como la práctica de "Samatha" y "Vipassana", o el desarrollo de la calma y la concentración, respectivamente. El Buda identificó dos cualidades mentales primordiales que surgen de la práctica meditativa sana:
  • "Samatha", o la Calma, que estabiliza, compone, unifica y concentra la mente; y
  • "Vipassana", o Concentración - Contemplación, que le permite a uno ver, explorar y discernir "formaciones" (fenómenos condicionados basados en los cinco agregados) y la Verdadera Naturaleza de la Realidad.
Se dice que el Buda ensalzó tanto Samatha como Vipassana, practicados de forma unida, como conductos para alcanzar el estado incondicionado del Nirvana.

La meditación es una práctica o disciplina espiritual budista tradicional que profundiza y expande nuestra consciencia. En el Budismo Tendai practicamos la meditación Shikan, que es el término japonés para la meditación Samatha y Vipassana, que se pueden traducir como "Calma" y "Concentración" o "Contemplación". En la práctica de la meditación Samatha, uno calma la mente y comulga con el Buda, el corazón de la existencia, y accesamos a esa dimensión innata de calma, paz y armonía. Luego, la contemplación nos permite reflexionar y penetrar en la profundidad de nuestra existencia, observando nuestros pensamientos, pasiones, deseos y egoísmo, podemos ver nuestro ser falso, individual y finito, cambiar nuestros patrones, y trascender nuestras limitaciones, accesando a nuestra Naturaleza Búdica y al funcionamiento incansable de la Gran Compasión y Sabiduría en nuestras vidas.  En Vipassana, también podemos contemplar aspectos de las enseñanzas, recitar un mantra de una deidad, realizar alguna visualización, recitar el Nembutsu y/o visualizar elementos de la práctica Tierra Pura.

Como mencionamos anteriormente, la meditación Shikan (Samatha y Vipassana) es la meditación principal de la escuela Tendai. Al principio del Shoshikan, el Gran Maestro Chih-i nos dijo:

"Existen muchos caminos diferentes que conducen al Nirvana, pero el más importante para nosotros es el camino de Samatha y Vipassana. La meditación es la práctica del control mental por el cual dejamos todo pensamiento y buscamos comprender la Verdadera Naturaleza de la Realidad en su esencia. Es decir, es la práctica de “calmarse y concentrarse”. El detener todo pensamiento discriminativo nos ayudará a no acumular errores, mientras que la práctica nos ayudara a eliminar nuestros delirios. Calmar es una forma de refrescar la conciencia inferior, mientras que la concentración podría ser comparada con una pala de oro que abre un tesoro de riqueza trascendental. Calmarse es una entrada al maravilloso silencio y la tranquilidad de la Potencialidad (Dhyana-Samapatti); mientras que la concentración es una entrada a las riquezas de la intuición y la inteligencia trascendental (Matti-Prajna). A medida que uno avanza en este camino, uno entra en plena posesión de todos los medios para enriquecerse y beneficiar a los demás".

Por eso el Gran Maestro Chih-i dice que de todas las prácticas (puertas del Dharma) para entrar en la Verdadera Realidad del Nirvana, no hay ninguna fuera o mejor que Samatha y Vipassana. "Samatha", entonces, es el unbral para sobrepasar los obstáculos (pasiones y apegos) y "Vipassana" es el requisito para eliminar la ignorancia y las ilusiones. Practicando ambos, uno se beneficia s uno mismo y a otros. Si uno practica uno sin el otro, se vuelve tonto o loco. En las famosas palabras de Chih-i, son como fos alas de un ave o dos ruedas de un carruaje. La obra magna de Chih-i, el Makashikan (Gran Calma y Concentración), el cual vimos anteriormente, es un compendio del Budismo y a su vez una obra detallada sobre la práctica de Samatha y Vipassana.

Para practicar la meditación Shikan (Samatha y Vipassana), siga lo siguiente. Como toda meditación o práctica budista, es recomendado seguir la guía de un sacerdote budista. No obstante, aquí hay unas breves guías basadas en lo aprendido hasta el momento:

1) Respetuosamente entre en el lugar de meditación y siéntese en un cojín cómodo.

2) Si es posible, realiza un breve Servicio Diario (Gongyo), y siéntese en silencio, esperando el comienzo de la meditación.

3) Asuma una postura estable y tratamos de mantenerla durante toda la sesión. La postura correcta asegura una buena respiración y la estabilidad de la mente. La postura tradicional es sentado en un cojín (zafu) con las piernas en posición de loto completo (pie derecho sobre el muslo y el pie izquierdo en el muslo derecho) o medio loto (pie izquierdo en el muslo derecho) o Seiza, o en una silla. Lo importante es tener la espalda recta, y estar cómodos y balanceados. Ponga sus manos sobre los muslos, las palmas hacia arriba, izquierda sobre la derecha, con los pulgares tocándose, formando un círculo o un óvalo (llamado Mudra Cósmico o de la Luna). Mantenga la espalda recta, hombros relajados, el cuello en línea con la espalda, y la barbilla hacia abajo. Mantenga la boca cerrada, con la punta de la lengua tocando los dientes superiores. Los ojos van cerrados o medio abiertos, sus ojos fijos en un punto en el suelo cerca de un metro de distancia.

4) Durante la meditación, debe de enfocar toda su atención en la respiración, no para cambiarla, sino para observar como está; inicialmente puede ser útil para aumentar la concentración, contar "uno" para la inspiración y "dos" para la exhalación, llegando hasta "diez", y luego empezar de nuevo desde "uno";

5) Siempre que este en el lugar de meditación, trate de mantener una actitud meditativa en todas las "cosas" (caminando, sentado, trabajando, etc) y en los "aspectos" de la experiencia (ver, oír, etc) porque se puede meditar en todo y con todo: esta es una manera de practicar "prácticar incesantemente";.

6) No descuide la práctica de las condiciones descritas previamente. Siempre revise su postura y su mente.

7) Entrando en Samadhi - Luego, con el torso recto y relajado, permita que el diafragma se mueva paralelo con el movimiento de aire a través de la nariz. Cierre la boca, los dientes ligeramente juntos, coloque la lengua contra el paladar superior. Con los ojos medio cerrados para reducir el brillo de la luz exterior, deje que su línea de visión caiga unos seis metros delante. En segundo lugar, verifique su respiración. Escuche el sonido del aire entrando y saliendo entre respiraciones; no debe ser fuerte, no puede jadear o aspirar aire, no puede ser desigual, o innatural. Deje que la respiración se mantenga en su estado natural, como en un sistema cerrado. En tercer lugar, verifique la actividad de sus pensamientos. Separe la atención de la respiración y concéntrela en el campo rojo. Abandone los pensamientos externos a la práctica, como pensamientos al azar, soñar despierto, pensamientos acerca de altibajos emocionales, o cualquier otro pensamiento. 

Mediante la práctica de la postura correcta, con calma y una respiración profunda, vamos poco a poco sintiendo la unificación de la mente con el cuerpo, y la unificación de toda la Realidad. La práctica de la meditación nos ayuda a adquirir la "Mente del Camino del Medio" y superar las ilusiones y los dualismos. La presencia de la Sangha en la meditación en grupo nos ayuda a adquirir una mente que trasciende al individuo; la mente transpersonal se convierte en la sede de la conciencia universal y nos damos cuenta de nuestra identidad con el Buda (o la Gran fuerza de Vida Cósmica, donde vivimos y donde vivimos).

Samatha - Toque la campana dos veces. Respire natural y calmadamente. Observe la armonía de los tres misterios del cuerpo, la respiración y los pensamientos. Note cuando los tres no están en armonía, y continuamente traiga su atención y produzca de nuevo la unidad y la armonía del cuerpo, la respiración y los pensamientos. Uno debe de sentarse plenamente presente en el momento, no siendo sacudido por los pensamientos o las actividades de la vida diaria, ni siquiera si se encontrara envuelto en llamas.

En este momento, para calmar la mente, puede seguir los primeros tres de los Seis Pasos establecidos por Chih-i:
  1. Cuente las Respiraciones - Después de haber regulado su aliento para que no sea ni muy profundo ni muy superficial, cuente lentamente del uno al diez, ya sea en respiraciones o en expiraciones. Fije su atención en el conteo para que su mente no divague. Si nota que su mente se ha ido a otro lugar y ha perdido la cuenta, vuelva al uno y comience de nuevo. Con la práctica, usted progresará en este procedimiento y su respiración se hará tan fina que sera casi imperceptible.
  2. Siga las Respiraciones - Deje de contar las respiraciones, pero concentre su mente en seguirlas dentro y fuera fisicamente. De esta manera, su mente y su respiración se harán mutuamente dependientes. A medida que su mente se vuelve más pacífica, notará las longitudes de sus respiraciones y se sentirá como si pasaran a través de todos los poros de su cuerpo. Su intelecto está ahora tranquilo y quieto.
  3. Deje de seguir las Respiraciones - Deje de poner atención en la respiración pero hágalo intencionalmente (pero sin quererlo) fijando su mente en la punta de su nariz Al hacer esto de repente se dará cuenta de que su cuerpo y mente parecen desaparecer y usted estará en un estado de total calma.
Vipassana - En ese momento, toque la campana una vez y entre en Vipassana. En Vipassana, puede profundizar en su Samadhi y contemplar la Verdadera Naturaleza de la Realidad, recitar o visualizar el Nembutsu, o realizar cualquier otra práctica.

Para concentrar la mente durante la meditación Vipassana, puede seguir los últimos tres de los Seis Pasos establecidos por Chih-i:
  1. Contemple las Respiraciones - Aunque este estado de quietud es muy agradable, el siguiente paso es volver la mente sobre sí misma. Las respiraciones dentro y fuera ahora parecerán ser como el viento en el vacío y como si no tuvieran realidad propia. Con la práctica habrá una clara sensación de que la respiración entra y sale del cuerpo a través de todos sus poros.
  2. Dese cuenta de que la Respiración y el que Respira son Inseparables - Todavía tendrá la impresión de una mente subjetiva que contempla el aliento objetivo. Estos son vistos como dos partes de una dualidad y significa que no se ha alcanzado el estado absoluto de la mente fundamental. El 'conocedor subjetivo' sigue a 'la respiración' a medida que se eleva y cuando cae. Pero tanto el "ascenso" como la "caída" son fundamentalmente ilusorios e irreales: son como "olas" que surgen del "agua", las cuales sólo parecen existir. La mente que se levanta y cae no es la verdadera, subyacente, existe la mente increada. La mente está más allá de todo y por lo tanto es nula. No hay mente subjetiva que contemple ni objeto que se contemple. El conocimiento y su objeto desaparecen.
  3. Dese cuenta del Ser Puro - Todavía existe una idea de ningún conocimiento y ningún objeto. Esto se elimina cuando la mente se vuelve pura y limpia por no discriminar. La mente se vuelve como agua tranquila y no contiene pensamientos discriminatorios (irreales). El regreso de lo falso a lo real es como las olas que se extienden para revelar el agua, finalmente volviendose uno con el mar.
Sea la práctica que esté realizando, continuando en Vipassana, trate de lograr la comunión con el Buda - el Universo. A medida que profundice en su Samadhi, poco a poco, vea y sienta cómo se difuminan todas las capas ilusorias que dividen su ser finito - su ego falso - del Infinito - la Consciencia Universal, así como una gota se disuelve en el océano.

Saliendo del Samadhi - Toque la campana dos veces. En primer lugar, libere la mente del Samadhi, y establezca conexiones y relaciones. Luego, abra la boca y respire profundamente a fin de liberar el espíritu. Luego, mueva el cuerpo ligeramente, moviendo las manos, los brazos, los codos, los hombros, el cuello y la cabeza. Seguido, frote los poros de todo el cuerpo, luego se frota las palmas de las manos, usando el calor para cubrir los ojos. A continuación, abra los ojos detrás de las palmas, y recite los tres mantras raíz de OM, AH, HUM, y los Cuatro Votos del Bodhisattva:
  • Los seres sensibles son innumerables; Prometo salvarlos a todos.
  • Los deseos son inagotables; Prometo acabar con ellos.
  • Los Dharmas son ilimitados; Prometo dominarlos.
  • El Camino de Buda es inalcanzable; Prometo alcanzarlo.
Finalmente, tranfiera los méritos y trate de continuar su día con el perfume del Dharma y realizando el trabajo del Bodhisattva del mundo. 

8) Las enseñanzas del Budismo, y en particular la tradición Mahayana, nos recuerdan que los otros son parte de nosotros y nosotros de los otros. Por lo tanto, comenzamos cada práctica formal recordando los "votos" del Bodhisattva (motivación) y terminamos dedicando los frutos adquiridos (los "méritos" o efectos de la presencia del Buda en nosotros) a la Iluminación y el bienestar de todos los seres sintientes (fin); 

9) Aunque hablamos en términos del inicio y final de la práctica de la meditación, no hay dualidad y no hay diferencia entre ellos: ésta es la "Práctica Perfecta e Inmediata de la Calma y la Contemplación" (En-Don Shi-Kan); 

10) Estas técnicas de meditación fueron enseñadas por el Buda y son una tradición viva aún dentro del Budismo, y conservan una actitud de agradecimiento hacia aquellos que le han abierto a la humanidad el camino de la liberación y la paz interior - los Budas.

Finalmente, debemos recordar los verdaderos fines de la meditación. La práctica meditativa sugerida por el Budismo Mahayana, y en particular en el Budismo Tendai, se puede condensar en la aplicación de la Calma y la Contemplación en todas las situaciones y circunstancias de la vida. 

Los verdaderos fines de la meditación son:
  1. La superación de la finitud y el acceso a la dimensión de la infinidad de la vida.
  2. Accesar a lo Absoluto - al Uno que se encuentra dentro de la diversidad y la calma que subyace por debajo de todo el movimiento - el Buda Eterno o la Novena Consciencia, la Budeidad.
  3. El desarrollo de la Conciencia Cniversal, al ver la inter-relación de todos con todo dentro del Universo; ser una luz en el mundo y promover la iluminación del mundo (la conciencia cósmica de la responsabilidad). 
El fin de la meditación no es, por tanto, proporcionar un tipo de psicoterapia o la relajación, sino deconstruir al subjeto (ego), para abrirlo al maravilloso, inquietante y misterio del mundo al que pertenece, y para que pueda ser amo de su destino y pueda narrar su propia historia.
  • Una mente en calma y centrada puede captar la realidad de la unidad de la vida y nosotros mismos (la verdad del vacío); 
  • La mente ordinaria, sin embargo, vive en el flujo de la vida, del dolor y del tiempo, misteriosa y violenta donde constantemente buscamos la comida y el sexo, donde reina el nacimiento y la muerte (la verdad de la existencia provicional); 
  • Por último, el claro discernimiento de la mente del Camino Medio, da la bienvenida al todo, donde lo inexpresable se revela y se encuentra con lo expresable, en el encuentro entre lo eterno y lo provisional (la verdad del Camino Medio). 
Esto nos invita a vivir en la única y verdadera realidad, que  es el momento presente (sin remordimientos, rencores, ni falsas esperanzas). Más allá de la práctica formal, cada actividad y cada acción pueden convertirse en oportunidades para la práctica y la aplicación de la Calma y la Contemplación (Shikan).

* * *

Para el Gran Maestro Chih-i, la práctica budista sigue el mismo patrón de Shikan. Shi/Calma envuelve la cesación o el vaciar la mente de todas las ilusiones y pasiones, y Kan/Concentración-Contemplación envuelve observar y analizar la realidad convencional a la luz de la Verdadera Naturaleza de la Realidad (Vacuidad), entendiendo sus mùltiples facetas en la existencia, llevando la actividad del Bodhisattva en el mundo. Así podemos realizar la Vacuidad en la actividad en el mundo y alcanzar el Despertar.

 Esto corresponde igualmente con la Triple Verdad de la escuela Tendai de (1) Vacuidad, o que todas las cosas surgen de acuerdo a causas y condiciones, (2) Convencionalidad, o reafirmación de la importancia del mundo mundano - aunque todo es Vacuidad, las cosas existen convencional y provisionalmente y (3) el Camino Medio o la afirmación de la Vacuidad y la realidad convencional de todas las cosas. La Verdad de la no sustancialidad, la existencia temporaria y el Camino Medio: tres fases de la verdad formuladas por Chih-i. La verdad de la no sustancialidad (Ku) significa que los fenómenos carecen de sustancia y están en un estado potencial que trasciende los conceptos de existencia y de no existencia. La verdad de la existencia temporaria (Ke) significa que todas las cosas, aunque por naturaleza carecen de sustancia, poseen una realidad temporaria que está sometida a un flujo constante. La verdad del Camino Medio (Chu) significa que todos los fenómenos son, a la vez, no sustanciales y temporarios, pero que, sin embargo, en esencia, no son ni una cosa ni la otra. Ku, Ke, y Chu indican, respectivamente, los tres aspectos de un fenómeno: su dependencia de las condiciones de la relación de causalidad, su existencia temporal, y su verdadera naturaleza. Estos tres aspectos no pueden ser independientes uno del otro. Esta doctrina ocupa una posición central en el T'ien-t'ai y es considerada como la enseñanza máxima del Buda. Veamos el Shikan con la Triple Verdad: 
  • Ku-Shi: Vacuidad - Zen, la práctica de la meditación de la Calma, vaciando la mente; alejarse de lo mundano; cesar las pasiones y los pensamientos; realizar la vacuidad y quietud serena.
  • Ke-Kan: Sabiduría; la práctica de la Contemplación; la actividad del Bodhisattva en el mundo; reafirmar la realidad convencional.
  • Chu-Shikan: Balance de Calma y Contemplación; Zen y el Sutra del Loto; ver la realidad tal cual es; la sabiduría y compasión de la Budeidad.
De hecho, en el Budismo Tendai, todas las prácticas budistas se pueden catalogar como Shikan, o Samatha (Calma) - prácticas pasivas que calman nuestra mente-, o Vipassana (Contemplación) - prácticas activas que nos ayudan a penetrar en la Verdadera Naturaleza de la Realidad. Igualmente, las prácticas trascienden las distinciones tradicionales de Jiriki o "Poder Propio", donde el practicante alcanza el Despertar a través de su propio esfuerzo, y trasciende igualmente el "Tariki" o el "Otro Poder", donde el practicante depende totalmente del poder de los Budas. La escuela Tendai, desde sus inicios, combina armónicamente el Jiriki o Poder Propio con el Tariki u Otro Poder, ya que el Despertar ocurre con una combinación de ambos. En última instancia, personalmente, creo en el "Absoluto Otro Poder", donde incluso lo que creemos que es nuestro esfuerzo es solo el poder dinámico del Universo trabajando a través de nosotros.

Es por eso que en la escuela Tendai, la meditación es vista como una comunión con el Buda, pues por medio de la misma, descubrimos, despertamos y hacemos brillar nuestra Naturaleza Búdica a la vez que difuminamos las capas ilusorias que nos dividen a nosotros de todo en la Existencia, permitiéndonos fundirnos en el Universo - el Buda Eterno - y salir perfumados y transformados por esa unión y transferencia de Gracia con el Buda.

Finalmente, ¿cuál es la diferencia entre la meditación Samatha y Vipassana (Shikan) y la meditación Zen? Sencilla, la meditación Shikan envuelve tanto la calma de la mente como la concentración en al Verdadera Naturaleza de la Realidad, y el Zen es solo una forma de Samatha con ciertas cualidades de Vipassana, sin la flexibilidad del Vipassana de realizar otras meditaciones, recitaciones o visualizaciones como en el Shikan. En última instancia, los maestros Zen como Dogen muchas veces usan el término "Shikan-taza" para llamar a la meditación Zen, y muchos maestros Tendai usan a veces el término Zen para llamar a la meditación Shikan.

En el próximo capítulo, veremos con más detalle el control y la regulación de las actividades de la mente durante la meditación.

Saturday, January 15, 2022

La Tesorería del Dharma de las Enseñanzas Perfectas y Completas: Las Enseñanzas del Shoshikan - Capítulo 3: Las Condiciones Internas - El Control de los Obstáculos Internos

 El Shoshikan (Hsiao Chih-kuan), que se puede traducir como la "El Pequeño Tratado de la Calma y la Contemplación", fue uno de los primeros tratados de meditación jamás escritos. El mismo fue compuesto por el Gran Maestro Chih-i (Tendai Daishi), el fundador de la escuela Tientai (Tendai) en China. La escuela Tientai rescató el verdadero propósito y mensaje del Buda para el mundo, el cual había sido olvidado o ignorado por los eruditos budistas por siglos, y con ello, influyó enormemente el desarrollo del Budismo Mahayana en el Este de Asia. Este tratado fue un pequeño libro escrito por el Gran Maestro Chih-i para resumir los puntos importantes para la práctica de la meditación budista tradicional de Shikan, o Samatha y Vipassana. En esta serie de Lecturas estudiaremos extractos del Shoshikan del Gran Maestro Tendai y veremos cuáles son sus implicaciones para nuestra práctica budista y nuestra vida diaria.

En la entrada anterior, comenzamos a ver los Obstáculos Internos de los deseos de los sentidos, y cómo el Gran Maestro Chih-i nos recomienda regularlos para poder encaminarnos correctamente en la práctica seria de la meditación. En el tercer capítulo del Shoshikan, titulado "El Control de los Obstáculos Internos", el Gran Maestro continúa detallando los obstáculos internos - aquellos derivados dentro de nosotros mismos - y cómo podemos controlarlos para un meditación efectiva. Estos son: los deseos, el odio, la pereza, el remordimiento y la duda.

El Shoshikan comienza diciendo:

"Hay cinco tipos de obstáculos internos que deben ser controlados:

"(1) El primer tipo son los obstáculos de los deseos sensuales que tienen su origen en la mente misma, a causa de la memoria o la imaginación. En el capítulo anterior sobre la discusión de las condiciones internas, hicimos referencia a los deseos sensuales, también, pero luego tuvimos en cuenta los deseos corporales que tuvieron su origen en el contacto físico de los sentidos con sus objetos. Ahora vamos a considerar estos deseos a medida que surgen o permanecen en la mente. Un seguidor del Buda puede practicar la meditación de una manera muy solemne, pero su mente puede estar llena de nociones seductoras, de ansias y deseos sensuales, y pueden prevenir que las buenas cualidades germinen. Así que, cuando nos hacemos conscientes de la presencia de estos deseos sensuales, hay que deshacernos de ellos. Porque, como en el caso de Jubhaga cuyo cuerpo fue consumido por el fuego interior de su concupiscencia, no hay que sorprendernos si las llamas de estos deseos internos consumen todas nuestras buenas cualidades. Los que aprecian estos deseos internos hará poco progreso en el camino que conduce a la iluminación. ¿Por qué esto así? Esto es debido a que estos deseos internos son un bastión de vejaciones que absorben la mente e impiden alcanzar la iluminación. En el Sutra está escrito:

'Ustedes que buscan la Iluminación deben ser humildes y modestos. Ustedes sostienen la escudilla que puede dar bendiciones a los seres sintientes, ¿cómo podemos disfrutar de los deseos y sumergirnos en el mar de los cinco obstáculos?

'¿Cómo es que tú, que te has librado de los deseos externos, abandonando todos sus placeres sin pesar, ahora tratas de volver a la sombra? Estos deseos sensuales que estas anhelando conducirán inevitablemente al sufrimiento. Si están satisfechos no hay satisfacción, y si no se cumplen hay molestia. En cualquier caso no hay felicidad en lo absoluto.

'Cuando hayas disfrutado profundamente la felicidad que surge de la práctica exitosa de la meditación, entonces ya no serás defraudado por estas nociones engañosas'".

Como vemos, el primer obstáculo interno, además de los sentidos, los cuales vimos en el capítulo anterior, es la memoria y los recuerdos de los deseos y la información que hemos ingresado previamente en la mente por medio de los sentidos. Esto es que, cuando vamos a meditar, de repente comenzamos a pensar en muchas experiencias placenteras, como la comida o el sexo. Esto son samskaras o memorias - impresiones - que han quedado impresas en nuestra mente y surgen naturalmente en la misma en medio de la meditación. Esto es algo que le puede pasar a todos, sin distinción. Es por eso que el capítulo anterior fue en tanto detalle al tratar de enumerar las condiciones necesarias para regular lo que ingerimos por los órganos de los sentidos.

Anteriormente vimos los Diez Mundos de la cosmología y la psicología budista, y cómo todos poseemos los mismos dentro de nosotros. Además de los Diez Mundos, el Budismo posee una muy refinada percepción de la consciencia. 

De acuerdo con la psicología budista, el ser humano es caracterizado por el Anatman, o el "no-ser". Esto lo diferencia grandemente de la mayoría de las religiones del mundo donde se cree en la existencia de un "alma" o un ser individual, eterno y separado del todo, que transmigra de una vida en otra. El Buda, desde el comienzo de su ministerio, predicó la doctrina de la vida negativa del Anatman. ¿Cómo es esto? Si el Budismo no cree en el alma transmigratoria; no cree en la Reencarnación, ¿qué renace en los Seis Reinos del Samsara? Tras su Despertar, el Buda reconoció que todo estaba interconecato con todo, y que todo depende de una infinita red de causas y condiciones para su existencia. El ser humano, el "ser" o el "ego", si bien parece ser algo individual, no está para nada separado del todo, del Dharmadhatu, el Mundo Dhármico, donde todo está interconectado. El Buda explicó que el "ser" es un conglomerado de Cinco Skandhas o Agregados. Estos son (1) forma o cuerpo, (2) emociones, (3) procesos mentales o pensamientos, (4) volición o samskaras, y (5) consciencia. Esto tiene mucho sentido y revela la profundidad del pensamiento budista. Si nos sentamos detenidamente a reflexionar, podemos ver que nuestros cuerpos, nuestras emociones, nuestros penamientos y nuestra voluntad cambia constantemente. Esto es la Ley de la Impermanencia: todo está en constante cambio.  Genuinamente, no somos quienes éramos hace unos años. Nuestros cuerpos han cambiado muchísimo. De hecho, cada siete años, todos y cada una de las células de nuestro cuerpo son nuevas. Esto sin hablar de que podemos cambiar de estado emocional a los pocos minutos. Lo mismo sucede con nuestros patrones mentales y nuestras motivaciones. De estos Cinco Agregados, cuatro se disuelven con la muerte del cuerpo físico. Lo único que continúa tras la muerte es la cosnciencia.

La psicología budista explica que existen Nueve Consciencias. Esto fue desarrollado por la escuela del Budismo Indio del Yogacara. Las primeras cinco consciencias corresponden a los cinco sentidos. La sexta consciencia es la mente, la cual analiza, memoriza y clasifica la información absorbida por los cinco sentidos y crea la memoria. Esta memoria, y el deseo (el cual es innato, pues sin el mismo no sobreviviríamos como especie) crean la percepción de un ser, un individuo, un ego (yo). Esta es la séptima consciencia o Manas, la cual pensamos que es nuestro ser. Pero la misma desaparece con la muerte del cuerpo físico. Luego de la séptima cosnciencia se encuentra la octava, la consciencia Alaya o colectiva, la cual contiene el repositorio de todo el karma que hemos cometido en esta vida y otras, junto con la de todos los seres sintientes en los tres tiempos. Todo lo que pensamos, decimos y hacemos, en acción u omisión, se encuentra almacenado en esta consciencia. Esta es la consciencia que se accesa por medio de la regresión. Realmente no estamos accesando a vidas pasadas, sino a las vidas pasadas de todos los seres. Esto es lo que sobrevive la muerte, y es el karma o el nexo kármico de nuestra vida pasada, junto con la de muchos otros seres, lo que renace en una próxima vida. Finalmente, detrás de todo esto, se encuentra la novena consciencia, la consciencia Amala, la cual es la Consciencia Universal, la Budeidad, donde no existe la dualidad, sino que solo existe la Unidad. La novena consciencia no puede ser empañada por ninguna de las energías kármicas de los ocho niveles anteriores. Por lo tanto, una forma de librarse del karma negativo es elevarse a la novena conciencia. Como la novena conciencia es el núcleo de toda energía, también sirve como fuente de toda actividad mental y espiritual. Si uno es capaz de alcanzar la novena conciencia, su alma puede coexistir pacíficamente con todas las formas de vida.

 El Budismo, a diferencia del Hinduismo y otras religiones, no cree en la Reencarnación, sino en el Renacimiento, aunque muchas personas utilicen ambos términos indistintamente. Entonces, ¿qué renace tras la muerte ne los Seis Reinos del Samsara? La conciencia y el karma.

Como vimos, cuando meditamos - y de hecho, en todos los momentos de nuestras vidas - surgen impresiones en nuestra mente, ya sea de nuestra memoria (sexta consciencia) o de samskaras (octava consciencia), y estas impresiones pueden obstaculizar nuestra práctica de la meditación. Esto no es no solo porque la obstaculizan - nos entretiene o nos despierta el deseo - sino porque la meta final de la meditación es superar nuestro ser finito y falso, nuestro ego, producto de las primeras seis consciencias, que producen la dualidad, sino accesar a la novena consciencia, la Consciencia Universal, y accesar la Unidad Fundamental. Cuando hacemos esto, comulgamos con el Buda - con el Universo - , reconocemos nuestra Verdadera Naturaleza, y volvemos a nuestro Verdadero Hogar. Todo pensamiento nos desconecta y regresamos al mundo de la dualidad. Es por ello que el Gran Maestro Chih-i se esfuerza tanto para hacernos conscientes de ello.

"(2) El segundo obstáculo interno es el obstáculo del odio. Este es un factor fundamental que nos impide alcanzar la Iluminación. Es a la vez la causa y la condición para nuestra caída en los tres reinos malvados. Es el enemigo que nos impide disfrutar del Dharma del Buda. Es el ladrón que roba nuestros pensamientos de positivos hacia todos los seres sintientes. Es la fuente de las malas palabras que estallan sin control. Por lo tanto, en la práctica de la meditación debemos de tratar el estado de ánimo del odio como si fuera una personalidad que está molesta no sólo contigo mismo, sino con parientes y enemigos; y no sólo en el presente sino en el pasado y el futuro. Esto hace nueve molestias, que mantendrán vivo este sentimiento de odio. El odio suscita quejas y cada agravio añadido da lugar a más molestias. Por lo tanto el odio continúa perturbando la mente, y es por eso que se habla del odio como un obstáculo fundamental. Debemos cortar la raíz y así evitar que se propague.

"Suprapunna le preguntó al Buda de la siguiente manera:

'¿Qué debemos de hacer si queremos paz y felicidad? ¿Qué debemos hacer para deshacernos del dolor? ¿Cuál es el veneno que devora todos nuestros buenos pensamientos?

'Mata el odio y tendrás paz y felicidad. Mata el odio y no tendrás más dolor. El odio devora toda bondad'.

"Habiéndonos convencido de la maldad del odio, si queremos deshacernos de él, debemos de practicar la compasión y la paciencia."

El segundo de los obstáculos internos es el odio. El odio es uno de los Tres Venenos en el Budismo. Estos son: (1) ignorancia, (2) la avaricia, y (3) el odio o la ira. 

El Gran Maestro Nagarjuna, en su "Tratado sobre la Gran Perfección de la Sabiduría", nos dice que los Tres Venenos son considerados como la fuente de todas las ilusiones y deseos terrenales (kleshas - bonno). Los Tres Venenos se llaman así porque contaminan la vida y el trabajo (karma) de las personas para evitar que vuelvan sus corazones y mentes hacia el bien. Es por eso que podemos ver los Tres Venenos representados en el centro de la Rueda de la Vida (Bhavacakra) como un cerdo, un pájaro y una serpiente (representando la ignorancia, la avaricia y la aversión, respectivamente). Como se muestra en la Rueda de la Vida, los Tres Venenos conducen a la creación del karma, que conduce al renacimiento en los Seis Reinos del Samsara.

El Gran Maestro Chih-i, en otra de sus grandes obras llamada "Palabras y Frases del Sutra del Loto", habla de los Tres Venenos como la causa subyacente de las tres calamidades del hambre, la guerra y la peste, afirmando: "Debido a que la ira aumenta en intensidad, se produce la guerra. Debido a que la avaricia aumenta en intensidad, surge el hambre. Debido a que la ignorancia aumenta en intensidad, estalla la pestilencia. Y debido a que ocurren estas tres calamidades, los deseos terrenales se vuelven más numerosos y poderosos que nunca, y las opiniones falsas florecen cada vez más".

Igualmente, en el tercer capítulo del Sutra del Loto, titulado "Parábola", el Buda Shakyamuni le dice a Shariputra: "El Tathagata nace en el triple mundo, una casa en llamas, podrida y vieja, para salvar a los seres sintientes de los fuegos del nacimiento, el envejecimiento, la enfermedad y la muerte, el sufrimiento, la estupidez, la incomprensión y los Tres Venenos; para enseñarles y convertirlos y permitirles alcanzar la Suprema Iluminación Perfecta.”

Si bien los Tres Venenos contaminan todas nuestros pensamientos, palabras y acciones, podemos contrarrestarlos cultivando los tres factores mentales saludables que se identifican como sus opuestos. Estos son: (1) Ignorancia o "Avidya" con "Amoha (no engaño) o "Prajna" (sabiduría), (2) la Avaricia o "Raga" con "Alobha" (desapego) o "Dana" (generosidad), y (3) y el Odio o "Dvesa" con "Adveṣa" (no odio) o "Mettā" (bondad amorosa). Esto es, con prácticas budistas específicas que nos ayudan a contrarrestar estos Tres Venenos. Pero en mi opinión, el antídoto supremo para estos males es la Gracia (Adhusthana - Kaji) del Buda Eterno. Cuando realizamos prácticas budistas como el Servicio Diario frente a nuestros Butsudans o Altares Budistas, o cuando realizamos alguna devoción, meditamos o recitamos el Nembutsu con una mente y un corazón abierto - con confianza en el Buda Eterno - comulgamos con el Buda y recibimos su Gracia; comulgamos con la Unidad, y esa conexión nos perfuma con el Dharma, el cual permea nuestras mentes y corazones, y reforma nuestro ser, y somos transformados, sin mediar esfuerzo nuestro. Es por eso que cuando meditamos correctamente o realizamos una práctica budista por el bien de todos los seres sintientes, conectamos con nuestra Verdadera Naturaleza, nuestra Naturaleza Búdica, y surge de nosotros esa sabiduría y esa compasión que existen dentro de nosotros innatamente. 

Como vemos, la ira y el odio es, como nos dice Chih-i, "es el ladrón que roba nuestros pensamientos de positivos hacia todos los seres sintientes. Es la fuente de las malas palabras que estallan sin control." Esto es algo que todos nosotros hemos experimentado. Es por eso que como budistas, debemos de hacer un gran esfuerzo (es por eso que el Virya Paramita o la Perfección del Esfuerzo son uno de los peldaños en nuestro camino como Bodhisattvas) por controlar nuestra ira y odio. Cuando estes enojado, no invalides tu ira ni la alejes. Solo obsérvala y déjala pasar. Esto es parte de este mundo; es parte del Samsara. Cuando comprendemos nuestra propia situación en el Samsara, también nos permite comprender la de los demás. Si se mueve hacia la agresión, intente respirar, relajarse, aquietar y calmar la mente agitada y esfuércese por la moderación, recordando que los demás son como usted en el deseo y la necesidad de la felicidad y en evitar el dolor, el daño y el sufrimiento. Acepta que te sientes enojado y que es válido. Recuerda que la ira es simplemente una ola en tu océano, no es quién eres (y est, como todo, no es permanente). 

La práctica de la meditación, entre otras, como el Nembutsu, pueden ser extremadamente beneficiosas para combatir la ira. Esto es porque la meditación nos permite desapegarnos de nuestros patrones mentales y crea una distancia saludable entre ellos y nuestra Consciencia Fundamental, a la vez que nos familiariza con pensamientos positivos, como la paciencia, el amor, y la compasión, y es algo que podemos hacer en cualquier lugar y en cualquier momento.

Si bien el controlar nuestra ira para muchos es bien difícil, para Chih-i, existe un obstáculo mucho mayor. Este es la pereza y la somnoliencia.

"(3) El tercer obstáculo es el obstáculo de la pereza y la somnolencia. Pereza significa que nuestra mente se pone aburrida e inerte, mientras que la somnolencia significa que nuestros cinco sentidos se relajan, nuestro cuerpo se vuelve inmóvil, y luego nos quedamos dormidos. Para alcanzar la Iluminación necesitamos una mente alerta y todas estas causas y condiciones son obstáculos que nos impiden experimentar la felicidad más elevada tanto en nuestra vida presente como en vidas futuras, la alegría de la Tierra Pura, y la paz inconcebible del Nirvana. Este obstáculo es tal vez el más grave de todos. ¿Por qué? Debido a que otros obstáculos vienen cuando estamos despiertos mentalmente y al menos podemos hacer un esfuerzo para superarlos, mientras que el obstáculo de la pereza y somnolencia rinden todo esfuerzo imposible. En el sueño, somos como un cadáver sin percepción y sin conciencia.

"Incluso los Budas y los Bodhisattvas han tenido que luchar contra la somnolencia. Si la pereza y la somnolencia son el gran enemigo de la práctica de la meditación, por extraño que parezca, la práctica sincera de la meditación es nuestra mejor arma contra la pereza y somnolencia."

Esto también nos ha pasado a todos: nos sentamos a meditar y con el pasar del tiempo, nos da sueño, o nuestra mente se vuelve oscura y entumecida. En la sabiduría india existe lo que se llama los Tres Gunas o Estados. Estos son (1) "Tamas" o "oscurecimiento", que se asocia con el letargo; (2) "Rajas" o "pasión", que se asocia con la acción y el movimiento; y (3) "Sattva" o "pureza", que se asocia con la bondad y la armonía. Los deseos y pasiones, al igual que emociones como el odio, son manifestaciones de Rajas o de movimiento. Pero existe algo peor, y eso es la letargia o los patrones oscuros o somnolientos de la mente. Cuando meditamos, debemos de purificar o limpiar nuestra mente de todos estos pensamientos, deseos y emociones y alcanzar un estado de Sattva o pureza, dejando atrás el mundo del a dualidad y accesando la Unidad - nuestra Budeidad Innata. 

El Gran Maestro Chih-i nos advierte que la pereza y la somnoliencia no nos permite accesar nuestra Naturaleza Búdica cuando meditamos, ni nos permite alcanzar la Tierra Pura en esta vida cuando recitamos el Nembutsu. Esto es porque la pereza y la somnoliencia son estados estados oscuros, pesados e impuros de la mente y obstaculizan nuestra práctica. Es por eso que se aconseja dejar los ojos entreabiertos durante la meditación. Esto nos permite evitar el cerrarlos y nos aleja del deseo de dormir que puede surgir tras la relajación mental, física y espiritual que alcanzamos durante la meditación.

"(4) El cuarto obstáculo interno es la imprudencia y el remordimiento. Existen tres clases de imprudencias. La primera es hacer todo con prisa, caminando o divagando sin ningún propósito especial en mente, haciendo deportes o bailando alrededor. Luego está la imprudencia de los labios. Los labios parecen gozar tan sólo recitando o cantando o discutiendo asuntos mundanos, todo en vano, sólo por la emoción que se obtiene de ello. La tercera es la imprudencia de la mente. Esto implica tener pensamientos descuidados, soñar, hacer planes con fines egoístas y codiciosos, cuando deberían ser utilizados para el logro de la iluminación. Luego está la pérdida de la mente con la discriminación innecesaria sobre diferencias externas y el desvío de la misma en el goce de los escritos mundanos y las actividades artísticas, o desperdiciando la concentración en el sentimentalismo y la emotividad, y la contemplación de lugares hermosos, en la música, etc.

"Es como si una persona, que queriendo controlar estrictamente su mente, olvidara deliberadamente su propósito y dejara que su mente funcionara por el camino más fácil. ¿Qué significa ser una persona imprudente? No es mejor que un elefante intoxicado libre de sus cadenas. En cuanto a este obstáculo, está escrito en los Sutras:

"'Ustedes, quienes se han convertido en monjes, quienes se han afeitado la cabeza y van pidiendo de puerta en puerta, ¿por qué usted disfruta de las costumbres imprudentes, cuando se sabe que por tal conducta negligente y la indulgencia usted pone en peligro todos los beneficios del Dharma?'.

"Tan pronto como llegamos a ser conscientes de lo que estamos poniendo en juego por tales actos imprudentes, debemos renunciar a ellos para siempre. Porque tan pronto como nos damos cuenta de nuestros errores y no los eliminamos, entonces sufriremos remordimientos y se intensificará el obstáculo. ¿Por qué es esto? La razón es la siguiente: es posible que tengamos hábitos imprudentes sin pensar mucho en ello y luego el remordimiento no brotará y perturbará la mente. Es en el silencio de la práctica de la meditación que surge el remordimiento para perturbar s la mente y disipar  la concentración. Es por ello que la imprudencia y el remordimiento son un gran obstáculo para la práctica de la meditación. Hay dos tipos de remordimiento, es decir, un tipo viene después de la imprudencia, como se ha dicho, y el otro tipo precede aún más la imprudencia. Es el miedo que siempre tira su sombra sobre la vida de un criminal. Es como una flecha que ha penetrado tan profundo que no se puede quitar. 

"Hay dos tipos de remordimiento que el hombre necio está acostumbrado a disfrutar. El primero surge por las cosas que no debería haber hecho; el segundo por las cosas que él debería haber hecho, pero que no hizo."

El cuarto obstáculo interno enumerado en el Shoshikan es la imprudencia y el remordimiento. El Gran Maestro Chih-i nos da muchos ejemplos de cómo la imprudencia y el remordimiento pueden surgir - de los samskaras o semillas depositadas en nuestra consciencia - durante la meditación, obstaculizándola. Si bien es bueno reflexionar sobre nuestras vidas, identificando patrones negativos o limitantes, y tratar de modificarlos y transformarlos en positivos, la meditación, como un sacramento budista, tiene un momento y un lugar, y no es el momento para estar reflexionando sobre nuestra imprudencia y nuestros remordimientos. 

Aquí, el Gran Maestro Chih-i nos da varias formas de imprudencia. Estas son: (1) hacer todo con prisa, caminando o divagando sin ningún propósito especial en mente; (2) hablar de más o discutir asuntos mundanos, vanos, sólo por la emoción que se obtiene de ello; (3) la imprudencia de la mente, cuando se piensa en cosas necesarias o egoístas, en vez de pensar en cosas productivas y positivas, como en el logro de nuestra Iluminación; y (4) el entretenimiento de la mente con cosas innecesarias sobre diferencias externas y el desvío de la misma en el goce de los cosas mundanas y las actividades, como la farándula o entretenimiento. Todos somos culpables de todos ellos. Muchos de nosotros hacemos las cosas sin pensarlo mucho, llendo dormidos por la vida, siguiendo solo los movimientos, sin detenernos a pensar o ver qué estamos haciendo ni por qué lo estamos haciendo, ni mucho menos sus resultados y consecuencias. Este es tal vez el mayor mal de nuestra vida, y la fuente de muchos de nuestros problemas. Igualmente, nos entretenemos hablando de otros, o de asuntos políticos, o de lo último en entretenimiento, como películas, series o música, entre otros. No es que nada de esto sea malo (recordemos que Chih-i escribía para monjes en el Siglo 6), sino que es importante reflexionar sobre todo lo que hacemos y ver qué es bueno y necesario. A veces, simplemente, deseamos "apagar la mente" con una buena serie o actividad, pero no es bueno vivir haciendo solo eso todo el tiempo. Es importante hacer tiempo para cultivar nuestra práctica y trabajar por nuestro Despertar.

Si vivimos la vida dormidos, o si solo vamos a través de los movimientos, no somos seres conscientes ni mucho menos despiertos. Entonces, no somos diferentes a las plantas ni los animales. Es por eso que practicamos el Budismo: para Despertar. El primer paso en nuestro Despertar es tomar consciencia de nuestros pensamientos, palabras y acciones, ser verdaderos seres humanos, y dirigirlas a nuestra Iluminación y al bien de todos los seres sintientes. De lo contrario, solo perpetuaremos los mismos patrones limitantes y negativos y continuaremos creando mal karma, y sufriremos a consecuencia de nuestras propias acciones e inacciones y sentiremos remordimiento, y este remordimiento, como demonios en la oscuridad, surgirán durante la luz de la meditación. Reflexiona profundamente sobre esto.

Ahora, pasemos al quinto de los obstáculos internos: la duda.

"(5) El quinto obstáculo interno es el impedimento de la duda. Si la mente está nublada con la duda, ¿cómo puede tener alguna fe en las enseñanzas? Y si no tiene fe en la enseñanza, ¿cómo puede aprovecharse de ella? Es como si uno estuviera subiendo una montaña para obtener un tesoro, pero no tuviera manos con las que traer de vuelta el tesoro. Hay algunas 'dudas honestas' que no impiden del todo la práctica de la meditación, pero hay tres clases de dudas que dificultan el logro del Samadhi."

Aunque hemos llegado al Budismo y hemos leido y escuchado mucho sobre sus beneficios, siempre queda dentro de nosotros aunque sean leves rastros de duda. De hecho, la duda es un elemento importante al principio del camino budista. Esto es porque cuando comenzamos nuestro camino, lo primero que debemos hacer es aprender a desaprender muchas de las cosas que creíamos ciertas sobre nosotros y el mundo. Pero llega el momento en que debemos de suspender la duda y aceptar las enseñanzas con fe. 

¿Con fe? ¿No que la fe no existe en el Budismo? A diferencia de la creencia popular, el Budismo se basa en la fe. ¿Fe en qué? Fe en los Tres Tesoros del Buda, el Dharma y la Sangha. 

Debemos tener fe en el Buda como una manifestación compasiva encarnada del Universo, quien apareció en este mundo para revelarnos el Dharma, las Leyes Universales, aliviar nuestro sufirmiento, y ayudarnos a regresar del mundo dela dualidad a la Unidad, nuestro Verdadero Hogar. Debemos tener fe igualmente en nuestra Naturaleza Búdica Innata, la que nos permite alcanzar el mismo estado espiritual del Buda, en esta vida y en este cuerpo. Y debemos tener fe en la Naturaleza Búdica Innata en todos los seres sintientes, y en la capacidad de todos los seres, incluídos nosotros mismos, de cambiar y ser agentes positivos - Bodhisattvas - en el mundo.

Debemos tener fe en el Dharma, las Leyes Universales reveladas por el Buda en este mundo, como la Ley del Karma, y debemos de tener fe en que el Dharma es nuestro mapa en el océano de nacimientos y muertes del Samsara. Debemos tener fe en que el Dharma revelado por el Buda es correcto y verdadero, y que el mismo nos ayudará a revelar nuestra Naturaleza Búdica y a realizar el trabajo del Bodhisattva en el mundo. 

Y finalmente, debemos tener fe en la Sangha, la comunidad de sacerdotes y creyentes que esudian y ponen el Dharma del Buda Eterno en práctica en el mundo, para ayudaenos unos a otros a aliviar el sufrimiento, a accesar nuestra Naturaleza Búdica, y a surgir dentro de nosotros esa fuente de compasión y sabiduría que emanan de nosotros cuando realizamos nuestra Unidad Fundamental por medio de la meditación y de las prácticas budistas, haciendo de esto mundo una Tierra Pura.

Si no tenemos fe en los Tres Tesoros, el mismo Chih-i nos dice, ¿cómo podemos poner las enseñanzas en práctica? Al principio, la fe es sumamente importante, y puede que siempre quede dentro de nosotros rastros de dudas, pero debemos de hecharlas a un lado temporeramente y abrazar los Tres Tesoros. Con el tiempo, esa fe deja de ser ciega y se vuelve certera, cuando vemos la confirmación de las enseñanzas y prácticas y sus beneficios y transformación en nuestra vida diaria.

Pero existen muchas formas de dudas, y el Gran Maestro Chih-i nos ayuda a reconocerlas en su Shoshikan:

"El primer tipo de duda que dificulta la meditación es la duda de uno mismo. Podemos preguntarnos si somos los más adecuados para transcurrir el Noble Camino dado a nuestras faltas y porque nuestros errores son muchos y graves. Si en un principio albergamos dudas como esas, nunca alcanzaremos el Samadhi. Así que, si hemos de practicar la meditación, no debemos maltratarnos a nosotros mismos. Debemos recordarnos que es imposible para cualquier persona comprender la profundidad de las raíces bondadosas de nuestras vidas pasadas."

Una de las primeras cosas que notamos luego de un tiempo de práctica, o que podemos notar aun antes de comenzar a practicar, es que distamos muchos del ideal de la Budeidad. Podemos pensar que somos muy malos, o que hemos hecho cosas incorregibles en la vida y no merecemos la paz del Nirvana, o que estamos bien distantes del noble altruismo que caracteriza al Bodhisattva, o la infinita sabiduría y compasión que emanan de un Buda. Pero todo esto es parte de nuestra Ignorancia Fundamental. Esto es lo que creemos y sentimos dado a que las pasiones y deseos y el mal karma oscurecen nuestra Verdadera Naturaleza. 

Igualmente, podemos creer que no podemos meditar, recitar el Nembutsu, o que somos incapaces de realizar buenas obras y otras prácticas budistas. Esto fue lo que hizo que un monje budista Tendai llamado Shinran fundara su propia escuela en el medioevo japonés. Y en muchas formas, Shinran tenía razón. No podemos tapar el Sol con un dedo. De igual forma, no podemos ignorar que en realidad, somos seres egoístas y llenos de pasiones, quienes solo pensamos en nosotros, y en el momento incorrecto, en las peores circunstancias, somos capaces de todo tipo de acto vil y atróz. Como dijomos anteriormente, todos poseemos la capacidad de ser demonios, espírtus hambrientos, animales y Asuras en todo momento de nuestras vidas. Pero también podemos cambiar y ser Bodhisattvas en el mundo. Chih-i nos dice que lo primero que tenemos que hacer es creer en nosotros mismos. 

Para sobreponerlos a la duda sobre nosotros mismos, recomiendo depositar toda tu fe en los Tres Tesoros. Solo esfuérzate por hacer una práctica budista, y abre tu mente y tu corazón y ten fe, y el Buda - la Energía Dinámica de Infinita Luz y Vida, Sabiduría y Compasión - hará el resto.

"El segundo tipo de duda es la duda en nuestro maestro. Es posible que hayamos estado disgustados con su forma o apariencia y dudáramos el que hubiera alcanzado algún grado de Iluminación y fuera capaz de guiarnos por el camino. Si estimamos tal duda o desprecio por nuestro maestro, sin duda obstaculizaremos nuestro logro del Samadhi. Si queremos deshacernos de este obstáculo, debemos recordar las palabras del Mahavibhasa Sutra, en su parábola del avaro que mantuvo su oro en una bolsa de basura. Si amamos el oro de la Iluminación también nosotros debemos mantenerlo en nuestra bolsa de basura. Aunque nuestro maestro no es perfecto, o como pensamos que deba ser, debemos honrar y confiar en él, porque él está para nosotros en el lugar del Buda."

Muchas veces dudamos igualmente de nuestros maestros. En este Mundo Saha, lleno de impurezas y controlado por Mara, es importante tener siempre la guardia arriba y tener un cierto nivel de escepticismo saludable sobre los maestros y las instituciones, pues hay muchos maestros falsos, sobre todo, en la internet. Es por eso que es tan importante el linaje en el Budismo y su corroboración. Antes de seguir un monje o maestro, es importante confirmar e inquirir sobre su linaje. El linaje es importante porque las personas necesitan saber si alguien tiene autenticidad, autoridad, capacitación y apoyo. Por ejemplo, yo pertenezco al linaje Tendai de la Tradición del Loto. La escuela Tendai cuenta con un linaje de más de 2,500 años desde el Buda Shakyamuni, y 1,200 años desde la fundación de la escuela en Japón. Dentro de la escuela Tendai, pertenezco al linaje Sanmon, también conocido como la "Orden de la Montaña", y mi maestro es el Ven. Monshin Naamon, entre otros dentro de la misma escuela. Fui ordenado como monje budista, tras años de entrenamiento (el cual continúa y nunca acaba), en el templo Jiunzan Tendaiji, el Tendai Betsuin de Nueva York, el cual es el único centro autorizado para ordenar monjes en la escuela Tendai fuera de Enryakuji en Japón. Desde entonces, llevo años tratando de esparcir el Dharma verdadero del Buda por el mundo hispano, escribiendo libros, manteniendo el blog, y liderando una Sangha, la cual se reune semanalmente. 

Por ello, antes de seguir a un monje o maestro, asegúrate de corroborar su trasfondo y estudiar su enseñanza. Ahora, una cosa es haber sido ordenado auténticamente, y otra cosa es conocer profundamente y vivir el Dharma, y otra muy diferente es poder trabajar para crear una Sangha. Es importante que todo esto esté presente antes de que decidas seguir a un maestro.

Sin embargo, el Gran Maestro Chih-i nos recuerda que, aunque nuestro maestro budista sea fidedigno, es importante recordar que no es perfecto. En este Mundo Saha, solo es perfecto el Buda, y todos somos Budas en entrenamiento. El monje budista es solo un "budista profesional", el cual tiene como misión el preservar el Dharma Eterno del Buda en el mundo, y de hacerlo disponible para todos.

"El tercer tipo de duda es duda en el Dharma. Casi cada uno de nosotros, sin duda, conserva un cierto grado de confianza en su propio juicio mental, y por lo tanto, va a ser difícil para nosotros al principio el tener fe en las enseñanzas del maestro cuando difieren de lo que pensamos que debe ser, y será difícil al principio para poner en práctica sus enseñanzas con humildad y fidelidad. Mientras alberguemos dudas de nuestro maestro, no podemos ser influenciados por sus enseñanzas. Esto se explica claramente en las siguientes estrofas:

"La fe es la única entrada al Budismo. Sin fe todo estudio y esfuerzo será en vano. Tan pronto como usted está convencido de que el error sigue siempre la duda, renuncia a toda duda y entra por la puerta de entrada de la fe."

Aquí el Shoshikan nos recuerda lo que mencionamos anteriormente, debemos tener fe en el Dharma. De lo contrario, no podríamos permitir que el mismo trabaje y transforme nuestras vidas. Para ello, debemos aprender a desaprender muchas cosas que creíamos ciertas sobre nosotros mismos y el mundo en el que vivimos. Incluso, debemos de aprender a desaprender cosas que creíamos del Budismo mismo. 

Como vimos al principio, el Buda, tras su Despertar, ideó un Plan Dhármico para revelar el Dharma - el contenido de su Iluminación - gradualmente a los seres, preparando sus mentes y corazones para que pudieran entender la Verdad en su totalidad. Es por ello que predicó 84,000 enseñanzas, desde las primeras, las más básicas, expuestas para ayudarlos a desapegarse del apego al cuerpo y al mundo y sus deseos, y el logro de la salvación personal del Nirvana y el escape del Samsara, en los Sutras Nikayas, que hoy son seguidos por las escuelas Theravadas. Luego, predicó sobre la existencia de otros seres, un nuevo ideal, el Bodhisattva -  el postergar la Iluminación personal por la salvación de todos los seres sintientes - y de otros Budas en el Cosmos, en los Sutras Mahayana. Luego de esto, el Buda predicó sobre la Vacuidad y la total interconexión de todos los fenómenos, en los Sutras Prajnaparamita, que hoy son la base de la escuela Zen. Finalmente, cuando los seres estaban listos, el Buda predicó la Verdad completa y perfecta de su Despertar, esencia y misión en el mundo, en el Sutra del Loto, donde unificó y armonizó todas sus enseñanzas y prácticas y las contextualizó en su Plan Dhármico, revelando la Verdadera Naturaleza de la Budeidad y de la Existencia.

Muchas personas y muchos budistas solo han sido expuestas a algunas de estas enseñanzas, y no a la revelación total de la Verdad revelada en el Sutra del Loto, y cuando se les presenta (como la inexistencia del Nirvana, la existencia del Verdadero Ser, la eternidad del Buda, etc.), no la creen y albergan dudas. Pero aquí, el Gran Maestro Chih-i, quien fue quien rescató la Tradición del Loto - fundada como la verdadera Orden en el mundo por el Buda Shakyamuni, y mantenida por Grandes Maestros como Asvaghosha, Nagarjuna, Vasubandhu, Kumarajiva, Daosheng y Huisi, casi perdida en el tiempo, y rescatada y sistematizada por Chih-i - nos dice que debemos de dejar a un lado incluso lo que sabemos del Dharma y de Budismo para podernos abrir a la verdadera enseñanza. Y muchas veces, esto es lo más difícil de hacer. Es por ello que al final, el Shoshikan nos recomienda confiar y abrazar la fe.

Estos son, entonces, los cinco Obstáculos Internos que el Gran Maestro Chih-i enumera en su obra. Ahora, el mismo Chih-i reconoce que estos cinco obstáculos, al igual que los Obstáculos Externos e Internos mencionados anteriormente, no son los únicos, sino que los mismos son solo ilustrativos, y no exhaustivos.

"Alguien puede preguntar: 'Hay tantos tipos diferentes de errores, así como hay granos de polvo, ¿por qué hablas de renunciar a sólo cinco dudas?' Eso es cierto, pero estas cinco dudas cubren todo el campo de la codicia, el odio y la estupidez. La duda, la codicia, el odio y la estupidez son los males fundamentales. Más allá de la puerta de entrada de la duda se dice que existen ochenta y cuatro mil deseos o problemas que conducen al sufrimiento: si cerramos la puerta de duda bloqueamos el camino a todos los demás males."

Dado a que existen 84,000 deseos y problemas que conducen al sufrimiento, el Buda Shakyamuni, en su infinita compasión y sabiduría, predicó 84,000 enseñanzas para aliviarlos y llevarnos al Despertar. De todos estos deseos y problemas, el más importante y que debemos superar es la duda: la ignorancia.

"Por estas razones, los seguidores de Buda deben deshacerse de los cinco obstáculos internos de la codicia, la ira, el odio, la pereza y la somnolencia, la imprudencia, el remordimiento y la duda. Deshacerse de estos cinco obstáculos es como saldar una deuda, es como recuperarse de una enfermedad dolorosa, como pasar de un país asolado por el hambre a una tierra de prosperidad; es como vivir en paz y seguridad en medio de la violencia y la enemistad. Si renunciamos a todos estos obstáculos nuestras mentes estarán frescas y felices y nuestros espíritus tranquilos y pacíficos.

"Así como el brillo del sol puede ser oscurecido por el humo o polvo, o las nubes o la niebla, el brillo puro de nuestra mente puede ser oscurecido por estos cinco obstáculos."

A través de estas líneas, podemos ver brillar el hermoso espíritu de este Gran Maestro, quien ha escrito su alma en tinta para que todos nosotros podamos degustar el sabor del Nirvana. El Gran Maestro Chih-i es, sin lugar a dudas, una fuerza dinámica que trasciende el espacio y el tiempo y continúa ayudándonos en nuestro camino al Despertar incluso hoy día, hasta la llegada del Buda Maitreya.

En la próxima entrada, tras haber regulado los Obstáculos Externos e Internos, nos adentraremos directamente en la práctica de la meditación.