Saturday, September 13, 2014

Entrando en el Mandala



Recorriendo el Universo


Al abordar un Mandala, un estudiante, guiado por un maestro, sería instruido a contemplar o meditar sobre cada una de las imágenes contenidas en el mismo. En primer lugar, estudiaría y absorbería los diversos significados simbólicos, mientras se centra en cómo las diversas deidades se relacionan entre sí y cómo se representan visualmente esas relaciones. Este proceso se repite con cada mandala, empezando por el Mandala de la Matriz (Jpn: Taizōkai) y luego el Mundial Mandala Diamond (Jpn: Kongokai). Además, se le daría un mantra y ciertos mudrās para llevar a cabo durante la visualización. Este enfoque refleja la creencia esotérica de que la realidad se entiende mejor a través de la experiencia sensorial - el mudra para el cuerpo, el mantra para el habla, y el mandala para la mente (es decir, la meditación). 

Una vez este haya sido completado, el practicante obtiene una comprensión de cómo todos los Budas y los diversos símbolos crean una unidad entre los dos mundos, y el estudiante se convierte en uno con Vairocana Tathagata, el Buda Cósmico. No hay distinción entre los opuestos; no hay sujeto u objeto; sólo el vacío. Se trata de la unificación de la dualidad y no dualidad. 

Los Tres Misterios del cuerpo, la palabra y la mente son fundamentales para romper las barreras ilusorias entre lo profano y lo sagrado. En este punto, el practicante experimenta levemente la iluminación como una trascendente realidad no-dual. 

En un ritual común, se le pide al practicante lanzar una flor en cada uno de los dos mandalas; la deidad en la que la flor aterrice sería adoptada como la deidad tutelar de esa persona a lo largo de su estudio. 

Los Mandalas se utilizan exclusivamente para la práctica y no para su disfrute artístico. A diferencia del arte en Occidente, en las imágenes devocionales budistas, el pintor no tienen la libertad de retratar el tema de una manera que sea representativa en su propio estilo personal. De hecho, el acto de pintar un Mandala puede ser también una forma de meditación, especialmente en el Budismo Vajrayana. Se tiene que cumplir con directrices estrictas cuando se crean imágenes de un Buda, o en este caso, un Mandala. 

El simbolismo contenido en los Mandalas budistas nos permiten tomar conciencia del Universo, nuestro lugar en el y nos muestran el camino en nuestra búsqueda de significados. Estas imágenes transmiten el mensaje de una manera más accesible para el espectador, comunicando una historia completa, o conceptos, a través de una sola imagen.


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