Tuesday, September 23, 2014

Las Bases Doctrinales del Kaihogyo


Las Bases Doctrinales del Kaihogyo


El Kaihogyo, como hemos visto, es un maratón meditativo que se realiza para eliminar el karma negativo, generar mérito y alcanzar la iluminación. Los Gyojas (practicantes del kaihogyo) que lograr terminar todo el circuito son tratados como Budas Vivientes - encarnaciones de Fudo Myo-o. Pero ¿cuáles son las bases doctrinales del kaihogyo?

El primer punto notable es la fuerte influencia del Budismo Esotérico (Tendai Mikkyo - Taimitsu) en el kaihogyo. Por ejemplo, el uso de mantras y dharanis (frases místicas) y mudras (gestos místicos) es una parte integral de la práctica, como es el uso de rituales esotéricos, como la ceremonia del fuego Goma. Fudo Myoo, una deidad esotérica, es su principal objeto de devoción. Por estas y muchas otras razones, el kaihogyo está estrechamente relacionado con el Budismo Esotérico. 

Sin embargo, la práctica del kaihogyo tiene también una base doctrinal en no esotérica. En primer lugar, se retrata a menudo como una forma especial de la meditación Constantemente Caminando. Este samadhi es uno de los cuatro modos de la práctica de la meditación que se enumeran en el "Mo ho chih kuan" (el tratrado de meditación sobre Samatha y Vipassyana) y el resumen completo de la meditación Tendai escrito por Chih-i. El la meditación Constantemente Caminando, uno circunvala una estatua budista (generalmente del Buda Amida) por noventa días sin parar, recitando el nombre del Buda Amida. Sin embargo, en realidad, el kaihogyo se parece poco a esta práctica a excepción de el hecho de que ambos hacen hincapié en el hecho de caminar durante un período prolongado de tiempo. 

En segundo lugar, el kaihogyo también se interpreta como una práctica basada en el espíritu subyacente del "Capítulo sobre el Bodhisattva Jamás Despreciar" del Sutra del Loto. Como se indicó anteriormente, la biografía de Soo afirma que este despertó la aspiración a alcanzar la iluminación después de leer este capítulo. Este capítulo narra la historia de un Bodhisattva llamado Jamás Despreciar (Jofugyo Bosatsu) que vivió toda su vida rindiendo homenaje a todos los budistas: monjes y laicos, hombres, mujeres, budistas y no budistas, elogiándolos por su futura adquisición del estado del Buda. Dado a que era considerado una molestia, este Bodhisattva fue maldecido, abusado e incluso golpeado. Pero él perseveró en su práctica y finalmente alcanzó la Budeidad. Se dice que la práctica del kaihogyo, que se centra en la peregrinación diaria por numerosos sitios alrededor de Monte Hiei, una montaña sagrada para el Budismo, refleja el espíritu del Bodhisattva Jamás Despreciar.

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