Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Sunday, September 28, 2014

Los Seis Paramitas - Dana


Los Seis Paramitas

La Generosidad


En el Budismo, los Pāramitās se refieren a la perfección o la culminación de ciertas virtudes. Estas virtudes son cultivadas como una forma de purificación, para purificar el karma, ayudar al aspirante a vivir una vida sin obstáculos y alcanzar la iluminación. Estas son las prácticas Mahayana que distinguen el camino del Bodhisattva a la iluminación y que desplazaron parcialmente el Noble Sendero Octuple del Budismo Theravada.

Los Seis Paramitas (seis perfecciones) describen la verdadera naturaleza de un ser iluminado, lo que quiere decir que nos ayudan a aflorar nuestra verdadera naturaleza. Si estas seis perfecciones no parecen ser nuestra verdadera naturaleza, es porque están oscurecidas por nuestra ilusión (ignorancia fundamental), que ha surgido por nuestras malas acciones: la ira, la codicia y el miedo. Mediante el cultivo de estas perfecciones, podemos reflejar nuestra verdadera naturaleza.

Cada una de las seis perfecciones apoya a las otras cinco, pero el orden de las perfecciones es importante también. Por ejemplo, las tres primeras perfecciones - la generosidad, la moralidad, y la paciencia - son prácticas virtuosas para todo el mundo. Los tres restantes - la energía o el celo, la meditación y la sabiduría - tratan más específicamente sobre la práctica espiritual. 

1. Dana Paramita: Perfección de la Generosidad 


En muchos comentarios budistas sobre las seis perfecciones, la generosidad se dice que es la puerta de entrada al Dharma. La generosidad es el comienzo del Bodichita, la aspiración a alcanzar la iluminación.

Dana Paramita es la verdadera generosidad del espíritu. Se trata de dar con el sincero deseo de beneficiar a otros, sin esperar recompensa o reconocimiento. No debe haber egoísmo envuelto. Incluso el hacer un trabajo de caridad para "sentirse bien con uno mismo" no es el verdadero Dana Paramita. 

El dar es esencial para el Budismo. Dar incluye dar ayuda material a las personas en necesidad, pero también incluye dar guía espiritual a los que la buscan y misericordia a todos los que la necesitan. El Buda enseñó que cuando nos damos a los demás, damos sin esperar recompensa. Debemos de dar sin tener conciencia de la ofrenda o del destinatario. Practicamos el dar para eliminar el apego y beneficiar a todos los seres.

Algunos maestros y practicantes proponen que dar es bueno ya que acumula méritos y crea un buen karma, lo que traerá la felicidad futura. Otros dicen que incluso esto es egoísta y fruto del apego, ya que incluye una expectativa de recompensa. En todos los servicios budistas,el mérito generado es dedicado a la liberación de todos los seres sintientes. 

Dar con una motivación pura se llama "Dana Paramita" (sánscrito), o "dana parami" (Pali), que significa "perfección de la generosidad." Hay listas de perfecciones (paramitas) tanto Theravadas como Mahayanas, pero el Dana, el dar, es la primera perfección en todas las listas. 

Es importante recordar que no existe un dar sin recibir, y no hay dadores sin receptores. Por lo tanto, dar y recibir surgen juntos; uno no es posible sin el otro. En última instancia, dar y recibir, donante y el receptor, son Uno. Dar y recibir con este entendimiento es la perfección de Dar. 

En Japón, cuando los monjes van por las calles para pedir limosnas en la manera tradicional, llevan enormes sombreros de paja que oscurecen parcialmente sus rostros. Los sombreros también les impiden ver el rostro de aquellos dándoles limosnas. No se da, no hay un receptor; esto es pura entrega. 

En el Budismo, tratamos de borrar las línes que dividen e uno del todo, el "yo" del "otro". El apego sólo puede surgir cuando hay dos cosas separadas - un poseedor (el que se apega), y algo que se posee (a lo que se apega). Pero, la clasificación del mundo en sujetos y objetos es una ilusión. 

El apego surge del hábito mental de ordenar el mundo entre "yo" y "todo lo demás." El apego conduce a la posesividad y a la tendencia a manipular a todo, incluyendo a las personas, para su propio beneficio personal. El no apegarse es reconocer que nada existe independientemente del Todo.

Esto nos lleva de nuevo a la comprensión de que el donante y el receptor son uno. 

Un espíritu generoso es algo más que dar a la caridad. Es un espíritu de responder al mundo y dar lo que se necesita en el momento apropiado. 

Este espíritu de generosidad es una base importante de la práctica budista en general. El dar ayuda a derribar las paredes de nuestro ego, mientras que alivia algo del dolor del mundo. Y también incluye estar agradecidos por la generosidad mostrada a nosotros. Esta es la práctica de dana paramita.