Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Wednesday, October 15, 2014

Los Deseos Mundanos son la Iluminación - Earthly Desires are Enlightenment


Bonno Soku Bodai


Aizen Myoo, es visto como la contraparte de Fudo Myoo, y tiene seis brazos, un tercer ojo y una mirada feroz en su rostro. Aizen Myoo es una deidad del Budismo Tendai Esotérico que predica el principio de que los deseos mundanos son en sí mismos la iluminación (Bonno-soku-bodai) y transforma las pasiones humanas en un vehículo para la iluminación.

Bonno Soku Bodai es una doctrina que surge de la doctrina que repasamos anteriormente llamada Hongaku Shiso, la doctrina de la Iluminación Original o Innata, que fue un pensamiento-movimiento que tomó forma dentro del Budismo Tendai japonés y ejerció una profunda influencia en el pensamiento japonés, su cultura y sociedad. Su premisa principal es que no existe distinción entre lo fenoménico y lo absoluto, es decir, entre el Samsara y el Nirvana (Shoji Soku Nehan), las pasiones engañosas y la iluminación (Bonno Soku Bodai), y los seres ordinarios y el Buda. 

Esta doctrina implica que todo es Uno, perfecto tal y como es, en vías a la iluminación. El término también implica una dimensión que trasciende el tiempo y el espacio y que abarca la confirmación del aquí y el ahora. Este es el pináculo del pensamiento Tendai medieval y la matríz de los movimientos Kamakura que partieron de la escuela Tendai.

Los apegos profundamente arraigados y los deseos (en japonés, bonno)  se traduce al castellano como "deseos mundanos". Debido a que esas pulsiones también incluyen el odio, la arrogancia, la desconfianza y el miedo, la traducción "motivos o impulsos engañosos", podría resultar, en algunos casos, más apropiada.

Bonno se refiere concretamente a perturbaciones de la vida. Se denominan “deseos mundanos” (bonno), entonces, a todas las funciones de la mente que "engañan", o hacen actuar en falso, y nos hacen sufrir. Existen diversas clases de deseos mundanos; en la antigüedad se decía que había 84.000. En términos generales, sin embargo, los deseos mundanos se pueden dividir en fundamentales y derivados.

Los deseos mundanos fundamentales son los llamados Tres Venenos: ira, avaricia y estupidez. Los derivados son aquellos que surgen a raíz de los deseos fundamentales, tales como la duda, la desidia, el abandono, etc. ¿Es posible eliminar realmente tales deseos y apegos?

Los apegos son sentimientos humanos naturales, y los deseos un aspecto vital y necesario de la vida. Por ejemplo, el deseo de protegerse uno mismo y a los seres amados ha sido la inspiración para un amplio campo de progreso en la creación de grupos sociales de apoyo. Asimismo, el ansia de comprender el lugar que ocupa la humanidad en el cosmos ha llevado al desarrollo de la filosofía, la literatura y el pensamiento religioso. En ese sentido, eliminar completamente todos los deseos no es posible ni, de hecho, deseable. Si nos despojáramos por completo de nuestros anhelos, podríamos terminar socavando nuestra voluntad de vivir, tanto individual como colectiva.

Las enseñanzas del Budismo Tendai enfatizan la transformación de los deseos, en lugar de su eliminación. Los deseos y los apegos se consideran el combustible necesario en la búsqueda de la iluminación (en japonés bodai), que es el décimo estado de la vida, es decir, la Budeidad.

Bonno soku bodai es un principio que enseña que se puede alcanzarla Budeidad transformando las ilusiones y deseos mundanos en sabiduría iluminada, en lugar de extinguirlos. La palabra japonesa soku, se refiere a un concepto fundamental en el Budismo. Existen ciertos términos budistas que son intraducibles, que pueden ser percibidos sólo a través de la experiencia personal. Soku es uno de estos términos. Por ejemplo, el concepto de “la fe budista equivale a la vida diaria” (shinjin soku sekatsu) o el concepto que estamos viendo de “los deseos mundanos equivalen a la iluminación”(bonno soku bodai) no alcanzan, en su traducción, a completar una mínima idea de la grandiosidad que encierran.

 El gran maestro Chih-i (Zhiyi - Tiantai) explicó que existen tres sentidos de soku: El primero de ellos es el que relaciona dos elementos contradictorios en una misma cosa; el segundo señala que los dos elementos relacionados tienen la misma entidad; y el tercero señala que la vida posee una fuerza unificadora para los elementos contradictorios. Veámoslos detenidamente. Soku:

1. Relaciona dos elementos contradictorios en una misma cosa. Por ejemplo: El bien y el mal son dos elementos contradictorios que existen en el espíritu humano.

2. Señala que los dos elementos relacionados tienen la misma entidad. El bien y el mal tienen la misma entidad. Este aspecto muestra una gran diferencia entre el Budismo y otras religiones. Chih-i dio el ejemplo de la mano: No la llamamos “palma y reverso”, sino que la llamamos “mano”. ¿Qué es la mano? Dos elementos diferentes fundidos en una misma cosa; trasladando el concepto, el bien sería, por ejemplo, el reverso y el mal, la palma. En la vida existen esas dos tendencias contradictorias que se combaten mutuamente todo el tiempo hasta nuestra muerte. Esas dos tendencias son el bien y el mal, y en función de los componentes kármicos que casi siempre ignoramos y en los que a menudo no creemos, desde el nacimiento hay una predisposición a gozar haciendo el bien o haciendo el mal.

Es el misterioso inconsciente, puesto que nadie puede decir cuando goza del bien o del mal porque el ser humano, inmerso en la oscuridad fundamental, generalmente está convencido de hacer el bien. Este segundo sentido de soku muestra que la entidad de nuestra vida no puede existir sin bien y mal, como la mano no puede existir sin palma y reverso. Si no creemos en este segundo aspecto y practicamos como en el budismo, dejamos que en la vida diaria nazca una gran distorsión de la comprensión, dando lugar al pesimismo, porque ya no creemos que la vida en esta tierra no es otra cosa que una sucesión de sufrimientos y desgracias.

Es nuestra falta de comprensión de la vida lo que produce sufrimientos aun mayores que los infligidos realmente. En nuestra vida cotidiana, en lo profundo de nosotros mismos, no tenemos ni la certeza, ni la confianza, ni la idea de que existe la posibilidad de sobrepasar o vencer un obstáculo determinado, ya sea físico o espiritual. Eso es la antítesis de soku. Por eso es que no existe otra posibilidad más que hacer surgir el poder inherente de la vida. Desde el simple ejemplo de la mano que no puede existir sin palma ni reverso, una vida no puede existir fuera del bien y del mal, es decir que hay dos fuerzas diferentes que conforman juntas el movimiento propio de la vida.

3. La vida posee una fuerza unificadora de los elementos contradictorios. Este tercer sentido de soku es aquel que decimos que escapa a nuestra capacidad de comprensión. Bien y mal en el sentido de bonno y bodai, son entidades de mi vida, pero cuando aparece el poder inherente de la misma, puedo utilizar mis tendencias negativas (bonno) que están contenidas en mi Budeidad (bodai) y es en ese momento cuando bonno soku bodai se concreta. Si puedo concretar esto, soy un Buda.

Por ejemplo: Si tengo un problema que me hace sufrir (bonno), la Budeidad consiste en superarlo (bodai), pero comprendiendo sólo los dos primeros sentidos de soku (que hay dos elementos contradictorios en una misma cosa y que dos elementos relacionados responden a la misma entidad), aún practicando, será difícil hacer aparecer la solución. Sin embargo, el tercer sentido de soku, que decimos incomprensible, explica que inherente a nuestra vida existe el poder de vencer el problema. Esto es algo que podemos experimentar, es algo que incluso podemos constatar, pero a la vez es algo que verdaderamente no podemos comprender.

Para llevarlo a una cierta claridad, Chih-i utiliza el ejemplo de la manzana. Si pruebo una manzana verde y amarga, no la puedo comer y la dejo, pero cuando madura, se convierte en una manzana dulce, deliciosa. La manzana verde es bonno, la manzana madura es bodai. Si decimos que es la misma fruta, podemos arribara la conclusión de que es el sol el que tiene el poder de madurarla, pero esto no es verdad, ya que el sol es sólo un agente exterior. Si sostenemos que la manzana no es la misma, que es otra, tampoco diremos la verdad. Entonces, ¿qué fenómeno misterioso ocurrió para que la misma fruta amarga se transformara en dulce? El pasaje entre una y otra es soku. 

Soku quiere decir que en la manzana existe el poder de transformación a través de un agente exterior. Si no la ponemos al sol, la manzana también madura, porque hay otro agente que aporta a la maduración, el tiempo. Volviendo a la pregunta anterior: ¿Es la misma fruta? Desde un punto de vista sí lo es, desde otro, no. En el primer sentido (dos elementos contradictorios en una misma cosa) se trata de la misma fruta; en el segundo sentido (dos elementos relacionados que responden a la misma entidad), no sería la misma fruta. Y desde este tercer sentido que estamos abordando, ni lo es, ni no lo es. En la entidad de una simple fruta existe el poder de transformación, la pulpa de la fruta no cambió, lo que cambió fue lo amargo, que se convirtió en dulce. La pulpa de la fruta representa nuestra personalidad y la entidad de la fruta representa la entidad de nuestra vida. Lo amargo es bonno, lo dulce es bodai. Entre bonno y bodai no hay ninguna posibilidad de comprender qué es lo que sucedió, pero sí hay posibilidad de constatar lo que sucedió.

Los tres sentidos de soku están indicando que hay dos elementos contradictorios en un individuo (primer sentido), como por ejemplo el sufrimiento y la alegría; que este individuo no puede existir más que como producto de esas dos contradicciones (segundo sentido) y que en el seno de la vida existe la fuerza unificadora de los elementos contradictorios (tercer sentido). Esta es la fuerza unificadora que no podemos comprender pero sí constatar.

El Budismo es una práctica que nos obliga a asumir completamente lo que somos. Soku es un concepto por el cual la fuerza de nuestra práctica correctamente concebida, nos permite limpiar completamente nuestra vida. Cuando hablamos con alguien que manifiesta tener un problema grave, generalmente notamos que esta persona, en el fondo, ya no cree más en la posibilidad de solución de ese problema.   

Siendo así, bonno y bodai son, en su vida, dos entidades diferentes, dos cosas contradictorias existiendo en la misma persona. Por un lado, practica esperando que esto funcione, pero por otro, muy dentro de sí misma, no cree. Esto es bonno.   

Según las enseñanzas Hinayana, como las ilusiones y los deseos mundanos, generalmente, trabajan para oscurecer la naturaleza de Buda e impiden la práctica budista, uno debe eliminarlos todos a fin de lograr la iluminación.

Sin embargo, a la luz del Sutra del Loto, los deseos mundanos y la iluminación no difieren en su esencia fundamental. Por ende, la iluminación no es erradicar el deseo sino un estado que la entidad de la vida puede experimentar al transformar los deseos innatos.

El Sutra de Fugen, que concluye el Sutra del Loto, afirma: "Aun sin extinguir sus deseos mundanos ni negar los cinco deseos, ellos pueden purificar todos los sentidos y erradicar todas sus malas acciones".

En última instancia, los deseos mundanos carecen de una existencia intrínseca e independiente - son tan dependientes de todos los demás fenómenos como cualquier otra cosa en el universo - su naturaleza es el Shunyata, el vacío. Por ende, todos los fenómenos -y por ende los deseos (bonno) estan hechos de los mismos elementos que la iluminación (bodai). 

Esta es una visión radicalmente diferente de lo que el Budismo anterior al Sutra del Loto y el Tendai ha expuesto. Nos brinda un esquema concreto para abordar la realidad de los deseos y el camino, no a destruirlos o eliminarlos, sino a transformarlos y transcenderlos, para lograr nuestra meta y seguir el camino del Bodhisattva en esta vida.

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Bonno Soku Bodai


Aizen Myoo is seen as the counterpart of Fudo Myoo, and has six arms, a third eye and a fiery look in his face. Aizen Myoo is a Tendai Tantric Buddhist Deity [a manifestation of Mahavairocana] which teaches the principle of “earthly desires are enlightenment” (Bonno Soku Bodai) and transforms human passions into a vehicle to attain enlightenment.

Bonno Soku bodai is a doctrine that build on another doctrine called Kongaku Shiso, or Original Enlightenment [also in this Blog], which is a thought-movement that took form within Japanese Tendai Buddhism and exerted a profound influence in Japanese thought, culture and society. Its main premise is that there is no distinction between phenomena and the absolute, between Samsara and Nirvana, earthly passions/desires and enlightenment, ordinary beings and Buddhas.

This doctrine implies that all is One, perfect as it is, in way to enlightenment. This doctrine also implies a dimension that transcends space and time and envelops the here and now. This is the pinnacle of medieval Tendai Buddhist thought and the matrix for all Kamakura movements that appeared from within Tendai Buddhism.

Because earthly desires also includes hate, ignorance, distrust, and fear, “earthly desires” can be better translated as “ill thoughts” or “misleading thoughts”. Bonno refers specifically to life disturbances. We call “earthly desires” (Bonno) to all functions of the mind that “misleads” or makes us act in a wrong and ignorant way and makes us suffer. There are various classes of earthly desires; in Buddhist tradition, we refer to 84.000 desires. In general terms, we can speak of fundamental or derivative earthly desires.  Fundamental earthly desires are the Three Poisons: lust, avarice and ignorance.  Derivates are all those that develop from these fundamental desires, like doubt, hate, abandonment, sadness, etc.  

Can we completely remove all desires and thoughts? Attachments are natural human feelings, and desire is a fundamental and vital aspect of existence, necessary for life. For example: the desire to protect ourselves and those we love has been an inspiration and the nucleus for what we call today social groups like family and friends. Also, our desire to know the mysteries of the universe and our space in it has helped us to create wonderful philosophies and religions, literature and more. In this sense, to eliminate all desires and thoughts is not only bad but also dangerous. If we get rid of all our desires, we can risk eliminating our desire to live and to protect our world.

Tendai Buddhist teachings emphasize the transformation of thought and desires, instead of its elimination. Desires and attachments are seen as the combustible necessary to reach enlightenment (Bodai in Japanese), which is the term for the Tenth Realm of Life: Buddhahood. Bonno Soku Bodai is a principle that teaches us that we can reach enlightenment by transforming our earthly thoughts and desires into enlightened wisdom, instead of extinguishing or eliminating them. The Japanese word Soku refers to a fundamental concept in Buddhism. There are certain Buddhist terms that eludes translation, that can only be perceived and understood thru personal experience. Soku is one of those terms. For example: the concept of “Buddhist faith equals everyday life” (Shinjin Soku Sekatsu) or the concept of “earthly desires are enlightenment” (Bonno Soku Bodai) does not reach, in translation, a satisfactory minimum to compel the grandiose idea they entail.

The great master Tendai Zhiyi explained that there are three explanations of Soku: the first one relates two contradictory elements in one thing; the second points that both elements are related in one entity; and the third points that life posses a unifying force for contradictory elements. The three explanations of Soku indicate that there are two contradictory elements in an individual (first scenario), like suffering and happiness ; that this individual cannot exist but as a product of these two contradictions (second scenario) y that at the core of life and being exists a unifying force that unites these two contradictory elements (third scenario). This unifying force cannot be understood, but we can perceive and experiment it.

Buddhism is a practice that obliges us to see and accept what we are. Soku is a concept by which the force of our correct practice can help us to completely clean our life. When we approach someone who is in a crisis, we can see that the person has lost all hope to solve the problem. Bonno and Bodai are, in his life, different, two contradictory things existing in the same person. On one hand, he tries to make things work, but on the other, deep within himself, he does not believe it might work. This is Bonno.

According to Hinayana teachings [and some Mahayana schools of thought], because earthly thoughts and desires blinds us to our Buddha nature and blocks our Buddhist practice, we need to eliminate them in order to reach enlightenment. But according to the Lotus Sutra, earthly desires and enlightenment does not differ in essence. Enlightenment is not the total eradication of desire, but a state in which the fundamental essence of life can embody to transform our innate desires.  We read in the Lotus Sutra [Fugen chapter]: “Without extinguishing neither earthly desires nor the five desires, they can purify all senses and eradicate all evil actions”.


Ultimately, earthly desires, like all compounded phenomena, does not posses an intrinsic and independent existence – they are as dependent on all other phenomena as anything else in the universe – their nature is Shunyata, emptiness. All phenomena – and all desire (bonno) are made of the same elements as enlightenment (bodai).  This is a radically different vision from what Buddhism before the Lotus Sutra teached. It gives us the correct scheme by which to approach the reality of desires and the way, not to destroy or eliminate them, but to transform them and transcend them, to reach our goal and keep walking the Way of the Bodhisattva in this life, and the next!