Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Tuesday, October 14, 2014

Hongaku Shiso


Iluminación Original


Uno de los conceptos más profundos en el Budismo Tendai es el de "Hongaku Shiso" o Iluminación Original. Hongaku Shiso habla de la iluminación inherente no sólo en todos los seres, sino en todos los fenómenos, en cada momento. 

En el Budismo Tendai, la "Iluminación Original" denota un conjunto de doctrinas y conceptos asociados con la proposición de que todos los seres estan iluminados. No sólo los seres humanos, sino que las hormigas y los grillos, montañas y ríos, pastos y árboles son innatamente Budas. Los Budas que aparecen en los Sutras, con luz radiante y dotados de excelentes marcas, son signos meramente provisionales. El Buda "real" es el mundano ordinario. De hecho, todo el mundo fenoménico es el Buda primordialmente iluminado. Pero hay que entender bien esta doctrina para no caer en los errores que muchos practicantes - y maestros - han caido por siglos.

Como con tantos otros aspectos del budismo Tendai, esta doctrina se remonta a Tendai Daishi (Zhiyi), el fundador del siglo sexto de la escuela Tiantai en China. En su análisis del Sutra del Loto y las enseñanzas sobre la vacuidad de los tratados madyámaka de Nagarjuna, Zhiyi concluyó que todos los dharmas se contienen -interpenetran- entre sí. Zhiyi se centra en los fenómenos de los seres sensibles y habló sobre la presencia del Buda en todos los seres. Si bien esta profunda afirmación -que el Buda existe en todos los seres- fue suficiente revolucionaria, más tarde, pensadores Tiantai llevaron la noción aún más lejos. 

En el siglo octavo, el patriarca Tiantai Chan-jan escribió su comentario "EL Bisturí de Diamante" sobre "El Despertar de la Fe en el Mahayana" hablando sobre la interpenetración de todos los fenómenos y, por lo tanto, de la presencia del Buda en todos los fenómenos. Fue esta idea la que fue llevada a Japón y finalmente llevó a la discusión de la iluminación de árboles, pastos, ríos y montañas.  

Aquí en Puerto Rico, es fácil de ver a lo largo de nuestros hermosos paisajes y animarnos a pensar que hay algo iluminado sobre ellos, pero Hongaku Shiso también se trata de ver al Buda en lo más mundano. ¿Puedes encontrar el Buda en tus pensamientos molestos en el tráfico? ¿En la hormiga que camina a través de tu mesa? Pero, trate de recordar la enseñanza del Buda del Sutra del Loto en el que explica su único propósito como "upaya", o medios hábiles. Si el Buda sólo existe para despertarnos, podemos mirar para ver cómo cada uno de ellos ha llegado a nuestra atención para hacer lo mismo. Sin nuestros pensamientos molestos, nunca podríamos practicar el Paramita de la paciencia. El polvo en nuestra casa es un recordatorio de que debemos de mantener nuestras mentes libres de obstrucciones. Las criaturas más humildes nos permiten contemplar la hermosura de nuestro nacimiento humano. 

Es por esto que en el Budismo Tendai decimos que el Samsara, el mundo del sufrimiento, es el Nirvana. Cuando uno está afligido por un malestar, cuando uno tiene fiebre o un deseo malsano, uno vive en el mundo del Samsara. Sin embargo, cuando uno está sano, el mundo parece diferente, lo vemos en una luz más positiva, y esto es el Nirvana. No se trata de la ausencia de sufrimiento, sino de la trascendencia del sufrimiento. 

Los Budas no obtienen algo especial que el resto de nosotros no tiene. Más bien, han cambiado la forma en que perciben el mundo. No estamos hablando de dos mundos separados, uno que está lleno de sufrimiento y uno que está lleno de paz. Estamos hablando de la desintegración del pensamiento dualista y el despertar al monismo no-dual, donde todo, y todos, somos Uno.

De esta misma manera, un mortal común y un Buda no son dos personas diferentes. Debido a que el potencial para la iluminación está presente en todos, un mortal común puede alcanzar la iluminación y convertirse en un Buda. Para combatir nuestra tendencia hacia el pensamiento dualista, decimos que el mortal común ya es un Buda, aunque uno no realizado. Pero hay que entender a cabalidad esta doctrina, para no caer en el error y la soberbia de pensar que ya somos Budas realizados.

El maestro Tiantai Chih-i enseñó una doctrina llamada "Los Diez Estados y su posesión mutua." Los Diez Estados, o reinos espirituales (Jp. jikkai), son estados mentales potenciales inherentes a cada ser vivo. En orden ascendente, son el infierno, hambre, animalidad, ira, humanidad, devas, Aprendizaje, Comprensión, Bodhisattva y Budeidad. En el Moho Chih Kuan ("Gran Parada y ver") Chih-i escribió: 

"Una mente contiene diez reinos espirituales. Al mismo tiempo, cada uno de los diez reinos espirituales contiene todos los demás, dando cien reinos espirituales. . . Es oscura, sutil y profunda en el extremo. El conocimiento no puede conocerla, ni las palabras pueden expresarla. En esto radica la razón de ser llamada 'el reino de lo inconcebible'." 

Lo importante aquí no es el número, sino que es otra manera de expresar la no-dualidad del Nirvana y el Samsara. El Infierno contiene la Budeidad y la Budeidad contiene al infierno, así como todos los otros reinos. En lugar de ser mundos distintos en sí mismos, son potencialidades, condiciones que podemos experimentar en cualquier momento. 

La potencialidad de la Budeidad no debe ser menospreciada. Al mismo tiempo, uno no puede pensar que uno es un Buda. La iluminación es un proceso, como el pelar una cebolla. Nos despojamos de capa tras capa, y, finalmente, llegamos a la base. Algunas capas no se desprendan fácilmente. Tenemos que extraer a través de nuestro karma nuestra mente dualista, nuestros prejuicios y apegos. Puede ser doloroso. Las cebollas producen lágrimas. Pero es necesario. El núcleo -nuestra verdadera naturaleza- espera. 

El Budismo Tendai hace hincapié en la importancia de comenzar teniendo conocimiento básico de la iluminación original, la naturaleza inherente del Buda en todo, la posesión mutua de todas las condiciones de vida - la conciencia de que existe este potencial es el primer paso para descubrirla. 

Creo que la importancia de Hongaku Shiso o iluminación original yace en la forma en que abre las puertas del Dharma a todas las personas. "Alcanzar la iluminación" no es un privilegio para aquellos espiritualmente dotados o algo alcanzable por sólo por algunos; cualquier persona puede aspirar y lograr la Budeidad porque la semilla de la iluminación, la naturaleza de Buda, ya está presente en ellos.

Esta esencia es, en realidad, todas las esencias o todas las naturalezas de todas las cosas. Es el conjunto de fenómenos y experiencias y se dice que es "uno" con el fin de hacer hincapié en la interdependencia de todas las cosas, o, como Tendai lo expresa, la posesión mutua de todas las naturalezas. El Dharmadhatu no debe de ser visto como un reino fuera de nuestras vidas. Fluir en el océano del Dharmadhatu es hablar en sentido figurado. Aquí, es un signo del Nirvana, que, como la realidad última, no está separado de este mismo mundo de sufrimiento. 

A diferencia de muchas otras escuelas budistas, el Budismo Tendai afirma la realidad tal como es, en todo su explendor, con sus cosas buenas, sus cosas malas, y toda la gama de grises intermedios. No hay que anhelar un mundo perfecto, o aspirar por un estado superior de conciencia. Todo existe precisamente como debe ser. Cada fenómeno surge como resultado de una serie de causas y condiciones, que se manifiestan para lograr la iluminación. 

Aplicando la iluminación Original en Nuestras Vidas

Tenemos la tendencia de crear nociones acerca de la iluminación de tal manera que lo convertimos en algo místico. La iluminación no es muy diferente de cualquier otra cosa. Digamos que una persona tiene un talento natural para la pintura. El talento puede estar presente, pero no obstante, debe ser desarrollado. Lo mismo se aplica a la iluminación. La naturaleza del Buda inherente en todos nosotros tiene que ser despertado. Literalmente, ser un Buda requiere práctica. 

Nos conectamos con nuestra iluminación original cada vez que nos despertamos, cada vez que nos vemos más profundamente a nosotros mismos, cuando nos hacemos más conscientes de lo que está sucediendo a nuestro alrededor y con nuestra mente y nuestras emociones. Nos despertamos a nuestra naturaleza búdica cada vez que nuestra sabiduría crece, cada vez que tomamos mejores decisiones y resistimos las tentaciones, y cada vez que vemos la naturaleza búdica en otros.

A medida que transcurra su día, trate de encontrar el Buda en el interior de sus pensamientos "normales", los objetos y todos los seres sensibles. Si usted toma esto como una meditación formal, es posible de que se sorprenda al ver lo perfecto que puede ser el mundo.