Tuesday, September 18, 2018

Diálogos en Sueños: Las Enseñanzas de Mosu Soseki II - Protección Divina

Mosu Soseki fue un monje y maestro Rinzai, y un calígrafo, poeta y diseñador de jardines. También es conocido como Musō Kokushi (窓 国 Maestro Zen Nacional), un nombre honorífico que le confirió el emperador Go-Daigo, lo cual vimos en una breve biografía en la primera entrada.

La primera sección trató sobre el poder de los Budas, Bodhisattvas y deidades en responder a las oraciones de los seres sintientes y el karma. Si los Budas y deidades han hecho el voto de salvar a todos los seres sintientes del sufrimiento, ¿por qué no respnden sus oraciones? Esta entrada sigue en su obra y desarrolla aún más la respuesta. Si los Budas y Bodhisattvas no pueden [necesariamente] eliminar el mal karma definitivo (pasado), ¿de qué sirve practicar el Budismo? Veamos la respuesta.


Protección Divina

Pregunta – Si el poder del Buda y del Dharma no puede modificar fácilmente el karma definitivo [pasado], ¿en qué sería benéfico el Dharma [la Ley] del Buda?

Respuesta – Existen diferentes especies de karma. El karma que aporta una retribución inmediata en esta vida se llama: karma-en-esta-vida. El karma que aporta una retribución a recibir en la vida que seguirá inmediatamente a ésta se llama: karma-siguiente-a-esta-vida. El karma que aporta una retribución en una vida siguiente a la precedente citada se llama: karma-siguiente-en-segundo-a-esta-vida. Si se trata de un karma más ligero que los tres que acabamos de citar, aportará una retribución no importa cuando según las circunstancias. Este karma se llama: karma-indefinido. Aunque la retribución llega lentamente o rápidamente según el karma sea ligero o pesado, los actos ya cometidos no pueden ser simplemente borrados sin aportar su retribución. ¿Cómo iba a poder uno borrarlos sin el poder del Buda y del Dharma? Aunque ese poder existe, si los seres vivos no buscan la piedad y la contrición, no pueden borrarlos. Eso recuerda a Jîvaka y Pien-ts’io, quienes, aunque fuesen buenos médicos, eran impotentes para vencer la enfermedad. Pero si después de haber pedido consejo a un médico, un enfermo tiene la voluntad de cuidarse, entonces ve que su sufrimiento se detiene pronto. Ocurre lo mismo con el Buda, que no puede vencer el karma de los seres vivos ni modificarle. Teniendo el conocimiento de las causas y de las condiciones de los diversos karmas y retribuciones de los seres vivos gracias a su Sabiduría omnipenetrante a través del pasado, del presente, y del porvenir, el Buddha declaraba que el sufrimiento de la pobreza miserable se debe a los actos causales de la avaricia, que una vida corta paga las matanzas de seres vivos, que una deformidad es causada por la no-paciencia, que pertenecer a una clase baja es la retribución de aquellos que se mofan de los demás. Así pues, si durante mucho tiempo uno deja de cometer tales actos causales, lamentando las faltas anteriores según esta enseñanza, ¿porqué no habría de modificarse inclusive un karma definitivo?

Cuando miro alrededor de mí, constato que hoy día las gentes no oran al Buda y no se prostran delante de las deidades sino con miras a obtener una parte de dicha y a prolongar su vida, al tiempo que conservan en ellos pensamientos malos y que no cometen sino malas acciones de la mañana a la noche. Si esto es así, ¿cómo van a poder tener ni siquiera una ínfima parcela de todo eso? Está prohibido depositar inclusive ofrendas en el gran santuario de Ise y recitar allí letanías y encantamientos. Hace algunos años de eso, descendí hasta la provincia de Ise y pasé una noche junto al santuario exterior. Aproveché entonces para preguntar a un sacerdote shintoista la razón de esta prohibición y él me respondió: "Cuando se viene a orar a este santuario, uno debe estar puro tanto en el interior como en el exterior. Estar puro en el exterior significa que el cuerpo no tenga ninguna impureza sobre él, que uno practique la abstinencia, y que uno haya cumplido sus abluciones. Estar puro en el interior significa que uno no sienta ningún deseo de reputación ni de provecho. Pero en general las personas hacen ofrendas y tocan música religiosa con la esperanza de obtener, gracias a estos actos religiosos, reputación y provecho, y así su interior no está puro. Es por lo que estos actos religiosos están prohibidos en Ise. Eso se parece a un hombre de ley escrupuloso que no acepta sobornos del demandante. Si uno ha llegado a carecer de reputación y de provecho hoy, y es pobre y humilde, eso se debe únicamente a que uno ha cometido malos actos con miras a una reputación y a un provecho, en una vida anterior. En consecuencia, basta que uno sea puro en espíritu, que uno haya cesado toda búsqueda de reputación y de provecho, para que reputación, rango social, dicha y feudo aparezcan por sí mismos. Al contrario, aunque uno vaya al santuario cada día y cada noche, si por otra parte uno ofrece sobornos y ofrendas y se esfuerza en agradar, con ayuda de sûtras, de encantaciones, y de música religiosa, entonces uno no puede ver realizarse su deseo. El espíritu divino es así. Esta historia figura en "Escritos sobre los Oráculos"...  ¿Acaso no es el fruto de un espíritu tortuoso guardar rencor al Buda y a las deidades porque nuestras plegarias no son atendidas, mientras que de la mañana a la noche nosotros nos comportamos contraviniendo su voluntad?

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