Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre el Verdadero Budismo (一乘佛教), y sus posteriores ramificaciones, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas (圓教). Aquí presentamos el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología), aspirando a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Shingi Hokke Shu - Escuela del Loto Reformada 新義法華宗) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto (法華経).


lunes, 3 de junio de 2019

La Esencia del Budismo: Las Enseñanzas Eternas del Buda - Las Enseñanzas Universales del Budismo según el Sutra del Loto I Una Mirada a la Teología Budista de Proceso

El Budismo es una filosofía religiosa de más de 2,500 años de antigüedad, aunque es solo durante el último siglo que se ha hecho muy conocido en Occidente. El mismo puede ser abordado como filosofía, práctica o estilo de vida, aunque fundamentalmente, el Budismo es una religión.

Aunque hay muchas escuelas y tradiciones diferentes del Budismo, se dice que todas ellas provienen de las enseñanzas de Siddhartha Gautama, mejor conocido como el Buda Shakyamuni, el fundador del Budismo (alrededor del año 500 AEC). Tras el Parinirvana (muerte física) del fundador, diferentes escuelas surgieron a lo largo de los siglos cuando el Budismo se extendió por toda Asia e interactuó con las diversas culturas del continente. Las diferencias entre estas escuelas a menudo reflejan condiciones e influencias culturales, sociales e históricas. Sin embargo, un ideal común al Budismo en todas sus diversas formas es la liberación del sufrimiento.

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El Budismo comenzó como una respuesta personal al sufrimiento humano. Fue la búsqueda de l Buda Shakyamuni de una manera de liberar a las personas de la inevitabilidad del sufrimiento lo que lo llevó a su Iluminación o Despertar. Según la tradición, este Despertar ocurrió mientras Shakyamuni estaba sentado en meditación bajo un árbol. Tras su Iluminación, el Buda percibió claramente cómo todos los fenómenos están cambiando incesantemente dentro de una compleja red de interrelaciones mutuas. Vio que subyacente y guiando este proceso de cambio incesante existía una Ley (Dharma) o principio duradero, que es inherente a toda la vida y los fenómenos, incluyendo, por supuesto, las vidas de los seres humanos. Al despertar a esta Ley y comprender la verdadera naturaleza de la vida, Shakyamuni enseñó que las personas podrían liberarse de la angustia y llevar sus vidas a un florecimiento pleno y creativo. La vida de una persona así despertada se caracterizaría por la compasión y la sabiduría.

Dado que esta Ley no existe separadamente de nuestras propias vidas, el Budismo ve la verdad o el valor definitivo en la vida humana misma. No hay un valor o poder trascendente que pueda justificar el sacrificio o la degradación de la vida humana.

Originalmente, tras su Despertar, el Buda estaba un poco renuente a predicar sus enseñanzas dado a que las personas de su tiempo no estaban preparadas para las mismas. Durante el tiempo del buda, la sociedad india estaba dividida en clases sociales fijas y rígidas, donde las personas de las clases bajas  ni las muejres tenían acceso a las enseñanzas religiosas. La desigualdad, el discrimen y el prejuicio dominaba las mentes de las personas. Se dice que fue un dios (Brahma) quien decidió presentársele al Buda tras su Iluminación quien le rogó al Iluminado que predicara por el bien de todos los seres. Movido por una infinita compasión, el Buda decidió adaptar el contenido de sus enseñanzas a las capacidades, naturalezas y necesidades de las personas, revelando las mismas gradualmente hasta revelar la totalidad de la Ley. Es por eso que existen tantas enseñanzas y prácticas en el Budismo.

En el Budismo, la compasión es inseparable de la Iluminación. En la tradición del Budismo Tendai, una escuela de Budismo japonés tradicional basada en las Enseñanzas Perfectas del Sutra del Loto, todas las enseñanzas y prácticas predicadas por el Buda en sus más de cuarenta años de predicación nos encaminan al Despertar. Es a través del estudio, la fe y la práctica que podemos Despertar a nuestra mutua interconexión con el mundo y todos los seres, desarrollar una compasión que abarca el universo y desarrollamos la sabiduría para vivir una vida plena y en armonía con todos los demás.  Esto se actualiza a través de la devoción y la meditación.

Las enseñanzas de Shakyamuni se han conservado en numerosas colecciones llamadas Sutras. Entre estos, uno de los más influyentes ha sido el Sutra del Loto. Este Sutra es la base del Budismo Tendai y es considerada la enseñanza máxima del Buda en el mundo dado a que es en este sermón que el Buda finalmente revela la totalidad de su Iluminación. En el Sutra del Loto, el Buda igualmente resume todas sus enseñanzas y las armoniza, dejando un legado eterno para la salvación de todas las criaturas.

El Sutra del Loto Blanco del Dharma Maravilloso o de la Ley Mística (en sánscrito, “SaddharmapundarikaSutra”; en chino, “Miaofa lianhua jing”; en japonés, “Myoho renge kyo”), conocido comúnmente como el “Sutra del Loto”, se cree que se compuso entre el primer siglo EC. El Siglo II, ya era el Sutra más venerado e influyente del Budismo Mahayana y, sin duda, uno de los textos sagrados más significativos del este de Asia. 

A través de parábolas e historias cortas, los 28 capítulos del Sutra del Loto presentan una serie de doctrinas fundamentales del Budismo Mahayana. Esta escuela surgió por primera vez en la India y Asia occidental aproximadamente cinco siglos después de la muerte del Buda histórico, Siddhartha Gautama, mejor conocido como el Buda Shakyamuni, y eventualmente llegaría a dominar el Budismo de Asia Oriental. La insistencia del Sutra del Loto en la fe en el Sutra como un texto revelado de poder extraordinario, combinada con su promesa de Budeidad universal para todos los seres, le otorga un aire de autoridad sagrada que es inusual, si no es que es exclusivo de las escrituras budistas.

El Sutra del Loto es un texto devocional, es decir, destinado a trabajar en el nivel de las emociones y los sentidos en lugar del intelecto. Como tal, se ha empleado a lo largo de la historia de Asia Oriental como un foco para la devoción y también como una inspiración para el arte, la literatura y la reforma política. En este sentido, desempeña un papel equivalente a la Biblia en Europa o el Corán en el Medio Oriente. El Sutra del Loto a menudo se combina con dos textos más cortos, el “Sutra de los Significados Innumerables” (en sánscrito, “Amitartha-Sutra”; en chino, “Wuliangyi jing”; en japonés, “Muryogi kyo”) y el “Sutra de la Meditación en el Bodhisattva Samantabhadra” (en chino, “Puxian jing”; en japonés, “Fugen kyo” o “Zange kyo”), que sirven como “prólogo” y “epílogo”, respectivamente. Juntos, estos forman el “Triple Sutra del Loto”.

El Sutra del Loto contiene tres enseñanzas importantes: (1) Siddhartha Gautama, el Buda Shakyamuni, fue un ser mortal y a su vez una manifestación del Buda Eterno. Por ello, el Buda nunca murió, sino que su presencia se extiende a través del tiempo eterno. Así como el Buda se extiende a través del tiempo, igual lo hace su salvación hacia todos los seres. (2) La salvación (el Despertar) es para todos los seres, incluyendo las mujeres y los seres malvados, a quienes se le había negado la posibilidad de alcanzar la Iluminación en sermones anteriores. (3) El Sutra del Loto abarca todas las enseñanzas y prácticas budistas bajo el Vehículo Único (Ekayana), siendo todos medios válidos para alcanzar el Despertar. Esto hace que el mensaje del Sutra del Loto sea eterno, universal y abarcador. Es por esto que es la enseñanza máxima del Buda en el mundo.

Otros conceptos tales como la eternidad de la vida, la interdependencia de toda la vida y la santidad de toda la vida reciben un énfasis particular en este Sutra. Una de las ideas más importantes aclaradas por el Sutra del Loto es el principio de la igualdad fundamental de todas las personas, incluidas las mujeres, las “personas malvadas” y otras personas a menudo discriminadas en otras enseñanzas - todas alcanzarán la Iluminación. Todos estan en el camino a convertirse en Budas. La base de esta igualdad es el potencial universalmente inherente de todas las personas para manifestar la condición de vida de la Budeidad o la Iluminación - la Naturaleza Búdica innata. Desde la perspectiva del Sutra del Loto, la Budeidad no es un estado estático final de logro, sino un potencial que todas las personas pueden despertar en sus vidas. El objetivo del Budismo es producir esta potencialidad inherente. Todos llegaremos a ser Budas.

En esencia, el Sutra del Loto podría describirse como una proclamación del potencial y la dignidad infinitos inherentes a la vida de cada ser humano. Es una guía para liberar el potencial transformador de la vida de cada individuo.

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Para poder presentar una síntesis de todas las enseñanzas budistas - tanto las básicas como las avanzadas - presento "La Esencia del Budismo - Las Enseñanzas Eternas del Buda - Las Enseñanzas Universales del Budismo según el Sutra del Loto". Este libro presenta todas las enseñanzas principales (las Cuatro Nobles Verdades, el Noble Sendero Octuple, la Cadena de Doce Eslabones de Origen Causal, Originación Dependiente, el Karma y el Renacimiento, los Tres Sellos del Dharma, la Vacuidad, los Preceptos, el Triple Cuerpo del Buda, las Seis Perfecciones, el Ichinen Sanzen, etc.) junto con un resumen de las enseñanzas de los sutras más importantes (como el Sutra Avatamsaka, el Sutra del Corazón, el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana), todo desde la óptica de las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Aunque el Budismo parece ser un todo unificado, realmente se compone de múltiples escuelas y tradiciones, muchas con aparentes diferencias doctrinales y prácticas entre ellas. La voluminosidad de libros y la multitud de escuelas puede representar un obstáculo para aquellas personas que deseen estudiar y acercarse a la práctica budista. Es por esta razón que decidí escribir este libro.

Si bien he escrito muchos libros sobre Budismo, incluyendo varios introductorios a sus enseñanzas y al Sutra del Loto, es mi intención presentar una introducción mucho más concisa que presenta las enseñanzas básicas del Budismo a la luz de las Enseñanzas Perfectas del Sutra del Loto. Es mi deseo el poder presentar estas maravillosas enseñanzas a la mayor cantidad de personas posibles. 

Como teólogo y sacerdote budista ordenado, este libro presentará el Budismo como religión y hará énfasis en aspectos de la Teología Budista. Mi experiencia como teólogo y académico de religiones – como teórico y practicante – me permiten presentar estas enseñanzas desde un marco teórico único, poco visto en los libros budistas.

Si bien el tema amerita un tratamiento separado mucho más extenso, expandamos un poco sobre uno de los temas centrales del libro: la Teología Budista.

Una Teología Budista de Proceso
(Resumida)

¿Existe una Teología Budista? Si bien el término para muchos no es el adecuado (ya que el Budismo, a diferencia de muchas otras religiones, no posee la figura central de un Dios), es un término que nos permite abordad ontológicamente la cosmovisión central del Budismo en torno al Buda Eterno, la metafísica del cosmos y nuestro lugar y relación en el. Podemos igualmente llamarlo "Budología". 

Todos los antiguos (y actuales) maestros budistas como Asvaghosa, Nagarjuna, Vasubandhu, Tan'luan, Shan'tao, Genshin, Honen, Shinran, Dogen, etc., fueron teólogos en el sentido de que presentaron en sus tratados diferentes formas de Teología Budista. 

En escritos pasados abordamos si el Budismo es o no una religión (la Religión del Budismo), la concepción budista de Dios (Concepción Budista de Dios) y las deidades (las Deidades en el Budismo). Ahora veamos al Budismo desde la Teología de Proceso.

El Budismo es monista, pero considero (al igual que muchos académicos budistas como John S. Yokota, Gene Reeves, entre otros) que refleja una Teología de Proceso. La Teología de Proceso es un tipo de Teología que se desarrolló a partir de la Filosofía de Proceso. La Teología de Proceso es un enfoque teológico que comprende la realidad última en términos de un proceso dinámico de transformación y cambio continuo. Esta comprensión procesiva puede contrastarse con nociones estáticas del ser que se basan en categorías aristotélicas y escolásticas. La existencia se entiende en términos de la interacción mutua de las entidades, a través de la cual se produce el cambio. La Teología de Proceso se deriva de la filosofía del proceso de Alfred North Whitehead (1861–1947) y  Charles Hartshorne (1897–2000). Tanto para Whitehead como para Hartshorne, es un atributo esencial de Dios el estar completamente involucrado y afectado por los procesos temporales. No obstante, no todas las teologías de procesos son iguales, ya que la concepción de Dios (o lo Absoluto) tiende a entenderse de maneras que difieren del teísmo clásico. Lo Absoluto (realidad última) se entiende como un participante en un proceso creativo más amplio, de modo que Dios influye y es influenciado por otras entidades. Se entiende que Dios participa en el desarrollo a través de la interacción con un mundo cambiante, y puede verse que está subordinado a un proceso creativo más amplio. Este enfoque teológico permite unir y armonizar la Teología con la Filosofía (si es que de alguna forma están separados) con los descubrimientos y avances científicos.

Veamos algunos componentes importantes, no tocados en el libro, sobre este enfoque para nuestra discución de la Teología de Proceso y relacionémoslos con el Budismo:
  • Dios contiene el universo pero no es idéntico a él (Panentismo). Algunos también llaman a esto "teocosmocentrismo" para enfatizar que Dios siempre ha estado relacionado con un mundo u otro.
  • El mundo y Dios son expresiones de cambios dinámicos, contínuos e interconectados. 
  • No hay principio para la creación; Dios y el universo son eternamente creativos. Todo es un proceso.
  • Nosotros y el mundo no somos sustancias sólidas, independientes y fijas, sino que somos patrones interactivos de energías; elementos que cambian en cada instante pero que mantienen continuidad de momento a momento.
  • Dios es co-creativo con todas las demás criaturas. Dios comparte la misma fuente de poder con los seres finitos.
  • El Teísmo Dipolar: la idea de que Dios tiene un aspecto cambiante (la existencia de Dios como un Dios vivo) y un aspecto que no cambia (la esencia eterna de Dios).  Dios tiene dos polos: un polo primordial: este polo es eterno, no cambia. Y un polo consecuente: este polo es temporal, cambiante. Pero ambos son uno.
  • Tanto Dios como los seres finitos se basan en la misma fuente de energía creativa. Esto excluye la idea de Dios como la fuente de todo poder y creatividad, y otorga a los seres finitos y a la naturaleza en su conjunto una independencia y autonomía propias.
    Dios es trascendente e immanente; abstracto (impersonal) y personal.
  • Todo esta interconectado e interrelacionado. Porque Dios interactúa con el universo cambiante, Dios es cambiante. Todos afectamos a Dios (Dios cambia y se ve afectado en respuesta a nuestras decisiones). Si Dios no se viera afectado por las criaturas, entonces Dios sería impasible, sin ser movido por el sufrimiento.
  • Dios es dinámico, siempre cambiante, y recibe nuevas experiencias a medida que el universo crece y se desarrolla en transformación creativa.
  • Dios  no tiene un poder coercitivo absoluto, sino que solo tiene un poder persuasivo.

¿Cómo se relaciona esto con el Budismo? Si bien el Budismo no coloca a Dios en su centro como efoque central, el Budismo es panenteísta en que todo es el Buda, y transteísta en que el Buda no es un Dios creador y no existe una figura de dios central o necesaria para su función. Es decir, el Buda  Eterno es visto como la totalidad de la existencia. El Buda es la manifestación (Dharmakaya) o el aspecto personal del Dharmadhatu (el Reino Dhármico o el universo de relaciones e interconexiones). El Buda es la personalidad del universo pero no es un Dios creador. El universo emana del Buda (Sutra de Mahavairocana), la Energía de Vida, el cual sigue el proceso impersonal del karma (con sus leyes fijas) para formar los mundos (Sutra Avatamsaka). Luego, el Buda encarna en los mundos (Nirmanakaya) para llevar el Dharma y la salvación a los seres del sufrimiento y el ciclo de renacimientos.

La Teología de Proceso provee un marco teórico práctico que permite presentar una Teología completa al a vez que respone interrogantes como: si Dios es eterno e inmutable y diferente del mundo (o si el Buda era solo un hombre) ¿cómo responde a nuestras necesidades? O el último problema de la Teología Clásica - la teodicea: el problema de la existencia continuada del sufrimiento y la maldad en un mundo creado teóricamente y supervisado por un Dios que, por definición, es "perfecto", que significa tanto impermeable al cambio y, en última instancia, bueno, y todopoderoso.

Veamos la relación entre la Teología de Proceso y el Budismo someramente punto por punto:
  • Dios contiene el universo pero no es idéntico a él (Panentismo). Algunos también llaman a esto "teocosmocentrismo" para enfatizar que Dios siempre ha estado relacionado con un mundo u otro - en el Budismo, todo emana del Buda Eterno (Dharmadatu).
  • El mundo y Dios son expresiones de cambios dinámicos, contínuos e interconectados - según el Budismo, el mundo emana del Buda (Dharmadhatu) y se forma de acuerdo con el karma de los seres. El Buda no dirige el proceso - sino las acciones de los seres. El Buda adopta múltiples formas, de acuerdo con las capacidades, naturalezas y necesidades de los seres. Es por ello que el Buda puede aparecer como un dios, un hombre, una mujer, un niño, un demonio, etc., de acuerdo a qué forma particular los seres necesitan para alcanzar el Despertar (Iluminación).
  • No hay principio para la creación; Dios y el universo son eternamente creativos. Todo es un proceso - en el Budismo, si bien el mundo pasa por ciclos de nacimiento, preservación y regeneración (como en el "Big Bang") de acuerdo con la cosmovisión india, la vida es eterna en que existe un  sustrato contínuo, un principio eterno e inmutable interno (Dharma). Pero en el exterior, todo está en constante cambio; todo es impermanente.
  • Nosotros y el mundo no somos sustancias sólidas, independientes y fijas, sino que somos patrones interactivos de energías; elementos que cambian en cada instante pero que mantienen continuidad de momento a momento - en otra divergencia importante de la antropología teológica tradicional, la Teología de Proceso rechaza el dualismo del alma inmaterial y el cuerpo material. El Budismo nos afirma que no existe algo permanente y eterno como un alma. A diferencia del concepto hindú del Atman, el Budismo predica el "Anatman" o no-alma o no-ser. Esto es porque según el Budismo, todos los seres estan formados por 5 Agregados (skandhas) de forma, emociones, pensamientos, volición y consciencia; todos pasan por cambios y no existe nada dentro de un ser que ser fijo, permanente e inmutable - todo está en constante cambio. Lo mismo ocurre en el mundo. Por eso existe la primera ley de termodinámica que estipula que la materia no se crea ni se destruye, sino que se transforma. 
  • Dios es co-creativo con todas las demás criaturas. Dios comparte la misma fuente de poder con los seres finitos - como vimos, el Buda Eterno es la Fuente de la Vida y todo en el universo. Debido a eso, todos los seres poseen poseen la capacidad innata de alcanzar el mismo estado de la Budeidad (Naturaleza Búdica). En contraste con la Teología tradicional, en la que la voluntad de Dios se concibe como algo verdadero y definitivo, el Dios persuasivo de la Teología de Proceso solo puede instar a su criatura a cumplir las condiciones del amor creativo. Para decirlo de otra manera, los teólogos de proceso coinciden con los existencialistas en que la existencia humana precede a cualquier esencia humana preordenada, y por lo tanto, el futuro está abierto para lo que Whitehead denominó "avance creativo" en nuevas formas de experiencia e interacción humana. El Buda no es un dios creador: nosotros creamos nuestro mundo con nuestro karma (acciones en pensamientos, palabras y acciones y sus resultados o consecuencias), a través de los tres periodos del tiempo - pasado, presente y futuro. El Buda entra al mundo para -persuasivamente- ayudarnos a alcanzar el Despertar.
  • El Teísmo Dipolar: la idea de que Dios tiene un aspecto cambiante (la existencia de Dios como un Dios vivo) y un aspecto que no cambia (la esencia eterna de Dios). Dios tiene dos polos: un polo primordial: este polo es eterno, no cambia. Y un polo consecuente: este polo es temporal, cambiante. Pero ambos son uno - el Buda es abstracto, impersonal y eterno como Dharmadhatu-Dharmakaya, pero posee un aspecto personal, cambiante y temporal como el Nirmanakaya (logos) - el cuerpo que encarna en el mundo para predicar el Dharma. Pero al ser monista, todo es últimamente uno.
  • Todo esta interconectado e interrelacionado. Porque Dios interactúa con el universo cambiante, Dios es cambiante. Todos afectamos a Dios (Dios cambia y se ve afectado en respuesta a nuestras decisiones). Si Dios no se viera afectado por las criaturas, entonces Dios sería impasible, sin ser movido por el sufrimiento - a diferencia de la Teología Clásica, donde Dios es eterno, inmutable y diferente del mundo, la Teología de Proceso postula que Dios cambia con el mundo. Si Dios fuera inmutable y diferente del mundo, no se vería afectado por el sufrimiento de sus criaturas. De igual manera, el Buda adopta diferentes formas y predica el Dharma de diferentes formas de acuerdo con las necesidades, capacidades y naturalezas de los seres. Este concepto es uno central en el Sutra del Loto y se llama "Upaya": medios hábiles - la adaptación del Dharma (enseñanza) de acuerdo a las circunstancias. Por eso el Buda predicó tantos Sutras, comenzando con el Sutra del Giro de la Rueda de la Ley donde predicó las Cuatro Nobles Verdades - enseñanzas incompletas - hasta que predicó el Sutra del Loto. 
  • Dios es dinámico, siempre cambiante, y recibe nuevas experiencias a medida que el universo crece y se desarrolla en transformación creativa - el Buda responde, se presenta, y predica el Dharma de acuerdo con los seres y sus circunstancias, Por ello existen tantas enseñanzas y prácticas. 
  • Dios  no tiene un poder coercitivo absoluto, sino que solo tiene un poder persuasivo - en el Sutra del Loto, el Buda Shakyamuni en el capítulo "Parábolas y semejanzas" (tercero), explica que el único propósito del advenimiento de cualquier Buda es hacer posible que todas las personas alcancen la Budeidad, y que los tres vehículos de los que escuchan la voz, los despertados a la causa, y los bodhisattvas son simplemente medios para conducir a las personas hacia el único vehículo del Buda. Supóngase, dice él, que hay un hombre muy rico que tiene muchos hijos. Un día, súbitamente, estalla un incendio en su espaciosa pero deteriorada casa, y sus hijos, totalmente absortos en sus juegos, no saben que la casa está en llamas e ignoran sus gritos de advertencia. Por consiguiente, él recurre a un medio hábil para inducirlos a salir de la casa en llamas. Él les grita que afuera tiene tres carruajes que ellos han querido desde hace mucho tiempo: un carruaje tirado por un carnero, otro tirado por un ciervo, y un tercero tirado por un buey. Ellos salieron corriendo inmediatamente para recibir sus regalos. Habiéndolos persuadido de esta manera hacia la seguridad, el hombre rico les da a cada uno de sus hijos un carruaje, pero no uno de las tres clases que les había prometido. Más bien, le da a cada hijo un carruaje mucho más fino, adornado con numerosas joyas y tirado por un buey blanco. El Buda Shakyamuni compara la casa en llamas de la parábola con el mundo triple, y las llamas en sí con los sufrimientos del nacimiento y la muerte. El hombre rico es el Buda, los hijos son todos los seres vivientes, y los juegos en los cuales ellos están absortos son los placeres mundanos o la búsqueda de ellos. Las tres clases de carruajes prometidos originalmente representan a los tres vehículos, o las enseñanzas provisionales, y el carruaje del gran buey blanco simboliza al supremo vehículo de la Budeidad, es decir, al Sutra del Loto. El Buda, en la parábola como el padre, no forzó a sus hijos a salir de la casa, sino que los persuadió a salir. El Buda no obliga, sino que persuade. Los seres humanos pueden y deben elegir de otra manera, rechazando los objetivos del Budismo. Pero esto no quiere decir que la mejor respuesta del Buda sea la conformación pasiva a las normas éticas y sociales existentes. El Buda histórico fue definitivamente un revolucionario ético, como en su rechazo de la desigualdad, su visión del del amor y el perdón, y su visión del papel de la mujer.
Esto es solo una explciación somera y básica sin presentar fuentes de referencia. En el libro proveemos otros ángulos a la relación entre la Teología de Proceso y el Budismo y la Teología Budista. La Teología de Proceso provee un marco práctico a la vez que presenta una cosmovisión unificada de la Teología Budista, abriendo el diálogo para permitir que el budismo sea estudiado más a profundidad desde una perspective occidental.

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Espero que este pequeño libro te ayude a comprender mejor el Budismo y te sirva como umbral a las enseñanzas eternas del Buda.