Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Tuesday, June 4, 2019

El Camino de la Práctica: La Purificación I La Purificación del Alma

Image result for okinawa fall

La Purificación 
La Purificación del Alma

1. El ser humano tiene dentro de sí las pasiones terrenales que son los orígenes de los sufrimientos y de la ilusión. Existen cinco maneras para librarse de las pasiones.

La primera es tener una idea correcta de las cosas, de su causa y de sus efectos. Es decir, saber que la causa de todos los sufrimientos son las pasiones terrenales que se encuentran dentro del alma (mente), y que cuando se extinguen estas pasiones entra uno en un estado de tranquila placidez. Puesto que se tiene una perspectiva equivocada se piensa en el “yo”, y se ignora la ley de la causalidad, y por este error se tienen las pasiones terrenales. Por eso los seres sufren y pierden la paz del alma.

La segunda manera de apaciguar las pasiones terrenales es el control de los deseos. Es decir, evitar con un alma pura y clara, los deseos que nacen de las sensaciones de los ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo y mente. Así se cortan desde la raíz el origen de las pasiones terrenales.

La tercera es tener una idea correcta en cuanto al uso propio de todas las cosas. La ropa y la comida están relacionadas a las necesidades del cuerpo y no deben ser utilizadas para la comodidad y el placer. La vestimenta es necesaria para proteger el cuerpo del calor y del frío, y para cubrir las partes vergonzosas. La comida es para alimentar el cuerpo que practica el camino de la virtud. De estas ideas correctas no pueden nacer las pasiones terrenales.

La cuarta es aprender a soportarlo todo; el calor, el frío, el hambre, la sed, y también las injurias y los abusos. Soportando todas estas cosas, el fuego de las pasiones terrenales que quema el cuerpo, no volverá a arder.

La quinta es evitar los peligros, los lugares a donde no se debe ir, y alejar a los amigos con quienes no se debe tratar. De esta forma las llamas de las pasiones terrenales se extinguirán.

2. Hay cinco grupos de pasiones en el mundo. Deseos que nacen de lo que ven los ojos, de lo que oyen los oídos, de lo que huele la nariz, de lo que saborea la lengua y de lo que el tacto siente como agradable.

Muchos seres experimentan la atracción de estas cosas placenteras, se emborrachan con ellas y no ven sus desastrosos efectos. Son atrapados en las trampas preparadas por el diablo (Mara), al igual que un ciervo que cae en las trampas del cazador. Realmente, estos cinco deseos son trampas; los hombres apresados en ellas sienten pasiones terrenales y sufren. Por ello es necesario ver los desastres de los cinco deseos y saber el camino para librarse de estas trampas.

3. La manera no es una sola. Por ejemplo, si se amarra a una serpiente, un cocodrilo, un ave, un perro, un zorro y un mono, a seis animales de diferente naturaleza, juntos con una misma cuerda, cada uno pretenderá volver a su habitat según su propia naturaleza. La serpiente a un solitario rincón, el cocodrilo al agua, el ave al cielo, el perro al poblado, el zorro al llano, el mono al bosque, y por ello se pelearán entre ellos, siendo al final llevados hacia el lado al que va el más fuerte.

Lo mismo que en este ejemplo, lo que ven los ojos, lo que oye el oído, lo que huele la nariz, lo que saborea la lengua, lo que siente el tacto, y lo que piensa la mente se pelearán entre sí, triunfando finalmente la atracción más fuerte.

Si se amarra a cada uno de estos animales por separado a una columna fuerte, todos ellos en un principio intentarán escapar y volver a sus casas, pero al final se agotarán sus fuerzas y se echarán cansados alrededor de la columna. De igual manera si uno disciplina y controla el alma no será arrastrado por los cinco deseos de los ojos, oídos, nariz, lengua, tacto. Si el alma está bajo control logrará la felicidad ahora y en el futuro.

4. Los seres, dejándose llevar por la llama de los deseos, buscan la fama, pero la fama y la gloria son como el incienso que pronto se consume y desaparece. Quien no hace más que perseguir la gloria y la fama y desatiende la búsqueda del camino de la verdad se encontrará en serio peligro y el alma sufrirá remordimientos.

El ser que persigue la fama, el dinero y el poder es como un niño que lame la miel untada en una espada. Mientras saborea corre el peligro de cortarse la lengua. El que se satisface en su codicia es como aquel que corre con una antorcha encendida en contra del viento. No puede evitar que el fuego queme sus manos y su cuerpo.

No creas en tu propia alma que está llena de los tres venenos de la codicia, la ira y la ignorancia. No te dejes dominar por los deseos, controla las pasiones y no las dejes correr. 

5. El que aspire a llegar a la Iluminación tiene que apagar el fuego de los deseos. Como aquel que va cargado de paja y escapa al ver el fuego, el que busca la Iluminación debe alejarse del fuego de los deseos. 

El que ve colores hermosos y por temor a ser atraído por ellos quiere sacarse los ojos, se equivoca. El alma es el dueño y por eso al echar fuera el deseo del alma cesa enseguida cualquier peligro. 

Es duro ir en busca del camino de la verdad, pero aún más penoso es no tener un alma que busque el camino. No hay límites en los sufrimientos de haber nacido en este mundo donde el ser envejece, enferma y muere. 

Quien va en busca del camino es como un buey que lleva una gran carga y avanza en un terreno fangoso. Aunque esté muy cansado, no mira ni a los lados hasta conseguir salir del barro para, por fin, descansar. El fango de los deseos es profundo pero, yendo en busca del camino con el alma recta, el hombre pronto saldrá del barro y los sufrimientos cesarán.

6. El que busca el camino de la Iluminación debe alejar todo orgullo del alma y llenarse de la Luz del Buda. Todas las joyas y tesoros del mundo no superan el adorno de la virtud.

Para gozar de buena salud, dar la verdadera felicidad a la familia y estar en paz con todos, uno debe disciplinar y controlar el alma. Sólo así llegará a la Iluminación y conseguirá con naturalidad la sabiduría y la virtud.

Las piedras preciosas nacen de la tierra, la virtud nace del bien, y la Sabiruría del alma tranquila y pura. Para caminar a salvo por el gran laberinto de la vida, es necesario alumbrar con esta Luz de la Sabiduría e ir adornado de virtudes.

La Enseñanza del Buda que recomienda deshacerse de los tres venenos de la codicia, la ira y la necedad es una Buena Enseñanza y el que la sigue alcanza la felicidad de una buena vida.

7. El ser humano tiende a inclinarse hacia lo que piensa. Si piensa en la condicia nace en él el sentimiento de la codicia. Si piensa en la ira nace en él el sentimiento de la ira. Si piensa en hacer el daño nace en él el deseo de hacer daño.

El vaquero en tiempo de la cosecha, en otoño, reúne las vacas que estaban sueltas y las pone en un corral. Hace esto para evitar que sean causas de quejas por meterse en el sembrado ajeno o que sean muertas. De la misma manera los seres deben cerrar el alma a las malas ideas y, si las tienen dentro, destruirlas. Hay que cultivar un alma que no codicie, ni sienta ira, ni deseos de dañar.

El vaquero, en la primavera, cuando comienzan a brotar las plantas, suelta su ganado al campo, pero no deja de poner atención en su paradero. De la misma manera el ser debe conocer los movimientos de su alma y la dirección que toman.

8. Cuando, por primera vez, Buda fue a la ciudad de Kausambi, un hombre resentido, sobornó a los maleantes de la ciudad para hacerles hablar mal de Él. Cuando los discípulos de Buda entraron en la ciudad no pudieron recibir ni una limosna, y en cambio les llenaron de injurias.

Ananda le dijo al Buda: “Será mejor que nos marchemos de esta ciudad; seguramente habrá otras ciudades mejores”. El Buda le contestó: “Ananda, si en la siguiente ciudad es igual que aquí, ¿qué harás?” “Gran Buda, nos iremos a otra ciudad”.

”Ananda, si seguimos así no habrá fin. Yo pienso que es mejor soportar con paciencia y en silencio todas las injurias y cuando se terminen, nos iremos a otra ciudad. Querido Ananda, el Buda no se altera por estas ocho cosas: la ganancia, la pérdida, el orgullo, el desprecio, la alabanza, la injuria, el sufrimiento y la alegría. Estas injurias se terminarán en siete días.”

* Este extracto ha sido traducido y editado de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda.