Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Monday, May 25, 2020

La Salvación del Buda Amida: Alcanzando la Verdadera Fe - Anjin Ketsujo Sho - Parte I

El Budismo Tierra Pura es una rama del Budismo basada en la Compasión, que se manifiesta en la devoción y la reflexión, alterna a las ramas budistas basadas en la Sabiduría, que se manifiestan en el estudio y la meditación. El Budismo Tendai abarca ambas expresiones. El objeto de veneración del Budismo Tierra Pura es el Buda Amida, quien es una metáfora del Infinito, del Uno, quien nos está constantemente llamando, desde el principio de los tiempos, para que alcanzacemos el Despertar - el reconocimiento y la unión con el Uno. He escrito en numerosas ocasiones sobre las bases históricas y canónicas, así como las enseñanzas y prácticas y sus variantes de acuerdo a las diferentes escuelas budistas japonesas. En esta entrada, presento una traducción de un texto clásico del Budismo Tierra Pura japonés: el Anjin Ketsujo Sho.

El Anjin Ketsujo Sho, que se puede traducir como "Alcanzando la Verdadera Fe", es un texto clásico del Budismo Tierra Pura japonés del Siglo 13 o 14, compuesto por un autor anónimo, y aunque se cree que fue compuesto por un maestro de la escuela Jodo Shinshu, presenta las enseñanzas Tierra Pura desde un lente monista y universal, que combina el acercamiento del Jodo Shinshu con las Enseñanzas Perfectas y Competas de la escuela Tendai. Por ello, el mismo fue compuesto en un momento en el que la escuela Tendai y la escuela Jodo Shinshu no estaban completamente separadas doctrinalmente. Este texto refleja implícitamente la influencia de doctrinas tradicionales Tendai como la Iluminación Original, la Triple Verdad, y las prácticas tradicionales Tierra Pura. El texto igualmente explica la existencia del "Absoluto Otro Poder", donde todo Poder Propio no es realizado únicamente por nosotros, sino que es el funcionamiento de la actividad dinámica salvífica del Buda a través de nosotros. Esto lo hace uno de mis textos favoritos, y forman la base de mi Teología Budista Tierra Pura. El texto asume familiaridad por parte del lector sobre enseñanzas y prácticas Tierra Pura como quién es el Buda Amida, cuáles son los textos canónicos, qué es el Nembutsu, qué es la Tierra Pura, etc. Es recomendado leer sobre estos conceptos en este blog antes de abordar el texto.

Aquí presento una traducción del texto, con unas cuantas notas explicativas. Todo error es enteramente mío.


ANJIN KETSUJO SHO
Alcanzando la Verdadera Fe
Un Tratado Tradicional Tierra Pura

Parte Uno

Los budistas que siguen el camino Tierra Pura deben, en primer lugar, comprender cómo se hizo el Voto Original. El Gran Voto del Buda Amida está compuesto por cuarenta y ocho votos, de los cuales el Decimoctavo es el más fundamental, los otros cuarenta y siete han sido destinados a reforzar nuestra fe en el Decimoctavo. Shan-tao establece este voto en el Ojoraisan de la siguiente manera:

“Si, cuando me haya convertido en un Buda, los seres sensibles a lo largo de las diez direcciones que dicen mi Nombre al menos diez veces no renacen en la Tierra Pura, que no pueda alcanzar la Iluminación Perfecta de la Budeidad”.

Esto significa que si cada ser vivo en las diez direcciones del universo renace en la Tierra Pura, habiendo cumplido el voto necesario para el nacimiento y sus prácticas acompañantes, se convertiría en un Buda, pero si alguno falla en nacer así, entonces él no entraría en esa Iluminación Perfecta.

Aquí puede surgir la pregunta: “Si es el caso de que la Iluminación Perfecta de Amida depende únicamente de si renacemos en la Tierra Pura, ¿cómo es que el Buda Amida ya ha alcanzado en la Iluminación Perfecta, a pesar de que no todos los seres vivos en las diez direcciones siguen en el Samsara? Esto no lo puedo entender”.

Sin embargo, debe notarse que Amida ya ha logrado nuestro nacimiento en Tierra Pura al cumplir para cada uno de nosotros nuestro voto y sus prácticas correspondientes. Como el requisito del voto y las prácticas se han cumplido, asegurando así el renacimiento de la Tierra Pura para cada ser vivo a lo largo de las diez direcciones, Amida ha consumado la Iluminación Perfecta del Nombre, el Nembutsu (Namu Amida Butsu), en la que los que se salvarán y el propio Amida son uno.

Por lo tanto, no hay nacimiento en Tierra Pura de ningún ser vivo ordinario aparte de la Iluminación Perfecta de Amida. Amida entró en la Iluminación Perfecta cuando se logró el renacimiento de la Tierra Pura de cada ser vivo, y de ese modo la Iluminación Perfecta de Amida y nuestro renacimiento en la Tierra Pura se lograron simultáneamente.

Este nacimiento de cada ser viviente se logró gracias al Buda Amida, pero, a medida que cada uno de nosotros se da cuenta de ello en diferentes momentos, algunos lograron renacer en la Tierra Pura en el pasado, algunos lo están logrando ahora y otros lo lograrán en el futuro. Aunque dentro de estas tres categorías de tiempo cada uno de nosotros tiene que tener su propio momento para lograr el renacimiento, no hay nada que podamos agregar a la consumación absoluta que el Buda Amida logró en nombre de todos los seres vivos en el momento de su Iluminación Perfecta. Se puede comparar con el sol que, una vez que ha salido, disipa la oscuridad en todas partes, y con la luna que se eleva en el cielo y proyecta su imagen en las aguas de todas partes al mismo tiempo. La luna proyecta su imagen en las aguas cada vez que sale, y también el sol nunca deja de disipar la oscuridad cuando sale. Por lo tanto, solo pregunte si ha salido el sol o no. No necesitamos discutir si la oscuridad se ha aclarado o no. También podríamos preguntarnos si Amida ya ha alcanzado la Iluminación o no, en lugar de discutir si los seres ordinarios renacerán en la Tierra Pura o no.

El Buda Amida, cuando era el Bodhisattva Dharmakhara, prometió que no entraría en la Budeidad a menos que todos los seres vivos obtuvieran el renacimiento en la Tierra Pura, y ahora ha sido un Buda durante diez kalpas. Hemos estado repitiendo en vano la ronda de mortalidad sin darnos cuenta de que Amida ya nos la ha puesto fin al establecer nuestro renacimiento en la Tierra Pura.

Dice en el Hanju-san:

“Por lo tanto, deberíamos sentirnos muy avergonzados porque el Buda Shakyamuni es de hecho nuestro padre amoroso”.

“Los dos caracteres para “avergonzados” se interpretan como “sentirse avergonzado ante el cielo” y “sentirse avergonzado ante el mundo”. También se interpretan como “sentirse avergonzado de uno mismo” y “sentirse avergonzado frente a los demás”. ¿Por qué deberíamos sentirnos tan avergonzados? Deberíamos sentirnos avergonzados por nuestra estupidez al no prestarle atención al Buda Amida que, por un número incalculable de kalpas, trabajó por nuestro bien para cumplir sus votos y prácticas, y por ser sordos a las enseñanzas del Buda Shakyamuni que apareció una y otra vez en el mundo, incluso 8,000 veces desde hace 500 kalpas, para hacernos saber acerca de los maravillosos votos del Buda Amida.

Bien puede ser que, al seguir los caminos y prácticas Mahayana e Hinayana, descubramos que, aunque son excelentes en su doctrina, no funcionan para nosotros y no podemos seguir con ellos. Sin embargo, el Buda Amida ha logrado la realización de los votos y prácticas del Otro Poder, y sus méritos nos fueron entregados a quienes carecemos de bondad. El Buda Amida otorga esos méritos incluso a aquellos que abusan del Dharma o que no tienen semillas de la Budeidad en ellos o aquellos que nacerán durante el período de 100 años después de que el Dharma esté en ruinas.

El Hanju-san también nos dice que debemos sentirnos completamente avergonzados por el hecho de que nunca hemos atendido o creído en el Dharma que el Buda Shakyamuni predicó desde su corazón. No hay lugar en todo el triciliocosmos, ni siquiera uno lo suficientemente pequeño como para que entre una semilla de amapola, en el que el Buda Shakyamuni no haya ofrecido su cuerpo y su vida. Para que los que no confiamos en el Otro Poder lleguemos a tener una fe verdadera, el Buda ha realizado todo tipo de prácticas difíciles y duraderas para acercarse a nosotros y acumular méritos y virtudes para nosotros. Por lo tanto, el texto del Hanju-san dice que deberíamos estar muy avergonzados de no prestar atención a esta vasta y magnánima voluntad del Buda.

Para aclarar este punto (el Hanju-san) continúa diciendo: “El Buda Shakyamuni usa varios medios hábiles para despertar esta fe sin igual dentro de nosotros”.

La fe sin igual se refiere a la triple fe del Otro Poder. De nuevo, dice:

“Hay muchas enseñanzas que brindan una variedad de recursos”.

Esto significa que hay diferentes escrituras o Sutras para el beneficio de diferentes tipos de personas.

Es difícil para cualquier persona común encontrar la fe del Otro Poder (donde el Voto y el Poder del Buda Amida nos ayuda a alcanzar el Despertar en el Reanacimiento). Sin embargo, cuando hemos experimentado cuán difíciles son las prácticas del Poder Propio (donde nosotros solos somos los que realizamos las prácticas budistas y alcanzamos el Despertar y el Renacimiento por nuestros propios méritos), llegamos a ver cuán fáciles son las prácticas del Otro Poder y, cuando escuchamos sobre las extenuantes demandas del Camino Sagrado, comenzamos a confiar en nosotros mismos en el camino fácil de la Tierra Pura.

A pesar del hecho de que el Buda Amida ya ha logrado nuestro renacimiento en Tierra Pura, engañado por deseos rebeldes, hemos repetido innumerables eras por la ronda de la mortalidad y, por lo tanto, no hemos aceptado creíblemente la maravillosa sabiduría del Buda Amida. El hecho de refugiarse en el Buda Amida de cada ser vivo en el pasado, presente y futuro, de hecho, significa que cada uno recurre a la consumación aquí y ahora, de una vez por todas, de la Iluminación Perfecta del Buda Amida. La idea de recitar el Nombre y recordar al Buda Amida por cada ser sensible a lo largo de las diez direcciones es parte de esa misma Iluminación Perfecta del Buda Amida. No hay un solo recuerdo de un ser vivo o recitación del Nombre de Amida que permanezca con el practicante.

El Nombre (Namu Amida Butsu) encarna toda la Iluminación porque es la actividad dinámica del Buda Amida al cumplir el Gran Voto y no está separado del mismo Amida. Dado que su Nombre es la encarnación de la Iluminación, constituye la base del renacimiento en la Tierra Pura para cada ser a lo largo de las diez direcciones y, dado que constituye la base de nuestro renacimiento en la Tierra Pura, no queda ningún voto o práctica que no haya sido perfeccionado para nosotros.

Shan-tao dice, por lo tanto:

“Las diez repeticiones del Nombre del Buda mencionado en el Sutra de la Meditación contienen diez votos y diez prácticas. ¿Cómo?

“’Namu' significa ‘confiar’; también tiene el significado de ‘aspirar (a nacer) y desear transferir (el mérito de las prácticas para lograr el nacimiento)’. ‘Amida Butsu’ constituye las prácticas (necesarias para lograr el nacimiento Por esta razón, quien repita el Nombre seguramente nacerá en la Tierra Pura”.

El hecho de que las repeticiones del Nombre, hechas por la clase baja de los aspirantes de grado inferior que no pueden pensar en Amida (en su lecho de muerte), cumplan completamente los votos y prácticas, demuestra que los votos y las prácticas no deben ser realizado por nosotros los seres humanos. Los votos y las prácticas necesarias para garantizar el renacimiento en la Tierra Pura para nosotros, la gente común, ya se han cumplido con el Voto del Bodhisattva Dharmakhara, que le llevó a establecer cinco kalpas, y sus prácticas que se extendieron por innumerables kalpas.

La comprensión de que el Buda Amida ha completado el Voto y las Prácticas se llama “las Tres Mentes” o “la Triple Fe” o simplemente “la Fe”. “Namu Amida Butsu” es la reverberación verbal del cumplimiento del Buda Amida de los votos y prácticas de los seres ordinarios en el Nombre. Por lo tanto, la realización no se queda en nuestra mente y corazón: regresa a la fuente original, el Voto del Buda. El Nombre no permanece en nosotros, sino que va directamente al Gran Voto. Esto significa que poner en práctica la enseñanza de la Tierra Pura yace únicamente en entender el Decimoctavo Voto al máximo.

Shan-tao también dice:

“En el Sutra Largo, los cuarenta y ocho votos se establecen únicamente para dejar en claro que aquellos seres que repiten el Nombre exclusivamente tienen asegurado el nacimiento en la Tierra Pura. El Buda Amida ha perfeccionado virtudes tan innumerables como los granos de arena del Ganges. Para aquellos como nosotros, los ignorantes y aquellos cuyos pensamientos no están controlados, su Tierra Pura representa el deleite supremo y por eso se llama 'La Tierra de la Felicidad Máxima'”.

Sería una lástima si alguien que cree en el Voto del Buda Amida y recita su Nombre tome el Nombre como el nombre virtuoso de un Buda que reside fuera de sí mismo y piense que en virtud de su sincera repetición del Nombre renacerá en la Tierra Pura. Si solo surge la firme creencia en nosotros de que el Nombre representa el logro de nuestro renacimiento en la Tierra Pura, nuestro renacimiento allí se confirma en el instante en que lo decimos porque el propio Buda Amida constituye las prácticas requeridas para nuestro nacimiento. Cuando escuchamos el Nombre, debemos tomarlo como garantía de nuestro nacimiento y que es uno con su Iluminación. Aunque tenemos dudas sobre el hecho de que el Buda Amida haya perfeccionado su Iluminación, no deberíamos tener ninguna duda sobre si nuestro propio renacimiento se ha logrado. Si un solo ser no se salvara, el Buda Amida nunca habría alcanzado la Iluminación. Darse cuenta de que esto es así es realmente entender el Decimoctavo Voto.

Para renacer en la Tierra Pura, la gente debería hacer el voto necesario y llevar a cabo la práctica ellos mismos.

Sin embargo, el Bodhisattva Dharmakhara hizo el Voto y realizó la práctica por nosotros. El efecto que ha logrado se pone a nuestra disposición. Esto está más allá de la ley de causa y efecto en el sentido mundano y supramundano. Shan-tao elogió el Voto del Buda Amida como un Voto Universal extraordinario.

El Buda Amida ha cumplido el Voto y la práctica para todos los seres, deseando salvar, en primer lugar, a aquellos que se hunden en el océano del nacimiento y la muerte y luego extender la salvación a los virtuosos. Él resolvió que si un solo ser humano se escapaba de la salvación, su Voto compasivo no se cumpliría. Cuando cumplió el Voto y la práctica por el bien de todos y cada uno de los seres sintientes, alcanzó su Iluminación y se logró el renacimiento de personas comunes en la Tierra Pura. En el Voto, Amida declaró que no alcanzaría la Iluminación si hubiera algún punto en el espacio donde no se escuchara su maravilloso Nombre. Sí escuchamos el Nombre, Amida, y debemos darnos cuenta de que nuestro renacimiento en la Tierra Pura ya se ha logrado.

En este caso, “escuchar” no significa escuchar el Nombre sin prestar atención. Significa no albergar dudas al escuchar el maravilloso funcionamiento del Otro Poder en el Voto Original. Al escuchar el Nombre, el poder de escucharlo se ha logrado en virtud del Voto Original. Se debe completamente al Otro Poder. Incluso si el Buda Amida ha logrado nuestro renacimiento en la Tierra Pura, ¿cómo podríamos darnos cuenta sin escuchar el Nombre que ha sido revelado por el cumplimiento del Voto? Supongamos que alguien escucha el Nombre de Amida y adora una representación de él, pero no se da cuenta de que el Nombre significa su realización de nuestro renacimiento en la Tierra Pura y no toma la representación como la encarnación de la Iluminación, esta Iluminación que el Bodhisattva Dharmakara alcanzó al cumplir el Voto de que no alcanzaría la Iluminación a menos que todos los seres vivos fueran transportados a la Tierra Pura. Entonces esa persona no escucha realmente el Nombre ni adora verdaderamente al Buda Amida.

En el Byodogakkyo dice:

“Cuando escuchan la enseñanza de la Tierra Pura, su éxtasis sobre ellos los hace bailar y saltar, y sus cabellos se ponen de punta”.

Esto significa que nuestro gozo (en la fe) no es el habitual. Si tuviéramos que aplicarnos a la práctica necesaria para trascender el nacimiento y la muerte, seguramente encontraríamos que carecíamos tanto de la mente Bodhi como de la inteligencia necesaria para la empresa. Como no tenemos ni el “ojo de la sabiduría” ni los “pies de la práctica”, ciertamente estamos destinados a los tres reinos malvados. Sin embargo, cuán felices estamos de saber que el Buda Amida ha cumplido el Voto y la práctica necesarios en nuestro lugar y así consumado la Iluminación en la que los que se salvan, y tanto los seres sintientes como Amida son uno. Cuando pensamos en esto, sentimos casi ganas de bailar y saltar de alegría. Esto es equivalente a lo que se dice en el Sutra Largo:

“Entonces uno escucha (la enseñanza) y recuerda a Amida con todo corazón”.

Y también,

“Alabamos el Nombre en éxtasis cuando lo escuchamos”.

Cuando no consideramos que el Nombre sea algo externo, sino que lo consideramos como el logro de nuestro renacimiento en la Tierra Pura, y cuando adoramos la representación de Amida como una muestra de nosotros mismos cuando renacemos, entonces podemos decir que realmente hemos escuchado el Nombre y que seguimos al Buda Amida. Darse cuenta de esto es creer en el Voto Original.

Aquellos que tienen una fe firme en el Nembutsu Samadhi (Nembutsu Zammai) necesariamente se encuentran con el Nombre en mente y cuerpo. Se dice que nuestros cuerpos están compuestos por los cuatro elementos: tierra, agua, fuego y aire. En el Budismo Hinayana se dice que están formados por partículas diminutas. Si dividiéramos nuestros cuerpos en esas partículas diminutas, en ningún momento deberíamos encontrar un solo fragmento diminuto de una partícula que no estuviera imbuida del mérito del Buda del Cuerpo de Recompensa (Sambhogakaya). Por lo tanto, nuestros cuerpos siendo uno con Amida son en sí mismos el Nombre.

Nuestras mentes están llenas de deseos descarriados y de los pequeños impulsos que los acompañan. Surgen y perecen de un momento a otro. Si analizáramos nuestras mentes en cien mil aspectos, no habría uno de ellos que no estuviera impregnado del Voto y la práctica del Buda Amida. Por lo tanto, nuestras mentes, siendo una con el Buda Amida, son en sí mismas el Nombre. El seno compasivo del Buda Amida se aglomera con nosotros, seres sintientes que se hunden constantemente. Por lo tanto, aquellos a ser salvados y el mismo Amida son uno y están unidos en el Nombre. Nuevamente, el mérito del Buda del Cuerpo del Reino del Dharma (Dharmakaya) inunda las profundidades de nuestras mentes engañadas. Por esta razón, también, aquellos a ser salvados y el mismo Amida son uno y están unidos en el Nombre. Es lo mismo con respecto a todos los elementos que encontramos en la Tierra Pura. En cuanto a la recompensa subordinada, no hay un solo objeto, incluso hasta una hoja de un árbol de gemas, que no se ha formado por nosotros, el más depravado. Por lo tanto, aquí también encontramos que aquellos que deben salvarse y lo que pertenece a Amida son uno y están unidos en el Nombre. En cuanto a la recompensa principal, no hay una sola marca de la distinción física del Buda Amida, desde el rizo blanco del cabello entre las cejas hasta la suela que lleva la marca de una rueda de mil radios, que no indica la consumación del Voto y la práctica por nosotros, seres sintientes que se hunden constantemente. Por esta razón, encontramos aquí que aquellos a ser salvados y el mismo Amida son uno y están unidos en el Nombre.

Nuestras mentes y cuerpos, nuestros tres tipos de acción: física, verbal y volitiva, y nuestras cuatro actitudes corporales: moverse, pararse, sentarse y acostarse, están todos interpenetrados por el mérito del Buda Amida. Por lo tanto, Namu, el que se refugia en Amida, nunca se separa, ni siquiera por un instante, de Amida Butsu (el mismo Amida); cada pensamiento es totalmente el Nombre. Cada inhalación y exhalación nunca se separa, ni siquiera por un momento, del mérito del Buda, por lo que su sustancia es completamente Namu Amida Butsu.

Había una vez un hombre llamado Vajrabodhi que practicaba constantemente “la meditación del agua”. Su cuerpo se convirtió en una masa de agua arrastrada por el estado de su mente. Esto ilustra el hecho de que cuando uno está totalmente dedicado a un cierto método de práctica, la mente y el cuerpo realmente se convierten en él. Cuando llegamos a una verdadera realización del Nembutsu Samadhi, nuestros cuerpos y nuestras mentes se convierten en el Nombre. Cuando esta realización se expresa verbalmente, decimos Namu Amida Butsu. Este es el verdadero 'Nembutsu del Voto Universal'.

El Nembutsu no se refiere simplemente al acto oral de recitarlo, sino que, más adecuadamente, expresa nuestra fe de que la Virtud del Buda Amida ya se ha cumplido en nosotros en forma del 'Nombre' y lo ha sido desde su Iluminación hace diez eones largos. La expresión verbal de esta realización es 'Namu Amida Butsu'.

La quintaesencia del corazón de este Buda es la Gran Compasión, su principal preocupación es emancipar, más que nadie, seres ignorantes y tontos como nosotros. Para este propósito, ha declarado que el logro de su Iluminación es tal que su Nombre y él mismo son uno y el mismo. Se revela en su Nombre, dotándolo de todos sus méritos y virtudes. Por lo tanto, incluso aquellos de poca fe y aquellos cuya comprensión es limitada pueden renacer en la Tierra Pura si dicen 'Namu Amida Butsu'. Sin embargo, como somos seres ordinarios, no iluminados, de capacidad inferior, no podemos llegar incluso con un poco de fe, pero cuando escuchamos la implicación completa del Nombre hasta que lo hayamos entendido completamente, la fe se despertará en nosotros.

Si hay alguien que dice 'Namu Amida Butsu' pero no logra renacer en la Tierra Pura, es, según T'an-luan, “porque (su recitación del Nombre) no se ajusta a la importación del Nombre”. Conformarse con la importación del Nombre significa decir el Nombre con la creencia de que renaceremos en la Tierra Pura por la Virtud y el Poder del Buda Amida. La comprensión completa de la importancia del Nombre de seis sílabas, 'Na-mu-a-mi-da-butsu', se llama tener la ‘Triple Fe’. Esto se debe a que (la recitación del) el Nombre es la encarnación verbal de la Fe. Por lo tanto, recitar 'Namu Amida Butsu' mientras se tiene en cuenta que la Virtud de Amida está completamente consumada en mí constituye la recitación de Nembutsu con la Triple Fe. Aquellos que recitan el Nembutsu con Poder Propio mantienen a Amida separado de sí mismos y lo conciben como un Buda que habita en el Oeste (Tierra Pura). Siendo seres ordinarios no iluminados, tales personas solo ocasionalmente piensan en el Otro Poder del Buda Amida y dicen el Nombre, manteniéndose así alejados de Amida. Cuando aparece un rastro de la mente Bodhi en ellos, imaginan que el renacimiento en la Tierra Pura está al alcance de la mano, pero cuando no tienen ganas de recitar el Nembutsu y la mente Bodhi se desvanecen, se sienten bastante inseguros sobre su renacimiento en la Tierra Pura.

El impulso de buscar la Iluminación (mente Bodhi o Bodhicitta) rara vez surge en la mente de la gente común, por lo que es natural que permanezcan en su difícil situación con respecto a su renacimiento en la Tierra Pura. Quieren confirmar su renacimiento allí y se preguntan si, por casualidad, sucederá, pero el problema nunca será seguro hasta que mueran. Recitan el Nembutsu pero difícilmente pueden estar seguros de su renacimiento en la Tierra Pura. Podríamos decir que es como aquellas personas que visitan a alguien solo cuando surge la necesidad o como aquellos que asisten a los servicios judiciales. Se preguntan cómo pueden hacer lo que el Buda Amida desea y buscan su favor por adulación para nacer en su Tierra Pura. Al hacerlo, se separan de Amida, su fe hecha a sí misma mantiene a distancia la Gran Compasión del Buda Amida. En esta condición, están completamente inseguros de su renacimiento en la Tierra Pura.

La meditación en el Nembutsu (Nembutsu Zanmai) es la realización de la Gran Iluminación Compasiva del Nombre en la que nosotros, los salvos, y Amida, el poder salvador, estamos unidos. Dado que es el Buda Amida mismo quien ha completado todos nuestros votos y prácticas, unir las manos en reverencia, decir el Nembutsu con la boca, creer en Amida con la mente, todo es logrado por el Otro Poder. Por lo tanto, demostrando que en la meditación del Nembutsu el poder salvador y el salvador están unidos, el Sutra de la Meditación dice en la sección sobre la Octava Meditación: “Todos los Budas y Tathagatas tienen un cuerpo del Reino del Dharma, y así (el Buda Amida) entra en las mentes de todos los seres sintientes”. Shan-tao explica este pasaje de la siguiente manera: “El Reino del Dharma es el mundo que debe iluminarse; en otras palabras, el mundo de los seres sintientes”. Él no dice específicamente 'seres sintientes que practican la meditación' o 'seres sintientes que tienen la mente Bodhi’, pero afirma que los 'seres sintientes' del Reino del Dharma deben ser iluminados (por Amida). Por lo tanto, se dice: “El Reino del Dharma es el mundo que debe iluminarse; en otras palabras, el mundo de los seres sintientes”. Él explica con precisión: “Dado que la mente (de Amida) llega allí, su cuerpo también llega allí”. La virtud del cuerpo y la mente de Amida llena las mentes y los cuerpos de todos los seres; por lo tanto, (dice el Sutra de la Meditación): “(Amida) entra en la mente de todos los seres sintientes”. El que cree esto se llama 'alguien que practica el Nembutsu'.

Nuevamente, al explicar la Meditación sobre el Cuerpo Verdadero, Shan-tao dice que la triple acción de los seguidores de Nembutsu y la Acción de Amida no están separadas entre sí. Dado que la Iluminación de Amida depende del renacimiento de todos los seres en la Tierra Pura, y el renacimiento de todos los seres en la Tierra Pura se realiza a través de la Iluminación de Amida, su triple acción y la de Amida son completamente una y la misma. Aquellos que han aprendido y entendido que no hay renacimiento en la Tierra Pura para nosotros, los seres sintientes, aparte de la Iluminación de Amida y que nuestro voto y práctica han sido cumplidos por nosotros mismos por Amida, se llaman 'aquellos que practican el Nembutsu', y la expresión de esta fe de ellos es recitar el Nembutsu. Y así, por más que el verdadero seguidor de Nembutsu pueda tratar de alejarse de Amida, no puede separarse de Amida por la sombra de un pensamiento.

Debido a que Amida ha alcanzado la Iluminación del Nombre en la que él y todos los seres están unidos, los seres ignorantes y más inferiores del grado más bajo que dicen 'Namu Amida Butsu', aunque carezcan de atención plena, pueden renacer en el Tierra Pura, no en virtud de recitar 'Namu Amida Butsu', sino porque su dicho simplemente revela su renacimiento ya logrado: el renacimiento hecho especialmente posible para los más malvados.

“Incluso aquellos que apenas pueden escuchar el nombre 'Los Tres Tesoros', después de la destrucción de los Tres Tesoros mencionados en el Sutra Largo”, renacerán en la Tierra Pura con solo decir 'Namu Amida Butsu' una vez. En este caso, no es la recitación lo que provoca su renacimiento allí, sino el funcionamiento latente del Voto y la práctica consumada por el Buda Amida que sale a la superficie en ellos con ese solo dicho del Nembutsu y, por lo tanto, su renacimiento en la Tierra Pura, el evento de importancia culminante en la vida, está asegurado.

Si entendemos esto, vemos que nuestro renacimiento en la Tierra Pura, habiendo sido establecido aquí y ahora, no es atribuible a nuestro buen sentido al decir 'Namu Amida Butsu' y a tener fe en el Otro Poder: nuestra recitación del Nembutsu revela la consumación por y para nosotros de la Virtud que el Buda Amida logró en el momento de la Iluminación hace diez eones después de haber trabajado asiduamente durante un período de tiempo incalculablemente prolongado.

Al decir 'Namu Amida Butsu', somos conscientes de este hecho y, en nuestro desempeño de las prácticas religiosas, adoramos y veneramos al Buda Amida para expresar nuestra alegría y gratitud. Por lo tanto, la Iluminación Perfecta del Buda Amida y nuestro desempeño de las prácticas religiosas son uno e inseparables. Llamar a esto una relación cercana no es suficiente; cualquier proximidad es demasiado distante. Deberíamos saber que dentro de esta unidad hacemos una distinción entre el que piensa y el que se piensa.

Fin de la Primera Parte