Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre el Verdadero Budismo (一乘佛教), y sus posteriores ramificaciones, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas (圓教). Aquí presentamos el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Budología (Teología Budista), aspirando a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo Japonés (Tendai-Escuela del Loto Reformada) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto (法華経).


viernes, 10 de mayo de 2019

El Dharma del Buda: La Figura Real del Alma IV El Camino Medio

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La Figura Real del Alma 
El Camino Medio

1. Para el que quiere alcanzar la Iluminación, hay dos extremos que tienen que ser evitados. Uno es dejarse arrastrar por los deseos del cuerpo. El segundo es la vida ascética que tortura el alma y el cuerpo sin razón. El camino noble está entre estas dos vidas extremas; abre los ojos del alma a la verdad, da Sabiduría y conduce a la Iluminación.

¿Cómo es esta vida del Camino Medio? Visión Correcta, Aspiraciones Correctas, Palabras Correctas, Conducta Correcta, Vida Correcta, Esfuerzo Correcto, Conciencia Correcta, Concentración Correcta. Este es el Noble Sendero Octuple.

Como ya se ha explicado, todas las cosas aparecen y desaparecen debido a las circunstancias y a las causas. El ignorante juzga la vida según el principio de la existencia y la no-existencia de la vida, sin embargo el ser sabio está por encima de estas ideas. Este es el mirar del Camino Medio o la Visión Correcta.

2. Supongamos que un tronco de árbol viene arrastrado por la corriente. Si ese tronco no se acerca a ninguna de las orillas y se mantiene en medio de la corriente, no se hunde ni sube a tierra, no es cogido por el hombre ni es cogido por un remolino, ni tampoco se pudre dentro de las aguas, con seguridad este tronco llegará al final hasta el océano. Como en esta parábola el que sigue el Camino Medio abandona el cuerpo a la corriente estando por encima de la idea de lo interno y lo externo, de lo bueno y lo malo, lo correcto y lo erróneo, y por encima de la idea de la Iluminación y de la inquietud.

Lo más importante para el que busca el camino de la Iluminación es seguir este Camino Medio, sin inclinarse a ninguno de los extremos.

Hay que estar libre de todas las cosas, sin pensar en que uno está haciendo el bien, y sin sentir apego por las cosas al saber que nada nace ni muere, y que todo pasa como un sueño.

Estar libre es no asir, no adherirse. El que busca el camino no teme a la muerte ni tampoco desea la vida. No va en pos de ninguna forma de las cosas.

Cuando el ser siente apego, enseguida comienza una vida de incertidumbre. El que sigue la senda de la Iluminación no debe tomar, permanecer, ni apegarse a las cosas.

3. La Iluminación en sí tampoco tiene esencia, por eso, en realidad, no existe.

La Iluminación existe porque existe la ilusión y la ignorancia. Si desaparece la ignorancia también desaparecerá la Iluminación. No existe la Iluminación sin lo ilusorio y no existe lo ilusorio sin la Iluminación.

La existencia misma de la Iluminación viene a ser un obstáculo. Se alumbra porque existe la obscuridad; si la obscuridad dejara de existir tampoco habría alumbramiento. Dejan de existir juntamente lo que alumbra y lo que es alumbrado.

El que en verdad busca la Iluminación, una vez iluminado, no permanece en ese estado, puesto que la existencia de la Iluminación significa todavía la existencia de la ignorancia.

Al alcanzar este estado, todo es Iluminación aun en medio de los obstáculos. La obscuridad es a su vez luz. Hay que alcanzar tal estado de Iluminación que hasta las pasiones mundanas sean en sí Iluminación.

4. “Sunyata” es la no-existencia de las diferencias, la igualdad de las cosas. Esto es porque todas las cosas en sí no tienen esencia, y como ya se ha explicado, no tienen forma real, no nacen ni mueren; es algo que no puede ser explicado con palabras. Por eso se le llama “Sunyata” que significa “el vacío que lo llena todo”.

Todas las cosas existen y dejan de existir por una serie de causas y condiciones. Por ello, nada existe completamente solo, todo tiene su ser en relación con alguna otra cosa.

Es como la relación de la luz y la sombra, el largo y el corto, el blanco y el negro. La esencia de algo no puede existir por sí sola, y porque no puede existir por sí sola no tiene sustancia propia.

Por lo mismo, no existe la ignorancia sin la Iluminación y la Iluminación sin la ignorancia. Puesto que estos dos conceptos no son diferentes en su naturaleza, tampoco puede existir una dualidad.

5. Los seres piensan en la aparición y en la desaparición de las cosas, pero ya que no existe el nacimiento tampoco existe la muerte.

Al lograr ver la realidad del mundo, despiertan en la única verdad de que no existe la vida ni la muerte para las cosas.

Porque los seres  piensan que existe el “yo” sienten apego a lo “mío”, pero no puede haber nada “mío” ya que no existe en realidad el “yo”. Al conocer la no existencia del “yo” y lo “mío”, se llega a realizar la verdad de la no-dualidad. 

Los seres hacen la distinción de lo puro y lo impuro, sin embargo la naturaleza de las cosas no es pura ni impura. Ambos son productos de la mente del ser.

Los seres piensan que el bien y el mal son en sí diferentes y hacen una distinción entre ellos. Sin embargo la verdad es que no existen ni el bien ni el mal. El que ha entrado en el camino de la Iluminación sabe que no existe la distinción y ha despertado en esta verdad única.

Los seres temen la desgracia y desean la felicidad. Pero al observar con los ojos de la Sabiduría, se dan cuenta de que en el mismo estado de desgracia se es feliz. Al despertar en la verdad de que la desgracia misma es felicidad, y al saber que no existe la ignorancia que priva la libertad de alma y cuerpo, y de que tampoco existe la verdadera libertad, llega el ser a alcanzar la única verdad.

Por ello, no es que exista la contraposición entre la existencia y la no-existencia, entre la ignorancia y la Iluminación, entre la realidad y la no realidad. No es posible decir, demostrar, ni distinguir su verdadera forma. Es menester librarse de las palabras y de los pensamientos humanos y cuando el hombre llegue a ese estado podrá por fín despertar en el verdadero Sunyata.

6. Así como la flor de loto no florece en las altas montañas de aires puros, sino más bien en el sucio lodo, la Iluminación no existe sin la ignorancia. Esta ignorancia misma viene a ser la semilla de la Iluminación. 

Como no se consiguen tesoros incalculables sin sumergirse hasta el fondo del mar, así quien no se sumerge en el mar de la ignorancia no alcanzará la joya de la Iluminación. Sólo después de haberse sentido perdido en las quebradas de las montañas de los egoismos, el hombre podrá desear de ir en búsqueda del camino que lo llevará a la Iluminación. 

Según la leyenda, un anacoreta tenía un deseo tan grande de encontar el verdadero camino que subió a un monte cubierto de espadas y se tiró al fuego. Antes de convertirse el mismo en llama, sintió una frescura dentro de sí. Puesto que la ignorancia es a su vez Iluminación en la montaña cubierta de espadas de orgullo y avaricia y aun en el gran fuego del odio sopla el viento fresco de la Iluminación. 

7. La Enseñanza del Buda consite en estar libre de dos cosas contrapuestas y conseguir la no-dualidad. Por ello quien elige uno de los dos extremos y se apega a él, aun siendo esto el bien o lo correcto, comete un error.

Quien siente apego por el “yo” se equivoca y nunca podra librarse de los sufrimientos. Sin embargo, considerar que no existe el “yo” es también erróneo, y no será de ninguna utilidad la práctica del camino de la verdad. Por lo mismo, también son ideas erróneas pensar que todas las cosas son mutables, así como lo es el pensar que no lo son. También es erróneo decir que todo es sufrimiento, como lo es el decir que todo es placer. La Enseñanza del Buda es el Camino Medio que trasciende y unifica estos dos extremos.

* Este extracto ha sido traducido y editado de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda. 

El Dharma del Buda: La Figura Real del Alma III El Estado Real de las Cosas

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La Figura Real del Alma 
El Estado Real de las Cosas

1. Ya que todas las cosas de este mundo han sido originadas por una serie de causas y condiciones, fundamentalmente no existe diferencia entre ellas. La aparente distinción existe porque el alma (mente)  humana ve de ese modo.

En el cielo no existe la diferencia de Este y Oeste, pero los seres han creado la distinción y creen que eso es la verdad.

Los números, del uno al infinito, son, en sí, números completos que no tienen diferencia cuantitativa, pero los seres para su propia conveniencia hacen la diferencia de lo mucho y lo poco.

En el proceso evolutivo de la humanidad no existe ninguna distinción esencial entre la vida y la destrucción. Los seres hacen una discriminación y llaman a la primera nacimiento y a la segunda muerte. En la acción no existe diferencia entre el bien y el mal, pero los hombres la hacen para su propia conveniencia.

El Buda se mantiene alejado de estas distinciones y ve el mundo como una nube pasajera, como un espejismo. Sabe que todo lo que la mente coge y tira es vano y evita las imágenes creadas por el alma.

2. Los seres se adhieren a los productos de su imaginación. Sienten fuerte apego a la riqueza, la fortuna, el honor y la vida.

Los seres hacen la distinción entre lo existente y lo no existente, lo malo y lo bueno, lo correcto y lo falso. Sintiendo apego por todo y vagando en la oscuridad, atraen los sufrimientos.

Había una vez un hombre que hacía un largo viaje. Un día llegó a orillas de un gran lago, y pensó: “Este lado del lago es peligroso, pero la otra orilla se ve más tranquila y uno puede estar a salvo.” Construyó una balsa con ramas de arboles, juncos y hojas para cruzar a la otra orilla, adonde llegó sano y salvo. Ya en la otra orilla pensó: “Esta balsa me trajo a esta orilla; me ha servido de mucho, por eso no la tiraré y seguiré el camino llevándola en hombros.” ¿Pensáis que este hombre hizo lo que debía hacer con la balsa? Por cierto que no.

Esta parábola explica que no debemos adherirnos ni a las cosas buenas; hay que alejarlas. Si hay que alejar de sí las cosas buenas, cuanto más si no lo son.

3. Las cosas no vienen ni van; no aparecen ni desaparecen, no son ni dejan de ser. Por lo tanto, nada se consigue ni se pierde.

El Buda explica que todas las cosas están fuera de la idea de ser y no ser, no son la existencia ni la no existencia, no nacen ni mueren. Es decir, todas las cosas “son” debido a una serie de condiciones y causas; por lo tanto, ese ser en sí no tiene existencia. Por otro lado, puesto que son originados por condiciones y causas relativas, tampoco se puede decir que no existen.

La fuente de donde emana la oscuridad (de la ignorancia) es el sentir adhesión por las cosas al ver su forma. Si no se mira la forma no nace este sentimiento. La Iluminación es ver esta verdad y alejarse de este sentimiento ilusorio.

El mundo, en verdad, es un sueño; las riquezas son ilusiones. Como en la aparente perspectiva de un cuadro, las cosas se ven pero no existen realmente. Todo es como un espejismo.

4. Creer que lo que fue creado por infinidades de causas y condiciones exista eternamente es un serio error. Pero también es erróneo pensar que dejará de existir eternamente.

Estas diferencias entre vida eterna y muerte eterna, entre existencia y no existencia no se pueden aplicar a la naturaleza esencial de las cosas. Son formas aparentes que se presentan a los ojos humanos. Toda la esencia natural de las cosas está, desde el principio, libre de las formas imaginadas por el ser debido a su adhesión a lo ilusorio.

Puesto que todas las cosas fueron creadas por una serie de condiciones y causas, están sujetas a los cambios; su apariencia no es constante, ni eterna, ni inmutable como la de las cosas que tienen Sustancia Auténtica. Sin embargo, aunque es mutable y es como una ilusión, un espejismo, al mismo tiempo, la naturaleza esencial de las cosas es constante, eterna e inmutable.

Un río, para un ser es un río, pero para el demonio hambriento para quien el agua es fuego podrá parecer semejante al fuego. No por ello se puede decir que existe el río para el demonio, ni que no existe para el ser.

De la misma manera todas las cosas son como espejismos; no se puede decir que existen ni que no existen.

Además, es un error identificar esta vida pasajera con la vida inmutable. Sin embargo, no se puede decir que más allá de este mundo de cambios y de apariencias existe otro constante y verdadero.

Los seres ignorantes piensan que el origen de este error está en este mundo, pero no es así, puesto que si el mundo es una ilusión, no es éste el que pretende engañar a los seres. El error nace en el alma de los seres ignorantes que sin saber la verdad, piensan que este es un mundo pasajero o que es el auténtico.

Sin embargo, el ser que ha alcanzado la Sabiduría, conoce la verdad y no comete errores porque ve la ilusión como ilusión.

* Este extracto ha sido traducido y editado de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda. 

El Dharma del Buda: La Figura Real del Alma II La Estructura del Alma

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La Figura Real del Alma 
La Estructura del Alma

1. La ignorancia y la Iluminación, ambos nacen del alma (mente). Todo es originado por el alma, así como el prestidigitador saca de sus manos infinidad de cosas.

Los cambios que sufre el alma humana no tienen límite; sus actividades tampoco tienen fin. Esta actividad del alma produce a su alrededor toda clase de circunstancias: de un alma impura nace un ambiente impuro, de un alma pura nace un ambiente puro, y así tampoco las circunstancias tienen límite.

Un cuadro es pintado por un pintor: las circunstancias son hechas por el alma (mente). La circunstancia creada por Buda es pura porque está libre de deseos, la del ser está contaminada por el deseo.

El alma, como un hábil pintor, pinta toda clase de ambientes. En este mundo no hay nada que no sea creado por las actividades del alma humana.

Así como crea el alma del Buda, crea también el alma de los seres. En el hecho de que el alma lo crea todo, el Buda y los seres son iguales.

El Buda sabe perfectamente que todo es creado por el alma; el que también lo sabe podrá ver al verdadero Buda.

2. Sin embargo, el alma sufre, teme y se queja continuamente. Teme lo que ha ocurrido y teme lo que ocurrirá. Esto es porque tiene dentro del alma, la ignorancia y un maniático apego.

De esta alma hambrienta nace el mundo de la inquietud. En resumidas cuentas, las causas y condiciones de este mundo de incertidumbre están dentro del alma misma.

La vida y la muerte aparecen tan sólo de dentro del alma; cuando se extingue el alma que piensa en la vida y en la muerte, la inquietud sobre la vida y la muerte termina.

De esta forma el mundo ilusorio de la duda nace del alma, y porque vemos a través del alma en duda, existe el mundo de la duda. Cuando los seres comprendan que el mundo de la incertidumbre existe dentro del alma, entonces alcanzarán la Iluminación. El alma conduce, arrastra y rige el mundo. El alma en duda crea un mundo de sufrimientos.

3. Todo es controlado y constituido por el alma. Como la carreta va en pos del buey que la tira, así el sufrimiento sigue al alma que se rodea de pensamientos impuros y de pasiones mundanas. Pero si se habla y actúa con un alma limpia la felicidad seguirá al ser  como una sombra.

El que actúa mal sufre en este mundo pensando en lo que hizo, y en la otra vida sufre mucho más recibiendo el castigo de su mala conducta. 

El que hace el bien, es feliz en este mundo pensando en lo que hizo, y lo será mucho más en la otra vida recibiendo su premio.

Cuando se enturbia el alma, el camino por seguir ya no será plano y por eso tropezará. Si el alma está pura, el camino será plano y será más tranquilo el andar.

El que goza de la pureza del alma y del cuerpo ha roto las redes del diablo (ilusión) y camina por la tierra del Buda. El que tiene el alma en calma obtiene la paz y puede cultivar, día y noche, su alma con más diligencia.

* Este extracto ha sido traducido y editado de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda. 

El Dharma del Buda: La Figura Real del Alma I La Impermanencia y la No-Sustancialidad

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La Figura Real del Alma
La Impermanencia y la No-Sustancialidad

1. El cuerpo y el alma (mente) son efectos de una serie de causas y condiciones. El cuerpo no es el “yo”. El cuerpo es la reunión de muchas causas y condiciones, y por ello, es mutable.

Si este cuerpo fuese el “yo”, sólo pensándolo podría manejarse a voluntad.

El rey de un país castiga al que debe castigarse y premia al que debe premiarse y hace todo según su voluntad. Sin embargo, en contra de sus deseos, su cuerpo enferma y envejece. Ni lo más mínimo se realiza de acuerdo a lo que uno desea.

De la misma forma esta alma tampoco es el “yo”. También el alma es la reunión de muchas causas y condiciones, por lo tanto es mutable.

Si el alma fuese el “yo” se podría hacer según sus determinaciones, pero el alma, sin quererlo, piensa en el  mal y sin desearlo se aleja del bien. Nada se realiza según su voluntad.

2. A la pregunta “¿Es el cuerpo eterno o mutable?”, todos contestarán que es mutable.

A la pregunta “¿Lo mutable es sufrimiento o felicidad?”, todos contestarán que es sufrimiento, al pensar en que algun día llegarán a envejecer, enfermar y morir.

Por eso es erróneo pensar que es “propiedad de uno”, algo que es mutable y produce sufrimiento.

El alma también es mutable y es sufrimiento. El “yo” no es propiedad de uno.

Por ello el cuerpo y el alma que forman al individuo, y el mundo exterior que lo rodea están lejos de ser el “yo” o lo “mío”.

Tan sólo el alma que no ha abierto los ojos a la Sabiduría tiene la obsesión al “yo” y a lo “mío”. Puesto que el cuerpo y todo lo que lo rodea han sido originados por una serie de causas y condiciones, ellos están en continua mutación y nunca pueden llegar a su fin.

Como el agua que corre o la luz de una candela que no cesa de cambiar, así también el alma no permanece un momento quieta, se mueve y alborota como un monito.

El ser consciente al ver y escuchar ésto debe alejar de sí el apego al cuerpo y al alma. Cuando lo haya
conseguido, logrará alcanzar la Iluminación.

3. Hay cinco cosas en la vida que no pueden ser logradas por ningún ser; no envejecer teniendo un cuerpo que envejece; no enfermar teniendo un cuerpo que enferma; no morir siendo mortal; no destruirse siendo destructible, y no extinguirse siendo extinguible.

Los seres sufren al enfrentarse con estas verdades inevitables; en cambio, el que ha recibido las Enseñanzas del Buda, no se preocupa tan neciamente puesto que sabe que lo ineludible es ineludible.

Luego hay otras cuarto verdades en el mundo. Primero, todo ser viviente nace en la ignorancia. Segundo, todos los objetos del deseo son mutables, inseguros y sufrimiento. Tercero, todo lo que existe es mutable, inseguro y causa de sufrimiento. Cuarto, no existe nada que pueda ser llamado un “yo” y no existe ninguna cosa en el mundo que pueda ser considerada “mía”.

Independientemente de la aparición del Buda en este mundo, estas verdades son un principio eterno, verdadero e incontrovertible. El Buda lo supo y por ello las predicó y enseñó el Dharma a todos los seres.

* Este extracto ha sido traducido y editado de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda. 

El Dharma del Buda: La Causalidad - III Originación Dependiente


La Causalidad
Originación Dependiente

1. Entonces, ¿dónde está el origen de las tristezas, quejas, sufrimientos y angustias? El origen está en el apego obstinado a las cosas que tiene el ser. Siente apego a las riquezas, al honor, a la vida, al “yo”. De este apego nacen los sufrimientos. 

Desde sus comienzos el mundo está lléno de desgracias y tristezas, además de los tres sufrimientos inevitables de la vejez, enfermedad y muerte. 

Sin embargo si analizamos cuidadosamente estos hechos, vemos que existe el dolor porque existen los deseos. Con tan sólo desechar este sentimiento desaparecerán todos los sufrimientos. 

Si ahondamos en estos deseos descubrimos que en el alma de los seres existe la oscuridad de la ignorancia y un ansia insaciable. 

La oscuridad es la ignorancia de los principios que no permite ver la mutabilidad de la vida. El ansia insaciable nos hace desear algo inalcanzable.

Por efecto de esta oscuridad y de esta ansia, el ser discrimina cuando, en realidad, no existe la diferencia. Por efecto de esta oscuridad el hombre hace la distinción de lo bueno y lo malo, cuando, en realidad, esta distinción no existe en las cosas.

Los seres sienten surgir en sí los pensamientos erróneos y por su necedad no pueden ver claramente. Por el apego al “yo” se conducen equivocadamente y, por consecuencia, vagan en el mar de la ignorancia.

Hacen de sus acciones el huerto de su “yo” en donde siembran los frutos de la discriminación de la mente. Cubren esta simiente con la tierra de la ignorancia, riegan con el agua del deseo y la fertilizan con su propio egoísmo.

2. En pocas palabras, el origen de este mundo de tristeza, melancolía, sufrimiento y angustia es el alma misma. El mundo de la ignorancia no es más que la sombra del alma y el mundo de la Iluminación también nace de esta alma.

3. En este mundo hay tres puntos de vista erróneos. Si ahondamos en estos puntos, habrán que ser negadas todas las cosas del mundo.

Primero, unos dicen que todo lo que experimenta el ser en el mundo lo controla el destino. Segundo, otros dicen que todo es por la voluntad de dios. Tercero, otros dicen que todo ocurre por casualidad.

Si suponemos que todo está ya decidido por el destino, hacer el bien o hacer el mal estaría predestinado, la felicidad y la infelicidad también estarían predestinadas. Así todo en este mundo estaría predestinado. Por consecuencia, los hombres. no tendrían esperanzas ni harían esfuerzos para actuar debidamente. No habría en este mundo ni progreso ni mejora.

Las últimas dos teorías también recibirán la misma censura porque si toda decisión última se encuentra en las manos de dios o de un ciego azar, el esfuerzo de desechar el mal para hacer el bien perderá todo sentido.

Por ello estos tres conceptos son erróneos. Todo nace mediante una causa y una condición, todo cambia y desaparece por una causa y una condición.

* Este extracto ha sido traducido y editado de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda. 

El Dharma del Buda: La Causalidad - II La Causalidad

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La Causalidad
La Causalidad

1. Así como todos los sufrimientos del ser tienen sus causas y la Iluminación tiene su camino, todo nace y muere como resultado de causas y de condiciones.

Llueve, sopla el viento, florecen las plantas, se marchitan las hojas: todo se debe a una causa.

Nace el niño de los padres; los alimentos mantienen su cuerpo, así como las experiencias y los conocimientos nutren su alma.

Por ello, tanto el cuerpo como el espíritu, dependen de una serie de causas y condiciones en su formación y en sus cambios.

Así como los agujeros de la red unidos van formando la red, todo es relativo y dependiente entre sí. Es erróneo pensar que un agujero de la red sea algo independiente y aislado. Él cobra valor dentro de su conjunto.

Un agujero es un agujero en relación con otros agujeros. Cada agujero sirve para que otro sea un agujero.

2. Una flor florece porque se reunen todas las condiciones para que florezca. Una hoja cae porque se reunen las condiciones para que caiga. No florecen ni caen por sí solas.

Ya que florecen y se marchitan por una serie de condiciones, todo lo que existe está sujeto a cambios.
No existe nada que exista por sí solo ni que permanezca eternamente. Es un principio eterno e inmutable el que todo nazca y perezca debido a una serie de condiciones y causas. Por ello, la ley de la mutabilidad es un principio absoluto que nunca jamás cambiará.

* Este extracto ha sido traducido y editado de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda. 

El Dharma del Buda: La Causalidad - I Las Cuatro Nobles Verdades

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La Causalidad
Las Cuatro Nobles Verdades

1. El mundo está lleno de sufrimientos. El nacer es sufrimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte son también sufrimientos. El encuentro con alguien por el que se siente rencor, la separación de un ser amado, la búsqueda de algo inalcanzable, todo es sufrimiento. En otras palabras, la vida que no es libre de los apegos y deseos es siempre sufrimiento. A esto se le llama la Verdad del Sufrimiento.

La causa de este sufrimiento humano nace, sin lugar a dudas, de los deseos mundanos que persiguen al alma. Si buscamos la fuente de estos deseos vemos que ellos están arraigados en un fuerte instinto físico que tenemos desde el nacimiento. Estos deseos basados en un intenso apego por la vida, ambicionan todo lo que ven y oyen, y hasta llegan a ansiar, a veces, la muerte. A esto se le llama la Verdad de la Causa del Sufrimiento.

Si destruimos las raíces de estos deseos y nos libramos de todos los apegos terminarán los sufrimientos del ser. A esto se le llama la Verdad de la Terminación del Sufrimiento.

Para entrar en este estado en el que ya no se tiene ni deseo ni sufrimiento, hay que hacer prácticas para seguir un cierto camino. Las etapas de este noble camino son: Visión Correcta, Aspiraciones Correctas; Palabras Correctas; Conducta Correcta; Vida Correcta; Esfuerzo Correcto; Conciencia Correcta; Concentración Correcta. A esto se la llama la Verdad del Noble Sendero Octuple para desarraigar los deseos. Los seres deben guardar con celo estas Verdades porque el mundo está lleno de sufrimientos y el que pretenda librarse de ellos tiene que cortar las ataduras de los deseos. El estado libre de pasiones terrenales y de sufrimientos, se logra tan sólo por medio de la Iluminación, y la Iluminación se alcanza tan sólo con el cumplimiento del Noble Sendero Octuple.

2. Todo el que pretenda alcanzar la Iluminación tiene que conocer estas Cuarto Nobles Verdades. El que no las conoce vagará por los caminos de la incertidumbre toda una eternidad. Al que las conoce se le llamará “El que ha conseguido los ojos de la Iluminación”.

Por eso, tenemos que concentrar el alma en la meditación de las Enseñanzas del Buda y penetrar en el verdadero sentido de esas Cuarto Verdades Nobles. Un santo de cualquier época, si lo es en realidad, es uno que entiende bien estas Nobles Verdades y las predica a los seres.

Cuando el ser comprende claramente el verdadero sentido de estas Cuarto Nobles Verdades, entonces por primera vez desecha los deseos, deja de rivalizar, matar, robar, adulterar, engañar, maldecir, adular, envidiar, enfadarse, y, sin olvidar lo transitorio de la vida, no se desvía del camino correcto. 

3. El que sigue por los Nobles Caminos es como el que entra en una habitación oscura con una antorcha en la mano. La oscuridad huye y todo se llena de claridad.

El que estudia los caminos y llega a comprender el sentido de las Cuarto Nobles Verdades, tiene en la mano la Luz de la Sabiduría y ahuyenta con ella la oscurad tiniebla.

El Buda se dirige a los hombres indicándoles estas Cuarto Nobles Verdades. El que los reciba correctamente podrá alcanzar la Iluminación y ser el guía y guarda de los seres en este mundo tan efímero. Al comprender el sentido de estas Cuarto Nobles Verdades desaparece la ignorancia que es el origen de todos los deseos. El Buda guía a los seres indicándoles estas Cuarto Verdades Nobles.

Todos los discípulos del Buda llegarán a comprender el sentido de las Enseñanzas, lograrán obtener la Sabiduría y la devoción para entender todos los principios y podrán predicar el Dharma a todos los seres sin ninguna dificultad.

* Este extracto ha sido traducido y editado de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda.