Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Tuesday, May 28, 2019

El Dharma del Buda: La Salvación I La Salvación del Buda

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La Salvación
La Salvación del Buda

1. En la vida de los seres, los deseos mundanos son muy difíciles de alejar. Los seres han venido repitiendo desde las más remotas edades, infinidad de pecados tras pecados y llevan sobre sí la gran carga de sus culpas. Por ello, aun teniendo dentro de sí la preciosa Naturaleza Búdica, no es fácil sacarla a relucir.

El Buda [Eterno], que conocía esta naturaleza de los seres, se convirtió en un Bodhisattva en la remota antigüedad. Sentía una gran compasión por los seres y para salvar a los que sufrían toda clase de temores, hizo los siguientes votos. Se juró a sí mismo cumplirlos, aunque su cuerpo estuviese dentro del veneno de los sufrimientos.

(a) “Aunque yo me convierta en un Buda, si todos los seres que nacen en esta Tierra del Buda no llegasen a adquirir la posibilidad de ser un Buda, y si no son Iluminados, juro no alcanzar la Iluminación.”

(b) “Aunque yo me convierta en un Buda, si mi claridad tiene límite y no alcanza a alumbrar todos los rincones de la tierra, juro que no alcanzaré la Iluminación.”

(c) “Aunque yo me convierta en un Buda, si mi vida no puede ser útil para salvar un número ilimitado de seres, juro no alcanzar la Iluminación.”

(d) “Aunque yo me convierta en un Buda, si los Budas de las diez direcciones no me alaban y llaman mi nombre, juro no alcanzar la Iluminación.”

(e) “Aunque yo me convierta en un Buda, si los seres de las diez direcciones con fe sincera piensan en nacer en mi reino y aun repitiendo diez veces mi nombre no realizan el propósito, juro que no alcanzaré la Iluminación.”

(f) “Aunque yo me convierta en un Buda, si los seres de las diez direcciones que anhelan nacer en mi reino, buscan el camino de la verdad, practican la virtud con verdadera sinceridad, llegada la hora de la muerte, no son rodeados por los Bodhisattvas y yo no logre recibirlos, juro no alcanzar la Iluminación.”

(g) “Aunque yo me convierta en un Buda, si los seresde las diez direcciones que oyen hablar de mí, piensan en mi reino, siembran muchos árboles de virtud, esperan que una sincera obra de caridad haga feliz a las almas y desean nacer en mi reino, no logran realizar su anhelo, juro no alcanzar la Iluminación.”

(h) “Aunque yo me convierta en un Buda, juro no alcanzar la iluminación hasta que todos aquellos que nazcan en mi Tierra Pura alcancen la condición en la cual ellos se conviertan en un Buda en la vida siguiente. Con excepción de aquellos quienes, según su voto personal usen la armadura del gran voto por el bien de la gente, se esfuercen por el bienestar y paz del mundo, conduzcan a innumerables
personas hacia la iluminación y cultiven el mérito de la gran compasión.”

(i) “Aunque yo me convierta en un Buda, si los seres de las diez direcciones no reciben la luz de mi Iluminación, ni logran la purificación del cuerpo y del alma, ni llegan a superar las cosas de este mundo, juro no alcanzar la Iluminación.”

(j) “Aunque yo me convierta en un Buda, si los seres de las diez direcciones, al escuchar mi nombre no logran poseer la profunda fe que libra de la idea de la vida y de la muerte, y la sabiduría que hace superar todo obstáculo antepuesto a los deberes, juro no alcanzar la Iluminación.”

”Yo, en estos momentos, juro cumplir estas promesas. Si mis deseos no se realizan, juro no alcanzar la Iluminación. Seré el dueño de la Luz Infinita, alumbraré a todos los mundos de las diez direcciones para disipar la nube de los sufrimientos, y manifestando el secreto de la sabiduría de la Enseñanza, entregaré a los seres el tesoro de la virtud.”

2. El Buda hizo estos juramentos y durante un tiempo incalculable repitió obras virtuosas y construyó un Reino Puro. En la remota antigüedad se convirtió en Amida, el Buda de la Luz Infinita y de la Vida Eterna, ahora se encuentra en su Reino iluminando a todos los seres.

En esta Tierra Pura no existen los sufrimientos y fluye la alegría de la Iluminación por doquier. Las flores, los perfumes, los adornos, la vestimenta, los alimentos, todo se presenta según los deseos de los que viven en este Reino. Cuando la agradable brisa empieza a soplar y pasa por entre los árboles de los tesoros, la música de las Sagradas Enseñanzas llena el aire y purifica el alma de los que escuchan.

En esta Tierra Pura hay muchas flores de loto y cada flor lleva infinitos pétalos. Cada pétalo tiene su brillo y cada brillo es una Enseñanza de la Sabiduría del Buda que conduce a los que escuchan por el camino de Buda en perfecta paz.

3. Ahora todos los Budas de las diez direcciones alaban las virtudes del Buda de la Luz infinita y de la Vida Eterna.

Cualquier ser que escuche este nombre del Buda [Namu Amida Butsu], puede renacer en su Reino, con sólo desear, creer y ser feliz con el Buda.

Todos los que renacen en la Tierra Pura viven una vida eterna; sus almas se llenan del deseo de salvar a los seres y se dedican a esa labor.

Al hacer estos votos llegan a comprender la mutabilidad de las cosas y logran la emancipación y el alejamiento de los deseos; llegan a actuar para la felicidad del prójimo como para sí mismo, a vivir con los hombres en la misericordia, y a librarse de las ligaduras y apegos de la vida de este mundo.

Los seres conocen los sufrimientos y las dificultades de este mundo, pero a su vez saben la fuerza ilimitada de la misericordia del Buda. En el alma de estos seres no existe el apego, no existe la diferencia entre el “yo” y el prójimo, no se distingue entre el ir y venir, el avanzar y el detenerse. Además, el Buda gusta de estar con quienes recibieron su misericordia.

Por eso, si un ser escucha el Nombre del Buda [Namu Amida Butsu] y lo repite lleno de alegría, aunque sea una sola vez, recibirá el poder de compartir la compasión del Buda. Por ello, es menester escuchar con fe y alegría las Enseñanzas del Buda, acercarnos a Él, aun pasando por en medio de las
llamas mundanas, y actuar según sus palabras. 

Si un ser desea sinceramente alcanzar la Iluminación, es imprescindible la ayuda del Buda. Alcanzar la Iluminación sin la ayuda del Buda, no está en poder del ser común

* Este extracto ha sido traducido y editado de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda.