Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre el Verdadero Budismo (一乘佛教), y sus posteriores ramificaciones, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas (圓教). Aquí presentamos el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología), aspirando a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu 天台宗) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto (法華経).


viernes, 28 de julio de 2023

Maha Maya: La Madre del Buda (y de Todos los Seres) - Una Mirada al Significado Canónico de la Santa Madre del Mundo en el Budismo

Una de las figuras femeninas más importantes e interesantes pero que han recibido poco estudio o interés es la figura de Maha Maya, también llamada Maya Devi, la Madre del Buda Shakyamuni. el Buda de nuestro mundo. Esta figura tiene muchos paralelismos y similitudes con la figura de la Virgen María, la madre de Cristo en la tradición cristiana. ¿Qué podemos conocer sobre Maya, la Madre del Buda histórico, y qué significado tiene para nuestras  vidas? 

Las funtes biográficas canónicas sobre la vida de la Reina Maya se encuentran en el Canon Budista. Entre estas, destacan los Sutras (sermones dados por el Buda Shakyamuni), como el Sutra Lalitavistara, y el Buddhacarita ("Los Actos del Buda") el poema épico sobre la vida del Buda compuesto por el Gran Maestro Asvaghosha en el Siglo II. Es interesante que sepamos tanto sobre su vida, concepción virgen, y parto auspicioso, para luego solo escuchar el sonido del silencio tras su repentina muerte siete días luego de dar a luz al Buda, siendo solo una nota al calce en la vida de la Luz del Mundo con implicaciones budológicas y pedagógicas. Si indagamos en la vida, concepción y muerte de la Reina Maya, podremos descubrir un mundo de simbolismos con implicaciones para la Budología y la vida religiosa budista. 

Maya Devi nació en Maghada, y era hija del tío del Rey Suddhodhana, el rey Anjana de los Koliyas, y, por lo tanto, su prima; su padre era rey de Devadaha. Tal era su belleza que se le dio el nombre de "Maya", que significa "Ilusión" y "Visión". Pero fueron las virtudes y los talentos de Maya sus cualidades más maravillosas, pues estaba dotada de los más altos dones de inteligencia y piedad. La Reina Maya y el Rey Suddhodhana no tuvieron hijos durante veinte años después de su matrimonio. Sin embargo, según la leyenda y el Canon Budista, una noche de luna llena, durmiendo en el palacio, la reina tuvo un vívido sueño. Se sintió llevada por cuatro devas (dioses) al lago Anotatta en el Himalaya. Después de bañarla en el lago, los devas la vistieron con telas celestiales, la ungieron con perfumes y la adornaron con flores divinas. Poco después apareció un elefante blanco que sostenía una flor de loto blanca en su trompa y dio tres vueltas alrededor de ella, entrando en su útero por el lado derecho. Finalmente, el elefante desapareció y la reina se despertó, sabiendo que le habían entregado un mensaje importante, ya que el elefante es un símbolo de grandeza. Este es el Misterio de la Anunciación, el comienzo de la vida de la Reina Maya como la Madre del Buda.

¿Por qué la Reina Maya fue elegida por el Buda Eterno para ser la portadora de su cuerpo encarnado en este mundo? Tanto el Mahavastu como el Sutra Lalitavistara registran una larga discusión en la que los dioses en el Cielo Tushita discuten el tipo de útero en el que nacerá el Buda, especificando la era, el continente (Jambudvipa), el país (Magadha), la casta (Kshatriya, la casta guerrera y gobernante) y la persona (Reina Maya). Los dioses, inspirados por el Poder del Buda Eterno, deciden que el Bodhisatta debe descender al vientre de Maha Maya porque ella es la única reina dotada de las treinta y dos cualidades favorables que debe tener la madre de un Bodhisattva, incluyendo ser libre de defectos, bien nacida, bien proporcionada, sin hijos, libre de defectos por parte de su madre, y dotada de nobles cualidades. El Sutra Lalitavistara resalta el hecho de que Maha Maya tiene las cualidades físicas, psicológicas, emocionales y espirituales ideales para albergar un Bodhisatta en su vientre. 

En el Buddhacarita, leemos:

"Ese gobernante de los hombres, jugando con su reina,
Disfrutó por así decirlo, el poder soberano de Vaishravana,
Libre de pecado, pues, dio a luz el fruto de su vientre,
Como lo hace el conocimiento, cuando se une con el trance.


"Antes de concebir vio en un sueño
Un rey elefante blanco
Entrando en su cuerpo, son embargo ella no
Pudo sentir ningún dolor."

Biografías canónicas en los Sutras sobre la vida del Buda, como el Sutra Lalitavistara y el Mahavastu, sugieren que Maya concibió durante un sueño que tuvo mientras conservaba diez virtudes, incluida la castidad. En el Sutra Lalitavistara, leemos:

"El Señor de los Universo, venerado por todos los mundos, juzgó ahora que había llegado el momento. El decimoquinto día, durante la luna llena, mientras su futura madre observaba los Preceptos de Pureza durante la constelación de Puṣya, el Bodhisattva se trasladó, plenamente consciente y alerta, desde el fino reino del Cielo de la Alegría hasta el vientre de su madre.

"Entró por el lado derecho de su madre en forma de un elefante bebé, de color blanco con seis colmillos. Su cabeza era del color de color rojiza, y los colmillos eran de un oro resplandeciente. Tenía todos sus miembros intactos y todas sus facultades. Al entrar, se quedó sólo del lado derecho de la matriz y nunca del lado izquierdo. Mientras esto ocurría, la reina Maya estaba durmiendo en su placentera cama y vio lo siguiente en su sueño:

"Un elefante color plata nevada con seis colmillos,
Hermosos pies, exquisita trompa y linda cabeza pelirroja,
Moviéndose con un paso fino con articulaciones tan estables como un diamante‍—
Aquel elefante perfecto entró en su vientre.

"Ella nunca había visto, escuchado o experimentado
Una felicidad tan rara.
Sintiendo esta dicha física y mental,
Ella se absorbió en la concentración.

"Al despertar, la reina Maya primero se adornó con adornos y ropas sueltas. Refrescada en cuerpo y mente, se sentía cariñosa, alegre y tranquila. Luego se levantó de su cama y bajó de los pisos superiores del palacio, rodeada por sus asistentes femeninas. Se dirigió al bosque de árboles aśoka, donde se sintió a gusto. Una vez allí, envió un mensaje al rey Suddhodhana: 'Su majestad, por favor venga, la reina quiere verlo'.

"Cuando el rey Suddhodhana escuchó este mensaje, se puso muy eufórico e inmediatamente se levantó de su trono. Rodeado de sus ministros y gente del pueblo, asistentes y parientes, fue al bosque de aśoka. Sin embargo, cuando llegó, su cuerpo de repente se sintió muy pesado y no pudo entrar al bosque. De esta manera, simplemente se paró en la entrada del bosque aśoka. Reflexionando un poco, pronunció estos versos:

"'No recuerdo que mi cuerpo se sintiera tan pesado,
Incluso mientras dirigía a mi ejército de guerreros a la batalla.
Ahora ni siquiera puedo entrar en mi propiedad;
¿Alguien puede decirme qué ha pasado?'.

"Algunos dioses de los reinos puros se habían asentado en medio del cielo. Ahora revelaron la mitad de sus cuerpos y pronunciaron estos versos al rey Suddhodhana:

"'Su Majestad, un Bodhisattva, un gran ser,
Con cualidades de austeridad y disciplina, honrado por los tres mundos,
Amoroso y compasivo, y empoderado por el mérito y la sabiduría,
Ha dejado el Cielo de la Alegría y ha sido concebido en el vientre de la Reina Maya para convertirse en tu hijo'.

Esto claramente nos ilustra que la Reina Maya tuvo una concepción virgen. Esto nos recuerda que el Buda no era cualquier ser humano, concebido como fruto del placer sexual ni la carne, sino la encarnación del Alma misma del Universo, quien por su infinita misericordia y compasión apareció en este mundo para salvar a todos los seres de la oscuridad de la Ignorancia y el sufrimiento, y abrir de par en par las puertas del Despertar para todos. Este es un dogma que debemos de rescatar nuevamente para restaurar el Verdadero Dharma del Buda en la Tierra, pues el Budismo es Budocéntrico, y sin embargo, deja espacio para una amplia variedad de seres que asisten al Buda en su obra salvífica iluminadora, como otros Budas, Bodhisattvas, y la misma Madre del Buda. Es por eso que otro dogma que debemos de rescatar es la veneración a Maha Maya, la Madre del Buda.

Al día siguiente de su Inmaculada Concepción, temprano en la mañana, la Reina le contó al Rey sobre el sueño. El Rey estaba desconcertado y mandó llamar a unos sabios para descubrir el significado del sueño. Los sabios dijeron: "Su Majestad, tiene mucha suerte. Los devas han elegido a nuestra reina como la madre de la Luz del Mundo, y el niño se convertirá en un gran ser". El Rey y la Reina se alegraron mucho cuando escucharon esto. Estaban tan complacidos que invitaron a muchos de los nobles del país a un banquete en el palacio para contarles las buenas nuevas. Incluso los necesitados no fueron olvidados. Se dio comida y ropa a los pobres en celebración. Todo el reino esperaba ansiosamente el nacimiento del nuevo príncipe, y la Reina Maya disfrutó de un embarazo feliz y saludable, viviendo una vida pura para ella y su hijo por nacer.

En la literatura canónica budista vemos que al haber recibido su Inmaculada Concepción, la Reina Maya obtuvo el poder de lograr milagros gracias al Poder del Buda. Por ejemplo, vemos que la Reina Maya emanaba luz de su cuerpo, una luz tan poderosa que iluminaba todo el palacio, por lo que Maha Maya siempre estaba bañada en luz; es decir, estaba bañada por la Gracia del Buda y la Luz de su Naturaleza Búdica:

"El cuerpo de un Bodhisattva que ha entrado en el vientre de su madre desarrolla ciertas características. Por ejemplo, es como un gran fuego ardiendo en la cima de una montaña durante la noche más oscura, visible desde una legua o hasta cinco leguas de distancia. El cuerpo del Bodhisattva cuando entró en el vientre de su madre estaba así. Estaba radiante, bien formado, hermoso y agradable de ver. Mientras estaba sentado con las piernas cruzadas dentro de esa estructura puntiaguda, era extremadamente hermoso. Parecía tener un tono dorado, brillando como oro refinado adornado con berilo precioso. La madre del Bodhisattva también pudo ver al Bodhisattva dentro de su útero.

"De la misma manera que un relámpago ilumina todo cuando emerge de una masa de nubes, así el Bodhisattva que habita en el vientre de su madre también iluminó la cámara más interna del templo precioso a través de su esplendor, brillo y color. Cuando eso estuvo iluminado, iluminó la cámara central del fragante templo. Cuando se iluminó el segundo nivel del templo fragante, la luz fue más allá e iluminó la cámara exterior del templo fragante. Luego, cuando el tercer nivel del fragante templo fue bañado en luz, todo el cuerpo de su madre se llenó de luz. La luz luego fue más lejos e iluminó el asiento en el que estaba sentada su madre. Gradualmente, la luz fluyó e iluminó todo el palacio. Los rayos de luz se elevaron más allá del palacio e iluminaron el este. Asimismo, mientras el Bodhisattva residía en el vientre de su madre, la gloria, el brillo y el color del Bodhisattva iluminaron el sur, el oeste y el norte, abajo y arriba. De hecho, las diez direcciones fueron bañadas en luz durante varias millas en cada dirección.

"Monjes, mientras el Bodhisattva moraba en el vientre de su madre, la Reina Maya no sintió ninguna pesadez en su cuerpo. Por el contrario, se sentía ligera, flexible y feliz, y no experimentaba ningún dolor incómodo en el vientre. Ella no estaba afligida por el apego, la ira o el engaño. Ella no entretuvo ningún pensamiento de deseo, ni ningún pensamiento de mala voluntad o daño. No experimentó ni presenció calor, frío, hambre, sed, tristeza, suciedad o fatiga. No le aparecieron formas, sonidos, olores, sabores o texturas desagradables, y tampoco tuvo malos sueños."

Igualmente, leemos que la Reina Maya, gracias al Poder del Buda, podía curar a los enfermos:

"Con solo ver a la madre del Bodhisattva, cualquier mujer, hombre, niño o niña en la ciudad de Kapilavastu y sus alrededores que haya sido poseído fue curado y recobró la conciencia inmediatamente, independientemente de si habían sido poseídos por dioses, nagas, yakṣas, gandharvas, semidioses, garuḍas o bhūtas. Aquellos seres no humanos partieron rápidamente hacia otros lugares.

"Todos aquellos que habían sido golpeados por la enfermedad fueron liberados de su enfermedad tan pronto como la madre del Bodhisattva colocó su mano derecha sobre su cabeza."

Esto nos muestra el poder de Maha Maya, la Madre del Buda, quien puede ser llamada humildemente por los devotos budistas para curar su enfermedades y recibir consuelo para sus problemas. Maha Maya es entonces en muchos apectos el lado femenino del Buda.

El embarazo de la Reina Maya duró diez meses lunares. Siguiendo la costumbre, la Reina quizo regresar a su país natal familiar, a su propia casa, para el nacimiento. En el camino, se bajó de su palanquín para dar un paseo bajo el árbol Sal, cuando supo que era el momento de dar a luz. El Jardín de Lumbini emanaba luz, y el aire olía a incienso, mientras el viento entre las ojas de los árboles tocaba música melodiosa. Rodeada de una infinidad de seres celestiales que había congregado para ver el nacimiento de la Luz del Mundo, y junto a todos los animales del bosque, Maha Maya tuvo un parto sin dolor. En el Sutra Lalitavistara leemos:

"Ahora, cuando se habían cumplido los diez meses, emergió del lado derecho de su madre, plenamente consciente y atento. De esta manera, no se manchó de las impurezas del útero, que de otro modo se dice que manchan a todos los demás."

Tristemente, siete días luego de dar a luz, la Reina Maya falleció. El Buddhacarita describe la muerte de Maya después del regreso a Kapilavastu en una estrofa breve y elíptica:

"Pero cuando la reina Maya vio el inmenso poder
de su hijo, como el de un vidente divino,
No podía soportar el placer que le causaba;
Así que partió a morar en el cielo."

Sin embargo, la literatura canónica habla muy poco sobre los eventos posteriores a la muerte. En el Sutra Lalitavistara leemos:

"Monjes, siete días después del nacimiento del Bodhisattva, llegó el momento de la muerte de Mayadevi. A su muerte, nació entre los dioses en el Cielo de los Treinta y Tres.

"Monjes, podéis pensar que Mayadevi murió a causa del Bodhisattva. Pero no deberías ver las cosas de esa manera, ya que ella había llegado al máximo de su vida. Monjes, siete días después del nacimiento de los Bodhisattvas del pasado, sus madres también murieron."

De esta forma, no volvemos a leer sobre la Reina Maya hasta el primer sermón dado por el Buda tras su Despertar de la Budeidad en este mundo, el sermón del Sutra Avatamsaka (Sutra de la Guirnalda de Flores) donde vemos que ella es una de los 52 maestros que el jóven Sudhana tiene que visitar en su peregrinaje budista. Este relato del Sutra Lalitavistara, cuando lo estudiamos junto a las otras apariciones de Maha Mahaya en el Canon Budista, contiene una infinidad de significados simbólicos y de enseñanzas reveladoras para nuestra vida budista. Así, Maha Maya pasa de ser solo la Madre del Buda, para ser la Matríz Búdica y la Santa Madre de Todos los Seres en el Cosmos.

En el capítulo 39 del Sutra Avatamsaka, vemos un relato extendido del parto del Buda y los acontecimientos del Jardín de Lumbini, cuando leemos:

"Entonces, mientras la Reina Maya se apoyaba contra la higuera sagrada, todos los gobernantes del mundo, los dioses y diosas del reino del deseo, los dioses y diosas del reino de la forma, y ​​todos los demás seres que se habían reunido allí para hacer ofrendas al Iluminado fueron bañados en el glorioso resplandor del cuerpo de Maya, y sus arreglos de ofrendas también fueron iluminados por lo tanto, y todas las luces en el universo de mil millones de mundos fueron eclipsadas por la luz de Maya. Las luces que emanan de todos sus poros, no repelido por otras luces, sin oscurecer, sin obstruir, penetrando por todas partes, extinguió todos los dolores de los infiernos, los reinos animales, los reinos de los fantasmas, y los dolores y aflicciones de los seres en todos los estados de existencia, luego permaneció, brillando, iluminando. Este fue el primer milagro que asistió al nacimiento del Iluminado en la arboleda de Lumbini.

"Entonces todo en este universo se vio reflejado en el abdomen de la Señora Maya, y en todos los mundos del universo, al pie de los árboles en arboledas en las capitales de los continentes del sur apareció la Reina Maya tal como lo hizo en la arboleda de Lumbini, rodeada de todos los líderes mundiales cuando estaba a punto de dar a luz al ser iluminado, por el milagro del conocimiento que da nacimiento a los seres iluminados, este fue el segundo milagro que asistió al nacimiento del ser iluminado en la arboleda Lumbini.

"Entonces, de cada uno de los poros de la Reina Maya surgieron visiones de cómo el Bendito había servido a los Budas mientras realizaba prácticas iluminadoras en el pasado, y las enseñanzas expuestas por esos Budas también se escucharon en las voces de los Budas que salían de sus poros. Así como el sol, la luna, las estrellas, los planetas y las nubes de tormenta se ven reflejados en un lago, en una pieza de oro, en un espejo o en aguas cristalinas, de la misma manera las pasadas emanaciones de los Budas, tronando con exposición de todas las enseñanzas, se vieron en los poros de la Reina Maya.Este fue el tercer milagro que asistió al nacimiento del ser iluminador en la arboleda de Lumbini.

"Entonces, de cada uno de los poros de Maya aparecieron visiones de todos los universos, todos los mundos, todas las tierras y todos los lugares que el Bendito había llevado a cabo prácticas de Iluminación, todas las características de las tierras, siendo enseñado los medios de salvación, los nombres y números de las edades, los Budas allí, los pináculos de purificación, la duración de la vida de los seres de esas edades, los nacimientos del ser iluminador en los mundos, las personas con las que se asoció, los benefactores espirituales a los que siguió, los buenos prácticas a las que se aplicó, los principios que puso en acción, las tierras del Buda en las que llevó a cabo la práctica de Iluminación, los cuerpos en los que realizó la práctica de Iluminación y logró la no regresión, y cuál fue su apariencia, entorno y experiencias placenteras y dolorosas. en sus vidas sucesivas, todo se vio en cada uno de los poros de Maya. Y en cada una de esas vidas, la Reina Maya fue la madre de los seres iluminados. Y todos los cuerpos del ser iluminado fueron een como un reflejo mágico en los poros de la Reina Maya. Este fue el cuarto milagro que asistió al nacimiento del ser iluminador en la arboleda de Lumbini.

"Entonces las formas físicas, los medios de subsistencia, los placeres y dolores, y los ciclos de vida a través de los cuales el Bendito realizó la práctica iluminadora en el pasado, todos se vieron reflejados en todos los poros del cuerpo de la Reina Maya. Este fue el quinto milagro que asistió. el nacimiento del ser iluminador en la arboleda de Lumbini.

"Luego, los difíciles sacrificios que hizo el Bendito en el curso de su pasada práctica iluminadora, renunciando a todo dentro y fuera de sí mismo, las apariciones del ser iluminador como donante, las apariciones de aquellos que recibieron sus dones, los dones mismos, las circunstancias. de la entrega, y la compañía del ser iluminador, todo se vio reflejado en los poros de la Reina Maya.Este fue el sexto milagro que asistió al nacimiento del ser iluminador en la arboleda de Lumbini.

"Luego manifestaciones de las tierras, los bosques, las vestiduras, las flores y guirnaldas, perfumes e inciensos, estandartes, banderines y sombrillas, todos los adornos preciosos, y los sonidos sublimes de la música y el canto de los tiempos en que todos los budas del pasado descendieron al vientre de su madre, aparecieron en esta arboleda para que todos los vieran y escucharan. Este fue el séptimo milagro que asistió al nacimiento del ser iluminador en la arboleda de Lumbini.

"Luego, todos los muebles del ser iluminador, superando a los que adornan las moradas de los jefes celestiales y las moradas de los jefes de todos los demás reinos del ser: torres de diamantes, mansiones de diamantes, redes de diamantes, estatuas de diamantes, adornos de diamantes, todas las fragancias más finas, y todo tipo de objetos hermosos - emergieron del abdomen de la Reina Maya y vistieron esta arboleda de Lumbini. Este fue el octavo milagro que asistió al nacimiento del ser iluminador en la arboleda de Lumbini.

"Entonces tantos seres iluminados como átomos en incontables millones de tierras de Buda, todos de la misma apariencia que el bendito Vairocana, adornados con marcas similares y adornos de grandeza, con auras similares, emanando luces similares, con comportamiento similar, proyectando luces similares. resplandor, con séquitos similares y adornos similares, emergió primero del abdomen de la Señora Maya, exaltando las innumerables cualidades del Bendito. Este fue el noveno milagro que asistió al nacimiento del ser iluminador en la arboleda de Lumbini.

"Entonces, cuando llegó el momento del nacimiento del Iluminado, el suelo de diamantes frente a la Reina Maya se partió y emergió una gran joya de loto llamada Cáliz Adornada con Todas las Joyas. Su cáliz era un diamante sin igual, rodeado de todas las joyas más finas en una matriz deslumbrante. Tenía tantos pétalos como átomos en diez tierras del Buda, todas ordenadas uniformemente, hechas de varias joyas bordeadas con gemas puras que conceden los deseos, revestidas con innumerables filamentos de los colores de todas las joyas, cubiertas con redes de innumerables joyas, cubiertos con montones de diamantes indestructibles, rodeados de jefes celestiales, rociados por lluvias de nubes fragantes por los espíritus del agua, rodeados por los principales semidioses que sujetan flores celestiales en sus manos, con los principales músicos celestiales apareciendo cantando elogios del servicio pasado del ser iluminador de budas, los principales titanes postrándose en señal de respeto, libres de arrogancia, orgullo y presunción, los principales pájaros arrastrando serpentinas de joyas, adornando el cielo, los principales coristas celestiales mirando alegremente cantando canciones animando a los seres iluminados, las principales serpientes derramando adornos, proclamando su alegría. Este fue el décimo milagro que asistió al nacimiento del ser iluminador en la arboleda de Lumbini.

"Después de que estos diez milagros hubieron aparecido, el Iluminado, manifestando una efusión de luz inconcebible e inconmensurable, emergió del abdomen de la Reina Maya, como el sol del horizonte, como el relámpago de las nubes, como la difusión del amanecer de las montañas, como una gran antorcha de la oscuridad. Así se manifestó el Iluminado emergiendo del abdomen de la Reina Maya, por la naturaleza de manifestación de forma ilusoria, por la naturaleza de no venir, por la naturaleza de manifestación de apariencia al mundo sin origen o extinción."

Más adelante, en el Sutra Avatamsaka, la Reina Maya le cuenta a un practicante budista, Sudhana, quien la encuentra en uno de los estados exaltados por los que viaja en su peregrinaje espiritual por el Reino Dhármico, todo sobre la concepción del Buda. Ella menciona que no solo el Bodhisattva Siddhartha entró en su útero por medio de su luz, sino que también entraron en su útero multitud de otros Bodhisattvas. Su cuerpo, dice, llegó a abrazar al mundo entero. Esto es porque Maha Maya es el principio femenino y materno de todo el Cosmos. Además, la Reina Maya revela que no solo dio a luz a Siddhartha Gautama, el Buda de este mundo y época, sino también a todos los Budas del pasado en todos los demás mundos, y que ella será la Madre del futuro Buda de este mundo, Maitreya. 

Encontrando a la Reina Maya en el Reino Dhármico, Sudhana purifica su mente, y ve a la Reina Maya sentada en el Trono de la Iluminación.

"Sudhana vio a la Reina Maya sentada en ese trono, su forma física trascendiendo todo en el mundo triple, habiendo ido más allá de todos los estados del ser; frente a todos los seres, apareciendo según sus mentalidades; sin mancha de ningún mundo, estando hecha de miríadas de virtudes; a semejanza de todos los seres, apareciendo de tal manera que agrada a todos los seres; adaptada para desarrollar y guiar a todos los seres, descendiendo a la presencia de todos los seres; apareciendo continuamente a los seres en todo momento como el cielo, apareciendo a todos los seres como permanente; no llendo a ninguna parte, no desapareciendo de todos los mundos, no viniendo a ninguna parte, no llegar a existir en ningún mundo; sin origen, absorta en la ecuanimidad del no origen; inextinguible, involucrada en los asuntos de todos los mundos; no real, habiendo alcanzado la Talidad; no falsa, apareciendo de acuerdo con el mundo; no en movimiento, estando divorciadao de la muerte y el nacimiento; no aniquilada, por la no aniquilación de la naturaleza de la realidad; indefinible, estando más allá de cualquier manera de hablar; uniforme, sus características auspiciosas surgiendo de la indefinibilidad; como un reflejo, apareciendo según las mentes de todos los seres; como magia, hecha de la magia del conocimiento; como motas de luz, momento a momento sustentadas por los pensamientos de los seres; como una sombra, ligada a todos los seres por el compromiso; onírica, apareciendo a los seres según sus mentalidades sin mezclarse; alcanzando todos los universos, siendo en naturaleza pura como el espacio; emanando de la compasión universal, comprometida en la protección de la comunidad de los seres; saliendo de la puerta de la no obstrucción, impregnando el cosmos en cada instante; infinita, morando en todos los mundos sin contaminación; sin medida, trascendiendo toda forma de expresión verbal; no residente, que se manifiesta para guiar a todos los seres; sin fijar, apareciendo mágicamente en el cuerpo de un ser vivo; no existiendo realmente, hecho por la magia de la aspiración; insuperable, estando más allá de todos los mundos; irreal, siendo una manifestación de tranquilidad; no producida, conectado a los seres según sus actos; como una joya que colma los deseos, cumpliendo el compromiso de satisfacer los deseos de todos los seres; sin discriminación, basado en los pensamientos de todos los seres; más allá de la concepción, incognoscible para todos los seres; basado en la resolución, nunca dejando lo mundano; puro, no conceptual como la Talidad.

"En esta forma Sudhana vio a la Reina Maya, manifestando un cuerpo físico que no era forma, siendo un reflejo de la forma; no sintiendo, siendo la cesación última de los sentimientos dolorosos del mundo; fuera de los pensamientos de todos los seres, pero apareciendo en sus pensamientos; emanando de la naturaleza no fabricada de la realidad, desapegada de la acción ilusoria; trascendiendo la esfera de la conciencia discriminatoria, nacida del conocimiento de los votos de los seres iluminados; sin esencia intrínseca, estando más allá del alcance de toda expresión verbal; libre de la quema del torbellino mundano, habiendo llegado al estado de suprema frescura del cuerpo-realidad, se aparecía físicamente a los seres de acuerdo con sus mentes mediante el dominio de sus mentes, apareciendo en formas que se asemejaban a todos los seres pero superiores a las formas físicas de todos los seres. Algunos seres la vieron en la forma de una mujer diabólica, con una forma superlativa entre mujeres demonio; algunos la vieron en formas superlativas entre las diosas de varios cielos; algunos la vieron en formas superlativas entre las hembras de las diversas clases de seres; algunos la vieron en la forma de una princesa humana hermosísima.

"Entonces Sudhana, vaciado de las nociones de las formas de todos los seres, penetrando las mentes de otros seres, vio a la Reina Maya en las mentes de todos los seres, su virtud sustentando a todos los seres, su cuerpo una acumulación de las virtudes de la omnisciencia; ella estaba involucrada en la entrega perfecta no discriminatoria, imparcial hacia todos los seres, habiendo unido a todos los seres en la comunión de la compasión universal; se había propuesto actualizar las virtudes de todos los Budas; había entrado en el océano de todas las formas de tolerancia; su mente se expandió con un torrente de energía de omnisciencia; ella fue infatigable en la clarificación de todas las esferas de la verdad; era experta en la meditación sobre la esencia de todas las cosas; su mente estaba consumada en todas las ramas de la meditación; estaba ocupada en todas las ramas de la meditación sin confusión y había percibido la esfera única de meditación de aquellos que llegan a la Talidad; estaba atenta a varias meditaciones para evaporar el océano de aflicciones de todos los seres; supo analizar las enseñanzas de todos los Budas; ella tuvo la sabiduría de considerar todos los designios de la realidad; miró incansablemente a todos los Budas; ella observó incesantemente la sucesión de Budas del pasado, presente y futuro; se enfrentó a la puerta de la visión de todo lo que el Buda tiene; conocía la variedad de técnicas para realizar a la perfección el camino de consecución de todos los Budas; ella discurrió en el espacio de todos los que realizan la Talidad; supo cuidar a todos los seres; apareció en una infinita variedad de reflejos para desarrollar y guiar a los seres según sus mentalidades; comprendió la variedad de purezas de todos los cuerpos del Buda; ella había jurado purificar todas las tierras; ella había perfeccionado el voto de guiar a todos los seres a la liberación final; su mente impregnaba las esferas de todos los Budas con respeto; ella tuvo la energía para producir todos los milagros de los seres iluminados; había purificado el supremo cuerpo espiritual; manifestó infinitos cuerpos físicos; ella aplastó el poder de todos los demonios; estaba imbuida del poder de grandes raíces de bondad; con el intelecto nacido del poder de la verdad percibió el poder de los Budas; ella había perfeccionado todos los poderes de dominio de los seres iluminados; la inundó el poder de la omnisciencia; su sabiduría fue iluminada por el relámpago del conocimiento de todos los Budas; su saber contempló el océano infinito de las mentes de los seres; comprendió la miríada de mentalidades de los seres; era experta en el conocimiento de las diferencias de facultades de los demás; era diestra en el conocimiento de las diferencias de intereses de infinitos seres; su cuerpo impregnó infinitos océanos de tierras en las diez direcciones; era experta en el conocimiento de las diferencias en todos los mundos; ella era experta en los medios para conocer la unión y disyunción de todas las tierras; ella vio a través de todos los reinos por conocimiento; ella estaba al tanto de todos los tiempos; se inclinó ante todos los Budas; su mente estaba dirigida hacia la recepción del océano de todas las enseñanzas del Buda; ella estaba comprometida en lograr el cumplimiento de todas las cualidades de los Budas; su intelecto se aplicó a la producción de todas las provisiones para la Iluminación; ella con audacia consideró y llevó a cabo todas las empresas de los seres iluminadores; había completado todos los elementos del desarrollo de la voluntad de la Iluminación; ella se ocupaba de proteger a todos los seres; se comprometió a ser la madre de todos los seres iluminados y Budas."

Entonces, la Reina Maya le dice a Sudhana:

"He alcanzado una liberación esclarecedora, 'manifestación mágica del conocimiento de los grandes 'votos'. Imbuida de esta liberación, soy la madre de todos los seres iluminados en su existencia final en todos los mundos de este océano de mundos donde tiene lugar la manifestación milagrosa del nacimiento del Buda como un ser iluminado en la existencia final, creciendo en mi vientre y saliendo de mi lado derecho. Así también aquí en esta gran ciudad de Kapilavastu, como esposa del rey Shuddhodana, me convertí en la madre del ser iluminador Siddhartha, por el gran milagro inconcebible del nacimiento de un ser iluminador...Así como recibí al Iluminado en mi vientre en este mundo, así también lo hice en todos los mundos en el universo de mil millones de mundos."

Después de que la propia madre del Buda, la Reina Maya, muriera después del parto, Mahaprajapati cuidó al futuro Buda, soportó noches de insomnio y lo crió como si fuera su hijo. Pero eso no es todo lo que hizo. Es gracias a Mahaprajapati que las primeras monjas budistas obtuvieron derecho a la ordenación budista. El Buda honró a su madre al instituir la Sangha de monjas, porque ella lo merecía, y porque todos los seres poseen la Naturaleza Búdica - la capacidad de alcanzar el Despertar y la Budeidad. Eventualmente, Mahaprajapati alcanzó su Despertar y se convirtió en un Buda, y en un ejemplo para todas las mujeres en la comunidad budista. Igualmente, la esposa del Buda, Yashodara, igualmente se ordenó dentro de la Sangha budista y alcanzó su Despertar.

En muchas formas, la clave del secreto o misterio sobre la vida y la figura de la Santa Madre Maya se encuentra en su nombre, "Maya". La palabra "Maya" en sánscrito puede traducirse como "Ilusión", la realidad limitada, puramente física y mental en la que se ha enredado nuestra conciencia cotidiana. Se considera que "Maya" es una ilusión, un velo de la verdadera Unidad Fundamental o la Verdadera Naturaleza de la Realidad. "Maya" es la fuerza natural que crea la dualidad y la diferenciación, sin la cual el mundo y los seres no existiría. Tras el Nacimiento del Buda, la "Ilusión" - la dualidad y la diferenciación - muere, pues ahora podemos todos alcanzar el Despertar espiritual - la Unidad Fundamental. Así, de muchas formas, la Reina Maya es el Samsara mismo, el Cosmos; es el "Tataghatagarbha" o la Matríz Búdica que da a luz a los Budas - los Salvadores - e igualmente, a todos los seres. Maha Maya es entonces la Santa Madre de Todos los Seres. 

El Sutra Lalitavistara igualmente nos muestra la preocupación natural de una madre por su hijo, cuando Maha Maya - como una diosa en el Cielo - ve las austeridades de su hijo. Cuando Siddhartha Gautama, el Buda, estaba practicando austeridades extremas durante seis años, estuvo muchas veces cerca de morir físicamente. Al verlo desde arriba, el Sutra nos dice:

"Al escuchar la terrible noticia de que su hijo está al borde de la muerte, Maya parte de inmediato hacia las orillas del río Nairanjana, donde lo encuentra cadavérico e inconsciente en el suelo. Ahogada en lágrimas, ella le canta con amor:

"'Cuando te di a luz, hijo mío, en la Arboleda Lumbini,
Sin apoyo, como un león, diste siete pasos por tu cuenta,
Miraste en las cuatro direcciones y dijiste estas hermosas palabras:
'Este es mi último nacimiento'. Esas palabras ahora nunca se cumplirán'.
. . .
¿A quién puedo acudir acerca de mi hijo?
¿A quién clamaré en mi dolor?
¿Quién le devolverá la vida a mi único hijo,
¿Quién está apenas vivo?'"

Siddhartha, el Buda, despierta de su estupor, confundido, y le pregunta quién es ella. De nuevo ella le dice:

"'Soy yo tu madre, oh hijo,
quien por 10 meses
Te llevé en mi vientre como un diamante.
Soy yo quien ahora grita desesperado'."

Pero el Buda solo aparentaba ser un humano en este tiempo, aún para su madre, por lo que entonces consuela a su madre, asegurándole que las profecías que rodean su destino superior definitivamente se cumplirán. Ella no debe desesperarse, dice, sino regocijarse porque pronto su hijo se convertirá en un Buda. Tranquilizada por su respuesta, Maha Maya lo circunvala tres veces rociándolo con pétalos de flores y regresa a su morada celestial.

Posteriormente vemos de nuevo a la Reina Maya en el Sutra de los Votos Pasados del Bodhisattva Ksitigarbha, y en el Sutra de Mahamaya, cuando el Buda Shakyamuni, antes de partir de este mundo, asciende al Cielo Trayatrimsha para predicarle el Dharma a su madre. En un largo discurso, el Buda relata historias de su nacimiento y expresa el deseo de volver a ver el rostro sublime de su madre. Un mensajero transmite rápidamente este mensaje a Maha Maya quien, al escuchar las palabras de su hijo, la leche brota de sus pechos. Abrumada por la emoción, ella responde que si en verdad es su hijo, su leche llegará directamente a su boca. Y así, milagrosamente, su leche entra en su boca desde lejos. Maha Maya declara que no ha experimentado tanta alegría desde el momento de su nacimiento. Madre e hijo reunidos, Maya se refugia con el propósito declarado de realizar el despertar por sí misma. El Buda le da una enseñanza sobre la inevitabilidad de la separación, que anuncia su inminente Parinirvana (aparente muerte). Cuando llega el momento de su partida, Maha Maya se siente acosada por el dolor.

Finalmente, vemos a Maha Maya en el Parinirvana del Buda Shakyamuni, relatado en el Sutra de Mahamaya, donde leemos:

"La noticia llega a Maya en el Cielo de que su hijo ha muerto. Al llegar rápidamente al ataúd, se desmaya de la emoción. Revivida, toca con tristeza su túnica, cuenco y bastón que se encuentran cerca. En ese momento, la tapa del ataúd se abre milagrosamente y el Buda se sienta. Brillantes rayos de luz estallaron en todas direcciones. Reunido por última vez, el Buda alaba a Maya como mujer y madre y la consuela con su enseñanza final: 'Te ruego que no llores, ya que todos estos eventos se ajustan al Dharma'."

En ese momento, el Buda resucitado y su madre se miran mientras los muchos espectadores contemplan maravillados el divino milagro de la resurrección. Estas historias (y otras) nos dicen que el Buda siempre honró y reverenció a su madre. Si bien en su mayoría no se ve, su presencia se siente a lo largo de su vida.

El Budismo nos dice que debemos ver a todos los seres como si fueran nuestras propias madres. ¿Por qué es esto? Esto es porque, en alguna vida pasada, o en alguna vida futura, todos los seres han sido o serán nuestras madres, e igualmente, nosotros hemos sido o seremos las madres de todos los seres. Esto es en parte lo que la visión de la Reina Maya representa. Como el Buda Eterno, Shakyamuni fue la encarnación del Alma del Cosmos; como hijo de Maha Maya, el Shakyamuni fue humano. Maha Maya es la razón y el recipiente (Samsara) a través y por el cual el Buda Eterno (Nirvana) encarnó en el mundo, y nuestra salvación igualmente se la debemos a ella. Sin Maya (ilusión o Samsara), no existiría el Buda. Sin el Buda, no podríamos alcanzar la salvación. Sin la posibilidad de la salvación, no existiría el Dharma o el Budismo en el mundo, por lo que solo seríamos otro animal, seres sin consciencia ni espiritualidad, incapaces de evolucionar o desarrollar la espiritualidad. Seríamos menos que humanos, porque hasta para ser verdaderamente humanos necesitamos del Dharma Eterno del Buda.

Es notable que en el Budismo no existen muchas figuras femeninas, siendo una religión tradicional y patriarcal (pero igualitaria), pero el Budismo sí tiene sus figuras femeninas (animas), tan poderosas e importantes como el Buda mismo, en figuras como Maha Maya, Mahapajapati (la tia adoptiva del Buda), Yashodara (la esposa del Buda), el Bodhisattva Avalokiteshvara (el Bodhisattva de la Compasión), y deidades como Sarasvati (Benzaiten, la diosa de las artes), Hariti (Karitemo, la diosa demonio), Lakshmi (Kishijoten, la diosa de la prosperidad y el orden), etc., deidades con cualidades femeninas. Es por eso que los Budas son varones, pues representan el elemento activo del universo, y el Samsara es mujer. Los Budas (Tathagatas) entran en el Samsara, quien les da a luz (Tathagatagarbha) para revelar su Dharma. Así, el Samsara y la Reina Maya (Mandala de la Matriz o Taizokai) son la versión material o personificación de la Talidad (Tathata), así como los Budas son la personificación de la Consciencia Universal, el Nirvana (Mandala del Diamante o Kongokai). Sin el Samsara, no habría Nirvana; sin Maya no habría Buda. Esto destaca la suprema importancia de la figura y el rol de la mujer en el orden dhármico, la sociedad y la familia. 

El Budismo reconoce que existe un orden en el Dharmadhatu, el Universo Dhármico, y este principio es uno de unidad y dualidad, por lo que el hombre tanto como la mujer son iguales pero distintos; tienen diferentes roles en la sociedad, roles que mueven su anima o alma, y se manifiestan de forma particular en el mundo. Todos poseemos tanto aspectos masculinos como femeninos, y estos no son construcciones sociales, sino que siguen el karma, el orden, la Ley de Causa y Efecto, una manifestación de la Ley del Despertar o Anuttarasamyaksambodhi. Negar la diferencia entre los sexos, su importancia y lugar, es negar el karma, y con ello, el Dharma Eterno del Buda. Es por eso que Mara, el Maligno, amenaza con sumergir el Verdadero Dharma en la oscuridad con sus armas del secularismo y la relatividad. Esto nos llama como verdaderos budistas a reestablecer los roles tradicionales y orgánicos y dirgir con el Dharma nuestras vidas, para poder ser canales de la Budeidad en el mundo.

La vida de Maha Maya y del Buda un misterio que nos invita a desarrollar nuestra fe. Los seres sintientes confundidos solo ven seres humanos, pero los seres celestiales y los iluminados ven Budas en todos lados. Esto solo puede ser comprendido cuando nos sentemos en silencio y abramos nuestros corazones y mentes al Misterio de la Vida; del Budismo. En el Budismo, el Buda bajó y encarnó para ser humano (dualidad), para que nosotros podamos ser Budas (Unidad). Esto nos invita a considerar con mayor profundidad la importancia de los roles en la familia y la sociedad, así como la dignidad de la vida humana. El Cosmos es el Dharmadhatu, el Multiverso Dhármico, y como nos dice el Sutra del Loto, "todo se encuentra en su posición dhármica"; es decir, todo es parte de un Orden Universal. El Buda Eterno entonces se manifiesta en sus múltiples fascetas, en el Maya (la dualidad y la ilusión), para ayudarnos a Despertar del Sueño de la Ignorancia y manifestar nuestra Budeidad Innata. Todo es parte de su Plan Dhármico de Salvación.

La Santa Madre Maya entonces, al igual que el Buda, nunca murió, sino que se encuentra alrededor de todos nosotros como el Mundo, y en el corazón de cada madre. Nuestros cuerpos son el cuerpo de Maya, y nuestra Naturaleza Búdica es el Espíritu del Buda. Cuando despertamos el Bodhicitta, entonces, el Buda nace nuevamente en el mundo; cuando alcanzamos nuestro Despertar, el Buda nuevamente alcanza su Despertar.

Maha Maya (junto con Mahapajapati y Yashodara) es el rol ideal de la mujer en el Budismo, una madre que aun tras la muerte veló por su hijo, y quien está dispuesta a darle a luz vida tras vida, mundo tras mundo. Esto reviste de especial importancia el rol maternal de la mujer: el poder criar una criatura de forma tan correcta que sea un canal de bien para el planeta y la sociedad; el poder vivir para darle vida, dirección y guía a una futura existencia; el ser un ejemplo para millones de mujeres budistas, aun hoy día; el ser un canal de Luz en medio de la oscuridad. Quien sabe, tal vez una mujer ahora mismo en alguna parte del mundo (o del multiverso dhármico) está por dar a luz al Buda Maitreya. Es por eso que, especialmente, toda nueva vida, es infinitamente importante, valiosa e irremplazable. 

Así, Maha Maya es una figura budista a la que podemos recurrir para nuestros problemas familiares, aliviar nuestras enfermedades, tener partos seguros y auspiciosos, y cuando necesitamos una figura femenina en nuestra vida espiritual budista. Esta es la razón por la que nuestro Templo honra a la Santa Maha Maya todos los días de las madres.