Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Sunday, August 9, 2020

Mara y el Buda - Entre la Oscuridad y la Luz: La Relación Dinámica de las Personificaciones de la Ignorancia y la Iluminación en el Budismo desde la Filosofía de la Religión

 El Budismo es una religión de más de 2,500 años. La misma fue fundada por un jóven príncipe llamado Siddhartha Gautama en la India, quien tras su Despertar espiritual fue mejor conocido como el Buda Shakyamuni, el "Despierto" del Clan Shakya. Tras su Iluminación, el Buda pasó el resto de sus más de cuarenta años predicando por toda la India, mostrándoles a los demás cómo pueden superar la oscuridad de la ignorancia y alcanzar el mismo Despertar. Luego de la India, el Budismo rápido se esparció por todo el continente asiático, llegando a influenciar inclusive el pensamiento griego, adaptándose a las culturas y religiones de todo Asia. Sin embargo, aunque el Budismo lleva décadas en Hispanoamérica, aún existen muchas lagunas en torno al as verdaderas enseñanzas del Buda y la importancia de su Mensaje. 

Esta entrada pretende ilustrar brevemente las enseñanzas budistas desde la Filosofía de la Religión, resaltando el papel central de la relación dinámica entre la oscuridad, o la ignorancia, personificada por Mara, y la luz, o la Iluminación y el conocimiento, personificado por el Buda. Así, espero poder contestar muchas preguntas importantes en el campo de la religión que pocas veces son enseñadas en la literatura en español.

El Budismo, si bien puede ser abordado como una filosofía, es una religión compleja, con diferentes matices y niveles de interpretación. Uno puede nadar en la superficie y encontrar enseñanzas importantes para la vida diaria, o uno puede sumergirse en uss profundidades y encontrar los tesoros escondidos en la Tesorería del Dharma. Todo depende del material y del buscador. En última instancia, la religión no puede divorciarse de la filosofía, ni la filosofía de la religión; por ello la Teología es la reina de las ciencias, y la Teología Budista, o Budología, es una rama del Budismo que debe ser más estudiada para poder entender realmente su maravilla.

Sin entrar muy profundo en la Cosmología Budista, el Budismo puede ser considerado una religión folosófica Monista (todo es Uno) Teo(Budo)-panista, donde el Buda como Realidad Ultima no está separado del mundo. Ontológicamente, el Dharmadhatu, o el Universo Dhármico, que es el Cosmos en su forma abstracta e impersonal, se personifica en el Dharmakaya, el Cuerpo del Dharma, su forma personal, del cual emana todo en el Universo. Así, si bien el Buda no es el Creador del Universo, la energía dinámica del Dharmadhatu emanada se compone de un conjunto complejo e integrado de fuerzas que crean y componen todo en el universo. Así, si bien el Buda es la fuente de la cual emana todo, el Buda no es la Primera Causa, como lo podría ser la personificación en esse de la fuerza creadora dhármica llamada Brahma, y el Karma, la Ley del Causa y Efecto en causa, que junto con la ignorancia fundamental moldea en fieri los mundos y los seres en ellos. Pero esto lo veremos próximamente.

Este Monismo Budista nos muestra que el universo de la pluraridad es solo una tercera parte de la verdad; las otras dos terceras partes se describen en el monismo original fundamental, y su manifestación armónica entre el unidad fundamental y la pluralidad manifiesta, donde contrario a la explicación de muchos, el universo no es una ilusión o falso, sino una inmensamente compleja manifestación de causas y condiciones donde todo está interrelacionado con todo; todos los dharmas se apoyan, interrelacionan e interpenetran armónicamente esto es llamado la doctrina de la Triple Verdad en las Enseñanzas Perfectas y Completas). Es por ello que el Buda, como Realidad Ultima, es tanto trascendente como inmanente, llamándose Naturaleza Búdica. Es gracias a esto que todos los seres poseen la capacidad de alcanzar el Despertar y convertirse en Budas. 

Teleológicamente, el Universo se encuentra en vías al Despertar. Dado a que los seres sintientes nacen manchados por la oscuridad de la ignorancia (ignorantes de su unidad fundamental), unida a las limitaciones skhándicas de los sentidos y los apegos, los seres sufren, creando las causas y condiciones kármicas que perpetúan su sufrimiento. Los mismos pueden continuar este proceso eternamente si no fuera porque el aspecto personal del Universo, el Dharmakaya, por compasión por sus criaturas, decide emanar una personificación de su Esencia al mundo, ya sea de forma espiritual, como el Sambhogakaya o el Cuerpo de Recompenza, o como una encarnación misma, el Nirmanakaya, para llevar las leyes del Universo a las criaturas, permitiendo que estas reconozcan su unidad fundamental y despierten a la Verdadera Naturaleza de la Realidad. 

Mara, la personificación de la oscuridad y la ignorancia, es ese aspecto negativo de la fábrica misma de la Existencia que crea el dualismo, la división y la diferenciación, la que crea el tiempo y el sufrimiento, sin la cual no habría progreso ni evolución. Esta fuerza está en constante relación dinámica con el Buda, o la capacidad inherente del Universo de reconocer su unidad fundamental. Es por ello que el Universo, el Dharmadhatu, se personifica como el Dharmakaya, y en la matriz misma de la Existencia produce el Tathagatagarbha, la Matríz del Buda, para que el Uno pueda comunicar su mensaje a los muchos. Es la ignorancia misma la que, junto con el Prajna o la Sabiduría, produce los Budas.

Epistemológicamente, estos hechos pueden ser verificados por la experiencia. El Budismo es una religión de experimentación: si bien el Buda nos legó el Dharma en los Sutras, los cuales contienen los sermones del Buda en el mundo, el Buda mismo exhortó a sus seguidores a no creer ciegamente (aunque la fe juega un papel central y es sumamente importante) en sus palabras, sino que los seguidores debían someterlas a su propia experiencia. Aunque algunos budistas dicen que esta experiencia es inefable, la misma puede ser ciertamente experimentada noéticamente de forma mediada, a través de la meditación, o inmediata, por medio de la devoción y la fe. Estas son cualidades innatas a toda la Existencia, que pueden ser abordadas por medio del camino de la sabiduría y la compasión (fe). 

Es gracias a la insatisfacción y el sufrimiento (dukkha), generado por la oscuridad fundamental, Mara, que los seres salen de sus patrones condicionados kármicamente y buscan la luz del Dharma. Es así que podemos accesar fenomenológicamente el Despertar. Mara se encuerntra en una aparente lucha por el control del mundo, tanto interno, con nuestros deseos y apegos, así como externo, con el karma. Pero Mara es solo una condición necesaria para la manifestación y la experiencia del Buda. Sin Mara - la ignorancia - no existiría nada; y sin el Buda, no habría salvación. Es por ello que el Buda mismo reveló que todas las religiones son medios hábiles - enseñanzas provisionales - empleados por los Budas (como emanaciones de una misma Esencia) para encaminar a los seres sintientes a la Verdad. 

A raíz de todo esto, podemos ver que el ser humano, así como todos los seres sintientes en el universo, son seres que se encuentran en la intersección entre lo finito y lo Infinito, entre la oscuridad y la luz. Es por ello que no existe el mal en el Budismo. Teodicéicamente, Mara no es el equivalente budista de Satanás. El mal, webéricamente, no es sino la ignorancia y el funcionamiento del karma visto desde la oscuridad. Por ello, los seres no son malos, sino que cometen transgresiones porque son ignorantes de la Verdad del Dharma - la Ley Universal. Es por ello que la ignorancia, como la Iluminación, es irradicable y es eterna. Es un requisito indispensable para la evolución y la continuidad progresiva del universo. 

Pero como hemos mencionado anteriormente, existe la posibilidad innata de la salvación, El Buda, en su infinita compasión, nos legó su sabiduría en el Dharma, el cual contiene una infinidad de métodos soteriológicos para poder aliviar nuestra situación. Ortodoxamente, existen dos modalidades soteriológicas, cada una siendo una personificación de las cualidades de sabiduría y compasión operativas en el cosmos. Estas dos modalidades corresponden a la facultad inmanente, con el Poder Propio, a través del conocimiento y la razón, donde los seres aplican el Dharma en su práctica, como la meditación, y alcanzan el Despertar por sí mismos; y su facultad trascendente, con el Otro Poder, a través de la fe y la creencia, donde los seres solicitan la ayuda del Buda, como en el Nembutsu, para que trabaje dinámicamente en ellos y les permita alcanzar el Despertar en la unidad. Pero ontológicamente, estas dos modalidades o distinciones son ilusorias, pues en ambos casos, es el funcionamiento dinámico del Universo el cual opera en ambas ocasiones para llevar a los seres al Despertar. 

En la práctica de la meditación, en cualquiera que sea su manifestación, el ser humano lucha en cada sesión con su propio Mara, y si al final se levanta Mara o el Buda, dependen enteramente del fruto de su práctica. Es por eso que no podemos divorciar los aspectos religiosos y filosóficos del Budismo de su ética y la meditación. La ética budista, si bien al principio puede parecer otra manifestación de esta batalla, con el tiempo, es el reflejo del perfumamiento del Dharma - una manifestación de la Iluminación en la conducta diaria del practicante. En ello radica la importancia del Triple Entrenamiento tradicional de los Preceptos (moralidad), Dhyana (meditación) y Prajna (sabiduría).

Así, al igual que Milton, el Budismo en última instancia nos revela que es Mara, la ignorancia, la cual nos permite encontrar al Buda, la Iluminación, y finalmente, la práctica budista nos permite casar el Cielo con el Infierno: "Si se limpiaran las puertas de la percepción, todo le parecería al hombre tal como es, Infinito" (William Blake).