Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Wednesday, August 19, 2020

En Busca del Dharma: Vislumbres del Entrenamiento de un Monje Budista en una Escuela Tradicional Japonesa en Occidente

El estudio, formación y ordenación de un monje budista en una escuela tradicional japonesa es algo muy serio, y requiere de mucho estudio, dedicación y práctica, pero sobre todo, compromiso. Tradicionalmente, los aspirantes a monjes budistas en una escuela japonesa tenían que ir a Japón para poder capacitarse y ordenarse como monjes budistas. Esto requería que la persona dominara completamente el japonés, así como poseer un conocimiento del chino y las formas y tradiciones culturales tradicionales japonesas, por no mencionar un profundo conocimiento del Budismo. Hoy día, gracias a la globalización, a la apertura, al trabajo de pioneros occidentales y al gran interés creciente sobre el Budismo en Occidente, ciertas escuelas tradicionales han autorizado centros para la capacitación, formación y ordenación de monejs budistas en Occidente. En esta entrada, espero vislumbrar un poco sobre mi entrenamiento como monje budista en una de las escuelas tradicionales y ortodoxas del Budismo japonés.

La escuela Tendai es una de las escuelas japonesas más antiguas con más de 1,200 años en Japón. La misma es considerada la madre del Budismo japonés, ya que todos los monjes fundadores de las otras escuelas - como Honen, el fundador de la escuela Jodo Shu, Shinran, el fundador de la escuela Jodo Shinshu, Dogen, el fundador de la escuela Soto Zen, y Nichiren - fueron monjes Tendai, y por siglos, Enryakuji, los cuarteles centrales de la escuela Tendai en el Monte Hiei en Kioto, fue el centro principal de estudio y práctica budista; y aún hoy día es una de las escuelas más respetadas en todo el mundo. 

Normalmente, los templos budistas en Japón son pasados hereditariamente, donde los hijos de los monjes comienzan sus estudios a muy temprana edad, llegando a ordenarse a los 14 años para asistir en las tareas del templo. Además de recibir una educación budista en el hogar (y absorbiéndola por osmosis en la cultura), muchos de estos jóvenes estudian en colegios budistas pertenecientes a la denominación, luego estudiando en una universidad perteneciente igualmente a la misma. Entonces, cuando están preparados, los monjes van a los cuarteles centrales de la denominación y pasan por el proceso formal de formación y ordenación, lo que los convierte oficialmente en monjes budistas. Usualmente, este periodo de entrenamiento, si bien dura poco tiempo, refina las habilidades académicas y rituales para que el monje represente adecuadamente a la escuela en la comunidad.

En el Budismo Tendai, los hijos de los monjes son ordenados a tempara edad, y estudian en su mayoría en colegios y universidades de la denominación. Luego, cuando están listos, van a Enryakuji, en el Monte Hiei en Tokio, y pasan por el entrenamiento o Gyo, el cual dura unos 65 días. El periodo de entrenamiento o Gyo se divide en dos: (1) Shikango, el cual dura 30 días, donde el estudiante aprende y refina su conocimiento en doctrina budista, etiqueta ritual y meditación, y cubre todas las enseñanzas y prácticas budistas; y (2) Shanago, el cual dura otros 30 días, y cubre todas las enseñanzas secretas del Budismo Esotérico o Mikkyo (Vajrayana).

Durante todo el entrenamiento, los monjes siguen un periodo muy estricto de estudio disciplina. Todos los días se levantan a las 3:00am, se preparan y salen todos afuera de los dormitorios para una purificación ritual con agua helada ritualmente purificada, para luego caminar una hora por más de dos millas para recoger agua pura del río para las ofrendas de los altares. Luego, se cambian de ropa y pasan al Hondo, o el templo central, para recitar el Sutra del Loto. Luego, preparan el templo para el Servicio Matutino o Hokke Sempo. Luego de esto, todos se cambian, y un equipo arregla el templo mientras otro equipo prepara el desayuno. A la hora de desayunar, se sigue un silencio estricto, el cual solo es interrumpido por las recitaciones de las comidas. Los alimentos se deben luego de comer rápidamente, en estricto silencio: ni siquiera puedes hacer ruido con los cubiertos. Luego, el silencio es interrumpido por las recitaciones en agradecimiento por los alimentos. Entonces, todos arreglan el salón comedor y dejan todo como si nunca hubiese sido usado. Luego del desayuno y de la limpieza, todos se cambian y pasan a la meditación Shikan matutina, seguida por dos clases sobre Budismo y ritual. 

En la tarde hay varias clases sobre etiqueta, cántico litúrgico (Shomyo) y comportamiento. Luego, todos se preparan para el almuerzo, el cual es seguido de igual forma que el desayuno. Esta comida, al medio día, es la última comida del día. Luego, hay otro periodo de meditación vespertina, seguida por un periodo intenso de trabajo por varias horas, donde se corta grama y madera, y se asean los dormitorios, la cocina, el comedor y el templo. Luego, todos se cambian y se preparan para el Servicio Vespertino (Reiji Saho). Luego del servicio, hay varias clases sobre diversos temas, los cuales pueden variar entre asuntos del templo o ministeriales, así como formas rituales. 

El día termina tarde en la noche, donde una vez se apagan las luces, no puede haber nadie fuera de los dormitorios ni luces prendidas. No obstante, muchas veces los monjes utilizan luces pequeñas para estudiar el material pertinente del próximo día. Así, un día dnormal en Gyo dura más de 15 horas, donde debes estar alerta en cuerpo, mente y espíritu, absorbiendo la experiencia del entrenamiento. 

Este intinerario es solo interrumpido en ocasiones específicas, donde las clases son reemplazadas por actividades especiales, como el día especial de meditación, donde se medita todo el día, y el día del Kaihogyo (o como se le llama en Occidente, Kokorodo) donde se camina todo el día por 17 millas (27 km); o por otras actividades como el Sanzen Butsudo (3,000 postraciones completas a los Budas del pasado, presente y futuro), la instrucción ritual Mikkyo del Shido Kegyo, y la limpieza profunda para el Goma (ritual de fuego) anual; entre otros. 

Lamentablemente, estoy restringido en lo que puedo escribir, ya que el proceso es uno secreto. A pesar de que muchos piensan que esto parece un Retiro, como dice mi maestro, "Gyo no es un retiro ni un conjunto de talleres. Es una formación monástica muy intensa que incluye prácticas, enseñanzas y disciplina que ejemplifica el Sanmitsu (cuerpo, habla y mente). Debido a que está diseñado específicamente para capacitar a personas que pretenden ser sacerdotes budistas, algunas personas podrían pensar que es como un seminario". Pero a diferencia de un seminario (y he asistido a dos seminarios ministeriales), Gyo es una experiencia que puede ser brutal tanto física, como mental y espiritualmente. Al final de Gyo, un monje posee todas las herramientas para representar el Dharma y liderar una Sangha o comunidad budista. Durante todo Gyo, las personas son despojadas de todo material electrónico y pierden contacto con el mundo. El universo entero es el templo. 

Mi entrenamiento en el Tendai Betsuin de Nueva York, el único centro de capacitación y formación autorizado para entrenar monjes budistas en la rama ortodoxa Tendai en Occidente no fue distinto. La única diferencia es que en vez de estar 65 días en el Monte Hiei, el periodo de entrenamiento se divide en seis sesiones anuales de diez días, completándose en 6 años. Y aún luego de los seis años, queda un universo por aprender, por lo que es requisito seguir asitiendo cada dos años para continuar el entrenamiento. ¿Por qué dividieron los 65 días en seis años? A diferencia de Japón, donde los aspirantes a monjes tienen todo el apoyo social y económico de sus templos, los aspirantes occidentales tienen que poner en pausa sus familias, trabajos y vidas para irse todos los años por dos semanas totalmente descomunicados del mundo. No conozco a nadie que pueda decirle a su familia, y sobre todo, a su jefe: "me voy por dos semanas a formarme como monje budista; cuando regrese le doy 'play' a mi vida". Por ello, en Occidente, el entrenamiento es divido en periodos de diez días por seis años. Esto igualmente nos permite estudiar y practicar (idealmente) por todo un año, para profundizar en nuestros estudios budistas y en nuestra práctica y continuar con más fuerza el próximo año.

En el Betsuin de Nueva York, todos los años asisten monjes aspirantes de todas partes del mundo, desde Cánada hasta Puerto Rico (yo y Kosei somos los primeros latinos). El mismo es liderado por el Ven. Rev. Monshin y su esposa la Rev. Shumon, y es asistido por monjes japoneses enviados de Enryakuji - del Monte Hiei - para asistir y supervisar el proceso. En este proceso, he podido conocer a personas maravillosas y crear relaciones que trascenderán esta vida. Agradezco mucho el apoyo de mis maestros (Monshin, Shumon, Ito) y mentores (Junshin y Ryudo, entre otros), así como de mis compañeros (sobre todo, Kosei) en este proceso; sin ellos, no lo hubiese podido haber continuado. 

Debo admitir, que si bien mi proceso no ha culminado, el mismo ha sido una de las experiencias más difíciles, pero más enriquecedoras, que he experimentado. Si bien he pasado por una miríada de experiencias difíciles, como graduarme de leyes, acabar un doctorado, pasar el exámen de cinta negra en varios estilos de artes marciales, etc., esta ha sido la experiencia más retante de mi vida. Es un gran honor poder estudiar y formarme en esta escuela ortodoxa en Occidente, aunque lo estudie en una lengua anglosajona, ya que las circunstancias no me hubieran permitido viajar a Japón para lograrlo. Es genuinamente una bendición que podamos contar con un centro de ordenación en Occidente. 

Ahora, el trabajo más difícil será siempre hacer conocer el verdadero Dharma en la comunidad Hispana. Espero que nuestros esfuerzos por traer el Dharma al mundo Hispano rindan frutos, y que de esta semilla, crezca un gran árbol con raíces fuertes que perdure hasta la llegada del Buda Maitreya.