Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Tuesday, August 18, 2020

"El Buda Siempre está con Nosotros" - Enseñanzas Budistas para Tiempos de Crisis - Charla del Dharma

 En el Budismo, el Buda es más que el fundador y el maestro: el Buda es la Personificación misma de la Compasión Infinita de la Existencia, quien encarna en los mundos para llevar la Sabiduría Infinita del Dharma y salvar a los seres sintientes del Océano de Nacimientos y Muertes del Samsara. Por ello, un budista tradicionalmente toma refugio en el Buda, la Realidad Ultima de Infinita Compasión y Sabiduría; el Dharma, las leyes de la Verdad legadas por el Buda para aliviar el sufrimiento; y la Sangha, la comunidad clerical y de creyentes que actualizan las enseñanzas del Buda y las ponen en práctica en el mundo. Si bien el Buda Shakyamuni, el Padre de este Mundo Saha, partió en su Parinirvana hace más de 2,500 atrás, el Buda, en su último sermón en este mundo, nos dejó claro que, así como la luna, el Buda, aunque aparenta haber desaparecido, sigue siempre activamente en el mundo: el Buda siempre está con nosotros. Hoy continuaremos viendo cómo podemos utilizar el Dharma para estos tiempos de crisis en los cuales vivimos.

Vivimos tiempos difíciles. Y ¿cuándo no lo han sido? Si bien el ser humano ha avanzado tecnológicamente, los deseos y las motivaciones humanas, las cuales crean sufrimiento, han sido las mismas desde el principio de la humanidad. Es por ello que el Budismo, si bien es una religión de más de 2,500 años, sigue siendo tan relevante hoy día como en el Siglo 3 antes de la era común. 

Como dijimos anteriormente, el Budismo fue una religión fundada por el Buda, que se puede traducir como el "Despierto". ¿Despierto a qué? A la Verdadera Naturaleza de la Realidad y las leyes universales que rigen este mundo. Siendo una encarnación del Principio de la Verdad, el Buda, aunque aparenta "morir", no muere, pues, así como la vida misma es infinita, su espíritu de infinita compasión es eterno, siendo uno con la Energía de Vida que anima el Universo. Por ello, el Buda nunca nos ha abandonado.

"Cuando la luna se oculta decimos que se ha puesto, y cuando aparece decimos que ha salido, pero la verdad es que la luna no se va ni viene; siempre está, ni sale ni se oculta. Del mismo modo el Buda no nace ni muere, siempre existe. Tan sólo muestra la vida y la muerte para enseñar a los seres.

"Decimos que la luna crece y mengua. La luna no crece ni mengua, siempre es luna llena. De igual manera, el Buda existe eternamente; no nace ni muere. La vida y la muerte existe sólo en los ojos de los seres.

"La luna alumbra todas las cosas. Aparece sobre las ciudades, sobre los pueblos, sobre las montañas, sobre los  ríos, sobre la agua de una jarra, y sobre el rocío condensado en gotas menudas. Aunque los seres caminen cientos y miles de millas, la luna siempre va con ellos.  La esencia de la luna no cambia sino que difiere según el punto del que se mira. El Buda también muestra muchas faces según el alma del ser que lo mira, pero Él, en sí, no es mutable.

"El hecho de que el Buda haya aparecido y desaparecido de la tierra se puede explicar por el principio de causalidad, es decir: cuando las causas y las condiciones son favorables el Buda aparece; cuando estas causas y condiciones se extinguen se oculta.

"Es así que aunque el Buda se manifieste y desaparezca, la verdad es que no nace ni muere. Conociendo este principio, no hay que asombrarse ni entristecerse por la aparente aparición y desaparición del Buda y de la mutabilidad de las cosas. Lo importante es alcanzar la Iluminación y poseer la perfecta Sabiduría.

"Ya se ha explicado que el Buda no es un cuerpo físico sino la Iluminación. El cuerpo es un recipiente que tan sólo con la Iluminación como contenido puede ser llamado Buda. Por eso, el que lamente la desaparición del Buda fijándose sólo en su cuerpo no verá al verdadero Buda.

"En realidad, la verdadera naturaleza de todas las cosas trasciende la diferencia de aparición y desaparición, de la ida y venida, del bien y el mal. Todas las cosas son relativas y perfectamente homógeneas.

"Estas diferencias surgen de una equivocada interpretación de los fenómenos. La verdadera forma del Buda no aparece ni se oculta".

Estas palabras, que provienen del Sutra del Nirvana, el sermón final del Buda, vienen luego de que el Buda haya revelado la totalidad de su Iluminación a los seres sintientes en el Sutra del Loto. Por ello, este sermón, junto al Sutra del Loto, representan la creme de la creme del Budismo - las Enseñanzas Perfectas y Completas, a través y por las cuales debemos de leer el resto de los Sutras y el Budismo.

En estas estrofas, el Buda deja claro que, si bien el aparenta partir al Parinirvana (morir), el Buda es la manifestación de la Vida y la Luz Infinita del Universo, quien en su infinita compasión encarnó en el mundo para traernos las enseñanzas de la Verdad y ayudarnos a aliviar el sufrimiento. 

El Sutra nos dice que: "Cuando la luna se oculta decimos que se ha puesto, y cuando aparece decimos que ha salido, pero la verdad es que la luna no se va ni viene; siempre está, ni sale ni se oculta. Del mismo modo el Buda no nace ni muere, siempre existe. Tan sólo muestra la vida y la muerte para enseñar a los seres". El Buda mismo dijo en el Sutra del Loto, en el capítulo 16, que si él se quedara en el mundo para siempre, los seres no serían diligentes, cayendo en el ocio, ya que tienen al Buda siempre disponible para resolver sus problemas. A aparentar desaparecer, los seres sintientes se ven en la obligación de aplicar el Dharma y resolver sus problemas, resolviendo primero que todo el mayor problema que enfrentan todos los seres en el mundo: el egoísmo y la apariencia de individualidad o desconexió entre todos los seres. El Buda, como la luna, es solo una fasceta del Universo, y así como la luna se "oculta", pero en realidad continúa existiendo, igualmente el Buda continúa ayudando a todos los seres en su camino espiritual al Despertar. "Decimos que la luna crece y mengua. La luna no crece ni mengua, siempre es luna llena. De igual manera, el Buda existe eternamente; no nace ni muere. La vida y la muerte existe sólo en los ojos de los seres". Así como Buda no nace ni muere, nosotros también somos de la naturaleza de no nacer y no morir. Lo que muere es el ser individual, el ego finito y falso, y no muere, sino que así como un jarro se rompe y libera el espacio contenido, igualmente, con la disolución de nuestra individualidad, somos como una gota que se une al Gran Océano. Entonces, ¿por qué debemos temer a la muerte? Lo mismo se aplica a la enfermedad y la vejéz: son solo estados del ser, olas en la superificie del mar. 

El Sutra continúa diciéndonos que "La luna alumbra todas las cosas. Aparece sobre las ciudades, sobre los pueblos, sobre las montañas, sobre los  ríos, sobre la agua de una jarra, y sobre el rocío condensado en gotas menudas. Aunque los seres caminen cientos y miles de millas, la luna siempre va con ellos.  La esencia de la luna no cambia sino que difiere según el punto del que se mira. El Buda también muestra muchas faces según el alma del ser que lo mira, pero Él, en sí, no es mutable". De igual forma, el Buda, aunque no lo veamos, siempre sigue con nosotros, de forma inmanente y trascendente. El Buda es el corazón mismo de la Existencia; todos poseemos la semilla búdica, la Naturaleza del Buda, en el núcleo mismo de nuestro ser. Dentro de nuestra Naturaleza Búdica yace un potencial infinito de felicidad, eternidad, pureza y verdadero ser; pero la oscuridad de la ignorancia, las pasiones y los deseos oscurecen esa realidad, así como múltiples velos oscurecen la luz de una lámpara. Pero la devoción (fe), el estudio y la meditación (sabiduría) nos permiten remover esos velos, revelando la Naturaleza Búdica Innata dentro de nosotros (y de todos los seres). Esto nos permite trascender el ego falso y abrirnos al Verdadero Ser: el Buda, el Infinito, que igualmente existe más allá de nosotros. No importa cuántos velos hayamos puesto sobre esta Naturaleza Búdica, la misma no se ve manchada ni disminuye. El Buda es solo una fasceta o una de las infinitas formas que la Energía de Vida asume en el Universo. 

"El hecho de que el Buda haya aparecido y desaparecido de la tierra se puede explicar por el principio de causalidad, es decir: cuando las causas y las condiciones son favorables el Buda aparece; cuando estas causas y condiciones se extinguen se oculta". El nacimiento, la enfermedad, la vejez y la muerte son igualmente así. Cuando las causas de la vida aparecen, el karma hace que, tras nuestra muerte, aparezcamos en una nueva vida. Cuando las causas y condiciones de la salud - como la buena alimentación, el ejercicio adecuado, el descanzo y el pensamiento positivo - no existen, aparece la enfermedad, la cual es algo natural en la vida. Igual sucede con la vejez, la cual es una condición natural de la impernanencia de todos los fenómenos en el mundo; y finalmente, la muerte.  De igual forma, cada cierto tiempo aparece un Buda en los mundos, para llevar la luz del Dharma y erradicar la oscuridad de la ignorancia. "Es así que aunque el Buda se manifieste y desaparezca, la verdad es que no nace ni muere. Conociendo este principio, no hay que asombrarse ni entristecerse por la aparente aparición y desaparición del Buda y de la mutabilidad de las cosas. Lo importante es alcanzar la Iluminación y poseer la perfecta Sabiduría". Ahora, no importa cuánto leamos, si no nos permitimos permearnos - transformarnos - por el Dharma, estudiándolo a fondo con una profunda convicción y fe, y aplicándolo a nuestras vidas - toda esta información se vuelve académica. El Dharma existe gracias a la Sangha: la comunidad de monjes y monjas que la transmiten y los creyentes que la ponen en práctica. Solo así, como dice el Gran Maestro Saicho, podemos iluminar una esquina de nuestro mundo. 

Pero a veces solo nos enfocamos en las coberturas y no vemos la verdadera Esencia de las cosas. Esto nos trae mucho sufrimiento. "El cuerpo es un recipiente que tan sólo con la Iluminación como contenido puede ser llamado Buda. Por eso, el que lamente la desaparición del Buda fijándose sólo en su cuerpo no verá al verdadero Buda". Nuestro cuerpo es solo un recipiente, una individualización temporera, de la Energía de Vida que anima a todos los seres y todo en el mundo. Por ello, si solo nos enfocamos en nuestro cuerpo - en nuestros problemas físicos, mentales y espirituales - perdemos de vista la Esencia - nos alejamos de nuestra Naturaleza Búdica - y continuamos colocando capas de oscuridad sobre ella. Pero ese ser finito - todos esos problemas - no somos nosotros. Nos definimos por nuestra Verdadera Naturaleza y por las acciones que tomamos en base a ella. Debemos recordar que el buda mismo nos dice que "la verdadera naturaleza de todas las cosas trasciende la diferencia de aparición y desaparición, de la ida y venida, del bien y el mal. Todas las cosas son relativas y perfectamente homógeneas. Estas diferencias surgen de una equivocada interpretación de los fenómenos. La verdadera forma del Buda no aparece ni se oculta". De igual forma, sobre todo, durante esta pandemia, debemos siempre recordar que no importa cuántos problemas tengamos, siempre podemos accesar a nuestra Verdadera Naturaleza - la Naturaleza Búdica - y que siempre poseemos dentro de nosotros la capacidad de tomar acciones sabias, en base a nuestra Budeidad Innata, y que no importa las circunstancias, podemos cerrar los ojos, y con convicción y fe, podemos accesar a la paz, la clama y la felicidad que yace en el corazón mismo de la Existencia. 

No importa los problemas que enfrentemos, nunca los enfrentamos solos: el Buda siempre está con nosotros. Como dice el mensaje de este blog: "No importa lo que nos pase en la vida, nunca debemos perder de vista el Camino. Hay un Camino. Hay una salida de la oscuridad. No todo está perdido. Hay un Camino, justo delante de nosotros. Todo lo que tenemos que hacer es avanzar en el Camino que tenemos ante nosotros. Una vez que avancemos en el Camino, nuestro viaje desde la oscuridad ha comenzado, y la luz comenzará a brillar. La Luz de la Sabiduría del Buda siempre nos esta guiando, aunque nuestras ilusiones no nos la permitan ver; y la Compasión del Buda siempre nos abraza, para nunca abandonarnos".