Saturday, May 20, 2017

El Shinnyokan: La Contemplación de la Verdadera Realidad - La Unidad de la Existencia

El Shinnyokan, o "La Contemplación de la Verdadera Naturaleza de la Realidad" es un tratado escrito por el Maestro Genshin (942-1007), prelado y académico del Budismo Tendai. Este texto muestra en palabras sencillas cómo aplicar la teoría Tendai de la meditación en la práxis religiosa, basándose principalmente en la doctrina de la Iluminación Original (Hongaku Shiso). Esta doctrina niega la idea de que la Iluminación es algo que es alcanzado como resultado de un proceso largo de entrenamiento/práctica; la misma afirma que todos los seres estan, desde el principio, iluminados innatamente, ya que es su naturaleza. Desde esta perspectiva, la práctica budista debe de ser abordada, no somo un medio para alcanzar un resultado en el futuro, sino como como una herramienta para descubrir nuestra Naturaleza Búdica.

Aqui presento una traduccion de varios extractos del Shinnyokan para el beneficio de la comunidad hispanohablante. Todo error de traducci'on es enteramente mio.


Shinnyokan

El Volumen 1 de la "Gran Calma y Contemplación" [de Chih-i] dice: "De cada forma y cada fragancia, no hay ninguna que no sea el Camino Medio. Es igual con el mundo del ser, así como el mundo de los Budas y los seres sintientes" (Maka Shikan). El "mundo del ser" es la mente de todos los practicantes. El "mundo de los Budas" se refiere a los Budas en las diez direcciones. El "mundo de los seres sintientes" se refiere a todos los seres y cosas en el universo. "Cada forma y fragancia" se refiere a todas las clases de seres no-sintientes como las plantas y los 'arboles, las piedras y las rocas, las montañas y los ríos, la gran tierra, el vasto océano y el espacio vacío. Todas estas cosas son el Camino Medio. Los diferentes nombres y términos para estas cosas son variados e infinitos. Por eso se le llama Talidad, el Verdadero Aspecto, el Universo (Dharmadhatu), el Cuerpo del Dharma, la Naturaleza Búdica, El Que Así Viene y sus significados cardinales. Dentro de todas estas designaciones, para propósitos de este tratado, utilizaré el término Talidad y aclararé el significado de la contemplación del Camino Medio que es explicado en otros Sutras y tratados.

Si deseas alcanzar la Budeidad rápidamente o renacer sin dudas en la Tierra Pura de la Bienaventuranza [del Buda Amida] en el Oeste, debes pensar: "Mi propia mente es precisamente la Talidad". Si realizas que la Talidad, la cual permea todo el universo, es tu propia esencia, eres uno con el universo; no pienses que existe algo aparte de esto. Cuando uno Despierta, los Budas y los Bodhisattvas de las diez direcciones del universo se encuentran dentro de uno. El buscar un Buda o un Bodhisattva separado fuera de nosotros es una acción que refleja que uno aún no ha realizado que uno es la Talidad. Cuando uno realiza que uno y la Talidad son lo mismo, entonces, tanto Shaka (Shakyamuni), Amida, Yakushi, y todos los Budas de las diez direcciones, al igual que Fugen (Samatabhadra), Kannon, Monju (Manjushri), Miroku y todos los Bodhisattvas, están dentro de uno y no están separados de nosotros. De hecho, el Sutra del Loto y los otros 80,000 volúmenes y repositorios de conocimiento al igual que las doce divisiones del canon, junto con todas las prácticas que los Budas y Bodhisattvas realizan para alcanzar el Despertar, al igual que una infinitud de virtudes que alcanzan como resultado de su consecución, y el infinito mérito acumulado a través del auto-cultivo y al enseñarles a otros - todo esto se encuentra dentro de nosotros mismos.

Cuando uno forma un pensamiento, dado a que todas las cosas son funciones de la mente, todas las prácticas se encuentran dentro de una sola mente, y en un solo instante de pensamiento, uno comprende todas las cosas: esto es llamado " sentarse en el lugar de práctica" (Zadojo). Es llamado "el Despertar Correcto" (Joshogaku). Dado a que uno alcanza la Budeidad sin abandonar el cuerpo presente, es llamado "Alcanzar la Budeidad en este Cuerpo presente". Este es el caso de la niña dragón quien, al escuchar los principios del Sutra del Loto [en el capítulo 14] que todas las cosas son la Talidad 'únicamente, inmediatamente aspiró a alcanzar la Iluminación, y en el espacio de un instante, alcanzó el Despertar. De hecho, cuando uno contempla la Talidad y desea renacer en la Tierra Pura de la Bienaventuranza, no hay duda de que uno renacerá en ella como uno desea. La razón es la siguiente: alcanzar la Budeidad es extremadamente difícil dado a que uno se convierte en un Buda a través del auto-cultivo y acumulando una cantidad infinita de virtudes y méritos como para llenar todo el universo. Pero alcanzar el renacimiento en la Tierra Pura de la Bienaventuranza es bien fácil. Incluso aquellos que han cometido incontables males, si al final de sus vidas, con sinceridad de corazón, recitan "Namu Amida Butsu" diez veces, pueden renacer allí.

Entonces, cuando uno contempla la Talidad, uno puede alcanzar inmediatamente la Budeidad, lo cual es extremadamente difícil de alcanzar. ¿Cuán más cierto es que uno pueda alcanzar el renacimiento en la Tierra Pura que es tan fácil? Siendo este el caso, aquellos que aspiren renacer en la Tierra Pura deben de contemplar la Talidad. Cien personas de cien alcanzarán el renacimiento certeramente y sin dudas. Pero si uno no cree que uno mismo es la Talidad, esa persona blasfema a todos los Budas en las diez direcciones en el pasado, presente y futuro. Esto es porque todos los Budas, así como el Sutra del Loto, aceptan a la Talidad como su esencia. Una persona que ha blasfemado a todos los Budas en las diez direcciones y al Sutra del Loto renacerá en el Infierno del Sufrimiento Incesante (Muken Jigoku, Avici) y nunca saldrá. El capítulo de la Parábola [del Sutra del Loto) expone la retribución k'armica de aquellos que blasfeman el Sutra del Loto diciendo: "Esas personas, al final de sus vidas, caerán al Infierno Avici donde sufrirán por un kalpa. Cuando ese kalpa haya sido cumplido, renacerá nuevamente allí, transmigrando de esta forma por infinitos kalpas".

Es increíble - que uno pueda caer en el Infierno o renacer en la Tierra Pura de la Bienaventuranza 'únicamente por la actitud de nuestras mentes en esta vida. Somos precisamente la Talidad. Alguien que no crea esto caerá definitivamente en el Infierno, pero alguien que lo crea firmemente renacerá en la Tierra Pura. El caer en el Infierno o renacer en la Tierra Pura depende 'únicamente de nuestra creencia y contemplación de la Talidad. ¡Cuán sin sentido es el que uno caiga en el Infierno para sufrir por una eternidad 'únicamente por no creer que uno es uno con la Talidad cuando uno, simplemente por creer firmemente, puede renacer en la Tierra Pura de la Bienaventuranza y experimentar toda la felicidad existente por una infinidad de kalpas!. Por ello, debemos creer firmemente en la contemplación de la Talidad. Vida tras vida, era tras era, ¿Qué otra felicidad puede existir cuando uno entiende que en esta vida podemos fácilmente convertirnos en un Buda y renacer en la Tierra Pura de la Bienaventuranza? Inclusive si uno rompe los Preceptos sin vergüenza, uno debe simplemente - sin la más mínima negligencia - pensar "soy lo mismo que la Talidad". ¿Existe otra práctica más sencilla y segura?

Los Bodhisattvas de las enseñanzas provisionales, quienes no conocían sobre esta contemplación de la Talidad, por una infinidad de kalpas tuvieron que romper sus huesos y descartar sus cuerpos; sin un momento de negligencia, se dedicaron a prácticas difíciles y dolorosas sólo porque valoraban el camino hacia la Budeidad. Y en el caso de nuestro Gran Maestro, el Honrado por el Mundo - Shakyamuni - no existe espacio ni del tamaño de una mostaza, desde el pasado incontable, no dio su vida por el beneficio de los seres sintientes. Fue precisamente a través del cultivo de estas prácticas difíciles y dolorosas que pudo convertirse en un Buda. Pero en nuestro caso, hemos aprendido de una forma para alcanzar la Budeidad y renacer en la Tierra Pura en un espacio corto de tiempo, sin cultivar esas prácticas por numerosos kalpas y sin practicar las Seis Perfecciones [de dar donaciones, mantener los Preceptos, ser asiduos, ser pacientes, meditar y desarrollar la sabiduría], con simplemente pensar en un instante "soy uno con la Talidad". En todo el mundo, es extremadamente difícil encontrar esta enseñanza y debe ser sumamente apreciada. 

Durante el tiempo que desconocíamos que nuestra mente era precisamente la Talidad, pensábamos que el Buda y nosotros, los seres comunes, éramos diferentes y estábamos separados. Pensábamos esto porque nosotros los seres comunes no hemos aún extirpado las ilusiones, mientras que el Buda, a través de incontables kalpas, realizó prácticas difíciles y dolorosas, tanto para su auto-cultivo como para el de todos los seres, y culminó en incontables méritos. De las seis perfecciones y las infinitas prácticas del Buda ¿cuál mérito poseemos? ¡Ni siquiera en esta vida nos hemos roto los huesos ni arrojado nuestras vidas por los demás seres sintientes para alcanzar el Despertar, mucho menos por incontables kalpas! De hecho, ha sido nuestro hábito desde el pasado inmemorial el valorar la fama y la ganancia, aspirando tener esta vivienda o aquel templo o santuario; gastándonos persiguiendo los placeres del mundo y la prosperidad, no hemos ni sostenido nuestro deseo de renacer en la Tierra Pura de la Bienaventuranza o alcanzar la Budeidad - las dos cosas más importantes en todas nuestras vidas. Habiendo gastado nuestras vidas en vano, seguramente nos sumergiremos en nuestras próximas vidas en los tres caminos malvados [de los Infiernos, los Espíritus Hambrientos o la Animalidad] - eso pensábamos, pero esta era nuestra mente ilusoria antes de haber contemplado el verdadero aspecto de la realidad que es la Talidad.

De hoy en adelante, conociendo que nuestra mente misma es la Talidad, tanto el karma malvado como cualquier otro obstáculo ya no serán problemas; la fama y la prosperidad se convertirán en el fruto de la Budeidad y en sabiduría iluminada. Incluso si violas los Preceptos sin vergüenza y eres negligente en tus observancias religiosas, mientras contemples la Talidad y no olvides hacerlo, no debes pensar que el mal karma o las pasiones obstruirán tu renacimiento en la Tierra Pura de la Bienaventuranza.

Alguien puede decir: No comprendo esta enseñanza de que todos los seres son Budas originalmente. Si todos los seres fueran Budas desde el principio, las personas no decidirían realizar prácticas difíciles. Ni habrían divisiones entre los Seis Caminos de la Existencia [Infiernos, Espíritus Hambrientos, Animales, Asuras, Humanidad y Devas]. El Buda mismo enseñó que estos Seis Caminos existen. El Sutra del Loto mismo dice" Yo [el buda], con los Ojos de la Sabiduría, veo a los seres en los Seis Caminos, reducidos a la pobreza extrema y carentes de sabiduría". Inclusive, los fenómenos no exceden ser lo que aparentan ser. En realidad existen humanos, vacas, caballos y perros, sin mencionar las hormigas y los demás insectos. ¿Cómo uno puede decir que estos seres son realmente Budas? Y las personas están acostumbradas a pensar que un "Buddha" es un ser que posee las 32 características mayores y 80 características menores de la excelencia, siendo seres con poderes sobrenaturales y una sabiduría que sobre pasa la de todos. Es por ello que son dignos de respeto. ¿Cómo pueden tales criaturas como las hormigas, los perros y las vacas ser dignas de respeto y venerados como Budas?

Ahora yo le contestaría: Tanto uno mismo como los otros somos desde el principio la manifestación de una sola realidad unificada cuyo principio es la Talidad, sin ninguna distinción. Sin embargo, cuando surge nuestra ignorancia, dentro del principio sin discriminación, damos surgimiento a viarias discriminaciones. Pensando en el universo o la Talidad como términos de nuestro ser individual, creamos distinciones entre nuestro ser y los otros, esto y aquello, levantando las pasiones de los cinco agregados [de cuerpo, percepción, volición, emoción y consciencia] y los seis polvos [de los sentidos de la vista, los oídos, el olfato, el gusto y el tacto] y los proyectamos hacia afuera de acuerdo con nuestro deseos, levantando la lujuria y la avaricia.; levantando el enojo hacia aquellas cosas que no deseamos y aversión hacia aquellos objetos que ni nos gustan ni disgustan. Sobre estos Tres Venenos levantamos los 84,000 deseos y actuamos en base a ellos. Como resultado de nuestras buenas acciones renacemos en los tres mundos superiores de los Devas, Humanos y Asuras. Como resultado de nuestras acciones malignas recibimos la retribución de renacer en los tres caminos malignos de los Animales, los Espíritus Hambrientos y los Infiernos.

De esta forma, los seres sintientes y sus ambientes dentro de los Seis Caminos surgen. Transmigrando a través de ellos arbitrariamente tomamos por nuestro ser algo que no es nuestro ser. Por ello, sentimos enojo hacia aquellos que están en contra de nosotros y nos enojamos, los agredimos o los matamos; entonces no podemos ponerle fin al ciclo de nacimientos y muertes. Y hacia aquellos que van de acuerdo a nuestros deseos sentimos amor y el deseo de poseerlos, formando vínculos de afecto y un sentimiento de obligación que dura era tras era. En este caso igualmente, no ponemos fin al ciclo interminable de nacimientos y muertes. En ambos casos, la transmigración a través del reino de la vida y la muerte es el resultado de no conocer que uno es la Talidad. Cuando uno piensa: “La Talidad es mi esencia”, no existe nada que no sea la Talidad. ¿Cómo nosotros y los demás pueden ser algo más? Y si realizamos que nosotros y los demás somos lo mismo y no somos diferentes, ¿Quién puede realizar malas acciones y continuar el ciclo de transmigración?

Así, si uno mientras está sentado, parado, acostado o realizando alguna acción, piensa: “Soy la Talidad”, eso es alcanzar la Budeidad. ¿Qué puede ser una obstrucción a la contemplación? Debes entender que la Talidad debe ser contemplada con todas las cosas. Clero o laico, hombre o mujer – todos deben contemplarla de esa forma. Cuando uno le provee a su esposa o esposo, amo, retenedor, hijos, amigos o a algún animal o ser viviente, dado a que todas las cosas son una manifestación de la Talidad, si piensas que todas estas cosas son la Talidad, le has hecho ofrendas a todos los Budas y Bodhisattvas en las diez direcciones y los tres periodos del tiempo, al igual que a todos los seres, sin excepción.  Esto es porque no existe nada fuera de la Talidad y que no sea la Talidad. Hacer algo por algún ser, incluso el darle comida a una hormiga, es alabado como el hacerle ofrendas a todos los Budas en el universo.

No solo es hacerles ofrendas a otros, sino que esta es la verdadera ofrenda que podemos hacer en nuestra existencia. Dado a que nosotros mismos somos la Talidad [con cada momento e instante estando mutuamente identificado con y siendo inseparable del resto de la existencia], nuestra persona incluye todos los Budas y Bodhisattvas en las diez direcciones y las tres existencias en los 3,000 mundos, sin nada que falte. Por ende, cuando comes, si llevas a cabo esta contemplación, el mérito de la perfección del dar llena todo el universo en un instante, y como una práctica es equivalente a todas las prácticas, esta simple perfección incluye todas las perfecciones. Y dado a que la causa incluye el efecto y no no-duales, todas las prácticas, que representan el estado causal, son simultáneamente las infinitas virtudes del estado de la realización. Entonces eres un Bodhisattva del más alto orden, un buda perfectamente iluminado. 

Y no solo todos los seres son la Talidad. Los seres no sintientes como los árboles y la grama también son la Talidad. Por ello, cuando uno ofrece una flor o incienso o enciende una vela al Buda – dado a que “cada forma y fragancia es el Camino Medio” – esa flor o incienso o vela llena todo el espacio en el universo. Y como ese Buda es precisamente la Talidad, todos los Budas y Bodhisattvas en todo el universo reciben la ofrenda. Cuando uno contempla la Talidad durante el simple acto de la ofrenda, ya sea una flor, un incienso, una vela o una postración, el mérito es incalculable. ¡Cuán más meritorio lo es si uno recita el nombre del Buda aunque sea una vez, o si copia o lee una sola frase de un Sutra! Al hacerlo, el mérito no puede ser explicado en palabras. 

De esta forma, dado a que todos los seres, tanto uno mismo como los otros, son la Talidad, somos todos Budas. Dado a que la grama y los árboles, las rocas y las piedras, las montañas y los ríos, la gran tierra, el vasto océano y el cielo azul con la Talidad, no hay ninguno que no sea un Buda. Si miras al cielo, el cielo es un Buda. Si miras a la tierra, la tierra es un Buda. Así, todas las direcciones son meritorias de ofrendas y el Buda permea todo el universo. 

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