Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre el Verdadero Budismo (一乘佛教), y sus posteriores ramificaciones, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas (圓教). Aquí presentamos el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Budología (Teología Budista), aspirando a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo Japonés (Tendai-Escuela del Loto Reformada) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto (法華経).


martes, 6 de febrero de 2024

El Budismo y la Guerra: El Sutra del Monarca Dhármico - Introducción

 


El Budismo, a lo largo de los siglos, ha sido asociado con el pacifismo y la armonía, dando paso a muchos movimientos sociales históricos a favor de todos los seres sintientes y del bien común. Sin embargo, el Budismo no promulga un ciego pacifismo ni mucho menos una indiferencia a la injustucia y el sufrimiento de los seres. Incluso, el Budismo ha tenido en el pasado sus propias guerras en países como Japón, y actualmente, como lo es el caso de Burma. En el caso de una guerra, ¿cómo debemos de responder como budistas? De hecho, ¿el Buda dijo algo sobre la guerra en su Palabra contenida en los Sutras del Canon Budista? Cuando nos sumergimos en las profundidades del Canon Budista, encontramos varias instancias donde el Buda se dirige a los monarcas y gobernantes y les explica cómo aplicar el Dharma en la sociedad, como regir con el Bien, la Verdad y la Justicia, incluyendo cómo castigar el mal y promover el bien. Estos sermones se enucentran plasmados en Sutras como el Sutra de la Luz Dorada y el Sutra de los Reyes Benevolentes, que son bien conocidos en muchos países de Asia como en China y Japón. Pero menos conocido es un sermón dado por el Buda llamado el Sutra del Monarca Dhármico (Arya Satyakaparivarta Sutra, o Sutra del Alcance del Bodhisattva), donde le Buda expone la teoría iluminada de una guerra justa dhármica: cómo debe gobernar y comportarse un rey (y por extensión, los budistas) en momentos de guerra.

El ideal del gobernante en el Budismo es el Chakravartin, el "Rey que Gira la Rueda" o el "Monarca Universal", el Rey del Mundo, alguien que rige su reino y su pueblo con los principios del Dharma, la contraparte mundana del Buda, el Rey del Cosmos. Si bien un Rey Budista debe de buscar siempre la paz y el bienestar de todos sus ciudadanos y todos los seres sintientes, no puede hacerse de la vista larga cuando hay inusticias y cuando reina el mal, pues el hacerlo solo invita el caos, y como representante del orden en el mundo, su rol es el de castigar el mal y premiar el bien a la vez que busca el bienestar de todos los seres. Así, como el Rey del Mundo, es un ejemplo y una luz para todos los que lo ven y lo emulan, esparciendo así la buenanueva del Dharma por toda la Tierra. Pero muchas veces este mundo ideal es uno que hay que trabajarlo y traerlo al a existencia. En el Budismo, este mundo es llamado el Mundo Saha, el Mundo de la Resistencia, que se encuentra en uno de los Seis Reinos del Samsara, por lo que el mismo se encuentra permeado de insatisfacción y sufrimiento.

El Sutra del Monarca Dhármico se encuentra en el Canon Budista Chino, y fue compuesto entre el Siglo III AEC y el Siglo I EC, siendo posteriormente traducido del sánscrito al chino en el Siglo V o VI, aunque no tuvo mucho auge en China ni Japón. El mismo se compone de doce capítulos. Veamos una sinopsis de los mismos.

Resumen del Sutra del Monarca Dhármico

1. Introducción - El Buda se encuentra en el jardín del rey Chandapradyota, rodeado de una inmensa cantidad de Bodhisattvas, monjes y personas que se habían congregado a escuchar el Dharma, cuando el Bodhisattva Manjushri le pide al Buda que predique el Sermón del Monarca Dhármico para el beneficio de todos los presentes. Originalmente, el Buda se rehusó a predicar esta enseñanza, por miedo a que vaya a ser malinterpretada, pero a petición del Rey de la Sabiduría, el Buda finalmente accede, comenzando alabando las virtudes del Bodhicitta o la Mente que Aspira a Alcanzar el Despertar. Este es el estado mental que debe cultivar todo budista y con el cual se debe de entender todo el sermón que le Buda está por predicar.

2. Las Perfecciones Budistas - El Buda entonces alaba las Seis Perfecciones Budistas o Paramitas de Caridad, Moralidad (Preceptos), Paciencia, Esfuerzo, Meditación y Sabiduría, el Camino del Bodhisattva, enumerando doce beneficios de las mismas.

3. Medios Hábiles - El Buda luego describe doce formas a través y por las cuales los Bodhisattvas hacen uso de los Medios Hábiles (Upayas), viviendo de forma dual en la Tierra: viviendo en este mundo pero sin ser de este mundo; es decir, participando en la dualidad (Samsara) con la mente siempre enraizada en la Unidad (Nirvana). Los Budas, los Tathagatas (Los que Vienen de la Unidad o Talidad) igualmente hacen uso de los medios hábiles para predicar el Dharma con su Palabra y con sus vidas.

4. El Vehículo Unico - El Bodhisattva Manjushri entonces le pregunta al Buda por qué predicó en el pasado otras enseñanzas, las Hinayana (Vehículo del Shravaka y Vehículo del Pratyekabuddha), mientras que ahora predica el Mahayana (Vehículo del Bodhisattva), y el Buda responde que si bien el Verdadero Dharma del Buda es uno, lo presenta de diferentes maneras para poder adaptarlo a las necesidades, naturalezas y capacidades de los seres que lo escuchan para poderlos madurar espiritualmente y acercarlos a la Verdad, su Verdadero Dharma.

5. El Rey del Dharma - Mientras el Buda predicaba esto para la audiencia, por otro lado, un famoso maestro no-budista llamado Satyavadin llega al reino del rey Chandapradyota, y el rey lo recibe con toda su corte. Satyavadin entonces procede a dar una enseñanza al rey y a la corte sobre las Diez Acciones No-Virtuosas y sus consecuencias. Estas son los tres males físicos de matar, robar y tener mala conducta sexual; los cuatro males verbales de la mentira, la adulación o el discurso indiscriminado e irresponsable, la difamación y la duplicidad; y los tres males mentales de la codicia, la ira y la necedad o la celebración de puntos de vista equivocados, y cómo estas Diez Acciones No-Virtuosas o Malvadas conducen a malos renacimientos en los Tres Reinos Malvados del Infierno, los Espíritus Hambrientos y los Animales, pudiendo afectar igualmente el futuro nacimiento humano. Todo esto fue para poder educar el rey en la conducta virtuosa.

6. La Política del Estado - El rey Chandapradyota ahora le pregunta a Satyavadin sobre cómo debe gobernar correctamente su reino. Satyavadin entonces comienza a describir lo que es un ser sintiente, cómo debe protegerlos, cómo debe de gobernarlos y liderar por medio del ejemplo, al igual que cómo debe castigar el mal y premiar el bien, velando siempre por el bien de todos. Satyavadin igualmentel e instruye en cómo puede corregir su conducta, y sobre todo, cómo debe de conducirse ante la inevitabilidad de una guerra inevitable. Este es tal vez el corazón del Sutra y el capítulo más importante.

7. El Banquete - Luego de escuchar le discurso de Satyavadin, el rey, complacido, lo invita al palacio para un banquete, en el cual Satyavadin contnúa instruyendo al rey sobre materias de estado y de progreso espiritual.

8. Juicios - El rey, luego del banquete, procede a ver si Satyavadin sabía del Dharma del Buda, a quien el rey era devoto, y le pregunta a Satyavadin si existe en la Tierra alguien que sea perfecto y que encarne todas las virtudes que Satyavadin profesaba. Satyavadin, luego de describir las fallas de todos los gobernantes de su tiempo (incluyendo al mismo rey Chandapradyota), le revela al rey que solo el Buda Shakyamuni encarnaba todas estas virtudes en este mundo. 

9. Las Virtudes del Tathagata - Satyavadin continúa alabando las virtudes del Buda detallando que si el Siddhartha Gautama no se hubiera despertado o si no hubiera decidido abandonar su palacio, hubiese sido un Verdadero Monarca Universal, pero que por compasión y por la salvación de todos los seres en este mundo, Siddhartha Gautama decidió convertirse en un Buda y ser un líder espiritual. 

10. Audiencia con el Tathagata - Satyavadin entonces alaba las virtudes del Camino Budista y del Bodhisattva, por lo que le rey le pide que lo acompañe a visitar al Buda, quien en ese momento se encontraba predicando el Dharma en su jardín. Todos entonces llegn a donde el Buda y le rinden honores.

11. La Verdad Ultima - Saradvariputra, un discípulo del Buda, le pregunta a Satyavadin si había venido a ver al Buda o a escuchar el Dharma, a lo que Satyavadin le responde explicando cómo debemos de realmente ver al Buda (algo que muchos no entienden pero que luego es explicado por el Buda cerca del fonal de su vida terrenal en el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana), al igual que cómo debemos de verdaderamente escuchar el Dharma. El Buda alaba entonces el entendimiento de Satyavadin. 

12. Profecías - Mahamaudgalyayana, otro discípulo del Buda, le pregunta al Buda sobre cuántos seres Satyavadin ha salvado por medio de sus enseñanzas, a lo que el Buda responde que Satyavadin es realmente un Bodhisattva Avanzado que ha dedicido manifestarse en este mundo en la forma de un maestro hetedoroxo o no-budista para llevar a los seres al Dharma del Buda, y que de hecho, ha salvado a incontables seres a través de todo el Cosmos. Al ver el asombro de todos, el Buda ahora predice la Budeidad de Satyavadin, describiendo su futura Tierra Pura. Esto hizo que muchos de los presentes aspiraran al Bodhicitta o que renacieran en un futuro en su Tierra Pura. El Buda igualmente predice la Budeidad de muchos discípulos en la asamblea, prediciendo igualmente la llegada en el futuro de un Monarca Dhármico, el Rey Ashoka, quien descubrirá este sermón, el cual será olvidado por el pasar del tiempo, llegando solo a ser entendido en la Era Final del Dharma. Así, con estas profecías, el Buda lleva el sermón a su fin. 

El Monarca Dhármico, el Gobierno y la Guerra

La política en la India, como en muchos países del mundo, siempre estuvo influenciada por la religión. Es por eso que podemos encontrar Tratados Reales o "Dharmashastras" dentro de libros religiosos indios como el Ramayana y el Mahabharata. El Budismo posee su propia teoría de gobierno dhármico en la Palabra del Buda, en sermones como el Sutra de la Luz Dorada (detallado en  El Rey del Dharma: Las Enseñanzas del Sutra de los Reyes Benevolentes (El Tambor del Dharma: Las Enseñanzas del Sutra de la Luz Dorada; Hikari Publishing, 2023), y el Sutra de los Reyes Benevolentes (El Rey del Dharma: Las Enseñanzas del Sutra de los Reyes Benevolentes; Hikari Publishing, 2023). Igualmente, el Sutra del Nirvana detalla que un deber de los reyes y de los budistas es defender el Verdadero Dharma (El Buda es Vida Eterna: El Ultimo Sermón del Buda en el Mundo - Las Enseñanzas del Sutra del Nirvana; Hikari Publishing, 2022). El capítulo seis del Sutra del Monarca Dhármico es llamado "Rajavrita", que se puede traducir como "La Política del Rey", y al igual que el Ramayana y el Mahabharata, es narrado por medio del consejo de un Bodhisattva o sabio iluminado a un monarca. Esta política iluminada influyó a sus vez otros "Tratados Dhármicos Budistas"  dentro del Canon Budista, como las Preguntas al Rey Milinda , donde el erudito budista Nagasena le aconseja al rey Milinda cómo gobernar su reino, así como el Tratado de la Guirnalda Enjoyada de Consejos al Rey, de Nagarjuna.

Los monarcas indios gobernaban sus reinos con autoridad divina, como encarnaciones vivientes del Sanathana Dharma o la Ley Cósmica Divina, habiendo sido los dioses quienes instituyeron la corona india y dividieron al pueblo en las cuatro castas, donde se encontraban los líderes religiosos (Brahmanes), reyes y gobernantes (Kshatriyas), comerciantes (Vaishya) y los comunes (Sudras). Si bien el Buda cuestionó la rigidez de este sistema de castas, revelando la igualdad de todos los seres y la supremacía del desarrollo por medio del mérito sobre el nacimiento, el Budismo no buscó abolir en su totalidad este orden social, aceptando el derecho de los reyes y gobernantes a liderar el pueblo siguiendo el Dharma. El Sutra del Monarca Dhármico cuestiona el origen divino del sistema de castas, pero acepta la necesidad de las personas de ser gobernadas y dirigidas en una era no ideal. El rey, entonces, debe ser elegido por sus virtudes y no necesariamente por su linaje o nacimiento. Une rey es, más que todo, un líder y un ejemplo para el pueblo, por lo que el rey, por encima de todos, debe de adherirse a la Verdad, el Bien y la Justicia. 

Sin embargo, como nos muestra el Sutra de la Luz Dorada y el Sutra de los Reyes Benevolentes, esto no significa que un rey no deba de castigar el mal. En el capítulo 8 del Sutra del Monarca Dhármico nos dice que un rey debe de poseer tanto sabiduría como compasión, cuando presenta la falla del rey Abhaya - su excesiva compasión - al no castigar el mal, lo que solo trae caos, el incumplimiento de la ley, y el incremento del mal en la sociedad. En el Sutra leemos: "Cuando un gobernante cree que el castigo de los malvados no se efectuará mediante una mera deshonra, entonces, concentrándose en el amor y la compasión y sin recurrir al asesinato, al daño de los órganos de los sentidos o a la amputación de miembros, debe intentar: regañarlos, reprenderlos o golpearlos, o confiscarles sus bienes, exiliarlos del Estado, atarlos o encarcelarlos. Un gobernante debe ser duro, pero no más duro que éste." Si el individuo castigado mejora su conducta y reforma su camino, el rey obtiene mérito. Sin embargo, obtendría el mismo mérito si consiguiera que el prisionero se reformara primero de otras formas más compasivas y benevolentes. Lo mismo aplica, como veremos en el Sutra, al caso de la guerra, donde un rey tiene el deber de defender su reino y su pueblo contra el mal, el caos y la injusticia, llegando incluso a matar si tiene que hacerlo en el proceso, siempre y cuando sea el último remedio (y sin recurrir a la tortura, la mutilación, evitando daños colaterales a ciudadanos inocentes y al ambiente).

El Sutra del Monarca Dhármico y el Canon Budista prohiben explícitamente las guerras de conquista o agresión. Un rey o gobernante solo puede usar las armas para defender su reino y proteger a su pueblo, pero sólo puede usar tanta fuerza como sea necesaria para expulsar a los invasores. Una vez expulsados, no debe intentar castigar a los invasores sino intentar hacer las paces con ellos. Por supuesto, debería hacer todo lo que pueda para evitar la guerra en primer lugar, como resolver disputas o hacer alianzas con otros reinos para que un rey extranjero agresivo se lo piense dos veces antes de iniciar una guerra, pero si la guerra es inevitable o si el reino es invadido, se aconseja al rey desplegar sus fuerzas de manera ventajosa para asegurar la victoria. En la medida de lo posible, se debe evitar herir y matar a los invasores, aunque se reconoce que esto puede no ser posible. Lo que el Sutra prohibe es la tortura y el desmembramiento corporal, algo usual en muchas guerras históricas. Pero si el rey ha hecho todo lo posible sinceramente para evitar la guerra, si la autodefensa se lleva a cabo de manera que no haya castigo o venganza sobre los invasores. El criterio rector del Sutra es que si el rey "toma estas medidas para la protección del pueblo y para por el bien de sus familias, esposas e hijos, sin preocuparse por él mismo ni por sus bienes y posesiones, aumentará enormemente su inconmensurable mérito". No es la guerra lo que gana mérito, sino llevar a cabo la defensa de un reino con el menor daño posible (incluido el daño a los invasores) lo que gana el mérito.

En las próximas entradas, presentaremos un comentario sobre el Sutra del Monarca Dhármico, el cual fue predicado por el Buda en el periodo Mahayana, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas del Verdadero Dharma Eterno del Buda. A través del mismo, veremos cuál debe de ser la conducta de un verdadero budista, un Hijo del Buda (Bodhisattva), sobre todo, en momentos de tensión y de guerra. 

Vivimos en un momento (como la mayoría de la historia de la humanidad) plagado por el terror y la guerra, donde los medios nos dictan qué creer y con quien simpatizar, y donde abunda mucha desinformación (expuesta por falsos maestros budistas) sobre el punto de vista del Budismo sobre le tema de la guerra, por lo que la Palabra del Buda sobre este tema es más importante hoy que nunca. Por ello, es un honor y un privilegio, pero sobre todo, una gran responsabilidad, el poder traer a la luz estas enseñanzas para el beneficio de todos los budistas y el desarrollo del Budismo en el Mundo Hispano.

domingo, 4 de febrero de 2024

Buddhakaya: Constitución Dogmática sobre el Buda y la Naturaleza Búdica del Budismo del Loto Reformado

 


El Budismo, como toda religión, posee sus dogmas, doctrinas, enseñanzas y prácticas, aunque las mismas no hayan sido promulgadas al estilo occidental como el resto de las religiones. El Buda mismo dejó claro cuáles son los dogmas y las doctrinas budistas en sus últimos dos sermones, el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana. Esta Tesorería del Dharma fue pasada por transmisión discipular por Siglos en la Tradición Budista, aunque fue solo preservada por un grupo selecto de Grandes Maestros, siendo restaurada en China en el Siglo VI, por el Gran Maestro Chih-i, y perfeccionada en Japón en el Siglo IX, por el Gran Maestro Saicho. Sin embargo, la misma cayó en la oscuridad y el desconocimiento, dando como resultado una plétora de tradiciones y denominaciones budistas a través del tiempo, pero solo existe un Verdadero Budismo. Es por eso que es tan importante, en esta era de la información el dar a conocer el Verdadero Dharma a todas las personas.

Siguiendo la larga tradición de sistematización en el esfuerzo de aculturación de la Tradición del Loto, el Budismo del Loto Reformado hacen público sus Constituciones Dogmáticas sobre los Tres Tesoros. Una Constitución Dogmática es el pronunciamiento oficial y definitivo de una denominación o un grupo religioso sobre un tema en particular, estipulando los fundamentos religiosos, en este caso Budológicos (Teología Budista), sobre su comunidad. Las mismas se basan principalmente en los dos canales de transmisión: Las Escrituras Sagradas (Canon Budista), predominantemente en la Palabra del Buda contenida en los Sutras, y la Tradición Budista.

La primera, Buddhakaya: Constitución Dogmática sobre el Buda y la Naturaleza Búdica de la Escuela del Loto Reformada, detalla los fundamentos Budológicos sobre la figura central del Budismo y su objeto de devoción, el Buda, así como el Espíritu del Buda en todos los seres, su Naturaleza Búdica. En la misma, se presentan los dogmas y doctrinas sobrel a figura del Buda, su Triple Cuerpo (Trikaya). La misma nos muestra la Verdadera Naturaleza del Buda, del mundo, y de todos los seres, así como su Verdadera Misión, Legado y Testamento, detallando igualmente nuestro origen, propósito y meta final.


BUDDHAKAYA

Constitución Dogmática sobre el Buda y la Naturaleza Búdica  

de la Escuela del Loto Reformada (Shingi Hokke Shu)


INTRODUCCIÓN

1. El Buda Eterno, habiéndose revelado y encarnado en el mundo en la figura histórica del Buda Shakyamuni, y habiendo predicado su Dharma Eterno para la salvación de todos los seres sintientes, estableció su Orden o Sangha para preservar su Tesorería Dhármica y continuar su misión en esta Tierra. Por ello, siendo fieles a nuestro Voto del Bodhisattva, como Hijos del Buda en la Tradición del Loto, presentamos la auténtica doctrina budista dada a nosotros por sucesión discipular, para que los Hijos del Buda esparcidos por la Tierra y todos los seres sintientes, agobiados por el veneno de la Ignorancia Fundamental y el sufrimiento, puedan escuchar el mensaje de salvación, y puedan reconocer a su Padre Espiritual y recibir su Legado – el Verdadero Dharma.

 

CAPÍTULO 1

El Verdadero Buda 

2. El Verdadero Budismo, preservado por la Tradición del Loto y contenido hoy día en la escuela Tendai, cree y reconoce que solo hay un Buda, el Buda Eterno, Quien ha Venido del Mundo de la Verdad (Tathagata), Dios de Dioses (Devatideva, ver el Sutra Lalitavistara: 1), Digno de Ofrendas (Arhat), de Conocimiento Correcto y Universal (Samyak-Sambuddha), de Perfecta Claridad y Conducta (Vidyā-Charana-Sampanna), Bien Logrado (Sugata), Quien Comprende el Mundo (Lokavid), Digno e Insuperable (Anuttara), Entrenador de Personas (Purusha-Damya-Sārathi), Maestro de los Seres Celestiales y Humanos (Shāstā-Deva-Manushyānām),  el Honrado por el Mundo (Buddha-Bhagavat), quien es Eterno (Nitya), Santo (Sadhu), Perfecto (Purna), Único (Anuttama), Indivisible, Incomprensible, Omnipresente, Omnibenevolente, Omnisciente, Omnipotente, Inmutable, Veraz, Providente, y Salvador, uno sin segundo y la Totalidad de todas las Existencias y Actividades en el Universo, del cual emanan todos los Budas y Bodhisattvas Celestiales y todo en el Cosmos (ver Sutra de Mahavairocana: 1; y Sutra Vajrasekhara: 1), el cual es su Samadhi Eterno. Es por eso que el Budismo es realmente Monobudista: cree y sigue a un solo Buda, Fuente de Todos los Budas, la Esencia (Tathata) de la cual toda la Existencia emana, el Buda Eterno. Todos estos Budas son, consecuentemente, la misma Persona (Buda Eterno), personalmente distintos, y a su vez, la misma Realidad manifestándose de múltiples formas. Es uno en Esencia y propósito, pero múltiple en personalidades, todos manifestando diferentes aspectos de la Mente Iluminada.

3. El Buda Eterno es coextensivo e idéntico al Universo, por lo que todo existe dentro y es parte del Buda Eterno. Por ello, el Buda Eterno no es una entidad espiritual que permea el Universo, sino que es consustancial con el Universo mismo. Dado a que todas las cosas y seres son parte del Buda Eterno, todas están indivisiblemente interrelacionadas e interconectadas, siendo una sin perder su individualidad y especificidad, siguiendo el Camino Medio. Es por ello que el Budismo es en última instancia Monista, No-Dualista y Panenbudista.

4. El Buda Eterno se encuentra continuamente revelándose y predicando su Dharma Eterno de Salvación, siendo cada elemento dentro del Cosmos parte de su Predicación Eterna, a la vez que aparece y se manifiesta en todos los rincones del Cosmos, realizando su misión dhármica de salvación en respuesta al sufrimiento de los seres sintientes. El Buda Eterno, así, predica su Dharma por medio de la Naturaleza y el Cosmos, así como asume la forma de deidades, seres celestiales, hombres de fe, grandes maestros y una infinidad de formas y nombres, asistido por sus Bodhisattvas, para guiar a los seres en su plan de salvación.

5. En su infinita compasión y sabiduría, luego de guiar por medio de múltiples formas y nombres a los seres de este mundo a través de diferentes medios hábiles en el tiempo, cumpliendo su Voto Primal de Salvar a Todos los Seres Sintientes, el Buda Eterno decidió revelarse completamente y hacerse conocido, manifestándose en la Tierra y encarnando (Nirmanakaya) hace más de 2,500 años en la India como el Buda Shakyamuni, de acuerdo con su Plan Dhármico de Salvación, para salvar a todos los seres del Ciclo del Samsara, aliviar sus sufrimientos, compartir su Gracia con todas sus criaturas y encaminar a todos los seres a cumplir con su Summum Bonus, el propósito más grande de la vida, que es alcanzar el Despertar Espiritual y ser uno con el Buda Eterno – la Budeidad. El Buda fue perfecto hombre y la Verdad misma, perfecto Buda. Por esto, era de este mundo, y a su vez, trascendente; era la Verdad y la encarnación de la Verdad. El Buda fue la materialización de la Verdad misma que apareció entre nosotros para hacerse conocida y revelarnos que somos uno con ella. Es por eso que el Buda es el Tathagata, el Revelador de la Verdad, y es el Camino, la Luz y la Vida. Dado a que todos participamos de su Vida, como manifestaciones de la misma, la Verdad es inherente a nosotros, por lo que debemos de seguir su Camino para descubrirla en nuestro interior.

La Fe en el Budismo no es nada más que esta realización, dada como regalo, para que podamos traerla a nuestro momento presente y vivirla - nuestra unidad fundamental con el Buda Eterno. Dado a que la misma es intangible para la mayoría de las personas, la Verdad misma se manifiesta y encarna y nos llama a comulgar con ella y guiarnos en su Camino. El Buda Shakyamuni es una de esas manifestaciones universales - la Manifestación Suprema - de la Verdad en el Cosmos en esta Tierra (Nirmanakaya), por lo que es el objeto concreto de nuestra fe, así como lo son sus infinitas manifestaciones Espirituales (Sambhogakaya), siendo esta Trinidad Budológica a su vez un espejo de nuestra vida triuna: corpórea (Nirmanakaya), espiritual (Sambhogakaya) y metafísica (Dharmakaya). Así, la Fe Budista es la comunión de nosotros con el Buda en nuestros aspectos triunos. El Buda Eterno, así, nació, creció, y vivió como uno de nosotros, mostrándonos con su vida y ejemplo el Camino del Verdadero Dharma y que todos nosotros, al igual que él, podemos descubrir el Espíritu del Buda (Buddhata) en nosotros, nuestra Naturaleza Búdica (Tathagatagarbha), y alcanzar el Despertar y la Budeidad. Mas el Buda fue mucho más que un hombre, siendo igualmente un Buda, una manifestación y encarnación del Alma del Cosmos (Dharmakaya), y con su encarnación, purificó este mundo, transformando la fábrica misma de la Existencia, y dotó a todos los seres con su Gracia para que pudieran eliminar la oscuridad de la Ignorancia Fundamental y alcanzar la salvación.

6. El Buda Eterno es una forma auto-manifestada del Cosmos (Dharmadhatu) mismo, dado a que es la Manifestación de su Samadhi Eterno, un Mandala, contiene un Orden Divino y se encuentra, en un ciclo eterno, en Via Lucis o en Vías al Despertar, en una Budofanía, y el Samsara es realmente el Nirvana, siendo la manifestación en el espacio y el tiempo del ciclo eterno en el Proceso Dhármico del Despertar. Como nos dice el Sutra de Mahavairocana: “Todas las actividades de su Cuerpo, todas las actividades de su Palabra y todas las actividades de su Mente fueron vistas por todos para revelar el Dharma continuamente a través de todos los reinos de los seres” (Sutra de Mahavairocana, 1)

7. El Cosmos y todo en él en sus infinitas variedades es la manifestación del Samadhi del Buda Eterno en una forma ordenada y entendible, manifestándose como los Tres Aspectos de la Talidad (Tathata): la Esencia del Buda Eterno, su Sabiduría y su Compasión, siendo la Esencia la Consciencia Universal (Amala-Vijnana) o Energía de Vida de la cual emana todo en el Cosmos en sus infinitas manifestaciones (sin perder su Unidad Fundamental); su Sabiduría su infinita y múltiple manifestación ordenada e inteligible; y su Compasión su concretización a la Existencia, con su eventual manifestación y revelación a todos los seres. Por todo esto, el Cosmos y el universo posee personalidad, orden y propósito, y todos los seres juegan un papel importante en el mismo.

8. Ahora, si bien el Cosmos es una manifestación en el espacio y el tiempo del Buda Eterno (ver Sutra Avatamsaka: 4) en su Samadhi, el Buda no es un Dios Creador. El Cosmos y todos sus mundos surgen espontánea y naturalmente como una expresión del Samadhi del Buda Eterno, por medio de procesos naturales (personificados como dioses y seres divinos), de forma ordenada e inteligible, y es guiado y controlado por el Karma y la meta final del Despertar. Este es el Verdadero Vehículo Único (Ekayana), el proceso del Cosmos de llegar al Despertar por medio del vehículo de la conciencia individual de los seres sintientes. El Buda Eterno, en su infinita providencia, por medio de su aparición y revelación, llama misericordiosamente a todos los seres a reconocer su Unidad Fundamental y unirse en su obra eterna de salvación, para permitirnos hacer de este mundo uno mejor, una Tierra Pura.

 

CAPÍTULO 2

Los Tres Cuerpos del Buda 

                9. El Buda Eterno, siendo Uno, posee y se manifiesta en la Trinidad Búdica de los Tres Cuerpos (Trikaya) que son triunos y consubstanciales, y de ellos, surge la multiplicidad e infinidad de Budas y Bodhisattvas Celestiales. La Esencia Unitaria del Buda Eterno (Svabhavikakaya), así como los Tres Cuerpos, surgen del Dharmadhatu; son evoluciones (prtti) del Dharmadhatu (ver Sutra de Lankavatara: 9). Existe en todo el mundo con el Dharmadhatu como su propio ser; es una sabiduría inamovible, un cuerpo eterno del Iluminado. Al ser absoluto, trasciende la comprensión y la especulación humanas; es incognoscible, invisible, inconcebible, sin color ni forma. Además, como hace del Dharmadhatu su propio Ser, es el fundamento y la base de los otros dos cuerpos. Su Aspecto Absoluto es el Cuerpo del Dharma (Dharmakaya) que emana del Cosmos (Dharmadhatu), el Reino Dhármico.

El Buda mismo nos habla de los Tres Cuerpos o Trikaya en un sermón llamado el Sutra de los Tres Cuerpos, donde explica que el Dharmakaya es como el espacio, el Sambhogakaya es como las nubes y el Nirmanakaya es como la lluvia. El Trikaya también puede interpretarse como una descripción de diferentes aspectos de la Iluminación o de la Budeidad misma. El Dharmakaya, a veces traducido como “Cuerpo del Dharma”, o “Cuerpo de la Verdad” o “Cuerpo de la Realidad”, generalmente se refiere a la naturaleza esencial del Buda. El Sambhogakaya y el Nirmanakaya, conocidos colectivamente como cuerpos de forma, se entienden como emanaciones del Dharmakaya, o naturaleza esencial del Buda. En otras palabras, son las manifestaciones de la actividad iluminada del Buda. El Sambhogakaya, a veces traducido como “Cuerpo de Recompensa” o “Cuerpo Emanado”, es la forma de aparición que el Buda adopta para los Bodhisattvas y practicantes en estados meditativos o en sueños. El Nirmanakaya, a veces traducido como “Cuerpo de Manifestación o Transformación” o “Cuerpo Encarnado”, es la forma física del Buda que puede ser vista por cualquier ser sintiente. El Buda, que es capaz de emanar en innumerables formas, lo hace para liberar a los seres a través de la Iluminación y demostración del Dharma. Los Tres Cuerpos se consideran, en última instancia, inseparables.

En el Sutra de los Tres Cuerpos leemos: “Hijo de una familia noble, debes ver los Tres Cuerpos del Tathagata de la siguiente manera. El Dharmakaya debe verse como aquello que es la Esencia del Tathagata. El Sambhogakaya debe considerarse como la esencia de los Bodhisattvas. El Nirmanakaya debe considerarse como la esencia de los seres ordinarios que se comportan con devoción. Hijo de una familia noble, el Dharmakaya sigue siendo la misma naturaleza para todos los Budas. El Sambhogakaya sigue siendo la misma absorción meditativa de todos los Budas. El Nirmanakaya sigue siendo la misma actividad despierta de todos los Budas.” (Sutra de los Tres Cuerpos).

10. El Cuerpo del Dharma (Dharmakaya) es Uno, Increado, Indivisible, Eterno y Puro. El Dharmakaya es el Cosmos, compuesto de los Seis Grandes Elementos (Tierra, Agua, Fuego, Aire y Vacuidad-Talidad, junto a la Consciencia) sin exclusión, y a su vez, la Personalidad (Satya Atman o Mahatman) del Buda, que es el universo mismo y todo lo que está en él; es la esencia de la vida, la Verdad misma. Lo posee todo y no carece nada. El Dharmakaya trasciende toda concepción humana. Es la Sustancia de la sabiduría misma, y, como sustancia no tiene color ni forma ni va o viene de alguna parte, por lo que se encuentra en todas partes, es en sí un aspecto no originado e inextinguible, es decir, sin principio ni fin, que se encuentra en todas partes, en todo momento y en todo lugar y se accede a él mediante la investigación de nuestro propio ser. Este estado es inmutable ya que es absoluto y no tiene límites creados por el tiempo o el espacio, es un algo que no se puede definir ya que no existe forma de definir algo que no tiene principio ni fin, y la única conceptualización posible se asocia con la pureza primordial. El Dharmakaya posee dos aspectos inseparables: el Dharmakaya Impersonal (Nirmala Tathata) y el Dharmakaya Personal o Dharmakaya Hábil (Samala Tathata - todos los Budas). Pero tanto el Dharmakaya Impersonal como el Dharmakaya Personal o Hábil se comunica con los seres de innumerables formas: a través del mundo natural y el Cosmos y la meditación, y la Revelación en el Canon Budista.

11. El Dharmakaya es el Espíritu del Buda Eterno. La Esencia (Buddhata) del Buda lo llena todo y existe eternamente por encima del concepto humano o de las dudas acerca de Buda ya que es sustrato de todo fenómeno manifiesto y de todo ser sintiente siendo al mismo tiempo todo cuanto existe y nada a la vez. Este cuerpo es representado por el Buda Mahavairocana (Dainichi Nyorai). Por esto, la Tradición Budista nos dice que existen dos tipos de Dharmakaya: el Dharmakaya de la Talidad, la Realidad Ultima e impersonal; y el Dharmakaya de la Actividad Hábil o Compasiva, la cual emana del Dharmakaya de la Talidad (Tathata) para asumir forma y revelarse a los seres sintientes. Estos dos aspectos del Dharmakaya corresponden a las dos cualidades principales de la Budeidad, la Sabiduría y la Compasión, la Luz y la Vida.

12. El Sambhogakaya es la Palabra del Buda Eterno, la naturaleza del Buda que emerge del Dharmakaya, dado a su compasión y sabiduría, como un espíritu sin forma que se manifiesta con formas y símbolos como el nacimiento y la muerte, hace votos, entrena y revela su nombre para llevar a todos los seres al Despertar. Es el cuerpo o emanación compasiva del Buda para aparecerse ante los seres en el espacio y el tiempo. La compasión es la Esencia de su cuerpo y el espíritu del Buda busca innumerables formas, medios hábiles y vehículos para instruir a los seres y llevarlos a la emancipación. Como un fuego que una vez encendido no muere hasta su alimento se acaba, la compasión del Buda no cesará hasta que las pasiones se hallan conquistado. Este cuerpo es representado por el Buda Amida o el Buda de la Medicina, así como en otros Budas Celestiales y Trascendentes, que son todos emanaciones hábiles del Buda Eterno.

13. El Nirmanakaya es el Cuerpo del Buda Eterno, que usa para bajar a los mundos y predicar el Dharma a todos los seres. Es la potencialidad encarnada. La razón por la que se le llama también “Cuerpo de Transformación” es que el Dharmadhatu, limitándose a sí mismo, se ha transformado para aparecer en la forma física de un cuerpo humano. El Buda Shakyamuni es el Nirmanakaya del Buda Eterno en la Tierra, y con su encarnación, el Buda Eterno unió la aparente división dual que existe entre el Nirvana, la Unidad, y el Samsara, la multiplicidad, mostrando que son uno en Esencia. Pero su cuerpo encarnado era diferente al nuestro, pues el Buda es el Alma del Cosmos, y todos nosotros, aunque poseamos su Espíritu y somos uno con el Buda Eterno, no somos iguales al Buda Eterno, pues nuestra alma es una concentración individualizada, manifestándose temporalmente dado a causas y condiciones en el espacio y el tiempo, del Alma (Mahatman) del Buda Eterno, por lo que somos finitos, mientras que el Buda es Infinito (ver Sutra de Angulimala y Sutra del Nirvana).

14. Luego de todo esto, podemos ver que el Buda es uno en Esencia, manteniendo su unidad, pero manifestándose en Tres Cuerpos y múltiples personas (Budas). En otras palabras, el Buda es Tri-uno. De forma hipostática, son un solo Ser que posee tres atributos y múltiples personas o manifestaciones:  el Dharmakaya o el Cuerpo del Dharma, que es el Buda Eterno en Esencia; el Sambhogakaya o el Cuerpo de Emanación, que se presenta de innumerables formas (como diferentes Budas y Bodhisattvas) de acuerdo con las necesidades, capacidades y naturalezas de los seres y que se encuentra igualmente en su Dharma, pues el Buda es el Dharma Eterno manifestándose en el lenguaje y en el universo; y el Nirmanakaya o Cuerpo Encarnado, como el Buda Shakyamuni, el cual encarna en los mundos en la forma de los seres y predica el Dharma en su lenguaje. Pero todos proceden del Buda Eterno, y son uno, en relación unos con otros, e inseparables, sin oposición ni distinción en grados o superioridad, cada uno realizando el Voto Primal de acuerdo con su personalidad única, con una sola meta o propósito, que es el llevar a los seres al Despertar, por lo que el Buda nos revela en el Sutra del Nirvana que el verdadero objeto de devoción y el Verdadero Refugio es el Buda Eterno, el Dharmakaya. No confesamos la veneración a varios Budas, sino a un solo Buda, el Buda Eterno. Con esto, cualquier persona que rinde devoción a un Buda, rinde devoción a todos los Budas: el Buda Eterno. Toda discusión sobre la superioridad de un Buda sobre otro solo refleja ignorancia y fanatismo y un entendimiento pobre del Verdadero Dharma del Buda.

15. Podemos usar varias analogías para ilustrar y entender mejor este concepto, aunque debemos aceptar que la Triunidad del Buda es un Misterio, que merece nuestra aceptación con fe, tanto como nuestra admiración. Entre ellas podemos encontrar las siguientes comparaciones: el Sol, sus rayos y la luz; la raíz, el tronco y sus ramas; el océano, los ríos y los riachuelos; y el fuego, y la luz y el calor que emanan del mismo.

16. El Sol es la fuente de toda luz en el mundo, emanando sus rayos por toda la Tierra; de igual forma, el Buda Eterno (Dharmakaya) es la fuente de todos los rayos (Budas, como Sambhogakayas) que otorgan el calor en el mundo (Nirmanakayas). Si bien no podemos ver directamente el Sol, podemos ver sus rayos, y sobre todo, sentirnos cobijados en su calor, en el Buda, y su Dharma. Lo mismo aplica a la analogía del fuego. Usando la analogía del árbol, el Buda Eterno (Dharmakaya) es el que genera y mantiene todo el tronco (Sambhogakaya) y sus ramas (Nirmanakaya), pero el árbol es solo uno. De igual forma, la raíz (Buda Eterno) es lo que da vida y mantiene todo el tronco (Cosmos o Dharmadhatu), y todos los seres son sus ramas. Usando la analogía del océano, toda el agua del mundo es una (Dharmakaya), aunque las diferentes rutas por las que pasa (Sambhogakaya) adquieran su propio sabor, y fluya y se encuentre en diferentes formas (riachuelos y lagos). De igual manera, aunque hay muchos lagos y ríos (enseñanzas o denominaciones budistas), todas fluyen a un solo océano (Verdadero Dharma).

17. Esto igualmente nos muestra que, como el Buda revela en el Sutra del Loto, todas las religiones provienen de diferentes revelaciones hábiles (ver Sutra de Angulimala y Sutra del Loto), pero todas llevan a los seres finalmente a una sola religión, el Verdadero Budismo. No obstante, esto no significa que hoy día todas representen la Verdad, pues no podemos olvidar la Jerarquía de la Verdad, la cual sostiene que de todas las enseñanzas (religiones y filosofías provisionales) en la Tierra predicadas por las diferentes manifestaciones hábiles del Buda Eterno, solo el Dharma Eterno del Buda, sus Enseñanzas Perfectas y Completas del Sutra Avatamsaka (que representa al Buda Eterno y su Dharmakaya), el Sutra del Loto (que representa su Dharma Eterno o Sambhogakaya) y el Sutra del Nirvana (que representa su Sangha Eterna o Nirmanakaya, su Cuerpo en el Mundo), son su Verdadero Dharma – la Verdad Suprema.

18. Así, aunque el Buda Eterno existe fuera en el Cosmos, guiando nuestros pasos, siendo trascendente, también se encuentra dentro de todos los seres sintientes, siendo a su vez inmanente. Como el Buda Eterno, el Buda es la Energía de Vida (Dharmakaya) de la cual emana y que anima todo en el Cosmos; el Fundamento de la Existencia. Por ello, el Buda Eterno también se encuentra entre nosotros (Sambhogakaya), guiando nuestros pasos y apareciendo en los mundos en su forma encarnada (Nirmanakaya) para revelarnos su Dharma de Salvación. Pero no debemos olvidar que, como Hijos del Buda, todos tenemos el Espíritu del Buda dentro de nosotros, nuestra Naturaleza Búdica, la cual nos permite alcanzar el Despertar Espiritual y ser uno con el Buda. Todo el Cosmos y sus seres se encuentran dentro de la Esencia del Buda Eterno, y son sus manifestaciones, atributos y actividades. El cuerpo humano mismo entonces refleja los Tres Cuerpos: el Nirmanakaya es su cuerpo físico, a imagen y naturaleza del Buda Eterno; su Espíritu es el Sambhogakaya, su Naturaleza Búdica, la vida individual que es parte de la Vida Eterna del Buda; y el Dharmakaya es su Verdadera Naturaleza.

19. Por todo esto, cuando hablamos del Buda Eterno, hablamos de la Energía de Vida Mística que existe dentro del Buda, revelada en el Dharma, y que encuentra su comunidad o iglesia universal, compuesta por sus sacerdotes y sus devotos, su Sangha.

20. No obstante, debemos de siempre tener en mente que, no importa cuánto hablemos de la Budología de los Tres Cuerpos, toda descripción será solo ilustrativa y no exhaustiva, pues esto es, como muchas cosas relacionadas con el Buda Eterno, un misterio que escapa nuestro entendimiento dado a nuestras mentes finitas y humanas. Podemos acercarnos a entender estos misterios, pero nunca dominarlos. Pero dado a que el Buda desea que lo comprendamos y lo sigamos, nos revela los secretos de su Verdadera Esencia para que nos familiaricemos con él, nuestro Padre Espiritual. Por ello, desciende a nuestro nivel y nos revela los misterios de su Verdadera Naturaleza por medio de parábolas, historias y sermones, sacados de la experiencia humana. Por esto, debemos de acercarnos a estas enseñanzas con un corazón y una mente abierta, pero sobre todo, con mucha humildad.

21. Por todo esto, podemos ver que solo existe un Buda, el Buda Eterno, del cual emanan todos los Budas en las Diez Direcciones y los Tres Tiempos – esto es el Monobudismo. Este es el Verdadero Refugio y el verdadero objeto de devoción de la Fe Budista.

 

CAPÍTULO 3

El Despertar del Buda y su Importancia en el Mundo

                22. El Buda Eterno hizo un Voto Primal, que surgió espontáneamente desde el Centro de su Ser en respuesta al sufrimiento y la Ignorancia de los seres, de salvar a todos y cada uno de los seres sintientes de las garras de la Ignorancia y el sufrimiento y llevarlos al Despertar, la salvación de la rueda interminable de nacimientos y muertes del Samsara. Es el Voto Primal que surge del Corazón mismo de la Existencia lo que anima a todas las criaturas y les dota del Espíritu del Buda, su Naturaleza Búdica. Como nos dice el Buda en el Sutra del Loto: “Todos los días pienso: '¿Cómo puedo guiar a todos los seres vivientes a entrar en el Camino insuperable para adquirir rápidamente el cuerpo de un Buda?'” (Sutra del Loto: 16) La Tradición Budista nos dice que es raro nacer en una vida humana, pero es aún más raro el que aparezca un Buda en un mundo. Los Budas aparecen en los mundos una vez se dan las circunstancias necesarias y los seres están listos para aceptar su existencia y revelación y abrazar su Dharma. Por ello, antes de su aparición, los Budas se manifiestan hábilmente en diferentes tiempos, con diversos nombres y formas y predican un Proto-Dharma para guiar a los seres por el camino del bien, alejarlos del mal, y preparar sus mentes y corazones para su eventual aparición como un Buda. Podemos ver pistas de su rol salvador trinitario en el Universo y en sus revelaciones anteriores a su Revelación Dhármica. Esta es la raíz de la mayoría de las filosofías y religiones positivas e históricas de la humanidad. Solo el Verdadero Dharma Eterno, el Budismo, puede llevar segura y finalmente a los seres al Despertar y la salvación.

23. La Tradición también nos dice que, si bien es raro que aparezca un Buda en el mundo, es aún más raro el que predique su Verdadero Dharma. Con su Despertar en esta Tierra, el Buda Shakyamuni logró transfigurarse y asumir total plenitud de su Completa Budeidad como el Buda Eterno, descartando temporalmente su forma hábil terrenal, pronunciando con su Voz Dorada su primer sermón, el Sutra Avatamsaka, en lo que hoy conocemos como el Sermón de la Guirnalda de Flores. Con este primer sermón en este sistema mundial, el Buda colocó la Semilla del Despertar, su Espíritu – nuestra Naturaleza Búdica – en el corazón de todos los seres.

                24. Tras su Despertar, el Buda, quien desde entonces es conocido en nuestro mundo como el Buda Shakyamuni, el Sabio de los Shakyas, transformó nuestro sistema mundial, permitiéndole a todos los seres – con su aparición, la conquista de Mara (la Ilusión y el Pecado), y su Despertar – alcanzar en el futuro el Despertar de la Budeidad. Con ello, el Buda hizo una apertura, abrió una posibilidad, en el Velo de la Ignorancia que cubre los ojos, las mentes y los corazones de todos los seres; que cubre su Naturaleza Búdica, y desde ese entonces, todos los seres pueden acceder a la salvación. Ahora, gracias al Despertar del Buda, podemos participar de su Vida Eterna y hacer su vida una realidad en la nuestra. Por todo esto, esto fue un evento con repercusiones cósmicas cuya importancia no somos capaces de vislumbrar.

                25. El Despertar del Buda fue nuestro Despertar, y desde entonces, todos poseemos el más grande regalo, su Espíritu: nuestra Naturaleza Búdica, y este regalo puede ser descubierto por medio de su Dharma Eterno y su Orden, la Sangha. La forma en la cual podemos acceder a nuestro regalo, nuestra salvación, es por medio de la comunión con el Buda Eterno, ya sea por medio de la Meditación, el Nembutsu (Recitación del Nombre Sagrado del Buda) y alguna otra práctica devocional budista. Por medio de los Mandamientos Budistas o Preceptos, podemos actuar como un Buda; por medio de la Liturgia y la recitación de Sutras, podemos hablar como un Buda; y por medio de la meditación en la vida diaria y el Nembutsu, podemos pensar como un Buda. Todo esto nos permite unir nuestros cuerpos, palabras y pensamientos y actuar de acuerdo con las Acciones, Palabras y Pensamientos del Buda Eterno, realizando su Voluntad con compasión y sabiduría en el mundo.

                26. Nuestro Despertar no se da en un solo instante; no es un momento en nuestra práctica que alcanzamos y todo termina. El Despertar es un proceso, no una meta ni un momento, que se desenvuelve en la totalidad del transcurso de nuestras múltiples vidas. Igualmente, el Despertar no es algo que logramos solos, sino que se da en comunidad, con todos los seres sintientes. Es por esto que uno de los Tres Tesoros, junto con el Buda Eterno y su Dharma, es la Sangha, la comunidad de sacerdotes y creyentes budistas; la Familia del Buda; su Iglesia en la Tierra. Nuestra Naturaleza Búdica, dada como regalo por el Buda en el momento de su Despertar, nos llama a seguir los pasos del Buda, a comulgar con su Esencia, y realizar nuestro mayor potencial: ser Hijos del Buda – Bodhisattvas - y realizar su labor dhármica en la Tierra.

                27. Nuestro proceso al Despertar es un proceso y un movimiento continuo hacia el Buda Eterno. El mismo es uno de sinergia: la unión de nuestros esfuerzos con la Gracia o el esfuerzo del Voto Primal del Buda Eterno. Esta es la Budosis (Atma Paramita): nuestro Despertar como Budas.

                28. Dado a que el Buda fue la encarnación del Alma del Cosmos, el Buda Shakyamuni no murió (Parinirvana). Como nos dice el Buda en el Sutra del Loto: “Ha pasado un período de tiempo inmensamente largo desde que me convertí en Buda. Mi esperanza de vida es inconmensurable asamkhya kalpas. Eterno e inmortal, siempre he estado morando aquí sin entrar nunca en el Parinirvana”. (Sutra del Loto, 16). Tras su aparente muerte, la cual fue mostrada como medio hábil, su Espíritu se mantiene en el mundo en su Gracia, en su Dharma y en su Sangha, los Tres Tesoros.

29. El Buda es verdaderamente el protector, pues nos protege de los males externos e internos, como nuestro mal karma, productos de la ilusión y de los malos patrones habituales de la mente. Igualmente, el Buda es nuestro Refugio. ¿Qué es un refugio? Es un lugar o una persona a donde vamos para protegernos y sentirnos cuidados; es un oasis en medio del mar turbulento de la vida; es nuestra fuente y nuestro Verdadero Ser. Es por eso que el Buda posee las tres cualidades de Padre, pues es el padre espiritual de todos los seres; posee la cualidad del Maestro, pues nos predica su Dharma Eterno de Salvación; y posee la cualidad del Soberano pues es el Verdadero Rey del Cosmos. Finalmente, todo esto nos muestra que el Buda es nuestro Verdadero Salvador, pues los dioses nos pueden salvar de muchas aflicciones en la vida, pero solo el Buda nos puede otorgar su Vida Eterna y la salvación de la oscuridad de la Ignorancia y el océano de nacimientos y muertes dentro de la Rueda del Samsara.

               30. Gracias a todo esto, vemos que el Buda Eterno, siendo trascendente, omnipotente, omnisciente y omnipresente, no es algo alejado de nosotros, una fuerza impersonal – no es un algo, sino un alguien – por lo que se encuentra constantemente envuelto en el mundo y guiándonos en nuestras vidas, por lo que es igualmente inmanente y su Espíritu mora en todos los seres en su Naturaleza Búdica.

                31. Tras su Despertar en este mundo, el Buda predicó su Dharma Eterno de acuerdo con su Plan Dhármico de Salvación, el cual es presentado por la escuela Tendai como el Esquema de los Cinco Periodos y Ocho Enseñanzas. Este Plan Dhármico fue diseñado hábilmente por el Buda para llevar a los seres gradualmente a abrir sus mentes y corazones y purificar sus concepciones sobre la vida y sí mismos y pudieran vislumbrar poco a poco la Verdad de su Revelación, la cual fue revelada completamente en el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana, el Legado y Testamento del Buda en el Mundo y su Verdadero Dharma. Así, todos los Sutras o enseñanzas anteriores del Buda en sus primeros cuarenta años, tanto Hinayana como Mahayana, así como los Tres Vehículos (Shravaka, Pratyekabuddha y Bodhisattva) fueron provisionales, expedientes y temporales, para poder preparar a los seres para su Revelación Final contenida en el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana. Este es el Verdadero Budismo, el Vehículo Único – el Ekayana, preservado y custodiado por la Tradición del Loto contenida hoy día por la escuela Tendai. Como nos dice el Buda en el Sutra del Loto: “En esencia, he revelado y expuesto todas las enseñanzas del Tathagata, todos los Poderes Divinos del Tathagata, todos los Tesoros Secretos del Tathagata y todos los profundos acontecimientos históricos del Tathagata en el Sutra del Loto”. (Sutra del Loto, 21). “A los que no han obtenido la liberación, yo los libraré. A aquellos que no han sido iluminados, Yo los iluminaré. A aquellos que no han sido pacíficos, les otorgaré paz. A aquellos que aún no han alcanzado el Nirvana, los guiaré hacia el Nirvana. Entiendo las vidas presentes y futuras tal como son. Yo soy el Omnisciente. Yo soy el Omnispectivo. Conozco el Camino, abro el Camino y lo explico. ¡Todos ustedes, dioses celestiales, humanos y asuras, vengan a mí y escuchen mi Dharma!” (Sutra del Loto, 5).

                32. Todo en el Cosmos, al igual que las Cuatro Marcas del Samsara, existen con el propósito de permitirnos alcanzar nuestro Despertar; son elementos dentro de la Consciencia Universal para permitirle al Buda Eterno reflexionar y progresar hacia su Despertar; para el Tathata, por medio de los muchos (seres sintientes), pueda reconocer el Uno (Buda Eterno).

 

CAPÍTULO 4

La Naturaleza Búdica

                33. Dado a que todos somos uno con el Buda Eterno y que el Cosmos es su Samadhi Eterno, todos poseemos el Espíritu del Buda (Buddhata), nuestra Naturaleza Búdica (Tathagatagarbha), la cual es la Semilla del Despertar. Esta es la causa indirecta de nuestra Budeidad o unidad con el Buda. Pero igualmente, dado a que poseemos el Espíritu del Buda Eterno y somos uno con el mismo, poseemos innatamente el deseo de alcanzar nuestra Budeidad. Esta es la causa directa de la misma. Cuando alcanzamos nuestro Despertar, podemos transformar las Cuatro Marcas del Samsara de la Impermanencia (Anicca), el Sufrimiento (Dukkha), la Impureza (Mala) y el No-Ser (Anatman) en las Cuatro Marcas del Nirvana de Eternidad (Nitya), Felicidad (Sukkah), Pureza (Suddha) y Verdadero Ser (Mahatman o Satya Atman).

                34. Es cierto que los seres humanos están inmersos en el Mundo del Sufrimiento y están muy alejados del Mundo del Buda. Pero vista desde el punto de vista último, el Samsara, la esencia de la mente humana, es transparentemente luminosa; ha perdido su luz sólo porque está cubierta de contaminación adventicia. Cuando se ha eliminado la impureza adventicia, la Verdadera Mente o Naturaleza Búdica se hace evidente. Ningún ser vivo puede existir fuera del mundo de lo Absoluto (Tathata); no pueden escapar del Dharmadhatu. Así como los pájaros vuelan libremente en el aire, todos los seres sintientes respiran la dentro del Cuerpo del Buda Eterno. Así como todas las cosas están llenas de aire, todos los seres vivientes están llenos de la Naturaleza Búdica.

Debido a que todos los seres vivientes poseen esa Naturaleza Búdica oculta dentro de sí mismos, se les considera como el germen que produce al Buda. Por lo tanto, se dice que todo ser viviente es un Tathagatagarbha; poseen el Espíritu del Buda Eterno y pueden volverse uno con el Buda. Si bien todos los seres poseen el Espíritu del Buda, su Naturaleza Búdica, la misma se encuentra oscurecida por los deseos, pasiones, mal karma y las limitaciones de la Existencia, al igual que el Sol es oscurecido por las nubes. No obstante, nuestra Verdadera Naturaleza es eterna, luminosa, incambiable, impoluta e incorruptible. Nuestra consciencia es nuestra Naturaleza Búdica, el Espíritu (y por ello el llamado) del Buda Eterno. Este es nuestro Verdadero Ser.

                35. El Buda predicó la inexistencia del Ser (Anatman) el principio y en el medio de su Ministerio Público, cuando predicó los Sutras Agamas o Hinayana y los Sutras Mahayanas Provisionales para refutar las ideas erróneas del Ser o el Alma que existían en su tiempo y pavimentar el camino para la revelación del Verdadero Ser, la Naturaleza Búdica, el Espíritu del Buda dentro de todos los seres, que reveló posteriormente en su ministerio, como en el Sutra de Angulimala, y confirmó cerca del final de su vida terrenal y física en este mundo en el Sutra del Nirvana, como nos dice el Buda: “Dado a que el Verdadero Ser es diferente al Ser predicado por los otros maestros y personas del mundo, el Buda predicó inicialmente el No-Ser…Entiendan que el Ser es real, permanente y no está sujeto a cambios ni a la destrucción, poseyendo buenas cualidades y soberanía. Como el doctor versado en todas las medicinas, el Buda igualmente enseña el Verdadero Dharma por el bien de todos los seres sintientes…Yo realmente no enseño que no existe el Ser, sino que revelo que todos los seres poseen la Naturaleza Búdica. ¿No es la Naturaleza Búdica el Ser? Por ello, no predico una enseñanza nihilista…Solo los tontos se aferran a la enseñanza de que no existe el Ser; los sabios conocen que la existencia del Ser y la no existencia del ser es no-dual” (Sutra del Nirvana: 22). La diferencia entre el Verdadero Ser y el ser falso [de otras religiones y filosofías] es que el Verdadero Ser es a su vez uno con todos los seres y con el Buda Eterno, y es muchos y se encuentra dentro de todos los seres sintientes. Este es el Ser que alcanza el Despertar y la Budeidad y continúa realizando la labor del Buda, el Camino del Bodhisattva, en el Cosmos.

36. El Buda Eterno, por medio del Buda Shakyamuni en el Sutra del Loto, profetizó el Despertar de todos los seres, por lo que nuestra salvación está asegurada.  Como nos dice el Buda en el Sutra del Loto: “¡Ya que todos ustedes están despiertos al hecho de que todos los Budas, los Maestros de los Mundos, aplican los medios hábiles para enseñar el Dharma, no tengan más dudas y dejen que sus corazones se llenen de inmensa alegría! ¡Porque sabéis que vosotros también os convertiréis en Budas!” (Sutra del Loto: 2). Este es el Despertar inmanifiesto, que debemos de hacer manifiesto por medio de la fe, el estudio y la práctica budista.

                37. Debido a que todos los seres poseen el Espíritu del Buda Eterno, su Naturaleza Búdica, todos pueden descubrir al Buda Eterno en su corazón, comprobar la veracidad del Dharma, y comulgar con el Buda Eterno por medio de la Meditación y la Práctica Budista. Esto nos permite comulgar con el Buda Eterno y conectar con nuestra Verdadera Naturaleza, manifestando nuestra Budeidad Innata en el mundo. La salvación en el Verdadero Budismo es un proceso sinergético entre la Gracia del Buda Eterno y el esfuerzo individual, por lo cual ambos son necesarios (y en esencia son uno). El Buda Eterno, en su infinita sabiduría, hace uso de la cooperación de todos los seres sintientes, en un vestigio de su misericordia, compasión y bondad, pues el Buda no solo trae a los seres a la Existencia, sino que les otorga la dignidad de actuar libremente, cooperando en su Plan Dhármico, actuando como sus Hijos, Bodhisattvas, en su salvación. De hecho, todos ya hemos sido salvos, pues nuestro Despertar y Renacimiento ya han sido asegurados por el Buda, por lo que toda práctica budista es solo su actualización, voluntaria, en respuesta de gratitud, y para cumplir nuestro compromiso como Hijos del Buda, Bodhisattvas, en la salvación de todos los seres sintientes, y para hacer de este mundo una Tierra Pura.

38. Cuando comulgamos con el Buda Eterno, manifestamos nuestra Naturaleza Búdica y nos alineamos con el orden iluminado del Universo, manifestando nuestra Verdadera Naturaleza, actuando con mayor sabiduría y compasión en el mundo. Así, manifestamos nuestra Budeidad Innata cuando pensamos, hablamos y actuamos de acuerdo como el Buda Eterno, permitiéndonos alcanzar nuestro Despertar y nuestra Budeidad en esta vida y en este cuerpo.

39. El Buda Eterno es nuestro Padre Espiritual porque todo tiene su origen y su fin dentro del Buda, así como todos procedemos del Buda, por lo que todos somos sus hijos, y porque el Buda nos ama y nos protege como un padre lo haría con sus hijos. Esto nos llama a tener una relación íntima con el Buda, y a conversar con él por medio de su Palabra, contenida en el Canon Budista. Esto nos lleva a tomar toda su Palabra con fe, a unirnos a su Familia, la Sangha, y vivir vidas comprometidas a realizar su labor dhármica por todo el mundo.

40. El Budismo, sin el Buda Eterno, no tiene sentido, pues es la figura del Buda la que designa la actividad iluminada inherente en el Cosmos y en todos los seres sintientes. Cuando tomamos Refugio en el Buda Eterno, el Buda igualmente toma refugio en nosotros, pues es a través de nosotros que continúa su actividad salvífica iluminada. La aparición del Buda en la Tierra es el comienzo de una nueva vida, una vida espiritual. Su encarnación en este mundo es una historia de amor, donde el Buda Eterno aparece ente nosotros y vive entre nosotros, invitándonos a ser íntimos con él, su amigo, revelándonos su Dharma Eterno, para que todos podamos alcanzar nuestro Despertar, nuestra salvación, y para que todos podamos vivir como sus Hijos, Bodhisattvas, realizando con su Gracia su obra en la Tierra. Esta es la buena nueva que debemos de compartir, respirar y vivir en todo momento.

* * *

* Este documento titulado Buddhakaya: Constitución Dogmática sobre el Buda y la Naturaleza Búdica no refleja necesariamente las doctrinas y enseñanzas de la escuela Tendai en Japón, sino que son los fundamentos budológicos y dogmáticos encontrados en el Canon y la Tradición, por lo que son los profesados por el Templo Tendai de Puerto Rico y su Sangha Hispana.  

 Este material fue publicado para uso exclusivo en Catecismos del Templo Tendai de Puerto Rico y Sanghas afiliadas.

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martes, 12 de diciembre de 2023

El Verdadero Buda: El Camino, la Verdad y la Vida - Sermón Conmemorativo del Despertar del Buda 2023

 


Este Sermón del Día Bodhi o del Despertar del Buda fue dado durante el Retiro Budista del Despertar del Buda, dado en el Centro Zen de Puerto Rico el pasado 2 de Diciembre del 2023.

En estos días, en los templos en todo Japón, se celebra el Shaka Jodo-E, la Conmemoración del Despertar del Buda Shakyamuni. Hoy, nos reunimos aquí para conmemorar la revelación del Salvador del Mundo, nuestro Padre y nuestro Maestro, quien con su vida nos mostró que todos los seres pueden alcanzar el Despertar Espiritual y descubrir el Espíritu del Buda dentro de todos, nuestra Naturaleza Búdica, y así, transformar nuestras vidas. ¿Qué significa el Despertar del Buda, hace más de 2,500 años, para nosotros, las personas del Siglo XXI? Hoy, más que nunca, es un momento importante para reflexionar sobre el impacto que el Despertar del Buda tiene en nuestras vidas.

El relato canónico que recuenta el momento del Despertar del Buda se encuentra en el Sutra Avatamsaka (Sutra de la Guirnalda de Flores), el primer sermón dado por el Buda, justo en el momento de su Budeidad. En este Sutra, el narrador nos muestra una visualización perfecta de este momento, para que el mismo quede grabado en nuestra consciencia y podamos compartir su experiencia iluminadora. En el mismo, leemos:

“En ese momento el Buda estaba en la tierra de Magadha, en un estado de pureza, en el sitio de la Iluminación, acabando de realizar su Despertar. El suelo era sólido y firme, hecho de diamantes, adornado con exquisitos discos de joyas y una miríada de flores preciosas, con cristales puros y transparentes. El océano de características de los diversos colores apareció en una extensión infinita. Había estandartes de piedras preciosas, que constantemente emitían luz brillante y producían hermosos sonidos. Redes de miríadas de gemas y guirnaldas de flores exquisitamente perfumadas colgaban por todas partes. Las joyas más finas aparecieron espontáneamente, lloviendo cantidades inagotables de gemas y hermosas flores por todas partes en la tierra. Había hileras de árboles joya, sus ramas y follaje lustrosos y exuberantes. Por el poder espiritual de Buda, hizo que todos los adornos de este sitio de Iluminación se reflejaran en él.

“El Árbol de la Iluminación era alto y sobresaliente. Su tronco era de diamante, sus ramas principales eran de lapislázuli, sus ramas y ramitas eran de varios elementos preciosos. Las hojas, extendiéndose en todas direcciones, daban sombra, como nubes. Las preciosas flores eran de varios colores, las ramitas ramificadas extendían sus sombras. También los frutos eran joyas que contenían un resplandor resplandeciente. Toda la circunferencia del árbol emanaba luz; dentro de la luz llovieron piedras preciosas, y dentro de cada gema había seres iluminados, en grandes huestes como nubes, apareciendo simultáneamente. Además, en virtud del asombroso poder espiritual del Buda, el Árbol de la Iluminación emitía constantemente sonidos sublimes que hablaban varias verdades sin fin.”

Como vemos, desde el momento de su Despertar, el mundo fue transformado por el poder espiritual del Buda. Interesantemente, el Árbol de la Iluminación no se encontraba fuera de este mundo, en una Tierra Pura, sino que se encontraba precisamente en esta Tierra, en este mundo. El Sutra continúa:

“En ese momento, el Buda, el Honrado por el Mundo, en este entorno, alcanzó la conciencia suprema y correcta de todas las cosas. Su conocimiento entró en todos los tiempos con completa ecuanimidad; su cuerpo llenó todos los mundos; su voz coincidió universalmente con todas las tierras en las diez direcciones. Como el espacio, que contiene todas las formas, no hizo discriminación entre todos los objetos. Y, como el espacio se extiende por todas partes, entró en todas las tierras con ecuanimidad. Su cuerpo siempre se sentó omnipresente en todos los sitios de Iluminación. Entre la hueste de seres iluminados, su luz imponente brillaba claramente, como el sol que emerge, iluminando el mundo. El océano de innumerables virtudes que practicó en todos los tiempos era completamente puro, y demostró constantemente la producción de todas las tierras de Buda, sus formas ilimitadas y esferas de luz que se extienden por todo el cosmos, igual e imparcialmente. Expuso todas las verdades, como esparciendo grandes nubes. Cada una de las puntas de sus cabellos pudo contener todos los mundos sin interferencias, manifestando en cada uno poderes espirituales inconmensurables, enseñando y civilizando a todos los seres sintientes. Su cuerpo se extendía en las diez direcciones, pero sin ir ni venir. Su conocimiento entró en todas las formas y se dio cuenta de la vacuidad de las cosas. Todas las manifestaciones milagrosas de los Budas del pasado, presente y futuro fueron todas vistas en su luz, y todos los adornos de eones inconcebibles fueron revelados.”

Ahora, este fue un evento que pudo fácilmente ser visto por todas las personas de este mundo, así como los seres de todos los mundos en el Cosmos. Pero, ¿por qué los seres sintientes que estaban a su alrededor en este mundo no lo pudieron ver? El mismo Sutra nos dice: “¿Por qué los discípulos no vieron nada de esto? Por falta de las correspondientes raíces de bondad. Porque no habían acumulado las raíces de la bondad que conducen a la visión de la transfiguración de todos los Budas.”

Desde que el Buda Shakyamuni, el Alma del Cosmos, encarnó en este mundo, este mundo fue purificado y se abrieron de par en par las puertas del Despertar de la salvación para todos los seres sintientes. Antes de ese momento, ningún otro ser había alcanzado la salvación, y sin embargo, desde ese instante, todos los seres en el pasado, presente y futuro aseguraron la misma, su Despertar. Tal es el poder del Buda.

El Buda apareció en este mundo hace más de 2,500 y nos reveló su Dharma Eterno, el cual contiene todo lo que necesitamos para aliviar nuestro sufrimiento, el impacto de la impermanencia, los estragos espirituales y mundanos que nos causa este ser finito y falso que llamamos el ego, y todas nuestras impurezas kármicas, y alcanzar nuestro Despertar, para poder vivir vidas plenas llenas de Felicidad, participando en su Eternidad, descubriendo nuestro Verdadero Ser, y viviendo en Pureza. Todo esto se encuentra en el Buddha Dharma. Su vida misma fue un medio hábil para darnos a todos el ejemplo de que todos los seres pueden alcanzar la vida espiritual en este cuerpo y en este mundo.

El Buda fue perfecto hombre y la Verdad misma, perfecto Buda. Por esto, era de este mundo, y a su vez, trascendente; era la Verdad y la encarnación de la Verdad. El Buda fue la materialización de la Verdad misma que apareció entre nosotros para hacerse conocida y revelarnos que somos uno con ella. Es por eso que el Buda es el Tathagata, el Revelador de la Verdad, y es el Camino, la Verdad y la Vida. Dado a que todos participamos de su Vida, como manifestaciones de la misma, la Verdad es inherente a nosotros, por lo que debemos de seguir su Camino para descubrirla en nuestro interior. La Fe en el Budismo no es nada más que esta realización, dada como regalo, para que podamos traerla a nuestro momento presente y vivirla - nuestra unidad fundamental con el Buda Eterno. Dado a que la misma es intangible para la mayoría de las personas, la Verdad misma se manifiesta y encarna y nos llama a comulgar cn ella y guiarnos en su Camino. El Buda Shakyamuni es una de esas manifestaciones universales - la Manifestación Suprema - de la Verdad en el Cosmos en esta Tierra (Nirmanakaya), por lo que es el objeto concreto de nuestra fe, así como lo son sus infinitas manifestaciones Espirituales (Sambhogakaya), siendo esta Trinidad Budológica a su vez un espejo de nuestra vida triuna: corpórea (Nirmanakaya), espiritual (Sambhogakaya) y metafísica (Dharmakaya). Así, la Fe Budista es la comunión de nosotros con el Buda en nuestros aspectos triunos.

El Buda, siendo el Infinito, encarnó en un ser finito y nació, creció, rió, lloró, maduró, se casó, tuvo un hijo y una vida plena. Todo esto para mostrarnos que fue un Perfecto Buda y fue un perfecto humano, y que de igual forma, todos podemos alcanzar nuestra Budeidad en el mundo. Sin embargo, existe mucho más en la vida que solo lo limitado que experimentamos en este mundo como seres humanos: el Cosmos es infinito y nuestras vidas eternas, y todos estamos fundamentalmente interconectados, por lo que todos compartimos las fortunas y desgracias, el sufrimiento y la felicidad de todos los seres, por lo que debemos aspirar a una meta más alta que solo la vida que compartimos con la humanidad. Por eso debemos de “abandonar nuestro hogar”, como nos dice el Buda, esto es, debemos de abrir nuestros corazones y mentes y salir de nuestra zona de comfort, abandonar nuestras ideas y conceptos erróneos de nosotros y del mundo y embarcarnos en el estudio y la práctica del Dharma, aquí, ahora y donde estamos, bajo nuestro propio Árbol de la Iluminación. Debemos sentarnos a meditar y descubrir el Espíritu del Buda que se encuentra ahora mismo sentado en el medio de nuestro corazón - nuestra Naturaleza Búdica - y manifestarlo en nuestra vida diaria, alcanzar nuestro Despertar, y compartir el Dharma y salvar a todos los seres. Cuando lo hacemos, el Buda se levanta de debajo del Árbol

Bodhi y comienza su ministerio dhármico de salvación. Cuando compartimos el Dharma con otras personas, somos el Buda predicando el Dharma. Cuando ayudamos a otros, somos el Buda ayudando a otros. El Buda vive en nosotros y vivimos en el Buda y somos uno, porque el nacimiento del Buda marca el comienzo del Cosmos, y su Despertar el comienzo de nuestra vida espiritual; nuestro despertar del Sueño de la Ignorancia y el comienzo de una nueva vida; una nueva vida en la Familia del Buda, en la Sangha.

Es sin dudas, una gran bendición el que todos estemos ahora aquí reunidos y conmemoremos la vida y la obra del Salvador del Mundo, pues, es raro nacer como un ser humano; es raro nacer en un mundo donde haya aparecido un Buda; es raro haber nacido en un mundo donde ese Buda haya predicado el Dharma; es más raro aún el haber obtenido los méritos para encontrar el Dharma del Buda; pero es mucho más raro, invaluable y precioso el haber encontrado su Verdadero Dharma, y poderlo compartir con otros. Si lo hemos encontrado y nos reunimos hoy para hablar de él en su Nombre, es porque todos nosotros hemos estado a los pies del Buda, lo hemos seguido fielmente, y hoy nos hemos encontrado para honrarlo y continuar cumpliendo nuestros votos, votos que hicimos hace eones de cumplir la misión del Buda y aparecer en este mundo, y continuar llevando a los seres a su salvación. Esta misión no ha sido fácil, pero la realizamos con gusto y júbilo, porque por más difícil que haya sido, sea y siga siendo, realizamos nuestra misión decididos, con la armadura de la compasión y sosteniendo la espada de la sabiduría, porque si estamos con el Buda, nada puede contra nosotros. Ahora, debemos derrotar las huestes de Mara, la Ignorancia, primero en nosotros, y luego, en el mundo.

Todos venos al mundo con dones, fruto del poder de nuestras virtudes y méritos de nuestras prácticas de vidas pasadas. Estos se pueden manifestar en nuestro llamado social, nuestra vocación o profesión, o esas cualidades y cosas en las que somos buenos y por las cuales las personas nos reconocen. Estas son nuestras herramientas para poder realizar nuestra labor en la tierra. Reflexiona profundamente sobre qué cualidades positivas tienes que puedes bridar en tu hogar, en tu trabajo, en tu comunidad y en el mundo. Esta es la forma en que realizarás tu compromiso del Bodhisattva en esta existencia.

El Sutra Avatamsaka nos dice:

“El Nombre del Buda es difícil de encontrar incluso en mil millones de eones.
Cuánto más la vista del Buda, supremo, que acaba con todos los deseos.
El Buda aparece como la Luz del Mundo, la meta de toda Verdad,
Digno de las ofrendas de los tres mundos, purificador de todos los seres.

“Aquellos que consideran la forma física del impecable mejor de los seres
Nunca se cansan de él, incluso en incontables eones.
Descendencia del Vencedor mirando el cuerpo de forma del Señor de los Humanos
Desapegados, se dedican puramente a la Iluminación, buscando la meta más alta.

“Esta es la puerta a la Iluminación, la encarnación corpórea del gran sabio,
De donde emanan poderes intelectuales analíticos inagotables y sin trabas.
Habiendo iluminado seres infinitos, el Gran Sabio predice su suprema
Iluminación, conduciéndolos al Gran Vehículo.

“El gran campo de bendiciones, una esfera de conocimiento, ha emergido
E ilumina infinitos seres, aumentando la masa de la virtud.
No hay temor de los malos caminos para aquellos que se asocian ahora con el Buda,
El que corta la red de la miseria y purifica la masa del conocimiento.

“Una gran mente nace en aquellos que ven al Buda,
Nace la sabiduría y el poder inconmensurables, radiantes como la luna.
Estarán seguros de la Iluminación, habiendo visto al Buda,
Y estarán seguros de que ellos mismos se convertirán en Budas.”

Este es el momento de resolver manifestar nuestra Naturaleza Búdica y realizar nuestra labor del Bodhisattva. Este es nuestro mundo, y, al igual que el Buda, no podemos dejar que la oscuridad y la Ignorancia arropen el mundo. Ahora que recordamos que hemos hecho tales votos en un pasado lejano, y que nos hemos reunido hoy con tal misión ¿cómo no podemos predicar el Dharma por las diez direcciones? El Sutra Avatamsaka nos dice:

“Un hombre o una mujer que se embarca en el Gran Vehículo, imbuido de diez infatigables determinaciones, entrará en la etapa de realización de la Talidad, por no hablar de la etapa de los seres iluminados. ¿Cuáles son las diez? La infatigable resolución de ver, asistir y servir todos los Budas; construir todas las raíces de la bondad sin retroceder; buscar todas las verdades; practicar todos los caminos trascendentes de los seres iluminados; lograr plenamente todas las concentraciones de los seres iluminados; entrar sucesivamente en todas las edades; purificar completamente todos los océanos de las tierras del Buda en las diez direcciones; llevar a todos los reinos de los seres sintientes al desarrollo perfecto; llevar a cabo las prácticas de los seres iluminados en todas las tierras y épocas; alcanzar plenamente cada poder de los Budas madurando a todos los seres a través del proceso de practicar como muchas formas trascendentes como átomos en todas las tierras del Buda para madurar cada ser. Los hombres o mujeres con fe que están imbuidos de estas diez determinaciones infatigables crecen en todas las raíces de bondad, abandonan todas las tendencias mundanas compulsivas y rutinarias, abandonan todas las castas sociales, van más allá de todas las etapas de la emancipación individual, nacen en la familia de todos los Budas, cumplen los votos de los seres iluminados, se vuelven puros con el logro de todas las cualidades de los iluminados, se clarifican en todas las prácticas de los seres iluminados, desarrollan todos los poderes de los Budas, vencen a todos los demonios y seres desafiantes, progresan a través de todas las etapas de los seres iluminados y alcanzan la Budeidad.”

Estas son las prácticas y determinaciones que juramos realizar en un pasado lejano. Nuestra Budeidad ya ha sido profetizada y garantizada, ahora, solo debemos de realizarla y ser dignos del a misma. Como Hijos del Buda, debemos de reconocer la Naturaleza Búdica - al Buda Eterno - en todos los seres; debemos de servir al Buda en todos los seres; debemos de buscar siempre la Verdad del Dharma; debemos de realizar el trabajo del Bodhisattva; debemos de progresar y avanzar en nuestra fe y práctica; debemos de llegar a todos los seres sintientes; debemos de iluminar y mejorar todos los lugares donde vayamos; debemos de comprometernos a realizar esta labor por el resto de la eternidad.

El Buda no se encuentra fuera, ni en los libros de historia, ni en las estatuas de los templos, sino que el verdadero Buda se encuentra aquí y ahora mismo presente en el corazón de todos sus Hijos, de todos ustedes. Y cuando pensamos, hablamos y actuamos de acuerdo con la Voluntad del Buda, encarnamos al Buda – el Buda vuelve a Despertar – y realizamos su obra Bodhisáttvica en la Tierra. Así, hoy, en esta conmemoración del Despertar del Buda en este mundo, abramos nuestras mentes y corazones y recibamos la Gracia y la Bendición del Buda, para que podamos continuar realizando su labor por todo el Cosmos. Namah Samantha Buddhanam Bah.

martes, 7 de noviembre de 2023

Retiro Budista del Día de la Iluminación del Buda en Puerto Rico

 

El Templo Tendai de Puerto Rico y su Sangha Hispana les invitan a su "Retiro Budista del Día de la Iluminación del Buda".

Comparte con nosotros este importante evento con un retiro de un día completo, donde realizaremos varios Servicios Budistas Tradicionales, practicaremos varias sesiones de Meditación, daremos varias Clases y Charlas del Dharma, y compartiremos en comunidad con otros budistas de nuestra Isla de Puerto Rico, el Sábado 2 de Diciembre del 2023 a las 9:00am hasta las 7:00pm, en el Centro Zen de Puerto Rico (Donativo: $35.00 - incluye almuerzo vegetariano y material de práctica y estudio).

Itinerario*:

  1. 9:00am - Orientación
  2. 10:00am - Servicio Matutino del Sutra del Loto (Hokke Sempo)
  3. 10:30am - Primera Meditación
  4. 11:00am - Charla del Dharma (La Iluminación del Buda y su Significado en Nuestra Vida)
  5. 11:30am - Almuerzo 
  6. 12:00pm - Samu (Meditación en Trabajo)
  7. 1:00pm - Primera Clase (La Meditación como Comunión con el Buda)
  8. 2:00pm - Segunda Meditación
  9. 2:30pm - Recitación de Sutras (Capítulos del Sutra del Loto en Shindoku)
  10. 3:00pm - Tercera Meditación
  11. 4:00pm - Segunda Clase (Renaciendo en la Tierra Pura de Este Mundo)
  12. 5:00pm - Servicio Vespertino Tierra Pura (Reiji Saho)
  13. 5:30pm - Cuarta Meditación
  14. 6:00pm - Cierre & TdR / Preguntas y Respuestas
  15. 6:30pm - Compartir Abierto (traiga algo comestible para compartir)

* Sujeto a Cambios.

Fecha: Sábado 2 de Diciembre del 2023

Hora: 9:00am a 7:00pm

Lugar: Centro Zen de Puerto Rico

Costo: $35.00 (Incluye Almuerzo Vegetariano y Material Práctico-Educativo) Si alguien no lo puede pagar, favor de contactarnos.

Si deseas participar, separa tu espacio escribiéndonos por email a templotendaipr@gmail.com. 

Contacto: Rev. Myoren (787)415-1352

Más detalles pronto. Espacios limitados. Ropa decente y adecuada - se requiere que se siga el Código de Conducta. Nos reservamos el derecho de admisión.