Thursday, October 27, 2016

Subiendo la Motaña: Reflexiones sobre mi Entrenamiento en el Shugendo I

 El tiempo es algo vivo. De hecho, podemos decir que lo único que existe es el tiempo. Vivimos todo el tiempo tratando de dominar el espacio. Trabajamos para poder obtener más y más cosas. sin embargo, se nos escapa lo único que existe: el tiempo. Eones en el futuro, puede que existan las mismas carreteras, los mismos edificios y los mismos oficios, pero nosotros ya no estaremos aquí. Es por eso que debemos de re-pensar nuestras prioridades. Todos somos parte de un ciclo más grande. El Universo es un ser vivo, y todos nosotros formamos una parte integral de su funcionamiento, pero sobre todo, todos tenemos un rol único e importante en su desarrollo.


Hace más de un año comencé mi entrenamiento en el camino del Shugendo, la vía de los monjes de las montañas - los Yamabushis, con el Soke 72 del linaje Koryu Shugendo en el monte Koshikidake, Shokai Koshikidake Soke, quien hizo el voto de enseñarle el camino ancestral de los monjes de las montañas a todos aquellos que estuvieran dispuestos a pasar por el riguroso régimen de estudio y de práctica para poder ostentar tal honor. Koshikidake Soke ha mostrado la atención y la dedicación que rinde homenaje a su extenso linaje; como un padre, nos ha proporcionado el alimento dhármico para poder nutrir nuestro ser y nos ha dado las herramientas para poder difundir el Shugendo fuera de Japón. El Shugendo es la herencia de toda la humanidad.

Aunque no he terminado mi entrenamiento - si es que tal cosa alguna vez tiene fin - el poder llegar a la ordenación me ha hecho reflexionar sobre mi concepción de la vida, el planeta, la naturaleza y mi lugar en ella. Desde muy joven me adentré a diversos caminos espirituales que tenian alguna relación con la naturaleza como la Wicca. Sin embargo, no tenía conexión en lo absoluto con la naturaleza. Para mi, la naturaleza era algo distante, donde residían deidades y espíritus con los cuales podía comunicarme pero con los cuales no tenía ningún tipo de parentezco o relación. El estar fuera en el bosque [en el trópico], aunque agradable, representaba una serie interminable de problemas indeseados como las hormigas, el calor, la humedad, el sucio, etc.

Posteriormente, el adentrarme en el Budismo me hizo re-conceptualizar toda mis creencias. Existen muchos tipos de Budismo, y no todos son iguales. A pesar de que todas las escuelas budistas comparten una plétora de enseñanzas, como la vida y las enseñanzas del Buda Shakyamuni, el Buda histórico; las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Sendero Óctuple; el camino del Bodhisattva y los Seis Paramitas, etc. Muchas de ellas, sin embargo, difieren enormemente en la naturaleza de la realidad, el deseo, los distintos niveles de la consciencia, las prácticas para alcanzar el Despertar y su esencia, la naturaleza del Buda, y el rol de nosotros - todos los seres sintientes, en el esquema macro de la realidad.

El Budismo Tendai, así como el Budismo Shingon y las escuelas Shugendo, sostienen que todo lo que existe es una manifestación del Buda. Esta es una visión Panenteísta o Panenbudista (si existiese el término) que sostiene que el Universo mismo es el ser del cual nacemos y al cual regresamos cuando morimos; el Universo emana toda la existencia dentro de sí mismo, pero es más que ella. En el Budismo Heian (Tendai y Shingon) y en el Shugendo, el universo mismo es una emanación de esa fuerza de vida que llamamos el Buda. El Buda ya deja de ser un ser humano ordinario que vivió entre nosotros, predicó por 40 años y murió dejando un cuerpo oral de enseñanzas, y pasa a ser hermenéuticamente una encarnación ontológica de lo Absoluto, quien se manifestó en este mundo lleno de sufrimiento por compasión por todos los seres. De esta manera, todo pasa a ser sagrado, ya que no existe nada mundano. Las distinciones tradicionales entre lo sagrado y lo mundano se desvanecen y revelan un mundo mucho más grande y maravilloso que lo que habíamos soñado.

Esto es algo que he comprobado. No es algo en lo que creo porque es algo que he experimentado. En el Budismo, la fe no es una creencia ciega sino que es una certeza reforzada por la experiencia. Mis años de estudio en el Budismo Tendai me ampliaron mi concepción del mundo, la naturaleza y mi rol en ella...mi entrenamiento en el Shugendo me confirmó y reforzó mi experiencia. En el Budismo, invocamos una serie de deidades en el altar del Goma para encarnar los misterios de la existencia y descubrir nuestra unidad con el Todo y develar nuestra verdadera naturaleza. En el Shugendo, las deidades estan disponibles y siempre presentes en la naturaleza. A diferencia del Budismo, las fuerzas de la vida no estan confinadas a un espacio ritual sino que estan siempre alrededor de nosotros. El rol del  monje Yamabushi es comulgar con estas fuerzas y traer ayuda a la comunidad.

Al pasar por estos diversos entrenamientos he podido encontrar mi conexión con la naturaleza y la necesidad humana - y de todos los seres - por estar rodeados de la misma. Somos hijos de la naturaleza. La tierra es nuestra madre, y nuestro rol como sus hijos es velar por la misma. El contacto con la naturaleza es algo que trae innumerables beneficios: desde el mejoramiento del ritmo cardiaco, la purificación de los pulmones y la piel, la reducción de los niveles de estrés, hasta la producción de dopamina y el regulamiento [o naturalizqación] de nuestros ciclos bilógicos. Todo esto es el legado de nuestra evolución.

Contrario a su presentación mediática, el Budismo es una religión del universo. El Budismo y el Shugendo estan ligados a la naturaleza. El Buda no se encuentra en figuras de madera y piedra. Sus avatares son inumerables de acuerdo a las inclinaciones y necesidades de las personas, incluyendo las plantas y el mundo animal. El Dharma no sólo se encuentra en los libros y en los Sutras. La Sangha no se limita a los creyentes budistas. El paso de las estaciones, el sonido de las hojas contra el viento, el canto de los pájaros, el rugido del arroyo; toda la naturaleza predica el Dharma eterno; las montañas son el cuerpo del Buda; los ríos son la tinta y la tierra el papel que exponen el Gran Sutra; y todas las criaturas en el universo son la Sangha.

El Buda es la Esencia de lo Eterno. El Dharma está siendo predicado constantemente. ¿Qué has escuchado hoy?

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