Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre el Verdadero Budismo (一乘佛教), y sus posteriores ramificaciones, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas (圓教). Aquí presentamos el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Budología (Teología Budista), aspirando a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo Japonés (Tendai-Escuela del Loto Reformada) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto (法華経).


domingo, 7 de junio de 2026

Budismo de Fe Sola: Las Enseñanzas Tierra Pura del Maestro Seikaku - Traducción

 


Tratado de la Fe Sola

Seikaku

Cuando las personas aspiran a liberarse del nacimiento y la muerte y alcanzar la Iluminación, se abren ante ellas dos rutas: la puerta del Camino de los Sabios y la puerta de la Tierra Pura. El Camino de los Sabios consiste en realizar prácticas y acumular méritos mientras se vive en este Mundo Saha, esforzándose por alcanzar la iluminación en esta misma vida. Quienes practican la enseñanza Shingon aspiran a elevarse al estado de la Iluminación con este mismo cuerpo; todos los seguidores que se esfuerzan en la escuela Tendai buscan alcanzar en esta vida la Iluminación conocida como “el estado de purificación de los seis órganos sensoriales”. Aunque tal es, ciertamente, el objetivo final de la enseñanza del Camino de los Sabios, puesto que el mundo ha llegado a la edad del Dharma corrompido y ha entrado en el período de impureza, ni siquiera una sola persona entre millones puede alcanzar la Iluminación en esta vida presente. Por ello, quienes se esfuerzan en la puerta del Camino de los Sabios en la era actual se fatigan y retroceden en su intento de alcanzar la iluminación de convertirse en Buda con este mismo cuerpo. En remota expectativa del nacimiento en este mundo de Maitreya, el Compasivo, miran hacia el cielo del amanecer de cinco mil seiscientos setenta millones de años en el futuro; o, aguardando la aparición de Budas aún posteriores, se pierden en las nubes de la noche de incontables transmigraciones durante innumerables kalpas. O simplemente anhelan los lugares sagrados del Pico del Buitre o del Monte Potalaka, donde mora Avalokiteshvara, o la pequeña recompensa de otro nacimiento como seres celestiales o humanos. Aunque cualquier vínculo espiritual con la enseñanza budista es admirable, la iluminación inmediata parece completamente fuera de esperanza. Aquello que se anhela permanece dentro de los tres mundos, y aquello que se espera sigue siendo vida dentro de la transmigración. ¿Por qué habrían de emprender mucha práctica y cultivar entendimiento buscando una recompensa tan pequeña? En verdad, ¿no es esto resultado de que el Dharma sea demasiado profundo y nuestro entendimiento demasiado superficial, habiéndonos alejado tanto del Gran Sabio Shakyamuni?

La segunda es la puerta de la Tierra Pura, en la cual, dirigiendo el mérito de la práctica en esta vida presente, uno aspira a renacer en la próxima vida en la Tierra Pura, para cumplir allí las prácticas del Bodhisattva y convertirse en Buda. Esta puerta responde a las necesidades de las personas de estos últimos días; es verdaderamente un camino maravilloso. Pero esta puerta se divide a su vez en dos: el nacimiento mediante diversas prácticas y el nacimiento mediante el Nembutsu.

“Nacimiento mediante diversas prácticas” significa aspirar a nacer en la Tierra Pura mediante la observancia de la piedad filial hacia los padres, el servicio al maestro y a los mayores, el mantenimiento de los cinco preceptos o los ocho preceptos, y la práctica de la caridad y la paciencia, así como también mediante prácticas tales como los Tres Actos Místicos del Shingon o el ejercicio meditativo del Vehículo Único del Tendai. Uno puede alcanzar el nacimiento mediante estas prácticas, pues todas ellas, sin excepción, no son otra cosa que prácticas para el nacimiento en la Tierra Pura. Pero en todas ellas uno aspira al nacimiento aplicándose incesantemente a las prácticas, por lo cual se las llama “nacimiento mediante el poder propio”. Si las prácticas se realizan de manera insuficiente, es imposible alcanzar el renacimiento. No concuerdan con el Voto Primal del Buda Amida; no son iluminadas por el resplandor del abrazo del Buda Amida.

“Nacimiento mediante el Nembutsu” es aspirar al Renacimiento diciendo el Santo Nombre del Buda Amida. Debido a que esto concuerda con el Voto Primal del Buda, se le llama el acto de verdadero establecimiento; puesto que uno es atraído únicamente por el poder del Voto de Amida, se le llama Renacimiento mediante el Otro Poder. Si alguien pregunta por qué la pronunciación del Santo Nombre concuerda con el Voto Primal del Buda, debemos recordar el origen del Voto. En el pasado remoto, antes de que Amida se convirtiera en Buda, era llamado el Bhikshu Dharmakara. En aquel tiempo había un Buda llamado Buda Lokeshvararaja. Cuando el Bhikshu Dharmakara ya había despertado el pensamiento de la Iluminación, deseó morar en una Tierra Pura y beneficiar a los seres sintientes, y presentándose ante el Buda dijo: “Ya he despertado el pensamiento de la iluminación y deseo establecer una tierra búdica de pureza. Que el Buda, por mi bien, enseñe plenamente las innumerables y maravillosas prácticas para adornar la Tierra Pura”. Entonces el Buda Lokeshvararaja enseñó completamente lo bueno y lo malo de los seres humanos y celestiales en las tierras puras de veintiún mil millones de Budas, así como los aspectos burdos y maravillosos de cada una de las tierras, revelando plenamente cada una de ellas.

El Bhikshu Dharmakara escuchó y contempló aquellas tierras, y discerniendo lo malo tomó lo bueno; rechazando lo burdo, aspiró a lo maravilloso. Por ejemplo, discernió y rechazó las tierras que contenían los Tres Malos Caminos, y pidió y seleccionó en el Primer Voto un mundo en el cual esos tres caminos no existieran. Debemos comprender que todos los demás Votos fueron establecidos de esta manera. Así, eligió las cualidades supremas de entre las tierras puras de veintiún mil millones de Budas y estableció la Tierra Pura de la Bienaventuranza. Es como si las flores de cerezo fueran hechas florecer sobre las ramas de los sauces, o como si aquellos paisajes renombrados, la Playa de Kiyomi y la Bahía de Futami, fuesen colocados juntos. Esta selección no fue hecha a partir de una consideración breve; fue el resultado de una contemplación durante el transcurso de cinco kalpas.

Así, Dharmakara juró crear una Tierra Pura sumamente maravillosa y adornada de pureza, y además contempló: “La creación de esta tierra tiene por fin guiar a todos los seres sintientes. Aunque la tierra sea exquisita, si resulta difícil para los seres nacer allí, ello iría contra la intención de la gran compasión y del gran voto. Al buscar determinar la causa especial para nacer en la Tierra Pura de la Bienaventuranza, ninguna entre todas las diversas prácticas es fácil de realizar. Si yo eligiera la piedad filial hacia los padres, quienes carecen de piedad no podrían nacer; si adoptara la recitación de los Sutras Mahayana, los analfabetos no tendrían esperanza; si determinara que la caridad y la observancia de los Preceptos fueran el acto causal, los seguidores tacaños y codiciosos o aquellos que quebrantan los Preceptos quedarían excluidos; si hiciera de la paciencia o del esfuerzo el acto que resulta en el nacimiento, aquellos dados a la ira o a la pereza serían completamente abandonados. Las demás prácticas son todas igualmente así. Por tanto, a fin de que todos los seres necios, tanto buenos como malos, puedan nacer igualmente y todos puedan aspirar a la Tierra Pura de la Bienaventuranza, haré simplemente de la pronunciación de los tres caracteres del Nombre, A-mi-da, la causa especial para nacer allí”.

Así completó cinco kalpas de profunda contemplación y, ante todo, estableció el Decimoséptimo Voto: que todos los Budas pronunciaran y alabaran el Santo Nombre. Es importante comprender esto a fondo con respecto al Voto. Puesto que buscaba guiar a los seres sintientes en todas partes mediante su Santo Nombre, juró que su Nombre fuese alabado como primer paso. Si no fuera así, dado que el Buda no desea renombre, ¿qué necesidad habría de ser alabado por todos los Budas? Por ello se dice:

"El Nombre Sagrado del Tathagata es sumamente distinto y claro;
a través de los mundos en las diez direcciones prevalece.
Solamente aquellos que dicen el Santo Nombre alcanzan todos el Renacimiento;
Avalokiteshvara y Mahasthamaprapta vienen ellos mismos a recibirlos."

Luego estableció el Decimoctavo Voto, el Voto del nacimiento mediante el Nembutsu, en el cual declaró que guiaría incluso a las personas de diez pronunciaciones. Cuando reflexionamos cuidadosamente sobre ello, este Voto es verdaderamente vasto y profundo. Puesto que el Nombre está compuesto solo de tres caracteres, es fácil conservarlo incluso para alguien tan necio como Panthaka, discípulo de Shakyamuni; y en su pronunciación no hay diferencia alguna si uno está caminando, de pie, sentado o acostado, ni se discrimina respecto al tiempo, lugar o circunstancia, ni se hace distinción entre laico y monje, hombre y mujer, anciano y joven, bueno y malo. ¿Quién, entonces, queda excluido? Por eso se dice:

"El Buda, en la etapa causal, hizo el Voto universal:
cuando los seres escuchen mi Nombre y piensen en mí, vendré a recibir a cada uno de ellos,
sin discriminar en absoluto entre pobres y ricos, entre humildes y bien nacidos,
sin discriminar entre los inferiores y los altamente dotados;

"Sin elegir a los eruditos y a quienes mantienen Preceptos puros,
ni rechazar a quienes quebrantan los Preceptos y cuyo karma maligno es profundo.
Cuando los seres simplemente vuelven su corazón y dicen a menudo el Nembutsu,
es como si fragmentos de escombros se transformaran en oro.

"Esto es el nacimiento mediante el Nembutsu".

El Bodhisattva Nagarjuna afirma en su Comentario sobre las Diez Etapas del Bodhisattva: "En la práctica del Camino del Buda hay un camino de práctica difícil y un camino de práctica fácil. El camino de práctica difícil es como ir por tierra a pie; el camino fácil es como recibir un viento favorable en las rutas del mar. El camino difícil consiste en buscar alcanzar el estado de no retroceso dentro del mundo de las cinco impurezas; el camino fácil consiste en renacer en la Tierra Pura por virtud de simplemente confiarse al Buda."

El camino difícil es la puerta del Camino de los Sabios; el camino fácil es la puerta de la Tierra Pura. Al pensar en ello, me parece que quienes entran por la puerta de la Tierra Pura y, sin embargo, se esfuerzan en diversas prácticas para el nacimiento, son como aquellos que viajan en una barca por las rutas del mar, pero, al no recibir viento favorable, empujan los remos y gastan sus fuerzas, yendo contra las mareas y forzando su paso entre las olas.

Además, en esta puerta del nacimiento mediante el Nembutsu se distinguen dos prácticas: la práctica única y la práctica miscelánea. La práctica única consiste simplemente en realizar la única práctica del Nembutsu, despertando la aspiración por la Tierra Pura de la Bienaventuranza y la fe de confiarse al Voto Primal, sin mezclar ninguna otra práctica con ella. Decir solo el Santo Nombre de Amida y pensar de todo corazón en este único Buda, sin sostener otras fórmulas ni pensar en otros Budas y Bodhisattvas, se llama práctica única. La práctica miscelánea, aunque toma el Nembutsu como principal, coloca otras prácticas junto a él e incluye otras formas de actos buenos. De estas dos, la práctica única debe considerarse superior. La razón es la siguiente. Si uno ya aspira de todo corazón a la Tierra Pura de la Bienaventuranza, ¿por qué incluir otras cosas además de contemplar al señor de esa tierra? La vida es como un relámpago o como una gota de rocío al amanecer, y el cuerpo como el árbol de plátano o una burbuja; sin embargo, uno busca, en una mera vida de práctica religiosa, partir inmediatamente de su larga morada en los cinco cursos. ¿Cómo puede uno combinar tranquilamente prácticas diversas?

Para asegurar vínculos espirituales con los Budas y Bodhisattvas, uno debe esperar la mañana en que pueda hacer ofrendas a los Budas como desee; para los principios esenciales de las Escrituras Mahayana y Hinayana, uno debe esperar la tarde en que todas las enseñanzas serán iluminadas. Aparte de aspirar a una sola tierra y pensar en un solo Buda, no hay otra necesidad. Las personas que entran por la puerta del Nembutsu pero lo combinan con otras prácticas están apegadas a sus prácticas anteriores y encuentran difícil abandonarlas. Quienes sostienen el Vehículo Único o practican los Tres Actos Místicos no cambian su aspiración de alcanzar el nacimiento en la Tierra Pura dirigiendo los méritos de tales prácticas, y se preguntan qué puede haber de malo en seguirlas junto con el Nembutsu. Sin esforzarse en el Nembutsu de práctica fácil que concuerda con el Voto Primal, carece de sentido seguir diversas prácticas rechazadas por el Voto Primal. Así declaró el Maestro Shandao: “Entre quienes abandonan la práctica única y se inclinan hacia lo misceláneo, ni uno entre mil puede nacer; entre quienes practican la práctica única, cien de cien, mil de mil, pueden nacer”. Se dice:

"La Tierra Pura de la Bienaventuranza es el Reino del Nirvana, lo increado;
temo que sea difícil nacer allí haciendo diversos actos buenos según nuestras distintas condiciones.
Por ello, el Tathagata seleccionó el Dharma esencial,
instruyendo a los seres a decir el Santo Nombre de Amida con unicidad, una y otra vez con unicidad."

Aquello que se rechaza como “diversos actos buenos hechos según las propias condiciones” es el apego a la propia práctica anterior. Por ejemplo, al servir como vasallo, uno debe servir a su señor, depender de él y serle leal de todo corazón. Sin embargo, supongamos que una persona, aunque aparentemente sirve a su señor, además alberga intenciones respecto a una persona desconocida y distante, y arreglando que esta se encuentre con su señor, busca que ella hable bien de él. Comparado con servir directamente, cuál es superior y cuál inferior se conoce con claridad. Ser de dos mentes y ser de una sola mente son tan vastamente diferentes como el cielo y la tierra.

Con respecto a esto, alguien pregunta: “Supongamos que hay una persona que practica el Nembutsu, recitándolo diez mil veces cada día, y aparte de eso no hace nada sino jugar todo el día y dormir toda la noche; y otra persona que lo dice diez mil veces y después lee Sutras y recita los nombres de otros Budas: ¿cuál es superior? En el Sutra del Loto aparece la frase: ‘por virtud de este sutra uno nace en la tierra de paz’. ¿Puede la lectura de este sutra ser lo mismo que jugar y divertirse? En el Sutra de Yakushi se encuentra la guía de ocho Bodhisattvas. Pensar en el Buda Yakushi ciertamente no es como dormir inútilmente. Aún no puedo comprender que se alabe una cosa como práctica única y se rechace la otra como práctica miscelánea”.

Al considerar nuevamente este asunto, la práctica única sigue siendo superior. La razón es que somos esencialmente seres necios de este mundo contaminado, que experimentamos obstáculos en todas las cosas. Amida, observando esto, enseñó el camino de práctica fácil. Quien juega y se divierte todo el día es una persona de gran distracción y confusión. Quien duerme toda la noche es una persona de gran letargo. Todo ello son consecuencias de las pasiones ciegas, difíciles de cortar y difíciles de controlar. Cuando haya terminado el juego, di el Nembutsu; cuando despiertes del sueño, recuerda el Voto Primal. Esto no viola la realización de la práctica única.

Recitar el Nembutsu diez mil veces y después mantener en la mente otros Sutras y otros Budas parece espléndido al escucharlo por primera vez, pero ¿quién determinó que el Nembutsu debía limitarse a diez mil veces? Si eres una persona diligente, entonces recita todo el día. Si tomas el rosario, entonces pronuncia el Santo Nombre de Amida. Si miras hacia un objeto de veneración, entonces escoge la imagen de Amida. Espera directamente la venida de Amida; ¿por qué depender de los ocho Bodhisattvas para que dirijan tu camino? Debes apoyarte únicamente en la guía del Voto Primal. No luches por emprender los ejercicios del Vehículo Único de Tendai. En las capacidades de los practicantes del Nembutsu hay superiores, ordinarios e inferiores. Los de naturaleza superior dicen constantemente el Nembutsu tanto de noche como de día; ¿en qué intervalo, entonces, podrían volver su atención hacia otros Budas? Debes reflexionar profundamente sobre esto y no quedar enredado en dudas dispersoras.

Luego, al decir el Nembutsu, debes poseer los tres corazones. Con la simple pronunciación del Nombre, ¿quién no podría obtener la virtud de una o de diez pronunciaciones? Sin embargo, aquellos que alcanzan el Renacimiento son sumamente raros, y la razón es que las personas no poseen los tres corazones. El Sutra de la Contemplación afirma: “La persona que posee los tres corazones nacerá sin falta en aquella tierra”. Shandao dice en su comentario: “Si uno posee estos tres corazones, alcanzará infaliblemente el Renacimiento. Si falta uno de estos corazones, entonces no se alcanza el nacimiento”. Esto significa que, si a una persona le falta uno de los tres corazones, no puede nacer. Aunque son muchos los que dicen el Santo Nombre de Amida en este mundo, raros son quienes realmente alcanzan el Renacimiento. Debes saber que esto se debe a que no poseen los tres corazones.

En cuanto a estos tres corazones: el primero es el corazón de sinceridad; este es el corazón y la mente verdaderos y reales. Al entrar en el Camino del Buda, uno debe, ante todo, tener un corazón sincero; si el corazón no es sincero, es imposible avanzar. En el pasado, el Buda Amida cumplió las prácticas del Bodhisattva y estableció la Tierra Pura; al hacer esto, despertó el corazón sincero. Por tanto, si deseas nacer en aquella tierra, también debes despertar un corazón sincero. En cuanto a este corazón y mente verdaderos y reales, uno debe abandonar aquello que es falso e irreal, y manifestar aquello que es verdadero y real. En efecto, aunque no tengamos una aspiración profunda por la Tierra Pura, al encontrarnos con otros hablamos como si tuviéramos aspiraciones profundas. Aunque interiormente estamos hondamente apegados a la fama y al provecho en esta vida, exteriormente mostramos rechazo por este mundo. Aunque en la superficie actuamos como si tuviéramos un buen corazón y fuéramos nobles, dentro tenemos un corazón maligno y un corazón entregado a la autocomplacencia. Esto se llama un corazón y una mente vacíos y transitorios, lo opuesto al corazón y la mente verdaderos y reales. Debes apartarte de esto y aferrar firmemente el corazón y la mente verdaderos y reales.

Una persona que comprende esto erróneamente, diciendo que, si todas las cosas no son como parecen ser, entonces bien podrían ser vacías y transitorias, expone ante otros incluso aquello que debería ser asunto de reserva y vergüenza, y, por el contrario, invita las faltas de la autocomplacencia y de la desvergüenza. En cuanto al corazón y la mente verdaderos y reales, al buscar la Tierra Pura, rechazar este mundo contaminado y confiarse al Voto del Buda, uno debe poseer tal corazón y mente. Esto no significa necesariamente manifestar abiertamente la vergüenza ni hacer exhibición de las propias faltas. Debes reflexionar profundamente sobre esto en todas las circunstancias y en todas las ocasiones. El comentario de Shandao afirma: “No expreses exteriormente signos de sabiduría, bondad o diligencia, mientras interiormente posees falsedad”.

El segundo es el corazón profundo, el corazón de confianza. Primero debes conocer las características del corazón de confianza. El corazón de confianza consiste en tener fe profunda en las palabras de alguien, sin dudar de ellas. Por ejemplo, supongamos que un hombre en quien confías profundamente y de quien no tienes causa alguna de sospecha te habla de un lugar que conoce bien de primera mano, diciendo que allí hay una montaña y allí un río. Tú crees profundamente lo que dice, y después de haber aceptado estas palabras te encuentras con otras personas que dicen que todo eso es falso. No hay ninguna montaña ni ningún río. No obstante, puesto que lo que oíste fue dicho por una persona de quien no puedes pensar que diría una mera invención, aunque cien mil personas te dijeran lo contrario, no lo aceptarías. Más bien, confiarías profundamente en lo que escuchaste primero. A esto se le llama confianza. Ahora bien, creer en lo que Shakyamuni enseñó, confiarte al Voto de Amida y estar sin ninguna duda debe ser así.

Hay dos aspectos concernientes a este corazón de confianza: el primero es creer que uno mismo es un ser necio de karma contaminado, sujeto al nacimiento y la muerte, que desde incalculables kalpas pasados se hunde constantemente y gira constantemente, sin ninguna condición que pudiera conducirlo a la liberación. El segundo es creer profunda y decisivamente que, puesto que uno no duda que los Cuarenta y Ocho Votos de Amida abrazan a los seres sintientes, uno cabalga sobre el poder de ese Voto y alcanzará sin falta el nacimiento. Las personas dicen a menudo: “No es que no crea en el Voto del Buda, pero cuando reflexiono sobre mí mismo veo que mis obstáculos kármicos se han acumulado grandemente y que la aparición de un buen corazón es rara. Mi mente está siempre distraída y es imposible alcanzar la concentración unificada. Siempre soy negligente y carezco de diligencia. Aunque se diga que el Voto del Buda es profundo, ¿cómo podría el Buda recibirme a mí?”. Tales pensamientos parecen verdaderamente sensatos; no surge arrogancia y no existe presunción. Sin embargo, allí está la falta de dudar del poder inconcebible del Buda. ¿Acaso se conoce qué poder posee el Buda cuando uno dice que, debido a su mal kármico, es imposible ser salvado? Incluso aquellos malhechores que cometen las cinco ofensas graves, debido a diez pronunciaciones, alcanzan el nacimiento en un instante; cuánto más aquellos que nunca llegan a cometer las Cinco Ofensas Graves, y cuyo mérito supera con mucho el de diez pronunciaciones.

Si el mal kármico es profundo, aspira aún más a la Tierra Pura de la Bienaventuranza. Se dice: “Ni rechazar a quienes quebrantan los preceptos y cuyo karma maligno es profundo”. Si tu bien es escaso, piensa aún más en Amida. Se dice: “Con tan solo tres o cinco pronunciaciones, el Buda viene a recibirnos”. No te desprecies inútilmente, no debilites tu corazón ni dudes de la sabiduría del Buda, que supera la comprensión conceptual. Supongamos que hay un hombre al pie de un alto precipicio, incapaz de escalarlo, pero hay un hombre fuerte en lo alto del precipicio que baja una cuerda y, pensando hacer que el hombre de abajo la tome, le dice que lo atraerá hasta la cima. Sin embargo, el hombre de abajo retira los brazos y se niega a tomar la cuerda, dudando de la fuerza del hombre que tira y temiendo que la cuerda sea débil. Así, le resulta completamente imposible subir hasta la cima. Si siguiera sin vacilar las palabras del hombre, extendiera las manos y aferrara la cuerda, podría subir de inmediato. Es difícil para las personas que dudan del Poder del Buda y que no se confían al poder del Voto subir el precipicio de la iluminación. Uno debe simplemente extender la mano de la confianza y tomar la cuerda del Voto.

El poder del Buda no tiene límites; incluso la persona hondamente cargada de mal kármico nunca es demasiado pesada. La sabiduría del Buda no tiene confines; incluso aquellos cuyas mentes están distraídas y entregadas a la autocomplacencia nunca son rechazados. Solo el corazón de confianza es esencial. No hay necesidad de considerar nada más. Cuando la confianza se ha establecido, los tres corazones son poseídos naturalmente. Cuando el confiarse al Voto Primal es verdadero y sincero, no hay corazón vacío y transitorio. Cuando no hay duda en la anticipación del propio nacimiento en la Tierra Pura, surge el pensamiento de dirigir el mérito hacia ella. Por tanto, aunque los tres corazones parezcan diferir entre sí, todos están incluidos en el corazón de confianza.

El tercero es el corazón que aspira a renacer en la Tierra Pura mediante la dirección del mérito. El término se explica por sí mismo; por tanto, no necesito explicarlo en detalle. Consiste en transferir el mérito de los tres modos de acción del pasado y del presente, y aspirar a nacer en la Tierra Pura de la Bienaventuranza.

Luego, el texto del Voto Primal dice: “Si los seres sintientes dicen mi Santo Nombre incluso diez veces y, sin embargo, no alcanzan el nacimiento, que yo no alcance la suprema iluminación”. En cuanto a estos diez nen, algunas personas tienen dudas y dicen: “La persona que tiene un pensamiento de regocijo en el Sutra del Loto alcanza profundamente la verdad última, que no es ni acomodada ni real. ¿Por qué se entiende que los ‘diez nen’ del Voto son pronunciaciones del Santo Nombre?”. Para responder a esta pregunta: al describir la naturaleza de las personas del grado inferior en el rango inferior, el Sutra de la Contemplación afirma: “Al llegar el momento de la muerte, una persona culpable de las cinco ofensas graves y de las diez transgresiones, y cargada con toda clase de mal, sigue por primera vez el aliento de un verdadero maestro, apenas dice el Santo Nombre diez veces y nace de inmediato en la Tierra Pura”. Esto no significa en absoluto contemplación silenciosa ni reflexión profunda; es simplemente decir el Santo Nombre con los labios. El Sutra afirma: “Si no puedes pensar...”. Esto tiene el sentido de no pensar profundamente. También afirma: “Di el Nombre del Buda de Vida Inmensurable”. Esto nos anima simplemente a decir el Nombre del Buda. El sutra afirma: “Cuando dices Namu Muryoju Butsu —literalmente, ‘Me Refugio en el Buda de la Vida Inmensurable’— diez veces, debido a que dices el Santo Nombre del Buda, con cada pronunciación se elimina el karma maligno de ocho mil millones de kalpas de nacimiento y muerte”. Las palabras “diez veces” significan simplemente decir el Nombre diez veces. Debes comprender de esta manera el texto del Voto Primal. El Maestro Shandao realizó profundamente este sentido y reformuló el Voto Primal: “Si, cuando alcance la Budeidad, los seres sintientes de las diez direcciones dicen mi Santo Nombre tan solo diez veces y, sin embargo, no nacen, que yo no alcance la Suprema Iluminación”. Las palabras “diez veces” significan recitar con los labios.

Luego, algunas personas dicen también: “El Nembutsu en el momento de la muerte contiene una virtud profunda. Extinguir las Cinco Ofensas Graves en diez pronunciaciones es el poder del Nembutsu en el momento de la muerte. El Nembutsu de los tiempos ordinarios carece de tal poder”.

Al reflexionar sobre esto: es verdad que el Nembutsu en el momento de la muerte es particularmente excelente en virtud. Sin embargo, es necesario comprender esto plenamente. Cuando las personas están a punto de morir, cien sufrimientos las asaltan y la rectitud de la mente se perturba fácilmente. En tal momento, ¿cómo es que pensar en el Buda posee gran virtud? Al considerar esto, cuando uno está gravemente enfermo, se acerca al final y su vida está en peligro, es fácil que la confianza surja naturalmente. Al observar realmente los hábitos de las personas, vemos que cuando no tienen problemas no confían en médicos ni adivinos, pero cuando están gravemente enfermas ponen plena confianza en ellos. Si se les dice que la enfermedad será curada con cierto tratamiento, las personas creen que verdaderamente será curada; incluso tragarán medicina amarga y se someterán a tratamientos dolorosos. Cuando se les dice que vivirán más tiempo si realizan cierta ceremonia, no escatiman gasto alguno y gastan sus energías en ceremonias y oraciones. Así, debido a que su apego a la vida es profundo, si se les dice que pueden prolongarla, tienen una confianza profunda.

El Nembutsu en el momento de la muerte debe comprenderse de esta manera. Cuando sientes que ha llegado el momento final de la vida y que no vivirás, el sufrimiento de tu próxima vida aparece de pronto: el carro ardiente del infierno se acerca, o demonios atormentadores llenan tus ojos. Pensando en cómo evitar tal sufrimiento y escapar de tal terror, oyes de un verdadero maestro acerca del logro del nacimiento mediante diez pronunciaciones; de pronto surge en ti un corazón de confianza profundo y decisivo, y no tienes duda alguna. Debido a que la revulsión contra el sufrimiento es fuerte y el deseo de felicidad intenso, uno despierta inmediatamente el corazón de confianza al oír que el nacimiento en la Tierra Pura de la Bienaventuranza está cercano. Es como confiar en un médico o en un exorcista al escucharlos decir que la vida será prolongada. Si uno posee este corazón, aunque no sea su último momento —si el corazón de confianza está establecido— la virtud de cada pronunciación en tiempos ordinarios es igual al Nembutsu en el momento de la muerte.

Luego, las personas dicen a menudo: “Aunque me confíe al poder del Voto de Amida y aspire a nacer en la Tierra Pura de la Bienaventuranza, es difícil conocer mi karma contaminado de vidas pasadas. ¿Cómo puedo alcanzar el nacimiento con tanta facilidad? Existen diversas clases de obstáculos kármicos. El karma ‘subsiguiente’ no necesariamente produce su efecto durante la vida en la cual fue creado, sino que puede dar fruto en vidas futuras. Así, aunque ahora hayamos recibido nacimiento en una vida humana, podemos poseer, sin saberlo, el karma que conduce a los malos caminos. Si el poder de tal karma es fuerte y ocasiona nacimiento en los malos cursos, ¿no será difícil alcanzar el Renacimiento en la Tierra Pura?”.

Aunque el sentido de esto parece bastante razonable, tales personas son incapaces de cortar la red de la duda y crean por sí mismas visiones engañosas. El karma, en mayor o menor medida, puede compararse con una balanza. Esta se inclina hacia el peso más pesado. Si el poder de mi karma para nacer en los malos cursos fuera fuerte, entonces no habría nacido en una vida humana, sino que habría caído primero en los malos caminos. Esto queda claro por el hecho de haber recibido ya nacimiento en una vida humana: aunque podamos poseer karma para los malos cursos, ese karma es más débil que la observancia de los cinco preceptos que produjo nuestro nacimiento en una vida humana. Si esto es así, tal karma no puede obstruir siquiera los cinco preceptos; ¿cómo podría obstruir la virtud de diez pronunciaciones? Los Cinco Preceptos son actos de seres contaminados; el Nembutsu es una virtud libre de contaminación. En los Cinco Preceptos no se encuentra ayuda alguna del Voto del Buda, pero somos guiados a decir el Nembutsu por el Voto Primal de Amida. Además, la virtud del Nembutsu es superior incluso a los diez preceptos y supera todo el bien de los Tres Mundos. ¿Cuánto más supera, entonces, el escaso bien de los cinco preceptos? Si el mal karma no obstruye siquiera los Cinco Preceptos, jamás puede ser un obstáculo para el Renacimiento.

Luego, las personas dicen nuevamente: “El logro del Renacimiento mediante diez pronunciaciones por parte de personas culpables de las Cinco Ofensas Graves se produce gracias a su bien pasado. Es difícil poseer tal bien pasado. ¿Cómo podemos nosotros alcanzar el Renacimiento?”.

También aquí, porque están perdidas en la oscuridad de la necedad, entretienen vanamente tales dudas inútiles. La razón es que aquellos llenos de bien pasado cultivarán también el bien en esta vida y temerán cometer actos malos. Aquellos escasos de bien pasado preferirán los actos malos en esta vida y no realizarán el bien. Conocemos claramente lo bueno y lo malo del karma pasado por el modo en que esta vida es llevada. Sin embargo, carecemos de un corazón puro, y por eso sabemos que nuestro bien pasado es mínimo. Pero aunque nuestro mal kármico sea pesado, no cometemos las Cinco Ofensas Graves; y aunque nuestros actos buenos sean pocos, nos confiamos profundamente al Voto Primal. Incluso las diez pronunciaciones de alguien culpable de las Cinco Ofensas Graves se producen gracias al bien pasado de esa persona. ¿Cómo podría ser, entonces, que decir el Santo Nombre durante toda la vida no se deba también al bien pasado? ¿Cómo podemos pensar que las diez pronunciaciones de alguien culpable de las Cinco Ofensas Graves se deben al bien pasado, mientras que nuestro propio decir el Nombre durante toda una vida procede de un bien pasado superficial? Un poco de sabiduría es un obstáculo para la iluminación, así se dice; verdaderamente, aquí tenemos un ejemplo.

Luego, algunos que siguen el camino del Nembutsu dicen: “La esencia del camino hacia el Renacimiento en la Tierra Pura es un corazón confiado. Una vez que este corazón de confianza ha quedado establecido, no siempre es necesario recitar el Nembutsu. El Sutra enseña: ‘decirlo incluso una vez’; por tanto, se entiende que una sola pronunciación es suficiente. Cuando uno busca acumular muchas pronunciaciones, eso es, por el contrario, una falta de confianza en el Voto del Buda”. Así, se burlan grandemente y calumnian gravemente a quienes recitan el Nembutsu, diciendo que son personas que no creen verdaderamente en el Nembutsu.

Estas personas, ante todo, abandonan todas las prácticas Mahayana en nombre de la “práctica única del Nembutsu”, y luego, adhiriéndose a la doctrina de la “llamada única”, dejan de decir el Nembutsu. Este es el medio que los demonios han usado para engañar a los seres sintientes de esta Era final del Dharma. En tales explicaciones hay puntos buenos y malos. En principio, la afirmación de que una sola pronunciación basta como acto para el Renacimiento en la Tierra Pura es perfectamente verdadera; sin embargo, es ir demasiado lejos decir que la acumulación de un gran número de pronunciaciones muestra la falta de un corazón confiado. Sí muestra, no obstante, una falta de corazón confiado si uno cree que una pronunciación es insuficiente y que el Renacimiento requiere acumular un gran número de pronunciaciones. Aunque una sola pronunciación basta como acto para el nacimiento, algunos pueden pensar que es importante acumular más y más mérito mientras pasan sus días y sus noches; y así, si dicen el Santo Nombre, lo recitan día y noche, y el mérito aumenta más y más, y la causa para el nacimiento queda aún más determinada. El Maestro Shandao afirmó que mientras uno esté vivo debe decir constantemente el Nembutsu. ¿Hemos de decir que tales personas carecen de confianza? Descartarlas con burla sería incorrecto. “Una pronunciación” aparece realmente en un pasaje del Sutra. No creerlo es no creer la palabra del Buda. Así, uno debe creer en el establecimiento del nacimiento con una sola pronunciación, y además continuar diciendo el Santo Nombre sin negligencia durante toda la vida. Este es el verdadero significado de la enseñanza.

Aunque hay muchas doctrinas importantes concernientes al Nembutsu, pueden resumirse de la manera precedente. Algunas personas que lean esto seguramente lo ridiculizarán. No obstante, tanto la creencia como la calumnia se convertirán en causa para el Renacimiento de cada uno en la Tierra Pura. Con los compromisos de amistad de esta vida —breve como un sueño— como guía, atamos los vínculos para encontrarnos ante la iluminación en la vida venidera. Si yo quedo atrás, seré guiado por otros; si voy primero, guiaré a otros. Convirtiéndonos en verdaderos amigos a través de muchas vidas, nos llevaremos unos a otros a la práctica del Camino del Buda; y como verdaderos maestros en cada vida, juntos cortaremos toda ilusión y apego.


Honrado Shakyamuni, el maestro,
Buda Amida, madre compasiva,
Avalokiteshvara, a la izquierda,
Mahasthamaprapta, a la derecha,

Gran océano de seres inmaculados,
océano de los Tres Tesoros,
a través de todo el Reino del Dharma:
con un solo corazón pienso en vuestro testimonio;
tened piedad de mí, consoladme y escuchad mi oración.