Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre el Verdadero Budismo (一乘佛教), y sus posteriores ramificaciones, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas (圓教). Aquí presentamos el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Budología (Teología Budista), aspirando a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo Japonés (Tendai-Escuela del Loto Reformada) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto (法華経).


viernes, 15 de marzo de 2024

La Tesorería Secreta del Dharma: El Esoterismo Budista - El Mandala del Loto

 

El Budismo Esotérico (Vajrayana - Mikkyo) es una rama particular dentro del Budismo. Lejos de ser una escuela independiente, es un marco interpretativo para poder descubrir las enseñanzas místicas o secretas, la Verdad, del Buda Eterno (Mahavairocana). Uno de los medios que utiliza para comunicar la Verdad es el arte. Si bien el Budismo tradicionalmente dice que las palabras no pueden comunicar la totalidad de la Verdad (solo nos aproximan a ella), el arte, el cual trasciende las palabras, puede permitirnos experimentar en nuestra mente y cuerpo, realizar, la Verdad. Es por eso que el Budismo Esotérico hace uso de los Mandalas.

Un Mandala es una representación artística del Mundo del Nirvana, la Iluminación o la Budeidad - el Cosmos Iluminado. A su vez, esta representación encierra una plétora de símbolos que nos permiten profundizar en esta experiencia del Despertar. El Budismo Esotérico se concentra especialmente en dos Mandalas, llamados el Ryukai Mandala (Mandala No-Dual) del Mandala de la Matriz (Garbhadhatu - Taizokai) y el Mandala del Diamante (Vajradhatu - Kongokai). Ambos son dos, pero son uno; son dos manifestaciones de la misma Verdad o Realidad Trascendental Ultima. 

El Mandala del Diamante (Vajradhatu - Kongokai) representa la Sabiduría, el principio masculino y el mundo espiritual, y es la fuente de la Verdad (Dharma); la Naturaleza Búdica dentro de todos los seres. Este Mandala representa el mundo espiritual del Nirvana. Debajo del a dualidad y la multiplicidad existe un orden y una unidad. En el centro del Mandala encontramos al Buda Mahavairocana, del cual emanan los universos y todos los seres. Así como el Cosmos es infinito, igualmente, la compasión del Buda es inifnita y se extiende hacia todos los seres. Dado a que somos uno con el Cuerpo Espiritual del Buda, todos podemos accesar a esa dimensión innata de calma y armonía cuando calmamos los vientos de nuestros pensamientos y vemos nuestra Verdadera Naturaleza. El Mandala del Diamante es la calma (unidad), y el Mandala de la Matriz el movimiento (dualidad).

El Mandala de la Matriz (Garbhadhatu - Taizokai) representa la Compasión, el principio femenino y el mundo material, y es el conocimiento de la Verdad (Dharma); es el Desprertar a nuestra Unidad Fundamental. Este Mandala representa el mundo fenomenal del Samsara. El Mandala representa que todo emana del Buda Mahavairocana. Todo el Cosmos es una manifestación de la sabiduría y la compasión del Buda Eterno. La Naturaleza Búdica (nuestra capacidad innata del Despetar) yace dentro de todos los seres sintientes. No existe ser que no sea tocado por la Luz del Buda. El Cosmos mismo se encentra en vistas de la Iluminación. Por ello, el Buda Eterno asume diferentes formas y aspectos para llevar el Dharma de salvación. Si bien el Mandala del Diamante y de la Matriz son dos Mandalas, en realidad, son dos manifestaciones de la misma Esencia y son uno (Ryokai Mandara). Esta unidad o no-dualidad entre los dos Mandalas es expresada en el Budismo Tendai Esotérico (Taimitsu) con el Mandala del Loto.

El Mandala del Loto (Hokke Mandala) se basa en una interpretación esotérica del capítulo de la Torre de los Tesoros del Sutra del Loto. El mismo consiste en una flor de loto de ocho pétalos derivada del Taizokai Maṇḍala, en cuyo centro hay una Torre de los Tesoros (Estupa), dentro de la cual están sentados los dos Budas, el Buda Śhakyamuni (Shaka) y y el Buda Prabhutaratna (Taho). Sobre los ocho pétalos de loto hay ocho Bodhisattvas, mientras que cuatro Shavakas están en las esquinas del patio central. Los otros dos patios incluyen deidades del Kongokai y Taizokai: los Bodhisattvas ofrendantes en el segundo patio y varias deidades protectoras en el patio externo.

A simple vista, aunque hermoso, el Mandala del Loto encierra muchas enseñanzas. Por ejemplo, la Torre de los Tesoros corresponde al Cuerpo del Dharma (Dharmakaya), el Buda Eterno del cual emanan todos los demás Budas y todo en el Cosmos. El Buda Prabhutaratna representa el Cuerpo de Emanación (Sambhogakaya) el cual el Buda Eterno usa para manifestarse espontáneamente de forma espiritual a todas las criaturas. Y el Buda Shakyamuni representa Cuerpo de Encarnación (Nirmanakaya) que el Buda Eterno usa para encarnar y bajar a los mundos para predicar el Dharma y llevar a los seres a la salvación. Los Tres Cuerpos forman una sola Estupa, que es el principal objeto de adoración (Honzon). El patio central corresponde al Buda Mahavairocana (Dainichi Nyorai) del Kongakai Mandala, los ocho Bodhisattvas correspondientes a los ocho pétalos del Taizokai Mandala. El Buda Shakyamuni se identifica con el Buda Mahavairocana del Taizokai Mandala, y el Buda Prabhutaratna con el Buda Mahavairocana del Kongokai Mandala, mientras que la propia Estupa llega a simbolizar la síntesis o Susiddhi - la Realización Suprema; la total unidad del Mundo del Samsara y el Mundo del Nirvana. Todo forma parte de una misma Realidad.

Así, como vemos, el Mandala del Loto combina las características de los dos Mandalas principales de la Enseñanza Secreta. Esos dos Mandalas muestran el universo como lo ve el Buda Mahavairocana: desde el punto de vista de la sabiduría del Buda, que comprende el mundo, o desde el punto de vista del orden establecido en el mundo por la voluntad del Buda. La sabiduría y el orden corresponden a las fuerzas del Yin y el Yang, la oscuridad y la luz, y todo lo que puede representarse como dos principios que se complementan. En el Mandala del Loto se unen la sabiduría y el orden, y el Buda Shakyamuni se revela como una manifestación carnal del Buda Mahavairocana. Todo en armonía con la Budología Tendai del Sutra del Loto que entiende como perfecto, completo, donde dos principios están en armonía; la unidad e igualdad de las dos enseñanzas, Exotéricas (Kengyo, basadas en la primera mitad del Sutra del Loto) y Esotéricas (Mikkyo, basadas en la segunda mitad del Sutra del Loto).

En resumen, el Mandala del Loto nos muestra que solo existe un Solo Budismo, el Verdadero Budismo. 

miércoles, 13 de marzo de 2024

Joyas de la Tesorería del Dharma: La Sabiduría del Maestro Ippen - Alcanzando el Renacimiento en la Tierra Pura

 


En la rama Tierra Pura del Budismo (que no es una escuela separada o independiente), el logro más alto en la vida es el Renacimiento en la Tierra Pura de la Bienaventuranza. Esto, como hemos visto, no es un lugar lejano en aluna parte del Cosmos, sino que es un Renacimiento a una nueva vida; una vida en la Familia del Buda - la Sangha, como budistas. Este es un momento crucial en la fe budista, pues enmarca la total aceptación de la Gracia del Buda Amida, su Regalo de Salvación. ¿Qué puede ser más grande o hermoso que esto? La total aceptación de la Gracia del Buda Amida significa que hemos podido trascender nuestro ego, nuestro ser finito y falso, y abrirnos a la maravillosidad de la vida. Este Regalo es algo que ya nos ha sido dado, pero que no hemos aceptado. No es algo que merecemos sino que nos es obsequiado. No hay nada realmente que podamos hacer para recibirlo, sino abrir nuestras mentes y corazones a ello. 

Una de las interrogantes más debatidas sobre esto en la Tradición Budista es cuándo esto sucede. Tradicionalmente, se pensaba que el Renacimiento era algo que obteníamos, que merecíamos, por medio de nuestras acciones en este mundo. Este Renacimiento era visto como algo literal. La Tierra Pura era concebida como un lugar en el Oeste del Universo, muy lejos de aquí. Pero si leemos los Textos Sagrados dentro del Canon Budista, vemos que nada puede estar más lejos de la Verdad. La Tiera Pura, nos dice el Buda Shakyamuni, no está muy lejos de aquí. De hecho, la Tierra Pura está aquí y ahora, en nuestras mentes y espíritus. De hecho, es el Verdadero Estado de este mundo, pero nuestro deseos, pasiones y mal karma no nos lo permiten ver. Sin embargo, esto es algo que podemos experimentar cuando recitamos con total fe y confianza el Nembutsu, el Nombre Sagrado del Buda. Igualmente, cuando realizamos las visualizaciones prescritas por el Buda en el Canon Budista, podemos tener un vislumbre de la Tierra Pura, alrededor de nosotros; podemos vivir en la Tierra Pura, aunque sea por un instante, en el eterno aquí y ahora. Pero, ¿cuándo exáctamente logramos nuestro Renacimiento?

Los Maestros de China y Japón pensaban que el Renacimiento ocurría solo tras la muerte. De hecho, esta sigue siendo la creencia de las escuelas o denominaciones que se formaron independientemente, como el Jodo Shu y el Jodo Shinshu. Pero la Tradición Budista y la escuela Tendai nos dicen que el Renacimiento puede ocurrir aquí y ahora, en este cuerpo y en esta vida. El momento decisivo es cuando obtenemos el Shinjin, la Mente de Fe o la Mente Asegurada. Esto es, cuando aceptamos incondicionalmente la Gracia y el Regalo de Salvación dado a todos nosotros por el Buda Amida en el principio del tiempo. Ippen nos dice:

"Todo el mundo se lamenta de que le falta la fe en que el nacimiento está decidido; esto es completamente sin razón. No hay acuerdo en los corazones de los seres necios. El asentamiento es el Nombre Sagrado. Así, aunque falte la fe en que el nacimiento está establecido, si lo dejas todo en tus labios y recitas el Nombre Sagrado, nacerás. El nacimiento, pues, no depende del corazón; es a través del Nombre Sagrado que naceréis. Si crees que puedes lograr el nacimiento estableciendo en ti mismo una fe resuelta, sólo volverás a trabajar de nuevo en tu propio corazón y mente. Cuando deseches tu propio corazón y te des cuenta plenamente de que es a través del Nombre Sagrado que naces, entonces este corazón de determinación decisiva también surgirá por sí solo".

Aquí, el Maestro Ippen nos dice que el Shinjin es la recitación del Nombre. Pero esta no es cualquier recitación. La verdadera recitación es cuando hemos agotado la razón, cuando abandonamos nuestro Poder Propio, y nos encomendamos en cuerpo, mente y espíritu a la Gracia del Buda Amida, a través del Misterio de su Nombre Sagrado, el Nembutsu. Entonces, el corazón que recita el Nombre Sagrado no es le nuestro, sino que es el mismo Corazón del Buda Eterno el que recita el nombre a través de nuestros labios, llamando a todos los seres al Despertar. Así, la práctica es no-práctica. Este es el momento más decisivo y transformador de nuestras vidas. Es cuando aceptamos completamente el Regalo de Salvación del Buda Eterno y logramos nuestro Renacimiento a una nueva vida, una vida como verdaderos budistas. Luego de esto, cada Nembutsu trae paz, calma y sosiego a nuestros cuerpos, mentes y corazones, y el Buda nos da la fuerza para poder encarar cualquier circunstancia en nuestras vidas. Cada acto que hagamos encarna entonces los Cinco Preceptos y los Seis Paramitas, pues no hacemos el bien porque seamos buenos, sino porque el Buda hace el bien por nosotros; no hacemos actos virtuosos porque necesitemos el Renacimiento, sino que los realizamos natural y espontáneamente como muestra de agradecimiento por el Regalo de la Vida y de la Salvación que el Buda nos ha dado.Entonces, el final, cuando llegue nuestro momento final y exhalemos nuestro último aliento de vida, somos como una gota que se funde en un Gran Océano; volvemos al Corazón del Buda Eterno.

Joyas de la Tesorería del Dharma: La Sabiduría del Maestro Ippen - El Nembutsu contiene los Tres Tesoros

 


El Nombre Sagrado del Buda Eterno contiene la totalidad de la Existencia, y a su vez, es la actividad dinámica salvífica que lleva a los seres al Despertar y la salvación. En muchas formas, el Nombre Sagrado contiene todo el Budismo. "Namu" nos representa a todos nosotros, los seres sintientes finitos, así como todo elemento en el Cosmos, "Amida" es el Buda Eterno hecho conocible como el Dharma, y "Butsu" el el Espíritu del Buda en todos los seres, su Naturaleza Búdica; la Sangha. El Santo Ippen nos dice:

"'Namu' significa los seres sintientes a lo largo de las diez direcciones; 'Amida' es el Dharma; 'Butsu' es la persona que ha alcanzado la Iluminación. Los seis caracteres (Na-mu A-mi-da Butsu) se desdoblan provisionalmente en los tres (el ser, el Dharma y la Iluminación) y, finalmente, estos tres se convierten en uno. Por lo tanto, aparte del Nombre no hay ningún ser sintiente que se refugie, ningún Dharma en el que se refugie, ni ninguna persona iluminada. En otras palabras, es el punto donde se eliminan las dicotomías de Poder Propio (Jiriki) y Otro Poder (Tariki), 'ser' y 'Dharma' es Namu-Amida-Butsu. Así como la llama se apaga cuando se agota la leña, así también, cuando el pensamiento calculador del practicante llega a su fin, el Dharma también descansa. Si uno establece el 'ser' y el 'Dharma' y se aferra a la 'ilusión' y la 'Iluminación' de cualquier manera, entonces uno sigue un dharma de dualidad que es como una medicina dada para contrarrestar la enfermedad, y no el Dharma en sí, verdadero, real y último. Habiendo sido erradicados la 'ilusión' y la 'Iluminación', el 'ser' y el 'Dharma', y abandonado el Poder Propio y el Otro Poder, es esto lo que de hecho puede llamarse el 'Nombre maravilloso más allá de lo concebible'."

Los Tres Tesoros o Fundamentos del Budismo son el Buda, el Dharma (Enseñanza) y la Sangha (Orden y Comunidad - la Iglesia Budista). El Buda es, como hemos visto, mucho más que el fundador carnal, el maestro, del Budismo en la Tierra, sino que el Buda histórico fue la encarnación del Alma del Cosmos, el representante terrenal del Buda Eterno (Amida), quien vino a este mundo a revelar su Persona y su Enseñanza, su Revelación (Dharma). Pero el Buda es también el Espíritu del Buda en todos los seres, pues todos somos uno con el Buda, el cual es el Cosmos mismo. Esto es llamado en el Budismo la Naturaleza Búdica. Este es el Ser de seres, nuestro Verdadero Ser. "Dharma" es la Enseñanza, la Revelación, del Buda, el cual contiene todas las Leyes Universales para poder Despertar a nuestra Verdadera Naturaleza y vivir vidas llenas de paz, felicidad y armonía con la Verdad del Universo. La "Sangha" es entonces la institución fundada por el Buda mismo en la Tierra, la Familia del Buda, compuesta de la Orden (sacerdotes) y la Comunidad (laicos) que ponen en práctica la Enseñanza del Buda para desarrollarnos espiritualmente y poder hacer de este mundo uno mejor. 

El Nombre Sagrado del Buda, siendo un Misterio, encarna todos los misterios del a vida y del universo, por lo que igualmente representa todo en el Budismo. Es por esto que Ippen nos dice que aparte del Nombre no hay Ser en el que se refugien los seres, no hay Enseñanza y no hay Comunidad, pues el Nombre Sagrado es la totalidad de la Existencia. Es el llamado mismo del Infinito a nosotros, seres finitos, para que Despertemos del Sueño de la Ignorancia y abracemos nuestro origen y nuestro destino. El Budismo, sin el Nombre Sagrado, estaría incompleto, pues el Nombre es una de las formas a través y por las cuales podemos comulgar con el Buda Eterno y con nuestra Verdadera Naturaleza; es también la Enseñanza y la práctica; y es el fin mismo - nuestro Despertar y nuestra salvación. Es el medio que nos permite trascender este mundo de la dualidad y accesar a la Unidad Fundamental, para que, comulgando con su Esencia, podamos vivir en este mundo con sabiduría y compasión. Como nos dice Ippen en otro escrito: 

"'Namu' es el ser que ahora [después de una larga transmigración] alcanza la Iluminación; 'Amida-Butsu' es el Dharma que es la Iluminación original. 'Namu-Amida-Butsu, entonces, es la no dualidad del ahora y la originalidad".

Es por eso que Ippen nos pide que abandonemos las disputas doctrinales y abracemos la totalidad del Dharma; no solo una parte, sino el todo; que practiquemos un Budismo Completo. Cuando hacemos esto, podemos verdaderamente experimentar en vida el Misterio del Buda Eterno y su Nombre Sagrado y renacemos en la Familia del Buda como Bodhisattvas, como Hijos del Buda.

Joyas de la Tesorería del Dharma: La Sabiduría del Maestro Ippen - El Misterio Budista

 


El Budismo, como toda religión real, contiene Misterios. ¿Qué son Misterios? Son realidades que escapan la comprensión humana, porque la Realidad es ilimitada e infinita, mientras que la mente humana es limitada y finita. Es por eso que el Budismo a veces dice que la Verdadera Naturaleza de la Realidad, la Verdad, es inefable, pero aunque inefable, a veces las palabras nos pueden llevar a ella. Igual puede pasar con el arte. No importa cuánto podamos hablar de un Misterio, el mismo escapa la razón, y solo puede ser alcanzado por la fe. El Buda es esa Realidad inefable, incomprensible, que si bien es ilimitada e infinita, se humildiza y se hace finito y expresable, ya sea por su Palabra o Revelación, tanto como por la experiencia directa, por lo que es un Misterio absoluto. Así, las palabras y las imágenes son formas mediadoras para llegar al Buda. De estas palabras, se encuentra el Nombre Sagrado del Buda Amida, el Buda y su Acción Salvífica hecha Nombre, pero no todo Nombre, sino el Buda mismo hecho Palabra. Este es otro Misterio, de muchos, en el Budismo.

El Santo Ippen, en respuesta a cómo podemos comprender el Misterio del Nombre Sagrado, responde:

"Todos los Budas a lo largo de las diez direcciones y tres tiempos alaban las virtudes del Buda Amida, maravillosas más allá de lo concebible. Además, en el Sutra Largo, el Buda Shakyamuni enseña: 'La luz de Amida está más allá de la luz de todos los Budas'. La luz es la manifestación de la sabiduría; por lo tanto, está más allá incluso de la profunda sabiduría de los Budas. ¿Cómo, entonces, podría ser sondeada por la sabiduría y la conciencia ilusorias de los seres sintientes? Simplemente di el Nombre, confiándote con reverencia, y más allá de esto, no persigas una sabiduría a la que aspiras".

Ippen cita los Sutras Tierra Pura del Canon Budista para mencionar que, en el Sutra del Buda Amida y su Tierra Pura (Sutra Corto), el Buda le dice a Ananda: "Todos los Budas a lo largo de las diez direcciones y tres tiempos alaban las virtudes del Buda Amida, maravillosas más allá de lo concebible". Esto es, todos los Budas en el Cosmos, en el pasado, presente y futuro, alaban el Misterio encarnado en el Nombre Sagrado del Buda Amida, el Buda de la Luz y la Vida Infinita. "Todos los Budas" significa todo el Cosmos y su creación, no solo los Iluminados - que son todos emanaciones del Buda Eterno Amida - sino todo en el Universo, desde las estrellas, los planetas, los sistemas y los seres, todos alaban las virtudes del Buda Amida; todos son la eterna predicación del Dharmakaya (Cuerpo del Dharma o Buda Eterno). Esta luz, nos dice el Buda en el Sutra del Buda de la Luz y la Vida Infinita (Sutra Largo), está más allá de la luz de todos los Budas. "Luz" aquí significa "sabiduría", por lo que para los mismos Budas, el Nombre Sagrado - el Misterio - está más allá de la comprensión y la razón. Incluso los mismos Budas, que son uno con el Buda Amida, no pueden comprender la totalidad del Misterio que son ellos mismos, pues si bien son uno, consubstanciales, poseen sus propias personalidades. Esto no debe ser tomado literalmente. 

Lo que el Buda e Ippen tratan de hacernos entender es que, no importa cuánta tinta haya sido vertida sobre papel en el Canon o los Tratados Budistas, sin importar cuán cerca del Misterio nos hayan llevado los Grandes Maestros, el final, todos nos aproximan pero no llegan al centro o corazón del mismo. Al final, debemos de suspender la razón y simplemente entregarnos a la fe, a la experiencia directa del mismo, y solo así podremos realmente comprenderlo. 

lunes, 11 de marzo de 2024

Joyas de la Tesorería del Dharma: La Sabiduría del Maestro Ippen - Renaciendo Budistas

 


El Budismo es realmente una religión transformadora. El mismo tiene el poder - si el practicante lo permite - de transformar el cuerpo, la mente y el espíritu del practicante, haciendo que literalmente "Renazca Budista". ¿Qué es "Renacer Budista"? Es nacer de nuevo, en esta vida, en la Familia del Buda. Es sentir el abrazo inconidicional - pero voluntario - de la Luz Infinita del Buda Eterno, Amida, en nuestras vidas. Es ese momento en el cual dejamos atrás nuestro ser finito y falso y somos uno con el Buda, nuestro Verdadero Ser. Una de las formas de "Renacer Budistas" es a través del Nembutsu - la Recitación del Nombre Sagrado del Buda.

El Buda Eterno, en su forma de Amida, encarnó todo su poder, sus votos y sus méritos en su Nombre Sagrado, "Namu Amida Butsu" (toma muchas formas, pero esta es la más popular). El Nombre Sagrado es el Buda Eterno mismo hecho vibración; es el Buda mismo presentándose de una forma entendible, accesible, a todos los seres. No hay que ni siquiera tener voz para poder recibir con total fe y devoción el Nombre Sagrado, al Buda Eterno, en la forma de "Namu Amida Butsu". Solo se necesita abrir completamente nuestras mentes y corazones y permitir que nuestros oídos espirituales escuchen el nombre de nuestro Padre Celestial, quien nos ha estado llamado vida tras vida, por incontables eones. 

Hay dos formas de practicar el Budismo de la Sabiduría, con el estudio, la práctica y la meditación, y el Budismo de la Compasión, con la fe, la devoción y el Nembutsu, pero las dos - como hemos visto - son solo una: una forma manifestada y expresándose como dos, así como todos los Budas son realmente un Buda - el Buda Eterno - manifestándose de incontables formas para poderse hacer presente y aceptable a todos sus hijos, los seres sintientes. El Maestro Ippen, si bien dominaba ambas, predicó el Budismo de la Compasión al a gente común como nosotros, pues es el camino seguro a la salvación. A través del Nombre Sagrado del Buda, podemos "renacer de nuevo como budistas". Ippen nos dice en una de sus cartas:

"'Nacer a través del Nembutsu’ significa que el Nembutsu como tal es nacimiento. 'Namu' es el corazón que confía, 'Amida-Bulsu' la práctica confiada: el único instante de pensamiento en el que el corazón y la práctica se corresponden mutuamente es el nacimiento. La persona que, después de pronunciar el Nombre Sagrado, no delibera sobre lo bueno y lo malo, o lo bueno y lo malo de su propio corazón, y no tiene expectativas sobre lo que dice, se le llama un practicante decidido decididamente en la verdadera entrega. Fuera de la pronunciación del Nombre Sagrado en este instante presente no puede haber ningún momento de enfrentar la muerte. Simplemente pronuncia 'Namu-Amida-Butsu, y haz que el fin de tu vida sea el final. Namu-Amida-Butsu."

Una vez aceptamos con completa fe y confianza al Buda Amida y permitimos que su acción dinámica trabaje a través de nosotros, renacemos como budistas. "Namu" nos representa a todos nosotros, seres tontos, llenos de pasioness y deseos, incapaces de ningún bien real - es nuestras manos que se abren al Infinito y esperan abrazar al Buda Eterno Amida - y "Amida Butsu" es la Luz Infinita del Buda Amida que nos abraza y nos arropa, para nunca abandonarnos; es el Buda Amida "llegando" en el momento de nuestra "muerte", la muerte de nuestro viejo ser, para encaminarnos realmente en nuestra práctica como verdaderos budistas, verdaderos Hijos del Buda - Bodhisattvas - para realizar la Voluntad del Buda de salvar a todos los seres en el mundo. Es el encuentro de lo finito ("Namu", nosotros) con lo Infinito ("Amida Butsu", el Buda Eterno Amida) en el "momento presente", en ese instante en el cual finalmente abandonamos todo calculo personal, toda lógica, y nos entregamos a la Gracia del Buda Amida. Entonces, renacemos de nuevo como budistas; Renacemos en la Tierra Pura en este Cuerpo y en Esta Vida. Para poder llegar a este momento, debemos de abandonar todo aferro al ser, al yo (ego), y encomendarnos completamente al Buda Eterno. Este es, en muchos aspectos, una "pequeña muerte", donde decidimos abandonar nuestro ser finito y falso y abrazar solo al Buda Eterno, Amida, nuestro Verdadero Ser. Este es el momento en el cual realmente recitamos por primera vez el Verdadero Nembutsu, y aceptamos realmente al Buda con total confianza, fe y entrega. Es nuestro Renacer Budista. Desde entonces, nuestras vidas no volverán a ser las mismas. 

miércoles, 6 de marzo de 2024

Joyas de la Tesorería del Dharma: La Sabiduría del Maestro Ippen - La Mente Necesaria para el Renacimiento

 


Uno de los temas más debatidos dentro de la literatura canónica Tierra Pura es el estado mental necesario para el Renacimiento en la Tierra Pura. Cuando vamos directamente a la fuente en el Canon Budista, vemos que los requisitos mentales o espirituales para renacer en la Tierra Pura de la Bienaventuranza se establecen en el Sutra de la Meditación en el Buda Amida y su Tierra Pura (Sutra de la Meditación). Estos son llamados la Triple Mente: una mente sincera, una mente de fe profunda y una mente decidida a renacer en la Tierra Pura. En el Sutra, el Buda Shakyamuni dice: "Los seres que nacerán en el nivel más alto del nivel superior son aquellos, quienesquiera que sean, que desean nacer en esa Tierra y poseen las Tres Mentes mediante las cuales son inmediatamente destinados a nacer allí. ¿Cuáles son las Tres Mentes, te preguntarás? Primero está la Mente Sincera; la segunda es la Mente Profunda; y la tercera es la Mente de Aspiración-Renacimiento de Transferencia de Mérito. Aquellos que establezcan el Triple Estado Mental tendrán la seguridad de renacer en esa Tierra inmediatamente". La Tradición Budista ha dedicado mucha atención a estas Tres Mentes, y esto se evidencia en la tradición comentarial. No obstante, el Sutra del Buda de la Vida y la Luz Infinita (Sutra Largo), así como el Sutra del Buda Amida y su Tierra Pura (Sutra Corto) solo mencionan el entregarse completamente en cuerpo, mente y espíritu al Buda Amida, recitando su Sagrado Nombre. Esto hizo que la Tradición desarrollara muchas teorías para poder explicar la mente necesaria para el Renacimiento en la Tierra Pura, lo cual ha causado igualmente mucha confusión al respecto. 

El Santo Ippen responde a esta interrogante siguiendo la Tradición del Loto, cuando nos dice en uno de sus escritos:

"Me has preguntado sobre la mente adecuada del practicante del Nembutsu. Aparte de decir Namu-Amida-Butsu, no existe ninguna mente adecuada. Hay una multitud de doctrinas que han sido establecidas y abandonadas por muchos maestros sabios, pero todas son meras declaraciones temporales hechas en respuesta a diferentes confusiones. El practicante del Nembutsu, entonces, debe abandonarlos también y solo recitar el Sagrado Nombre.

"Una vez alguien le preguntó a Kuya Shonin cómo se debía decir el Nembutsu, y él respondió solo: '¡Abandona!'. No añadió ninguna otra instrucción. Esto está registrado en la biografía de Saigyo y es verdaderamente un dicho de oro. El practicante del Nembutsu abandona tanto la sabiduría como la locura; abandona las posturas del bien y del mal; abandona los razonamientos sostenidos por nobles y humildes, altos y bajos; abandona el miedo al Infierno y abandona la aspiración a la Tierra Pura, y además abandona la Iluminación de todas las escuelas: abandonando así todas las cosas, pronuncia el Nembutsu. Es este Nembutsu el que concuerda perfectamente con el trascendental Voto Primal del Buda Amida.

"Cuando uno recita el Sagrado Nombre de esta manera, no hay ni Buda ni yo; mucho menos hay aquí algún razonamiento sobre esto o aquello. Los reinos del bien y del mal son todos la Tierra Pura. Fuera de esto, no aspires, no renuncies. Entre todos los seres vivos (montañas y ríos, pastos y árboles, incluso los sonidos de los vientos y las olas que se elevan) no hay nada que no sea el Nembutsu. No son sólo los hombres los que comparten el Voto que todo lo trasciende.

"Además, si las palabras de un anciano tonto que habla así son difíciles de entender, entonces déjalas en su oscuridad y abandónalas también; y sin deliberar ni diseñar mentalmente de ninguna manera, encomiéndate al Voto Primal y recita el Nembutsu. Ya sea que lo digas con una mente tranquila o sin ella, el Nembutsu no puede desviarse del Voto Primal que todo lo trasciende que es el Otro Poder. En el Voto Primal del Buda Amida no falta nada, ni hay nada superfluo. Aparte de esto, ¿qué se puede decir de una mente adecuada? Simplemente regresa al corazón de una persona tonta y recita el Nembutsu. Namu-Amida-Butsu."

Este escrito del Santo Ippen es en respuesta a una pregunta de un monje budista sobre la mente necesaria o adecuada para alcanzar el Renacimiento, haciendo clara referencia a las Tres Mentes mencionadas en el Sutra de la Meditación y comentadas por la Tradición. En respuesta, Ippen regresa a la simplicidad del Voto Primal del Buda Eterno, que es llevar a todos los seres al Despertar y la Salvación por todos los medios adecuados. Siendo el Camino Tierra Puro uno sencillo, no depende de elaboradas teorías ni complejas prácticas, sino solo a la total entrega en cuerpo, mente y espíritu a la Gracia Salvífica del Buda Amida. Todas las doctrinas y teorías, si bien son iluminadoras, muchas veces solo nos alejan de la Verdadera Fe. Satisfacen el intelecto pero no el corazón, el cual solo puede ser satsfecho con la Luz Infinita del Buda que, cuando nos entregamos, nos abraza y nunca nos abandona.

El Budismo puede ser tan sencillo o tan complejo (ambos son correctos) como uno desee; todo depende del practicante y cuánto desee profundizar en el Depósito Dhármico y la Tesorería del Dharma, pero para Comulgar con el Buda en la meditación o para recibir su Gracia Salvífica en el Nembutsu, solo se necesita abrir nuestras mentes y corazones y permitir que el Buda Eterno trabaje en nosotros.

martes, 5 de marzo de 2024

Joyas de la Tesorería del Dharma: La Sabiduría del Maestro Ippen - Todo es la Manifestación de la Gran Compasión del Buda

 


El Santo Ippen era una persona poseída por la actividad dinámica del Buda. El vivía su espiritualidad, y todo el Cosmos era el Buda Amida, por lo que todo estaba preñado de significado; nada ocurría al azar. Como un buen budista, Ippen entendía que todo ocurría debido a causas y condiciones establecidas en el pasado y en el presente, y que todo influenciaba todo, pues todo estaba interconectado. ¿Qué es lo que unía el cielo y la Tierra y todo en el universo? El Sagrado Nombre del Buda Amida. El Nembutsu para Ippen era mucho más que solo un Nombre; era la actividad dinámica del Buda manifestándose en las diez mil cosas. Todo en el universo es una manifestación de la danza budofánica del Sagrado Nombre del Buda, el cual no es nada menos que su Esencia (Talidad) hecha Nombre - tangible - para poder manifestarse en la vida de los seres sintientes y extenderles su Gracia y salvación. Ippen nos dice:

"Fuera del Sagrado Nombre no hay practicante ni Buddhadharma; fuera del Sagrado Nombre no hay nacimiento. Las innumerables cosas del universo son todas las virtudes que existen dentro del cuerpo del Sagrado Nombre. Esto significa, entonces, que el único instante de pensamiento (Ichinen) al cesar la respiración en Namu-Amida-Butsu, en el que reconocemos que eso es el logro de la realización del Dharma más allá del nacimiento y la muerte, es la mentalidad recta en el momento de la muerte. Este no es otro que el instante de pensamiento de la Perfecta Iluminación de hace diez kalpas. Namu-Amida-Butsu."

Aquí vemos la cosmovisión espiritual del Santo, el cual ve el origen mismo del Cosmos en la Iluminación del Bodhisattva Dharmakhara, algo que se encuentra en la Tesorería del Dharma del Budismo Esotérico. La Historia Sagrada nos dice, en el Canon Budista, que el Buda Amida en un pasado fue un Bodhisattva llamado Dharmakhara (Tesorería de la Doctrina o Dharma), quien hizo un voto de no alcanzar su Despertar y Budeidad hasta haber creado un mundo ideal, la Tierra Pura de la Bienaventuranza, donde todos los seres que deseen pueden Renacer si confian su ser con conpleta fe y confianza a su Gracia Salvífica, manifestándola como la recitació de su Sagrado Nombre - "Namu Amida Butsu". Tras hacer su voto, el Bodhisattva Dharmakhara pasí diez incontables kalpas (una cantidad infinita de tiempo) perfeccionando sus méritos y virtudes hasta que pudo lograr su Voto, el Voto Primal, logrando su Budeidad. Esta Historia Sagrada encierra grandes misterios y enseñanzas. ¿Cómo el Bodhisattva Dharmakhara pudo realizar su Budeidad en el principio del tiempo si la condición para la misma era la salvación (Renacimiento) de todos los seres que se entreguen a él? ¿Esta salvación estaba destinada solo a aquellos dentro de esos diez incontables kalpas? ¿Qué sucede con los seres que en nuestro tiempo recitan el Sagrado Nombre? No debemos olvidar que esta Historia Sagrada fue narrada por el Buda Shakyamuni, la encarnación del Buda Amida en esta Tierra, hace más de 2,500 años de forma simbólica para comunicar una verdad eterna espiritual a los seres de este mundo, por lo que no debemos de tomarla literalmente. Todo el Buddhadharma - el Budismo - debe interpretarse a la luz de la totalidad de su Revelación contenida en el Canon Budista, y en especial, el Sutra del Loto, el sermón más importante del Buda en el mundo.

El Bodhisattva Dharmakhara es el prototipo del Ser, el "primer Buda" o Ser Despierto. Esta es la Budeidad "en el principio del tiempo" de la cual habla el Buda en el Sutra del Loto. Es el Cosmos (Dharmadhatu) despertando por primera vez. Su Despertar Cósmico sentó las bases para que todos los seres en el futuro pudieran alcanzar su propio Despertar. Su Budeidad dotó la fábrica misma de la Existencia con su Espíritu, su Naturaleza Búdica - su Luz Infinita - para que todos los seres, que son sus manifestaciones - su Vida Infinita - puedan alcanzar el Despertar. Este fue su Regalo para toda la Creación, el cual es una manifestación natural y espontánea de su Samadhi Eterno. Su Sagrado Nombre es entonces el medio a través y por el cual nos llega su Gracia y podemos aceptar su Regalo de Salvación en el momento presente, Esto es rerpesentado en el Sutra del Loto como los hijos que salen de la casa en llamas (Mundo Saha, lleno de sufrimiento, impermanencia, impureza y no-ser), tras escuchar el llamado (Nembutsu) de su padre, recibiendo así su Carruaje Blanco (Renacimiento en la Tierra Pura). Este Regalo ya se nos ha dado, pero no nos es obligado; debemos aceptarlo voluntariamente y cuando estemos listos. Esto es logrado por medio de nuestra recitación del Sagrado Nombre y nuestro Renacimiento en un solo instante, con total fe y confianza en el Poder y la Gracia del Buda Eterno, Amida. Así, si bien nuestra salvación ya ha sido lograda, no es consumada hasta que sea aceptada. 

Todo el Cosmos y todos los seres son una manifestación de la Vida Infinita del Buda, por lo que realmente no tenemos nacimiento ni muerte, y su regalo de salvación es el Sagrado Nombre (Nembutsu), el cual - cuando es recitado con total fe y confianza - nos salva en un solo instante (Ichinen - el eterno presente), y somos para siempre transformados - Renacemos - en la Familia del Buda - somos Bodhisattvas - para continuar realizando la labor salvífica del Buda por todo el Cosmos.