Con la llegada del otoño y la celebración del Ohigan, el Equinoccio de Otoño, la naturaleza comienza lentamente a transformar sus colores, recordándonos la impermanencia de todas las cosas y el incesante transcurrir del tiempo. Los árboles, que durante la primavera florecieron y en el verano extendieron sus verdes ramas hacia el cielo, comienzan ahora a ofrecer sus frutos y a desprenderse de sus hojas, preparándose para el reposo del invierno y el renacimiento de una nueva primavera. De igual manera, para nosotros, los discípulos del Buda, el Ohigan constituye una oportunidad privilegiada para detenernos en medio de nuestras ocupaciones cotidianas y contemplar el camino recorrido durante el año. Es un momento para examinar nuestra fe, evaluar nuestra práctica, reconocer nuestros aciertos y nuestras deficiencias, agradecer las bendiciones recibidas y renovar nuestros Votos Bodhisáttvicos. Debemos preguntarnos cuánto hemos avanzado en el Camino hacia la Budeidad, cuánto hemos permitido que la luz del Dharma transforme nuestras vidas y cuánto hemos contribuido al bienestar y la salvación de los demás seres.
Sin embargo, esta reflexión no debe limitarse únicamente a nuestra vida individual. Así como cada devoto debe examinar los frutos de sus esfuerzos espirituales, también nuestra comunidad religiosa, el Templo Eirenji —y la Escuela del Loto Reformada—, tiene el deber de contemplar retrospectivamente su labor, reconocer los logros alcanzados y renovar su compromiso con la misión que el Buda Eterno ha depositado en nuestras manos.
Al acercarnos al último trimestre del año 2026, podemos afirmar con profunda gratitud que nuestra Escuela ha alcanzado importantes metas que, hace apenas unos años, parecían extraordinariamente lejanas. Lo que comenzó como un sueño, sostenido por la fe en el Buda Eterno y el deseo sincero de transmitir la totalidad de su enseñanza al mundo hispanohablante, ha ido convirtiéndose gradualmente en una realidad tangible. Gracias a innumerables horas de estudio, traducción, investigación, contemplación y trabajo, hoy contamos con una biblioteca doctrinal, canónica y espiritual que constituye uno de los fundamentos más importantes de nuestra misión religiosa. En efecto, la Escuela del Loto Reformada ya posee traducciones publicadas de algunos de los Sutras más importantes del Canon Budista, especialmente del Sutra del Loto, la Escritura Sagrada central de nuestra tradición, y del Sutra del Nirvana, que revela y esclarece la eternidad del Buda y la universalidad de la Naturaleza Búdica, ambos mostrando el Camino de la Sabiduría Trascendente. A estos se suman los Sutras del Buda Amida, que iluminan el Camino de la Compasión y la Fe y la devoción a la actividad salvífica del Buda, así como los grandes Sutras Esotéricos, particularmente el Sutra de Mahavairocana y el Sutra Vajrasekhara, que revelan la dimensión cósmica, ritual y contemplativa del Despertar. Estas traducciones no representan simples publicaciones literarias, sino verdaderas puertas de acceso al Tesoro del Dharma, abiertas para que los devotos de habla hispana puedan encontrar directamente, en su propia lengua, las palabras sagradas del Buda.
Pero nuestra labor no se ha limitado a presentar las Escrituras Sagradas. Conscientes de que el estudio de los Sutras requiere una correcta comprensión de su significado profundo, hemos dedicado también considerables esfuerzos a la composición y publicación de comentarios doctrinales sobre más de diez de los principales Sutras del Canon Budista. Estos comentarios buscan iluminar las enseñanzas de las Escrituras a través de la tradición hermenéutica del Budismo del Loto, permitiendo que los lectores comprendan cómo las múltiples doctrinas, prácticas y revelaciones del Buda forman parte de un único y maravilloso Plan Dhármico de Salvación. De esta manera, no solamente hemos procurado ofrecer los textos sagrados, sino también las herramientas necesarias para estudiarlos, interpretarlos y aplicarlos correctamente a la vida espiritual. Nuestra aspiración ha sido siempre que ningún devoto tenga que conformarse con fragmentos aislados del Dharma, sino que pueda contemplar la totalidad de la enseñanza budista como un inmenso océano de Sabiduría y Compasión, donde todas las corrientes encuentran finalmente su unidad en el Vehículo Único del Buda Eterno.
Igualmente significativa ha sido nuestra labor de recuperación, traducción y publicación de los escritos de los Grandes Maestros de nuestra tradición. Hoy contamos con traducciones completas de importantes cuerpos de tratados de los Grandes Maestros Chih-i, Saicho y Genshin, así como de las enseñanzas de Vasubandhu y Daosheng, cuyas contribuciones resultaron fundamentales para el desarrollo histórico y doctrinal del Budismo Mahayana y de la Tradición del Loto. Estos escritos nos permiten escuchar nuevamente, a través de los siglos, las voces de aquellos grandes sabios que consagraron sus vidas a preservar, explicar y transmitir el Verdadero Dharma.
Más aún, esperamos que, antes de concluir el presente año, podamos completar y publicar nuevas colecciones de escritos del Maestro Yixing, del Maestro Guanding y de los Grandes Maestros Ennin, Enchin y Annen, enriqueciendo todavía más nuestro patrimonio doctrinal y ofreciendo al mundo hispano un acceso cada vez más amplio a los tesoros espirituales del Budismo Tendai y su milenaria tradición. Cada tratado traducido constituye un puente entre el pasado y el presente, entre los grandes monasterios de China y Japón y los hogares de nuestros devotos, permitiendo que la sabiduría de los Patriarcas continúe guiando a nuevas generaciones de Hijos del Buda.
A todo esto debemos añadir que nuestra Escuela ya cuenta con los principales fundamentos canónicos, doctrinales, ceremoniales, rituales y prácticos necesarios para sostener una tradición budista integral, completamente independiente de Japón. Hemos procurado establecer una base que permita al devoto no solamente creer en las enseñanzas del Buda, sino comprenderlas, practicarlas y encarnarlas en todas las dimensiones de su existencia. Este esfuerzo ha encontrado una expresión particularmente importante en nuestros tratados modernos: Budosofía: Fundamentos de la Fe Budista, dedicado a los principios de nuestra Fe; Dharmosofía: Un Comentario al Catecismo Budista, que expone sistemáticamente nuestra doctrina y su desarrollo histórico; y Sanghosofía: Guía del Bodhisattva de la Tierra, que presenta los fundamentos de la vida religiosa, la liturgia, la meditación, la devoción y la práctica cotidiana. Junto con nuestras otras publicaciones sobre filosofía, espiritualidad, historia y práctica budista, estas obras constituyen los Tres Pilares de la Fe, el Estudio y la Práctica sobre los cuales aspiramos a edificar una comunidad espiritualmente madura, doctrinalmente sólida y comprometida con la transformación del mundo. Podemos decir, por tanto, que ya hemos establecido una base excepcionalmente amplia para una comunidad budista de habla hispana, comparable en su alcance doctrinal y editorial con los recursos que muchas instituciones religiosas han tardado generaciones en desarrollar.
Sin embargo, al contemplar estos frutos, —la mayoría la cual ha sido logrado no este año, sino en los más de 10 años que llevamos presentando el Dharma en el mundo hispano— debemos recordar que no son motivo para alimentar el orgullo personal o institucional, sino una ocasión para cultivar una gratitud todavía más profunda. Ninguna de estas realizaciones habría sido posible sin las innumerables causas y condiciones que las han hecho surgir. Por encima de todo, reconocemos en ellas la Gracia y la actividad compasiva del Buda Eterno, la protección de los Budas y Bodhisattvas de las diez direcciones, y la inspiración de los Grandes Maestros que, a lo largo de los siglos, preservaron fielmente la Llama del Dharma. Desde nuestra perspectiva de fe, interpretamos estos avances como signos alentadores de que nuestra misión participa de la Gran Obra Salvífica del Buda en el mundo. No debemos olvidar que nosotros no somos los dueños del Dharma, sino sus humildes servidores; no somos quienes hemos creado esta Sabiduría, sino quienes hemos recibido el privilegio y la responsabilidad de transmitirla. Cada libro publicado, cada Sutra traducido y cada enseñanza compartida constituye una ofrenda al Buda y un acto de gratitud hacia todos aquellos que hicieron posible que su mensaje llegara hasta nosotros. Si hoy podemos contemplar una biblioteca que reúne tantos tesoros espirituales, es porque innumerables generaciones de monjes, maestros, traductores y devotos mantuvieron viva esta transmisión, incluso en tiempos de guerras, persecuciones, dificultades y decadencia religiosa. Nuestra responsabilidad consiste ahora en ser dignos herederos de ese legado.
Ahora, nuestros esfuerzos no se han limitado al ámbito intelectual y editorial. Durante este año, el Templo Eirenji ha continuado reuniéndose consistentemente todos los meses para celebrar nuestra Liturgia Budista, compartir la Meditación y escuchar las Charlas del Dharma, preservando así la vida espiritual y comunitaria de nuestra Sangha. Estas reuniones, aunque puedan parecer pequeñas frente a la magnitud de nuestra misión, poseen un valor incalculable, pues constituyen el corazón viviente de nuestra comunidad religiosa. Los libros preservan las palabras de los Budas y los Grandes Maestros, pero es mediante la fe, la práctica y la comunión de los devotos que esas palabras cobran vida y manifiestan su poder transformador. Cada recitación, cada momento de silencio contemplativo, cada reflexión compartida y cada encuentro entre los miembros de nuestra Sangha contribuye a establecer el Reino del Buda en medio de nuestro mundo.
Asimismo, hemos comenzado a reactivar nuestra presencia en las redes sociales, reconociendo que los medios digitales ofrecen nuevas oportunidades para llevar la luz del Dharma a quienes, por circunstancias geográficas, familiares o personales, no pueden acercarse físicamente a un templo budista. En esta misma dirección, nos encontramos desarrollando un programa de cursos digitales dedicados a las diversas dimensiones de la Fe, el Estudio y la Práctica, con el propósito de ofrecer una formación religiosa organizada, accesible y progresiva a todos aquellos que deseen profundizar en el Camino del Bodhisattva.
Con todo, sería un grave error confundir los logros alcanzados con la culminación de nuestra misión. Si algo nos enseña el Ohigan es que el Camino hacia la Otra Orilla exige un esfuerzo continuo, sostenido por la perseverancia y la renovación constante de nuestros votos. Aunque hemos establecido una base sólida, todavía queda mucho por hacer. El Dharma es infinitamente profundo, las necesidades de los seres son innumerables y nuestra responsabilidad no termina con la publicación de un libro o la celebración de una ceremonia. Antes bien, cada realización abre nuevas posibilidades de servicio. Debemos continuar perfeccionando nuestros recursos educativos, ampliando el alcance de nuestras enseñanzas, fortaleciendo nuestra Sangha y desarrollando nuevas formas de acompañamiento espiritual que respondan a las necesidades de los devotos contemporáneos sin comprometer la fidelidad a la tradición recibida. Nuestra tarea consiste en demostrar que el Budismo del Loto no es solamente una doctrina venerable perteneciente al pasado, sino una Fe viva, capaz de iluminar las dificultades del presente y ofrecer un camino de esperanza, sabiduría y transformación para el futuro.
Al contemplar el horizonte del próximo año 2027 —año en el que estudiaremos y comentaremos el Sutra Shurangama— renovamos solemnemente nuestro compromiso de continuar traduciendo los Sutras y Tratados de los Grandes Maestros (como los escritos de Zhanran, Siming, Youxi, Zongxiao y Oui) que todavía permanecen fuera del alcance de la mayoría de los lectores hispanohablantes. Aspiramos igualmente a ampliar considerablemente nuestro ofrecimiento de cursos digitales, desarrollar nuevas series de videos y materiales educativos para nuestras redes sociales, fortalecer nuestras actividades litúrgicas y comunitarias, y continuar edificando una institución religiosa que pueda servir como hogar espiritual para todos aquellos que buscan refugio en el Buda Eterno y su Vehículo Único. Deseamos que nuestras publicaciones no permanezcan únicamente en los estantes de una biblioteca, sino que lleguen a las manos de los devotos, iluminen sus mentes, transformen sus corazones y encuentren expresión concreta en sus pensamientos, palabras y acciones. Queremos que cada enseñanza se convierta en una semilla de Budeidad, que cada práctica sea una manifestación de la Compasión y que cada nuevo discípulo descubra que la realización del Despertar no constituye una posibilidad remota reservada para unos pocos, sino la vocación espiritual más profunda de todos los seres.
Esta labor forma parte inseparable de nuestros Votos Bodhisáttvicos y de la razón misma de nuestra existencia como Escuela del Loto Reformada. Hemos asumido la responsabilidad de hacer disponible el Verdadero Dharma al mundo hispano, no para establecer una institución que busque engrandecerse a sí misma, sino para contribuir a la perpetuación de la enseñanza del Buda y al bienestar espiritual de las generaciones presentes y futuras. Sabemos que nuestra labor apenas ha comenzado y que muchos de sus frutos más importantes quizá no serán visibles durante nuestras propias vidas. Sin embargo, así como los antiguos Patriarcas plantaron árboles bajo cuya sombra nosotros descansamos hoy, también nosotros debemos sembrar las semillas que ofrecerán refugio y alimento espiritual a quienes vendrán después. La verdadera medida de nuestro éxito no será el número de libros publicados, la cantidad de seguidores en las redes sociales o el reconocimiento que pueda alcanzar nuestra institución, sino el número de corazones que hayan encontrado consuelo en el Dharma, de vidas que hayan sido transformadas por la Sabiduría y la Compasión, y de seres que hayan despertado a la presencia del Buda Eterno en lo más profundo de su existencia.
Al finalizar esta reflexión otoñal, deseo invitar a todos nuestros devotos y miembros de la Sangha a contemplar estos logros como una realización colectiva, un patrimonio espiritual que pertenece a toda nuestra comunidad y una fuente de inspiración para redoblar nuestros esfuerzos. Así como todavía quedan semanas antes de que concluya el año, también quedan oportunidades para cumplir nuestros propósitos, corregir nuestras deficiencias, profundizar nuestra práctica y realizar nuevas obras meritorias. No permitamos que el paso del tiempo nos encuentre indiferentes ante la inmensidad de nuestra vocación espiritual. Que cada uno de nosotros pueda preguntarse qué ha ofrecido al Buda durante este año, cuánto ha avanzado en la manifestación de su Naturaleza Búdica y qué puede hacer todavía para contribuir a la salvación de todos los seres. Que los frutos de este otoño sean, al mismo tiempo, las semillas de una nueva primavera espiritual.
Finalmente, elevamos nuestra gratitud al Buda Eterno, a los Bodhisattvas y a los Grandes Maestros por habernos permitido avanzar hasta este momento de nuestra historia, así como al Comité de Traducción Canónica, sin quien no hubieramos podido publicar nuestras traducciones. Que jamás olvidemos que toda realización auténtica nace de la Fe, madura mediante el Estudio y alcanza su plenitud en la Práctica. Que nuestra Escuela permanezca siempre fiel al espíritu del Sutra del Loto y a la misión universal de conducir a todos los seres hacia el Despertar. Y que, mientras existan seres que sufran en la oscuridad de la ignorancia, mientras haya corazones que busquen consuelo y mientras permanezca una sola persona necesitada de la luz del Dharma, continuemos trabajando incansablemente para preservar y transmitir el legado del Buda.
Los años pasan, las generaciones cambian y las instituciones humanas se transforman, pero la Luz del Buda Eterno jamás se extingue. Nuestra misión es mantener viva esa Llama del Dharma, alimentarla con nuestra fe, protegerla mediante nuestro estudio y compartirla a través de nuestra práctica, para que continúe iluminando el mundo durante innumerables generaciones. Que todos los seres alcancen la Budeidad. Svaha.
