Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.


Wednesday, August 4, 2021

La Tesorería del Dharma de las Enseñanzas Tierra Pura: Las Enseñanzas del Ojoyoshu - Los Infiernos Budistas

 El Ojoyoshu, que se puede traducir como "Tratado Esencial para el Renacimiento en la Tierra Pura", es uno de los tratados budistas Tierra Pura más importantes jamás escritos. El mismo fue compuesto por el Gran Maestro Genshin (Eshin Sozu 942-1017) en Japón, y completó la sistematización del Budismo Tierra Pura dentro de la escuela Tendai japonesa, a la vez que sentó las bases para el desarrollo del Budismo Tierra Pura en Japón. El mismo ha sido caracterizado como un manual, y a su vez, una síntesis doctrinal, fundida de total fe y práctica, la cual presenta toda la teoría y la práctica para esta rama del Budismo dentro de la escuela Tendai. En esta serie de Lecturas estudiaremos extractos del Ojoyoshu del Gran Maestro Genshin y veremos cuáles son sus implicaciones para nuestra práctica budista y nuestra vida diaria.

En el pasado hemos hablado sobre la vida y obra del Gran Maestro Genshin, y su importante contribución al Budismo Tierra Pura japonés, al igual que hemos visto en la Introducción una vista panorámica del Ojoyoshu. El Ojoyoshu presentó las doctrinas y prácticas esenciales para el Renacimiento y la práctica del Budismo Tierra Pura, de forma comprensible para todas las personas, tanto clero como laica, enfatizando la práctica del Nembutsu y la devoción al Buda Amida, en sus múltiples manifestaciones. Hoy, hablaremos sobre su primer capítulo, "Aversión a este Mundo Impuro".

El Ojoyoshu comienza con una larga sección titulada "Aversión a este Mundo Impuro", que puede ser chocante para los que lo leen pro primera vez. La descripción de Genshin, de hecho, no comienza con los horrores de este mundo, sino con los diversos infiernos en los que fácilmente podríamos renacer. Los horrores de los múltiples infiernos son evidenciados a través de una descripción del dolor infligido al cuerpo en una larga serie de repeticiones interminables. Las torturas indescriptibles continúan por eones sin descanso y hay una reiteración constante de violencia extrema. En este sentido, el infierno es una ampliación del dolor que se siente en esta vida presente. Esto nos obliga a re-evaluar el mundo actual en términos de un infierno. Sólo hay un Redentor para nuestra condición humana: la salvación sólo es posible a través de la luz redentora del Buda Amida y a través de nuestro Renacimiento en la Tierra Pura. 

El Gran Maestro Genshin comieza su gran obra con un gatha o una declaración budista, que lee:

"La nube del corazón que desea la Tierra Pura se convertirá en la nube de la bienvenida. Estuve buscando el camino de Buda durante toda la noche, pero realmente fue para encontrar mi propio corazón. Cuando obtengo la Iluminación y entro en la brillante luz del sol del entendimiento, inmediatamente la nieve profunda del pecado se derrite."

Con estas hermosas palabras, Genshin nos revela que el Tratado que estamos por leer y estudiar no es solo un manual teórico, sino que el mismo contiene su Despertar, su Renacimiento. El mismo es la conclusión tras una vida dedicada a la devoción total al camino budista. El Gran Maestro Genshin, como nosotros, fue un ser humano; un ser humano lleno de las mismas dudas, las mismas pasiones, y con los mismos deseos que todo ser vivo experimenta a lo largo de su vida. Tras años de estudio, reflexión sincera y de práctica, Genshin llegó a la conclusión de que si bien podemos estudiar y practicar el Dharma por toda una vida, puede que nuestro karma y nuestras condiciones actuales no nos permitan alcanzar la Budeidad en esta vida. Si no podemos alcanzar el Despertar, ¿cómo podemos evitar caer en los malos caminos o seguir revolviendo en la Rueda del Samsara? Solo a través de la ayuda del Buda. Para la salvación de todos los seres sintientes, Genshin recomienda la práctica de la Tierra Pura.

Antes de continuar nuestro estudio, debemos preguntarnos, ¿quién es considerado un pecador en el Budismo? El concepto de una "persona malvada" o "ignorante", de un pecador en el Budismo, es relativamente diferente al concepto de un pecador en la tradición teísta occidental. En el Budismo no existe la noción del mal, mucho menos de un "mal personificado" como lo sería la figura del Adversario en las religiones judeocristianas, sino que existe el concepto de la ignorancia (Avidya) - las personas cometen actos malvados dado a su ignorancia de las consecuencias verdadderas del karma y las Leyes del Universo, el Dharma. Al ser ignorantes del Dharma, las personas dan rienda libre a sus deseos y pasiones y cometen los cinco actos malvados de matar, robar, mentir, abusar de la sexualidad y los intoxicantes, entre otros. Es por eso que el Budismo ha sido siempre una religión que ha dado un gran énfasis a la educación. Para salvar a los seres del océano de nacimientos y muertes del Samsara, el Universo se personifica en la forma de Budas, quienes aparecen en los mundos y predican el Dharma, para llevar a los seres a la Iluminación. Uno de esos Budas, odos manifestaciones de la misma Esencia, es el Buda Amida. Desde este punto de vista, todos somos seres ignorantes, como dice Genshin, vagando por la oscuridad de la noche, hasta que encontramos el camino del Buda. Cuando nuestra vida es iluminada por el Dharma, la "luz del entendimiento", "inmediatamente la nieve profunda del pecado se derrite". Pero a veces nuestros patrones habituales, cesarrollados por toda una vida, y el mal karma acumulado por eones, nos impiden arrojar luz sobre nuestra existencia. 

Puedes preguntarte: Pero, siempre he tratado de hacer las cosas bien, y me he adherido a los Preceptos, ¿soy aún así una "persona malvada"? Es bien difícil vernos tal y como somos. Es mucho más fácil apuntar las faltas de los demás que las nuestras. Esto es porque, aunque no lo veamos, somos seres egoístas. Desde nuestro nacimiento, hemos solo buscado satisfacer nuestros propios deseos. Esto es parte natural y normal del funcionamiento del Cosmos para asegurar la preservación, el desarrollo y la continuidad de la evolución cósmica. Cuando un bebé nace, solo busca satisfacer sus necesidades, sin consideración por los demás: cuando tiene hambre llora, cuando se satisface pero no tiene lo que quiere, llora; si le dan algo lo toma sin dar gracias, cuando le quitan algo se molesta. Es la educación, los modales y la moral, la cual aprende en su casa, en la escuela y en la sociedad, la que poco a poco reforma superficialmente al ser, la que viste al ser, y lo hace una persona agradecida y considerada, pero no importa cuánta educación pueda recibir una persona, su ser original, egoísta, puede surgir en cualquier momento. Es por eso que vemos que todas las persona,s sin importar su edicación o edad, pueden enojarse y agredir a otros, verbal o físicamente, cuando las cosas no salen como esperaba o en momentos de alta tensión. En esos instantes, todas las ropas del ser se caen y aparece nuevamente el ser original y egoísta. Incluso, muchas veces que hacemos algo positivo por otros, lo hacemos por nosotros mismos, con intenciones ulteriores. Es por eso que el ego es llamado la Ignorancia Fundamental, la cual solo nos permite ver las cosas desde nuestra perspectiva y nos hace sentir como seres individuales e independientes de todos. Ser un budista significa realizar nuestro ego ilusorio en medio de la dualidad y verlo por lo que es. Dado a que no podemos verlo por nosotros mismos, recurrimos al Dharma, el cual es como un gran espejo que revela nuestra Verdadera Naturaleza - la Unidad. Como esta realización, si bien es comenzada por nosotros, viene desde afuera, es llamada la Gran Sabiduría, la cual actúa dinámicamente por todo el universo iluminando a los seres gracias a su Gran Compasión. Esta actividad dinámica de infinita sabiduría y compasión es llamada el Buda Amida. Por todo esto es que Genshin exhorta a todos a Renacer en la Tierra Pura - el Nirvana.

La Tierra Pura de la Bienaventuranza del Buda Amida es un mundo, una realidad o dimensión, creada por el poder de los votos y el mérito del Buda Amida, el Buda Eterno - el Universo. En ese mundo existen todas las condiciones necesarias para alcanzar la Budeidad, ya que no existen los sufrimientos de los Seis Reinos ni los obstáculos y responsabilidades mundanas que ocupan gran parte de nuestras vidas. La Tierra Pura es el Jardín del Nirvana. Allí, el viento, las plantas, los pájaros y todos los sonidos predican el Dharma. Todos los seres Renacen en flores de loto en estanques puros y ven y escuchan al Buda Amida, el Dharmakaya, predicar incesantemente el Dharma, y alcanzan la Budeidad en una sola vida. Muchos seres sintientes no pueden en Buda en este mundo en la actualidad, y no hay evidencia de que el karma maligno haya sido erradicado, ni la seguridad de que no se volverá a producir en el mundo futuro. Sin embargo, cuando se practica de acuerdo con las enseñanzas de la Tierra Pura, el karma maligno de uno puede disolverse recitando el Nombre del Buda de todo corazón y con determinación. También se puede llevar adelante cuando uno renace en la Tierra Pura. El Buda Amida, el Infinito, nos recibe a nosotros, seres finitos, tal y como somos.Esto es posible por dos razones. Una es por la fuerza de la actividad dinámica del Universo (Buda Eterno). La otra razón es que tener un solo propósito y enfocar la mente totalmente en el Buda Amida puede interrumpir y prevenir el flujo hacia adelante de la conciencia kármica en el Samsara. El Buda Amida ha prometido salvar a todos, quienes invocan fiel y resueltamente su Nombre. Además, quien practique las enseñanzas de la Tierra Pura puede renacer en la Tierra Pura y ver al Buda Amida, erradicando así todo el mal karma acumulado en vidas anteriores, ya que el tiempo ya no es un memorial en la Tierra Pura. Una vez renacemos allí, nos convertimos en Budas, y volvemos a renacer en el mundo Saha nuevamente, a nuestra propia discreción, con el fin de salvar a otros seres sintientes con compasión.  Es por esto que muchos Grandes Maestros, como Nagarjuna, Vasubandhu, Asvaghosa, Tanluan, Daosho, Daosheng, Saicho, Ennin y Genshin, entre otros, han promovido el camino de la Tierra Pura, tanto para monjes como para laicos - todos podemos Renacer en la Tierra Pura de la Bienaventuranza del Buda Amida.

A nivel de Esencia (Noúmeno), el Buda Amida, la Tierra Pura y el Renacimiento no son cosas fuera de nosotros. Somos uno con el Buda. El Buda Amida es nuestra Verdadera Naturaleza. El Buda Amida es nuestra Naturaleza Búdica Innata - nuestra capacidad de alcanzar el Despertar. Dado a que somos uno con el Buda Amida, con el Universo - la Realidad Ultima - no necesitamos buscar algo fuera de nosotros. El Buda Amida como el Absoluto, como el Infinito, es la Verdaderra Naturaleza de la Realidad. El Nembutsu, la práctica Tierra Pura, es entonces el llamdo del Infinito a nosotros, los seres finitos, para que regresemos a nuestro Verdadero Hogar, la Unidad. Es por eso que el Renacimiento es el Despertar. La Tierra Pura, entonces, es el Nirvana. 

Pero a nivel de Manifestación (Fenómeno), el Buda Amida es la actividad dinámica que ha estado trabajando desde el principio de los tiempos, se hizo carne, habitó entre nosotros como el Bodhisattva Dharmakara, y alcanzó el Despertar como ser humano, para que todos los demás seres en los Seis Reinos puedan alcanzar la Unidad por medio del Nembutsu, y renazcan en la Tierra Pura.

Así, el Buda Amida, la Tierra Pura y el Renacimiento son tanto la Realidad Absoluta como la Realidad Convencional, trabajando, por medio del Nembutsu, en perfecta unidad y armonía, el Camino Medio, para llevar a todos los seres al Despertar - el Renacimiento - en la Tierra Pura - el Nirvana. Todo esto lo sabía el Gran Maestro Genshin, y su verdadera intención y espíritu se puede leer en toda su obra, y fue clarificado en el Shinnyokan.

Luego, en su Prefacio, dice:

"La enseñanza que nos muestra cómo obtener el Renacimiento en la Tierra Pura y la manera más sencilla de entrenar para convertirse en un Buda, es para los pecadores de este mundo oscuro tan fácil como ver con los ojos o caminar con los pies. Como es una enseñanza tan bendita, ¿no alcanzarían el renacimiento todos los que buscan con el corazón más anhelado, sacerdotes y laicos, hombres y mujeres, nobles e innobles, sabios y necios? Sólo las enseñanzas reveladas y ocultas son abarcadoras, y las causas y circunstancias y las disciplinas religiosas son numerosas, pero no son difíciles para los inteligentes y sabios que pueden entender fácilmente estas cosas. Pero, ¿qué pasa conmigo quien soy sólo un hombre ignorante? No puedo comprender estas cosas difíciles y caminar por el sendero de los sabios. Es por eso que me dirigí a la única puerta del Nembutsu. Tengo ahora paz de corazón y he decidido exponer brevemente en líneas generales la enseñanza de las Escrituras sobre este asunto. Esto debe ser una ayuda para entender y para poner las enseñanzas en práctica."

Con este Prefacio, Genshin expone su visión de que en este mundo es muy difícil de poner las enseñanzas y prácticas del Buda en acción en la vida diaria. La vida de todos los seres está plagada de sufrimientos, deseos ciegos y pasiones desenfrenadas, y el poco bien que podemos hacer lo hacemos de forma egoísta, con motivos ulteriores. Igualmente, las responsabilidades cotidianas, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, nos llenan el día de tareas indelebles que no dejan espacio para el cultivo y la práctica. Aunque los templos budistas, el clero y las enseñanzas siguen existiendo, las personas comunes no poseen las capacidades, el tiempo, la disposición ni el interés para practicarlas. Además de esto, Genshin creía que el mundo en el que vivimos se encuentra en la Era Final del Dharma. 

De acuerdo con la doctrina budista de las Tres Eras del Dharma, la Primera Era del Dharma Correcto (Shobo), los primeros mil años (o 500 años) tras el Parinirvana del Buda Shakyamuni, es el momento propicio para que las personas encuentren el Dharma, el cual se encontraba vivo y activo, y alcancen el Despertar, ya que el poder del Buda se encontraba aún fresco en el mundo, y las personas poseían las capacidades, inclinaciones y las disposiciones necesarias para alcanzar la Iluminación. Luego, en la Era del Dharma de la Semblanza (Zoho), el segundo mil años (o 500 años), si biel el Budismo y la Sangha (monjes y monjas, así como laicos y laicas) existen, su vida y actividad declinan, y el poder de la presencia del Buda va disipandose del mundo, lo que hace que las personas pierdan poco a poco la capacidad de abrazar el Dharma y alcanzar el Despertar. Finalmente, en la Era Final del Dharma (Mappo), que durará 10.000 años, cuando la sociedad está desordenada, el Budismo y el poder del Buda perderá su poder para beneficiar a la gente, ya que las personas nacidas en el la Era Final del Dharma no tienen la semilla de la Budeidad sembrada en ellos. Sin embargo, tras la Era Final del Dharma, en algún momento (generalmente considerado como millones de años en el futuro) nacerá un nuevo Buda para garantizar la continuidad del Budismo. El próximo Buda es el Buda Maitreya. Entre el tiempo del Buda Shakyamuni y el Buda Maitreya, el Bodhisattva Ksitigarbha asume la responsabilidad de la instrucción de todos los seres en los Seis Reinos del Samsara, salvando a los seres del océano de nacimientos y muertes, ayudándolos a obtener un mejor renacimiento, o transportando a los devotos budistas a la Tierra Pura. Pero, ¿qué pasa con los seres, especialmente, con los no devotos, que continúan cultivando un mal karma y renaciendo en los Seis Reinos del Samsara? Esos seres continuarán por incontables eones renaciendo como seres infernales, espíritus hambrientos, animales, humanos o dioses, hasta que alcancen la salvación. Ante este panorama tan sombrío, Genshin recomienda a todos los devotos a practicar el sendero de la Tierra Pura.

Genshin escribe: "Dejar el mundo sucio significa aborrecer y apartarse de este mundo impuro. Significa apartarse no sólo de este mundo humano, sino también de todos los mundos en los Seis Reinos. Todos estos juntos constituyen lo que se llama los Tres Reinos. No hay paz en los Tres Reinos. El Buda los explicó comparándolos con una casa ardiente y diciendo que es como vivir en una casa que está en llamas". Esto hace referencia al capítulo tres del Sutra del Loto, donde el Buda compara este mundo con una casa en llamas. ¿Cuáles son las llamas? Las llamas son los deseos ciegos y las pasiones desenfrenadas que hacen que los seres creen mal karma y generen sufrimiento para ellos mismos y para otros. En la prábola, nosotros somos como niños pequeños, jugando con juguetes dentro de una casa antigua y delapidada que se enciende en llamas. El Buda, el padre de todos los seres, nos llama para salir y salvarnos de la casa, pero nosotros nos encontramos entretenidos persiguiendo nuestros deseos y anhelos, buscando breves momentos de felicidad que nos ayuden a sobrevivir la existencia y eliminar nuestro dolor existencial, y no le hacemos caso. Para ayudarnos a salor de la casa en llamas, el padre, el Buda, nos brinda una amplia gama de enseñanzas y prácticas que nos ayudan a abrir los ojos y ver el mundo por lo que es y descubrir nuestra Verdadera Naturaleza. Entre ellas, se encuentra el camino de la Tierra Pura.

Si no podemos alcanzar la Budeidad, inevitablemente renaceremos en uno de los Seis Reinos del Samsara. Estos son (1) Infiernos, (2) Espíritus Hambrientos, (3) Animales, (4) Asuras o Semi-Dioses Iracundos, (5) Humanos, y (6) Cielos de los Dioses. Por encima de estos Seis Reinos, se encuentran los Cuatro Reinos Nobles o los Cuatro Estados de Santidad: (7) Shravaka, (8) Pratyekabuddha, (9) Bodhisattva, y (10) Budeidad. La idea de los Seis Reinos se origina en la antigua cosmovisión india que visualiza seis amplios reinos dentro de los cuales todos los seres vivos transmigran a través del ciclo repetido de muerte y renacimiento. El Budismo adoptó este punto de vista. Sutras distintos del Sutra del Loto suelen definir estos mundos como lugares habitados por ciertos tipos de seres o, en el caso de los Cuatro Reinos Nobles, por practicantes budistas. Por ejemplo, el Infierno es visto como un lugar de tormento que existe bajo tierra, mientras que se cree que los Budas y Bodhisattvas habitan en Tierras Puras lejos del reino ordinario de los seres humanos. Pero el Sutra del Loto anula esta forma de pensar, enseñando la posesión mutua de los Diez Mundos, que cada uno de los Diez Mundos posee el potencial de los diez dentro de sí mismo. Más que reinos distintos, los Diez Mundos son condiciones de vida que todo el mundo tiene el potencial de experimentar en cualquier momento.

El primer capítulo del Ojoyoshu describe los diferentes infiernos en el Budismo. Al describir los sufrimientos de los Seis Reinos, Genshin trata de demostrar que la verdadera paz y felicidad no puede ser encontrada mientras estemos atados al ciclo interminable de transmigración del Samsara. Para ello, Genshin dice que la única forma segura de escapar del océano de nacimientos y muertes del Samsara es a través del Renacimiento en la Tierra Pura del Buda Amida, donde alcanzaremos la Budeidad en una sola vida.

En el Budismo, en todas sus diversas formas, la reencarnación es un principio esencial, y el Infierno sirve como un lugar de purgación, donde los individuos sufren durante períodos de tiempo inimaginables, antes de renacer en una nueva identidad. La gama de pecados castigados en el infierno es mucho mayor en el Budismo, donde se espera que cada renacimiento sea un paso más en el camino hacia la Iluminación. Sin embargo, a doferencia de los Infiernos en la tradición occidental, los Infiernos en el Budismo no son eternos - los seres pasan el tiempo necesario en ellos para purgar su mal karma y renacer nuesvamente en otras formas de exitencia en los Seis Reinos del Samsara.

El Infierno tiene un larga existencia en el Canon Budista, apareciendo tanto en el Canon Pali como en el Canon Sáscfrito y Chino. Desde los primeros textos budistas, el Infierno se describe como un lugar segmentado donde los pecadores son castigados de formas específicas por pecados específicos. Aquí los pecadores se mueven de infierno a infierno antes de renacer. Si bien los textos supervivientes varían algo en su enumeración y denominación de los infiernos budistas, a partir de los primeros ejemplos hay una clara indicación de que el infierno budista se concibió como una serie de ocho infiernos, uno encima del otro, cada uno con dieciséis infiernos secundarios, cuatro en cada una de las cuatro puertas de los grandes infiernos, o 136 infiernos en total. Si bien los nombres pueden variar entre los textos, los nombres más comunes para los infiernos calientes son descriptivos de los lugares y de arriba a abajo son: Samjiva (infierno de repetición constante); alasutra (infierno de alambre negro); Samghata (infierno de losas de piedra); Raurava (infierno de lamentación); Maharaurava (infierno de gran lamentación); Tapana (infierno de calor abrasador); Pratapana (infierno de calor ferozmente abrasador); Avici (infierno sin interrupción)

Los infiernos fríos bajo el reino de los vivos, pero por encima de los infiernos calientes, reciben su nombre por la forma en que el cuerpo responde a los diversos grados de frío: Arbuda (infierno de hinchazón); Nirarbuda (infierno de encogimiento); Atata (infierno de castañeteo de dientes); Hahava (infierno de lengua temblorosa); Huhuva (infierno de boca temblorosa); Utpala (infierno de parches de color de loto azul en la piel); Padma (infierno de parches de color de loto carmesí en la piel); Mahapadma (infierno de grandes manchas de color de loto carmesí en la piel). 

Como se mencionó anteriormente, los pecados y los castigos están emparejados, y ciertos infiernos son para el castigo de ciertos pecados. Por consiguiente, un pecador puede atravesar algunos infiernos, cuando no es culpable de ciertos pecados. Sin embargo, los pecados y los castigos no siempre se relacionan entre sí, y ciertos castigos se aplican una y otra vez, sin importar cuál sea el pecado.

Sin embargo, existen ciertos castigos que han conservado su función específica, como los árboles de hoja de espada. En el Ojoyoshu, el Gran Maestro Genshin describe un bosque de estos árboles y su castigo a los gobernados por la pasión sexual: "A veces, los guardias del infierno agarran a las víctimas y las ponen en un bosque de espadas. Cuando miran hacia las ramas superiores de los árboles en este bosque, ven mujeres hermosas y bien vestidas, de hecho, ven los rostros de aquellos a quienes alguna vez amaron. Esto los llena de alegría y por eso tratan de trepar a los árboles, pero cuando lo hacen, las ramas y las hojas se convierten en espadas, que desgarran la carne y traspasan los huesos. Aunque están aterrorizados por esto, su karma maligno todavía los impulsa en su deseo y, desafiando las espadas, trepan. Pero cuando llegan a la cima encuentran el objeto de su deseo abajo en el suelo atrayéndolos a bajar, y cada uno le dice al amante en el árbol: 'Debido al karma creado por mis pasiones por ti, he llegado a esto. sitio. ¿Por qué no te acercas a mí y me abrazas?' Así, cada uno de debajo de los árboles atrae a su víctima hasta que esta última, en su enamoramiento, comienza a bajar del árbol de nuevo. Pero a medida que descienden, las hojas de los árboles, que están hechas de espadas, se vuelven hacia arriba y laceran así sus cuerpos. Cuando están a punto de llegar al suelo, las mujeres aparecen en las copas de los árboles. Entonces las víctimas, abrumadas por la pasión, vuelven a subir. Este proceso continúa durante diez billones de años. La causa de ser así engañado en este infierno por el propio corazón y el consiguiente sufrimiento es la propia pasión maligna".

El primer capítulo del Ojoyoshu está destinado a infundir en el lector un profundo miedo por los sufrimientos existentes en los Seis Reinos del Samsara, y sobre todo, sus Infiernos. Su descripción de los mismos sigue un patrón: primero, Genshin detalla dónde el Infierno está localizado. Luego, Genshin detalla el Infierno principal y sus infiernos subsidiarios, describiendo los tormentos y sufrimientos infligidos a los seres allí. Luego, detalla las razones que llevaron a que los seres renazcan en los mismos, y el tiempo de vida que sufrirán en agonía y tormento.

Veamos ahora los Infiernos en el Ojoyoshu. Dado a que Genshin detalla los nombres, su localización, los sufrimientos de los seres y el mal karma que los llevó allí, nuestro comentario será mínimo. Los castigos en cada uno están relacionados con el nombre del lugar, pero ciertamente no están limitados por él, ya que casi todos los infiernos o sus sub-infiernos incluyen la mayoría de los castigos imaginables. Cada uno de los primeros siete infiernos tiene el mismo tamaño: 10,000 yojanas de largo y ancho; el octavo tiene 80.000 yojanas de largo y ancho, pero sin fondo. Los castigos en cada infierno son diez veces mayores que todos los infiernos anteriores juntos. La duración del primer infierno es de 9.125.000 años, que se multiplica por cuatro por cada infierno sucesivo.

El primero de los Infiernos es el Infierno de la Repetición (Takatsu Jigoku). Genshin escribe: 

"El Infierno de la Repetición se encuentra mil yojanas debajo de este mundo. Es diez mil yojanas de longitud y de ancho. Los pecadores en este lugar están siempre dispuestos a herirse mutuamente. Si se encuentran con alguien por casualidad, actúan como un cazador hacia un ciervo. Aflojando sus garras de hierro proceden a arrancarle los ojos al otro y laceran la carne en los muslos de cada uno hasta que la sangre se agota y los huesos se exponen. Luego vienen los guardias del infierno y los golpean con varas de hierro de la cabeza a los pies hasta que sus cuerpos se dividen en tantos fragmentos como granos de arena. Y otra vez cortan su carne en rebanadas con espadas filosas como peces en la cocina. Pero cuando el viento fresco sopla sobre los restos, estos vuelven a la vida y asumen su forma nuevamente. Después de un corto intervalo pasan de nuevo por el mismo tipo de agonía. Una voz del cielo grita, diciendo: '¡Que todos estos seres vuelvan a la vida!' Y los guardias del infierno, golpeando el suelo con horquillas de hierro negro, gritan: '¡Revive! ¡Revive!'.

"Un día y una noche en el reino de los cuatro Reyes Celestiales  es tan largo como cincuenta años de una vida humana, y la vida en el reino de los Reyes Celestiales dura quinientos años. Pero una noche y un día en este infierno es igual en longitud a la duración de la vida en el reino de los Reyes Celestiales, y las víctimas tienen que permanecer en este infierno por quinientos años. Todos los que destruyen la vida en cualquier forma caen en este infierno. 

"En el exterior de las cuatro puertas de este infierno hay dieciséis lugares especiales que pertenecen a este infierno y que también son infiernos. El primero de ellos se llama el Lugar de la Suciedad. Este infierno está lleno de estiércol caliente y suciedad; es muy amargo y está siempre lleno de gusanos con dientes duros. Los pecadores son arrojados a este infierno y forzados a comer este estiércol caliente mientras los gusanos se deslizan sobre ellos, masticando y perforando su piel, royendo su carne hasta chupar la médula de sus huesos. Aquellos que han matado aves caen en este infierno. El segundo lugar se llama el Lugar de la Espada Giratoria. Está encerrado con paredes de hierro negro de diez yojanas en altura. Está lleno de fuego ardiente, en comparación con el cual un fuego ordinario parece nieve. Cuando el cuerpo entra en contacto con esta de la manera más leve, sus crestas son tan pequeñas como una semilla de mostaza. En este fuego el hierro caliente llueve en fuertes duchas. Hay en este lugar también un bosque de espadas que son tan agudas que un pelo al entrar en contacto con ellos se corta en pedazos más finos. ¡Cuánto más es esto con los cuerpos de los pecadores! A veces las espadas caen como una gran cascada del cielo. Tan grande es la confusión de las agonías aquí que nadie puede soportarlo. Aquellos que han destruido la vida con un espíritu avaro caen en este infierno. 

"El tercer lugar se llama el Lugar del Caldero Ardiente. En este infierno los pecadores caen en un caldero de hierro y se hierve como frijoles. Aquellos que han matado, cocinado y comido animales caen en este infierno. El cuarto lugar se llama el Lugar de Mucho Sufrimiento. En este lugar hay innumerables trillones de dolores. No podemos describirlos en detalle. Aquellos que han atado a las personas con cadenas, las han golpeado con varas, las han obligado a hacer largos viajes, las arrojan por lugares empinados, las asfixian con humo, han asustado a niños y, en resumen, todas las maneras en que han hecho sufrir a otros, caen en este infierno. El quinto lugar se llama el Lugar de la Calma Negra. Los pecadores en este infierno están en la oscuridad y están constantemente siendo desperdiciados con un fuego oscuro. Entonces comienza a estallar una tormenta que obliga a la Montaña de Diamante a chocar con las montañas circundantes para que los cuerpos de los pecadores sean aplastados entre ellos y los fragmentos se dispersen como granos de arena. Después de esto sopla un viento caliente que corta como una navaja. Aquellos que han matado a las ovejas asfixiándolas con fuego y aquellos que han matado a las tortugas, aplastándolas entre los azulejos, caen en este infierno. 

"El sexto lugar se llama el Lugar de la No-Alegría. En este infierno hay un gran fuego que quema los cuerpos de los pecadores día y noche. Hay pájaros con picos rojos, perros y zorros, cuyos lamentos son tan sangrientos que los pelos de las víctimas se detienen. Ellos continuamente vienen y se llevan los huesos y la carne de las víctimas que se encuentran alrededor en una masa confusa. Los gusanos con hocicos duros perforan los huesos y absorben la maleza. Aquellos que han matado aves y bestias caen en este infierno. El séptimo lugar se llama el Lugar del Sufrimiento Más Severo. Se encuentra en el borde de un acantilado escarpado donde los pecadores son continuamente quemados en un fuego de hierro. Aquellos que han matado despiadadamente caen en este infierno."

Aquellos que destruyeron la vida en cualquier forma son castigados en el primer infierno, con cada uno de los dieciséis subconjuntos designados para la retribución por matar criaturas específicas como pájaros o tortugas. Incluso aquellos que asustan a los niños encontrarán aquí un lugar especial. Como podemos ver, las descripciones son bastante vívidas y Genshin no agota su capacidad para infundir un fuerte sentimiento de responsabilidad por nuestras vidas y nuestro futuro y desear nunca más renacer en algún lugar así. Estas descripciones tienen sus bases canónicas en los Sutras predicados por el Buda y los Tratados de Grandes Maestros Budistas del pasado, quienes con su ojo de sabiduría han penetrado en los Seis Reinos y han visto los sufrimientos de los seres que habitan allí. Los infiernos subsiguientes, cada uno de ellos individualiza a un pecador adicional para el castigo, comenzando con los asesinos y agregando ladrones, adúlteros, borrachos, los que usan un lenguaje maligno, los herejes y los que degradan a las monjas. El octavo infierno es el lugar para castigar a quienes cometieron los cinco crímenes, los cuatro pecados capitales y a quienes negaron la ley del karma y se burlaron del Mahayana.

Luego, Genshin describe el segundo Infierno, el Infierno de la Cuerda Negra (Kokujo Jigoku):

"El Infierno de la Cuerda Negra está situado debajo del Infierno de la Repetición y es del mismo tamaño que este último. Los guardianes del infierno se apoderan de los pecadores y los arrojan boca abajo al suelo, que está hecho de hierro caliente. Luego, después de marcarlos con hilos de hierro calientes en ambas direcciones así como un carpintero marca con su línea, los cortan en pedazos con hachas de hierro siguiendo las marcas. A veces los cortan con sierras, o los despedazan con espadas y después de cortarlos, los cuelgan para verlos. A veces se esparcen en innumerables cuerdas de hierro calientes y llevan a los pecadores colgados de ellos, y entonces comienza a soplar un viento malvado que envuelve las ardientes redes alrededor de los pecadores, revolviendo la carne y carbonizando los huesos. 

"A la derecha y a la izquierda están las altas montañas de hierro. En la parte superior de estas montañas se asientan astas de hierro y una cuerda de hierro se fija a ambos extremos y se extiende de una cima de la montaña a la otra. Debajo de esta cuerda se colocan en una fila una gran cantidad de calderos grandes llenos de una sustancia hirviendo y humeante. Los seres, con cargas pesadas sujetas a sus espaldas, se ven obligados a caminar sobre esta cuerda, y, naturalmente, no pueden evitar caer en los calderos debajo. En éstos se hierven durante mucho tiempo hasta que los huesos y la carne se reducen a una masa indistinguible.

"Si uno compara el sufrimiento en este infierno con el sufrimiento en el Infierno de la Repetición, junto con sus dieciséis lugares especiales, vemos que es mucho peor. Los guardianes del infierno atormentan a los pecadores diciendo: 'El corazón es en sí mismo el principal enemigo y causa los mayores males. Enlaza a los seres y los envía a aparecer ante Emma-O (el Rey del Infierno). Usted debe ser asado  en el infierno y devorado como resultado de sus malas acciones. Esposa y niños, hermanos y hermanas o parientes son todos ellos incapaces de salvarle'. Hasta el quinto infierno debajo de éste el sufrimiento se incrementa diez veces más que el infierno anterior. De esto podemos visualizar cuál es la intensidad del sufrimiento en estos infiernos. 

"Cien años de vida humana son iguales en longitud a un día y noche en este Infierno.  Y en este cielo la vida dura mil años, pero la duración de la vida en Toriten es equivalente a sólo un día y una noche en este infierno y la vida dura mil años. Aquellos que han destruido la vida o que han robado cualquier cosa caen en este infierno. Junto a este infierno existe otro llamado el Lugar de Recepción del Llanto de los pecadores. Los pecadores se colocan en un precipicio inconmensurable en altura. Están atados con cuerdas negras de fuego caliente y cuando han sido así azotados juntos se empujan sobre el borde. A medida que caen, golpean el terreno ardiente abajo, que está lleno de navajas cortantes tan numerosas como las hojas de la hierba. Entonces los perros con las mandíbulas de hierro hirviente los mastican en pedazos finos, y aunque gritan no se salvan. Aquellos que han sido maestros de la Ley, pero que lo han explicado con malos prejuicios, y por lo tanto, no dando la verdad e indiferentes a las consecuencias, y que luego se han suicidado derribándose sobre un precipicio, caen en este infierno. Otro lugar es el Lugar del Temido Águila. Los guardias aquí, empuñando sus palos de hierro con gran ira, golpean a los soldados de repente y violentamente día y noche. Algo de ellos blanden sus espadas de hierro candente y cortan a las víctimas, o dibujan ardientes arcos de fuego con flechas que cruelmente les disparan. Aquellos que con un espíritu codicioso han atado a otros para robarles sus posesiones, caen en este infierno."

Como vemos, los Infiernos tienen un lugar específico en la labor salvífica del Cosmos. Los mismos existen para poder ayudar a los seres  evolucionar gradualmente, a darse cuenta de sus faltas, a desarrollarse espiritualmente, y a poder eventualmente realizar la Unidad Fundamental de todos los seres y cosas en el Cosmos y ayudar a otros a Despertar. De igual forma, Emma, el Rey del Infierno, y todo su séquito, existen para realizar una labor específica - el ayudar a los seres a expiar su mal karma. Nada existe en el Cosmos sin propósito. Todo existe y ocurre por algo. El Cosmos mismo es una gran máquina cuyo funcionamiento lleva a los seres a la Budeidad - la Unidad. 

El próximo Infierno es el Infierno de la Asamblea (Shugo Jigoku):

"El Infierno de la Asamblea está debajo del Infierno de la Cuerda Negra, y es del mismo tamaño que este último. En este infierno hay numerosas montañas de hierro dispuestas en parejas para enfrentarse. En este lugar hay guardias infernales con cabezas de caballo y cabezas de buey, armados con todo tipo de palos de hierro y palos de acero que sirven de instrumentos de tortura. Con ellos conducen a los pecadores delante de ellos y los hacen pasar entre los pares de montañas. Estas montañas se juntan juntando a las víctimas hasta que la sangre rebosa y cubre el suelo. Entonces hay montañas de hierro que caen del cielo que aplastan a los seres en fragmentos como granos de arena. A veces las víctimas son colocadas sobre una roca y aplastadas con otra roca. O de nuevo se colocan en un mortero de hierro y se pulverizan con un mazo de hierro. De las mazmorras del mal vienen demonios, leones, tigres, lobos y varias otras bestias hechas de fuego, cuervos y águilas, que agolpan y destruyen a las víctimas. Las águilas con picos de hierro llameante se llevan las entrañas y, colgándolas en las ramas de los árboles, las consumen. Hay aquí también un gran estanque en el que hay anzuelos hechos de hierro y se calienta a un calor caldeante. Los guardianes del infierno agarran a los pecadores, arrojándolos sobre estos ganchos. El estanque está lleno de cobre fundido y, a través de este, los pecadores se ven obligados a nadar. Los cuerpos de algunos se vuelven rojos como el sol naciente, mientras que los de otros se hunden como piedras pesadas. Todavía hay otros que están de pie y con las manos levantadas claman al cielo. También hay grupos de aquellos que lloran y se lamentan juntos. Pero por muy grande que sea el sufrimiento, no hay nadie que los ayude, ninguno que los pueda salvar. En ocasiones, los guardias del infierno agarran a las víctimas y las ponen en las más precoces espadas. Al mirar hacia las ramas superiores de los árboles en este bosque, ven mujeres bellas y bien vestidas, con los rostros de aquellos a los que alguna vez amaron. Esto los llena de alegría y así intentan trepar a los árboles, pero cuando lo hacen, las ramas y las hojas se convierten en espadas que laceran la carne y perforan los huesos. A pesar de que están aterrorizados por este su mal karma todavía los conduce su deseo, y desafiando las espadas suben. Pero cuando llegan a la cima, encuentran el objeto de su deseo abajo en la tierra, haciéndolos bajar y cada uno diciendo al amante en el árbol: 'Debido al karma creado por mis pasiones por ti, he venido a este lugar. ¿Por qué no te acercas a mí y me abrazas?'. Cada uno seduce a su víctima de debajo de los árboles hasta que estos últimos en su anhelo comienzan a bajar abajo del árbol otra vez. Pero al descender las hojas de los árboles se vuelven espadas y laceran sus cuerpos. Cuando están a punto de llegar al suelo, las mujeres aparecen en las copas de los árboles. Entonces las víctimas, superadas por la pasión, vuelven a subir. Este proceso se prolonga durante diez billones de años. La causa de ser así engañados en este infierno por el propio corazón y el sufrimiento consiguiente es la propia pasión maligna. Los guardianes del infierno, mientras torturan a las víctimas, citan la Escritura: 'No es sufrir las malas consecuencias de los demás, sino que están sufriendo las consecuencias de sus propias malas acciones. Este es el camino con todos los seres vivos'.

"Doscientos años de vida humana son iguales en longitud a un día y noche en Yamaten, donde la vida dura dos mil años, pero un día y una noche en este infierno es tan larga como la vida en Yamaten y en este infierno las víctimas deben permanecer dos mil años. Los malhechores, ladrones y adúlteros caen en este infierno. Conectados con este infierno hay dieciséis infiernos separados. Entre éstos se encuentra un lugar llamado el Lugar del Mal. Los que con violencia han fornicado con los hijos de otros caen en este infierno y reciben sus torturas. Los pecadores piensan que ven a sus propios hijos en el infierno torturados por los guardianes del infierno, quienes los toman palos de hierro y los golpean en sus partes privadas, o usando ganchos de hierro los sacan de la vagina. Los pecadores que ven este sufrimiento de sus hijos se llenan de anhelo y compasión por ellos. Pero si se compara el sufrimiento causado por ver esto con el sufrimiento causado por ser quemado en el fuego, no es un dieciséis de dieciséis. Después de haber sido así torturados al ver a sus propios hijos maltratados, reciben el sufrimiento en sus propios cuerpos. Primero el infierno coloca a las víctimas sobre sus cabezas y las hierven en un fluido de cobre fundido que corre por el ano y por las partes internas, quemando así los órganos vitales y finalmente escapando de la boca y la nariz. El sufrimiento en el corazón y el sufrimiento en el cuerpo, continúan durante inconmensurables cientos de miles de años. Hay otro lugar especial llamado el Lugar de Mucho Sufrimiento. En este lugar están condenados a sufrir a los seres que son culpables de sodomía. Aquí la víctima, viendo al ser con quien lo deseaba, lo abraza con una pasión como una llama caliente que consume por completo su cuerpo. Después de que ha muerto, vuelve a la vida y huye con gran terror, pero sólo para caer sobre un precipicio terrible donde es devorado por cuervos con picos ardientes y por zorros con bocas de llamas. Entonces hay otro infierno separado llamado el Lugar del Sufrimiento Duradero. Aquí deben sufrir aquellos que han robado y violado a las mujeres de otros hombres. Los guardianes del infierno se apoderan de los pecadores y los cuelgan con las cabezas de las ramas de los árboles. Debajo de ellos hay una llama ardiente que consume por completo sus cuerpos. Luego vuelven a la vida y luego se queman como antes. Cuando gritan en agonía las llamas entran en sus cuerpos y consumen los órganos vitales. Este sufrimiento continúa durante cientos de miles de años. Una descripción más detallada de esto se encuentra en las Escrituras."

Poco a poco vemos que los Infiernos corresponden a los Preceptos Budistas de no matar, no robar, no mentir, no abusar de la sexualidad (promiscuidad, adulterio y abuso sexual o psicológico, violación o manipulación), no abusar de los intoxicantes, no calumniar, no ser avaro, etc. No obstante, no debemos de aterrorizarnos pensando que la infracción a los Preceptos es una condena definitiva a los Infiernos. El Buda, en su infinita compasión y sabiduría, provee diferentes métodos para aliviar nuestras transgresiones. Entre ello, encontramos el Arrepentimiento y la Buenas Obras, entre otras. Si hemos cometido una trasngresión, lo mejos que podemos hacer es arrepentirnos y confesarnos frente al Buda y la Triple Joya, y hacer el voto de no volverlo a hacer. Luego, debemos de tomar pasos proactivos para reformar nuestros pensamientos, palabras y acciones y enmendar nuestros errores.

El siguiente Infierno es el Infierno de las Lamentaciones (Kyokan Jigoku):

"El Infierno de las Lamentaciones está situado debajo del Infierno de la Asamblea y es del mismo tamaño que este último. Las cabezas de los infieles son de color amarillo, y de sus ojos salen llamas de fuego. Están vestidos con ropas redondas y sus brazos y piernas son gordos. Son robustos y altos y pueden correr como el viento. De sus bocas emiten voces horribles y con su fuerte aliento perforan a los pecadores como flechas. Los enemigos están aterrorizados y, golpeando sus propias cabezas, les suplican a los ancianos: '¡Tengan piedad de nosotros y concédanos un poco de descanso!'. Gritan, pero esto sólo aumenta la ira de sus torturadores, que golpean sus cabezas con palos de hierro y los persiguen por el suelo hecho de hierro caliente. A veces los colocan en estantes calientes y los vuelven a girar una y otra vez, asándolos. A veces los tiran en sartenes calientes y los hierven. Y otras veces los llevan a los huecos de hierro llenos de llamas furiosas, o se apoderan de ellos y, después de abrir la boca con pinzas de hierro, vierten cobre fundido, que quema sus órganos internos para que fluyan hacia afuera. 

"Los pecadores citan las escrituras y claman con rencor contra Emma-O diciendo: '¡Oh, honorable Gobernante! ¿Por qué no nos tratan con un corazón de compasión? ¿Por qué no eres más amable con nosotros? ¿Por qué no muestras misericordia con nosotros?'. Entonces Emma-O responde, diciendo: 'Tú eres engañado por la red de tus propias pasiones. Has creado mal karma y ahora recibes la recompensa de tus malas obras. ¿Por qué estás enojado conmigo y guardas rencor contra mí?'. Y luego les dice: 'Mientras estabas en el mundo fuiste engañado por tu corazón de lujuria y locura y así creaste el mal karma. ¿Por qué no te arrepientes en ese momento? Aunque te arrepientas ahora no sirve nada'. 

"Cuatrocientos años de vida humana son iguales en longitud a un día y una noche en Tosotsuten.  Los asesinos, los ladrones, los adúlteros y los borrachos caen en este infierno. Este infierno tiene dieciséis lugares especiales. Entre ellos se encuentra uno llamado el Infierno de Fuego de Serpientes y Lombrices. Aquellos que han vendido sake diluido con agua caen en este lugar y sus cuerpos son afligidos con las cuatrocientas y cuatro enfermedades. El poder de una de estas enfermedades es tal que en un solo día y noche destruiría a todos los habitantes de las Cuatro Islas. De los cuerpos de las víctimas salen gusanos que comen su piel, carne y médula. Hay otro lugar llamado Lugar de Nube y Neblina. Aquellos que han obligado a las mujeres a beber sake y luego violado son llevados a la vergüenza decaer en este infierno, y son torturados con una llama que es de doce centésimas de profundidad. Los guardianes del infierno se apoderan de ellos y los obligan a caminar a través de este fuego hasta que se consumen de la cabeza a los pies. Cuando ellos los destruyen completamente, los guardias del infierno dicen: '¡Revive! ¡Revive!' y vuelven a la vida. Entonces ellos los conducen a través del fuego de nuevo como antes, y por lo tanto, sin ningún intermedio en su sufrimiento, esto es continuado por inconmensurables cientos de miles de años. Hay otro lugar mencionado en las escrituras en las que los infieles atormentan a los pecadores y citan de las escrituras diciendo: 'El que bebe vino, aunque esté en la posición de un Buda, cae en la duda, rompiendo así las reglas de la monarquía, destruyendo, como por fuego, las semillas de su salvación'."

Luego, Genshin describe el Infierno de las Grandes Lamentaciones (Daikyokak Jigoku):

"El Infierno de las Grandes Lamentaciones se encuentra debajo del Infierno de las Lamentaciones y es del mismo tamaño que este último. El sufrimiento en este infierno es del mismo tipo que en los otros infiernos, excepto que es diez veces mayor que todo el sufrimiento de los cuatro infiernos anteriores y sus dieciséis infiernos separados tomados en conjunto. Ochocientos años de vida humana equivalen a un día y una noche en Kerakuten donde la vida dura ocho mil años, pero un día y una noche en este infierno es tan largo como la vida en Kerakuten, y aquí la vida continúa durante ocho mil años. Los asesinos, ladrones, adúlteros, borrachos y los que usan lenguaje maligno caen en este infierno. Los guardias del infierno atormentan a los pecadores mientras citan las Escrituras que dicen: 'El lenguaje maligno es el peor fuego que quema hasta el gran océano. Por tanto, el que use ese lenguaje será consumido como hierba seca, árboles o yesca'.

"En este infierno hay dieciséis infiernos separados, entre los que se encuentra uno llamado Recibir-Descubrir-Sufrir. Aquí la boca y la lengua de los pecadores se unen con clavos de hierro calientes para que no puedan gritar. Otro lugar se llama Recibir-Sufrimiento Ilimitado. Aquí los guardias del infierno cortan la lengua de las víctimas con tijeras de hierro candente. Después de haberlos cortado, vuelven a crecer, pero solo para cortarse nuevamente. También se sacan los ojos como hacen con la lengua, y sin interrupción se cortan el cuerpo con cuchillos. Estos cuchillos son tan afilados que pueden cortar incluso hierro y piedra. ¡Con qué facilidad, entonces, cortan la carne humana! Dichos sufrimientos tan variados e innumerables son la suerte de todos aquellos que han usado un lenguaje perverso. Hay muchas enseñanzas de este tipo en las Escrituras."

Luego, Genshin describe el Infierno del Calor Abrasador (Shonetsu Jigoku):

"El Infierno del Calor Abrasador se encuentra debajo del Infierno de las Grandes Lamentaciones y es del mismo tamaño que este último. Los guardianes del infierno agarran a los pecadores y los hacen tumbarse en el suelo, que está hecho de hierro candente. A veces los hacen acostarse boca arriba y otras veces hacia abajo, golpeándolos todo el tiempo de la cabeza a los pies hasta convertirlos en pulpa. A veces los colocan en un gran estante para asar hecho de hierro y se calientan a un calor intenso. Así los asan en una llama furiosa. Dándoles la vuelta primero por un lado y luego por el otro, los asan hasta que se queman. A veces los sujetan en una gran brocheta de hierro, clavándolos desde la base hasta la cabeza, y los queman a fondo hasta que las llamas entran en los órganos vitales, sus articulaciones y huesos, ojos, narices y bocas, en un caldero grande y hiérvelos como frijoles. Y a veces los colocan en el piso superior de una casa de hierro y hacen que llamas furiosas de hierro caliente los envuelvan en todas direcciones, consumiendo así hasta sus huesos y tuétano. Si uno pusiera una porción de este fuego tan pequeña como la luz de una luciérnaga en este mundo nuestro, consumiría este mundo en un breve momento. ¿Cuál debe ser, entonces, el sufrimiento de estos pecadores cuyos cuerpos, tiernos como la hierba en flor, están siendo quemados eternamente en este infierno? Las víctimas de este lugar miran con nostalgia los fuegos de los cinco infiernos precedentes, ya que, en comparación, parecen fríos como la nieve o la escarcha.

"Mil seiscientos años de vida humana equivalen a un día y una noche en Takejizaiten en el que la vida en el cielo dura dieciséis mil años, pero la duración de la vida en Takejizaiten es equivalente a sólo un día y una noche en este infierno y aquí la vida continúa durante dieciséis mil años. Asesinos, ladrones, adúlteros, borrachos, los que usan lenguaje vil y los herejes caen en este infierno. Fuera de las puertas en los cuatro lados de este infierno hay nuevamente dieciséis lugares especiales entre los que se encuentra uno llamado Fundarikiya. Aquí los cuerpos de los pecadores se asan en una llama hasta que no queda una mancha tan grande como una semilla de mostaza que no se quema. Toda la gente en este infierno sigue diciéndose unos a otros: '¡Todos ustedes, vengan pronto, vengan pronto! Aquí está el lago Fundarikiya. Aquí hay agua para beber. Aquí está la sombra fresca de un bosque'. Atraídos por estas palabras, los pecadores se apresuran hacia adelante, pero a ambos lados del camino hay pozos llenos de fuego en los que todos caen y donde se consumen piel y huesos. Al cabo de un rato vuelven a la vida y el terrible calor les hace añorar el agua y así siguen adelante hasta entrar en el lugar de Fundarikiya. Ahora las llamas de Fundarikiya tienen quinientos yodjanas de altura. Cuando las víctimas han muerto quemadas en esta llama, vuelven a la vida al cabo de un rato, y luego este proceso se repite como antes. En este infierno caen todos los que se han muerto de hambre con la esperanza de ganarse la entrada al cielo, también aquellos que han enseñado esta herejía a otros. Otro de los lugares especiales se llama Viento-de-Fuego-Negro. Aquí los pecadores son llevados al cielo por un viento maligno, y como no tienen nada a lo que aferrarse, se les da vueltas y vueltas como la rueda de un carro de modo que se vuelven invisibles a la vista. Y mientras se les da vueltas y vueltas en torno a ellos, surge otro viento, afilado como una espada, que los corta en pedazos tan pequeños como granos de arena y luego esparce los fragmentos en todas direcciones. Poco a poco, los fragmentos se vuelven a juntar y las víctimas vuelven a la vida, pero solo para ser cortadas y esparcidas como antes. Este proceso continúa sin fin. De esta manera son castigados todos los herejes que sostienen la opinión de que toda la existencia se divide en Cosas Permanentes y Cosas Impermanentes y la opinión de que lo Impermanente es el cuerpo y lo Permanente, los Cuatro Grandes Elementos.

"Incluso una persona analfabeta puede ver que quien tiene tal punto de vista sufre de ilusión, es decir, el punto de vista de que los Cuatro Grandes Elementos de la tierra, el agua, el fuego y el viento constituyen lo Permanente, y que el cuerpo que muere y se disuelve en los Cuatro Grandes Elementos son impermanentes y vacíos. ¿Cómo, entonces, puede alguien así entender la naturaleza real de las cosas, es decir, que hay leyes fundamentalmente maravillosas por las cuales hay una interacción de los principios negativos y positivos en los Cuatro Grandes Elementos? En el mundo hay muchas personas, sacerdotes y laicos, eruditos y no instruidos, o incluso aquellos que tienen un conocimiento superior pero no lo suficiente para disfrutar la naturaleza de las cosas, que no son diferentes de los que tienen tales errores.

"¡Qué lamentables son estos! Pueden estar versados ​​en las Tres Enseñanzas, pero su aprendizaje es solo aprendizaje de boca y oído, un gusto por las palabras floridas. Se enorgullecen de su gran aprendizaje, pero si uno mira en su corazón interior y examina lo que realmente dicen y disfrutan, entonces las cosas parecen bastante diferentes. Sin embargo, es difícil discriminar entre lo verdadero y lo falso. Estas personas no solo destruyen las semillas de la Budeidad y están lejos del círculo de los santos; no pueden dejar de cosechar en cosas grandes y pequeñas los frutos de las semillas que han sembrado. Te suplico, por tanto, que reformes tus puntos de vista centrados en usted mismo y avance en su conocimiento de la Verdad. Abrazar constantemente el dolor pero finalmente encontrar alegría constante, vencer y ser indiferente a la pobreza y la riqueza, a las posiciones de honor y baja condición, al dolor y la felicidad, porque conociendo el principio de la Verdad fundamental y no descansando en falsas opiniones sino temiendo los diversos infiernos, buscad vivir en la hoja de loto de Futai."

El Gran Maestro Genshin, citando las Escrituras, los Sutras y Tratados, al final de esta descripción nos exhorta a no solo estudiar y llevar un Budismo intelectual o de apariencia, sino a poner efectivamente las enseñanzas en práctica en la vida diaria. El mero conocimiento del Dharma no sirve de nada sin o es puesto en práctica. Es como leer un manual de música y nunca tocar un instrumento - el manual no produce sonido. De igual forma, si no ponemos las enseñanzas en práctica, no podremos alcanzar el Despertar ni el Renacimiento. Las últimas palabras del Buda Shakyamuni en este mundo fueron: "Hagan de ustedes una luz; trabajen por su salvación". 

Como si esto fuera poco, el Ojoyoshu continúa describiendo el próximo Infierno, el Infierno del Gran Calor Abrasador (Daishonetsu Jigoku):

"El Infierno del Gran Calor Abrasador se encuentra debajo del Infierno del Calor Abrasador. Es del mismo tamaño que el último y los tipos de sufrimientos aquí también son los mismos (Dairon, Yugaron), pero diez veces mayores que los sufrimientos combinados de los seis infiernos anteriores con sus lugares separados de tortura. Es imposible describir los sufrimientos en este lugar. La vida aquí dura la mitad de un Kalpa medio. En este infierno caen asesinos, ladrones, adúlteros, los que usan un lenguaje vil, los herejes y los que degradan a las monjas que guardan los preceptos de la pureza. Tales malhechores, en primer lugar, están aterrorizados ante la visión que se encuentran con ellos mientras miran hacia abajo en este infierno y ven su estado. Están los guardianes del infierno con facciones horribles, manos y pies de llamas calientes y sus cuerpos tensos por el espanto. Sus voces son como truenos y los pecadores que escuchan esto se sienten aún más aterrorizados. En sus manos, estos guardianes del infierno blanden espadas afiladas. Inflan sus vientres como nubes negras. Sus ojos brillan como llamas ardientes. Sus colmillos curvados son afilados como lanzas. Sus brazos y manos son largos y nudosos, y cuando se enojan, sus cuerpos se vuelven ásperos y aterradores, de modo que los pecadores casi son destruidos por el espanto de todo. Agarrando a los pecadores, les amarran cuerdas al cuello y luego los arrastran por una distancia de seis mil ochocientos mil yojanas a través de las tierras y los fondos de los mares; y luego, saliendo del mar, los arrastran por otros 360.000.000 yojanas y finalmente descienden gradualmente por otros 100.000.000 yojanas. Entre todos los vientos, el viento del Karma es el más fuerte, y de esta manera el viento del Karma de las malas acciones de los hombres los arrastra a su perdición. Después de llegar a este lugar, Emma-O los tortura de varias formas. Luego, atándolos con la cuerda del mal Karma, los arrastra hacia este infierno. Desde lejos, las víctimas ven las furiosas llamas de este Infierno del Gran Calor Abrasador mientras eructan. Cuando escuchan los gritos de las víctimas que ya están en este infierno se llenan de dolor y miedo, y a medida que se acercan poco a poco contemplan sus inconmensurables tormentos. Y cuando se enteran de que esta tortura continúa por inconmensurables cien mil veces diez mil cien millones de años, el terror que entra en sus corazones se vuelve diez veces mayor de lo que era cuando simplemente habían escuchado los lamentos de las víctimas. Entonces los guardias del infierno, tomando a cada pecador por separado, lo atormentan diciendo: '¿Estás asustado al escuchar los gritos y ver con tus ojos? ¡Cuánto más te aterrorizarás cuando tu cuerpo arda como hierba seca y yesca! Sin embargo, la quema de fuego aquí no es la de un fuego literal, sino la pasión ardiente de tu malvado Karma. La quema del fuego puede extinguirse, pero la quema del karma maligno no puede apagarse'. Atormentándolos así, arrastran a las víctimas hacia este infierno del que se elevan grandes volúmenes de llamas de 500 yojanas de altura y 200 yojanas de anchura. El poder del karma maligno que los pecadores han creado para sí mismos de repente los arroja a esta llama furiosa. Es como arrojar a uno por un precipicio terriblemente alto.

"Fuera de las puertas en los cuatro lados de este Infierno del Gran Calor Abrasador hay dieciséis lugares separados. Entre estos hay un lugar que está tan completamente lleno de llamas que no hay una mancha tan grande como el ojo de una aguja donde no hay llama. Los pecadores en este fuego, alzando sus voces, gritan resentidos continuamente, diciendo: 'Las llamas arden sin cesar por inconmensurables diez millones de años'. Aquellos que han violado a las mujeres laicas puras caen en este infierno. Hay otro lugar llamado Totalmente-Recibiendo-Todo-Sufrimiento. Aquí los guardias del infierno, sacando sus espadas de llamas, desollan a las víctimas de la cabeza a los pies y luego, sin cortar la carne, colocan los cuerpos sin piel en el suelo de hierro caliente y los asan. Luego vierten sobre ellos hierro fundido. De esta manera son torturados a lo largo de inconmensurables diez millones de mil años. Aquellos que han engañado a las monjas dándoles bebidas fuertes y destruido sus almas para que se vuelvan inmorales, caen en este infierno; también los que han corrompido a las mujeres con riquezas. Los lugares separados restantes de este infierno se describen en las Escrituras."

Luego, finalmente, Genshin describe el octavo Infierno, el Infierno Sin Intervalo (Abi Jigoku):

"Abijigoku es el Infierno Sin Intervalos. Está situado debajo del Infierno del Gran Calor Abrasador y está en el límite inferior del Reino de las Pasiones. Cuando los pecadores se acercan a este infierno desde el cielo, se lamentan con gran lamento, citando de las Escrituras estas palabras: 'Todo es nada más que llamas. En el cielo no hay un espacio sin llamas y toda la tierra en todas direcciones está cubierta de ellas. Toda la tierra está llena de malhechores y no hay lugar para mí. Estoy solo y como un huérfano sin un amigo. Estoy en un lugar oscuro y malvado. Estoy envuelto en una gran llama furiosa. No puedo ver ni la luna ni el sol en el cielo'. Así se lamentan. Acto seguido, los guardianes del infierno responden con airada severidad, diciendo: 'Necios, quemaremos a algunos de ustedes durante un período de Kalpa creciente y a otros durante un período de Kalpa decreciente. Ya has creado tu malvado Karma y ahora te arrepientes? No sois Asuras, Gandharas o Demonios Dragón del Reino Celestial. Están atrapados en las mallas de sus propias obras. Necios, ¿cómo pueden los demás salvarlos si esto no es el resultado de las obras de otros? Si comparas el sufrimiento tal como lo ves desde el cielo con el sufrimiento que tendrás que sufrir en este infierno, es como comparar una gota de agua con las aguas del gran océano. Tu sufrimiento presente es como la gota de agua, tu sufrimiento posterior como las aguas del gran océano'. Atormentando a las víctimas con estas palabras, las arrastran hacia este infierno por 25.000 yojanas, y mientras los pecadores escuchan los lamentos de las víctimas en el infierno, su terror, como habían dicho los guardias del infierno, se multiplica por diez hasta que sus almas se consumen de miedo. como en una pesadilla. Durante dos mil años se precipitan precipitadamente hacia este abismo infernal.

"Este Abijigoku tiene 80.000 yojanas de largo y ancho. Dentro de los siete muros de hierro, hay siete pliegues de redes de hierro. Debajo de las paredes hay dieciocho compartimentos y alrededor de las paredes hay bosques de espadas. En cada una de las cuatro esquinas hay un perro de cobre cuya altura es de 40 yojanas. Los ojos de estos perros son relámpagos, sus colmillos son espadas, sus dientes son montañas de espadas y sus lenguas son como espinas de hierro. De los poros de su piel salen llamas, cuyo humo es un hedor tan horrible que no se puede comparar con nada en este mundo. Las cabezas de los dieciocho guardianes del infierno son como las de Rasetsu y sus bocas se parecen a las de Yashas. De sus sesenta y cuatro ojos emiten bolas de hierro. Sus colmillos curvos se proyectan hacia arriba durante cuatro yojanas, y desde las puntas de estas corrientes de fuego hacia adelante llenan las paredes de Abijigoku. Encima de sus cabezas tienen ocho cabezas de buey con dieciocho cuernos unidos a cada cabeza. De las puntas de estos cuernos salen llamas. 

"Y nuevamente dentro de las siete paredes hay siete estandartes de hierro. De los extremos de los estandartes brota fuego como una fuente y llena el recinto. Cerca de las puertas en los cuatro lados hay ocho calderos de los que burbujea cobre fundido que llena el recinto. En cada uno de los compartimentos separados hay 84.000 abejas de hierro y grandes serpientes que vomitan veneno y fuego. Sus cuerpos llenan los recintos y los ladridos de las serpientes son como cien mil truenos. Grandes bolas de hierro llueven y llenan el lugar. Hay cincuenta mil millones de gusanos en este lugar y de sus ochenta y cuatro mil hocicos fluye fuego como grano cayendo. Cuando estos gusanos bajan, el fuego en este infierno se enciende furiosamente e ilumina todo a una distancia de 84,000 yojanas. En este infierno están reunidos los que sufren el más severo de los 8.000.000.000.000 de dolores.

"En el cuarto volumen del Yugaron se dice que en la Gran Tierra de Hierro de los Tres Calores, que se encuentra al este con cien yojanas, hay un fuego furiosamente furioso cuyas llamas saltarinas atraviesan a estos seres. Las llamas atraviesan la piel, laceran la carne, aplastan los huesos, penetran en la médula y la consumen. Es como echar aceite sobre yesca seca y prenderle fuego cuando sopla el viento. Todo el cuerpo está arrugado por las furiosas llamas. Estas crecientes llamas provienen no solo del este, sino también del sur, el oeste y el norte. A medida que estos seres sufrientes son consumidos por estas llamas que saltan juntas desde las cuatro direcciones, las chispas de sus cuerpos ardientes ascienden juntas y todo se convierte en una llama furiosa. Todo está lleno de él en todas las direcciones y no queda un espacio sin tocar. Tampoco hay el menor intervalo cuando cesa su sufrimiento. Los pecadores aquí son innumerables, y aunque no pueden verse, pueden saber que otros están allí con ellos por los gritos de dolor que llenan el lugar. A veces los guardianes del infierno los aventan con un aventado de hierro lleno de carbones de hierro de Tres Calores. Luego vuelven a colocar a las víctimas en el suelo de hierro caliente y las hacen subir y bajar por una gran montaña de hierro caliente. Sacan la lengua de sus bocas, les clavan cientos de clavos como se clava clavos al estirar la piel de una vaca, hasta que no hay lugar para más y, obligándolos a acostarse boca arriba sobre una superficie de hierro caliente, abren sus bocas con palos de hierro calientes y vierten chorros de hierro de Tres Calores hasta que les queman la boca y la garganta y se consumen sus entrañas para que fluyan hacia abajo. Luego vuelven a verter cobre fundido en la boca y este entra en sus entrañas y consume los órganos vitales hasta que fluyen hacia abajo.

"El sufrimiento en este Abijigoku es mil veces mayor que los sufrimientos combinados de los siete grandes infiernos precedentes y sus lugares separados. El sufrimiento en este infierno es tan severo que las víctimas envidian a las víctimas en el Infierno del Gran Calor Abrasador, porque el sufrimiento en este último les parece como los placeres de Takejizaiten. Si los seres bajo los cuatro cielos y los seres en las seis Devalokas de Kamadhatu olieran el hedor de este infierno, perecerían por completo. La razón es que todas las víctimas de este infierno están llenas de putrefacción. Si se pregunta por qué el hedor no llega hasta nosotros, la respuesta es que se debe a que hay dos montañas altas, una llamada Monte de la Aparición y la otra Monte de la Desaparición, que nos cortan el hedor. Si una persona escuchara todo sobre los sufrimientos en este infierno, no podría soportarlo y lo mataría. ¡Qué terrible, entonces, debe ser! No se ha contado ni una milésima parte de los horrores de este Abijigoku, porque no se puede describir. Nadie pudo escuchar la descripción, ni se puede comparar con nada más. Si alguien lo describiera a fondo o escuchara una descripción completa, vomitaría sangre y moriría.

"Según el Kusharon, la vida en este infierno sin fondo dura el período de un Kalpa Medio. Aquellos que han cometido los Cinco Crímenes, han negado la ley del Karma, han despreciado la doctrina Mahayana, han cometido los Cuatro Pecados Cardinales y han recibido limosnas sin haciendo cualquier devolución, cae en este infierno.

"Fuera de las cuatro puertas de este infierno sin fondo hay dieciséis lugares separados que le pertenecen. Entre estos hay uno llamado Lugar-de-los-Zorros-de-Llamas. Sobre los cuerpos de los pecadores en este lugar, las llamas de fuego arden a una distancia de diez yojanas. Entre todos los infiernos, los tormentos en este infierno son los más severos. Azulejos de hierro caen sobre las víctimas, aplastando sus cuerpos y pulverizando sus huesos. Los zorros con mandíbulas en llamas vienen continuamente y los devoran. De esta manera las víctimas son atormentadas sin cesar. Aquellos que han incendiado pagodas y edificios de templos, quemado imágenes del Buda, quemado las casas de los sacerdotes y quemado los muebles de los dormitorios de los sacerdotes, caen en este infierno. Hay otro lugar separado llamado Lugar-de-Vómito-Negro. Aquí las víctimas están tan hambrientas y sedientas por el calor que quema sus cuerpos que devoran su propia carne. Sin embargo, cuando aparentemente se han consumido a sí mismos, vuelven a la vida y comienzan una vez más a devorarse a sí mismos. En este lugar hay una serpiente de vientre negro que se enrolla alrededor de los cuerpos de los pecadores y luego los devora gradualmente de los pies hacia arriba. Luego, las víctimas se colocan nuevamente en una llama caliente y se asan, o se arrojan a un caldero grande y se hierven. Sus huesos y carne se derriten como hielo en la primavera, y esta masa, mezclándose con el fuego, se une para formar una llama enorme y furiosa. De esta manera, las víctimas deben soportar torturas inconcebibles de un tipo y otro durante millones de años sin fin. Aquellos que han robado algo ofrecido a un Buda y se lo han comido, caen en este infierno. Hay otro lugar separado llamado Montaña-de-Lluvia. Esta es una montaña de hierro de una yojana de altura y cae sobre las víctimas pulverizándolas como polvo fino. Después de esto, vuelven a la vida, pero solo para ser aplastados por segunda vez. Aquí también hay once llamas que envuelven completamente a las víctimas y las queman. A veces, los guardias del infierno toman sus espadas y cortan los cuerpos de los pecadores por todas partes y luego vierten plomo fundido en las heridas. Entonces, nuevamente los pecadores son afligidos con los cuatrocientos cuatro males, y de diversas formas son torturados durante inconmensurables millones de años. Aquellos que han robado y comido ofrendas hechas a un Pratyekabuddha caen en este infierno.

"Hay otro lugar llamado Embado. En este lugar hay un pájaro malvado llamado Emba. El tamaño de este pájaro es el de un elefante. Tiene un pico como una espada y esto envía por la llama. Tomando a los pecadores, los lleva batiendo las alas hacia el cielo y, después de remontarse un rato, los deja caer para que caigan como enormes rocas y con tanta violencia que sus cuerpos se partan en cientos de miles de pedazos. Pero los fragmentos se vuelven a juntar y las víctimas cobran vida, pero, sin embargo, las agarran por segunda vez y las levantan y las dejan caer. Sus pies están lacerados por espadas afiladas con las que el camino está tachonado tan densamente como hierba en crecimiento. Los perros con dientes de llamas vienen y los muerden y luego los devoran. De esa manera son torturados sin cesar. Aquellos que conspiraron contra otros y los mataron de hambre caen en este infierno. Se pueden encontrar más relatos en las Escrituras.

"En el cuarto volumen del Yugaron, que trata en general de los lugares separados contiguos a los ocho grandes infiernos, leemos: Todos los Grandes Abismos tienen en cada uno de los cuatro lados un banco, una puerta y una reja de hierro que los cierra. Las piezas de esta cerca están tan juntas que ni siquiera se puede meter un dedo entre ellas. Al salir por estas cuatro puertas, uno entra a un jardín por cada uno de los cuatro lados. En cada uno de estos jardines hay un fuego oculto que llega hasta las rodillas. Cuando las víctimas emergen de las puertas en busca de un lugar de descanso y deambulan, se hunden en este fuego oculto y su carne, tendones y huesos se queman, pero cuando sacan las piernas vuelven a estar completos. Inmediatamente contiguo a este lugar del fuego oculto hay otro lugar lleno de cadáveres, estiércol y barro. Mientras las víctimas buscan escapar del lugar del fuego oculto y encontrar descanso, antes de que apenas hayan salido de ese lugar caen en este lugar de cadáveres, estiércol y barro y se cubren de pies a cabeza con esta vil masa. Además, esta sustancia vil está llena de gusanos llamados Hikuta que se abren paso a través de la piel de las víctimas, penetran en la carne y cortan los tendones. Incluso entran en los huesos y consumen la médula. Inmediatamente contiguo a este lugar de cadáveres, estiércol y barro hay un camino salpicado de lanzas y espadas. Cuando las víctimas emergen en busca de un lugar de descanso, llegan a este camino y de repente se cortan en pedazos, pero al levantar los pies se vuelven como antes. Junto al camino de las lanzas hay un bosque de espadas. Las víctimas ingresan a este bosque buscando descansar a su sombra, pero de repente surge un fuerte viento que hace que las hojas hechas de espadas caigan sobre las víctimas y traspasen sus cuerpos. Y cuando caen al suelo, una tropa de perros negros se abalanza sobre ellos y destroza estos cientos de cuerpos y los devora. Junto a este bosque de espadas hay un bosquecillo de perales en el que crecen espinas de hierro como lanzas. Los pecadores que buscan un lugar de descanso entran en esta arboleda, y cuando trepan a los árboles, las espinas de las lanzas se inclinan hacia abajo y los traspasan. Cuando bajan de los árboles, las espinas de las lanzas se vuelven hacia arriba y atraviesan sus cuerpos. A continuación, grandes cuervos con picos de hierro se iluminan sobre sus cabezas o sus hombros y les picotean las bolas de los ojos.

"'Cerca de esta arboleda de espinas hay un río grande y ancho lleno de agua hirviendo y cenizas calientes. Las víctimas, al huir del bosquecillo de espinos, luego caen a este río, y aquí son transportadas arriba y abajo por el agua hirviendo como frijoles hervidos en una olla sobre un fuego caliente. Y, más terrible aún, estacionados a lo largo de este río hay una serie de guardias del infierno que están armados con aguijones y tenedores, cuerdas y grandes redes, y con ellos impiden que las víctimas escapen de este río. Para las víctimas, intentar escapar de este río es tan vanidoso como una mantis luchando contra un hacha, o un mono intentando agarrar la luna. A veces, los guardias del infierno atan cuerdas al cuello de las víctimas o las atrapan en sus redes y luego las hacen acostarse boca arriba sobre una superficie de hierro caliente, mientras las golpean con varillas de hierro candente y les reprochan diciendo: '¿Por qué lo hiciste? ¿Qué hechos te hacen sufrir así? Habla la verdad y contar los hechos!' Entonces los pecadores con terror en sus rostros responden: 'Es porque fuimos ignorantes desde el principio y empujados por el hambre'. Acto seguido, los guardianes del infierno toman palos de hierro y con ellos hacen palanca para abrir la boca y luego empujan pernos de hierro de intenso calor. Otras víctimas responden diciendo: 'Es porque simplemente teníamos sed de un trago de agua caliente'. En respuesta a esto, los guardianes del infierno toman cobre fundido y lo vierten en la boca de los pecadores. De esta manera las víctimas son torturadas con torturas inconmensurables, pues hay que sufrir por las malas acciones cometidas en esta vida, y mientras el mal Karma no se agote es imposible salir del infierno. El bosque de espadas, el matorral de espinas de hierro, etc., forman uno de los cuatro grupos de infiernos que se encuentran fuera de las cuatro puertas de los infiernos centrales y, por lo tanto, hay cuatro de esos jardines.

"También hay ocho infiernos fríos como Afuda que encontramos descritos en detalle en los Sutras y el Abhidharma Pitaka, pero no tenemos tiempo para mencionarlos aquí."

Como vemos, si bien Genshin describe los ocho Infiernos candentes, no toca los Infiernos congelados, los cuales nombramos arriba. Los habitantes de estos infiernos están atormentados por un frío insoportable. Los primeros cuatro nombres reflejan los gritos de los que sufren en estos infiernos a causa del intolerable frío. Los últimos cuatro infiernos llevan el nombre de los cambios que se dice que experimenta la carne cuando se expone al frío intenso allí. Por ejemplo, en el infierno del loto carmesí se dice que el frío es tan severo que la espalda se abre y emerge una carne ensangrentada, parecida a una flor de loto carmesí. Tras leer todos los nombrs y las descripciones, no podemos sino horririsarnos y hacer el voto de nunca más renacer en el Reino de los Infiernos. A su vez, nos compadecemos de los seres que habitan allí y hacemos el voto de salvarlos. 

Luego de esta descripción no podemos sino parar y reflexionar. ¿Qué son y representan los Infiernos en el Budismo? Tradicionalmente, los Infiernos, así como los otros Reinos del Samsara, han sido vistos como lugares o dimensiones reales donde los seres renacen en la Rueda del Samsara. Por otro lado, podemos ver los Infiernos, y junto con ellos, los otros Reinos del Samsara, como un medio hábil, pedagógico y moral, diseñado para encaminar a los seres en un camino moral. Pero si bien han sido tomado por muchos literalmente - y no descartaremos esta visión - los mismos han sido vistos por muchos Grandes Maestros como estados de la consciencia. 

En muchos sentidos, todos vivimos en una especie de Infierno. Este mundo es caracterizado por el sufrimiento, la impermanencia, le enfermedad, la vejez y la muerte. Ante los infinitos sufrimientos que experimentamos en la vida, así como ante la pérdida inevitable de nuestros seres queridos, ¿no vivimos en un Infierno? De igual forma, nuestras mentes pueden hacer de nuestras vidas nuestro propio Infierno personal. La razón por la que los humanos pueden crear un Infierno en sus mentes se deben a los patrones habituales que construyen. Por lo general, si bien todos vivimos momentos de sufrimiento, angustia y dolor, esos momentos de desesperación son relativamente cortos. No obstante, nos hemos convertido en maestros haciendo que los días, las semanas, los meses y los años después de un trauma se conviertan en un Infierno personal. 

La palabra japonesa para el Infierno, "Jigoku" (Naraka), sugiere una "prisión subterránea". El Infierno, a nivel de estado de consciencia, representa la condición humana más básica en la que uno está encadenado por la agonía, careciendo por completo de libertad. El Infierno es un estado de vida en el que uno siente que vivir en sí mismo es sufrimiento y que todo lo que ve o encuentra le causa más sufrimiento. También podríamos decir que en el mundo del Infierno estamos controlados por impulsos destructivos. La guerra, la depresión y sentirse en el fondo del abismo, pueden considerarse una expresión del mundo del Infierno. Así, el Infierno es el estado del ser en el que vivir es en sí mismo extremadamente doloroso y todo lo que vemos está teñido por nuestra infelicidad y miseria. Sin embargo, sin el mundo del Infierno, nunca podríamos comprender la felicidad ni identificarnos con el sufrimiento de otra persona. Además, el deseo de no caer en esta condición es un poderoso incentivo para que hagamos esfuerzos en la vida diaria.

Como mencionamos al principio, cada uno de los Diez Mundos posee los otros Diez Mundos. ¿Qué significa esto para nosotros? Desde una perspectiva, aunque en un momento podemos experimentar la miseria caracterizada por el mundo del Infierno, en ese mismo momento, a través de la práctica budista, podemos comenzar a transformar nuestras vidas para que podamos saborear la alegría profunda e inagotable del mundo de la Budeidad. Para asegurar nuestra meta final, todos debemos aspirar al Renacimiento en la Tierra Pura de la Bienaventuranza.

Dado a que nuestra Ignorancia Fundamental no nos permite ver la infinita compasión del Universo, del Buda Amida, debemos arrojar primero luz en nuestro ser finito, egoísta, lleno de pasiones y deseos, y ver nuestro estado actual de existencia. Solo así podemos despertar a nuestro estado bajo en el mundo de la dualidad y reconocer la promesa de infinita compasión del Buda en el Renacimiento en la Tierra Pura. El primero paso para lograr un verdadero cambio es convertirnos en verdaderos seres humanos, y luego, convertirnos en verdaderos budistas, y ver nuestro ser finito y falso y realizar nuestro Verdadero Ser. Los Seis Reinos son el espejo dhármico que nos permite vernos cara a cara y tomar los pasos necesarios para tranformar nuestras vidas.

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En la próxima entrada, veremos los otros Reinos del Samsara en el Ojoyoshu.

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Estas entradas son parte del futuro libro: "Renaciendo en Flores de Loto: La Tesorería del Dharma de las Enseñanzas Tierra Pura - Las Enseñanzas del Ojoyoshu del Gran Maestro Genshin" (Hikari Publishing 2021). Copyright - Todos los Derechos Reservados.