Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.


Saturday, August 7, 2021

El Buda es Vida Eterna: Descubriendo Nuestro Verdadero Ser - Las Dimensiones del Ser

 

Anteriormente mecionamos que Dogen, el fundador de la escuela Soto Zen en Japón, escribió en su obra, el Shobogenzo: ""Estudiar el Camino del Buda es estudiar el ser; estudiar el ser es olvidarse del ser; olvidarse del ser es actualizarse o iluminarse a las diez mil cosas. Cuando se actualiza a las diez mil cosas, su cuerpo y mente, así como el cuerpo y la mente de los demás, desaparecen. No queda rastro de realización y este rastro continúa sin fin". Si bien mencionamos varias interpretaciones de esta famosa frase, aun podemos reflexionar y profundizar más sobre las implicaciones de esto en la vida espiritual budista.

Te pregunto: ¿te consideras un buen budista? De hecho, antes de esto, ¿te consideras un pecador? Antes de poder responder las dos preguntas anteriores, debemos preguntarnos: ¿qué es el pecado en el Budismo?

El Budismo no posee una noción de "pecado" como existe en la religión judeocristiana, la cual presume la existencia del "mal". A diferencia, el Budismo cree que las personas cometen trasngresiones - crean mal karma - dado a su ignorancia. Así, en vez de mal y pecado, el Budismo habla de ignorancia y transgresiones que a su vez rean mal karma. La noción budista del pecado o la transgresión es más cercana al concepto judío original que al cristiano. El Judaísmo enseña que los seres humanos no son básicamente pecadores. A diferencia del Cristianismo, venimos al mundo sin llevar la carga del pecado cometido por nuestros antepasados ni contaminados por él. Más bien, el pecado, "chet", es el resultado de nuestras inclinaciones humanas, el "yetzer", que debe ser canalizado adecuadamente. "Chet" significa literalmente "algo que se extravía". Es un término que se utiliza en tiro con arco para indicar que la flecha no ha dado en el blanco. Este concepto de pecado sugiere un desvío de los caminos correctos, de lo que es bueno y recto. El Budismo estipula algo muy similar. De acuerdo con el Budismo, todos provenimos de la Talidad (Tathata), la Unidad. Pero a diferencia del Judaísmo, el Budismo sí piensa que llevamos la carga del mal karma que hemos cometido desde el pasado sin comienzo en vidas pasadas. Este es el "yetzer" budista, lo que nos inclina a hacer cosas buenas o malas de acuerdo con nuestro karma pasado. La forma de limpiar el pecado en el Judaísmo es a través de "Teshuvah", de "regresar" y "arrepentimiento". Es igual con el Budismo. La forma de enmendar nuestras transgresiones es a través del arrepentimiento. En ambos casos, ¿a dónde regresamos? Regresamos al "Camino correcto"; regresamos al Dharma - la Unidad. Veremos esto de nuevo más adelante. 

Volviendo al extracto de Dogen, analicémonos nuevamente, esta vez, añadiendo varias palabras explicativas para verlo desde otro ángulo. "Estudiar el Camino del Buda es estudiar el [Falso] ser [y el Verdadero Ser]; estudiar el [Verdadero] ser es olvidarse del [Falso] ser; olvidarse del [Falso y finito] ser es actualizarse o iluminarse [y ser Uno] a las diez mil cosas. Cuando se actualiza a las diez mil cosas [y somos el Infinito], su cuerpo y mente, así como el cuerpo y la mente de los demás, desaparecen [pues regresan a la Unidad]. No queda rastro de realización y este rastro continúa sin fin [todo vuelve al Uno]".

¿Sabes quién eres? Una de las preguntas Zen más famosas es ¿cuál es tu rotro antes de que tus padres nacieran? Por supuesto, esta pregunta no tiene respuesta verbal, y si la tuviera, solo una respuesta en base a la experiencia, y no al intelecto, sería correcta. Esto es lo que se conoce como un Koan. Dogen pensaba que las personas pueden ser vistas desde dos ángulos: (1) su ser finito y falso, el ego, y (2) el Verdadero Ser. 

El ser finito y falso es el ego, el que desea poseer cosas y cree que es un ser individual y separado de toda la Existencia; el que pone sus deseos y pasiones por encima de todo lo demás. La mayoría de las personas viven desde el ser finito y falso: solo van a través de los movimientos, persiguiendo sus deseos y pasiones en un intento por llenar ese vacío existencial que es producto natural del proceso evolutivo del Cosmos. Este es el ser que entra en comparaciones, en competencias, que hace todo lo que necesite por estar porn encima de los demás; quien puede llegar a matar, robar, mentir, abusar de los demás en pos de satisfacerse en cuerpo, mente y espíritu. Esto lo vemos especialmente en el mundo de la política, del comercio, y en nuestras relaciones sociales con los demás. Es bien raro encontrar un político o un comerciante que piense realmente en el beneficio de los demás. En la doctrina de las Nueve Consciencias, el ser finito y falso es la séptima consciencia, el ego - "mana-vijnana".

Cuando estudiamos Budismo, Dogen dice que es cuando verdaderamente estudiamos el ser. ¿Cuál "ser"? Es tanto el ser finito y falso como nuestro Verdadero Ser. Todo el Shobogenzo puede ser visto como un gigantesco manual para estudiar el Verdadero Ser; pocas veces analiza el ser finito y falso, y cuando lo hace, solo lo analiza en términos de los Cinco Skandhas o Agregados que mencionamos anteriormente. Para Dogen, solo debemos descubrir nuestro Verdadero Ser. El Zazen y todas las prácticas Zen son una forma de tocar nuestra Naturaleza Búdica Innata y actuar en el mundo en base a ella, en un intento de suprimir el ego, el ser finito y falso, y solo actuar en base al Verdadero Ser. Pero sin primero revelar el ser finito y falso, nunca podremos descubrir nuestro Verdadero Ser. Su propia frase, la cual puede verse como un llamado, no es respondido. Dogen representa el idealismo budista.

En la historia del Budismo, existen muchos Maestros que han estudiado ese ser finito y falso. Uno de ellos, y quien creo que fue quien mejor lo estudió, fue Shinran. Shiran fue otro monje Tendai que abandonó el Monte Hiei para fundar su propia escuela, basada en una interpretación distinta a la de Honen, quien abandonó igualmente la universalidad de la escuela Tendai para fundar su movimiento basado en la práctica única del Nembutsu. Sin embargo, Shinran no escribió nada sobre el Verdadero Ser, nuestro potencial, sino que dedicó su vida a mostrarnos quién somos aquí y ahora, seres ignorantes llenos de deseos y pasiones. Tu, yo y todos los seres somos nuestro ego; nuestro hogar, nuestra comunidad, nuestro país y todo el mundo no es más que una gran asamblea de egos. Es por eso que existe tantos problemas en el mundo. Entonces, Shinran representa el realismo budista.

Estas dos figuras clave del Budismo Kamakura invitan a la comparación, ya que abordan problemas sorprendentemente similares, pero abordan estos temas desde perspectivas radicalmente diferentes. Dogen procede con el entendimiento de que uno puede alcanzar la Budeidad, que la existencia actual, impermanente, es en sí misma la Naturaleza Búdica, el Verdadero Ser. Shinran adopta estridentemente el punto de vista opuesto, enseñando que, debido a que el ser finito y falso es fundamental e irrevocablemente corrupto, es del todo imposible para los seres sintientes lograr su propio logro de la Iluminación. Esta diferencia en la autocomprensión conduce a las diferentes formas de práctica, ya que Dogen aboga por la práctica meditativa del Zazen para revelar nuestro Verdadero Ser, y Shinran enfatiza la recitación exclusiva del Nembutsu para iluminar nuestro ser finito y falso. Pero lejos de ser dos enfoques mutuamente excluyentes, creo que ambos presentan dos caras de una misma moneda; son mutuamente complementarios. 

Volvamos a nuestra pregunta inicial: ¿te consideras un "pecador"; un transgresor? De acuerdo a Dogen, para poder alcanzar el Despertar, convertirnos en Budas, debemos de seguir los Preceptos budistas. Los Preceptos básicos del Budismo son: (1) no matar, (2) no robar, (3) no mentir, (4) no abusar de la sexualidad, y (5) no abusar de los intoxicantes al punto de cometer alguna de las otras transgresiones. ¿Podemos vivie sin romper los Preceptos todos los días? Shinran responde que no. Vivir implica romper al menos cuatro de estos Preceptos diariamente, un múltiples momentos del día. Cada vez que respiramos, inhalamos bacterias y micro-organismos que pasan a nuestros pulmones y estómagos y mueren en el proceso de respiración y digestión; otra inmensa variedad de bacterias y micro-organismos mueren cada vez que nos bañamos, nos lavamos la boca, limpiamos nuestra casa, etc. Aún los que siguen la sugerencia budista del Vegetarianismo matan plantas, insectos y muchos otros seres a través del proceso de cosecha, cultivo, coción y digestión de los vegetales; eso sin contar si somos Carnívoros. El Cosmos es uno donde la vida consume y se alimenta de la vida. Esto es inevitable, no importa cuán idealista seamos. Veamos ahora el segundo Precepto. Aún cuando no lo hagamos directa e intencionalmente, robamos todos los días y en todo momento. A menos que hayas cultivado el algodón, lo hayas cosechado, tejido y hayas creado tu ropa a mano tu solo, tu ropa existe gracias al trabajo de miles de causas, condiciones, procesos y personas que hayan hecho que tu ropa haya llegado a tus manos. El robo en el proceso ocurre cuando piensas que lo has adquirido por ti mismo. Una sola pieza de ropa incluye, pero no se limita, a una inextricable y casi infinita red de causas y condiciones que envuelven: el sol, el agua, el vinto, la tierra, la semilla, el agodón, los insectos, el trabajo y el sudor del trabajador, el costurero, y los empleados de la tienda. ¿Cómo sabes si alguna de esas personas, por no hablar de la tierra, han sido compensados justamente por su fruto y trabajo? Si alguno ha sido injuriado, has robado vicariamente. Pero no te preocupes tanto, todos lo hacemos. Esto lo podemos aplicar a nuestros alimentos, nuestra ropa, nuestra vivienda, hasta los servicios que recibimos del gobierno y nuestra comunidad globalmente. Ahora, a manera de ejemplo, veamos someramente el tercer Precepto. ¿Puedes vivir solo un día sin decir tan solo una mentira? Existen varios niveles de mentir: los que llaman mentiras "negras" o crasas, y las mentiras "blancas". Hay veces que decir la verdad crearía sufrimiento. En ese caso, ¿dirás la verdad, o utilizarás un "medio hábil", de los que nos habla el Budismo, y dirás una mentira blanca? Finalmente, analicemos brevemente el quinto Precepto. ¿Qué son substancias intoxicantes? La primera cosa que te viene a la mente es el alcohol y las drogas, pero, ¿son esas las únocas substancias que nublan la mente y se vuelven adictivas? ¿A qué cosas estas adicto? Nublamos la mente no solo con alcohol y drogas, sino con todo aquello que nos desvíe la mente del momento presente, de nuestra vida y todas sus circusnctancias, de nuestras emociones, pensamientos y del sufrimiento nuestro y del de los demás seres sintientes. En esta definición, la televisión, los juegos, el tabaco, e incluso hasta la misma práctica budista, como la meditación, pueden nublar nuestra mente. 

Shinran escribió en su famoso tratado Kyogyoshinsho: "En todos los seres pequeños y necios, en todo momento, los pensamientos de codicia y deseo contaminan incesantemente cualquier bondad del corazón; los pensamientos de ira y odio consumen constantemente el tesoro del Dharma. Incluso si uno actúa con urgencia y practica con urgencia como si se quitara fuego de la cabeza, todos estos actos deben llamarse 'envenenado y de diversos bienes' y 'práctica falsa y engañosa'. No se les puede llamar 'acción verdadera y rea'. Buscar renacer en la Tierra Pura a través de un bien tan falso y envenenado es completamente incorrecto." Y también escribió en el Tannisho: "Dado a que no puedo realizar ningúnb bien, el Infierno es mi único hogar". Esto significa que a pesar de las mejores intenciones y los mayores esfuerzos, el apego a uno mismo y el deseo necesariamente envenenan todas las prácticas que podamos realiazr por nosotros mismos, lo que Shinran llama el "Poder Propio". Shinran normalmente se refiere a la corrupción fundamental de los seres sintientes como "pasiones ciegas" (bonno). Estas pasiones ciegas son problemáticas en dos sentidos. Son inherentemente dolorosas para los seres sintientes, y atrapan a los seres sintientes en la ronda del nacimiento y la muerte.

Para Shinran, solo podemos despertar a nuestro Verdadero Ser cuando revelamos quienes somos en este momento, nuestro ser finito y falso, el cual muchas veces es muy feo y repulsivo. Shiran escribió: "Esta mente es como una serpiente venenosa". Esto significa que aun cuando hacemos algo "bueno" por otros, realmentel o hacemos para satisfacernos a nosotros mismos; hacemos el bien cuando esperamos una ganacia, aun cuando esa ganancia sea intangible e inmaterial y sea el sentirnos bien por lo "bueno que somos". Es por eso que el ser finito y falso es como "una serpiente venenosa". Tristemente, este ser venenoso y malvado, pues transgrede a diario los Preceptos, es a quien las persona alrededor de nosotros llaman "hermano", "hijo" o "amigo". Cuando la Luz Infinita de Compasión del Buda, nuestro Verdadero Ser, nos ilumina - cuando arroja luz sobre nuestro ser finito y falso - nos volvemos humildes, y ocurre en nosotros una transformación espiritual y religiosa, y somos transformados; "somos abrazados para nunca ser abandonados". 

Vivimos porque vivimos; somos porque somos. No existimos de forma separada e independiente. Solo hemos llegado hasta aquí porque vivimos en una red infinita de interconexiones que hacen nuestras vidas posibles. ¿Cómo no podemos estar agradecidos por la vida que nos han permitido vivir? Cuando vemos a este ser finito y falso como una serpiente venenosa, que solo piensa en sí misma, y que es poco capaz de realizar cualquier bien, es cuando vemos finalmente que estos fundamentalmente interconectados. En ese momento, podemos decir que hemos renacido en la Tierra Pura. 

Si bien todos partimos de nuestro Verdadero Ser, de la Unidad, ahora mismo existimos como seres finitos y separados de la misma. El proceso de evolución, para poder haber llegado a nosotros, y para poder continuar, debió permitirnos sentirnos como subjetos separados e individuales. Si hubiésemos mantenido la consciencia de la Unidad, nuestro Verdadero Ser, no hubiésemos llegado a donde estamos; el proceso de evolución no hubiese llegado a manifestar una criatura que fuese consciente de sí misma. Pero como criaturas conscientes y capaces de reflexionar y evolucionar más allá del cuerpo, en mente y espíritu, podemos reconocer esa Unidad, nuestro Verdadero Ser. Una persona que haya llegado a realizar la unidad del ser y la Existenca es llamada un Buda. En este sentido, el "pecado original" del Budismo es la separación inicial de Verdadero Ser, la Unidad. Esta es la Ignorancia Fundamental. Es el vivir pensando que somos independientes y no agradecer - por dar por sentado - la actividad dinámica del Buda quien permite la continuidad de nuestras vidas. Aunque vivimos constantemente separándonos más y más del Verdadero Ser, el Buda, la Existencia, continúa apoyando y permitiendo nuestra existencia. 

Personalmente, no creo que el enfoque de Dogen exista sin tomar en cuenta el enfoque de Shinran, y no creo que el enfoque de Shinran pueda existir sin el enfoque de Dogen. Para ambos, hay un abandono del cuerpo y la mente, como en el caso de Dogen, o "Propio Poder", como en Shinran. El sujeto se ve a sí mismo en las cosas del mundo (Dogen) o a través de la mente del Buda Amida (Shinran). Sin embargo, para ambos, este momento absoluto en el que el ser se realiza tal cual es, coexiste con la existencia lineal samsárica. 

Para Dogen, el estudio del Budismo y del ser se adquiere cuando uno se deshace del ser sinito y falso, del ego, del interés y de los deseo propios. La negación de esta visión inauténtica permite al practicante percibir las cosas tal y como son. Se "actualiza a las diez mil cosas", y es en presencia de cada cosa que se realiza el Verdadero Ser. Es importante señalar que el conocimiento adquirido cuando se desecha el cuerpo y la mente no es, en ningún sentido, la adquisición de una nueva orientación, sino un retorno al Verdadero Ser. Dogen anima al practicante a abandonar el ser finito y falso y permitir que las cosas del mundo revelen nuestro Verdadero Ser. Es el ser finito y falso el que se ilumina al Verdadero Ser. Este es el Despertar.

Shinran afirma que esto es una imposibilidad, pues la oscuridas no puede iluminar y ver la luz. La comprensión de Shinran del ser es radicalmente diferente a la de Dogen. El conocimiento de Shinran de su propia naturaleza engañosa, a diferencia de la visión de Dogen de una naturaleza inherentemente iluminada, es fundamental para su pensamiento. Shinran dice que es precisamente el reconocimiento de la propia incapacidad lo que contribuye al momento de la entrega absoluta al Otro Poder. Es por eso que es el Verdadero Ser, el Buda Amida, quien debe iluminar nuestro ser finito y falso, y así, revelamos nuestro Verdadero Ser. Esto es el Shinjin: la "mente de la absoluta entrega y confianza". 

Sin embargo, tanto Dogen como Shinran muestran que el el despertar religioso implica una unidad de la práctica y la realización. Dogen escribe: "olvidarse del ser es actualizarse o iluminarse a las diez mil cosas. Cuando se actualiza a las diez mil cosas, su cuerpo y mente, así como el cuerpo y la mente de los demás, desaparecen." Shinran, por otro lado, dice: "Las personas que viven un verdadero Shinjin ... permanecer en la etapa de los verdaderamente asentados ... No hay necesidad de esperar con anticipación el momento de la muerte, no hay necesidad de confiar en la venida de Amida. En el momento en que Shinjin se estabiliza, el nacimiento también se estabiliza". Las implicaciones de estas posturas sobre la práctica son evidentes: cuando uno se dedica a la práctica auténtica, alcanza la realización completa - descrubre el Verdadero Ser. La única diferencia religiosa entre ambos es la agencia. ¿Gracias a qué se logra esto? Para Dogen, hay actos concretos en los que uno puede participar para realizar la simultaneidad de la práctica y la Iluminación. El ser finito y falso debe ser desechado, pero el practicante establece las condiciones para este desecho - el "Poder Propio": uno alcanza el Verdadero Ser por su práctica y esfuerzo. Shinran rechaza tal posibilidad de plano: es el poder del Voto del Buda Amida lo que hace que el practicante se dé cuenta - el "Otro Poder": es gracias al Buda Amida que logramos ver nuestro ser finito y falso. Sobre todo esto, la escuela Tendai dice: ambos (Dogen y el "Poder Propio", y Shinran y el "Otro Poder") son dos caras de una misma moneda. Son dos formas de ver lo mismo: el ser desde el Verdadero Ser, o el Verdadero Ser desde el ser. Si leemos entre líneas ambos - si trascendemos los nombres, las palabras y las formas - vemos que todo esto son movimientos en la superifice del océano: la práctica, la agencia y la realización son todo la Talidad, acitvidad dinámica del Buda - la Unidad.