Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Thursday, March 21, 2019

Forma y Virtudes del Buda: III Las Virtudes del Buda

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La Forma y Virtudes del Buda
III Las Virtudes del Buda


1. El Buda recibe el respeto del mundo por sus cinco grandes virtudes: conducta superior, punto de vista superior, sabiduría superior, predicación superior y fuerza superior que hace que los seres practiquen bien sus Enseñanzas.

Además, el Buda tiene otras ocho grandes virtudes. El ofrecimiento de bendición y felicidad a todos los seres: la práctica de su docterina como medio para conseguir beneficios inmediatos ne el mundo, una recta visión de lo bueno y lo malo, la enseñanza del camino recto para alcanzar la Iluminación, la igualdad entre todos, la eliminación del orgullo y la soberbia, la constancia en hacer lo que Él dijo y en decir lo que Él hizo, el cumplimiento de los votos de su corazón misericordioso.

Por la práctica de lam editación el ser alcanza la calma y la paz; siente por todos los seres, misericordia, compasión y ecuanimidad; arroja de sí todas las impurezas y experimenta aquella alegría que sólo los seres puros pueden sentir.

2. El Buda es el padre y madre de los seres. Durante 16 meses después del nacimiento de un niño, los padres se dirigen al hijo con palabras infantiles, y luego, poco a poco, le van enseñando a hablar como adultos.

Como los padres terrenales, el Buda, en primerl ugar se hace cargo de los seres y después procura que ellos se cuiden a sí mismos. Él se adapta a sus deseos y después los lleva a vivir en un refugio tranquilo y seguro.

El Buda predica con su propia palabra, pero los seres lo entienden según su naturaleza y se alegran pensando que el Buda predicó exclusivamente para ellos.

El estado del Buda está muy por encima de la mente humana y es indescriptible con palabras terenales; no hay otro medio mejor que la parábola.

El río Ganges está siempre revuelto por peces, tortugas, caballos y vacas pero aun así se mantiene siempre limpio; aunque revuelto por peces y tortugas que representan los herejes, su pensamiento no se altera y permanece siempre puro.

3. La Sabiduría del Buda, siendo perfecta, no se inclina a ningún extremo y se mantiene en el camino medio de la moderación. A causa de su omnisciencia el Buda conoce en un instante todosl os pensamientos de los seres y se percata en un momento de todas las cosas en el mundo.

Como todas las estrellas del ancho del cielo se reflejan en el tranquilo océano, así todos los sentimientos de los seres se reflejan en las aguas de la Sabiduría del Buda. Por eso se le llama al Buda el Perfecto Iluminado, el Omnisciente.

Esta Sabiduría del Buda enriquece el árido corazón de los seres, da luz, y enseña claramente el sentido de las cosas en este mundo, de su aparecer y desaparecer, de sus causas y de sus efectos. Con la ayuda de la Sabiduría del Buda los seres llegan a conocer los hechos de este mundo.

4. El Buda no sólo aparece ante los seres en la figura de un Buda; a veces aparece como un demonio que castiga, otras veces en forma de mujer, de dioses, reyes o políticos. Aparece también en una mancebía y en una casa de juegos.

En las epidemias atiende como médico y dam edicamentos para curar a los enfermos. Si comienza una guerra, predica la tolerancia y la misericordia. Al que padece poseído por la idea de la eternidad de las cosas predica la mutabilidad de ellas. Al que sufre engañado por el egoísmo predica la humildad y el autosacrificio. Al que se encuentra atrapado en la red de los placeres mundanos le revela las miserias del mundo.

Así la Misericordia y la Compasión del Buda se derraman sobre las acciones de los seres y sobre todas las cosas del mundo. Todo emana de la fuente inagotable del Dharmakaya. La vida eterna y la infinita luz también tienen su origen en el Dharmakaya.

5. Este mundo es intranquilo como una casa en llamas. Los seres sumergidos en la niebla de la ignorancia sienten ira, envidia, prejuicios y otros deseos mundanos que los enloquecen. Así como el niño necesita de la madre, los seres necesitan de la Misericordia del Buda.

El Buda es el padre del mundo y es el más santo de los santos. Los seres son todos hijos del Buda. Ellos están enfrascados en los placeres de este mundo y no tienen suficiente inteligencia para distinguir el mal que traen consigo. Este mundo terrible está lleno de sufrimiento. Las llamas de la vejez, la enfermedad y la muerte no cesan de arder.

El Buda vió que la casa de los placeres era, en realidad, una casa en llamas y buscó refugio en un bosque tranquilo. Allí en la soledad y el silencio, su corazón se llenó de compasión y aprendió a decir: "Este mundo de cambios y sufrimiento es mío; estos seres ignorantes y descuidados son mis hijos. Yo soy el único que puede salvarlos de la desilusión y de la miseria".

El Buda es el Gran Rey del Dharma, y puede predicar a todos como Él quiere. Apareció en este mundo para aliviar el sufrimiento y bendecir a los seres. Sin embargo, los seres cegados por los deseos mundanos no escuchan sus palabras.

El que escucha sus Enseñanzas se siente felíz, se verá libre del mundo de las inquietudes. "Sólo por medio del a dwevoción y de la fe se podrá entrar en el Dharma. Los seres no encontrarán salvación ayudados sólo por su inteligencia. Hay que creer para poder comprender mi doctrina". Así dijo el Buda. Debemos, pues, escuchar sus Enseñanzas y ponerlas en práctica.

* Este extracto ha sido traducido de "La Enseñanza del Buda", un libro publicado por la Bukkyo Dendo Kyokai, la Sociedad para la Propagación del Dharma del Buda en Japón. El mismo consiste de extractos de los Sutras Mahayana y Hinayana, ordenados por temática, para exponer de manera devocional y reverente la enseñanza del Buda.