Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.


Tuesday, September 7, 2021

El Llamado del Buda para el Mundo: El Sutra del Loto a la Luz de las Enseñanzas Tierra Pura 2 - El Mundo Saha y el Nembutsu

El Budismo, si bien a veces es representado por sus diversas escuelas, muchas de ellas en aparente oposición doctrinal y con sus diversas prácticas, sigue siendo un solo Dharma: es el mensaje del Buda para el mundo - el llamado al Despertar para todos los seres sintientes. Este mensaje fue interpretado de diferentes formas a través del espacio y el tiempo tras el Parinirvana de su fundador, y con ello, florecieron diversas escuelas por todo el continente asiático, cada una enfocándose en una o varias de sus enseñanzas y prácticas. Si bien el Budismo - el Buddha Dharma del Vehículo Supremo (Ekayana) de la Tradición del Loto - se dividió en varias ramas, las mismas fueron rescatadas, unificadas, armonizadas y perfeccionadas por la escuela Tendai japonesa.

En el transcurso de mi ministerio, por medio de mis libros y este blog, se han presentado las diferentes fascetas del diamante del Dharma, pero a veces puede resultar difícil poder ver el diamante completo. Es por eso que en este nuevo ciclo, abordaremos la Escritura Sagrada principal del Budismo - la Biblia del Budismo Tendai - y la interpretaremos a la luz del Budismo Tierra Pura. El Sutra del Loto tiende a enfatizar los positivo únicamente, y es por eso que para la escuela Tendai, el Sutra del Loto representa el Sol, el comienzo del día y de la vida, un mundo de infinitas posibilidades. Por otro lado, los Sutras de la Tierra Pura tienden a ser un poco más negativos, y es por eso que en el Budismo Tendai representa la Luna, el ocaso del día y de la vida, el verdadero rostro del mundo y de todos nosotros. Este ciclo reflejará tanto las enseñanzas Tierra Pura dentro del Sutra del Loto, así como cómo podemos usarlas como un espejo para nuestras vidas y poner su enseñanzas en práctica.

En este ciclo, usaré un estilo literario diferente; espero que sea de su agrado. Es recomendado ver mis entradas anteriores donde comento el Sutra del Loto y los Sutras Tierra Pura por separado.

Al escuchar la revelación del Buda de que todos sus discípulos - y por extensión, todos los seres sintientes - poseen la Naturaleza Búdica - que son uno con el Buda - y que todos los seres sintientes alcanzarán la Budeidad, Shariputra no puede contener su felicidad y le dice al Buda de que él, junto con otros Arhats, todo este tiempo se han lamentado porque si bien habían alcanzado la emancipación, no podrían alcanzar la Budeidad y seguir los mismos pasos del Buda. Shariputra pensaba que esto se debía a las faltas de sus discípulos, y en cierta medida, estaba en lo cierto. Hasta este momento, el Buda no habí revelado el Sutra del Loto dado a que anteriormente, sus discípulos - todos nosotros - no estábamos listos para ello. 

El Buda - la encarnación del Dharma - apareció en este Mundo Saha, el "mundo de la perseverancia o tribulación", que es como se le llama a este mundo en el Budismo, para revelar el Dharma y brindarles la salvación a todos los seres. Antes de la llegada del Buda en este mundo, no existía el Dharma. Si bien la Iluminación se esparcía por todos los mundos, nuestro mundo no estaba preparado para ello. Pero el Buda, como la emanación compasiva del Cosmos, no podía esperar más y apareció en este mundo para brindarnos la sabiduría del Dharma y salvarnos del sufrimiento. Para prepararnos, recordaremos que el Buda adaptó el Dharma, lo simplificó y lo fue revelando gradualmente hasta revelar la totalidad de la Verdad, para que pudiéramos estar preparados en mente y espíritu para recibirlo y sacarle provecho y trabajaramos por nuestro Despertar.

Hasta este momento el Buda no había revelado la totalidad de la Verdad, y Shariputra y todos los demás discípulos se encontraban desolados al saber que entrarían al Nirvana y no podrían realizar el trabajo del Buda en el mundo. Pero el Buda les reveló que esto no era así; que las enseñanzas anteriores eran medios hábiles, para poderlos preparar para su rol de Bodhisattvas y realizar la labor salvífica en el mundo.Ahora que el Buda les ha asegurado esto, Shariputra no puede contener su regocijo y dice: "Ahora entiendo que soy verdaderamente un Hijo del Buda, nacido de la boca del Buda y transformado por el Dharma". ¿Qué debemos entender por este pasaje? Estos versos son supremamente iluminadores, pero es fácil leerlos y obetener un conocimiento superficial de los mismos sin revelar su verdadero contenido. 

"Ahora entiendo que soy verdaderamente un Hijo del Buda", significa que todos somos emanaciones del Universo - del Buda Eterno, y que como tal, poseemos la Naturaleza Búdica: la capacidad de realizar el trabajo del Buda en el mundo y alcanzar la Budeidad. Dado a que somos emanaciones de la misma Esencia, todos podemos ser Budas y realizar el trabajo del Buda. No hay distinción entre nosotros y el agua, la tierra, el aire, el fuego, la consciencia, las estrellas y todo lo que existe en el Cosmos, y por ello, nosotros también poseemos la capacidad innata de Despertar a nuestra Unidad Funamental. Esto no es algo exclusivo de algunos pocos, sino que es nuestra herencia; es nuestro legado y nuestro destino. Es por eso que somos Hijos del Buda, hijos del Cosmos.

Regresando a los versos inciales, el verso de "nacido de la boca del Buda", es mucho más revelador. En las antiguas cosmologías del mundo, el Cosmos viene a la Existencia por medio de la palabra. La palabra es vibración, y todo lo que vemos y existe, incluídos nosotros, es solo consciencia - Luz - vibrando. En la cosmología judeo-cristiana, vemos que el mundo se creó por medio de la palabra de Dios, y desde ese entonces, sus palabras se mantienen vibrando, manteniendo la Existencia, hasta el final de los tiempos. En el Himduismo, la religión original de la India y en la que el Buda Shakyamuni se crió, existe la creencia que el Cosmos es la vibración primal del "Om"; es la consciencia universal en movimiento, en vibración. Podemos encontrar ejemplos como este en la literatura religiosa de muchas culturas del mundo, y la ciencia moderna ha postulado una teoría que se asemeja mucho a este entendimiento. El Budismo dice exáctamente lo mismo.

En los Sutras del Buda Amida, el Buda Shakyamuni que en el principio del tiempo, existía un Buda Primordial llamado Lokeshvaraja, quien tuvo un discípulo llamado Dharmakhara. Dharmakhara le pidió al Buda Lokeshvaraja que le mostrara todas las Tierras Puras del Cosmos para poder crear una Tierra Pura que las superara y pudera ser un refugio de todas las tempestades para los seres sintienten y donde pudieran alcanzar el Despertar en una sola vida. Entonces, el Buda Lokeshvaraja le muestra todas las Tierras Puras en las diez direcciones, y entonces, el Bodhisattva Dharmakhara hace una serie de votos que deben de cumplirse antes de alcanzar su Budeidad. Entre estos votos, se encuentra el Voto Primal, que dice que si los seres sintientes en el Cosmos deciden recitar su Nombre, aunque sea diez veces, y no renacen tras sus muertes en su Tierra Pura, que no pueda alcanzar la Budeidad. En los Sutras, el Buda Shakyamuni nos dice que el Bodhisattva Dharmakhara ya alcanzó la Budeidad y que es ahora el Buda Amida. Desde su Tierra Pura de la Bienaventuranza, el Buda Amida irradia su luz compasiva por todos los confines del Cosmos, llamando sabiamente a los seres a renacer en su Tierra Pura. Cada uno de esos rayos emana un Buda, y todos los Budas en el Cosmos son emanaciones del Voto Primal del Buda Amida.

Ahora, veamos lo que esconde esta historia. El Buda Lokeshvaraja es la Unidad Primal. El Bodhisattva Dharmakhara es la voluntad dentro de la Unidad Primal de manifestarse y crear mundos. Para hacerlo, Lokeshvaraja, la Unidad, se mueve, y con su movimiento, se manifiesta el Cosmos, que es Dharmakhara. Ahora, en su manifestación, la Unidad - la Consciencia Fundamental - se divide, y al dividirse, olvida - por necesidad evolutiva - la Unidad, y al hacerlo, sufre. Pero como el Cosmos está hecho de la misma Esencia que la Unidad, posee innatamente la capacidad de reconocerla. El Sutra del Buda de la Luz y la Vida Infinita, mejor conocido como el "Sutra Largo" de los Tres Sutras Tierra Pura, nos habla exáctamente de esto. Es la cosmogénesis budista. El Bodhisattva Dharmakhara es la materia, el Cosmos, pero el Cosmos y la materia son en esencia espíritu, consciencia. Es por eso que todas las emanaciones de la Unidad poseen dentro de sí mismas la capacidad de reconocerla y volver a ella. En el Budismo, esto es la Naturaleza Búdica. 

El Bodhisattva Dharmakhara ya alcanzó la Budeidad, y es ahora el Buda Amida. En resumidas, el Nembutsu es, entonces, la vibración que le permite a la Unidad manifestarse en la multiplicidad y crear los mundos, y es, a su vez, la llave - el reconocimiento y el camino - para el regreso a la Unidad. A través del Nembutsu,  la Unidad, el Buda Amida - nuestro Verdadero Ser - pudo entrar en la dualidad y manifestarse de infinitas formas. El Nembutsu, los 48 Votos, son la idea primigenia en la Mente Universal, y es lo que permitió que el Infinito entrará entrará lo finito, lo eterno en el tiempo, la forma y el espacio. Y es a través del Nembutsu que podemos reconocer nuestro Verdadero Ser y regresar a la Unidad, no para fundirnos, sino para informarnos y transformarnos, y actuar con Compasión y Sabiduría en el mundo. Es por eso que Shariputra dice que todos hemos "nacido de la boca del Buda, transformados por el Dharma". El Dharma es la guía para regresar a nuestro Verdadero Hogar.

Luego de que Shariputra dijera esto, el Buda les revela que en el pasado distante, por millones de vidas, el Buda ha estado enseñándonos y ayudándonos a realizar esta Verdad, por medio de una gran infinidad de formas y enseñanzas, de medios hábiles, los cuales podemos decir que incluyen todas las creencias, filosofías y religiones del mundo. Todas estas enseñanzas han tenido el propósito de guiarnos al Despertar. El Buda le dice a Shariputra que todos sabíamos esto desde el principio del tiempo, pero que lo hemos olvidado. Ahora, queriendo que todos lo recordemos, el Buda predica el Sutra del Loto. 

En varias ocasiones el Sutra del Loto hace referencia a que todas las creencias, filosofías y religiones del mundo son medios hábiles creados por los Budas para llevar a los seres al Despertar, y debemos entender bien esta enseñanza para evitar caer en errores. Esto no significa que todas las creencias, filosofías y religiones nos permiten alcanzar el Despertar; esto significa que todas son medios hábiles que nos conducen al Despertar. Esto es, todas nos permiten prepararnos para el momento en el que alcancemos el Despertar. Esto significa que todas poseen un fragmento de la Verdad; que todas son preparatorias, pero el Despertar se alcanza solo cuando hayamos podido revelar nuestra Budeidad Innata, y no todas las creencias, filosofías y religiones hoy día permiten eso. Al igual que con algunas formas de Budismo, todasl as religiones se pueden abordar desde diferentes ángulos y niveles. Debemos de ver los símbolos e interpretarlos correctamente. Al igual que todas las instituciones, las creencias, filosofías y religiones tienen su etapa de creación, mantenimiento y transformación, y muchas veces, las verdades que contenían pueden ser sepultadas por años de negligencia, corrupción y malentendidos. Las verdades de las filosofías y religiones muchas veces se puede encontrar únicamente en sus vertientes místicas, que son el corazón del caparazón muerto de las instituciones que la rodean. En sus vertientes místicas, vemos que todas dicen lo mismo y nos conducen a la misma cima, solo que usan diferentes formas, nombres y descripciones - todas debido a el momento, el pueblo y las circunstancias - pero todas apuntan a la misma Unidad Fundamental. Esto es algo que debemos tomar cuidadosamente y debemos ponderar. 

Increíblemente, esto es lo que revela el Sutra del Loto, y lo hace por medio de una parábola, llamada la Parábola de la Casa en Llamas.

En la Parábola de la Casa en Llamas, el Buda nos dice que imginemos que una vez vivía un anciano que poseía muchos pueblos, ciudades y seres. Su casa esa gigantesca, pero tiene solo una puerta, y dentro de ella, vivían miles de personas. Ahora, de repente, la casa se incendia, y los hijos del anciano se encuentran dentro de la casa. El anciano, mirando el fuego que ha surgido de la casa, se alarma enormemente y reflexiona: "Aunque he escapado salvo a través de la puerta en llamas, todos mis hijos permanecen dentro de la casa que se está quemando, apegados felizmente a sus placeres, inconscientes, sin saber, sin alarmarse y sin temer. El fuego se está apoderando de ellos y se quemarán con dolor, pero en el fondo a ellos no les importa, ni tienen ningún pensamiento de escapar." El anciano piensa en sacarlos por la fuerza, pero sabe que eso no es lo correcto. El anciano continúa reflexionando: "Esta casa tiene solamente una puerta y es estrecha y pequeña. Mis hijos son jóvenes e inmaduros y todavía no saben nada. Apegados a su sitio de juegos, ellos pueden caer y quemarse en el fuego. Debo decirles de este asunto tan atemorizante, que la casa ha cogido fuego y ellos deben apurarse en salir para no quemarse". Así pensando, él le dice a sus hijos: "¡Rápido, salgan de la casa!" Aunque el padre en su compasión los induce con buenas palabras, todavía los hijos están apegados a sus placeres y juegos y rehúsan creerle. Ellos no tienen miedo ni temor, ni la menor intención de irse. Lo que es más, ellos no saben lo que quiere decir ‘fuego’, o ‘casa’, o lo que significa ‘estar perdido’. Ellos meramente corrían por toda la casa, de este a oeste, porque estaban jugando, y mirando a su padre. 

Entonces el padre pensó: "La casa está en llamas en medio de un gran fuego. Si mis hijos no salen a tiempo, seguro que se quemarán. Ahora inventaré un medio hábil para que mis hijos puedan evitar este desastre". El padre, conociendo las predisposiciones de sus hijos y las preferencias que cada uno tenía por sus diferentes juguetes y sus distintos juegos a los cuales ellos respondían felizmente, les  dijo: "Las cosas con que a ustedes les gustaría jugar, son raras y difíciles de obtener. Si ustedes no las recogen, seguramente después se arrepentirán. Objetos como esos: ‘una variedad de carritos y carretillas de cabras, ciervos y bueyes, están ahora fuera de la puerta de la casa esperando que ustedes jueguen con ellos. Todos ustedes deben salir rápidamente de esta casa en llamas y les daré lo que deseen". Entonces los muchachos, oyendo a su padre ofrecerles esos juguetes preciosos que colmaban exactamente sus expectaciones y deseos, entusiasmadamente se empujaron unos a los otros hacia fuera de la casa, todos peleando para salir de la casa en llamas. 

En ese momento, el padre anciano, viendo que sus hijos habían salido de la casa, sanos y salvos, y estaban sentado en la calle en la acera de enfrente, sin ningún otra obstrucción, se sintió en paz y lleno de felicidad. Entonces los hijos todos le dijeron a su padre: "Por favor, padre, danos los juguetes hermosos que nos prometiste hace un rato, las carretillas de las cabras, ciervos y bueyes". Pero en vez de estos, el padre le dio a todos sus hijos igualmente un gran carruaje. Un carruaje alto y ancho, adornado con una multitud de joyas entrelazadas, rodeado de balaustres y con campanas colgando en sus cuatro esquinas. Además, estaba cubierto con toldos adornados con joyas raras y diferentes, ensartado con cordones enjoyados y adornado con flores colgantes. El padre les dió algo muy superir a lo inicialmente ofrecido. El padre tenía riquezas ilimitadas y toda clase de almacenes llenos hasta el borde.  Así que él reflexionó nuevamente: "Mis posesiones son ilimitadas, así que no debo darle a mis hijos unos carros inferiores o pequeños. Todos ellos son mis hijos, a los que amo sin parcialidad". Mientras tanto, todos los muchachos estaban montando sus carruajes por los alrededores, habiendo obtenido lo que nunca habían esperado, más allá de sus deseos originales. 

Ahora, el Buda revela que él es el anciano, y sus hijos, somos todos nosotros, los seres sintientes en el Cosmos. Los tres carruajes son las enseñanzas previas al Sutra del Loto, y el gran carruaje blanco, es el Sutra del Loto. Si bien el Buda había predicado una gran variedad de enseñanzas y prácticas desde el pasado lejano, todas eran preparatorias para recibir la Verdad y permitirnos alcanzar la Budeidad. Pero esta parábola encierra muchas más revelaciones.

Como vemos, este Mundo Saha es la casa en llamas. A diferencia de muchas otras religiones, si bien el Buda es el objeto de veneración y reverencia, y representa la Realidad Abosluta, el Buda no creó este mundo. ¿Cómo podría una ser que abarca toda la sabiduría y toda la compasión crear un mundo lleno de sufrimiento? El Cosmos surgió por medio de la consciencia, y se desarrolló por medio fuerzas físicas que continúan ayudándolo a manifestarse. Sin embargo, el Budismo nos dice que esta conciencia o energía que lo manifiesta todo no es impersonal y fría, sino que se desborda de una infinita compasión por sus manifestaciones. El Buda es entonces el Alma del Universo, la personalización de la Unidad, el Dharmakaya, quien aparece en los mundos - en la casa en llamas - para salvarnos de los fuegos del deseo y las pasiones desenfrenadas; del sufrimiento que es resultado natural de la división y la multiplicidad. Pero el universo no es fundamentalmente malo. 

En el Budismo, el Cosmos es una manifestación de la Talidad, de la Potencialidad. Los budas son lamados "Tathagatas" porque surgen de la Talidad (Tathata). Esa Talidad no es buena ni mala, es solo cosnciencia y energía. Es por eso que el universo mismo no se incendió en llamas. ¿Por qué este mundo "de repente" se incendió en llamas? La casa, nuestro mundo, se encuentra en llamas dado al sufrimiento que nosotros mismos nos hemos causado al perseguir nuestros deseos y pasiones ciegamente, lo que hace que solo velemos por nosotros, y que hagamos lo que tengamos que hacer para lograr nuestros objetivos, muchas veces, a cuestas de los otros. La división de la Unidad hizo que fuéramos ignorantes de la Unidad. Para poder manifestarse y explorarse, la Unidad debía fragmentarse en infinitas posibilidades y poder explorarse sin conocimiento de lo que era. Esto es lo que en el Budismo se llama la Ignorancia Fundamental, y es debido a nuestra ignorancia que perseguimos nuestros deseos y pasiones y creamos mal karma, lo que perpetúa nuestro sufrimiento. Es por eso que el Universo emanó Budas: para que pudieran aparecer en los diferentes mundos y nos permitieran apagar las llamas del sufrimiento. 

Inicialmente, los hijos, los seres sintientes, no le hicieron caso al padre, el Buda, dado a que estaban entretenidos con sus juguetes. Estos juguetes son los placeres del mundo, nuestros deseos y pasiones, nuestros objetivos y sueños, así como las diversas ramas del conocimiento, como la ciencia, la filosofía y la religión. Estos juguetes también son las diferentes escuelas y ramas del Budismo, y el gran carruaje blanco es el Ekayana del Vehículo Unico. Todas las filosofías y religiones apuntan a la Unidad Fundamental, y los Budas aparecen en los mundos en diferentes formas y predican diversos mensajes para ayudarnos a reconocer la Unidad y hacer de este mundo uno mejor; para escapar de la casa en llamas que nosotros mismos hemos incendidado. Pero muy pocos los hemos escuchado. 

Pero la casa en llamas significa muchas otras cosas. La casa en llamas es la guerra, el odio y las divisiones que creamos y que han llevado al genocidio de otras personas y a la destrucción del medio ambiente. Las llamas son las divisiones por color, creencias, nacionalidad, sexo y preferencias sexuales; todo aquello que permite a un grupo crear un "otro" en vez de enfocarse en un absoluto "nosotros". La casa en llamas también es la explotación del planeta y sus recursos, y nuestro hambre egoísta por más. Las llamas es el calentamiento global, el cual ha literalmente incendiado muchas partes del planeta, y el cual amenaza con matar millones de personas, acabar con la flora y la fauna, y condenar al resto del mundo. Pero el Sutra del Loto es profético, y así como los hijos, podemos solucionar nuestros problemas y entregarle un mejor futuro a nuestros descendientes.

El Buda, como el padre en la historia, pensó en sacarnos y salvarnos - ayudarnos a realizar y reconocer la Unidad - a la fuerza, pero sabe que eso no es correcto. No ayudaría a la fábrica del funcionamiento del Cosmos. El Universo no nos fuerza, solo nos guía. Está en nosotros escuchar y seguir, o ignorar y sufrir las consecuencias de nuestras propias acciones. Esto es el karma. Es por eso que solo nos puede llamar. ¿Cuál es el llamado? El llamado del Buda es el Nembutsu - "Namu Amida Butsu" - el cual es su Nombre. Un "nombre" es lo que nos permite reconocer a una cosa  o persona. Piensa en el nombre de tu padre o tu madre y toda su personalidad y su historia vienen a tu mente al instante. Lo mismo sucede con el Nembutsu, el Nombre del Buda. El Buda, como la encarnación compasiva del Universo en el mundo, nos llama a que salgamos de esta casa en llamas y reconoscamos nuestra Unidad Fundamental, la "única puerta estrecha", no para que nos unamos, sino para que desarrollemos la sabiduría necesaria para actuar acorde con ello y actuemos compasivamente en el mundo. Es por eso que los hijos continúan teniendo vida e individualidad luego de salir de la casa en llamas. La casa en llamas no es el Cosmos, en términos macrocósmicos, sino lo que nosotros hemos hecho de el mismo. Ese es el gran carruaje blanco: es la Tierra Pura en este mundo; su Verdadera Naturaleza. 

Pero el gran carruaje blanco también apunta a nosotros, en términos microcósmicos. Si bien hemos vagado eones en la oscuridad en el océano de nacimientos y muertes del Samsara pensando que somos nuestro ser finito y falso, los "tres carruajes", nuestra Verdadera Naturaleza es una con el Cosmos. No somos esta casa en llamas, llena de impurezas, deseos, pasiones y sufrimiento, sujeta al nacimiento ,la vejez, la enfermedad y la muerte. Somos olas en el Océano de la Unidad. Ese es nuestro Verdadero Ser. Y cuando descubrimos nuestro Verdadero Ser, podemos ver a los demás y sus infinitas interconexiones con nosotros, todos y con todo en la Existencia. Entonces, sus sufrimientos son nuestros sufrimientos, y su bienestar es el nuestro. Ese es el comienzo del Camino del Bodhisattva. Solo entonces podemos llamarnos verdaderamente Hijos del Buda, y podemos realizar la labor salvífica del Buda en este mundo. Entonces, podemos transformar este mundo y revelar su Verdadera Naturaleza: la Tierra Pura, y podremos alcanzar la verdadera felicidad.

¿Cómo podemos escuchar el llamado del Buda - el Nembutsu - y alcanzar el Gran Vehículo Blanco de la Budeidad? El primero paso, nos dice el Buda en el Sutra del Loto, es la fe. El segundo, es el entendimiento, y el tercero, la acción. La fe se puede traducir como Sabiduría, el entendimiento como Compasión y la acción como el Camino del Bodhisattva. Esto lo veremos en la próxima entrada, con la Parábola del Hijo Pródigo.

*

Estas entradas son parte del futuro libro: "Budismo de Sabiduría y Compasión: El Llamado del Buda para el Mundo - El Sutra del Loto a la Luz de las Enseñanzas Tierra Pura" (Hikari Publishing 2021). Copyright - Todos los Derechos Reservados.