Sunday, March 15, 2015

Ohigan: El Equinoxio Budista y la Otra Orilla


El Budismo japonés cuenta con una serie de celebraciones anuales que nos ayudan a recordar momentos importantes de la vida del Buda Shakyamuni, como su nacimiento y su iluminación, pero tambien podemos encontrar celebraciones relacionadas con las estaciones y con enseñanzas budistas importantes. Una de estas celebraciones es Ohigan. 

El equinoccio es que el momento en que el sol cruza el ecuador y la longitud del día y la noche son iguales. El primero es el equinoccio de primavera, celebrado por lo general alrededor de Marzo 21. El segundo es el equinoccio de otoño, celebrado generalmente alrededor de Septiembre 23. Son tiempos de transición entre las épocas en que la oscuridad y el frío, y la luz y el calor. Desde el comienzo de la humanidad, las sociedades agrarias de todo el mundo los celebran y consideran estos momentos muy importantes porque los ciclos de siembra, cosecha y almacenaje de alimentos para el invierno dependían de estar atentos a este tipo de transiciones. Además, debido a que los equinoccios son vistos como un momento de transición - donde uno no está ni aquí ni allí, por así decirlo - se consideró también como un momento en que el velo entre los mundos se hace más delgado. Los equinoccios eran, por tanto, un momento en el que los vivos y los muertos, lo sagrado y lo profano, podrían cruzarse mutuamente.

Ohigan, que es la transliteración japonesa de la palabra sánscrita Paramita, alude a la noción budista de cruzar a la "Otra Orilla" (la Iluminación), lejos de esta orilla llena de impermanencia, estrés e insatisfacción, y se observa tradicionalmente en Japón durante los equinoccios de primavera y otoño porque el clima es más agradable y la gente tiene más tiempo para descansar y reflexionar.

En español, Paramita se traduce como Perfecciones. El Budismo Tendai nos enseña que si practicamos y perfeccionamos gradualmente los Seis Paramitas, uno no solo alcanzará el Nirvana y trascenderá este mundo lleno de miseria, sino que también creará mucho menos miseria para otras personas. Las seis perfecciones son: (ver mi discución sobre los Seis Paramitas en este Blog)*

1. Generosidad - danna (檀那) - Esto no significa simplemente dar dinero, sino dar apoyo a los demás de diversas maneras, como con bienes materiales, ayudando  o dando inspiración espiritual.

2. Rectitud - Shira (尸羅) - Cuando ganamos una gran cantidad de dinero u obtenemos una posición más alta en la sociedad, somos propensos a ser laxos y dejamos de mantener una conducta apropiada. Esta es la razón por la que la conducta correcta (sila en sánscrito) se encuentra en el segundo paramita.

3. Resistencia - Sendai (羼 提) - (ksanti en sánscrito) nos muestra que debemos ser pacientes con los demás a vivir juntos en humanidad.

4. Fervor - Biria (毘 梨耶) -  (virya) nos enseña que no debemos ser perezosos, sino que debemos hacer todos los esfuerzos para alcanzar la plenitud y el Despertar.

5. Meditación - zenna (禅 那) - (dhyana) sugiere que no nos podemos permitir afectadar por trivialidades y las cosas de esta orilla, sino que debemos de estar tranquilos, ya que consideramos y tratamos de entender nuestros problemas.

6. Sabiduría - Hannya (般若) - (prajna) indica que, dado a que a menudo hay malentendidos entre las personas gracias al conocimiento falso o incorrecto, debemos esforzarnos para obtener el conocimiento verdadero o correcto.

Los seis paramitas constituyen la forma universal en la que los seres humanos pueden alcanzar la paz, pero no es fácil mantener este estado mental y llevarlas a cabo, ya que estamos constantemente ocupados con nuestros problemas y nuestro trabajo. Por este motivo, tenemos un día especial dos veces al año, en primavera y otoño, para que podamos reconsiderar estas enseñanzas, reflexionar sobre nosotros mismos, y rendir homenaje a las innumerables personas que desde el pasado hasta el presente han llegado a nuestras vidas y de alguna manera u otra nos han influenciado para que seamos mejores personas. Este es el concepto básico de la observancia de Ohigan.

Los equinoccios, la primavera y el otoño Ohigan, son por lo tanto, momentos para recordar a nuestros antepasados ​​y los que han pasado más allá de este mundo. Es también un tiempo para pensar acerca de lo que "hay más allá." Por eso, la palabra "Ohigan" significa "la otra orilla".

 En el Budismo, sin embargo, "la otra orilla" no se refiere a un ámbito de la vida después de la muerte. Más bien, se refiere a la trascendencia del nacimiento y la muerte por completo. "Esta tierra" es la orilla donde se repite el nacimiento y la muerte. Desde el punto de vista budista, "esta orilla" abarca no sólo el mundo de los vivos, sino también los cielos, infiernos, y otros mundos a donde tradicionalemente pueden ir los muertos. Y, por supuesto, el Budismo nos enseña que podemos renacer en este mundo. Así que desde el punto de vista budista, esta vida puede ser, de hecho, el más allá de un "yo" pasado que no recordamos.

Antes de volver al verdadero significado budista de Ohigan, me gustaría hablar un poco más acerca de los Seis Mundos del nacimiento y la muerte (Samsara). El Budismo Tendai nos enseña que uno puede renacer como un ser infernal, un fantasma hambriento, un animal, un titán, un ser humano o un ser celestial. En el pasado, esta idea fue tomada literalmente. Hoy en día, la mayoría de nosotros somos un poco más escépticos. Pero el Budismo Tendai también nos enseña que estos son estados del ser por los cuales pasamos a través de cada día, de momento a momento, o incluso, en la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos, los demás y el mundo que nos rodea.

El ser infernal está obsesionado con su propio sufrimiento a exclusión de todo lo demás. Es un estado que se caracteriza por una intensa angustia, furia irreflexiva, auto-compasión, la desesperación y la auto-destrucción. El fantasma hambriento está obsesionado con la satisfacción de un deseo que nunca puede ser saciado. Es un estado de adicción auto-destructiva o fijación en el que el deseo mismo se ha convertido en una fuente incesante de sufrimiento. El estado de los animales es un poco mejor, pero es un estado en el que uno busca sólo la gratificación inmediata a corto plazo, y no se está atento a las consecuencias. El titán s un ser dominado por el orgullo, la arrogancia y la competencia y está obsesionado con la idea de que alguien más puede estar adelante de ellos o tener más de lo que tienen. El estado de la humanidad es un estado de egoísmo neutro, donde el ser es capaz de aplicar la razón y la intuición con el fin de alcanzar sus deseos. Los humanos piensan las cosas y, al menos, aspiran a un nivel de conducta ética. El estado celestial es uno de felicidad pero es un estado propenso a la complacencia, la auto-satisfacción, e incluso la justicia propia y no es más duradero que los demás estados. Nosotros (seres en el Samsara) pasamos una y otra vez a través de estos estados, y juntos componen "esta orilla."

En el Budismo, "la otra orilla" no es un lugar al que vamos luego de la muerte. Más bien, es un despertar a la verdadera realidad de las cosas dentro de los Seis Mundos del nacimiento y la muerte. Despertamos aquí y ahora a lo que esta ocurriendo aquí y ahora. Es ver a través de la farsa del inútil ciclo de nacimiento y muerte y las formas en que los seres la perpetúan. Crecemos. Vemos nuestras obsesiones y fijaciones por lo que son y empiezamos a vermás allá de nuestro propio dolor y placer y ver el panorama general - libre de egoísmo, pero lleno de una luz inagotable de sabiduría y de una vida sin límites.

En el equinoccio, este momento de transición, expresamos nuestros deseos de que los que han fallecido hayan alcanzado el despertar - la "otra orilla". Pero más importante aún, debemos recordarnos a nosotros mismos que debemos de practicar y alcanzar el Deseprtar para pasar de "esta orilla" a la "otra orilla", y ser uno con el Buda. De esa manera, realmente llegamos a ser uno con los que han llegado a "la otra orilla".

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El Templo Tendai de Puerto Rico celebrará su ceremonia de Ohigan el Sábado 21 de Marzo en el Yunque, uno de los bosques más hermosos del Caribe y del mundo. Rodeados de las maravillas de la naturaleza, realizaremos nuestro servicio de Ohigan, los cuales serán dedicados el Buda Amida y a todos los seres queridos que han fallecido, meditaremos y compartiremos con todos los miembros del público. Luego, haremos una serie de purificaciones bajo la cascada. Todos están invitados.

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