Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre el Verdadero Budismo (一乘佛教), y sus posteriores ramificaciones, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas (圓教). Aquí presentamos el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología), aspirando a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu 天台宗) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto (法華経).


Sunday, June 5, 2022

El Buda es Vida Eterna: Ciclo de Lecturas sobre el Sutra del Nirvana - Capítulo 15 - La Parábola de la Luna

 Hoy, continuamos nuestro nuevo Ciclo de Lecturas sobre el Sutra del Nirvana, el último sermón dado por el Buda Shakyamuni en el mundo. El mismo es sumamente importante para el Budismo Mahayana, ya que fue parte de sus Enseñanzas Perfectas y Completas, donde reveló la totalidad de la Verdad de su Despertar, confirma sus enseñanzas superiores dadas en el Sutra del Loto, y contiene tres enseñanzas importantes: (1) el Buda es vida eterna - lo que llamamos "Budas" son manifestaciones de la Realidad Ultima, el Dharmakaya, el cual se manifiesta en los mundos para revelar el Dharma y salvar a todos los seres sintientes del sufrimiento, y llevarlos al Nirvana: la Unidad; (2) dado a que todos somos una expresión de la Unidad, de la Realidad Ultima, cuando descubrimos y accesamos a la Unidad Fundamental, por medio de nuestra Naturaleza Búdica, accesamos a nuestro Verdadero Ser (Atman), y esa Naturaleza Búdica es uno con el Buda Eterno; y (3) la meta final del Budismo es alcanzar el Despertar para  continuar la labor salvífica del Bodhisattva en el mundo, no alcanzar el Nirvana, pues el Nirvana, lejos de ser una meta final, es un estado mental al cual todos los seres pueden accesar por medio de su Despertar. Por ello, no hay una "extinción final", sino que todos somos una manifestación de la Vida Eterna del Cosmos. Con todo esto, el Sutra del Nirvana explica la verdadera naturaleza del Buda y de la Realidad, nuestra unidad con la misma, y la verdadera naturaleza del Nirvana.

En este estudio, presentaremos semanalmente una traducción al español de extractos importantes de cada capítulo del Sutra, con un comentario (exégesis) que dilucida sus enseñanzas, sus implicaciones, y cómo podemos aplicarlas en nuestra vida diaria. Esta es la primera vez que se comenta el Sutra del Nirvana y se presenta el mismo en español en el mundo. Espero que el mismo sea del agrado de todos los budistas en el mundo hispano.

Capítulo 15 - La Parábola de la Luna

El Sutra del Nirvana es la palabra última en materias de doctrina budista, pues el mismo fue el último sermón dado por el Buda en el mundo. Hasta ahora hemos cubierto muchas de sus enseñanzas, pero dado a lo largo de nuestro recorrido, puede que hayamos perdido la imagen del escenario en el cual se predicó el Sutra.

El Sutra del Nirvana fue predicado por el Buda en sus días finales en este mundo, antes de entrar en su Patranirvana, o regresar su cuerpo a los elementos, y su Espíritu al Dharmakaya. Esta escena ha sido representada por siglos en los termplos budistas en pinturas. En las mismas, siguiendo las descripciones del Sutra del Nirvana, el Buda entra en el Nirvana mientras está acostado en una plataforma en meditación debajo de los árboles sagrados cerca de las orillas del río Batsudaiga, representado detrás de una multitud de discípulos. En la multitud circundante hay Bodhisattvas, monjes budistas, deidades hindúes, hombres y mujeres de todas las clases, una multitud de animales e incluso algunas bestias míticas. Escaneando a la multitud, uno no puede dejar de notar la angustia en los rostros de muchos. Algunos están tan abrumados por el dolor que ruedan por el suelo llorando incontrolablemente. Estas expresiones atormentadas pretenden reflejar su apego al cuerpo físico del Buda, revelando su sabiduría imperfecta. Frente a la plataforma del Buda, Ananda, un joven discípulo pálido que viste una túnica de retazos roja y verde, se ha desmayado de dolor. Llamando a Ananda para que se despierte, el discípulo mayor y más sabio Kashyapa viste una túnica de color caqui con adornos dorados y sostiene un cuenco para mendigar. El Bodhisattva Ksitigarbha, que se arrodilla con una túnica de flores blancas frente al Buda, junto con algunos otros dispersos entre la multitud, muestran expresiones de tristeza y compostura, honrando el deseo del Buda de que no se llore su muerte ya que estaba pasando a un estado de felicidad perfecta. En la última fila detrás del Buda, un Bodhisattva iluminado que lleva una corona enjoyada inclina la cabeza con los ojos cerrados y muestra una expresión de absoluta serenidad. Los Bodhisattvas entienden que todos los seres finalmente mueren y que el objetivo es liberarse del Samsara, el amargo reino de la existencia. En la parte superior derecha, descendiendo sobre una nube por encima de los árboles, una de las discípulas más importantes del Buda acompaña a Maya, la madre del Buda Shakyamuni, y dos asistentes. Una luna llena flota en la parte superior del pergamino. Esto es porque las escrituras budistas relatan que el Buda Shakyamuni entró en el Nirvana bajo la luna llena.

Las pinturas que representan a Buda entrando en el nirvana han servido durante mucho tiempo como la imagen principal en los templos budistas en el aniversario del paso del Buda de este mundo al Nirvana. Esto es porque las imágenes - el arte - diferente a las palabras, pueden expresar mejor lo inexpresable. Es por ello que en el Budismo Esotérico se encuentra la doctrina de que una sola mirada a una imagen o pintura budista, como un Mandala, puede hacer que alcancemos el Despertar. Las pinturas e imágenes, aunque no son el Buda ni el Universo Dhármico, son representaciones del mismo, y trabajan en los más profundo de nuestras consciencias para ayudarnos a revelar nuestra Budeidad Innata. Esta es otra de las razones por las cuales el Buda utiliza el uso de imágenes o parábolas para ilustrar sus enseñanzas.

El Sutra del Nirvana, al igual que el Sutra del Loto, hace un uso excelente de parábolas para construir analogías en cuanto a la Verdadera Naturaleza del Buda. En el capítulo 15 del Sutra del Nirvana, encontramos una de las parábolas mayores del Sutra, llamada la Parábola del a Luna, en donde el Buda utiliza los ciclos de la Luna para ilustrar la naturaleza perenne del Tathagata. Este capítulo puede considerarse el más importante de todo el Sutra del Nirvana, equivalente y continución del capítulo 16 del Sutra del Loto donde se revela la Eternidad del Tatahagata.

En el capítulo anterior, el Bodhisattva Kashyapa, en nombre de todos los seres sintientes, le preguntó al Buda que, si él era el Padre de todos los seres, y amaba a todos los seres como si fueses su único hijo, Rahula, ¿por qué pasaba al Paranirvana y nos abandonaba? En este capítulo, el Buda nos da la respuesta.

"El Buda le dijo a Kashyapa: 'Es como cuando las personas ven que la luna no aparece y dicen '¡La luna ha desaparecido!' Y piensan que ha desaparecido. Sin embargo, la naturaleza de la luna realmente no ha desaparecido. Cíclicamente aparece en lugares en otras direcciones, y los seres sintientes allí dicen 'La luna ha aparecido'. Sin embargo, la naturaleza de la luna realmente no ha aparecido. ¿Y por qué? Es porque está bloqueada por el Mounte Sumeru que desaparece. La naturaleza lunar de constante surgimiento no ha aparecido o desaparecido. El Tathagata, el Arhat, el del conocimiento perfecto, también es así. Él aparece en el trichiliocosmo, o se manifiesta en Jambudvipa (la Tierra) teniendo un padre y una madre. Los seres sintientes dicen que él nació en Jambudvipa, o en Jambuvipa él muestra el Nirvana. Pero, la naturaleza del Tathagata realmente no tiene Nirvana. Sin embargo, todos los seres sintientes dicen que el Tathagata realmente entra en Parinirvana'".

La naturaleza real de la luna es como es, sin nada que surja ni fallezca. Solo parece cambiar cíclicamente de forma. Es lo mismo con el Buda Eterno. Él solo parece haber tomado forma humana y manifestado como tal. En términos del Dharmadhatu, él no tiene tamaño ni forma, pero al mismo tiempo está presente de manera trascendental e inmanente.

"Toma el ejemplo de la luna desapareciendo. Buen hijo, la naturaleza del Tathagata realmente no tiene nacimiento ni muerte. Es por el bien de transformar a los seres sintientes que hace una muestra de nacer o morir. Buen hijo, es justo como la luna llena se ve en otra dirección como la mitad, y la media luna en otras direcciones se ve como llena por la gente en Jambudvipa, u otras personas ven la luna como nueva. Todos dicen que el primer día la luna se levanta de nuevo. Y cuando ven la luna completamente llena, dicen que en el decimoquinto día se llena por completo.

"Sin embargo, la naturaleza de la luna es ni menguante ni creciente. La causa es el Monte Sumeru, entonces, que aumenta o disminuye. Buen hijo, el Tathagata también lo es en Jambudvipa, ya sea que parezca recién nacido o que muestre el Nirvana. Cuando aparece como un recién nacido, es como la luna nueva. Todos dicen que el niño al nacer caminó siete pasos. Al igual que en el segundo día de la luna, nuevamente parece ingresar a la academia. Al igual que el tercer día de la luna, parece renunciar a la vida familiar. Al igual que el octavo día de la luna, él emite la luz final y maravillosa de la gran sabiduría que es capaz de destruir los infinitos Maras de los seres sintientes. Como el decimoquinto día de la luna llena, muestra los treinta y dos signos y los ochenta tipos de excelencias que lo adornan. Y su espectáculo de Parinirvana es como el eclipse lunar. Por lo tanto, los seres sintientes lo ven de manera desigual, ya que ven la media luna, o la luna llena, o el eclipse lunar. Sin embargo, la naturaleza de la luna realmente es sin aumento o disminución, no hay pérdida ni eclipse en ella. Siempre es luna llena. El cuerpo del Tathagata también es así. Esta es la razón por la que se dice que permanece constantemente e inmutable".

La vida aparente de los Tathagatas se compara con la [naturaleza real detrás] de los aparentes ciclos de la luna. Constantemente permanente e inmutable. Su espíritu puede incluso ser comparado con la luna nueva, no visiblemente presente en el cielo o en el cielo, sino en todas partes para aquellos que pueden contemplarla con ojos sin imágenes. En este sentido, el Dharmakaya, el Cuerpo del Dharma del Buda Eterno, inmutable, eterno e impersonal, es como el Sol, que brilla constantemente en todas las direcciones, arrojando luz e iluminando todos los confines del Cosmos. El Nirmanakaya del Buda, su Cuerpo Encarnado, es entonces como la Luna, la cual aparece y desaparece, y recibe su luz del Sol. Pero el Buda Eterno no es la Luna, sino el Sol. De igual forma, no debemos aferrarnos a la forma física del cuerpo encarnado del Buda en el mundo, sino ver el Buda Eterno que siempre se encuentra brillando su Gran Compasión sobre nosotros, y quien nos legó su Gran Sabiduría, su Dharma Eterno, el cual ahora sostenemos en nuestras manos, y que debemos inscribir en nuestras mentes y corazones.

"Además, buen hijo, toma por ejemplo la luna llena que aparece en su totalidad. En cada lugar entre las ciudades, aldeas y aldeas; las montañas, en los ríos, o pozos, o estanques, y en contenedores de agua; en todos estos aparece su reflejo. Hay seres sintientes que caminan cien yojanas o cien mil yojanas, y ven a la luna siempre siguiéndolos. Una persona tonta ordinaria puede dar lugar a un pensamiento lamentable, diciendo: 'En el pasado yo estaba en ciudades, pueblos y hogares y allí veía la luna. Ahora, de nuevo, en estos charcos de agua vacíos la veo de nuevo. ¿Es esta la luna pasada o es una luna diferente a la del pasado?' Cada uno piensa: 'La imagen de la luna es más grande o más pequeña' o dicen: 'es como una boca plateada', o dicen ' es como una rueda de carreta', o dicen 'es como cuarenta y nueve yojanas de tamaño'. Todos ellos ven la luz de la luna, o la ven perfectamente redonda como el disco dorado del sol. La naturaleza de la luna es [singular], pero la variedad de seres sintientes cada uno ve diferentes aspectos de la misma.

"Buen hijo, el Tathagata también es así. Él aparece en el mundo y hay algunos humanos o dioses que piensan: 'El Tathagata ahora permanece ante mí'. O hay algunos sordos y mudos que también ven al Tathagata como poseedor de la característica de ser sordo y mudo. Los seres sensibles en sus diversas especies e idiomas difieren, pero todos dicen que el Tathagata habla el mismo idioma que ellos. Y, también, cada uno da lugar al pensamiento: 'Él se queda en mi casa y recibe mis ofrendas'. Algunos seres sintientes ven el cuerpo del Tathagata como vasto, enorme e infinito y algunos lo ven como minúsculo. Algunos ven al Buda con la apariencia de un Shravaka, algunos lo ven con la apariencia del Pratyeka-budddha, y aquellos de otros caminos nuevamente piensan: 'El Tathagata ahora descansa en mi Dharma y deja la casa para estudiar el camino'. Hay algunos seres sintientes que piensan nuevamente, 'El Tathagata aparece en el mundo para entrar en contacto conmigo'. La verdadera naturaleza del Tathagata es como la de la luna.

"Y entonces el cuerpo esencial (Dharmakaya) es un cuerpo no resucitado. El cuerpo de los medios hábiles se ajusta al mundo, mostrando las raíces infinitas de las circunstancias kármicas. En cada lugar, hace una muestra de nacer, al igual que la luna. ¿Cuál es el significado de este? El Tathagata permanece constantemente, desprovisto de cualquier cambio o diferencia".

Al igual que la [naturaleza real] de la luna, así es la [singular] Esencia del Tathagata. Pero también como la Luna aparece en diferentes fases, convenientemente para diferentes personas y sus diversas percepciones y necesidades. En muchos sentidos, es por eso que el Buda predicó diferentes versiones de su Dharma: dado a que todos los seres poseen diferentes capacidades, naturalezas e inclinaciones, y por ello, su apariencia, su enseñanza y la práctica no puede ser igual para todos. Aunque el Dharma Eterno es uno solo, se manifiesta en muchas formas, de acuerdo con los seres. Aquí nuevamente regresamos a los Cuatro Refugios de los que hablamos en el pasado, donde se explica que, aunque los otros caminos budistas son imperfectos e incompletos, siguen siendo válidos y necesarios para las personas que no están listas para las Enseñanzas Perfectas y Completas.

Las diversas enseñanzas budistas son diferentes maneras en las que el Buda expuso el Dharma de acuerdo con las capacidades y necesidades de los seres. Es por eso que las enseñanzas parecen divergir, pero todas provienen de la misma fuente. Para mostrar el Dharma como medicina a todos los seres, de mamnera escalonada, el Buda fue revelando gradualmente su Verdad. Primero expuso las enseñanzas Hinayana (Nikayas), luego las enseñanzas de la Perfección de la Sabiduría (Prajnaparamita), luego las enseñanzas Mahayana y finalmente el Buda reveló la totalidad de su Iluminación en el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana.

La verdadera naturaleza del Tathagata se puede comparar con la luna en que su cuerpo es un cuerpo del Dharma en lugar de un cuerpo que nace en la existencia. Es un cuerpo de conveniencia que se vuelve visible en conformidad con el mundo. Como resultado de innumerables fuerzas causales puestas en movimiento en el pasado distante, el Buda se vuelve visible al igual que la luna, apareciendo a aquellos que están en este o aquel lugar como si él naciera donde están. Es en este sentido que hablo del Tathagata como permanente e inmutable. No es el Tathagata quien aparece y desaparece, sino como dice el Sutra, es el Monte Sumeru quien lo oculta. ¿Qué significa esto? Esto significa que el Buda siempre está con nosotros, pero somos nosotros quienes no lo vemos ni lo sentimos. El Monte Sumeru es la existencia cíclica, la Realidad Convencional del Samsara, pero en la Realidad Absoluta, el Buda siempre está con nosotros.

Si bien pasamos la mayoría de nuestras vidas buscando algo, el Budismo nos dice que ese "Algo" que buscamos ya está dentro de nosotros. Aunque nuestra entrada en el Samsara, en el mundo del a dualidad, significó que siempre nos sintamos incompletos, en realidad, nunca nos hemos separado; todo es un juego de nuestras mentes. Todos poseemos la Naturaleza Búdica, la semilla de la Unidad dentro de nosotros, y si la hacemos florecer, podemos experimentar ese sentimiento de Unidad y comulgar con nuestra Verdadera Naturaleza, el Buda Eterno - el Universo. Solo debemos de estudiar el Dharma del Buda. Es por eso que el Buda nos dice que somos nosotros mismos quienes obstruimos nuestra conexión con el Buda Eterno. El Buda expande esta enseñanza con un símil en los próximos párrafos.

"Además, buen hijo, es justo como cuando Ruhula, el rey Asura, bloquea la luna con su mano y la gente del mundo afirma que se ha comido la luna. El rey Asura, sin embargo, en realidad no puede comerse la luna. Es simplemente que el rey Asura ha obstruido su luz. La luna está perfectamente redonda y llena y no disminuye y se vuelve más pequeña. Es solo debido a la mano que obstruye que aparece así. Y cuando él se retracta de su mano, la gente dice que la luna renace de nuevo. Sus afirmaciones de que la luna ha sufrido numerosas lesiones es una convención. Cien mil reyes Asura no podrían dañarla.

"El Tathagata también es así. Aparentando ser un ser sensible, los seres de mentes groseras y perversas consideran al Tathagata como un cuerpo de Buda producido, su sangre ascendiendo a los cinco actos inicuos y convirtiéndose en icchantikas.

"Debido a la vida futura de estos seres sintientes, se mostrará la destrucción de la Sangha y el fin del Dharma, y ​​poner fin a esto será difícil. Sin embargo, es el caso de que los infinitos hunds de miles de kotis de maras no pueden dañar la producción de cuerpo o sangre del Tathagata. ¿Y por qué es eso? El cuerpo del Tathagata no tiene sangre, carne, músculo, venas, huesos o médula. El Tathagata en realidad es realmente invulnerable.

"Hay seres conscientes que dicen que el Dharma y la Sangha son dañados o destruidos y el Tathagata muerto. Sin embargo, la naturaleza del Tathagata en realidad es inmutable e indestructible. De acuerdo con lo mundano, así se muestra".

Este es uno de los pasajes en el Sutra del Nirvana que arroja los Icchantikas (seres que no pueden alcanzar la Iluminación) bajo una luz negativa. ¿Qué son los Icchantikas?  Un Icchantika es una persona de incredulidad incorregible. "Icchantika" significa "alguien que está lleno de deseos o anhelos". Originalmente, la palabra Icchantika significaba un hedonista o alguien que aprecia solo valores seculares. En el Budismo, el término pasó a significar aquellos que no creen en el Budismo ni aspiran a la Iluminación y, por lo tanto, no tienen perspectivas de lograr la Budeidad. El término Icchantika también se refiere a alguien que calumnia la enseñanza correcta del Buda y no se arrepiente ni rectifica el error. 

Anteriormente, en el Sutra del Nirvana, leímos: "Cunda habló una vez más, preguntando: '¿Cuál es el significado del término Icchantika?' El Buda dijo: 'Cunda, supongamos que debería haber monjes o monjas, laicos o laicas que hablan descuidadamente y calumnian la correcta enseñanza, y que deben seguir cometiendo estos graves actos sin mostrar nunca ninguna inclinación a la reforma o señal alguna de arrepentimiento en sus corazones. Diría que personas de este tipo están siguiendo el camino del Icchantika. También puede haber quienes cometen las Cuatro Ofensas Graves [Los delitos de (1) matar a un ser humano, (2) robar, (3) tener relaciones sexuales y (4) mentir, en particular, mentir sobre el nivel de conocimiento o logro espiritual de uno. Estos cuatro actos son las más graves de todas las ofensas proscritas por la disciplina monástica, y justifican la expulsión automática de la Orden Budista] o son culpables de los Cinco Pecados Capitales [(1) matar al padre, (2) matar a la madre, (3) matar a un arhat, (4) herir a un Buda y (5) causar desunión en la Orden Budista. Se dice que aquellos que cometen cualquiera de los Cinco Pecados Capitales invariablemente caen en el infierno del sufrimiento incesante. Las últimas tres ofensas se conocen colectivamente como los Tres Pecados Capitales. Devadatta es bien conocido por cometer estos tres], y quienes, aunque conscientes de que son culpables de faltas graves, desde el principio no tienen rastro de temor o contrición en sus corazones o, si hacer, no dar ninguna señal exterior de ello. Cuando se trata de la enseñanza correcta, no muestran inclinación a protegerla, atesorarla y establecerla a lo largo de los siglos, sino que hablan de ella con malicia y desprecio, sus palabras están llenas de error. Yo diría que personas de este tipo también están siguiendo el camino del Icchantika". 

También leemos: "Buen hombre, hay Icchantikas, o personas de incredulidad incorregible. Fingen ser Arhats, viven en lugares desiertos y hablan calumniosamente de los Sutras correctos e iguales del Mahayana. Cuando la gente común los ve, todos suponen que son verdaderos Arhats y hablan de ellos como grandes Bodhisattvas". En este sentido, Icchantika no se refiere simplemente a aquellos que no tienen exposición o interés en el Budismo, sino a aquellos que fingen la fe y la comprensión budistas con fines egoístas. 

En resumen, un Icchantika es una persona que no desea estudiar ni practicar el Dharma, ni alcanzar el Despertar ni trabajar por la salvación de los demás, sino que desea perpetuar los Malos Caminos del Samsara. En este capítulo, el Buda enumera varias razones de por qué son considerados Icchantikas:

"Buenos hijos! Por seis razones, el Icchantika y su especie están atados a los Tres Caminos Malvados (Infiernos, Espíritus Hambrientos y Animales) y no pueden ser liberados. ¿Cuáles son estas seis?

"Porque son intensos en sus malos pensamientos;
Porque no creen en la vida después de la muerte;
Porque disfrutan practicando [hechos] profanos;
Porque están muy lejos de las buenas raíces;
Porque están obstruidos por el mal karma;
Porque buscan la compañía de malos amigos.
De nuevo, por cinco [tipos de mala conducta], están obligados a los Tres Caminos Malvados. ¿Cuáles son estas cinco?
Porque se portan mal en relación con los monjes;
Porque se portan mal con las monjas;
Porque malversan las propiedades de la Sangha;
Debido a que se portan mal en relación con la mujer;
Porque instigan disputas entre los cinco grupos en la Sangha.
De nuevo, por cinco [tipos de mala conducta], están obligados a los Tres Caminos Malvados. ¿Cuáles con estos cinco?
Porque a menudo declaran que no hay ni buenos ni malos frutos;
Porque matan seres conscientes en quienes el pensamiento de la iluminación ha surgido;
Porque les gusta hablar sobre las deficiencias de sus maestros;
Porque dicen que lo verdadero es falso, y lo falso no es cierto;
Porque escuchan y reciben el Dharma solo para encontrar fallas en ello.
De nuevo, por tres [clases de conductas erróneas], están obligados a los Tres Caminos Malvados:
Sostienen que el Tathagata es impermanente y es aniquilado para siempre [en la muerte];
Ellos sostienen que el verdadero Dharma es impermanente y mutable;
Sostienen que la Sangha, [la tercera de las tres joyas], puede ser destruida.

"Además, buen hombre, es como dos personas peleando con espadas o lanzas que se cortan y extraen sangre; incluso si las heridas de uno de ellos son tan graves como para causar la muerte, no vendrían de ninguna intención de matar. El impacto kármico en un caso como este sería más ligero que pesado. Para el que llega a donde está el Tathagata sin pensamientos de matar, incluso si esa persona hiciera sangrar al Tathagata, el efecto kármico sería similarmente ligero en lugar de pesado. De esta manera, el Tathagata ha traído la doctrina de la retribución kármica, pero solo con el propósito de transformar espiritualmente a los seres vivos en el futuro".

El énfasis aquí enfatiza la intención kármica en lugar de cualquier acción espontánea que cause daño al azar. De hecho, la doctrina budista sobre el Karma se centra en la "transformación espiritual", es decir, tomar a la ligera acciones inadvertidas mientras que al mismo tiempo enfatiza la necesidad de siempre saber cómo las acciones intencionales subsecuentes podrían afectar el giro kármico futuro de uno. Todas estas razones son advertencias de actitudes o acciones que debemos evitar como buenos Hijos del Buda.

El Sutra del Nirvana, sin embargo, igualmente dice: "Todos los seres vivos poseen la Naturaleza del Buda por igual", revelando así que los Icchantikas también pueden alcanzar la Budeidad. Igualmente, el Sutra del Loto dice: "Al principio, yo [el Buda] hice un voto con la esperanza de hacer que todas las personas fueran iguales a mí, sin distinción alguna entre nosotros, y lo que anhelaba hace mucho tiempo ahora se ha cumplido". En este Sutra, Devadatta, que simboliza el Icchantika, tiene la seguridad de convertirse en un Buda en el futuro, lo cual reafirma la enseñanza de que todos los seres, sin excepción, poseen la Naturaleza Búdica, y con ello, la capacidad de cambiar, enmandar y corregir su camino, y alcanzar la Budeidad.

Ahora, el Sutra del Nirvana vuelve a utilizar una parábola del Sutra del Loto, la Parábola del Buen Médico y sus Hijos Enfermos, para ilustrar su enseñanza, revelando la mutua interconexión entre estos dos Sutras:

"Además, buen hijo, es como un médico que se esfuerza por enseñar a su hijo los usos médicos de las raíces, diciendo: 'Estas son las raíces medicinales, los tallos medicinales y otras materias medicinales. Debes conocer bien la variedad de características y apariencias de ellos'. Su hijo recibió respetuosamente la advertencia de su padre de esforzarse y estudiar constantemente la hábil comprensión de las medicinas. Y después de que la vida del médico terminó, su hijo lo recordó con cariño y dijo: 'Mi padre me enseñó: 'Así son las raíces medicinales, así los tallos medicinales, así las flores medicinales, y así la forma y características de ellos.' 

"El Tathagata es así. Para transformar espiritualmente a los seres vivientes, él ha traído Preceptos restrictivos que deben observarse sin violación. Habrá individuos en el futuro que puedan cometer uno de los cinco crímenes atroces, que denigren el verdadero Dharma, o que puedan ser Icchantikas, y es por eso que he dejado en claro [este sistema de Preceptos]. Después de la desaparición del Buda, quiero que los Bhikṣus desarrollen una comprensión del significado profundo de este Sutra, el grado de seriedad en [cada uno de] los Preceptos y las afirmaciones analíticas sobre el Dharma en el Abhidharma, de la misma manera que el hijo del médico [trabajó para crear su propio entendimiento].

"Además, buen hijo, es como cuando alguien mira la luna durante seis meses y la ve desaparecer una vez, pero arriba, en los cielos, solo se ve por un momento y la luna se eclipsa. ¿Y por qué? Porque un día en el cielo para los seres antiguos es breve. Buen hijo, el Tathagata también es así. Tanto los dioses como los hombres dicen que la vida del Tathagata es breve, como el Dios que por un momento observa y la luna se eclipsa. El Tathagata también está entre ellos por un momento, mostrando Nirvana a los cientos de miles de nayutas de kotis [de seres]. Termina el mara de la aflicción, la mara de los skandhas y el mara de la muerte. Esta es la razón por la cual los cientos de miles de nayutas de kotis de maras celestiales saben que el Tathagata ha entrado en el Parinirvana. Y también que él aparece debido a cientos de miles de causas y condiciones kármicas anteriores. Debido a que se ajusta a las diversas disposiciones de lo mundano, muestra así infinito, ilimitado e inconcebible. Esta es la razón por la cual el Tathagata es eternamente permanente e inmutable".

El Buda, nuestro Padre espiritual, por medio del Dharma, nos ha revelado las Leyes Universales y nos ha dado todas las herramientas y medicinas necesarias para poder aliviar nuestros innumerables sufrimientos, y ayudar a otros igualmente a hacerlo, para poder trandformar este Mundo Saha en la Tierra Pura del Nirvana. Es por eso que el Buda vive en el Dharma, y el Dharma. cuando es estudiado y puesto en práctica, continúa la labor salvífica del Buda en el mundo. Al igual que en la parábola, la cual es una continuación de la del Sutra del Loto, es nuestro deber ahora, como Hijos del Buda, el Gran Médico, el ayudar a aliviar las enfermedades de todos los seres sintientes, siempre recordándonos, como el buen hijo, del Buda, nuestro Padre Eterno, quien realmente nunca se ha ido, sino que como menciona en el Sutra del Loto y del Nirvana, siempre se encuentra aquí, predicando y salvando a todos los seres sintientes.

Tanto (dioses como humanos) perciben que la vida útil del Tathagata es breve cuando en realidad, como un abrir y cerrar de ojos a través de grandes perspectivas cósmicas y cientos de miles de milenios, el Tathagata sigue frustrando a la familia de Maras (aflixiones e ilusiones) y participa en regresión kármica por el bien de los seres conscientes, todo el tiempo "eternamente permanente e inmutable".

"Además, buen hombre, esto es análogo a una luna brillante que los seres vivos ven con placer, razón por la cual llaman a la luna 'visión gozosa'. Si los seres vivos están plagados de avaricia, ira o estupidez, no serán inclinados a admirar la luna y llamarla una 'visión alegre'. Pero nada es más admirado como una vista gozosa del Tathagata, cuya naturaleza es invariablemente buena, pura y sin siquiera un rastro de impureza. Los seres vivos que disfrutan del Dharma lo miran de esta manera sin enemistad, pero aquellos con intenciones maliciosas lo miran con disgusto. Es en este sentido que el Tathagata es análogo a una luna brillante".

La Luz del Tathagata (Nirvana - Unidad) es Luminosa, brindando alegría y luminosidad a los fieles, mientras que los Icchantikas se alejan y prefieren revolcarse en el Lado Oscuro de la Luna, el Samsara (dualidad). Los budistas que se aferran a la visión nihilista del Sunyata, y a los Cuatro Sellos del Dharma de Sufrimiento, la Impermanencia, el No-Ser y la Impureza, son como estas personas que solo ven el lado oscuro de la luna, quienes ven el mundo con disgusto, cuando el mismo Buda dice que, por el contrario, quienes siguen las Enseñanzas Perfectas y Completas, las cuales se caractarizan por la Felicidad, la Eternidad, el Verdadero Ser y la Pureza, tienen una visión optimista de la vida, la "visión alegre". 

"Además, buen hijo, es como el día, que tiene tres períodos que son diferentes [en longitud]. Los días de invierno son breves, los días de primavera son promedios y los días de verano son los más largos. El Tathagata también es así. En este trichiliocosmo su vida útil es breve, y la muestra del Shravaka también es breve. Habiendo sido vistos, todos dicen que la vida del Tathagata es breve, como el día de invierno. Los Bodhisattvas muestran vidas útiles de duración media, ya sea por un kalpa o un kalpa parcial, como el día de la primavera. Solo el Buda ve la vida propia del Buda como infinita, como el día de verano. Buen hijo, el Tathagata ha dicho que los métodos de la enseñanza Mahayana son sutiles y esotéricos. Aparece en el mundo, lloviendo la gran lluvia de Dharma. En vidas futuras, si una persona es capaz de proteger y defender el canon, a ellos se les revelará y discernirá la bendición para los seres sensibles. Se debe saber que este camarada es un verdadero Bodhisattva. Al igual que la abundancia del verano, los cielos renuncian a la dulce lluvia. Si hay Shravakas o Pratyekabuddhas que escuchan las enseñanzas del Buda, del Tathagata, sutiles y esotéricas, entonces sería justo que durante los días de invierno se encuentren numerosos hielos y enfermedades. Si un Bodhisattva escucha de esta manera la enseñanza sutil y esotérica y recibe instrucciones de que el Tathagata es de naturaleza permanente e inmutable, sería como durante los días de primavera que las cornamentas brotan y se extienden.

"Sin embargo, la naturaleza del Tathagata en realidad no es ni larga ni corta. Es para lo mundano que aparece así. Esta es entonces la verdadera realidad subyacente del Buda (Dharmata)".

Esta analogía representa cómo se percibe el Tathagata a través de Tres Vehículos (Yanas). Para los Shravakas o Pratyekabuddhas (Hinayana), que tienen facultades de discernimiento limitadas, el mensaje del Tathagata no dura mucho y se compara con la brevedad de un día helado-invernal. El discernimiento del Bodhisattva (Mahayana) es más maduro, comparado con el rico y cada vez más vibrante suelo de la primavera; sin embargo, para ambos su discernimiento es solo "parcial", no completo como la realidad subyacente del Dharmata que perdura como un dorado día de verano.

En este pasaje, el Buda dice que quienes abracen el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana serán bendecidos con el Ojo Verdadero del Dharma, el Ojo Búdico, y podrá discernir las bendiciones para todos los seres sintientes, siendo verdaderos Bodhisattvas.

"Además, buen hijo, es igual que cuando la miríada de estrellas al mediodía no aparecen. Y entonces la gente dice que al mediodía las estrellas mueren y desaparecen. Pero realmente, sin embargo, no desaparecen. Es porque la luz del sol los oculta que no aparecen. El Tathagata también es así. El Shravaka y Pratyekabuddha no pueden verlo, al igual que la persona mundana no puede ver las estrellas al mediodía.

"Además, buen hijo, es como cuando el cielo nublado hace que la luna y el sol no aparezcan y la persona tonta dice que el sol y la luna se han perdido y han desaparecido. Sin embargo, el sol y la luna realmente no se han perdido o han desaparecido. Cuando el verdadero Dharma del Tathagata haya desaparecido, las Tres Joyas parecerán desaparecer y tampoco cesarán para siempre. Es por esto que debe saberse que el Tathagata permanece eternamente y sin ningún cambio. ¿Y por qué? Porque la naturaleza real de las tres joyas no se mancha de impurezas.

"Además, buen hijo, es como cuando la luna está oscura y el cielo nocturno está lleno de estrellas. Su luz brilla y resplandece por un tiempo y luego desaparecen de nuevo. Los seres sintientes viendo esto piensan que es un mal augurio. Los Pratyekabuddhas también lo son cuando aparecen en un mundo sin un Buda. Los seres sintientes que ven esto dicen que el Tathagata realmente ha perecido y surge en ellos pesar y dolor. Sin embargo, el cuerpo del Tathagata es realmente indestructible, como el Sol y la luna sin cese o desaparición.

"Además, buen hijo, es como cuando el sol se oculta detrás de una niebla y se oculta por completo. Este Sutra del Nirvana, que es un Sutra sutil y maravilloso, también lo es, siendo producido en el mundo. Si hay seres sintientes que tienen oído para el Sutra, serían capaces de poner fin a todos los males y ya no estar en medio del malvado karma. Este Sutra del Nirvana es maravilloso y profundo, su perspectiva inconcebible. Hablando hábilmente de la naturaleza del Tathagata como sutil y esotérica. ¿Qué significa esto? Los buenos hijos y las buenas hijas deben considerar al Tathagata como el que da a luz el pensamiento de que él permanece constantemente, sin ningún cambio, el verdadero Dharma que es interminable y la Sangha imperecedera. Esta es la razón por la cual uno debe cultivar numerosos medios hábiles y esforzarse por estudiar este texto. No le tomaría mucho tiempo a esa persona alcanzar la Iluminación Suprema (Annutarasamyaksambodhi). Esta es la razón por la cual este Sutra se llama la Realización de la Virtud Infinita. También se llama la Iluminación que es Invulnerable. Porque es invulnerable es la razón por la que ha obtenido el título 'Gran Parinirvana'. Porque posee la buena luz, es como los días de verano. Debido a que el cuerpo no tiene límites, se llama Gran Nirvana".

En estas líneas, el Buda trata de revelarnos que, aunque las personas sigan plagadas de deseos e ilusiones, y no ven las bendiciones de los Budas, las mismas siguen lloviendo sobre nosotros. Somos nosotros quienes las negamos con nuestras malas decisiones y nuestro mal karma. Esto es solo un signo de que vivimos en la Era Final del Dharma.

En el Budismo, existe la concepción de las Tres Eras del Dharma, o los Tres Días de la Ley: (1) el Día Primero, el Día Medio y el Día Último de la Ley. Estos son tres períodos o etapas consecutivas en las que se divide el tiempo que sigue a la muerte de un Buda. Estos también se conocen como los períodos de la Ley Correcta, la Ley Falsificada y la Ley Decadente (o la Ley Final - Mappo). Durante el Primer Día de la Ley, prevalece el espíritu del Budismo y la gente puede alcanzar la Iluminación a través de su práctica. Durante el Día Medio de la Ley, aunque el Budismo se establece firmemente en la sociedad, se formaliza cada vez más y menos personas se benefician de él. En el Último Día de la Ley, las personas están contaminadas por los tres venenos de la codicia, la ira y la necedad, y pierden su aspiración a la Iluminación. El Día Primero y el Día Medio duran mil años, y otro, quinientos años respectivamente. El Último Día continuará durante diez mil años. 

Las enseñanzas del Sutra del Loto y del Nirvana fueron diseñadas específicamente para nuestra era, el Ultimo Día de la Ley. Es por eso que fueron guardadas por 500 años. Pero más que una profecía del fin del Dharma, estas tres eras designan tres tipos de personas: (1) los que estudian y ponen en práctica del Dharma Verdadero, es como si estuvieran en el Primer Día de la Ley. Los que estudian pero no ponen el Dharma en práctica, o los que siguen enseñanzas pacriales e incompletas se encuentran en el Día Medio de la Ley. Los que desprecian las Enseñanzas Perfectas y Completas, o que niegan el Dharma, o quienes renuncian a su misión como Bodhisattvas, vivien como si estuvieran en el Ultimo Día de la Ley. Es por eso que es importante preguntarnos, ¿en qué etapa me encuentro?

Sin embargo, en estos párrafos, el mismo Buda nos confirma que aunque parezca que el Dharma ha perdido efectividad, los Tres Tesoros son eternos, y seguirán siempre en el mundo. Esto es porque el Buda cuenta con todos y cada uno de nosotros que leemos este Sutra y nos comprometemos a mantener sus enseñanzas vivas al ponerlas en práctica en nuestras vidas. El Buda ya ha visto nuestros corazones, aun antes de que nacieramos, y si hemos encontrado esta enseñanza en este momento, es porque este es el llamado del Buda para ti. El Buda te está hablando en este momento. Trata de calamar los vientos de tus pensamientos y busca profundamente en tu corazón y verás que esto es cierto. Luego, eleva tu Aspiración a Alcanzar el Despertar por el Bien de Todos los Seres Sintientes (Bodhicitta), y con todo tu cuerpo, mente y espíritu, responde al llamado, por medio de tus pensamientos, palabras y acciones en el mundo.

Los Budas están siempre presentes, aunque los menos capaces todavía no están listos para discernirlos. Debido a estos Iluminados permanecen eternamente, la Luz del Buddhadharma nunca se apagará, sin embargo, se eclipsa durante el estado particular e incidental de cualquier edad. Por lo tanto, la mejor visión de la luz dharmática se logra mejor por los diligentes que toman en serio y estudian bien el mensaje de este Texto Sagrado que les permite experimentar la Budeidad. Ahora nos toca a nosotros ser verdaderos Hijos del Buda y continuar su labor dhármcia en el mundo.