Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Monday, August 5, 2019

El Poder del Sutra del Loto: Nichiren y el Logro de la Budeidad en Esta Existencia

Nichiren (1222-1282), un monje japonés del Siglo XIII que intentó reformar el Budismo y la sociedad japonesa a través de la enseñanza exclusiva del Sutra del Loto y la recitación de su título en japonés, llamado Daimoku, Namu Myoho Rengue Kyo. 

Los detalles de la vida de Nichiren se ha construido a partir de cartas y tratados existentes que escribió, contados en una colección como 523 escritos completos y 248 fragmentos. Nichiren nació el 27 del primer mes en 1222, que es el 16 de febrero en el calendario gregoriano. Nichiren nació en el pueblo de Kominato (hoy parte de la ciudad de Kamogawa), distrito de Nagase, provincia de Awa (dentro de la actual prefectura de Chiba). Nichiren se describió a sí mismo como "el hijo de un Sendara (despreciado marginado), "un hijo nacido de la gente humilde que vive en un mechón rocoso del mar apartado" y "el hijo de un buzo de mar". En contraste, Honen, Shinran, Dogen y Eisai, los otros fundadores de escuelas religiosas del periodo Kamakura que precedieron a Nichiren, nacieron en la región de Kyoto y provenían de orígenes nobles o samuráis. 

A los 12 años comenzó su estudio budista en un templo de la escuela Tendai, Seichō-ji (también llamado Kiyosumi-dera). Fue ordenado formalmente a los dieciséis años y tomó el nombre budista Zeshō-bō Renchō. Renchō significa "Crecimiento del loto". Dejó Seichō-ji hacia Kamakura, donde estudió el Budismo de la Tierra Pura, una escuela que enfatizaba la salvación a través del Nembutsu  o la invocación del Nombre del Buda Amida, y luego estudió Zen, que había ido creciendo en popularidad tanto en Kamakura como en Kioto. Luego viajó al Monte Hiei, el centro del Budismo japonés Tendai, donde examinó las doctrinas originales de la escuela y su posterior incorporación de las teorías y prácticas de la Tierra Pura y el Budismo Esotérico. En la etapa final de este período de veinte años, viajó al Monte Koya, el centro del Budismo Shingon, y a Nara, donde estudió sus seis escuelas establecidas, especialmente la secta Ritsu, que enfatizaba la estricta disciplina monástica.

Nichiren llegó a creer que vivía en una época degradada, una era de Mappo (Era de la Degeneración del Dharma) donde las enseñanzas de Buda fueron malinterpretadas y, como consecuencia, estaban sucediendo muchas cosas malas. Luego de estudiar todas las escuelas budistas, pudo confirmar la enseñanza Tendai de que la enseñanza más importante del Buda se encuentra en el Sutra del Loto. Pero a diferencia de la doctrina Tendai, que afirma todas las enseñanzas y prácticas budistas como válidas, Nichiren declaró que solo el Sutra del Loto era la enseñanza válida para el mundo y la única práctica la recitación del Daimoku o su título. Toda otra enseñanza o práctica no solo era ineficaz, sino que traía nefastas consecuencias. [Nota aclaratoria: nada de ello se desprende del Sutra del Loto mismo].

Nichiren adoptó el Sutra del Loto, entre muchas coas, por su enseñanza de que todos los seres vivos podían alcanzar la iluminación en la tierra y podían hacerlo mediante la recitación del Daimoku: Namu Myoho Rengue Kyo.

Nichiren no era solo un erudito de las Escrituras, era un activista. Después de resolver lo que "estaba mal" con el Budismo contemporáneo, hizo algo al respecto. Se involucró en denunciar todas las prácticas contrarias como "demoniacas" y solicitó que fueran prohibidas, hasta el punto de advertir que los que los seguían irían al infierno. Esto lo hizo extremadamente impopular con otros maestros budistas y con el gobierno. Nichiren también reprendió a los gobernantes de Japón por permitir que las escuelas de pensamiento budistas rivales promovieran la "enseñanza errónea". El gobierno lo exilió dos veces y algunos de sus discípulos fueron ejecutados. Se negó a comprometer sus principios y continuó desafiando a las escuelas establecidas del Budismo.

Durante su segundo exilio en la isla de Sado, escribió cartas de aliento a sus discípulos que luego formaron algunas de sus obras más importantes. En 1274, fue liberado. Murió el 13 de octubre de 1282, rodeado de sus discípulos más cercanos.

Hoy hay muchas escuelas del Budismo de Nichiren. Las más grandes son la Soka Gakkai, Nichiren Shoshu y Nichiren Shu. A diferencia de otras escuelas de Budismo, sus miembros hacen proselitismo activamente.

Nichiren dejó una gran cantidad de escritos aclarando sus enseñanzas. De todos ellos, "El Logro de la budeidad en Esta Existencia" resume en un solo documento corto todas sus enseñanzas. Aquí presentamos una traducción al español.

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El Logro de la Budeidad en Esta Existencia

Si desea liberarse de los sufrimientos del nacimiento y la muerte que ha venido soportando desde el tiempo sin comienzo, y manifestar sin falta una iluminación insuperable en esta existencia, debe percibir la verdad mística que existe en todos los seres vivos en forma inherente y primigenia. Esta verdad es "Myoho-Renge-Kyo". Por lo tanto, recitar "Myoho-Renge-Kyo" le permitirá aprehender la verdad mística que existe de manera innata en todas las formas de vida. 

El Sutra del Loto es el rey de los Sutras, verdadero y correcto tanto en el texto como en sus principios. Sus palabras son la realidad suprema, y esta realidad es la "Ley Mística" ("Myoho"). Se la llama Ley Mística porque revela el principio de la inclusión mutua entre todos los fenómenos y cada instante de la vida. Este Sutra es, por lo tanto, la sabiduría de todos los Budas. La vida, a cada momento, abarca el cuerpo y la mente, el sujeto y el mundo circundante de todos los seres animados de los diez estados, y también de los seres inanimados de los tres mil aspectos, entre los cuales se cuentan las plantas, el cielo, la tierra y hasta las ínfimas partículas de polvo. 

La vida, a cada instante, impregna totalmente el mundo de los fenómenos y se revela en todos ellos. Tomar conciencia de este principio es, en sí, la relación mutuamente incluyente que hay entre todos los fenómenos y la vida a cada instante. Sin embargo, aunque usted recite "Namu-Myoho-Renge-Kyo" y crea en él, si piensa que la Ley está fuera de usted mismo, no está abrazando la Ley Mística, sino una enseñanza inferior. Enseñanza inferior se refiere a todas las que no son este Sutra [del Loto], que constituyen doctrinas introductorias y provisionales. Ninguna enseñanza introductoria o provisional conduce directamente a la iluminación, y sin un camino directo hacia la iluminación usted no podrá lograr la Budeidad, aunque practique existencia tras existencia durante kalpas incontables. Así pues, lograr la Budeidad en esta existencia resulta imposible. Por lo tanto, cuando entone Myoho y recite Renge, debe hacer surgir la profunda convicción de que "Myoho-Renge-Kyo" es su propia vida. 

Jamás piense que están fuera de usted mismo ninguna de las ochenta mil enseñanzas sagradas que predicó el Buda Shakyamuni a lo largo de su vida, o los Budas y Bodhisattvas de las diez direcciones y de las tres existencias –el pasado, presente y futuro—. A menos que perciba la verdadera naturaleza de su vida, practicar las enseñanzas budistas no lo aliviará de los sufrimientos del nacimiento y la muerte. Si busca la iluminación fuera de usted mismo, hasta el hecho de realizar diez mil prácticas o diez mil actos virtuosos terminará siendo en vano. Es como el caso de un hombre pobre que pasa los días y las noches contando el dinero de su vecino, pero no gana para sí mismo ni media moneda. Por eso, el comentario de la escuela T’ien-t’ai señala: "Sin percibir la naturaleza de su propia vida, uno no puede erradicar sus graves faltas". Este fragmento implica que nuestra práctica se convertirá en una austeridad dolorosa e interminable, si no percibimos la naturaleza de nuestra propia vida. Y por tal motivo, a este tipo de estudiantes del Budismo se los condena como no budistas. En "Gran Concentración e Introspección", se dice que, aunque estas personas estudien el Budismo, sus ideas no difieren de las que postulan los no budistas. 

Ya sea que invoque el nombre del Buda, recite el Sutra o simplemente ofrende flores e incienso, todos sus actos virtuosos sembrarán en su vida beneficios y plantarán en ella las raíces del bien. Con esta convicción debe esforzarse en la fe. El Sutra de Vimalakirti dice que cuando uno busca la emancipación de los Budas en la mente del ser humano común, descubre que las personas comunes son entidades de la iluminación, y que los sufrimientos del nacimiento y la muerte son el Nirvana. Asimismo, afirma que si el corazón de las personas es impuro, su tierra también lo es, pero que si su corazón es puro, así es el sitio en que viven. No existen, en sí mismas, una tierra pura y otra impura. La diferencia sólo reside en el bien y el mal de nuestro corazón. 

Lo mismo ocurre con un Buda y un ser humano común. Se denomina persona común a la que vive en la ilusión, pero cuando esa persona está iluminada, pasa a llamarse Buda. Es como el caso de un espejo percudido, que, una vez lustrado, refulge como una joya. Una mente nublada por las ilusiones provenientes de la oscuridad primordial de la vida es como un espejo percudido; pero una vez pulida, sin falta se convierte en un espejo impecable, que refleja la naturaleza esencial de los fenómenos y el verdadero aspecto de la realidad. Haga surgir una profunda fe y lustre su espejo día y noche, con ahínco y esmero. ¿De qué manera lustrarlo? Tan sólo entonando "Namu-Myoho-Renge-Kyo". 

Ahora bien, ¿qué significa "Myo"? Es sencillamente la naturaleza misteriosa de nuestra vida, momento a momento, que la mente es incapaz de comprender y las palabras no pueden expresar. Cuando examinamos nuestra mente en cualquier instante, no percibimos en ella forma o color alguno que nos permitan confirmar su existencia. Y, sin embargo, tampoco podemos decir que no exista, ya que continuamente nos surgen pensamientos dispares. Por eso, no podemos afirmar que la mente existe, pero tampoco que no existe. La vida es, verdaderamente, una realidad insondable, que trasciende las palabras y los conceptos de existencia o no existencia; no es existencia ni no existencia, y sin embargo exhibe las cualidades de ambas. Es la entidad mística del Camino Medio, que constituye la realidad suprema. Myo es el nombre que se le da a la naturaleza mística de la vida, y ho, el que se da a sus manifestaciones. "Renge", que significa "flor de loto", se emplea para simbolizar el prodigio de esta Ley. Si entendemos que nuestra vida, en este momento, es myo, también entenderemos que nuestra vida, en otros momentos, es la Ley Mística. Esta comprensión es el "Kyo" o "Sutra" místico. El Sutra del Loto es el rey de las enseñanzas, el camino directo hacia la iluminación, pues explica que la entidad de nuestra vida —que a cada momento manifiesta el bien o el mal— en realidad es la entidad de la Ley Mística. 

Si usted recita "Myoho-Renge-Kyo" con profunda fe en este principio, con toda seguridad logrará la Budeidad en esta existencia. Por eso, el Sutra señala: "Cuando yo haya pasado a la extinción, deberéis aceptar y mantener este Sutra. Quien lo haga accederá al Camino del Buda con total certeza y sin ninguna duda". Nunca dude en lo más mínimo. 

Respetuosamente. 

Mantenga su fe y logre la Budeidad en esta existencia. Namu-myoho-renge-kyo, Namu-Myoho-Renge-Kyo. 

Nichiren