Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.

Thursday, November 26, 2020

"El Espíritu de Gran Compasión y Sacrificio" - El Agradecimiento en el Budismo - Charla del Dharma para el Día de Acción de Gracias

 Hoy, se celebra en Occidente y en muchas partes del mundo el Día de Acción de Gracias, una festividad que conmemora un evento histórico en los Estados Unidos pero que ha trascendido su razón inicial, y que es celebrado internacionalmente como un día de reflexión y agradecimiento por las bendiciones de la vida y de aquellos seres cercanos. En el Budismo, ¿por qué daríamos gracias? En el Budismo, damos gracias por la vida humana y nuestros seres queridos, las bendiciones de la vida, el Dharma, y la oportunidad de realizar el trabajo dhármico del Buda en el mundo.

Una de las primeras enseñanzas del Buda, conocida como las Cuatro Nobles Verdades, nos enseña que la vida contiene sufrimiento. Esta enseñanza budista básica, conocida como la Primera Noble Verdad, ha sido tristemente evidente durante todo este año. La llegada de la pandemia mundial, con la triste muerte de miles de personas mundialmente, unida al cambio climático, a las catástrofes naturales y nuestros problemas sociales e individuales, nos recuerdan diariamente la cercanía de todos los seres con esta verdad. Si bien esta es una enseñanza budista básica y fundamental, es importante no aferrarnos a la misma; no podemos pintar de gris el lente a través y por el cual vemos las cosas y transcurrimos nuestras vidas. Cerca del final de sus días, el Buda nos reveló que si bien el mundo está permeado por el sufrimiento y la transitoriedad, podemos accesar a la Verdadera Realidad a través de nuestra Budeidad Innata, y con ella, podemos tocar la fábrica misma de la Existencia, la cual está preñada de Felicidad, Eternidad y Pureza. Si bien el sufrimiento es una realidad irradicable, el mundo sigue siendo un ligar bello y lleno de bendiciones. En medio de toda esta confusión, a veces perdemos de vista las cosas por las que deberíamos estar agradecidos.

En esta temporada, celebramos el Día de Acción de Gracias. Esta celebración se da en el Otoño, cuando la humanidad antiguamente recogía las últimas cosechas, y le daba gracias al Universo por el sustento. El Otoño, con sus tonos de amarillo, naranja y marrón, cambia completamente nuestro entorno, recordándonos la impermanencia y su efecto en nuestras vidas. El Día de Acción de Gracias marca el comienzo de esta temporada de celebración. En medio de la comida, la bebida y la diversión, nos tomamos un tiempo para estar agradecidos. Sin embargo, en el Budismo, todos los días son días de acción de gracias; esto es porque hemos sido bendecidos con un nacimiento humano, y con la oportunidad de encontrar el Dharma, y realizar el trabajo del Bodhisattva en el mundo.  ¿Cómo podemos hacer de cada día un día de gratitud, un día de acción de gracias?

El Budismo tiene una larga tradición de gratitud. La gratitud, de hecho, es un elemento sine qua non del primer Paramita: Dana, que significa "caridad". Durante muchos siglos, los monjes siguieron el ejemplo del Buda Shakyamuni y sus discípulos, renunciando a las posesiones mundanas y viviendo de la mendicidad. La única comida que comían era la que les daba la gente del pueblo. Si no recibían comida, no comían. Dependiendo de otros para sobrevivir, estaban agradecidos por lo que recibían. Esta tradición de gratitud todavía existe hoy. En los templos budistas y en los hogares de muchos fieles, es costumbre recitar la palabra "Itadakimasu" antes de comer. Traducido de forma libre, esto significa: "Damos gracias por lo que recibimos". Esto es para hacernos conscientes de que los alimentos que recibimos provienen de una infinita red de causas y condiciones - muchas veces al costo de vidas - para poder sostenernos. El Budismo enseña que todo lo que existe es el resultado de causa y efecto. Todo depende de lo que pasó antes. Nada existe de forma independiente. Cuando decimos “Itadakimasu” estamos expresando nuestro agradecimiento a todos los fenómenos que convergieron a través del espacio y el tiempo, así como a las vidas envueltas, todos siendo los responsables de proporcionar la comida que ingerimos. El sol, el agua, la tierra, las plantas, sus nutrientes, los insectos, los animales, el granjero, el camionero, el dueño de la tienda, el cocinero e incluso los animales que mataron para que tengamos carne son destinatarios de nuestro agradecimiento. Estamos agradecidos y recibimos humildemente su ofrenda. Es gracias a estos alimentos que podemos sostener nuestras vidas, las cuales dedicamos en cuerpo, mente y espíritu al trabajo dhármico del Buda en el mundo.

Es el Espíritu budista de Gran Compasión, Sacrificio, Gratitud y Caridad (Dana) que es fundamental para el Budismo que compartimos en este día. Estos valores no solo nos ayudan a progresar hacia la realización de nuestra interconexión fundamental (todos estamos conectados), sino que también nos ayuda a liberarnos del apego y a construir una mente compasiva, finalmente llevándonos al Despertar.

En los Sutras, las Escrituras Sagradas budistas, vemos muchos ejemplos de la importancia de la gratitud en nuestras vidas, cuando leemos: "Cuando alguien nos beneficie, aunque sea un poco, debemos pagarle con todo nuestro corazón. Incluso si alguien está enojado con nosotros, siempre debemos tratarlo bien". (Upasakasila Sutra). Es por eso que debemos estar conscientes siempre de las Cuatro Deudad de Gratitud en el Budismo: (1) la deuda de gratitud a nuestros padres; (2) la deuda de gratitud al gobernante de la nación; (3) la deuda de gratitud a todos los seres vivos; y (4) la deuda de gratitud a los Tres Tesoros (el Buda, el Dharma y la Sangha). 

La primera es la deuda de gratitud es para con nuestros padres y familiares. ¡Cuán infinitamente profunda es la deuda que tenemos con nuestros padres que nos dieron la vida y nos nutrieron! Los Sutras dicen que nuestra deuda con nuestros padres es mayor que el Monte Sumeru, y más profunda que el océano. Segundo, está la deuda de gratitud con el gobernante de la nación. Esta es la gratitud que se le debe al gobierno. En el mundo democrático de hoy, donde la soberanía descansa en el pueblo, es la gratitud a la sociedad misma. El tercero es la deuda de gratitud para con todos los seres vivos. La vida es eterna, y se extiende a través de las tres existencias del pasado, presente y futuro; los Sutras nos enseñan que hemos nacido en este mundo después de haber pasado por el ciclo de nacimiento y muerte infinitas veces. Desde ese punto de vista, en un momento u otro del pasado, todos los seres han sido nuestros padres y nuestras madres. El Budismo nos revela que todos estamos fundamentalmente interconectados y en deuda de gratitud entre nosotros. Y en cuarto lugar, el Buda nos enseña que pagar nuestra deuda de gratitud a los Tres Tesoros del Budismo es lo más importante para establecer la mejor vida posible como un ser humano. Los Tres Tesoros son los tres pilares de la fe y la práctica budistas, a saber, el tesoro del Buda, el tesoro del Dharma (las enseñanzas del Buda) y el tesoro de la Sangha Budista (la comunidad de sacerdotes y creyentes, que en última instancia se exitiende a todos los seres sintientes). El Buda, después de todo, fue una manifestación compasiva del Universo, el cual se personificó y se reveló a los seres sintientes para revelar la sabiduría del Dharma y salvarnos del sufrimiento. Es gracias al Alma del Universo, el Buda, que podemos ser conscientes de nuestras bendiciones y mostrar agradecimiento este día. 

La cuarta deuda de gratitud, la deuda de gratitud para con los Tres Tesoros, es la más importante, ya que es a través del Dharma que la humanidad se beneficia: "Durante inconmensurables cientos de miles de millones de miles de millones de asamkhya kalpas, he practicado esta Ley de la Suprema de la Iluminación Perfecta que es rara y difícil de alcanzar. Ahora les he confiado el Dharma. Debes concentrarte de todo corazón en difundir ampliamente el Dharma a fin de brindar mayores beneficios, bendiciones y prosperidad para todos". (Saddharmapundarika Sutra)

A través de nuestra práctica budista, podemos accesar a esa dimensión infinita - nuestra Naturaleza Búdica - y volvernos más consciente de las bendiciones que recibimos abundamente del Universo. Esto es ilustrado en el Sutra del Loto, donde el Buda dice: "Los lugares en los que habitan los hijos del Buda, pertenecen al mismo Buda. Siempre que estén caminando, sentados o descansando, el Buda vive dentro de ellos". (Saddharmapundarika Sutra). Al basar nuestras vidas en nuestra práctica, podemos transformar cualquier sufrimiento en alegría y aprecio, y vivir con abundancia y riqueza de corazón. Con esto, podemos hacer frente a todas las adversidades kármicas de la vida y realizar efectivamente el trabajo del Buda en el mundo.

Igualmente, en los Sutras vemos ejemplos de cómo un cambio en nuestro enfoque puede hacer de toda oportunidad un momento para dedicar nuestras vidas a los demás:

"En un bosque de bambú en las faldas del Himalaya vivía un loro con otros muchos pájaros y animales. Un día, de repente, empezó a soplar un viento fuerte que originó un incendio a raíz del fuego encendido por la fricción de dos bambúes. El viento fue agrandando el fuego y las aves y los animales lloraban y gritaban en gran confusión en busca de escape. El loro, por una parte en agradecimiento al bosque de bambú que le había dado casa por largo tiempo, y por otra parte, sintiendo compasión por la desgracia, de tantas aves y animales, decidió hacer lo posible por salvarlos. Fue a un estanque vecino, se mojó las alas y, volando sobre el fuego, hizo caer gotas de agua. Repitió esto con diligencia pensando sólo en la gratitud hacia el bosque de bambú y en la compasión que sentía hacia los desesperados.

"Este espíritu de compasión y de sacrificio conmovieron a los dioses del cielo. Uno de ellos bajó para decirle: “Tu alma es noble, pero cómo podrás apagar un fuego tan grande con las gotas de agua de tus alas?” A lo que el loro le contestó: “Si pretendiera apagar sólo con el agua, de seguro, no podría; pero lo hago con este sentimiento de agradecimiento y compasión. Debe ser posible. Yo seguiré trayendo agua una y otra vez, y lo seguiré haciendo también en mi próxima vida. El dios se sintió emocionado por el espíritu del loro y le ayudó a apagar el fuego". (Samyuktaratna-pitaka)

A veces olvidamos el poder de una sola palabra o una sola acción de un individuo. Cuando comenzamos nuestro camino en el Dharma, las divinidades conspiran y nos ayudan en nuestro camino. Si bien todos estamos pasando por una pandemia mundial, aún existen muchas cosas por las que estar agradecidos. Durante nuestras vidas ocupadas y estresantes, a menudo olvidamos lo que tenemos y, en cambio, nos enfocamos en lo que creemos que necesitamos. Si tan solo tuviéramos más dinero, más posesiones, más amigos, más de todo, entonces seríamos felices. Nuestro ego nos impulsa hacia adelante. El Budismo enseña que este es el mundo de la ilusión causado por nuestro ego. ¿Cómo podemos realmente tener algo cuando todo es impermanente? Lo único que tenemos es el ahora. Debemos apreciar el momento. En estos momentos de incertidumbre, donde tantas personas han muerto, es importante que celebremos esta festividad con nuestra familia, nuestros seres queridos y allegados, y les demos gracias por apoyarnos y estar presentes en nuestras vidas. Mañana, puede que ya no los volvamos a ver.

Además de decir "Itadakimasu", existen otras oraciones budistas que son adecuadas para esta ocasión. Para los budistas, una oración regular es una de "Metta" o "Bondad amorosa". Esta oración ayuda a que broten las semillas de la compasión en nuestras mentes, lo cual es fundamental en la práctica budista. Sin compasión, los Tres Venenos se hacen cargo rápidamente. El Sutra de la Bondad Amorosa (también conocido como Metta Sutta) es un pequeño extracto de un sermón del Buda, que es utilizado a manera de oración por muchos budistas alrededor del mundo. Una buena práctica budista para el Día de Acción de Gracias puede ser recitarla antes o después de la comida. Una versión abreviada y adaptada para la ocasión leería así:

"Para todos los seres vivos, sin importar quiénes o qué sean. Ya sea que se vean o no se vean. Ya sea que vivan cerca o lejos. Ya sean nacidos o no nacidos. Que nadie engañe ni desprecie a nadie. Que nadie desee hacer daño a otro, por ira u odio. ¡Que todos los seres estén seguros, en paz y felices!" (Metta Sutta)

Así, en este día, entre familiares, amigos, o aún estando solo en tu hogar, antes de tomar el primer bocado de comida en su cena de Acción de Gracias, trata de reflexionar sobre la infinidad de causas y condiciones que hicieron posible esta cena. Luego, en el silencio de tu corazón o con tus palabras, trae a tu mente las Cuatro Deudas de Gratitud y comprométete a repagarlas por medio del sustento que recibes a través de estos alimentos. Siente en ese momento la Vida y la Luz Infinita del Buda, la cual brilla incesantemente sobre nosotros, iluminando todos los aspectos de nuestra vida. Finalmente, lleva el primer bocado a tu boca y disfruta, con un corazón lleno de gratitud, y lleva este sentimiento a tu vida diaria.