Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre el Verdadero Budismo (一乘佛教), y sus posteriores ramificaciones, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas (圓教). Aquí presentamos el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología), aspirando a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Shingi Hokke Shu - Escuela del Loto Reformada 新義法華宗) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto (法華経).


sábado, 11 de abril de 2015

Todos somos Budas: El Budismo Japonés y la Homosexualidad


El Budismo desde sus inicios ha sido una filosofía abarcadora, y si bien desde un principio ha exigido celibacía de sus monjes y monjas, este requisito ha pasado por muchas transformaciones en los últimos siglos, al punto de que en Japón hoy día los monjes y monjas se pueden casar y tener hijos. Pero, ¿Cuál es la postura del Budismo en torno a la homosexualidad?

La homosexualidad y el Budismo no son incompatibles. De hecho, es una de las pocas religiones que desde sus inicios ha hecho mención neutral sobre la homosexualidad en sus escritos. En los textos budistas, especialmente en el Vinaya, podemos encontrar cuatro géneros: hombre, mujer, ubhatovyanjañaka y pandaka. "Ubhatovyanjañaka" es alguien que tiene características sexuales masculinas y femeninas: hermafroditas. Otros textos incluyen en la categoría a personas que no son físicamente hermafroditas pero que mentalmente son del otro sexo. Por ejemplo, una persona en el cuerpo de una mujer que se siente como un hombre. Un filósofo budista del Siglo V, Buddhaghosa, describe a los ubhatobyanjanaka como personas con el cuerpo de un género, pero poseyendo otro dentro, y a menudo se ha entendido que se refiere a los gays y las lesbianas. El "Pandaka" es una categoría compleja y hay muchos comentaristas que han tratado de definirlo. En los textos más antiguos, se refería a las personas que pertenecía a una clase socialmente estigmatizada, como los travestis, que eran usualmente prostitutas. Pero en términos soteriológicos, el Buda abraza a todos los seres, sin distinción por razón de sexo, clase social, raza, color, edad, nacionalidad o orientación sexual. 

Es casi imposible describir la actitud budista hacia la sexualidad porque el Budismo se ha reformulado y re-expresado de acuerdo a las diferentes culturas y en diferentes momentos, adoptando y redefiniendo los aspectos de las culturas en las que ha entrado. Sin embargo, como con el cristianismo, hay grandes rasgos o características que han persistido a través del tiempo y que puede ser utilizados para hacer generalizaciones. En primer lugar, el Budismo siempre ha definido dos formas de vida adecuadas para los creyentes budistas: monásticos y laicos. Para aquellos hombres y mujeres ordenadas como monjes o bhikkhunis, se requería el celibato total, mientras que los seguidores laicos se comprometían a tomar los 5 Preceptos o cinco "principios de entrenamiento", cuyo tercero lee así: "Me comprometo a hacer el voto de no usar el sexo indebidamente". A diferencia de los textos cristianos de la época medieval, los textos budistas no entran en detalle explicando exáctamente lo que esta "mal" o las formas "correctas" en relación con el placer sexual. Al igual que con otras acciones, estos están sujetos a la aplicación de la media de oro: "no hacer nada que pueda traer malos resultados". En lugar de esencializar acciones como "buenas" o "malas", el Budismo utiliza la ética de la intención, categorizando los actos como hábiles (kusala) o inhábiles (akusala), en si tenían un resultado positivo o negativo desde un punto de vista general. 

El Budismo siempre ha mostrado un desinterés la procreación, que fue, después de todo, visto como el mecanismo mediante el cual los seres estaban encadenados a una ronda constante de renacimientos en el Samsara. Esto lo trajo en conflicto con las culturas indígenas de Asia oriental, donde, bajo la influencia del Confucianismo, la perpetuación de la línea de la familia era una obligación para con los ancestros; o el Sintoísmo, que desde sus inicios ha elogiado las fuerzas creadoras de la naturaleza. Sin embargo, aunque el Budismo antiguo mostraba poco interés en la procreación y nunca desarrolló un discurso al respecto, el Budismo Mahayana llegó a utilizar la poderosa imaginería que rodea el acto sexual como un dispositivo de hermenéutica. Desde el Siglo V en el norte de la India, aparecieron varias escuelas budistas que utilizaban imágenes sexuales como un medio de comunicar verdades metafísicas, tales como la no diferenciación de el Samsara y el Nirvana, el ser humano y el Buda, y figuras de Bodhisattvas fueron representados en actos sexuales y en unión con sus consortes femeninas. En ocasiones, estas representaciones fueron vistas más allá del simbolismo y las prácticas sexuales fueron integrados en sus rituales. Sin embargo, a diferencia de las prácticas sexuales yóguicas taoístas - diseñadas para promover una larga vida, las prácticas budistas no estaban destinadas a ser usadas sexualmente. 

La organización de los monasterios budistas en las comunidades sexualmente segregadas, a menudo situadas remotamente en las montañas, fomentó el desarrollo de un estilo específico de homoerotismo. La flexibilidad del Budismo con respecto a la sexualidad, como en otros aspectos de la naturaleza humana, deriva de la doctrina de Hoben (Upaya en sánscrito) o "medios hábiles", en el que las acciones no son juzgadas en sí mismas sino en términos de su motivación y conclusión. Dada la priorización del Budismo de la intención y consecuencia sobre el acto, fue posible que los monjes (para quien el compromiso sexual con las mujeres estaba prohibido) justificar (o quizás racionalizar) su compromiso sexual con otros hombres jóvenes en términos de la creación de un vínculo espiritual más profunda o duradera.

La historia del homoerotismo en el Budismo japonés es interesante porque muestra que el "género" como "sexualidad" no es un atributo fijo biológico. Más bien, tanto el sexo como el género son espectáculos culturales complejos que actúan con el cuerpo en lugar de realidades "biológicas" que surgen de dentro de el. En Japón, la bisexualidad y la homosexualidad siempre han sido ampliamente aceptados y bastante común, especialmente entre los monjes. Esto fue documentado por los primeros misioneros cristianos que llegaron a Japón. El sacerdote jesuita Francisco Cabral escribió en 1596 que "las abominaciones de la carne" y "hábitos viciosos" siempre han sido considerados en Japón como honorables". En la sociedad en general así como en los templos, la bi-sexualidad fue aceptada como normal y algunos monjes eran famosos por ser homosexuales. A pesar de las regulaciones en el Vinaya en contra de cualquier tipo de actividad sexual por parte de los monjes, el budismo en Japón desarrolló una actitud muy laxa hacia la expresión sexual por parte de los monjes, que ha dado lugar a la curiosa anomalía, ya que la mayoría de los monjes ahora se casan (y deben hacerlo para que la propiedad del templo sigua en la línea de la familia), y sólo  las monjas japonesas viven un estilo de vida usualmente célibe hoy día. Actualemente, Gozanze Myo se ha convertido en el patron de la comunidad homosexual, y es común ver su figura en clubes gays en Japón.

Desde su incepción en Occidente, el Budismo japonés ha atraído a un gran número de personas de todos los ambitos sociales, incluyendo a muchos homosexuales. Su aptitud abierta ante el tema y su ambiente de total inclusión, ha hecho que el Budismo japonés en Occidente siempre haya estado a la vanguardia activamente en favor de los derechos de las personas del mismo sexo. Lamentablemente, el Budismo chino y de otras partes del mundo no ve favorablemente la homosexualidad, así como los derechos de las mujeres. Un caso diferente es el de el Dalai Lama, quien en varias ocasiones se ha expresado favorablemente en torno al tema.

Es hora de que el Budismo en Puerto Rico tome un rol mucho más predominante y apoye abiertamente los derechos de todos por igual, independiente de su orientación sexual.