Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre las distintas escuelas de Budismo tradicional japonés. Esta página ha sido creada para aclarar dudas sobre el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología). La misma aspira a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto.


Wednesday, December 15, 2021

La Tesorería del Dharma de las Enseñanzas Perfectas y Completas: Las Enseñanzas del Shoshikan - Capítulo 1: Las Condiciones Externas (1)

El Shoshikan (Hsiao Chih-kuan), que se puede traducir como la "El Pequeño Tratado de la Calma y la Contemplación", fue uno de los primeros tratados de meditación jamás escritos. El mismo fue compuesto por el Gran Maestro Chih-i (Tendai Daishi), el fundador de la escuela Tientai (Tendai) en China. La escuela Tientai rescató el verdadero propósito y mensaje del Buda para el mundo, el cual había sido olvidado o ignorado por los eruditos budistas por siglos, y con ello, influyó enormemente el desarrollo del Budismo Mahayana en el Este de Asia. Este tratado fue un pequeño libro escrito por el Gran Maestro Chih-i para resumir los puntos importantes para la práctica de la meditación budista tradicional de Shikan, o Samatha y Vipassana. En esta serie de Lecturas estudiaremos extractos del Shoshikan del Gran Maestro Tendai y veremos cuáles son sus implicaciones para nuestra práctica budista y nuestra vida diaria.

La meditación budista Shikan, y de hecho, todas las prácticas budistas, pueden clasificarse como "Samatha" y "Vipassana". Como vimos, Samatha es la meditación o práctica budista pasiva, donde calmamos la mente y nos preparamos para poder contemplar la Verdadera Naturaleza de la Realidad. Vipassana, por otro lado, es cuando, una vez hemos calmado nuestra mente, podemos entrar activamente en la contemplación de la Verdadera Naturaleza de la Realidad, ya sea de forma directa, o indirecta, como por medio de visualizaciones, recitaciones del Nembutsu o mantras, o por otras formas de medtación activa, como la meditación caminando, etc. Es por esto que el Gran Maestro Chih-i, en su Introducción a su obra, el Shoshikan, nos dice que de todas las prácticas budistas - de todos los medios hábiles revelados por el Buda - la mejor de todas es la meditación Shikan.

Habiendo reflexionado sobre el verdadero propósito de la meditación en el camino budista, veamos ahora el primer capítulo del Shishikan.

I

Condiciones Externas

El primer capítulo del Shoshikan se llama "Condiciones Externas", y el mismo nos presenta cinco condiciones o cosas que debemos de hacer y mantener para poder practicar la meditación correctamente. Chih-i nos dice:

"Si un discípulo emprende la práctica de la meditación, y pone las lecciones de este libro en acción, debe estar en posesión de las cinco condiciones externas".

¿Cuáles son estas condiciones? Estas son: (1) Preceptos, (2) Alimentación, (3) Lugar de Meditación, (4) Distanciamiento del Mundo Convencional, y (5) Ser Selectivos con nuestras Amistades. Veámoslas con detalle y cómo podemos ponerlas en práctica en nuestra vida diaria.

"(1) Mantener los Preceptos (no matar, no robar, no tener relaciones sexuales ilícitas, no mentir, y no abusar de productos tóxicos como el alcohol), como se dicen los Sutras - que la obediencia a los Preceptos desarrolla la inteligencia y elimina el sufrimiento. Por lo que es el deber de todo discípulo el mantener los Preceptos puros. Sin embargo, hay tres tipos de discípulos que observan los Preceptos bajo diferentes condiciones. El primer tipo son los que, antes de convertirse, no han cometido ninguno de los “cinco delitos más altos”. Después, pasando a estar en contacto personal con algún Maestro, se le enseñan los Tres Santos Refugios y los Cinco Preceptos fundamentales que deben ser respetados por todos los seguidores fieles del Buda."

Como vemos, la Introducción del Shoshikan nos dijo que uno de los requisitos indispensables para la práctica de la meditación, y de checho, de toda práctica budista, es el Bodhicitta, el Deseo de Alcanzar el Despertar para el Beneficio de Todos los Seres Sintientes. Al igual que en el Makashikan, el cual estudiamos anteriormente, una de las condiciones para la práctica meditativa es el seguir los Preceptos. 

Los Preceptos son (1) No Matar, (2) No Robar, (3) No Abusar de la Sexualidad (interpretado como no realizar alguna conducta sexual contraria a las normas sociales adecuadas, como no cometer adulterio), (4) No Mentir, y (5) No Abusar de los Intoxicantes, como el alcohol y las drogas, al punto de cometer alguna transgresión a los Preceptos anteriormente mencionados. Estos Preceptos datan del tiempo del Buda, y siguen sindo seguidos hasta nuestros días como uno de los elementos indispendsables del Budismo. Los Preceptos reflejan la conducta de una vida iluminada, y si se siguen correctamente, pueden hacer que la sociedad viva en paz y armonía. Al mismo tiempo, la disciplina de mantener los Preceptos es parte del camino hacia la Iluminación. Cuando comenzamos a trabajar con los Preceptos, nos encontramos "rompiéndolos" o profanándolos una y otra vez. Es por ello que, si los rompemos, debemos arrepentirnos sinceramente, y poco a poco, seguir trabajando para poder encarnarlos en nuestra vida diaria naturalmente.

Los Preceptos son recibidos en la ceremonia de la Toma de Refugio, que puede ser considerada como la "Confirmación" budista, que es donde una persona devota acepta los Tres Tesoros del Buda, el Dharma y la Sangha, recibe los Cinco Preceptos, y su nombre budista.

Los Tres Tesoros igualmente datan del tiempo del Buda, al igual que la Toma de Refugio. Desde el inciio del Budismo, estos dos elementos son los únicos necesarios para ser considerado un budista. Veamos un poco con más detalle los Tres Tesoros.

El primer tesoro, el Buda, es el Buda Shakyamuni, quien fue el fundador del Budismo en este mundo y es nuestro principal maestro. Pero el Buda es mucho más que eso. Como hemos visto anteriormente, el Buda es igualmente el Buda Eterno, el Dharmakaya, el Alma del Universo, la Energía de Vida, quien encarnó en el mundo por compasión de sus criaturas para revelar el Dharma, aliviar el sufrimiento, y mostrarnos el camino para regresar a nuestro Verdadero Hogar, el Nirvana. Pero el Buda es también la Naturaleza Búdica que reside dentro de todos y cada uno de nosotros, pues todos somos emanaciones del Cosmos. Es por eso que todos poseemos la capacidad de alcanzar la Budeidad.

El segundo tesoro, el Dharma, son las enseñanzas dadas por el Buda en sus más de cuarenta años de predicación en el mundo, las cuales fueron preservadas oralmente por siglos, y que luego fueron recopiladas en los Sutras, y expandidas en los Shastras o comentarios de los grandes maestros. Pero Dharma es también la Ley de Causa y Efecto y nuestro compás de la vida, y últimamente, nuestra verdadera misión: la de salvar a todos los seres sintientes y hacer de este mundo una Tierra Pura, y transformar el Sufrimiento, la Impermanencia, la Impureza y el No-Ser con la Felicidad, la Eternidad, la Pureza y el Verdadero Ser.

El tercer tesoro, la Sangha, es la comunidad de sacerdotes (monjes y monjas) y de laicos creyentes que siguen y ponen en práctica las enseñanzas del Buda. Pero Sangha, en su concepción más amplia, son todos los seres sintientes en el Cosmos.

Dado a que creamos mal karma y perpetuamos nuestro sufrimiento, el Buda, en su infinita compasión, nos reveló la sabiduría del Dharma para ayudarnos a trascender nuestro ser finito y falso y realizar nuestro Verdadero Ser - la total interconexión con todos y con todo. Para poder vivir de acuerdo con nuestra Unidad Fundamental, debemos observar cuidadosamente los Preceptos. 

"Si no hay ningún obstáculo después de la conversión, se le enseña a mantener a los Diez Preceptos adicionales de los Discípulos. Después, dependiendo si son monjes o monjas, se les enseña a observar todo el espíritu de los Preceptos. Si después de la conversión son capaces de mantener los Preceptos puros, tanto en letra como en espíritu, se consideran dignos seguidores del Buda y seguramente comprenderán el Dharma del Buda a través de su fiel práctica del Dhyana. Es como si sus vestiduras hubiesen sido perfectamente blancas y estuvieran listas para teñirse."

Es gracias al Gran Maestro Saicho (Dengyo Daishi), el fundador de la escuela Tendai en Japón, el que hoy día, todas las escuelas de Budismo japonés se basan en los 10 Preceptos como plataforma de ordenación. Saicho creía que los preceptos debían de adaptarse a las circusntancias, personas, tiempo y lugar. Esto ha sido desde siempre una característica fundamental del Budismo en general. Luego de la muerte de Saicho, surgieron muchas disputas sobre si se debían de complementar los Preceptos Bodhisattvas o si se debía de reinstituír el Vinaya, pero todas estas cuestiones fracasan ante el deseo de mantener la esencia y la visión del fundador.

Como mencionamos anteriormente, en el Budismo Tendai, cuando una persona toma el Refugio, se le confieren los Cinco Preceptos laicos. Cuando una persona se ordena como novicia, entinces, recibe los Diez Preceptos. Y cuando un novicio se sordena como sacerdote, recibe los 52 Preceptos Bodhisattvas. Tanto el novicio como el sacerdote deben de pasar 21 días en confesión frente a los Budas y Bodhisattvas, además de realizar 3,000 postraciones y otras acciones de purificación para recibir los Preceptos.

Los 10 Preceptos Mayores son:

1. Me abstengo de tomar la vida.
2. Me abstengo de tomar lo que no es mío.
3. Me abstengo de una conducta sexual indebida.
4. Me abstengo de mentir.
5. Me abstengo de tomar intoxicantes que me induzcan a romper mis votos.

Luego, como menciona el Shoshikan, pueden tomar los siguientes cinco votos también:

6. Me abstengo de no hablar de las faltas de la comunidad.
7. Me abstengo de alabarme a mi mismo y de hacer menos de los demás.
8. Me abstengo de ser avaro y seré generoso.
9. Me abstengo de caer en la ira y seré harmonioso.
10. Me abstendré de difamar las Tres Joyas (el Buddha, el Dharma y el Sangha).

Además de estos Preceptos, los Preceptos del Sutra de la Red de Brahma establece otros 48 Preceptos Menores, que son dados en la Ordenación del Bodhisattva en la escuela Tendai. Por supuesto, estos Preceptos fueron modificados par seguir su espíritu, y no su letra, desde el tiempo del Gran Maestro Saicho. Estos son los Preceptos a los que alude el Shoshikan. Veámoslos con un poco de detalle.
  1. Me comprometo a respetar a mis maestros y amigos en el Dharma - uno debe de respetar a sus maestros en el Dharma, quienes son como nuestros padres, y a sus amigos o compañeros en el Dharma, quienes son como nuestros hermanos, pues depende de nosotros la continuidad del Dharma para la posteridad, y la realización de la misión del Buda en el mundo.
  2. Hago el voto de abstenerme de consumir sustancias intoxicantes, si estas me llevarían a romper mis votos - como menciona el Precepto, no es que uno no pueda consumir alcohol, es que si uno lo hace, lo debe hacer, como todo, con moderación.
  3. Hago el voto de abstenerme de comer carne siempre que pueda - esto es para tratar de cumplier en la mejor medida posible con el primer Precepto de No Matar. Aunque los monjes budistas en las escuelas japonesas consumen carne, lo hacen en la menor medida posible, toman una gran serie de consideraciones, como la fuente de la carne y sus políticas, y cuando se consume, se consume con total agradecimiento y con el compromiso de que esos alimentos serán consumidos para progresar en nuestro Despertar y el de los demás.
  4. Hago el voto de abstenerme de consumir ingredientes en la comida que afecten a los demás - este voto se refiere a hierbas e ingredientes que, en entornos monásticos, podían causar mal olor.
  5. Me comprometo a instar a los seguidores que se rebelaron a arrepentirse de sus pecados - si bien el lengiaje del Precepto es oscuro, a lo que se refiere es a tratar de instar a los que rompen los Preceptos a seguirlos. 
  6. Me comprometo a solicitar el Dharma y hacer ofrendas a la visita de miembros de la Sangha - esto se refiere a nunca abandonar el estudio del Dharma, y de apoyar en todo lo posible al templo, los monjes, y la famlia de la Sangha.
  7. Me comprometo a siempre hacer un esfuerzo para asistir a conferencias del Dharma - todos los templos hacen ciclos de lecturas sobre los Sutras o los grandes tratados de grandes maestros. Es importante siempre refrescarnos con el agua de vida del Dharma, y usarlo como mapa y guía en el mar de la vida.
  8. Me comprometo a no dividir el Dharma en doctrinas separadas - esta es una regla muy impirtante, y que la escuela Tendai se ha tomado muy a pecho. No podemos dividir el Budismo en diferentes escuelas rivales, sino siempre buscar lo que nos une. Esa no fue la intención ni el mensaje - ni el legado - del Buda, sino todo lo contrario; todos somos un solo Buddha Dharma.
  9. Me comprometo a dar siempre atención a los enfermos y a los necesitados - el Budismo nos exige mostrar una gran compasión por los más necesitados ,como los enfermos, las viuddas y los niños. Pero por enfermos y necesitados también se entiende aquellos enfermos por las ilusiones y las aflixiones físicas, mentales y espirituales.
  10. Hago el voto de abstenerme del almacenamiento de armas que destruyan la vida - el Budismo tiene una larga historia de no-violencia o Ahimsa, y esto se ve en su renuencia a poseer armas. Sin embargo, las circunstancias son diferentes, y el Budismo tiene una posición neutral ante este Precepto. Las armas pueden ser usadas, como toda herramienta o instrumento, de formas positivas o negativas. Después de todo, los monjes Shaolin son budistas, y la escuela Tendai fue la originaria de la tradición japonesa de los Sohei o monjes guerreros que formaron armadas para defender el Monte Hiei en el medioevo japonés. 
  11. Hago el voto de abstenerme de servir como emisario de los militares - a diferencia de un grupo de monjes guerreros que defienden el Dharma, el templo, los monjes y los creyentes y sus familias, un emisario es una persona que vende sus servicios bélicos por dinero, y esto sí está vehementemente condenado.
  12. Hago el voto de abstenerme de actos que limitan la libertad de los demás - no podemos cohartar la libertad de palabra, religión o civil de los demás. Debemos siempre velar porla igualdad de derechos de todos.
  13. Hago el voto de abstenerme del discurso difamatorio y calumnioso - no podemos hablar o escribir nada falso de nadie.
  14. Hago el voto de abstenerme de actos, que puedan lesionar o matar a los seres vivos - debemos de velar porque todos nuestros actos en pensamiento, palabra y mente sean cónsonos con el primer precepto de No Matar.
  15. Hago el voto de sólo enseñar doctrinas que conducen al desarrollo de la mente Bodhi - solo podemos promulgar enseñanzas y prácticas que san conductivas al Despertar, no que continuen sumiendo a las personas en la oscuridad de la ignorancia, ni en el océano tormentoso de las ilusiones.
  16. Prometo, primero entender completamente, y luego a enseñar claramente el Dharma - pero antes de enseñar a otros el Dharma, debemos asegurarnos que lo hemos comprendido correctamente. Es por ello que debemos de estar siempre bajo la guía de un monje o maestro genuino.
  17. Hago el voto de abstenerme de obtener beneficios personales al enseñar el Dharma - es importante no poner obstáculos al momento de predicar el Dharma. Es por ello que es costumbre no cobrar po el mismo. Todos los seres deben tener igual acceso a las enseñanzas para su salvación.
  18. Me comprometo a servir siempre como un maestro adecuado aun cuando somos un moje budista ordenado en un linaje auténtico ,debemos velar en todo momento de no desviarnos de la doctrina budista, ni enseñar el Dharma de acuerdo con nuestras preconcepciones e ideas personales.
  19. Hago el voto de abstenerme del discurso de doble lengua - esto es, no debemos ser hipócritas.
  20. Me comprometo a liberar a todos los seres sintientes - debemos de asegurarnos de la igualdad de oportunidades y derechos de todos los seres sintientes, así como que no sufran y no se cometan injusticias.
  21. Hago el voto de abstenerme de la violencia y la venganza - la violencia y la venganza solo siembra más violencia, y crea un ciclo que no se acaba ni interrumpe. Solo el perdon y la justicia pueden acabarlo. Esto lo leemos en el Dhammapada, cuando el Buda dice: "En este mundo, el odio nunca ha disipado el odio. Sólo el amor disipa el odio. Esta es la ley, antigua e inagotable". El odio, de hecho, nunca ha disipado el odio. Solo el amor disipa el odio. El odio solo conduce a la venganza y la venganza conduce a más odio. Se pone en marcha un ciclo de sufrimiento que puede continuar. Igualmente, el Gran Maestro Saicho iguamente nos dice: "Si respondemos al rencor con rencor, nuestro rencor no será expiado, pero si respondemos al rencor con amabilidad, nuestro rencor será expiado". Hoy en día, muchos lugares del mundo dan una triste evidencia de esta verdad. 
  22. Hago el voto de abstenerme de arrogancia y siempre seguir el Dharma - a veces deseamos seguir nuestro ego y no las enseñanzas de los Budas y los maestros. Cuando esto sucede debemos de reflexionar profundamente y encontrar el Camino Medio.
  23. Me comprometo a enseñar el Dharma con generosidad y un corazón abierto - debemos de tener las manos siempre abiertas y compatir el Dharma con todos los seres sintientes sin distinción.
  24. Me comprometo a practicar las enseñanzas del Buda – Dharma - pero no solo debemos de estudiar y enseñar el Dharma, sino que debemos igualmente, de forma balanceada, de ponerlo en práctica.
  25. Me comprometo a ser un líder hábil de la asamblea - este es un Precepto específico de los mojes y los líderes de Sangha, para que reflexionamos continuamente sobre nuestro rol y nuestra responsabilidad, y busquemos siempre ser mejores personas y ejemplos del Dharma.
  26. Me comprometo a compartir todas las ofrendas hechas al Dharma o la Sangha - este es otro Precepto para los monjes, que les pide compartir toda ofrenda con los demás.
  27. Me comprometo a no aceptar invitaciones discriminatorias que sean injustas o sesgadas - este es otro Precepto para los monjes, que pide que no sean discriminantes ni tengan favoritismos, ni acepten invitaciones indebidas - como de féminas o varones de interés ulterior.
  28. Me comprometo a no emitir invitaciones discriminatorias - de igual forma, el monje no debe de realizar invitaciones discriminatorias, favoritistas, o ulteriores a otras personas. 
  29. Me comprometo a no participar en los medios de vida inadecuadas - no debemos de participar en medios de vida - trabajos, oficios o pasatiempos - que no sean acordes con el Dharma, como la cacería deportiva.
  30. Me comprometo a permanecer neutral en los asuntos de la Sangha.
  31. Me comprometo a rescatar a los clérigos junto con los objetos sagrados del Dharma.
  32. Juro ecuanimidad y no perjudicar a ningún ser sintiente.
  33. Me comprometo a no participar en las actividades que tienen por objeto inducir un comportamiento lujurioso.
  34. Me comprometo a mantener siempre la mente Bodhi - debemos siempre mantener en mente el Bodhicitta, el Deseo de Alcanzar el Despertar por el Bien de Todos los Seres Sintientes.
  35. Me comprometo a hacer grandes votos - por grandes votos, este Precepto se refiere a los Cuatro Votos del Bodhisattva de: Salvar a Todos los Seres Sintientes, por Innumerables que Sean; Dominar Todas las Pasiones, por Innumerables que Sean; Estudiar el Dharma, por Profundo que Sea; y Alcanzar el Despertar, por Difícil que Sea.
  36. Me comprometo a hacer resoluciones firmes - una vez realizamos los Cuatro Votos del Bodhisattva, debemos de perseverar y esforzarnos por cumplirlos.
  37. Me comprometo a evitar viajar a lugares peligrosos - esto es, si bien los Budas, Bodhisattvas y deidades nos protegen, no debemos de exponernos innecesariamente al peligro.
  38. Me comprometo a respetar el orden jerárquico de la Sangha - esto es, no debemos de adjudicarnos logros no alcanzados, ni tratar de ponernos por encima de alguien en la orden monástica.
  39. Me comprometo a cultivar méritos y sabiduría - cada vez que hacemos algo positivo, acumulamos méritos, lo cual repartimos en Eko o en transferencia de méritos a todos los seres sintientes. Pero también obtenemos sabiduría en la forma de virtudes, y esos se quedan con nosotros toda la vida.
  40. Me comprometo a no discriminar en conferir los Preceptos - esto se refiere a la no discriminación anteriormente mencionada, pero también se refiere a reconocer la Unidad Fundamwntal en todo momento.
  41. Prometo no volver a enseñar en aras de la ganancia - no es costumbre cobrar dinero por el Dharma, pues esto lo hace innaccesible a muchos.
  42. Me comprometo a no dar los Preceptos a las personas malvadas - aunque no discriminamos, tratamos de no dar los Preceptos a personas malvadas, pues esto da una mala imagen a la orden budista, y hace daño a la Sangha. Es importabte primero encaminarlos por el camino del bien, ayudarlos a alejarse del mal, y purificar sus mentes. Entonces pueden recibir los Preceptos.
  43. Hago el voto de no pensar en la violación de los Preceptos - todo karma es generado por nuestros pensamientos, palabras y acciones. El pensamiento precede la palabra y la acción. Ppr ello, es mejor ni siquiera pensar en violar los Preceptos.
  44. Me comprometo a honrar a los Sutras y los códigos morales - esto es, debemos de sostener en alto las palabras doradas del Buda, contenidas en los Sutras, y las enseñanzas de los Grandes Maestros, contenidas en los Shastras o Tratados.
  45. Me comprometo a enseñar a todos los seres sintientes - debemosde compartir el Dharma y la bendición ilimitada con todos los demás, y hacer el voto de salvar a todos los serres sintientes.
  46. Me comprometo a no predicar [el Dharma] de una manera inapropiada - esto es, además de lo tocado anteriormente, no debemos de presenrar algo que no es el Dharma como Dharma, ni predicarlo de forma no acorde con el mismo.
  47. Hago el voto de apoyo constante al Dharma - debemos de apoyar constanteenre el Dharma.
  48. Me comprometo a no destruir el Buddha- Dharma - finalmente, si guardamos todos los Preceptos, permitiremos que el Dharma continue en el mundo para siempre. 
La Fe es un requisito esencial al recibir los Preceptos. Hay que tener fe en: (I) la ley de causa y efecto, el camino budista, y en la eficacia de los Preceptos; (II) en que la mente de uno mismo y todos los seres contiene la naturaleza Búdica, creer que las buenas acciones producen buenos resultados, que estos resultados son eternos, jubilosos, puros y verdaderos.
 
Dado a que el Budismo no es una religión étnica, nadie nace siendo budista. Uno se convierte en un budista cuando acepta los Tres Tesoros: el Buda, el Dharma y el Sangha; y recibir los Preceptos como guías éticas para el diario vivir. Los Preceptos Bodhisattvas difieren del Vinaya grandemente, ya que se basan en la Naturaleza Búdica inherente en todos los seres. Cuando despertamos a la realidad de que todo está interconectado con todo, como joyas en la Red de Brahma, vemos que existimos gracias a la gracia de muchos otros seres. Sólo podemos existir en relación con todo lo demás. Esta realidad es la fuente de los Preceptos.

Si bien es esperado que todos sigamos los Preceptos correctamente, ¿qué pasa cuando los transgredemos? Esto es precisamente lo que el Shoshikan toca ahora en el segundo grupo de seguidores budistas.

"El segundo tipo de seguidores son los que guardan los Preceptos principales, pero no siguen muchos de los menos importantes, pero, debido a su práctica de la meditación, están arrepentidos. Estos son reconocidos como seguidores puros de los Preceptos, también, y pueden progresar en la práctica de la meditación y en el logro de la inteligencia: es como si sus vestiduras, que aunque estaban manchadas y sucias, pudieran ser usadas de nuevo después del lavarlas."

Aquí el Gran Maestro Chih-i se dirige a algunos de nosotros, quienes podemos guardar los Preceptos, pero aun así, los rompemos. Esto es especialmente cierto para nosotros quienes vivimos en la era de Mappo, la Era Final del Dharma, donde los Preceptos son guías pero no requisitos.

En el Budismo, existe la doctrina de los Tres Periodos de la Ley o las Tres Eras del Dharma. Estos son: (1) el Primer Día de la Ley o Dharma, el Medio Día de la Ley, y el Ultimo Día de la Ley. Estos son los tres períodos o etapas consecutivas en las que se divide el tiempo que sigue a la muerte de un Buda. Estos también se conocen como los períodos de la Ley Correcta, la Ley de Falsificación y la Ley Decadente (o la Ley Final). 

Durante el Primer Día de la Ley, también conocida como la "Era del Dharma Correcto", prevalece el espíritu del Budismo y la gente puede alcanzar la Iluminación a través de su práctica. Durante el Día Medio de la Ley, también conocida como la "Era del Dharma de la Semblanza", aunque el Budismo se establece firmemente en la sociedad, se formaliza cada vez más y menos personas se benefician de él. En el Último Día de la Ley, también conocida como "la era degenerada del Dharma", las personas están contaminadas por los tres venenos de la codicia, la ira y la necedad, y pierden su aspiración por la Iluminación; El Budismo mismo pierde el poder de conducirlos a la Budeidad. Hay varias explicaciones de la duración de los tres períodos posteriores a la muerte del Buda Shakyamuni. Uno describe el Día Primero y el Día Medio como cada uno de mil años, y otro, quinientos años. Un tercer relato tiene el Día  Primero que dura mil años y el Día Medio quinientos años; y un cuarto establece que el Día Primero dura quinientos años y el Día Medio mil años. Todas las cuentas coinciden en que el Último Día continuará durante diez mil años. En China, la muerte del Buda Shakyamuni se situó en el año 52 del reinado del rey Mu (949  AEC) de la dinastía Chou, y el período del Primer Día se definió como quinientos años y el del Día Medio como mil años. En consecuencia, se creía que el Último Día había comenzado a mediados del Siglo VI. En Japón, la muerte del Buda Shakyamuni se colocó en el mismo año que en China, pero se aceptó un relato que define cada período del Primer Día y el Día Medio como mil años, y se creía que el Último Día había comenzado en 1052. 

De acuerdo con la doctrina de los Tres Periodos del Dharma, en el Ultimo Día de la Ley no es necesario guardar los Preceptos, sino tratar de guirarnos por ellos y poner las enseñanzas en práctica en la mejor medida posible. Le fe tiene supremacía sobre el estudio y la práctcia. No obstante, dado a que  todos los seres aun poseen la Naturalea Búdica, la cual es irradicable e impoluta, todos aun podemos alcanzar la Iluminación.

Esta fue la base que uso el Gran Maestro Saicho en Japón para administrar los Preceptos del Bodhisattva en espíritu, y no en letra, en vez de la estricta adherencia a los Preceptos Hinayana que dominaron los Primeros dos días de la Ley. En su famoso tratado titulado "Una Vela para el Ultimo Día de la Ley" (Mappo Tomyo Ki), Saicho escribió: "Hay tres períodos en el Dharma. También hay tres tipos de personas. Las instrucciones relativas a las enseñanzas y los Preceptos surgen y desaparecen según la época, y las palabras que repudian o alaban la observancia de los Preceptos se emplean o se desechan según la audiencia." Dado a que estamos en el Ultimo Día de la Ley, seguimos el espíritu, y no la letra, de los Preceptos del Bodhisattva.

El Gran Maestro Chih-i en su Shoshikan expande sobre el Arrepentimiento en su tratamiento del tercer tipo de seguidores que detalla a continuación:

"El tercer tipo de seguidores son los que se le han enseñado a guardar los Preceptos, pero que no logran mantener incluso los más importantes y que, por el contrario, están rompiendo tanto los más importantes como los menos importantes. De acuerdo con las enseñanzas Hinayana, no hay forma de eliminar las manchas causadas por las Cuatro Violaciones Principales (cualquier tipo de asesinato, el robo, la lujuria y el engaño). Pero en los servicios Mahayana encontramos ceremonias para la purificación de estos delitos siempre que haya evidencia de arrepentimiento sincero y remordimiento. Los Sutras enseñan que hay dos tipos de conversos “saludables”, es decir, aquellos que no han cometido delitos y los que luego de haber cometido delitos se arrepienten con sinceridad. El penitente debe poseer diez indicaciones de su sinceridad: (a) una clara comprensión y aceptación de la causa y el efecto de su delito. (b) El tener temor y remordimiento a causa de el mismo. (c) Sentir humillación. (d) Buscar un medio para la purificación, y cuando lo encuentra en los sutras Mahayana estar dispuesto a realizarlo. (e) Una confesión franca de su culpabilidad. (f) Interrumpir la corriente de sus pensamientos relacionados con el delito. (g) Aprovechar el valor de la protección que le ofrece el Dharma. (h) Desear la emancipación de todos los seres sintientes y renovar su promesa de ayudar a salvarlos a todos. (i) Mantener continuamente en cuenta la inexistencia de la ofensa y el arrepentimiento."

Como vemos, el antidoto para el rompimiento de los Preceptos es el Arrepentimiento. En su Tratado sobre "Una Vela para el Ultimo Día de la Ley", el Gran Maestro Saicho continúa diciendo:

"En el rollo nueve del Sutra de la Gran Colección, se afirma que hay ocho niveles de tesoros invaluables: el Tathagata, el Pratyekabuddha, el Shravaka, así como los practicantes que han alcanzado un estado de concentración, el que guarda los Preceptos, el que rompe los Preceptos y el monje nominal sin los Preceptos. En este orden, todos se convierten en tesoros invaluables durante el tiempo del Verdadero Imitativo y Último Día del Dharma. Los primeros cuatro pertenecen al tiempo del Verdadero Dharma, los tres siguientes pertenecen al tiempo del Dharma Imitativo y el último pertenece al tiempo del Último Día del Dharma. Por esta razón, podemos ver claramente que los monjes que violan los preceptos y los monjes que no los guardan son verdaderos tesoros."

¿Qué debemos de hacer cuando rompemos un Precepto? El Shoshikan, y los Sutras, nos dicen que debemos arrepentirnos. Si lo hacemos de todo corazón, es como si hubiesemos manchado nuestras ropas y luego las hubiesemos lavado. En ese momento, somos personas que hemos mantenido puros los Preceptos. El Shoshikan nos provee diez elementos para un verdadero Arrepentimiento:  

(a) Una clara comprensión y aceptación de la causa y el efecto de su delito. Esto es, debemos saber que hemos roto un Precepto o cometido un pecado, y debemos de ser conscientes y responsables de su causa y sus consecuencias, y debemos buscar enmendarlo.

(b) El tener temor y remordimiento a causa de el mismo. Esto debe de causarnos incomodidad y remordimiento. Debemos estar arrepentidos sinceramente. Esto es,  debe (c) Sentir humillación. 

(d) Buscar un medio para la purificación, y cuando lo encuentra en los Sutras Mahayana estar dispuesto a realizarlo. Toda trangresión, si es sinceramente y de todo corazón arrepentida, puede ser purificada. Esto no significa que se escapan de sus consecuencias. Muy por el contrario. Esto significa que uno va a enfrentarlas con total respinsabilidad y va a hacer todo lo posible para corregirlo. Muchas veces, esto comienza con (e) Una confesión franca de su culpabilidad. Luego, uno toma pasos proactivos para corregirlo.

(f) Interrumpir la corriente de sus pensamientos relacionados con el delito. Todas las transgresiones comienzan en lamente. Si detenemos su origen n nuestra mente, podemos prevenir la comisión de otras transgresiones en el futuro. Para ello, debemos de (g) Aprovechar el valor de la protección que le ofrece el Dharma. El Dharma es nuestro mapa en la vida, y si esrudiamos a profundidad, ponemos en práctica y tenemos fe en el Dharma, lograremos vivir vidas felices y en armonía.

Finalmente, uno debe de (h) Desear la emancipación de todos los seres sintientes y renovar su promesa de ayudar a salvarlos a todos. Y (i) Mantener continuamente en cuenta la inexistencia de la ofensa y el arrepentimiento.

Nadie puede evitar dificultades o problemas al guardar los Preceptos. El Budismo no nos impide tener problemas, sino que nos anima a construir la felicidad en medio de la realidad, a crecer, mejorar y ser más fuertes mientras enfrentamos los desafíos de la vida. Si rompemos los Preceptos - aunque a manera de práctica debemos intentar guardarlos lo mejor posible - debemos de arrepentirnos de todo corazón e intentar no volverlo a hacer. Cuando lo hacemos, nos dice el Sutra del Loto, "entonces la multitud de pecados, como la escarcha o el rocío, pueden ser borrados por el sol de la sabiduría".

"Si un penitente muestra estas evidencias de su sinceridad, se debe preparar un altar con adornos solemnes y puros. Entonces, usando ropa limpia, debe ofrecer flores e incienso frente a la imagen del Buda. Luego debe de continuar con esta práctica como evidencia de su arrepentimiento por un período de una semana, o tres semanas, o un mes, o tres meses, o incluso un año, o siempre que la concepción de la culpabilidad permanezca en la mente."

Ahora, el Shoshikan nos provee un breve Ritual de Arrepentimiento basado en el Sutra del Loto. No es necesario seguir estas instrucciones al pie de la letra, pero nos sirve como guía para aceptar nuestras transgresiones, confesarlas, arrepentirnos, y hacer el voto de tomar pasos proactivos para no cometerlas en un futuro, reformarnos, y volver a  nuestra pureza innata.

Podemos preguntarnos: ¿cómo sabremos que hemos purificado nuestra ofensa? Chih-i nos contesta:

"Pero usted se puede preguntar, ¿cómo vamos a saber que nuestra ofensa ha sido disipada? Cuando nos arrepentimos sinceramente de acuerdo con los ritos como se indicó anteriormente, vamos a experimentar muchas emociones diferentes que darán testimonio de ello. En el curso de nuestra práctica de arrepentimiento podemos sentir que nuestro cuerpo y nuestra mente se encuentran en un estado de vivacidad y ligereza, y en nuestros sueños veremos buenas visiones; o vamos a ver signos maravillosos y buenos augurios, o sentiremos que desarrollamos pensamientos auspicios. O sentimos nuestro cuerpo como si fuera una nube flotando en el aire, o como si cuando estamos practicando la meditación, estábamos sentados en una sombra proyectada por nuestro cuerpo. Bajo todas estas condiciones, poco a poco entenderemos los aspectos de la meditación, y de repente, podremos alcanzar la Iluminación. Entonces entenderemos el significado de todos los fenómenos, y por otra parte, obtendremos una concepción más profunda del significado y la importancia de las enseñanzas que hemos escuchado y leído en los Sutras. No habrá más penas ni preocupaciones en nuestras mentes a medida que entramos en un disfrute más profundo del Dharma. Vamos a reconocer en todas estas experiencias una manifestación y testimonio de nuestra purificación, tras la violación de los Preceptos, que ha sido un obstáculo en nuestra práctica de la meditación. De ahora en adelante, manteniéndonos cerca de los Preceptos, podemos practicar correctamente la meditación y los demás verán que hemos sido purificados. Es como si el manto que había estado sucio hubiese sido limpiado y reparado y teñido recientemente."

Cuando rompemos los Preceptos, debemos arrepentirnos y tomar pasos proactivos para remediarlo. Luego, nos adentramos en la meditación y contemplamos el Verdadero Aspecto de la Realidad, y como  nos dice el Sutra del Loto, "entonces la multitud de pecados, como la escarcha o el rocío, pueden ser borrados por el sol de la sabiduría". Esto es porque el arrepentimiento nos permite regresar a nuestra pureza innata, nos permite accesar nuestra Naturalaza Búdica, la cual es incorruptible, y al conectar con ella, comulgamos con el Buda Eterno, nuestra Fuente Oroginal. Al accesar el Dharmakaya, por medio dela meditación, nos perfumamos con el Dharma, y esto nos ayuda a encaminar nuestros pensamientos, palabras y acciones. Como nos dice Chih-i, ""es como si el manto que había estado sucio hubiese sido limpiado y reparado y teñido recientemente."

No obstante, hay veces que estamos muy sumidos en nuestros patrones habituales, y no importa cuánto nos arrepentimos, nos sentimos insatisfechos, rotos, pecadores. Si bien pudimos haber sido perdonados por los Tres Tesoros y por otros, no nos hemos perdonado a nosotros mismos. Entonces, estas transgresiones se vuelven los fantasmas y los demonios que nos acechan y agobian en nuestra práctica de la meditación y la vida diaria. ¿Qué hacemos en essas circunstancias?

"Si alguien, después de haber violado los Preceptos principales, siente que ello va a obstaculizar su práctica exitosa de la meditación, debe ir ante la imagen del Buda y con humildad sincera debe de hacer una confesión franca de su violación. Este método de practicar el arrepentimiento, aunque no es la forma que se muestra en los Sutras, sin embargo, le permite eliminar su sentimiento de culpabilidad y reanudar su práctica de la meditación, sentarse con la espalda recta y con determinación, comprendiendo que sus actos erróneos no tienen naturaleza propia independiente y teniendo en cuenta la realidad de los Budas en todas las seis regiones. Si sus pensamientos se deslizan fuera de su práctica, deja que se levante y vaya ante una imagen de los Budas y con humildad y un corazón sincero, debe de ofrecer incienso, realizar su confesión, recitar los Preceptos y los Sutras Mahayana. Los obstáculos en la práctica de la meditación se borrarán gradualmente, la tentación de violar los preceptos será superada, y progresará en la práctica del Dhyana. En el Sutra del “Maravilloso Expediente” está escrito:

"Si alguien ha cometido algún delito, entra en una gran agonía del espíritu, y sinceramente desea purificarse, no hay mejor manera entonces que la práctica de la meditación."

Aquí, el Gran Maestro Chih-i nos dice que si no nos sentimos perdonamdos o que hemos restaurado los Preceptos - si no nos hemos perdonado a nosotros mismos - debemos de confesar nuestras transgresiones ante una imagen o estatua del Buda. 

Cuando aprendemos del Budismo, el Dharma, y vemos las acciones compasivas de los Budas y Bodhisattvas por nuestra salvación, nos sentimos conmovidos, y a su vez, iluminamos los aspectos más oscuros de nuestro corazón y nuestra mente. En ese instante, gracias al Bodhicitta, surge dentro de nosotros el deseo de arrepentirnos por todos nuestros malos pensamientos, palabras y acciones que hemos cometido en esta vida y en nuestras vidas pasadas. Desde el pasado lejano, hemos generado un mal karma por nuestras malas acciones, palabras y pensamientos, y hemos sufrido y hecho sufrir a otros. Este sentimiento surge dado a la actividad dinámica del Buda, el Universo, el cual ha estado operando incansablemente por nuestro Despertar, pero solo ahora hemos abierto nuestras mentes y corazones para sentirlo. 

"Se debe buscar un lugar amplio y tranquilo, sentarse con la mente decidida y concentrada, y recitar los Sutras Mahayana. De este modo, poco a poco se librará del pensamiento de culpabilidad y con el tiempo volverá al Dhyana y el Samadhi."

Es por eso que en el Budismo, practicamos el Arrepentimiento (Sange) todos los días durante el Servicio Diario, nos comprometemos a no volver a tener estos malos pensamientos, palabras y acciones, y decidimos tomar pasos proactivos para enmendarlos.

Continuaremos nuestra exploración de las cinco Condiciones del Shishikan en la próxima entada de esta serie.