Tuesday, May 31, 2016

El Despertar: Descubriendo la Luz y la Compasión del Buda



El Buda enseñó 84,000 caminos que conducen al Despertar. Este es un número simbólico para los innunerables deseos que debemos de superar en muestro camino a la Iluminación. De todos estos caminos, el Budismo de la Tierra Pura es especial.

El Budismo Tendai Tierra Pura se basa en el Buda Amida. Durante los 80 años que el Buda Shakyamuni - el Buda histórico - estuvo predicando en la Tierra, el Buda mostró innunerables formas de superar nuestros deseos y remover la oscuridad de la ignorancia que nos impide ver nuestros limitados puntos de vista y nuestras pasiones ciegas, las cuales nos atan al ciclo interminable de nacimientos y muertes del Samsara. De sus muchos discursos, recolectados en los Sutras Mahayana, encontramos los Sutras de la Tierra Pura del Buda Amida.

El Buda Shakyamuni, en tres ocasiones, contó la historia sagrada de cómo el Bodhisattva Dharmakara hizo 48 votos y con el poder de sus méritos y virtudes - por compasión por todos los seres - creó una dimensión fuera del espacio y el tiempo, fuera de este mundo de sufrimiento - para que todos los seres que no contaban con las capacidades o las condiciones para abandonar su vida secular y dejarlo todo atrás pudieran renacer en su Tierra Pura, un lugar creado especialmente con las condiciones perfectas que conducen al despertar, y alcanzar la Iluminación en una sola vida.

Una vez, en un tiempo muy lejano, en el principio del tiempo, existió un hijo de un rey, quien se conmovió enormemente tras ver el sufrimiento de los seres en el mundo. Este príncipe decidió dejarlo todo: su estatus, sus riquezas, su reino, para irse a estudiar con el Buda Lokeshvaraja. 

Mientras estudiaba con el Buda Lokeshvaraja, le pidió que este le mostrara todos los reinos de los Budas en el universo. Tras verlos todos, hizo 48 votos, donde exponía su compromiso de crear un lugar donde todos los seres que así lo desearan pudieran renacer y alcanzar la Iluminación Suprema, lejos del sufrimiento, en la Tierra Pura de la Felicidad. 

Allí, el agua de los estanques predican el Dharma, el sonido de los pájaros nos recuerdan los Tres Tesoros y el viento en los árboles nos recuerdan la impermanencia y la eternidad. Una vez renacen allí, los seres alcanzan el estado de no-retorno y estan garantizados de alcanzar el Despertar en una sola vida.

El requisito para renacer en esta Tierra Pura es confier plenamente y con sinceridad de corazón en el poder del Buda Amida. A esto le añadimos el practicar las Seis Perfecciones, el meditar sobre el Buda Amida y su Tierra Pura y hacer actos compasivos por todos los seres sintientes.

El recitar el nombre del Buda es comparado con el llamado de un pariente que nos llama para que volvamos a Él. Es por eso que a veces le llamamos Amida-sama, u Oya-sama. Oya-sama es tal vez el mejor epíteto que le podemos poner. Oya-sama se traduce del japonés - mas o menos - como pariente, sin designación de género, ya que el Buda no tiene sexo y cumple con las cualidades designadas como masculinas y femeninas. Es por eso que Amida es una contracción de los nombres Amitayus y Amithaba, o Luz y Vida Infinita. 

El Buda Amida es llamado el Buda de la Luz Infinita ya que sus rayos de luz se extienden por todo el universo llevando la sabiduría de la salvación a todos los seres, iluminando la oscuridad de la ignorancia y revelando los apegos y los deseos mundanos que los mantienen cautivos en sus viejos patrones destructivos. Pero a su vez es una luz cálida y cercana, no una luz fría y lejana e inpersonal, por eso es llamado el Buda de la Vida Infinita. 

El Buda Amida es uno con nosotros, porque aunque ahora mismo estamos cegados por nuestras pasiones ciegas, nuestra naturaleza es una pura y buena. Así, el Buda Amida, el Universo, nos esta llamando a que regresemos a nuestra verdadera naturaleza. Nos esta llamando a que despertemos a la Tierra Pura que se encuentra dentro y alrededor de todos nosotros. 

Cuando recitamos el nombre del Buda (Namu Amida Butsu) no esperamos a renacer en la Tierra Pura. Más bien, la Tierra Pura viene a nosotros. La luz y la compasión infinita nos envuelve. En ese sentido, siempre ha estado aquí, y recitar en nombre del Buda nos hace conscientes de ello: a todo nuestro alrededor y dentro de nosotros mismos.

Sólo debemos de responder al llamado y abrir nuestros ojos. La Tierra Pura está aquí.

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