Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre el Verdadero Budismo (一乘佛教), y sus posteriores ramificaciones, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas (圓教). Aquí presentamos el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología), aspirando a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu 天台宗) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto (法華経).


Sunday, February 20, 2022

El Buda es Vida Eterna: Ciclo de Lecturas sobre el Sutra del Nirvana - Capítulo 1- Introducción

 Hoy, comenzamos un nuevo Ciclo de Lecturas sobre el Sutra del Nirvana, el último sermón dado por el Buda Shakyamuni en el mundo. El mismo es sumamente importante para el Budismo Mahayana, ya que fue parte de sus Enseñanzas Perfectas y Completas, donde reveló la totalidad de la Verdad de su Despertar, confirma sus enseñanzas superiores dadas en el Sutra del Loto, y contiene tres enseñanzas importantes: (1) el Buda es vida eterna - lo que llamamos "Budas" son manifestaciones de la Realidad Ultima, el Dharmakaya, el cual se manifiesta en los mundos para revelar el Dharma y salvar a todos los seres sintientes del sufrimiento, y llevarlos al Nirvana: la Unidad; (2) dado a que todos somos una expresión de la Unidad, de la Realidad Ultima, cuando descubrimos y accesamos a la Unidad Fundamental, por medio de nuestra Naturaleza Búdica, accesamos a nuestro Verdadero Ser (Atman), y esa Naturaleza Búdica es uno con el Buda Eterno; y (3) la meta final del Budismo es alcanzar el Despertar para  continuar la labor salvífica del Bodhisattva en el mundo, no alcanzar el Nirvana, pues el Nirvana, lejos de ser una meta final, es un estado mental al cual todos los seres pueden accesar por medio de su Despertar. Por ello, no hay una "extinción final", sino que todos somos una manifestación de la Vida Eterna del Cosmos. Con todo esto, el Sutra del Nirvana explica la verdadera naturaleza del Buda y de la Realidad, nuestra unidad con la misma, y la verdadera naturaleza del Nirvana.

En este estudio, presentaremos semanalmente una traducción al español de extractos importantes de cada capítulo del Sutra, con un comentario (exégesis) que dilucida sus enseñanzas, sus implicaciones, y cómo podemos aplicarlas en nuestra vida diaria. Esta es la primera vez que se comenta el Sutra del Nirvana y se presenta el mismo en español en el mundo. Espero que el mismo sea del agrado de todos los budistas en el mundo hispano.

Capítulo 1 - Introducción

El Sutra del Nirvana, al igual que todos los Sutras o textos canónicos budistas que contienen los sermones dados por el Buda Shakyamuni en el mundo, comienza con las palabras "Así he oído". ¿Quién ha oído? Esto se refiere a que lo que vamos a leer y estudiar fue predicado por el mismo Buda Shakyamuni, y escuchado y memorizado por su discípulo más cercano, Ananda, quien también era su primo biológico. Tras el Parinirvana o la muerte física del Buda, Ananda, junto con todos los discípulos más cercanos, se reunieron en Concilios para preservar oralmente las enseñanzas dadas por el Buda en vida. Este Sutra es lo que estos grandes Concilios acordaron. Posteriormente, con el pasar de los siglos, estos sermones orales fueron recopilados y escritos en hojas tadas por un hilo, en lo que hoy se conocen como Sutras. De todos los Sutras o sermones dados por el Buda en sus más de cuarenta años de predicación en el mundo, este, el Sutra del Nirvana, fue su último, antes de pasar de esta encarnación física, en lo que se llama su Parinirvana. El Sutra comienza:

"Así he oído. En un momento, el Buda se encontraba en Kusinagara, en la tierra de las Mallas, cerca del río Ajitavati, donde estaban los árboles gemelos. En ese momento, los grandes bhiksus (monjes) de hasta 80 miles de billones estaban con el Bendito. Lo rodearon por delante y por detrás. El día 15 del segundo mes, cuando el Buda estaba a punto de entrar en el Nirvana, él, con su poder divino, habló con una gran voz, que llenó todo el mundo y alcanzó lo más alto de los cielos. Dijo a todos los seres de una manera que cada uno podría entender: "Hoy, el Tathagata (es decir, el Buda), el Perfectamente Despierto, se compadece, protege y, con una mente indivisa, ve a los seres como sus hijos. Así que, él es el refugio y la casa del mundo. El Bendito está a punto de entrar al Nirvana. Los seres que tienen dudas pueden ahora hacerle preguntas"."

Esta escena es representada iconográficamente en todas las ceremonias budistas en los templos en Japón en la Conmemoración del Parinirvana del Buda, donde se coloca esta misma escena en un gran pergamino en el centro del altar. En el mismo, se ve al Buda Shakyamuni recostado de su lado derecho, entre dos árboles Sala, rodeado de una gran cantidad de discípulos, pero no solo se encuentran ellos, sino que alrededor del Buda, se encuentran también representados todos los seres de la cosmología budista, como grandes Bodhisattvas, dioses, divinidades, e incluso, todos los animales - todos se habían congregado para compartir los últimos momentos del Buda en este mundo. Todos los presentes, como veremos, se encontraban desconsolados, pues raro es alcanzar un renacimiento humano, y mucho más raro aún es nacer en el mundo en el momento en que se encuentra un Buda predicando el Dharma en el mismo. El Buda es el primero de los Tres Refugios. El Buda, como él mismo menciona en este párrafo, es el padre de todos los seres sintientes, y ve a todos como sus hijos, ya sean buenos o malos, hombres o mujeres o seres espirituales - todos son la razón para su aparición en este mundo: todos son el objeto de salvación.

Luego de decir esto, el Buda emitió una gran luz de su boca, la cual iluminó todos los mundos, desde los Infiernos más bajos, hasta los Cielos más altos, y todos los seres supieron lo que esto significaba: la encarnación física del Buda desaparecería de este mundo. Y junto con él, se iría nuestro primer Refugio.

"En ese momento, temprano en la mañana, el Honrado por el Mundo emitió de su boca rayos de luz de varios tonos, a saber: azul, amarillo, rojo, blanco, cristal y ágata. Los rayos de luz brillaron en las 3,000 mil tierras del Buda. Además, las diez direcciones eran igualmente iluminadas. Todos los pecados y preocupaciones de los seres de los seis reinos, tal como fueron iluminados, fueron expiados. La gente vio y escuchó esto, y la preocupación los acosó grandemente. Todos lloraron y lloraron tristemente: "¡Oh, el padre más amable! ¡Ay, qué día! ¡Qué pena!" Levantaron las manos, se golpearon la cabeza y los pechos, y gritaron en voz alta. De ellos, algunos temblaron, lloraron y lloraron. En ese momento, la gran tierra, las montañas y los grandes mares temblaron. Entonces, todos ellos se dijeron unos a otros: "¡Suprimamos por el presente nuestros sentimientos, no nos dejemos herir por el dolor! Aceleremos a Kusinagara, lleguemos a la tierra de los Mallas, toquemos los pies del Tathagata, rindamos homenaje y mendiguemos: '¡Oh Tathagata! Por favor, no entre en el Parinirvana, permanezca un kalpa más (aeon) o menos de un kalpa'". Juntaron sus palmas y dijeron nuevamente: "¡El mundo está vacío! La fortuna se ha apartado de nosotros, los seres; Las cosas malas aumentarán en el mundo. ¡O usted! ¡Dase prisa, venga rápido! Pronto, el Tathagata seguramente entrará en el Nirvana". También dijeron: "¡El mundo está vacío, vacío! De ahora en adelante, nadie nos protegerá y no tendremos a quién rendirle homenaje. ¡Pobres y solos! Si una vez nos separamos del Honrado por el Mundo, y si surgen dudas, ¿a quién debemos preguntar?"

Este párrafo contiene muchos significados. ¿Por qué el Buda emitió una luz de su boca, la cual iluminó todo el Cosmos? Esto es porque el Buda, por medio de su palabra, predicó el Dharma, nuestro segundo Refugio, y el Dharma es la luz que ilumina nuestro camino en este mundo lleno de oscuridad y sufrimiento. Pero a diferencia del cuerpo físico y encarnado del Buda, el Dharma continúa en el mundo, salvando a todos los seres sintientes del sufrimiento del océano de nacimientos y muertes del Samsara, para llevarlos a la Otra Orilla del Nirvana. Es por eso que el Sutra del Nirvana dice que esta luz expió todos los pecados y el mal karma de todos los seres del Cosmos, una vez fueron tocados por ella. Esto nos permite transformar el Sufrimiento, la Impermanencia, la Impureza y el No-Ser, y experiementar Felicidad, descubrir nuestra Eternidad, pues somos uno con la Vida, revelar nuestra Pureza Innata, y dejar atrás nuestro ser finito y falso basado en el ego y sus concepciones falsas de la vida y de nosotros mismos, y accesar a nuestro Verdadero Ser, el cual es uno con el Buda, todos los seres, y el Universo entero.

Pero aunque el Buda había ya revelado todo esto, muchas personas aún tenían dificultades en realmente comprenderlo y hacerlo una verdad viva en sus vidas. Estamos muy aferrados a nuestros patrones habituales de pensamientos, y aunque el Buda ya había revelado que era eterno, que todos somos uno con él, y que él continúa siendo una fuerza dinámica que trabaja incanzablemente por la salvación de todos los seres en el Cosmos, las personas se habían aferrado demasiado al cuerpo y la presencia del Buda en el mundo. Es por eso que todos los seres se encontraban desconsolados, y desde las diez direcciones, avanzaban para encontrarse con el Buda y verlo por una última vez, antes de que pasara de este mundo.

Poco a poco, todos los discípulos, tanto físicos como espirituales, fueron llegando a Kusinagara para rendirle sus últimos respetos al Buda. Entre ellos se encontraban millones de monjes y monjas, y todos loraban alrededor de la figura de su Refugio, su padre, su maestro. Desde el primcipio del Budismo, el Buda fue radical, reconociendo a todos los seres, sin importar sus diferencias de sexo o clase, y acogió a todos los seres a su Orden, la Sangha. Esto era contrario a lo que otras religiones o grupos permitían en su día, pues la India se encontraba dividida rígidamente en sus sistema de castas, donde las personas no podían salir o subir en la escala social. En el nivel más alto se encontraban los Brahmanes, o los líderes religiosos y espirituales, quienes mantenían la religión oficial en base a los Vedas. Por debajo de ellos, se encontraban los reyes, los gobernantes y la clase guerrera de los Kshatriyas, quienes mantenían el orden social. Por debajo de ellos, se encontraban los comerciantes, quienes movían la economía. Debajo de ello, se encontraba la clase baja, compuesta por trabajadores del campo. Pero por debajo de ellos, fuera de la escala social, se encontraban los Sudras, los "intocables", quienes realizaban toda clase de trabajo sucio o difícil, y quienes eran tratados como infrahumanos. Si bien esto suena difícil de creer, las mujeres muchas veces eran vistas como inferiores a todos ellos, y por esto, no podían asumir roles ni tomar votos espirituales dentro de las órdenes monásticas de la India.

Si bien el Buda nació dentro de la clase guerrera, él renunció a su título y su reino y se convirtió en un Sannyas, un mendicante y renunciante, y tras alcanzar su Despertar, le permitió la entrada a su nueva Orden o Sangha a todas las personas, sin distinción de sexo o clase, y trató a todos los seres por igual. Todo este es digno de mención pues, a pesar del total igualitarismo mostrado por el Buda en su tiempo, con el pasar de los siglos, el Budismo se volvió muy monástico y masculino, y en muchos países, esas nociones anticuadas y prohibidas por el mismo Buda de ver a las mujeres como inferiores se volvió a filtrar dentro del Budismo, al punto de que las ordenes monásicas femeninas en muchos países budistas desaparecieron. Sin embargo, el mismo Sutra del Nirvana, el cual, al ser el último sermón dado por el Buda en el mundo, debe ser la palabra final en todo asunto, dice: "[Las monjas] Habían alcanzado las diez etapas (del desarrollo del Bodhisattva), donde permanecieron impasibles. Nacieron como mujeres para enseñarles a los seres. Siempre practicaron las cuatro mentes ilimitadas (de bondad amorosa, compasión, alegría simpática y ecuanimidad), alcanzando así un poder ilimitado y actuaron bien en lugar del Buda." Aquí, vemos que el Sutra dice que estas monjas nacieron como mujeres para enseñarles a los seres sintientes que todos los seres poseen la Naturaleza Búdica, la capacidad de alcanzar el Despertar y convertirse en Budas. Esto lo vimos anteriormente en el Sutra del Loto con la Budeidad de la princesa dragón en el capítulo "Devadatta".

Pero entre la asamblea congregada alrededor del Buda también se encontraban muchos seguidores laicos, quienes, al ver la luz que el Buda emitió de su boca temprano en la mañana, salieron cargados de todo tipo de ofrendas para presentarlas ante el Buda. 

Uno a uno, todos los seres, tanto monjes como monjas, hombres y mujeres laicos, así como seres celestiales y divinos, presentaron sus ofrendas al Buda, pero el Buda no aceptó ninguna de sus ofrendas y permaneció en silencio, mirándolos a todos con infinita compasión. No obstante, todos estaban tristes al ver que sus ofrendas no fueron recibidas. Cada uno de ellos, simplemente, se sentaron alrededor del Buda en silencio. Lo mismo sucedió con grandes reyes celestiales, al igual que con grandes reyes demonios, espíritus, y toda clase de seres, incluidos los animales, todos quienes habían llegado a hacerle ofrendas y compartir sus últimos momentos en la presencia del Buda, antes de que partiera de este mundo. Incluso el mismo Mara, el archienemigo del Buda, la encarnación del deseo y del mal, apareció en Kusinagara junto con todas sus juestes de demonios a presentarle sus ofrendas al Buda. 

"En ese momento, Mara-papiyas (Mara) del mundo del deseo con todos sus demonios afines y hembras, y con sus innumerables personas, abrió las puertas del infierno, y dijo: "Ahora no tienemos nada que hacer. Solo pedimos que el Tathagata, el que merece ofrendas y el Iluminado, participe en la alegría y disfrute sus últimas ofrendas. Ahora tendrá una larga noche de paz". Entonces, Mara eliminó todas las espadas grandes y pequeñas y el veneno y el dolor del infierno. Hizo caer la lluvia y apagó el fuego ardiente. A través del poder del Buda, ganó este estado de ánimo. Hizo que todos sus familiares demonios tiraran sus grandes y pequeñas espadas, arcos, ballestas, armaduras, armas, alabardas, escudos, ganchos largos, martillos metálicos, hachas, carros de guerra y los lazos. Las ofrendas que tenían eran el doble que las de los hombres y celestiales. Incluso el más pequeño de los parasoles cubría el mundo. Llegaron a donde estaba el Buda, le tocaron los pies con la cabeza y le dijeron: "Ahora amamos y protegemos el Mahayana"." Pero el Buda no aceptó sus ofrendas tampoco, y permaneció en silencio. 

Este párrafo es interesante, pues muestra que al final, incluso el mismo Mara es convertido al Budismo. El Dharma tiene ese poder, el poder de transformar todo lo malo en bueno; el poder de hacer surgir dentro de nosotros ese reconocimiento por la dignidad y el valor de todos los seres; el poder de permitir a todos los seres a accesar su Naturaleza Búdica y ser agentes positivos en el mundo. 

Entonces, de cada rincón del Cosmos, de sus Tierras Puras, todos los Budas enviaron Bodhisattvas emisarios para rendirle honor y ofrendas al Buda Shakyamuni en este Mundo Saha. Cuando los diferentes Bodhisattvas llegaron de los rincones del Cosmos, todos los seres, incluyendo a los seres celestiales y Mara y sus huestes, se asustaron, al ver la magestuosidad, el tamaño y la luz que emanaba se estos Bodhisattvas. Pero el Bodhisattva Manjushri los calma a todos. De todas las Tierras Puras, llegan grandes Bodhisattvas y, con sus grandes comitivas, le presentan sus ofrendas al Buda Shakyamuni, quien permanece en silencio, mirando a todos con los ojos de su infinita compasión y bondad, sin aceptar las ofrendas de ninguno. 

En ese instante, el Buda rasga el velo de Maya, la ilusión y la dualidad, y unifica todos los mundos en todos los universos y los hace uno - una sola Tierra Pura, y en ese instanten Kusinagara deja de ser una región en la India, y se convierte en una sola Tierra Pura. Y del rostro del Buda, emanó una luz que cubrió y abrazó a todos los seres, y todos los seres dijeron: "La luz del Tathagata, habiendo aparecido, regresa y entra (a él nuevamente). Esto no es sin razón. Esto indica que el Buda ha hecho lo que pretendía hacer en las diez direcciones y ahora entrará en el Nirvana como su último acto. Esto debe ser lo que significa indicarnos. ¡Ay del mundo, ay del mundo! ¿Por qué es que el Honrado por el Mundo abandona a las cuatro mentes ilimitadas y no acepta las ofrendas del hombre y el cielo? La luz de la Sabiduría ahora se apaga eternamente. El insuperable barco del Dharma se está hundiendo. ¡Ah, el dolor! ¡Ay del mundo!"." 

Como menciona este párrafo, este es un momento irrepetible: el Buda ya ha hecho lo que iba a hacer en este mundo - revelar el Dharma - y no tiene necesidad de mantenerse físicamente en este mundo. Esto fue explicado por el Buda en el Sutra del Loto, en el capítulo "La Duración de la Vida del Tathagata", donde explica que, de quedarse en el mundo, los seres dependería enteramente de él y no trabajarían por revelar su Budeidad Innata y no trabajarían por la salvación de los demás seres sintientes. Como un buen padre, el Buda debe de dejarnos crecer y convertirnos nosotros mismos en adultos, en Budas. Sin embargo, el Buda siempre se encuentra con nosotros, y nos ilumina y baraza en todo momento con su Luz Infinita, nunca abandonándonos. Si bien esto es cierto, no lo vemos ni lo percibimos en nuestro día a día porque nuestras pasiones y nuestro mal karma oscurecen nuestra visión. Solo podemos percibir este mundo y nuestro propio sufrimiento. Es por ello que solo podemos ver que el barco se está hundiendo. 

Esto fue un presagio para lo que sucedería con el Budismo el poco tiempo tras el Parinirvana del Buda. Al pasar los siglos, la comunidad budista se volvió muy monástica y se enfocó solamente en el sufrimiento, la primera Noble Verdad, y en su origen, el deseo, la segunda, y se olvidó de las otras dos: que existe una salida de este sufrimiento, y que la misma se encontraba en la aplicación del Dharma en todas las áreas de nuestra vida diaria. Esto fue lo que condujo a la ruptura inicial y la creación de las dos vertientes del Budismo que existen en el mundo: la Hinayana (Theravada), la cual solo se enfoca en el sufrimiento y el escape de este mundo, y la Mahayana, la cual trata de regresar al mensaje y el propósito original de la aparición del Buda en este mundo y la revelación de su Dharma y salvar a todos los seres sintientes, pero que igualmente, con el tiempo se desvió de su propósito, enfocándose en los medios y no el fin: la salida del sufrimiento, no de este mundo, pues, como hemos visto, en los últimos años de su vida, el Buda reveló la totalidad de la Verdad de su Despertar en el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana, y nos mostró que el sufrimiento es irradicable, y que solo podemos aliviarlo por medio de nuestra realización de la Verdadera Naturaleza de la Realidad, y que no existe una real salida de este mundo, sino que todos somos manifestaciones de esa Vida Eterna, y que por medio del Dharma, podemos accesar a nuestra Naturaleza Búdica y revelar nuestro Verdadero Ser, ayudar a los demás, y hacer de este mundo una Tierra Pura. Así, el Sutra del Nirvana confirma y expande las revelaciones dadas por el Buda en el Sutra del Loto.

En este momento, todos nos podemos estar preguntando: ¿Por qué el Buda no aceptó las ofrendas de ningún ser, sin importar quiénes eran, ni sus intenciones? Esto será repsondido en el próximo capítulo.

Así, este capítulo sienta el tono de todo el Sutra, y nos muestra que si bien el Buda ya no se encuentra físicamente en el mundo, su Dharma - su legado - se encuentra vivo, y, al ser todos nosotros sus hijos, podemos ayudarlo en su trabajo dinámico de salvar a todos los seres en el Cosmos. 

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Estas entradas son parte del futuro libro:  "El Dharma Eterno: El Ultimo Sermón del Buda en el Mundo - Las Enseñanzas del Sutra del Nirvana" (Hikari Publishing, 2022). Copyright - Todos los Derechos Reservados.