Thursday, December 8, 2016

Shaka Jodo-E - el Buda Shakyamuni: la Luz del Mundo

La sabiduría del Buda es profunda como el océano y su espíritu es uno de compasión. El Buda no posee forma pero manifiesta innumerables formas y nos lleva a la salvación. Sus enseñanzas se han extendido por todo el mundo, trascendiendo fronteras y derrumbando barreras raciales por todo el mundo. Su vida nos muestra un ejemplo vivo de sus enseñanzas. Este es un breve resumen de la primera parte de la vida del Buda, el cual prontamente será presentado como un libro ilustrado para niños.


1. El clan Shakya era una familia que vivía al lado del río Rohini que fluye por la cima sur del Himalaya. Su rey, el Rey Suddhodana Gautama, estableció la capital en Kapilavasthu y reinaba sabiamente, ganándose el cariño de su pueblo. La reina se llamaba Maya. 

Durante 20 años, los reyes no pudieron tener hijos. Pero un día la Reina Maya tuvo un sueño donde vió a un elefante blanco que entró en su vientre, y quedó embarazada. Los reyes y el pueblo esperaron con gran anticipación el nacimiento del nuevo principe. Como era de costumbre, la Reina viajó a la casa de sus padres para dar a luz, pero de camino decidió descanzar en el Jardín de Lumbini, rodeada de la primavera y bañada por la luz del sol. Alrededor de ella habían muchas flores. La Reina decidió extender su mano para cojer una flor Ashoka cuando de repente sel príncipe nació. Todos expresaron un gran júbilo ante la luz que emana el pequeño príncipe. El cielo y la tierra se regocijaron, y todos los animales del bosque vinieron a ver al príncipe bebé.

El Rey estaba lleno de alegría y llamó al niño Siddhartha, que significaba "Sueño Cumplido".

2. Una vez regresaron al palacio, la alegría se tornó en tristeza, ya que unos días después de dar a luz la Reina Maya falleció. Su hermana menor, Mahaprajapati, se convirtió en la madrastra del pequeño príncipe y lo cuidó con mucho cuidado y amor.

Un sabio hermitaño llamado Asita, que vivía en las montañas, vió una enrome luz que birllaba desde lejos. Sabiendo que esto era un buen augurio, el sabio bajó hacia el palacio para ver al niño. Cuando lo vió sonrió y dijo: "Este príncipe, si se queda en el palacio, crecerá y se convertirá en un gran rey y gobernará sabiamente al mundo; pero si abandona su vida real y abraza la vida religiosa, se convertirá en un Buda, el salvador del mundo".

Al principio el Rey estaba contento con la profecía, pero luego se preocupó ante la posibilidad de que su hijo abandonara el palacio y se conviertiera en un renunciante.Por ello, el Rey le pidió a todos sus sirvientes que escondieran las hojas y flores marchitas y no permitió que nadie enfermo o anciano atendiera al joven príncipe.

A los siete años de edad, el príncipe comenzó a estudiar las artes civiles y marciales, pero sus pensamientos se encontraban en otras cosas. Un día de primavera, en los campos del palacio, el prícnipe se encontraba con su padre viendo a un granjero arando la tierra cuando vió a un pájaro que bajó del cielo y agarró una lombríz que fue sacada de la tierra por el pico del granjero. Siddharta se sentó bajo la sombre de un árbol y pensó: "¡Alas! ¿Por qué existe el dolor y el sufrimiento?".

El príncipe, que había perdido a su madre luego de nacer, se vió enormemente afectado por la tragedia de estas criaturas. Su herida se profundizó día a día mientras crecía; como una pequeña cicatríz en un árbol joven, el sufrimiento de la vida se volvió más y más grande en su mente.

El Rey comenzó a preocuparse y recordó la profecía del hermitaño, y trató de toda forma posible de dirigir los pensamientos del príncipe en otras direcciones. El Rey arregló el matrimonio de Siddharta a los 19 años con la princesa Yashodhara. Ella era la hija de Suprabuddha, el rey de Devadhaja y el hermano de la Reina Maya.

3. Por 10 años, el príncipe pasó su tiempo en los diferentes pabellones del reino rodeado de música, danza y placer, pero su mente siempre regresaba al problema del sufrimiento mientras trataba de comprender el significado de la vida.

Un día, abrumado por la curiosidad, el príncipe Siddhartha le pidió a un sirviente que lo llevara en una serie de paseos por el campo. En estos viajes, se sorprendió al ver a un hombre de edad avanzada, luego a un hombre enfermo, y luego un cadáver. La cruda realidad de la vejez, la enfermedad y la muerte se apoderaron y consumieron la mente del Príncipe, quien no podía sacrse de la cabeza la idea de que algún día, la vejez, la enfermedad y la muerte llegarían a su padre y a todos los que conocía.

Finalmente, vio a un asceta errante. El sirviente le explicó que un asceta era alguien que había renunciado al mundo en búsqueda de la liberación del miedo a la muerte y el sufrimiento.

"Los placeres del palacio, la salud de mi cuerpo, esta juventud, ¿qué significan para mí?, pensó. "Un día me enfermaré, envejeceré y moriré. No podemos perder ni un sólo día de nuestras vidas".

"Una persona que que se pregunta el significado de la vida va a buscar algo de valor en ella. Existe dos formas de verlo - una correcta y una incorrecta. Si ve la vida de forma incorrecta pensará que la enfermedad, la vejez y la muerte son inevitables y perseguirá los placeres ciegamente. Si lo ve de forma correcta verá que la enfermedad, la vejez y la muerte son unevitables y buscará una forma de ir más allá de ellos y hacer bien en el mundo. Dado a que mi vida esta llena de placeres, estoy llevando mi vida de forma incorrecta".

4. La lucha espiritual continuó en la mente del príncipe hasta que nació su hijo Rahula cuando tenía 29 años. Cuando se di'cuenta de que algún día su hijo y su esposa también se enfermarían, envejecerían y morirían, decidió abandonar el palacio y buscar una forma de eliminar el sufrimiento y la muerte del mundo. El prícinpe se montó en su caballo blanco Kanthaka y se fué al bosque, escogiendo la vida de un renunciante.

Cuando estaba cabalgando hacia el bosque, su angustia no lo abandonó y muchos pensamientos surgieron en su mente diciendo "Mejor regresa al palacio porque el mundo pronto será tuyo". Pero el se dijo que no deseaba todo el mundo, así que se bajó de su caballo, se afeitó su cabeza, dejó sus prendas reales y se dirigió al bosque con solo sus ropas y un cuenco para mendicar.

5. El príncipe visitó a varios maestros y comenzó a practicar varias prácticas ascéticas. Estos le enseñaron acerca de las muchas filosofías religiosas de su época, así como la forma de meditar. Pero después de que él había aprendido todo lo que tenían que enseñar, sus dudas y preguntas no fueron contestadas. así que él y cinco discípulos salieron a buscar la iluminación por sí mismos. 

Los seis compañeros intentaron encontrar cómo liberar el sufrimiento a través de la disciplina física - dolor perdurable, conteniendo la respiración, el ayuno casi a la inanición. Siddharta practicaba pensando: "Ningún maestro del pasado, presente o futuro practicará tan fuerte como yo lo haré". Sin embargo, Siddharta estaba todavía insatisfecho. Se le ocurrió que al renunciar a todo lo placentero él había optado por un camino opuesto al placer - el dolor y la mortificación. Ahora Siddhartha comenzó a considerar un camino medio entre esos dos extremos. 

De repente recordó una experiencia de su infancia, cuando su mente había alcanzado en un estado de profunda paz en la sobre de un árbol. El camino a la liberación se encontraba a través de la disciplina de la mente. Se dio cuenta de que en lugar de morir de hambre, necesitaba alimento para recobrar su fuerza y poder seguir su búsqueda. Pero cuando aceptó un cuenco de arroz con leche de una chica joven, sus compañeros asumieron que había renunciado a la búsqueda y lo abandonaron.

 Siddharta estaba solo y débil. Pero pensó: "Mi sangre se puede secar, mi piel caerse, pero no me levantaré hasta que haya alcanzado el Despertar." Fue un momento muy difícil para el príncipe. Sentado bajo el árbol en meditación, muchos pensamientos corrieron por su mente. Uno a uno el prícipe los fue descartando, cuando de repente apareció la estrella matutina en el cielo arriba de él. En ese momento el Buda alcanzó la Iluminación. Siddhartha se convirtió en el Buda.


* * *

En el Budismo Tendai, el Buda es más que un hombre: es la encarnación misma del Dharmakaya, el Cuerpo del Dharma - el Universo mismo - quien por compasión aparece en los mundos, asumiendo difererentes formas de acuerdo con las necesidades e inclinaciones de los seres y predicar el Dharma, las enseñanzas que nos permiten salir del océano interminable de nacimientos y muertes y alcanzar el Nirvana.

La enseñanza máxima del Buda Shakyamuni en el mundo es el Sutra del Loto. En este Sutra, el Buda nos provee tres enseñanzas fundamentales: la posibilidad de todos los seres de alcanzar la Iluminación, la eternidad del Buda y el uso de los medios hábiles para la salvación de todos los seres. Es por eso que hoy, en el Shaka Jodo-E, celebramos no sólo su Iluminación sino la posicilidad del Despertar de todos los seres sintientes en este mundo y en el mundo venidero.

Espero que todos pasen día lleno de estudio, reflexión y meditación. Que todo sea por el bien de todos los seres sintientes.

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