Bienvenido a la Tierra Pura de la Luz Serena, un recurso sobre el Verdadero Budismo (一乘佛教), y sus posteriores ramificaciones, a la luz de las Enseñanzas Perfectas y Completas (圓教). Aquí presentamos el Budismo como religión, filosofía y estilo de vida, con énfasis en la Teología Budista (Budología), aspirando a presentar el Budismo balanceadamente entre la academia (estudios budistas) y la devoción, desde el punto de vista de una escuela tradicional de Budismo japonés (Tendai-shu 天台宗) y las enseñanzas universales del Sutra del Loto (法華経).


Saturday, September 24, 2022

Practicando la Gratitud en la Vida Diaria: Sermón de Ohigan de Otoño 2022

 En estos días, los templos budistas en Japón celebran el Ohigan, la celebración del Equinoxio de Otoño, cuya tradición inició con el emperador Shōmu en el Siglo VIII. El cambio de las estaciones es un símbolo de que, como budistas, debemos cambiar nuestras vidas para alcanzar la Iluminación. Este es un momento especial que tomamos dos veces al año para recordar nuestros ancestros, reflexionar sobre nuestra práctica, y rededicar nuestros esfuerzos por nuestro Despertar y el de todos los seres sintientes. 

El Budismo japonés cuenta con una serie de celebraciones anuales que nos ayudan a recordar momentos importantes de la vida del Buda Shakyamuni, como su nacimiento, su Iluminación y su Parinirvana, pero tambien podemos encontrar celebraciones relacionadas con las estaciones y con enseñanzas budistas importantes. Una de estas celebraciones es el Ohigan. 

El Equinoccio es que el momento en que el sol cruza el ecuador y la longitud del día y la noche son iguales. El primero es el Equinoccio de Primavera, celebrado por lo general alrededor de Marzo 21. El segundo es el Equinoccio de Otoño, celebrado generalmente alrededor de Septiembre 23. Ambos son tiempos de transición entre las épocas en que la oscuridad y el frío, y la luz y el calor. Desde el comienzo de la humanidad, las sociedades agrarias de todo el mundo los celebran y consideran estos momentos muy importantes porque los ciclos de siembra, cosecha y almacenaje de alimentos para el invierno dependían de estar atentos a este tipo de transiciones. Además, debido a que los Equinoccios son vistos como un momento de transición - donde uno no está ni aquí ni allí, por así decirlo - se consideró también como un momento en que el velo entre los mundos se hace más delgado. Los equinoccios eran, por tanto, un momento en el que los vivos y los muertos, lo sagrado y lo profano, podrían cruzarse mutuamente.

Ohigan, que es la transliteración japonesa de la palabra sánscrita "Paramita", alude a la noción budista de cruzar a la "Otra Orilla" (la Iluminación), lejos de Esta Orilla llena de impermanencia, estrés e insatisfacción, y se observa tradicionalmente en Japón durante los Equinoccios de Primavera y Otoño porque el clima es más agradable y la gente tiene más tiempo para descansar y reflexionar. Esto hace alusión a las Seis Perfecciones o virtudes budistas que reveló el Buda Shakyamuni como un camino a través y por el cual nosotros, como Bodhisattvas, podemos alcanzar el Despertar. 

A través de los pasados diez años, hemos celebrado el Ohigan presencial o virtualmente, y la mayoría de las veces, estudiamos y profundizamos sobre los Seis Paramitas y nuestra dedicación al Camino Budista. Este año nos enfocaremos en algo diferente pero igualmente importante que conmemoramos en esta época: nuestros ancestros y nuestras deudas de gratitud. 

Vivir bajo la Luz del Dharma es vivir con gratitud, no solo con el Buda Eterno, sino con todos los seres sintientes, pues La gratitud implica saber con quién estamos en deuda por nuestra vida y circunstancias actuales y, al dedicarnos a nuestra práctica budista, cómo podemos repagar esa deuda de gratitud. En otro sentido, pagar nuestras deudas de gratitud significa elevar nuestro estado de vida de ser apoyado por otros, y en apoyar a otros. Después de que uno reconoce y aprecia lo que se ha hecho por uno, el siguiente paso es vivir una vida dedicada al bienestar de los demás. Este es el origen de la frase que paga las deudas de gratitud que aparecen en los Sutras. Uno de los ejemplos de gratitud que encontramos en el Canon Budista son las Cuatro Deudas de Gratitud. De hecho, existe un Sutra o sermón del Buda dedicado casi explusivamente a este tema: el Sutra de las Vidas Pasadas y la Contemplación de la Mente.

La primera es la deuda de gratitud con nuestros padres y nuestros ancestros. Cuán infinitamente profunda es la deuda que tenemos con nuestros padres que nos dieron la vida vida. Debemos encontrar alguna forma de pagar esta enorme deuda. En el Sutra, leemos:

"En cuanto a la deuda de gratitud con los padres, con el padre se debe la deuda de bondad, y con la madre se debe la deuda de compasión. No podría agotar la deuda de compasión con la madre de uno si habitara en el mundo durante un eón explicándolo, y ahora les explicaré solo una pequeña parte de él.

"Incluso si alguien fuera a reverenciar y honrar por méritos a cien grandes brahmanes de conducta pura, cien grandes videntes divinos que poseen las cinco facultades sobrenaturales y cien buenos amigos espirituales, instándolos dentro de un exquisito salón enjoyado, y deliberadamente hiciera ofrendas de cientos de miles de tipos de manjares finos, ropas con muchas joyas colgadas de collares, casas construidas de madera de sándalo y madera de áloe, ropa de cama y esteras adornadas con cien joyas, y cien tipos de decocciones medicinales para tratar enfermedades durante cien mil eones completos, no sería tan bueno como morar por un solo momento en pensamientos de obediencia filial, cuidar alegremente a la madre compasiva de uno con bienes escasos y atenderla dondequiera que vaya. En comparación, los méritos del primero no pueden medirse incluso una cien mil miríada parte."

Con esto, vemos la gran importancia que el Budismo coloca sobre la familia de uno, y sobre todo, de los padres. No importa si los padres de uno fueron buenos o malos, lo que importa es que nos dieron vida al mundo, vida que el Budismo llama la "preciosa vida humana", la cual es tan difícil de conseguir, y que es el estado de vida ideal para poder avanzar espiritualmente y alcanzar el Despertar. ¿Por qué le debemos una deuda de gratitud tan grande a nuestros padres? Utilizando el ejemplo de la madre, en el Sutra, el Buda nos dice:

"Si algún hombre o mujer, para pagar su deuda de gratitud a su madre, si durante un eón se cortara un poco de su propia carne tres veces al día y alimentara a sus padres con ella, todavía no podrían pagar la deuda de gratitud de un solo día. ¿Por qué es esto? Mientras están en el útero, todos los hombres y mujeres maman de la raíz de los senos de la madre y beben la sangre de la madre. Luego, después de salir del útero y antes de convertirse en un niño [destetado], la leche materna que beben asciende a ciento ochenta hu. Si la madre obtiene algo de gusto superior, primero se lo da a su hijo, y lo mismo ocurre con la ropa rara y fina. Incluso si el hijo es estúpido y vulgar, su amor es incomparable."

Claro, todos tenemos diferentes relaciones con nuestros padres, y muchas de ellas son comlicadas. Como budistas, debemos de reflexionar compasivamente en nuestra circunstancia y tomar los pasos necesarios para tomar la decisión adecuada. 

"Si cualquier hombre o mujer da la espalda a su deuda de gratitud, es desobediente y hace que sus padres despierten pensamientos de resentimiento, y su madre pronuncie palabras duras, el niño caerá en el Infierno o el reino de fantasmas hambrientos. o animales. Entre las cosas que son rápidas en el mundo, nada supera a un viento feroz, pero el más mínimo resentimiento es aún más rápido que eso, y ningún Buda, dios adamantino o vidente que posea las cinco facultades sobrenaturales puede salvar a esas personas.

"Si algún hombre o mujer sigue las instrucciones de su madre compasiva, obedientemente y sin desafiarlos, los dioses pensarán en ellos de manera protectora, y sus bendiciones y felicidad no tendrán fin. Hombres y mujeres como estos son llamados el tipo de dioses y humanos que son honorables y respetables, o bien son Bodhisattvas que, para salvar a los seres, se han manifestado como hombres y mujeres y traen beneficio a sus padres."

Pero no debemos de limitar estas líneas a los padres, sino que debemos expandirlas para abarcar a toda la familia: nuestros abuelos, tíos, hijos, sobrinos, hermanos y ancestros. Es por ello que en el Ohigan, así como en el Obon, se dedican estos días a agradecer a nuestros ancestros, sin los ciales igualmente no estaríamos en el mundo, y quienes viven dentro de nosotros. 

En segundo lugar está la deuda de gratitud con el gobernante de la nación. Esta es la gratitud que se le debe al soberano por apoyar su sustento, proporcionándo alimentos, refugio y ropa. En el mundo moderno, donde la soberanía recae en el pueblo, es gratitud a la sociedad misma. Sobre la deuda de gratitud para con los gobernantes, leemos en el Sutra:

"En cuanto a la deuda de gratitud con el rey, sus méritos y virtudes son supremos porque, aunque ha nacido entre los humanos, ha ganado soberanía y porque los dioses del Cielo de los Treinta y Tres Dioses le confieren constantemente su poder y los protegen siempre. Las montañas, los ríos y la tierra dentro de las fronteras de ese país, hasta los confines del océano, pertenecen al rey, porque los méritos y virtudes de esta sola persona superan con creces los méritos de todos los seres. Este gran rey sabio gobierna por medio del Dharma correcto y es capaz de hacer felices a todos los seres.

"Por ejemplo, así como los pilares son la base de todos los edificios del mundo, también el rey es la base de la prosperidad y la felicidad de las personas, ya que dependen de la existencia del rey. Una vez más, así como el rey Brahmā produjo la miríada de cosas, también el rey sabio produce las leyes para gobernar el país a fin de beneficiar a los seres. Así como el dios Sol brilla sobre el mundo, así también el rey observa el reino por el bien de la felicidad de la gente."

Como vemos, el Buda nos dice que le debemos una deuda de gratitud a los gobernantes porque, gracias a su buen karma (se dice que los reyes y gobernantes tuvieron el buen karma de renacer en los Cielos por largas vidas, a través y por las cuales pudieron aprender sobre gobernanza y hacer el bien), ahora administran las leyes justas y velan por la seguridad y el bienestar de los ciudadanos. Claro, nuestros gobernantes distan mucho de los altos ideales budistas del Rey que Gira la Rueda (Chakravadin), quien gobierna por sanción divina. No obstante, debemos de elevar nuestras oraciones para que las deidades benevolentes arrojen luz sobre nuestros gobernantes, para que velen por la igualdad, la justicia y el bienestar del país. Esto incluye el recompenzar a las personas por sus buenas acciones, así como el castigar a los que cometen el mal para ayudarlos a rehabilitarse y administrar justicia en el mundo.

"Si el rey pierde el derecho de gobernar, el pueblo no tendrá nada en qué confiar. Si usa el gobierno correcto, los ocho grandes temores no entrarán en ese país, a saber, invasiones de otros países, revueltas dentro de sus propias fronteras, enfermedades debidas a espíritus malignos, hambrunas en todo el país, viento y lluvia fuera de estación, viento y lluvia tardíos, energía solar y eclipses lunares y anomalías en las constelaciones. El gobierno correcto por parte de un rey de hombres beneficia al pueblo, porque estos ocho peligros no pueden invadir. Por ejemplo, tal como un eminente amo de casa que tiene un solo hijo piensa amorosamente en él, se compadece de él, le trae beneficios, siempre le otorga felicidad y no lo abandona ni de día ni de noche, así también es un gran rey sabio de un país como este: él considera a todos los seres vivos. igualmente, como un solo niño, y no abandona los pensamientos de protección ni de día ni de noche.

"Tal rey de los hombres, si hace que otros cultiven las Diez Buenas Acciones, se llama señor meritorio, y si no hace que otros cultiven las Diez Buenas Acciones, se llama señor sin méritos. ¿Por qué es esto? Si una sola persona dentro del reino cultiva el bien, los méritos creados por él se dividen todos en siete partes: la persona que realizó el bien obtiene cinco partes, y el rey de ese país siempre obtiene dos partes, porque si el bien se cultiva a cuenta del rey, se reparten los méritos y beneficios. Si uno realiza las diez malas acciones, también es así, porque las comparte. Todo lo producido en los campos y arboledas del país también se divide en siete partes de la misma manera. Si algún rey de los hombres ha alcanzado la visión correcta y gobierna el mundo de acuerdo con el Dharma, se le llama señor celestial, porque gobierna el mundo por medio del buen Dharma del cielo, dioses, espíritus benévolos y espíritus protectores del mundo, siempre vienen a brindar protección y defender el palacio real, y aunque mora entre los humanos, practica actos celestiales y es imparcial en pensamientos de alabanza y castigo."

La tercera es la deuda de gratitud con todos los seres vivos. Como hemos visto, el Sutra del Loto nos enseña que la vida es eterna, extendiéndose a través de las tres existencias del pasado, presente y futuro. Los Sutras nos enseñan que hemos nacido en este mundo después de haber sufrido en el ciclo de nacimientos y muertes infinitas veces. Desde ese punto de vista, en un momento u otro en el pasado, todos los seres han sido nuestro padres y nuestras madres. El Budismo nos ve a todos como personas relacionadas y con deudas de gratitud entre nosotros. Por eso debemos desear la felicidad de todas las personas y finalmente salvarlas del sufrimiento. Dado que la felicidad suprema radica en alcanzar el estado de vida de la Budeidad, la mejor manera de pagar nuestra deuda de gratitud con los demás es enseñarles el Dharma, el último medio para obtener la Iluminación. Sobre esto, leemos en el Sutra:

"En cuanto a la deuda de gratitud con los seres sintientes, desde tiempos sin comienzo, todos los seres han transmigrado en los Seis Caminos durante cientos de miles de eones y en muchas vidas han sido padres y madres unos para otros. Debido a que han sido padre y madre el uno para el otro, todos los hombres son su padre bondadoso y todas las mujeres son su madre compasiva. Debido a que ha habido una gran deuda de gratitud en vidas anteriores, esto es como la deuda de gratitud con sus padres actuales, la misma y no diferente. Todavía no has podido pagar estas pasadas deudas de gratitud, o bien debido a acciones engañosas se producen acuerdos y desacuerdos y debido al apego incurres en su hostilidad. ¿Por qué? La ignorancia obstruye el conocimiento de vidas pasadas, y no comprendes que en vidas anteriores otros fueron tus padres. Con aquellos a quienes se deben pagar las deudas de gratitud, os beneficiáis unos a otros. No traer beneficio se llama 'no ser filial'. Por estas razones, también hacia toda clase de seres existe en todo momento una gran deuda de gratitud que es verdaderamente difícil de saldar. Cosas como esta se llaman la deuda de gratitud con los seres."

Finalmente, tenemos nuestra deuda de gratitud con los Tres Tesoros: el tesoro del Buda Eterno, el tesoro del Dharma Eterno (las enseñanzas y el Espíritu del Buda) y el tesoro de la Sangha Eterna (la comunidad de creyentes y el Cuerpo del Buda en el mundo). Sobre esto, leemos en el Sutra:

"Buenos señores, la deuda de gratitud con los Tres Tesoros se llama inconcebible, y ellos traen beneficio y felicidad a los seres sin cesar. El cuerpo de los Budas es verdadero, bueno e incontaminado. Se ha realizado mediante el cultivo de sus causas durante innumerables grandes eones, y los frutos kármicos de las tres existencias se han agotado sin dejar restos desde hace mucho tiempo. La montaña preciosa de sus virtudes se eleva sin comparación, y es incognoscible para todos los seres sintientes. Sus méritos son profundos, como el océano, y su sabiduría sin obstrucciones, como el espacio vacío. Transformaciones mágicas debidas a sus facultades sobrenaturales llenan el mundo, y su resplandor ilumina todo en las diez direcciones y los tres tiempos. Todos los seres son completamente incapaces de percibirlo debido a las aflicciones mentales y los obstáculos kármicos, y se hunden en el mar del sufrimiento, naciendo y muriendo sin fin. Los Tres Tesoros trascienden el mundo y actúan como un gran capitán de barco, rompiendo la corriente del anhelo y cruzando hacia la Otra Orilla. Todos aquellos que poseen sabiduría los admiran."

El Buda Eterno es el Alma del Universo, quien se personificó y encarnó en el mundo para revelarnos el Dharma, su Espíritu, el cual contiene las Leyes Universales, para aliviar nuestro sufrimiento existencial, permitirnos alcanzar nuestro Despertar a nuestra Unidad Fundamental, y permitirnos vivir vidas más felices y en armonía. Finalmente, la Sangha es el Cuerpo del Buda en el mundo, y está compuesto de los sacerdotes y creyentes que estudian y ponen el Dharma en práctica en sus vidas, para revelar la Verdadera Naturaleza de este mundo, la Tierra Pura. 

Vivimos tiempos muy difíciles, donde las fuerzas de Mara amenazan con destruir el Verdadero Dharma y corroer las instituciones, mutilando las beses necesarias para el buen funcionamiento de la sociedad. Como budistas, debemos ser los intermediadores entre los dox extremos que desde el principio de la civilización amenazan con continuar creando caos y división en el mundo. Por eso, más adelante, el Sutra nos dice:

"Buenos señores, los Budas siempre están predicando el Verdadero Dharma y brindando beneficio y felicidad a los seres sintientes. Pero estos seres siempre están cometiendo malas acciones, completamente inconscientes y sin ningún sentimiento de vergüenza, y no desean servir al Buda, el Dharma y la Sangha. Estos seres, con las raíces profundas y dolorosas de sus pecados, pasan por inconmensurables eones sin poder ver ni oír los nombres de los Tres Tesoros, así como aquel ciego no ve los rayos del Sol. Si algún ser reverencia al Tathāgata, se deleita en el Mahayana y venera los Tres Tesoros, sepa que los obstáculos kármicos de esta persona desaparecerán, su mérito y conocimiento aumentarán, y logrará las raíces de la bondad, rápidamente podrá ver el Buda, liberarse para siempre del nacimiento y la muerte, y realizar la Budeidad."

Como budistas, hemos tenido el mérito y el privilegio de estar en la Familia del Buda. ¿Cómo podremos repagar nuestras deudas de gratitud? En estos días, reflexiona sobre esto, y toma pasos proactivos para ser Luz en el mundo.

* Puedes encontrar los sermones pasados de Ohigan abajo en el "Search", colocando la palabra "Ohigan".

Friday, September 16, 2022

El Camino Budista: Practivando el Budismo en Sociedad - Ciclo de Lecturas sobre el Sutra de Vimalakirti II

 Hoy, comtinuamos nuestro nuevo ciclo de lecturas para el beneficio de toda nuestra comunidad hispana. El texto central del mismo en este momento es el Sutra de Vimalakirti (Yuimakyo), donde se expone el ideal laico del practicante budista en medio de la sociedad. Este es un Sutra hermoso y sumamente importante, sobre todo en nuestros días, donde muchas veces no encontramos cómo podemos aplicar el Dharma efectivamente en nuestras vidas y en nuestro trato diario con la sociedad. 

El Sutra de Vimalakirti posee tres enseñanzas importantes: (1) Todos los seres pueden practicar el Budismo en medio de la sociedad y de sus vidas mundanas. No es necesario abandonar el mundo y buscar la paz y la soledad, sino que el Budismo realmente fue revelado para nuestra práctica en comunidad y en sociedad. (2) Todos los seres pueden alcanzar el Despertar. No es necesario estar ordenado para ser un buen practicante budista. (3) Todos estamos intrínsecamente interconectados, y somos parte de una Unidad Fundamental. Esta es la no-dualidad absoluta, y podemos accesar esta Unidad y ser transformados por ella por medio de nuestra práctica budista.

En esta serie, presentaremos extractos del Sutra de Vimalakirti con una breve exégesis o comentario, basado en las Enseñanzas Perfectas y Completas del Sutra del Loto y la escuela Tendai, con énfasis en cómo el mismo ilumina nuestra práctica y nuestras vidas. Espero que el mismo sea para el beneficio de toda la comunidad budista hispana y de todos los seres sintientes.

Capítulo 2 - El Dominio de los Medios Hábiles

En el capítulo anterior, vimos que el Buda se encontraba en el Jardín de Amrapali en la ciudad de Vaishali. Amrapali fue una hermosa cortesana, perteneciente a una de las castas guerreras, que vivía en la India en los tiempos del Buda. Amrapali creció para ser una dama de extraordinario encanto y gracia, y tenía talento en muchas formas de arte. Muchos jóvenes nobles deseaban su compañía. Amrapali tenía derecho a elegir a sus amantes, pero como era la costumbre común de su época quw las mujeres consideradas sumamente hermosas no se comprometían con nadie, sino que se dedicaban a ser cortesanas, Amrapali nunca se compromtió con ningún hombre. 

En el Canon Budista, vimos que las historias de su belleza llegaron a los oídos de Bimbisara, rey del hostil reino vecino de Magadha. El rey Bimbisara atacó la ciudad de Vaishali y se refugió en la casa de Amrapali, sin que ella supiera que él era el rey. Allí, el rey pasó mucho tiempo con la cortesana, discutiendo sobre política - Amrapali era una mujer muy educada e inteligente, como lo requería su estatus de cortesana - y disfrutando de vino y buena música. En poco tiempo, Amrapali y Bimbisara se enamoraron. Cuando supo su verdadera identidad, Amrapali le pidió a Bimbisara que se fuera y cesara su guerra. Bimbisara, enamorado, hizo lo que Amrapali le pidió. A los ojos de la gente de Vaishali, este incidente lo convirtió en un cobarde. Más tarde, Amrapali le dio un hijo llamado Vimala Kondanna. Ajatashatru, hijo de Bimbisara por la reina Devi, invadió más tarde Vaishali debido a una disputa con sus hermanos, aprivechando la ooportunidad para vengarse por la traición a su madre por parte de su padre. No obstante, una vez vió y conoció a Amrapali, Ajashatru la perdonó.

Igualmente, en el Canon Budista, vemos que Amrapali tuvo la oportunidad de servir comida al Buda durante su última visita a Vaishali, luego de que ella asistiera a su sermón en una arboleda cercana y se conmovió tanto que lo invitó a comer a sus habitaciones. El Buda accedió a su propuesta con silencio. El Buda reconoció su belleza y aconsejó a sus discípulos que tuvieran en cuenta su presencia para no enamorarse de ella. Amrapali recibió al Buda con su séquito en su gran residencia que había sido especialmente decorada para la ocasión. No era menos que el palacio de cualquier rey; tal era la riqueza que poseía. Al final de la comida, ella ofreció al Buda y su orden toda su propiedad, incluidos sus bosques, que se convirtieron en el lugar de celebración de varios sermones sobre el Dharma. Poco después de esto, convertida por el Dharma, Amrapali renunció a su posición de cortesana, aceptó el camino budista y siguió siendo una partidaria activa de la Sangha, dedicando su vida al servicio de los pobres y desvalidos. Al crecer, el hijo de Amrapali, Vimala Kondanna, también se convirtió en monje budista. Es por eso que vemos que este sermón, el Sutra de Vimalakirti, fue predicado en el Jardín donado por Amrapali. Esto refuerza el hecho de que este Sutra es uno predicado espcialmente para los creyentes y practicantes laicos, somo el protegonista principal de este capítulo, y en nombre de quien está llamado el Sutra - Vimalakirti.

"En ese momento, vivía en la gran ciudad de Vaisali un practicante laico llamado Vimalakirti. Habiendo servido a los antiguos Budas, había generado las raíces de la virtud al honrarlos y hacerles ofrendas. Había alcanzado tanto la tolerancia como la elocuencia. Poseía una gran sabiduría. Había alcanzado el poder de los encantamientos y las intrepidez. Había vencido a todos los demonios y oponentes. Él había penetrado el camino profundo del Dharma. Fue liberado a través de la trascendencia de la sabiduría. Habiendo integrado su realización con habilidad en los medios hábiles (upayas), era experto en conocer los pensamientos y acciones de los seres vivos. Conociendo la fuerza o la debilidad de sus facultades, y siendo dotado de una elocuencia sin igual, enseñó el Dharma de manera apropiada a cada uno. Habiéndose aplicado enérgicamente al Mahayana, lo entendió y cumplió sus tareas con gran delicadeza. Vivió con el comportamiento de un Buda, y su inteligencia superior era tan amplia como un océano. Fue honrado y elogiado por todos los Budas y fue respetado por Indra, Brahma y todos los Lokapalas (dioses). Para desarrollar seres vivos con su habilidad en los medios hábiles, vivió en la gran ciudad de Vaishali."

Como veremos, Vimalakirti es el ideal de creyente y praticante laico budista, pues no solo era un hombre corriente y común, sino que era alguien que encarnaba el ideal del Bodhisattva y realizaba la labor del Buda en el mundo. Pero Vimalakirti era mucho más que eso. Vimalakirti era un Gran Bodhisattva, un ser iluminado que había alcanzdo su Despertar en la Tierra Pura del Buda Akshobya en el Este del Cosmos - como veremos más adelante - quien decidió renacer en este mundo para poder mostrar, a través de su comportamiento y ejemplo, el camino de un verdadero budista. ¿Cómo podemos vivir como budistas en la sociedad en medio del mundo? Vimalakirti nos da la respuesta.

"[Vimalakirti] Llevaba la ropa blanca del laico, pero vivía impecablemente como un devoto religioso. Vivía en casa, pero se mantenía alejado del reino del deseo, el reino de la materia pura y el reino inmaterial. Tenía un hijo, una esposa y una mujer, pero siempre mantuvo la continencia. Parecía estar rodeado de sirvientes, pero vivía en soledad. Parecía estar adornado con prendas y joyas, pero siempre estaba dotado de signos y marcas auspiciosas. Parecía comer y beber, pero siempre se alimentaba del sabor de la meditación. Hizo su aparición en los campos de los deportes y en los casinos, pero su objetivo era siempre madurar a aquellas personas que estaban apegadas a los juegos y al juego. Visitó a los maestros heterodoxos de moda, pero siempre mantuvo una lealtad inquebrantable a Buda. Comprendió las ciencias mundanas y trascendentales y las prácticas esotéricas, aunque siempre se complacía en los deleites del Dharma. Se mezclaba en todas las multitudes, pero era respetado como el más importante de todos."

El Budismo no requiere que abandonemos el mundo o que nos alejemos de nuestras familias, nuestros trabajos y responsabilidades y de la sociedad. Muy por el contrario, el Verdadero Budismo nos pide que seamos verdaderos seres humanos - primero - y luego, que aceptemos nuestra Herencia Eterna como Hijos del Buda, Bodhisattvas, y realicemos la labor del Buda - encarnemos el Dharma - en el mundo, pues el mundo, como vimos en el capítulo anterior, no es el mundo impuro que vemos con nuestros ojos llenos de pasiones, deseos y mal karma, sino que es una Tierra Pura, y podemos revelar su Verdadera Naturaleza cuando estudiamos, practicamos y encarnamos el Dharma en el mundo. Podemos ser como "monjes budistas" (quienes visten tradicionalmente de azafrán o rojo en la India, de marrón en China y Vietnam, de gris en Corea o de negro - y otros colores - en Japón) mientras vivimos como laicos (vestidos de blanco, el color tradicional del practicante laico budista) en medio de la sociedad. 

Vimalakirti vivía su vida como todo ser humano normal (en su época), viviendo en su hogar con su familia, pero alejados del poder absoluto de nuestros deseos incesantes e insaciables y nuestras pasiones desenfrenadas, sino con moderación; participando en nuestra vida familiar y cumpliendo todas nuestras responsabilidades para con nuestras esposas y esposos, hijos, padres y demáas miembros de nuestra familia y aun así encarnar el Dharma, comportándonos con sabiduría y compasión; ornamentados con prendas y joyas, pero siendo caritativos con los demás y moderados, permitiendo que nuestros mejores adornos sean nuestras acciones y nuestra labor en nuestro hogar, comnunidad y trabajo; comiendo y bebiendo como los demás, pero con moderación, dedicando nuestros alimentos y honrando la vida que tomamos para sostenernos para poder dedicar nuestras energías y vida al bienenstar de todos los seres sintientes; asistiendo a juegos, eventos de entretenimento y demás, pero llevando siempre una buena energía, ayudando a los demás a tomar decisiones y acciones conscientes y prudentes; y también, podemos asistir a otros templos budistas o Sanghas, o incluso, ser devotos a otras religiones y filosofías, pero siempre manteniéndonos fieles a los Tres Tesoros, y eligiendo al budista por encima de todo lo demás. En fin, no debemos de dejar de ser "personas" para poder ser "budistas", así como no dejamos de ser "budistas" para poder participar como se espera de nosotros en la sociedad.

Ahora, el Sutra nos continúa mosytrando cómo Vimalakirti - y por medio de él, todos nosotros - podemos manifestar el Dharma en el mundo. 

"Para estar en armonía con las personas, se asociaba con los ancianos, con los de la mediana edad y con los jóvenes, aunque siempre hablaba en armonía con el Dharma. Se involucraba en todo tipo de negocios, pero no tenía interés en ganancias o posesiones. Para entrenar a los seres vivos, aparecería en una encrucijada y en las esquinas, y para protegerlos participó en el gobierno. Para alejar a las personas del Hinayana e involucrarlas en el Mahayana, apareció entre los oyentes y maestros del Dharma. Para el desarrollo de los niños, visitó todas las escuelas. Para demostrar los males del deseo, incluso entró en los burdeles. Para dirigir a los borrachos en la atención correcta, entró en todos los cabarets."

En estas líneas, el Buda no deja lugar a dudas sobre cómo podemos manifestarnos como hermosos lotos en medio del fango del mundo y de la sociedad. Como Vimalakirti, podemos realizar todas las actividades a las que se dedican los demás y no dejamos de ser budistas. ¿Cuál es la diferencia entre su comportamiento (de un Bodhisattva) vis a vis el de una persona no budista? Está no solo en la intención (causa), sino también en su efecto. Vimalakirti se asociaba y no discriminaba entre las personas por su sexo, color, ancionalidad o edad, pues veía la Naturaleza Búdica dentro de todos los seres. Es como el Bodhisattva Jamás Despreciar del Sutra del Loto. Dado a que todos los seres son infinitamente invaluables y poseen la Naturaleza Búdica, Vimalakirti veía la necesidad de revelarles la Luz del Dharma a todos por igual. Para ello, él manifestaba su rol del Bodhisattva en medio del loto de fuego, la sociedad, llegando incluso a visitar los budeles para poder crear consciencia y proteger a las personas que vivían en esas condiciones de vida. Así, Vimalakirti participó en todos los rincones de su comunidad y se destacó como un buen familiar, un buen amigo, un buen compañero de trabajo, un buen maestro...en fin, Vimalakirti nos muestra el valor de las instituciones sociales y de nuestra participación activa en las mismas para el beneficio y bienestar de la comunidad. Es por eso que el Sutra nos dice que:

"Fue honrado como el hombre de negocios entre los hombres de negocios porque demostró la prioridad del Dharma. Fue honrado como el propietario entre los propietarios porque renunció a la agresividad de la propiedad. Fue honrado como el guerrero entre los guerreros porque cultivó la resistencia, la determinación y la fortaleza. Fue honrado como el aristócrata entre los aristócratas porque suprimió el orgullo, la vanidad y la arrogancia. Fue honrado como el funcionario entre los funcionarios porque regulaba las funciones de gobierno de acuerdo con el Dharma. Fue honrado como el príncipe de los príncipes porque invirtió su apego a los placeres reales y al poder soberano. Fue honrado como un eunuco en el harén real porque enseñó a las jóvenes de acuerdo con el Dharma.

"Era compatible con la gente común porque apreciaba la excelencia de los méritos comunes. Fue honrado como Indra entre los Indras porque les mostró la temporalidad de su señoría. Fue honrado como el Brahma entre los Brahmas porque les mostró la excelencia especial de la gnosis. Fue honrado como el Lokapala entre los Lokapalas porque fomentó el desarrollo de todos los seres vivos.

"Así vivió Vimalakirti en la gran ciudad de Vaishali, dotado de un infinito conocimiento de habilidad en medios hábiles."

¿Hizo esto a Vimalakirti "menos budista"? No, por el congtrario, lo hizo un verdadero budista y un verdadero Bodhisattva, porque por medio de su caridad - su dinero, su tiempo y su labor - Vimalakirti pudo expresar el Dharma sin palabras, sino por medio de su ejemplo. Esto es lo que debemos de hacer para manifestar en Dharma e iluminar la vida de los demás. Esto es porque, como budistas, nuestra meta no es convertir a todo el mundo en budistas, sino en poder participar activamente en aliviar el sufrimiento del mundo, en el Despertar de todos los seres, y en hacer de este mundo uno mejor. 

Aun así, habrá muchas personas, incluso muchos budistas, que no entiendan esto. Esto es porque, como vimos en el primer capítulo, aunque el Buda predicó el mismo Dharma, todos los seres lo reciben de acuerdo con sus capacidades, naturalezas y necesidades. Es decir, todos los reciben y lo interpretan de acuerdo con su propio nivel de entendimiento. Debemos de leer varias veces estos párrafos y meditar sobre cómo, al igual que Vimalakirti, podemos encarnar nuestro rol de Bodhisattvas y manifestar nuestra Naturaleza Búdica en la soceidad.

Ahora, Vimalakirti, para poder predicarles el Dharma a las personas, manifestó hábilmente el estar enfermo. Así, muchas personas puderon visitarlo y pudo escuchar sus problemas y ayudarles en sus vidas.

"En ese momento, como un medio hábil, Vimalakirti se manifestó como si estuviera enfermo. Para preguntar por su salud, el rey, los funcionarios, los señores, los jóvenes, los aristócratas, los jefes de familia, los hombres de negocios, la gente del pueblo, la gente del campo y miles de otros seres vivos salieron de la gran ciudad de Vaishali. Cuando llegaron, Vimalakirti les enseñó el Dharma, comenzando su discurso desde la actualidad de los cuatro elementos principales:

"'Amigos, este cuerpo es impermanente, frágil, indigno de confianza y débil. Es insustancial, perecedero, de corta duración, doloroso, lleno de enfermedades y sujeto a cambios. Por eso, amigos míos, como este cuerpo es un vehículo de muchas enfermedades, los hombres sabios no confían en él. Este cuerpo es como una bola de espuma, incapaz de soportar ninguna presión. Es como una burbuja de agua, no permanece mucho tiempo. Es como un espejismo, nacido de la apetito de las pasiones. Es como el tronco del plátano, sin núcleo. ¡Ay! Este cuerpo es como una máquina, un nexo de huesos y tendones. Es como una ilusión mágica, que consiste en falsificaciones. Es como una sueño o una visión irreal. Es como un reflejo, es la imagen de acciones anteriores. Es como un eco, depende del condicionamiento. Es como una nube, se caracteriza por la turbulencia y la disolución. Es como un destello del rayo, siendo inestable y decayendo a cada momento. El cuerpo no tiene dueño, es el producto de una variedad de condiciones...Deberías desesperarte y despertar tu admiración por el cuerpo del Tathagata.

"Amigos, el cuerpo de un Tathagata es el Cuerpo del Dharma (Dharmakaya), nacido de la gnosis. El cuerpo de un Tathagata nace de las reservas de mérito y sabiduría. Nace de la moral (Preceptos), de la meditación, de la sabiduría, de las liberaciones, y del conocimiento y la visión de la liberación. Nace del amor, la compasión, la alegría y la imparcialidad. Nace de la caridad, la disciplina y el autocontrol. Nace del camino de las Diez Virtudes. Nace de la paciencia y la gentileza nace de las raíces de la virtud plantada por esfuerzos sólidos. Nace de las concentraciones, las liberaciones, las meditaciones y las absorciones. Nace del aprendizaje, la sabiduría y los medios hábiles. Nace de los Treinta y Siete Facotres de la Iluminación. Nace de la quietud mental (Samatha) y del análisis trascendental (Vipassana). Nace de los Diez Poderes, las Cuatro Intrepideces y las Dieciocho Cualidades Especiales. Nace de todas las trascendencias. Nace de las ciencias y los superconsistencias. Nace del abandono de todas las cualidades malas, y de la colección de todas las buenas cualidades. Nace de la Verdad. Nace de la Realidad. Nace de la conciencia consciente (atención plena)"

En estos párrafos, Vimalakirti no predica el desapego o el rechazo del cuerpo, sino nuestro apego insesante por el mismo, el cual refuerza nuestro egoísmo y aumenta nuestros deseos y pasiones desenfrenadas, lo que nos hace tener visiones erróneas sobre el cuerpo (como que es eterno y separado de todo) y del mundo, lo que nos vuelve egoístas y nos hace tomar malas decisiones. Este es el cuerpo común, del cual surge la enfermedad, la vejez y la muerte, y que es una fuente ilimitada de deseos, tanto positivos (necesarios y que fomentan el bien) como negativos (innecesarios e irreales y que fomentan el mal). Para ayudar a los seres a desaferrarse al apego excesivo al cuerpo, Vimalakirti predica las doctrinas del Budismo Primitivo, al igual que lo hizo el Buda.

Tras alcanzar su Despertar, el Buda se dió cuenta de que los seres de este mundo estaban muy llenos de deseos, apegos y mal karma, y no estaban preparados para su Revelación del Dharma Eterno. Para ayudarlos, el Buda ideó su Plan Salvífico. Al principio de su ministerio, el Buda predicó un Dharma Negativo, que estaba diseñado hábilmente para permitir que sus discípulos se desapegaran de sus cuerpos y de sus ideas erróneas de la vida y el mundo, con las Cuatro Nobles Verdades y la Cadena de Doce Eslabones de Originación Causal, así como el No-Ser (Anatman o la no existencia del alma o de un ser indendiente, eterno y separado del todo), las cuales los motivaban a eliminar el deseo y buscar una salida de este mundo y entrar en la paz del Nirvana. Una vez los seres estaban listos, el Buda predicó su Dharma Mediano, con los primeros sermones Mahayana, donde reveló la existencia de los Bodhisattvas, seres que posponían su Nirvana por la salvación de todos los seres sintientes. Luego, con el pasar del tiempo, a medida que los seres abrían sus corazones y mentes, el Buda reveló la Vacuidad, la total interconexión de todo con Todo, en los sermones de la Perfección de la Sabiduría. Finalmente, cuando las personas estuvieron listas, el Buda reveló su Dharma Eterno en el Sutra del Loto y el Sutra del Nirvana, donde reveló que el Buda no era un hombre, sino que era la encarnación misma del Alma del Universo, quien apareció en el mundo para revelar su Dharma, las Leyes Universales que nos permiten aliviar nuestro sufrimiento, transformar nuestras vidas, y vivir en el mundo con paz, alegría y armonía. No era necesario abandonar el deseo, sino circunscribirlo, moderarlo. Igualmente, no existía la salvación personal y la extinción del Nirvana, sino que el Nirvana era una condición de vida que podemos experimentar en medio del Samsara cuando manifestamos nuestra Naturaleza Búdica. Esto es porque al igual que el Buda, todos los seres pueden alcanzar el Despertar y revelar su Budeidad Innata, realizando la labor eterna del Buda en el mundo. Esta es, de hecho, nuestra verdadera misión en la vida: trabajar eternamente por el Despertar y la salvación de todos los seres, viviendo vidas iluminadas.  

Es por eso que vemos, en estos párrafos, que podemos descartar la noción de nuestros cuerpos mundanos y adquirir el cuerpo de un Buda. ¿Cómo podemos adquirir el cuerpo de un Buda? Vimalakirti nos dice: "Amigos, el cuerpo de un Tathagata es el Cuerpo del Dharma (Dharmakaya), nacido de la gnosis". Esto significa que podemos "nacer" al cuerpo del Buda por medio de la meditación, nuestra comunión con el Buda y nuestra Naturaleza Búdica. Luego, emergiendo de nuestra comunión, nuestra ,editación, podemos nacer nuestro cuerpo del Buda por medio de la manifestación de nuestra Naturaleza Búdica - nuestra Budeidad Innata - en el mundo. Es decir, por medio de nuestra práctica budista y de nuestra labor del Bodhisattva. 

Si bien este es el ideal, cuando examinamos nuestras personas y vidas, vemos que distamos mucho del mismo. Lejos de grandes Bodhisattvas, somos como la encarnación de los seres más oscuros del Infierno, o los más desnutridos de los espíritus hambrientos, o en el mejor caso, somos solo como animales, velando solo por la satisfacción de nuestros deseos y anhelos. Pero si lo reconocemos así -si tomamos realmente el espejo del Dharma y vemos desnudas nuestras vidas, tal y como son - esto significa que estamos en buen camino, pues hemos tomado el primer paso para nuestro Despertar - el aceptar nuestra oscuridad interior,; nuestro ser finito y falso, nuestro ego. Ahora, debemos de permitirnos iluminar - abrir nuestros corazones y mentes - por la Luz del Dharma, y permitir que por medio de ella, el Buda Eterno trabaje en nosotros, como lo ha estado intentar de hacer por incontables vidas. Nos toca ahora a nosotros el profundizar n nuestra fe y aplicar el Dharma a nuestras vidas. Cuando lo hacemos, eliminamos poco a poco las capas ilusorias que que esconden nuestra Naturaleza Búdica y que forman nuestro ser finito y falso, y revelamos nuestro Verdadero Ser, y nos comportamos con compasión, sabiduría, imparcialidad, caridad, moralidad, esfuerzo, paciencia, etc.; manifestamos las cualidades de la Budeidad en nuestras vidas diarias.

"Amigos, el cuerpo de un Tathagata nace de innumerables buenas obras. Para tener un cuerpo así, deben cambiar sus aspiraciones y, para eliminar las enfermedades de las pasiones de todos los seres vivos, deben concebir el espíritu de la Insuperable y Perfecta Iluminación."

La Budeidad no es algo que adquirimos fuera de nosotros, sino algo que manifestamos desde nuestro interior, algo innato, y este es un super poder que poseemos todos nosotros, al igual que todos los seres; la diferencia es que nosotros estamos despiertos, conscientes, y trabajamos diariamente en nosotros para manifestrarlo. Cuando lo hacemos, somos verdaderamente Hijos del Buda.

Luego de que Vimalakirti predicara este Dharma, todos los presentes que le escucharon despertaron su Bodhicitta, su Deseo de Alcanzar el Despertar por el Bien de Todos los Seres Sintientes. Es decir, despertaron el deseo de mejorar como personas y ser agentes de cambio positivo en el mundo. Esto es precisamente lo que debemos de realizar dentro de nosotros, así como en nuestro hogar, nuestra comunidad, nuestro trabajo, y con nuestro ejemplo, en el mundo. 

Ahora que Vimalakirti está enfermo y que el Buda se encuentra en la misma ciudad, en el próximo capítulo, veremos que el Buda planea una visita a su gran discípulo, y con ello, obtendermos el deleite y el privilegio de poder escuchar y aprender del Dharma Eterno. 

Sunday, September 11, 2022

El Camino Budista: Practivando el Budismo en Sociedad - Ciclo de Lecturas sobre el Sutra de Vimalakirti I

 Hoy, comenzamos un nuevo ciclo de lecturas para el beneficio de toda nuestra comunidad hispana. El texto central del mismo en este momento es el Sutra de Vimalakirti (Yuimakyo), donde se expone el ideal laico del practicante budista en medio de la sociedad. Este es un Sutra hermoso y sumamente importante, sobre todo en nuestros días, donde muchas veces no encontramos cómo podemos aplicar el Dharma efectivamente en nuestras vidas y en nuestro trato diario con la sociedad. 

El Sutra de Vimalakirti posee tres enseñanzas importantes: (1) Todos los seres pueden practicar el Budismo en medio de la sociedad y de sus vidas mundanas. No es necesario abandonar el mundo y buscar la paz y la soledad, sino que el Budismo realmente fue revelado para nuestra práctica en comunidad y en sociedad. (2) Todos los seres pueden alcanzar el Despertar. No es necesario estar ordenado para ser un buen practicante budista. (3) Todos estamos intrínsecamente interconectados, y somos parte de una Unidad Fundamental. Esta es la no-dualidad absoluta, y podemos accesar esta Unidad y ser transformados por ella por medio de nuestra práctica budista.

En esta serie, presentaremos extractos del Sutra de Vimalakirti con una breve exégesis o comentario, basado en las Enseñanzas Perfectas y Completas del Sutra del Loto y la escuela Tendai, con énfasis en cómo el mismo ilumina nuestra práctica y nuestras vidas. Espero que el mismo sea para el beneficio de toda la comunidad budista hispana y de todos los seres sintientes.

Capítulo 1 - Purificando las Tierras Búdicas

El Sutra de Vimalakirti fue un sermón predicado por el Buda Shakyamuni donde presenta las más altas enseñanzas del periodo Mahayana, como la no-dualidad o la Vacuidad, el rol del Bodhisattva, y la capacidad de todos los seres de alcanzar el Despertar. Pero mucho más que eso, en muchos sentidos, el Sutra de Vimalakirti es un Sutra Tierra Pura, pues en el mismo se revela la naturaleza de las Tierras Puras y la Verdadera Naturaleza de la Realidad. De hecho, el Sutra afirma que este mundo en el cual vivimos es, de hecho, una Tierra Pura, la Tierra Pura de la Luz Serena del Buda Shakyamuni, pero nosotros no lo vemos dado a nuestros deseos, pasioes y obstrucciones kármicas. Cuando purificamos nuestras mentes, vemos el mundo purificado como una Tierra Pura. Esto es lo que debemos de tener en mente mientras leamos y estudiemos el Sutra.

"Así he oído. Una vez el Buda residía en el jardín de Amrapali, en la ciudad de Vaisali, a la que asistió una gran reunión. Habían ocho mil bhikshus, todos santos. Estaban libres de impurezas y aflicciones, y todos habían alcanzado el dominio de sí mismos. Sus mentes fueron enteramente liberadas por el conocimiento perfecto. Eran tranquilos y dignos, como los elefantes reales. Habían cumplido su trabajo, hecho lo que tenían que hacer, deshaciéndose de sus cargas, logrando sus objetivos y destruyendo totalmente los lazos de la existencia. Todos ellos habían alcanzado la máxima perfección de cada forma de control mental.

"Habían treinta y dos mil Bodhisattvas, grandes héroes espirituales que fueron aclamados universalmente. Fueron dedicados a través de la actividad penetrante de sus grandes superconocimientos y fueron sostenidos por la gracia de Buda. Guardianes de la ciudad de Dharma, defendieron la verdadera doctrina y sus grandes enseñanzas resonaron como el rugido del león en las diez direcciones."

El Sutra de Vimalakirti comienza con la frase canónica, "Así he oído". Esto significa que lo que comenzaremos a leer fue un sermón daod por el Buda mientras vivía físicamente en el mundo, y que le mismo fue recordado y recitado por su primo y discípulo más cercano, Ananda, tras el Parinirvana del Buda en el Primer Concilio Budista, y que desde entonces, fue pasado oralmente por siglos hasta que fue compuesto en el Sutra que hoy tenemos. Este sermón fue dado por el Buda mientras se encontraba en el jardín de Amrapali, en la ciudad de Vaisali, al Norte de la India. En ese momento, se encontraban alrededor de él miles de discípulos, todos Arhats o discípulos avanzados, y junto con ellos, se encontraban miles de Bodhisattvas, seres trascendentes que posponen su Despertar de la Budeidad por el bien de la salvación de todos los seres sintientes. Como veremos, este Sutra fue predicado para terminar de convertir a los discípulos Arhats - Hinayana - al Gran Vehículo del Mahayana del Bodhisattva. Solo los Bodhisattvas son los verdaderos Guardianes del Dharma y poseen la Verdadera Doctrina. El Budismo Primitivo predicado por el Buda antes del Mahayana fue solo un medio hábil para poder preparar las mentes y corazones de los seres para recibir las enseñanzas Mahayana. Sin embargo, muchos creyentes aun se aferraban a las enseñanzas primitivas y expedientes. Por eso el Sutra dice que estos discípulos habían alcanzado y logrado lo que debían alcanzar; ya habían completado ese escalón del Arhat y ahora debían continuar su camino por escalón del Bodhisattva. Es por eso que el Buda ahora les hablará sobre la superioridad del Mahayana. Ahora, el Sutra describe las virtudes de los Bodhisattvas.

"Sin tener que preguntar, eran los benefactores espirituales naturales de todos los seres vivos. Mantuvieron ininterrumpida la sucesión de las Tres Joyas, conquistando demonios y enemigos y abrumando a todos los críticos. Su atención plena, inteligencia, realización, meditación, encantamiento y elocuencia fueron perfeccionados. Habían alcanzado la tolerancia intuitiva de la incomprensibilidad última de todas las cosas. Giraron la Rueda irreversible del Dharma. Fueron estampados con la insignia de la falta de firma. Eran expertos en conocer las facultades espirituales de todos los seres vivos. Fueron valientes con la confianza que sobrepasa todas las asambleas. Habían reunido las grandes reservas de mérito y de sabiduría, y sus cuerpos, hermosos sin ornamentos, estaban adornados con todos los signos y marcas auspiciosos. Fueron exaltados en fama y gloria, como la elevada cima del Monte Sumeru. Su gran resolución, tan dura como el diamante, inquebrantable en su fe en el Buda, el Dharma y la Sangha, derramaron la lluvia de ambrosía que se libera por los rayos de luz de la joya del Dharma, que brilla en todas partes.

"Sus voces eran perfectas en dicción y resonancia, y versátiles en hablar todos los idiomas. Habían penetrado en el profundo principio de la relatividad y habían destruido la persistencia de los hábitos mentales instintivos subyacentes a todas las convicciones relativas a la finitud y la infinitud. Hablaban sin temor, como leones, sonando el trueno de la magnífica enseñanza. Sin igual, superaron toda medida. Eran los mejores capitanes para el viaje de descubrimiento de los tesoros del Dharma, las reservas de mérito y sabiduría."

Estos Bodhisattvas encarnaban lo que era verdaderamente el Dharma del Buda en todas sus formas. Eran ejemplos vivos del trabajo del Buda Eterno en el Cosmos. Poseían todos los poderes sobrenaturales necesarios para poder usar los medios hábiles y predicarles el Dharma y salvar a todos los seres sintientes en el mundo. Podían hablar todos los idiomas, lo que significa que podían predicar el Dharma sin hablar del Dharma. Podían llevar a los seres a la salvación sin llevarlos a la salvación. Podían transformar sus mentes y corazones y alejarlos del camino del mal, dirigrilos en el camino del bien, y poco a poco, transformaban el mundo. Este es el poder del camino budista.

"Habían cruzado el aterrador abismo de las malas migraciones y, sin embargo, asumieron la reencarnación voluntariamente en todas las migraciones para disciplinar a los seres vivos. Los grandes reyes de la medicina, entendiendo todas las enfermedades de las pasiones, podrían aplicar la medicina del Dharma de manera apropiada."

Estos Bodhisattvas eran discípulos avanzados del Buda, quienes decidieron renacer voluntariamente en los mundos bajos como el nuestro para poder encender la llama del Dharma y salvar a todos los seres de los malos caminos del Samsara, pues en última instancia, este es el verdadero rol y destino de todos los seres, pues el Nirvana no es un destino final, como el Buda lo predicó expedientemente antes de su revelación final de su Dharma Eterno en el Sutra del Loto, sino que es un estado de vida y del alma que podemos experimentar en cada vida, en cada momento, cuando nos permitimos iluminar por la Gracia del Buda y sostenemos la Verdadera Naturaleza de la Realidad frente a nosotros, en nuestras mentes y corazones, en todo momento. 

"Eran minas inagotables de virtudes ilimitadas, y glorificaron innumerables Tieras Puras del Buda con el esplendor de estas virtudes. Confieren gran beneficio cuando se ven, escuchan o incluso se acercan. Si uno fuera a exaltarlos por innumerables cientos de miles de miles de eones, uno todavía no podía agotar su poderoso diluvio de virtudes."

El mensaje principal de este capítulo es que, cuando nos transformamos a nosotros mismos - interiormente - causalmente, transformamos el mundo. 

Ahora, el Buda no solo estaba rodeado en la asamblea por discípulos y Bodhisattvas, sino que se encontraban en ese momento muchos otros seres celestiales, que acompañaban al Buda en todo momento para poder beneficiarse iguamente de su Dharma. 

"El Buda, rodeado así y venerado por estas multitudes de cientos de miles de seres vivos, se sentó en un majestuoso trono de león y comenzó a enseñar el Dharma. Dominando a todas las multitudes, al igual que Sumeru, el rey de las montañas, se alza sobre los océanos, el Buda brillaba, irradiaba e iluminaba todo mientras se sentaba en su magnífico trono de león."

Entonces, en ese momento, un Bodhisattva llamado Ratnakara, con quinientos jóvenes, cada uno con un parasol precioso hecho de siete tipos diferentes de joyas, se acercó al Buda, se inclinó a sus pies, y le presentó las mismas como ofrandas al Buda. Tan pronto como todos estos preciosos parasoles fueron colocados, de repente, por el poder milagroso del Buda, se transformaron en un solo dosel precioso tan grande que cubrió toda esta galaxia. Dentro del mismo, entonces, se pudo ver todo el Cosmos. En cada universo del gran Reino Dhármico, se podían ver a diferentes Budas predicando el Dharma y transformando a incontables seres sintientes. Todos en la asamblea se quedaron maravillados antes este milagro, y no pudieron contener su asombro, tanto que salieron lágrimas de alegría y piedad de sus ojos. Entonces, el Bodhisattva Ratnakara se postró nuevamente frente al Buda, juntó sus manos, y mirando al Bendito, recitó esta alabanza:

"Puros son tus ojos, amplios y hermosos, como los pétalos de un loto azul.
Puro es tu pensamiento, habiendo descubierto la suprema trascendencia de todos los Samadhis.
Inmensurable es el océano de tus virtudes, la acumulación de tus buenas obras.
Afirmas el camino de la paz.
¡Oh, gran asceta, reverencia a ti!"

El Buda apareció en este Mundo Saha para podernos revelar el Dharma, las Leyes Universales, aliviar nuestro sufrimiento, y brindarnos la salvación. Pero esto nunca implicó abandonar el mundo, pues este mundo, al igual que todos los mundos, es, como todo, una manifestación del Reino del Dharma. Este mundo del Samsara, como veremos, es igual al Nirvana. Ambos son dos caras de la misma moneda. El Nirvana no es algo fuera del Samsara, sino que es experimentar el Samsara desde los ojos del Buda, desde la Unidad Fundamental de la Existencia - ver las cosas y experimentarlas desde la Verdadera Naturaleza de la Realidad. Cuando lo hacemos, podemos experimentar el Nirvana - la paz - en medio del mundo y la sociedad.

"Líder, domador de hombres, contemplamos la revelación de tu milagro.
Los campos magníficos y radiantes de los Sugatas aparecen ante nosotros,
Y tus extensas enseñanzas espirituales, conducen a la inmortalidad,
Haciéndose escuchar en todo el alcance del espacio."

Cada átomo, nos dice el Sutra Avatamsaka - el primer sermón dado por el Buda en el mundo - contiene infinitos mundos. Cada mundo contiene infinitos Budas. Todo es sagrado, nada es mundano. Todo es una manifestación de la Talidad (Tathata), y los Budas (Tathagatas) son los que vienen de la Talidad para podernos revelar esta Verdad. Cuando experimentamos nuestra Unidad Fundamental, podemos ser uno con el Buda y participar de su Vida Eterna. 

"Rey del Dharma, tú gobiernas con el Dharma tu supremo Reino del Dharma,
Y así otorgas los tesoros del Dharma a todos los seres vivos.
Experto en el análisis profundo de las cosas, enseñas su significado último.
Soberano Señor del Dharma, reverencia a ti."

El Buda vino al mundo a revelarnos el Dharma, las Leys Universales que rigen el Cosmos y la Existencia, pues estas son las Leyes de la Vida. Y este Dharma no fue predicado solo para unos pocos, sino para todos los seres sintientes, sin distinción alguna. En el Dharma, encontramos nuestro mapa para poder navegar a través de las viscicitudes de la vida, y llegar de Esta Orilla del Samsara, con su sufrimiento y dualidad, a la Otra Orilla del Nirvana, y poder experimentar nuestra Unidad Fundamental, para que cuando seamos transformados por esa experiencia, podamos volver al mundo con una infinta fuente inagotable de sabiduría y compasión, y poder transformar el mundo.

"Todas estas cosas surgen dependientemente, de causas,
Sin embargo, no son ni existentes ni inexistentes.
En esto no hay ser, ni experimentador, ni hacedor,
Sin embargo, ninguna acción, buena o mala, pierde sus efectos.
Tal es tu enseñanza."

Una de las enseñanzas principales budistas es que nada existe de forma independiente y separada del Todo, sino que todo está fundamentalmente interconectado. Todo surge de la Unidad y aparece en la dualidad, la multiplicidad, debido a causas y condiciones. Cuando esas causas y condiciones se dan, surgen los fenómenos de acuerdo con el Karma, y cuando esas causas y condiciones cesan, los fenómenos vuelven a su fuente original, así como olas que surgen en la superficie del mar. Pero las olas siempre fueron una con el gran océano. De igual forma, nosotros todos somos expresiones de esa Esencia y Fuente de Vida de la cual emana y que anima todo en el universo. Por ello, todo pensamiento, palabra y acción no solo nos afecta a nosotros, sino que afecta a todos los seres sintientes en el Cosmos.

"Oh Sakyamuni, conquistando la poderosa hueste de Mara,
Encontraste la paz, la inmortalidad y la felicidad de esa Iluminación Suprema,
Lo cual no es realizado por ninguno entre los heterodoxos,
Aunque detienen sus sentimientos, pensamientos y procesos mentales."

En el Budismo, Mara es la personificación del Mal, la ilusión de la dualidad y la separación. Mara son todos nuestros patrones mentales limitantes, nuestras dudas, nuestros deseos y pasiones desenfrenadas. Mara, entonces, es un aspecto fundamental de todos nosotros. El Buda, también, es una personificación de nuestra Naturaleza Búdica, nuestro potencial para transformarnos y Despertar a nuestra Unidad Fundamental. El Dharma nos da las herramientas para poder lograr este proceso y transformación, y alcanzar la Iluminación Suprema, es decir, convertirnos en Budas en esta vida y en este cuerpo. Cuando lo hacemos, alcanzamos la paz, la inmortalidad y la felicidad y podemos vivir con ella en nuestra alma en medio del mundo y del a sociedad, y no solo eso, sino que podemos ayudar a otros a alcanzar el mismo estado de vida. Si bien estas herramientas pueden ser encontradas en otras religiones y filosofías religiosas, solo el Budismo revela el Verdadero Dharma Eterno - la verdadera religión pura universal - y solo en el Budismo podemos alcanzar la meta final de la vida.

"Oh maravilloso rey del Dharma,
Giraste la rueda del Dharma ante los hombres y los dioses,
Su pureza de naturaleza, y su paz extrema;
Y así se revelaron las Tres Joyas."

En el corazón del Budismo se encuentra el Verdadero Refugio, el corazón mismo de la Existencia, manifestado como la Triple Joya del Buda, el Dharma y la Sangha. Estos son los tres pilares fundamentales del Dharma en el mundo. El Buda es el Cosmos, y a su vez, es el Alma del Cosmos, quien apareció en este mundo para revelarnos el Dharma, y brindarnos la salvación. Pero igualmente, el Buda es nuestra Naturaleza Búdica, nuestro potencial innato de alcanzar el Despertar de la Budeidad y manifestar el Nirvana en este mundo. El Dharma son las enseñanzas del Buda, nuestro mapa en la vida, el cual nos revela cómo podemos manifestar nuestra Budeidad Innata. Y la Sangha es la comunidad de sacerdotes y creyentes que ponen las enseñanzas del Buda en el mundo para revelar su verdadera naturaleza, la Tierra Pura. 

"Aquellos que están bien disciplinados por su precioso Dharma
Están libres de imaginaciones vanas y siempre profundamente pacíficas.
Doctor supremo, usted pone fin al nacimiento, a la descomposición, a la enfermedad y a la muerte.
¡Inconmensurable océano de virtud, reverencia a ti!"

Pero el Dharma es algo que debemos de aplicar en nuestras vidas diarias. Para que el Dharma manifieste su poder, debemos de aplicarlo voluntaria y conscientemente en nuestras vidas. Este mundo, con todas sus virtudes y defectos - muchos defectos - es el resultado de nuestras propias acciones. Somos los creadores del mundo y los autores de todo lo que ocurre en el mismo. 

"Al igual que en el monte Sumeru, no te conmueven ni el honor ni el desprecio.
Amas a los seres morales y los seres inmorales por igual.
Preparada en ecuanimidad, tu mente es como el cielo.
¿Quién no honraría una joya tan preciosa de un ser?"

Al igual que el Buda en la alabanza en el Sutra, el Dharma nos da el poder para poder mantenernos firmes y perseverar todas las viscicitudes de la vida, manteniéndonos ecuánimes en todo momento. Al comulgar con el Buda y nuestra Naturaleza Búdica periódicamente, por medio de la meditación y de otras prácticas budistas, podemos desarrollar las Cuatro Virtudes Ilimitadas de Bondad Amorosa, o dar placer o felicidad a los seres vivos; Compasión, o tratar de aliviar sus sufrimientos; Alegría, o de alegrarnos por las cosas positivas de otros; y Ecuanimidad, o abandonar los apegos a nuestros deseos y pasiones desenfrenadas y ser imparcial con todos. 

"Gran sabio, en todas estas multitudes reunidas aquí,
Que miran su rostro con corazones sinceros de fe.
Cada ser contempla al vencedor, justo antes de él.
Esta es una cualidad especial de Buda."

El Dharma también nos ayuda a reconocer la Naturaleza Búdica dentro de todos los seres sintienes, al igual que el Bodhisattva Jamás Despreciar del Sutra del Loto, quien no podía realizar ningún acto maligno contra ningún ser porque reconocía la Budeidad Innata dentro de todos. 

"Aunque el Buda habla con una sola voz,
Los presentes perciben esa misma voz de maneras diferentes,
Y cada uno entiende en su propio idioma según sus propias necesidades.
Esta es una cualidad especial del Buda."

El Buda predicó 84,000 enseñanzas, cada una diseñada para poder salvar a todos los seres, de acuerdo con sus distintas capacidades, naturalezas y necesidades. Esta es la razón principal por la que existen muchas escuelas budistas, pues cada escuela pudo interpretar - escuchar - el Dharma de acuerdo con su estación mental y progreso espiritual. Pero aunque existen muchas escuelas budistas, solo existe un solo Buda Dharma o Budismo, y ese Budismo Perfecto y Completo se encuentra en la Tradición del Loto de la escuela Tendai. Pero esta estrofa también apunta al hecho de que debemos de aplicar el Dharma apropiadamente en nuestras vidas. Es por eso que uno de las Virtudes o Paramitas Budistas Avanzadas es el Poder de los Medios Hábiles o Upaya Paramita, donde podemos aplicar el Dharma a las distintas necesidades y circunstancias de nuestras vidas, y para el beneficio particular de todos los seres sintientes. 

El Bodhisattva Ratnakara continúa su alabanza diciendo:

"Del acto del líder de hablar en una sola voz,
Algunos simplemente desarrollan un instinto para la enseñanza, otros obtienen realización,
Algunos encuentran la pacificación de todas sus dudas.
Esta es una cualidad especial del Buda.

"¡Obediencia a ustedes que mandan la fuerza del liderazgo y los diez poderes!
¡Obediencia a ustedes que son intrépidos, sin saber miedo!
¡Obediencia a ti, líder de todos los seres vivos!
¡Quien manifiesta plenamente las cualidades especiales!
¡Obediencia a ustedes que han cortado la atadura de todos los enemigos!
¡Obediencia a ustedes que, habiendo ido más allá, se mantienen firmes!
¡Obediencia a ustedes que salvan a los seres que sufren!
¡Obediencia a ustedes que no se quedan en las migraciones!

"Te asocias con seres vivos frecuentando sus migraciones.
Sin embargo, tu mente está liberada de todas las migraciones.
Así como el loto, nacido del lodo, no está contaminado por ello,
Así el loto del Buda preserva la realización de la vacuidad.

"Usted anula todos los signos en todas las cosas en todas partes.
Usted no está sujeto a ningún deseo de nada en absoluto.
El poder milagroso de los Budas es inconcebible.
Me inclino ante ti, que no estás en ninguna parte, como el espacio infinito."

Una vez el Bodhisattva Ratnakara terminó su alabanza, el Bodhisattva le preguntó al Buda, en nombre de los quinientos jóvenes, sobre las Tierras Puras de los Budas. Entones el Buda comienza a explicar lo que realmente significan las Tierras Puras del Buda, diciendo:

"Hijos nobles, una Tierra Pura de Bodhisattvas es un campo de seres vivos. ¿Por qué? Un Bodhisattva abraza una Tierra Pura en la misma medida en que causa el desarrollo de los seres vivos. Abraza una Tierra Pura en la misma medida en que los seres vivos se vuelven disciplinados. Él abraza una Tierra Pura en la misma medida en que, a través de la entrada en una Tierra Pura, los seres vivos se introducen en la Buda-gnosis. Abarca una Tierra Pura en la misma medida que a través de la entrada a esa Tierra Pura, los seres vivos aumentan sus santas facultades espirituales. ¿Por qué? Noble Hijo, una Tierra Pura de Bodhisattvas surge de los objetivos de los seres vivos.

"Por ejemplo, Ratnakara, si uno desea construir en un espacio vacío, podría seguir adelante a pesar del hecho de que no es posible construir o adornar nada en un espacio vacío. De la misma manera, si un Bodhisattva, quien sabe muy bien que todas las cosas son como un espacio vacío, el deseo de construir una Tierra Pura para desarrollar seres vivos, podría seguir adelante, a pesar del hecho de que no es posible construir o adornar una Tierra Pura en el espacio vacio.

"Sin embargo, Ratnakara, una Tierra Pura de un Bodhisattva es un campo de pensamiento positivo. Cuando alcanzan la Iluminación, los seres vivos libres de hipocresía y engaño nacerán en su Tierra Pura.

"Noble hijo, una Tierra Pura de un Bodhisattva es un campo de alta resolución. Cuando alcanzan la Iluminación, los seres vivos que han cosechado las dos tiendas y han plantado las raíces de la virtud nacerán en su Tierra Pura.

"Una Tierra Pura de un Bodhisattva es un campo de aplicación virtuosa. Cuando alcanzan la Iluminación, los seres vivos que viven por todos los principios virtuosos nacerán en su Tierra Pura.

"Una Tierra Pura de un Bodhisattva es la magnificencia de la concepción del espíritu de la Iluminación. Cuando alcanzan la Iluminación, los seres vivos que realmente participan en el Mahayana nacerán en su Tierra Pura."

En otras palabras, podemos ver y "renacer" en una Tierra Pura cuando alcanzamos la Iluminación, es decir, cuando Despertarmos a la Verdadera Naturaleza de la Realidad. No es que renazcamos en algún otro lugar, sino que nuestras almas - corazones y mentes - renacen y ven el mundo a través de los ojos del Buda. Es por eso que el Buda dice que las Tierras Puras no surgen del vacío, sino que es el mundo de los seres vivos; surge de sus objetivos - sus acciones o su Karma. Poco a poco el Buda continuará elaborando este concepto. Ahora, el Buda nos dice cómo podemos "renacer" a una Tierra Pura por medio de los Seis Paramitas o Perfecciones Budistas.

"Una Tierra Pura de un Bodhisattva es un campo de Generosidad. Cuando alcanzan la Iluminación, los seres vivos que entregan todas sus posesiones nacerán en su campo del Buda.

"Una Tierra Pura de un Bodhisattva es un campo de Tolerancia. Cuando alcanzan la Iluminación, los seres vivos con las trascendencias de la Tolerancia, los Preceptos y el Samadhi, por lo tanto hermoso con los treinta y dos signos auspiciosos, nacerán en su Tierra Pura.

"Una Tierra Pura de un Bodhisattva es un campo de Meditación. Cuando alcanzan la Iluminación, los seres vivos que están equilibrados uniformemente a través de la atención plena y la conciencia nacerán en su Tierra Pura.

"Una Tierra Pura de un Bodhisattva es un campo de Sabiduría. Cuando alcanzan la Iluminación, los seres vivos que están destinados a lo último nacerán en su Tierra Pura."

Veamos someramente estos Seis Paramitas. La práctica de la Generosidad o Caridad (Dana Paramita) nos ayuda a disminuir nuestro Ego. No hay nada que le duela más al ego que dar algo, porque piensa que al dar, pierde; tiene menos. Es por eso que el Budismo lo pone como el primer Paramita o Perfección. Los Preceptos (Sila Paramita), luego, nos ayudan a corregir nuestra conducta. A diferencia de muchas religiones y filosofías, el Budismo no cree en el mal: las personas hacen actos malvados por su ignorancia del mal que causan y del modo correcto de vivir; si estas personas "malvadas" conocieran el verdadero resultado de sus actos y sus repercuciones, tanto para los otros como para ellos (por el karma), no los cometerían. Por eso la importancia de la medicina (conocimiento) del Dharma. Luego, la Perseverancia o la Paciencia (Kshanti Paramita) controla nuestros pensamientos, palabras y acciones, y con ello, formamos nuevos patrones de conducta, alineando nuestra voluntad con el Dharma. Pero todo esto requiere Esfuerzo (Virya Paramita). Llevamos incontables vidas rondando por los pasillos oscuros del Samsara, y debemos de corregir cientos, sino miles, de vidas y patrones erróneos para poder realizar progreso. Para poder accesar a nuestro interior, a nuestra pureza innata, debemos de practicar la Meditación - el Dhyana Paramita. A través de la meditación, difundimos las capas ilusorias del ego y podemos accesar nuestra Naturaleza Búdica, nuestra Verdadera Naturaleza, la cual es una con la Energía de Vida de Infinita Luz, Sabiduría y Compasión. Así, por medio de la Caridad (ayudar a los demás), los Preceptos, la Paciencia, el Esfuerzo constante por mejorarnos, la meditación y la recitación (prácticas religiosas budistas), podemos comulgar con el Buda, el Universo, y así, desarrollamos Sabiduría (Prajna Paramita). Este es el mapa al Despertar en una Tierra Pura en este mundo y en esta vida.

Ahora, el Buda continúa mostrándonos cómo podemos purificar este Mundo Saha y revelar su Verdadera Naturaleza como una Tierra Pura.

"Una Tierra Pura de un Bodhisattva consiste en los Cuatro Inconmensurables. Cuando alcanzan la Iluminación, los seres vivos que viven por Bondad Amorosa, Compasión, Alegría y Ecuanimidad, nacerán en su Tierra Pura.

"Una Tierra Pura de un Bodhisattva consiste en los cuatro medios de unificación. Cuando alcanzan la Iluminación, los seres vivos que se mantienen unidos por todas las liberaciones nacerán en su Tierra Pura."

En la estrofa anterior, el Buda menciona los Cuatro Inmensurables que vimos anteriormente, pero en esta estrofa, el Buda nos habla de la importancia de la Sangha. La Sangha budista es el Cuerpo del Buda en el mundo. La misma preserva su Dharma Eterno y realiza su labor por todo el planeta. Tu y todos nosotros que seguimos el Camino del Bodhisattva somos Hijos del Buda, y su Dharma es nuestro legado. Es nuestro deber y encomienda ahora ser los ojos, las manos y la boca del Buda en el mundo.

"Una Tierra Pura de un Bodhisattva es la habilidad en la técnica liberadora. Cuando alcanzan la Iluminación, los seres vivos expertos en todas las técnicas y actividades liberadoras nacerán en su  Tierra Pura."

Las técnicas liberadoras son los medios hábiles o Upayas - los métodos adoptados para instruir a las personas y conducirlas a la Iluminación que los Budas y Bodhisattvas hábilmente diseñan y emplean para llevar a los seres a la salvación.

"Una Tierra Pura de un Bodhisattva consiste en los 37 Factores del Despertar. Los seres vivos que dedican sus esfuerzos a los cuatro focos de atención plena, los cuatro esfuerzos correctos, las cuatro bases del poder mágico, las cinco facultades espirituales, las cinco fortalezas, los siete factores de la Iluminación y las ocho ramas del camino sagrado nacerán en su Tierra Pura."

Esta estrofa menciona los 37 Factores de la Iluminación. Los mismos se agrupan en siete categorías: Cuatro Meditaciones (meditaciones sobre el cuerpo, la sensación, la mente y los fenómenos), Cuatro Esfuerzos Correctos (poner fin al mal existente, evitar que surja el mal, traer el bien a la existencia y fomentar el bien existente), Cuatro Pasos para Alcanzar Poderes Trascendentales (celo, esfuerzo, memoria y perspicacia meditativa), Cinco Raíces (fe, esfuerzo, memoria, meditación y sabiduría), Cinco Poderes (poderes de fe, esfuerzo, memoria, meditación y sabiduría), Siete Ayudas para la Iluminación (memoria, discernimiento, esfuerzo, alegría, ligereza y facilidad, meditación e imparcialidad), y el Noble Sendero Octuple (puntos de vista correctos, pensamiento correcto, habla correcta, acción correcta, forma de vida correcta, esfuerzo correcto, atención plena correcta, y meditación correcta). 

"Una Tierra Pura de un Bodhisattva es su mente de total dedicación. Cuando alcanzan la Iluminación, los ornamentos de todas las virtudes aparecerán en su Tierra Pura."

A medida que continuamos nuestra práctica budista, poco a poco aminoramos nuestros deseos y pasiones desenfrenadas, eliminamos nuestro mal karma, purificamos los Seis Sentidos, y podemos vislumbrar la Verdadera Naturaleza de la Realidad y nuestro Verdadero Ser. Pero el proceso puede ser difícil, y en vez de vernos como mejores personas, podemos ver que nuestras sombras - ignoradas - pueden ser bien profundas y largas. Esto es porque estamos siendo iluminados por la Luz del Dharma, la Gracia del Buda. A medida que la Luz nos ilumina más, más largas y profundas son nuestras sombras, porque son aspectos negativos de nosotros que nunca quisimos ver. Pero ahora nos toca enfrentar nuestra sombra y asumir control de nuestro destino. Así, a medida que vamos purificando nuestra mente, el mundo igualmente se llena de luz y color. Vemos poco a poco la Tierra Pura que se escondía detrás de los velos de nuestro karma y nuestra consciencia. 

"Una Tierra Pura de un Bodhisattva es la doctrina que erradica las Ocho Adversidades. Cuando alcanzan la Iluminación, los Tres Malos Caminos cesarán, y no habrá tal cosa como las Ocho Adversidades en su Tierra Pura."

Las Ocho Adversidades o Vientos son lo que nos lleva por los Tres Malos Caminos de los Infiernos, los Espíritus Hambrientos y la Animalidad. Estos son obstáculos en nuestro camino al Despertar: la prosperidad, la decadencia, la desgracia, el honor, la alabanza, la censura, el sufrimiento y el placer. Las personas a menudo se dejan influir por su apego a la prosperidad, el honor, la alabanza y el placer (conocidos colectivamente como "cuatro favoritos" o "cuatro vientos favorables"), o por su aversión al declive, la desgracia, la censura y el sufrimiento ("cuatro disgustos" o "cuatro vientos adversos"). A medida que ocntinuamos nuestra práctica, manifestamos más y más nuestra Naturaleza Búdica y actuamos desde nuestra Budeidad Innata.

"Una Tierra Pura de un Bodhisattva consiste en su observancia personal de los Preceptos básicos y su moderación en culpar a otros por sus transgresiones. Cuando alcanzan la Iluminación, incluso la palabra 'crimen' nunca será mencionada en su Tierra Pura."

Los Preceptos son uno de los elementos más importantes en nuestra vida espiritual budista, pues los mismos dictan la forma en que nos debemos de comportar como seres iluminados en el mundo. Los Cinco Preceptos Laicos son: (1) No Matar o Proteger la Vida, (2) No Robar o Ser Generosos, (3) No Mentir o Velar Siempre por la Verdad, (4) No Abusar de la Secualidad u Honrar las Sanas Relaciones, y (5) No Abusar de los Intoxicantes o Mantener Siempre en Mente la Verdadera Naturaleza de la Realidad.

"Una Tierra Pura de un Bodhisattva es la pureza del camino de las Diez Virtudes. Cuando alcanzan la Iluminación, seres vivos que están seguros en la larga vida, grandes en la riqueza, castos en la conducta, realzados por el habla verdadera, de voz suave, libres de Intrigas divisorias y hábiles para reconciliar facciones, iluminadoras en sus conversaciones, libres de envidia, libres de maldad y dotadas de vistas perfectas, nacerán en su  Tierra Pura."

Las Diez Virtudes Diez son las prácticas llevadas a cabo por los Bodhisattvas para su propia Iluminación así como para la Iluminación de todos los seres sintientes, los Diez Paramitas. Los Diez Paramitas son los Seis Paramitas vistos anteriormente (Caridad, Preceptos, Paciencia, Esfuerzo, Meditación y Sabiduría), más los Paramitas de los Medios Hábiles, Votos, Poder y el Conocimiento. El Upaya Paramita o Perfección de los Medios Hábiles es hacer pleno uso de los medios hábiles para beneficiar a otras personas, el Pranidhana Paramita o la Perfección de los Votos es comprometerse a llevar a otros seres a la Iluminación. El Bala Paramita o la Perfección del Poder es el poder de la práctica, y el Jnana Paramita o la Perfección del Conocimiento, es la perfección del conocimiento con el propósito de llevar a otras personas a la Iluminación. Estas cuatro prácticas se consideran auxiliares de los Seis Paramitas.

"Por lo tanto, Noble Hijo, tal como lo es la producción del espíritu de Iluminación del Bodhisattva, también lo es su pensamiento positivo. Y tal como lo es su pensamiento positivo, también lo es su aplicación virtuosa.

"Su aplicación virtuosa es equivalente a su alta resolución, su alta resolución es equivalente a su determinación, su determinación es equivalente a su práctica, su práctica es equivalente a su total dedicación, su total dedicación es equivalente a su técnica liberadora, su técnica liberativa es equivalente a su desarrollo de seres vivos, y su desarrollo de seres vivos es equivalente a la pureza de su Tierra Pura.

"La pureza de su Tierra Pura refleja la pureza de los seres vivos; la pureza de los seres vivos refleja la pureza de su gnosis; la pureza de su gnosis refleja la pureza de su doctrina; la pureza de su doctrina refleja la pureza de su práctica trascendental, y la pureza de su práctica trascendental refleja la pureza de su propia mente".

En estos párrafos, el Buda nos da la guía necesaria para poder alcanzar el Despertar y poder ver este mundo como una Tierra Pura. Pero esto no es necesariamente suficiente, pues siempre debemos trabajar por la salvación de los demás. 

Ahora, te podrás estar preguntando, ¿por qué este mundo donde el Buda Shakyamuni alcanzó su Iluminación no es una Tierra Pura? Esta es la misma pregunta que Shariputra le hace al Buda en nombre de todos los seres sintientes. Esto es porque Shariputra nos representa a todos y cada uno de nosotros. Shariputra es uno de los discípulos más antiguos - y mayores, pues Shariputra antes de volverse monje budista fue uno de los maestros yóguicos de Siddhartha Gautama en su Camino al Despertar - y era el más sabio de todos los discípulos del Buda. Sin embargo, Shariputra se había conformado con su logro de Arhat y no se había convertido al Mahayana. Es por eso que el Sutra menciona mucho a Shariputra.

"Entonces, Shariputra tuvo una influencia mágica del Buda: 'Si la Tierra Pura del Buda es pura solo en la medida en que la mente del Bodhisattva es pura, entonces, cuando el Buda Shakyamuni se dedicó a la carrera del Bodhisattva, su mente debe haber sido impura. De lo contrario, ¿cómo podría parecer esta Tierra Pura (este mundo) tan impura?'

"El Buda, sabiendo telepáticamente el pensamiento de Shariputra, le dijo: '¿Qué piensas, Shariputra? ¿Es porque el Sol y la Luna son impuros que los ciegos de nacimiento no los ven?'

"Sariputra respondió: 'No, Señor. No es así. La culpa está en los ciegos de nacimiento y no en el Sol y la Luna'.

"El Buda declaró: 'De la misma manera, Shariputra, el hecho de que algunos seres vivos no vean la espléndida exhibición de virtudes de la Tierra Pura del Tathagata se debe a su propia ignorancia. No es culpa del Tathagata. Sariputra, el campo del Buda del Tathagata es puro, pero no lo ves'."

Aquí el mensaje principal del capítulo es claro: este Mundo Saha es la Tierra Pura del Buda Shakyamuni, pero nuestras impurezas y mal karma no nos lo permiten ver. Esto es reiterado por el mismo dios creador, el dios Brahma, cuando inmediatamente se dirige a Shariputra y le dice:

"Entonces, Brahma le dijo a Shariputra: 'Shariputra, no diga que la Tierra Pura del Buda del Tathagata es impura. Sariputra, la Tierra Pura del Tathagata es pura. Veo la espléndida expansión del Buda. La Tierra Pura del Buda Sakyamuni es igual al esplendor de, por ejemplo, las moradas de las deidades más altas'."

Las deidades budistas, si bien no son Bodhisattvas altos, son seres avanzados en su ojo dhármico, y pueden ver el mundo muchas veces - al menos el nuestro - como realmente es, aunque nosotros lo veamos de acuerdo con nuestra condición de vida. Pero esta visión puede ser desarrollada por medio de la meditación y de la devoción. Sobre todo, cuando estamos en entornos naturales, si calmamos nuestra mente y abrimos nuestros corazones, podemos recibir la Gracia del Buda y ver las cosas desde lentes más puros y positivos. Este es el poder de la Gran Naturaleza. Este Mundo Saha en el que vivimos es igual a las moradas más altas de las deidades en el cielo. Si tan solo lo pudiéramos mantener una realidad en nusestra experiencia diaria. Al contrario, nuestras epxeriencias dolorosas y frustrantes nos ensucian cada vez más nuestros ojos, corazones y mentes y vemos este mundo como lo ve Shariputra.

"Entonces, Shariputra le dijo a Brahma: 'En cuanto a mí, Oh Brahma, veo esta gran tierra, con sus altos y bajos, sus espinas, sus precipicios, sus picos y sus abismos, como si estuviera completamente llena de excrementos'.

"Brahma respondió: 'El hecho de que veas esta Tierra Pura como este como si fuera tan impura, Sariputra, es una señal segura de que hay altos y bajos en tu mente y que tu pensamiento positivo con respecto al Buda. La gnosis no es pura tampoco. Sariputra, aquellos cuyas mentes son imparciales con respecto a todos los seres vivos y cuyos pensamientos positivos hacia la Buda-gnosis son puros, ven esta Tierra Pura como perfectamente pura'."

Ahora, el Buda realiza otro milagro para el beneficio de todos los presentes, y de nosotros, los lectores y oyentes de nuestra era.

"Entonces, el Señor tocó el suelo de este billón de universo galáctico mundial con su dedo gordo, y de repente se transformó en una gran masa de joyas preciosas, una magnífica variedad de cientos de miles de racimos de gemas preciosas, hasta que se parecía a la universo del Tathagata Ratnavyuha, llamado Anantagunaratnavyuha. Todos en la asamblea se llenaron de asombro, cada uno percibiéndose sentados en un trono de lotos enjoyados.

"Entonces, el Buda le dijo al venerable Shariputra: 'Shariputra, ¿ves este esplendor de las virtudes de esta Tierra Pura?'

"Shariputra respondió: '¡Lo veo, Señor! ¡Aquí delante de mí hay un despliegue de esplendor como el que nunca antes había oído o visto!'

"El Buda dijo: 'Shariputra, esta Tierra Pura siempre es pura, pero el Tathagata parece estar dañado por muchas faltas, para lograr la madurez de los seres vivos inferiores. Por ejemplo, Shariputra, los dioses del cielo Trayastrimsa toman su alimento de una única y preciosa vasija, pero el néctar que nutre a cada uno difiere según las diferencias de los méritos que cada uno ha acumulado. Así, Shariputra, los seres vivos nacidos en la misma Tierra Pura, ven el esplendor de las virtudes de las Tierras Puras de los Budas según sus propios grados de pureza'."

Este milagro no solo sucedió en ese momento, sino que podemos presenciarlo en cualquier momento de nuestras vidas. Solo debemos implorarle al Buda, recibir su Gracia, y purificar nuestros sentidos. Entonces, cuando accesamos a la infinita calma y pureza que reside dentro de cada uno de nosotros por medio del a meditación, podemos experimentar la Tierra Pura en esta vida y en este cuerpo. No hay que esperar a morir para poder renacer en la Tierra Pura. Este Mundo Saha es el Paraíso del Nirvana.

Es imposible no conmovernos con la humildad y la gran compasión que el Buda muestra al decir que no podemos experimentar este Mundo Saha como una Tierra Pura por la falta de méritos  y las faltas del Buda. ¿Cómo puede el Buda decir esto? El Buda, en su infinita compasión, acepta todos nuestros errores, fallas e impurezas como propias. Tal es la carga que está dispuesto a cargar por todos y cada uno de nosotros. Tal es la carga que ya acarrea desde infinos eones en el pasado, y la que acarrerará en el futuro, pues el Buda, aunque no lo sepas y no lo creas, ya te ha salvado. El Buda es el espíritu de la Infinita Compasión, y siempre está con nosotros en cada pensamiento, en cada palabra, y en cada acción que tomamos. 

Cuando el Buda realizó esto, todos quedaron maravillados y lloraron de piedad y emoción. Y así como realizó su milagro, el Buda levantó su dedo y todos volvieron a ver el mundo tal y como sus ocndiciones de vidas se lo permitieron. Esto fue una vez más un recordatorio de la impermanencia como ley de vida en este mundo. Tras esto, todos despertaron su Bodhicitta, su Deseo de Alcanzar el Despertar por el Bien de Todos los Seres Sintientes; es decir, todos aspiraron a convertirse en Bodhisattvas. 

En el próximo capítulo, veremos al héroe de nuestra historia, Vimalakirti, el ideal laico del practicante budista, quien nos motrará cómo podemos aplicar el Dharma en nuestras vidas diarias en medio de la sociedad y del mundo. 

Wednesday, August 31, 2022

Budismo, Política y Sociedad: El Budismo y la Política - Reflexiones sobre Temas Contemporáneos III

 El Budismo es una religión fundada hace más de 2,500 en la India por un jóven príncipe llamado Siddhartha Gautama, quien tras años de prácticas espirituales alcanzó el Despertar, la Budeidad, por lo que fue conocido desde entonces como el Buda Shakyamuni. Tras su Iluminación, el Buda predicó por más de cuarenta años por toda la India, ayudando a otros a alcanzar el mismo estado espiritual del Despertar. Cerca del final de su vida, el Buda reveló que si bien aparentó haber nacido, crecido y alcanzadola Iluminación, en realidad, el Buda era una encarnación misma de la Vida, el Alma del Universo, quien apareció en este mundo para revelar la Verdad, ayudar a los seres a aliviar sus sufrimientos, y a alcanzar el estado de la Budeidad - el Despertar.

En sus más de cuarenta años de predicación, el Buda habló sobre una gran variedad de temas, no solo espirituales, sino también sociales, como la importancia de la familia, el buen gobierno, y las relaciones entre los individuos en la sociedad. En esta serie de entradas, reflexionaremos sobre la posición budista sobre una amplia gama de temas contemporáneos, como la vida, las relaciones de pareja, la familia, el buen gobierno y la política y la sociedad en general.

El Budismo y la Política

Como hemos mencionado anteriormente, el Budismo es, contrario a la opinión y la creencia popular, altamente político. Desde sus inicios, el mismo Buda sirvió como asesor a la corte de numerosos reyes mientras predicaba el Dharma en vida, y posteriormente, sus discípulos igualmente sirvieron como asesores a la corte y sus gobernantes. Esos gobernantes muchas veces crearon políticas públicas basadas en las enseñanzas del Buda, creando indirectamente reinos budistas, hasta la llegada del Rey Ashoka (304-322 AEC), quien efectivamente creó un imperio basado en el Dharma budista. En el ámbito de la práctica política, desde la época del Buda, el Budismo ha influido en los gobiernos y ha sido identificado por los gobiernos como fuente de su autoridad y legitimidad. Los monarcas budistas han gobernado reinos en Asia en varios momentos durante los últimos dos mil años, e incluso hoy en día algunas naciones en Asia entienden que sus gobiernos tienen el deber de gobernar de una manera que sea consistente con el Dharma y los valores budistas. Ejemplo de esto son los países del Sur de Asia, donde el Budismo es parte inseparable del Estado. En muchas otras naciones asiáticas, como en Japón, el Budismo es una importante tradición ética y religiosa, incluso si ya no está explícitamente incorporado al sistema político. De igual forma, el Budismo y la Orden Monástica siempre estuvieron cerca de las ciudades más grandes e importantes de la India, recibiendo el apoyo económico y la protección del Estado, y a su vez, el Budismo legitimizaba el poder de los monarcas y trataba de mantener el orden en el país. Esto ha sido la norma, de hecho, en todo Asia. 

El Budismo fue la primera religión mundial, aceptando a personas de todas las razas, naciones, e incluso credos, y fue altamente misionario por todo Asia, esparciéndose finalmente por todo el continente. Debemos entender que el Budismo no solo representaba una religión para los países donde se adentraba, sino que además de un sistema ideológico y religioso, el Budismo tenía la reputación de ser una religión altamente educada y ética, la cual elevaba a los gobernantes seculares a la figura de gobernantes divinos, los "Chakravadines" o "Reyes que Giran la Rueda del Dharma", el cual reemplazaba los reclamos nativos de los gobernantes con una nueva economía de soberanía, en  donde el gobernante reinaba su reino con sanción dhármica desde el centro de la ciudad, así como los Budas gobernaban el Cosmos como un Mandala. Los gobernantes no eran ya solo reyes locales, sino que eran vistos y aceptados por el resto de los pueblos como monarcas universales con la bendición del clero budista. Todo esto aumentó la aceptabilidad del Budismo para todos los imperios de Asia. 

Además de misiones religiosas e instituciones que beneficiaban a los gobernantes y la aristocracia, el Budismo igualmente traí consigo a los pueblos instituciones estables y bien formadas que servían muchas funciones, siendo no solo centros de educación religiosa, sino también de educación secular, como de moral, medicina, lenguajes y artes. También, los mnoasterios sirvieron de almacenes y como representantes del Estado, sirviendo los monasterios muchas veces como fortificaciones divinas que eran respetadas por los reinos vecinos. A su vez, el Vinaya o el Código Monástico Budista creaba microsociedades de personas que habitaban en relativa calma, paz y armonía, dedicadas al bienestar de la comunidad y del Estado. Es decir, la entrada del Budismo significaba la entrada de cultura, y una forma de permitirle a la población superar sus adversidades y tener una mejor vida.

El objetivo principal del Budismo es aliviar el sufrimiento y permitir que todos los seres descubran su Naturaleza Búdica, su capacidad innata de alcanzar el Despertar a nuestra Unidad Fundamental. Esta soteriología descansa sobre el problema central del sufrimiento, al que el Budismo ofrece una solución práctica, centrada en la vida en el aquí y ahora. Para ello, el Budismo ofrece 84,000 formas tradicionales de lograr este objetivo. Sin embargo, más allá de esta base soteriológica, hay una dimensión social definida en las enseñanzas budistas: el Buda no solo pregunta cómo y qué debemos hacer para mejorarnos como personas y aliviar nuestro sufrimiento, sino también qué debemos hacer, no solo por nosotros mismos sino por el bien común. Pero el cambio social debe de comenzar por un cambio interno en el individuo.

El Budismo prescribe una serie de guías éticas, los Preceptos, que delinean cómo debemos de comportarnos como budistas y como individuos en la sociedad. Estos Preceptos son resumidos en los Tres Preceptos Puros de (1) Abandonar el Mal, (2) Hacer el Bien, y (3) Purificar el Alma (Mente y Corazón). Estos Tres Preceptos Puros se traducen en los Cinco Preceptos Budistas Laicos: No Matar o Preservar la Vida, No Robar o Ser Caritativos, No Mentir o Servir Siempre a la Verdad, No Abusar de la Sexualidad o Valorar las Relaciones Sanas, y No Abusar de los Intoxicantes o Mantener Siempre en Mente la Verdadera Naturaleza de la Realidad, por medio de la meditación, lo cual purifica nuestra mente, y podemos axtuar con sabiduría y compasión en el mundo. Cuando las personas siguen estos Preceptos, actúan conforma a su Verdadera Naturaleza, su Naturaleza Búdica. De igual forma, un budista debe de poner en práctica los Seis Paramitas o las Seis Perfecciones Budistas de (1) Caridad, (2) Preceptos, (3) Esfuerzo, (4) Paciencia, (5) Meditación, y (6) Sabiduría. Todo esto forma, en parte, los valores budistas. Otros valores budistas son la Bondad Amorosa, la Compasión, el Júbilo y la Ecuanimidad. Sobre esta base, el Budismo formula su teoría política y social. 

Ahora, podemos preguntarnos: ¿Qué el Buda nos dice sobre la política? Cuando estudiamos profundamente el Canon Budista, vemos que el Buda ofrece numerosos consejos sobre la administración de un reino o un Estado. En el Canon Pali del Budismo Primitivo, encontramos numerosas referencias y discusiones sobre reyes, príncipes, guerras y políticas. Igualmente, el Canon Mahayana, como en el Sutra de los Reyes Benevolentes y el Sutra de la Luz Dorada, también contienen consejos para los gobernantes sobre cómo gobernar bien, advertencias sobre las terribles consecuencias de gobernar mal y advertencias para evitar la arrogancia y la prepotencia e ignorar las necesidades del pueblo y sus ciudadanos. De hecho, en el Budismo, el gobernante es uno de los recipientes de una de las Cuatro Deudas de Gratitud, junto con nuestros padres, maestros, y los Tres Tesoros del Budismo (el Buda, el Dharma - su Enseñanza -, y la Sangha - la comunidad budista). Igualmente, debemos recordar que en los tiempos del Buda solo existía un solo tipo de gobierno, la monarquía y la república, y es sobre la misma que el Buda habla en sus discursos. Sin embargo, podemos interpolar sus enseñanzas y aplicarlas a las teoría de gobierno contemporáneas.

La visión del Budismo sobre la política y el gobierno comienzan con el mismo Buda. El Buda en muchos aspectos puede ser considerado como un revolucionario político o un reformador religioso. El Buda, desde sus inicios, rechazó el sistema de castas que existía (y aún existe) en la India, aceptando a personas de todo trasfondo social en su Orden Monásrica, llegando incluso a aceptar a mujeres como monjas budistas, algo que ninguna otra religión india ha hecho hasta nuestros días. Igualmente, el Budismo revolucionó la organización social india y sus instituciones religiosas y transformó la manera en que las personas veían el universo, el destino y a sí mismas, instando a las personas a cambiar, en vez de buscar el cambio fuera de sí mismos. El karma ya no era cosa del destino ni de los dioses, sino que uno mismo sembraba y cocechaba las causas negativas y positivas en su vida. Las buenas acciones y nuestra consciencia, y no los rituales, el estatus social ni las divinidades, son la nueva "moneda espiritual" (mérito) con la que ganamos el cielo y el Nirvana. Todos, sin importar las diferencias a partir de construcciones sociales (y no un grupo privilegiado), tenemos la capacidad de Despertar a la Verdad. Esto sentó las bases para un total egalitarismo social y espiritual, logros que siguen siendo aspiraciones aún en nuestros días. Incluso la religión ortodoxa de la India adoptó al Buda como un avatar o encarnación del dios Vishnu, y dice que el Buda vino a purificar el Dharma Hindú, a reemplazar el sistema de castas, a abolir el sacrificio animal, y reestablecer el Dharma Hindú a su forma más pura. Sin embargo, el Buda en muchos aspectos es igualmente un tradicionalista y conservador, que destaca la importancia de la vida, la familia y las instituciones sociales en el mundo.

En el Canon Pali, encontramos dos Suttas o discursos primitivos del Buda, el Cakkavattisihanada Sutta y el Agganna Sutta (Digha Nikaya), donde el Buda trata del origen y desarrollo del Estado y de los derechos y deberes tanto del monarca como del ciudadano. En los mismos, vemos que el modelo de sociedad y política que presentan fomenta una conducta ética y encarna un fuerte ideal social, que luego guía los principales objetivos del Estado. El gobernante ideal, el "Rey Celestial que Gira la Rueda del Dharma", que usa su autoridad para promover el orden, la rectitud y la seguridad. En este y otros Suttas, las recomendaciones van más allá de la cosmovisión basada en castas detrás del arte de gobernar hindú y los códigos legales. El Agganna Sutta, en particular, insta a la igualdad de derechos y oportunidades para todas las personas simplemente como miembros de la humanidad, independientemente de su casta o raza. Si estudiamos estos textos, podemos ver que el Budismo encarga al Estado y a sus ciudadanos la responsabilidad de mantener el orden, así como la igualdad económica y social. De igual forma, el Estado no debe impedir la libertad humana, y tanto los ciudadanos individuales como el gobernante en su conjunto deben poder evolucionar y madurar. La importancia de las instituciones en el alivio del sufrimiento y el logro del Nirvana se predican sobre la doctrina budista de la Originación Interdependiente, que nos dice que todo existe debido a causas y condiciones y que todo está fundamentalmente interrelacionado.

En el Canon Mahayana, vemos estas expresiones llevadas a su culminación final. El Dharma del Buda ya no es solo su Enseñanza, sino que es el Orden Dhármico, la Ley Mística, que crea, anima y da vida y orden a todo en el Cosmos. El Buda revela que ya no es solo un hombre, sino que es y siempre ha sido la encarnación misma del Alma del Universo, quien apareció en este mundo para revelar el Dharma, aliviar el sufrimiento, y ayudar a los seres a descubrir su Naturaleza Búdica, para que puedan experimentar el Nirvana en este mundo. Con esto, su Dharma o Enseñanza - y para nuestro propósito, las enseñanzas sociales y políticas - ahora asumen un orden y un valor superior, pues son la revelación de las Leyes Universales que rigen el Cosmos. Entre sus discursos sobre política y sociedad, encontramos el Sutra de los Reyes Benevolentes y el Sutra de la Luz Dorada. En estos dos Sutras, encontramos el ideal budista de un rey o gobernante, quien rige al Estado de acuerdo con el Dharma, ya que el Dharma se aplica por igual a todos, independientemente de la clase, el estatus social o las circunstancias económicas. Debido a que tanto el ciudadano como el gobernante son iguales bajo la ley del Dharma, las instituciones políticas deben reflejar esta verdad básica. Con esto, el Buda expone que existen Dos Verdades o funtes del derecho: la Ley Secular, y la Ley Budista, y que la Ley Budista debe estar por encima y guiar la Ley Secular, a veces llamados Verdad Absoluta, o la naturaleza inherente de todo, cómo son realmente las cosas, y  la Verdad Relativa, o cómo aparecen las cosas y se aplican de acuerdo a las circusntancias en el mundo. 

De acuerdo con el Budismo, el Estado y la política no son un fin en sí mismo, sino un instrumento que proporciona las condiciones favorables (en su correcta aplicación) o crea obstrucciones dañinas (en su mala aplicación) para el avance personal de los individuos. El Buda reconoció que el gobierno es necesario para proporcionar orden y bienestar social y que sus valores, contenido y procesos deben ser coherentes con el Dharma. Un principio fundamental del Dharma relevante para la política es la igualdad y la dignidad de todos los individuos. El Buda enfatizó que todos los seres sintintes poseen un valor y una capacidad inherentes para la Iluminación, la Naturaleza Búdica. Por ello, toda vida es preciosa, invaluable e irrepetible. Las enseñanzas del Buda también reflejan el principio de igualdad cuando prescribe que la monarquía, la forma dominante de gobierno durante su vida, debe basarse en el consentimiento popular (no en el derecho divino), realizada en consulta con los gobernados, imparcial en la aplicación de la justicia, y conforme al Dharma. Un buen gobernante  debe estar dotado de la capacidad de integrar el principio de gobierno con los principios budistas para controlar su mente en un nivel apropiado, debe ser superior a otras personas en términos de su comportamiento y convertirse en un modelo a seguir para todos sus ciudadanos, y debe poseer las características de un león. Los gobernantes son los representantes del orden y el bien en el mundo, ya que se encuentran en los ojos de todo el mundo, siendo no solo roles a seguir y ejemplos para la sociedad, sino la encarnación misma de sus valores y metas. Por ello, los gobernantes deben ser justos, premiar el bien, y castigar el mal. Esto muestra un balance correcto entre la compasión (premirar el bien) y la sabiduría (castigar el mal). Un rey que es justo, imparcial, que promueve el bien y el bienestar de sus ciudadanos, y que castiga el mal y los protege de todo peligro, es protegido por los dioses y los Budas. Lo contrario solo invita al caos y la desestabilización social y del mundo. Esto significa igualmente que el gobernante debe de ser tolerante hacia las diferentes configuraciones políticas. En lugar de respaldar abiertamente una forma particular de gobierno,  el Buda, al entablar amistad y aconsejar tanto a las repúblicas como a los monarcas, implica que el buen gobierno puede tomar más de una forma, pero debe permitir la maximización de la felicidad individual de sus ciudadanos y que minimice su sufrimiento, permitiéndoles cultivar la compasión, la paciencia, la generosidad, la concentración meditativa y la sabiduría mientras desalienta la codicia, el odio y la ignorancia. Así, el Buda no abogó explícitamente por una sola forma de gobierno y, en un nivel, reconoció que diferentes tipos de regímenes podrían considerarse legítimos si el espíritu del gobernante y los gobernados estaba de acuerdo con el Dharma.

Todo esto nos conduce a aplicar estas enseñanzas a nuestra realidad actual. Toda opinión sobre lo que dice el Budismo sobre la familia, la sociedad y la política, en muchas instancias, refleja más la opinión personal del presentador que lo que realmente decía el Buda. Es por eso que debemos de tomar con pinzas la información que leemos al respecto. 

Por supuesto, en la modernidad, la mayoría de los gobiernos del mundo han adoptado los valores occidentales de la separación de la Iglesia y el Estado, por lo que los valores religiosos sobre materias del Estado han sido relegadas a las opiniones internas de los individuos. No podemos replicar los sistemas antiguos y tratar de establecer teocracias en el mundo contemporáneo ni en el futuro. Esto es algo que debe prevalecer para mantener el orden y la convivecia en la sociedad. Sin embargo, podemos tratar de que los gobernantes - y sobre todo, los ciudadanos y líderes budistas - adopten los ideales políticos y sociales universales estipulados por el Budismo. 

Un buen gobernate debe ser imparcial, justo, y administrar bien el Estado, teniendo siempre en mente el bienestar y el futuro de sus ciudadanos. De igual forma, su gobierno debe ser uno que proteja la diversidad de opiniones, y debe tener un buen balance entre el bienestar común y el derecho individual de sus ciudadanos y sus bienes. En este sentido, el ideal Budista del gobierno no es uno socialista, donde la mayoría puede volverse tiránica contra el individuo, no es individualista, donde los deseos y caprichos del individuo pueden ser contrarios a la mayoría. Es un individualismo iluminado por el bienestar del colectivo, donde el criterio rector es la responsabilidad. Esto nos muestra una buena aplicación del Camino Medio tan necesaria en un mundo tan polarizado, donde las fuerzas del colectivismo - sobre todo, en Oriente - y del individualismo - muchas veces egoísta de Occidente - encuentran una síntesis. Lo contrario es perpetuar los errores del pasado, donde el colectivismo tiránico dio paso al comunismo, el cual aún sige dando muestras de su caos, su horror, su dolor, miseria y muerte; y el individualismo egoísta da paso a los caprichos de los individuos, quienes muchas veces quieren imponer sus ilusiones y subjetivismos y forzarlos a los demás, y donde se explotan los recursos sin darle mucho pensamiento al futuro. 

En mi opinión personal, el Budismo en el mundo contemporáneo debe ser apolítico, pero social. Es decir, debe de tratar de mantener la división occidental moderna entre el Estado y la Religión, pero debe apoyar las luchas y los movimientos sociales - como lo ha hecho en toda su historia - que apoyen los valores universales budistas de la importancia y el valor de la vida, la el ambiente, la igualdad de todos los seres, y el diálogo entre las diferentes partes de la sociedad, sirviendo muchas veces como un puente de diálogo entre los puntos polarizados, de acuerdo con el Camino Medio. Lamentablemente, el Budismo en Occidente, sobre todo en los Estados Unidos y muchos países latinos, tiende a ser muy de izquierda, a diferencia del Budismo en Asia, que tiende a ser más de derecha. Esto ha hecho que el Budismo sea visto erróneamente por muchos como de izquierda. Esto crea igualmente una polarización indebida dentro de la Sangha budista, haciendo que muchas personas que no compartan los ideales políticos del discurso mayoritario budista occidental excluídos. Existen fuerzas negativas que tratan de enfermar el Buda Dharma y mutilarlo como estan tratando de mutilar las instituciones y el orden en el mundo. Debemos de estar siempre vigilantes para que no seamos como los gusanos que se comen (corrompen) al león (el Dharma) desde sus entrañas.

En el Budismo aprendemos a comprender el principio de que toda la vida y los fenómenos del universo son eternos y están interconectados. En medio de la división y el sufrimiento del mundo actual, como budistas, debemos esforzamos por llevar a las personas a la felicidad, unirlas y crear una sociedad pacífica y en orden. Solo esperemos que todos y cada uno de nosotros pueda realizar su labor del Bodhisattva y contribuir a la paz y la felicidad de todos los seres en el mundo.

Esta serie, la cual ha llegado a su fin con esta instalación, por supuesto, es solo una introducción al tema. Si desean aprender con más detalle la relación del Budismo con la Política y la Sociedad, recomiendo leer la triología de El Rey del Dharma: Las Enseñanzas del Sutra de los Reyes Benevolentes (Hikari, 2022), El Tambor del Dharma: Las Enseñanzas del Sutra de la Luz Dorada (Hikari, TBA), y El Camino Budista: Las Enseñanzas del Sutra de Vimalakirti (Hikari, TBA).